Giro 2020 con Vini d’Italia: Montepulciano d’Abruzzo (DOC)

El portugués Ruben Guerreiro del equipo estadounidense Education First (EF) ganó bajo inclemente lluvia la novena etapa del Giro d’Italia que llegó a Roccaraso, en montaña, en la región de Abruzzo, mientras que su compatriota Joao Almeida mantuvo el liderato por séptimo día consecutivo aunque su ventaja se redujo a 30″ sobre el holandés Wilco Kelderman que ascendió al segundo puesto.

Guerreiro consiguió desprenderse del español Jonathan Castroviejo de la escuadra Ineos-Grenadiers en los últimos 500 metros del ascenso final. Es apenas la segunda victoria en la carrera de Guerreiro, quien debuta en el Giro y asumió la camiseta azul de líder de la montaña. Es el primer triunfo de un portugués en una Gran Vuelta desde Rui Costa en 2013 (etapa 19 del Tour de France) y el primero en el Giro d’Italia desde Acácio da Silva en la segunda etapa de la Corsa Rossa en 1989.

Los favoritos que siguen en carrera (Kelderman, Bilbao, Nibali y Fuglsang) redujeron las diferencias con el líder Almeida, pero aún quedan 12 etapas por delante. Los ciclistas aprovecharán el primer descanso este lunes para recuperar fuerzas cuando el Giro ha entrado en la vasta región de Abruzzo, en el centro-este de Italia, entre las estribaciones de los Apeninos hasta la costa del mar Adriático.

Su vino emblemático es el Montepulciano d’Abruzzo, un tinto elaborado en la región con la uva Montepulciano. A propósito, no se debe confundir la uva y sus vinos con el Vino Nobile di Montepulciano, que es elaborado en Toscana con la uva Sangiovese (llamada localmente Prugnolo gentile) y Canaiolo. Además, aunque está ampliamente plantada en el centro de Italia, la uva Montepulciano no se cultiva en los viñedos alrededor del pueblo medioeval de Montepulciano en Toscana, en la provincia de Siena.

Montepulciano d’Abruzzo fue clasificado como DOC en 1968 desde principios de este siglo es uno de los vinos más exportados de Italia. Originalmente eran vinos frescos y de taninos suaves para consumir jóvenes pero con el aumento de calidad y la introducción de reglas para los “Riserva” (crianza de dos años), su calidad ha aumentado notablemente. Entre las DOC más destacadas que emplean la uva Montepulciano están Montepulciano d’Abruzzo en Abruzzi, Offida Rosso DOCG, y los vinos de Rosso Conero y Rosso Piceno en Marche.

Un vino elegante como lo era la conducción de su viticultor, el ex-piloto de Fórmula Uno, Jarno Trulli.

Para entender la importancia de esta uva basta comprender que después de la famosa Sangiovese, Montepulciano es la segunda variedad  autóctona más extendida de Italia y se encuentra plantada en 20 de las 107 provincias del país. Está autorizada para los vinos tintos de las enominaciones de Origen (DOC) en Apulia (Puglia), Molise, Lazio, Umbria, Marche (Las Marcas), Emilia-Romagna, la Toscana y Abruzzo, que es una de las regiones más montañosas de Italia (un 65% de su territorio).

En Abruzzo los viñedos de Montepulciano se situan en ladera y están plantados sobre terrenos de arcilla calcárea (especialmente en las zonas del norte), donde se benefician de una buena exposición solar y de la brisa seca del mar Adriático. El vino se produce en las cuatro provincias; L’Aquila, Chieti, Teramo y Pescara, pero más de dos tercios de las 9.000 hectáreas de producción están en los terrenos fértiles de Chieti, en el sur, donde los vinos son más ligeros. Los vinos rosados (Cerasuolo) se producen en L’Aquila, mientras que los viñedos más aptos para los Grandes Vinos están plantados en el norte; Teramo, que tiene una DOCG separada, y Pescara. Ambas provincias tienen microclimas y suelos con arcilla ferrosa y piedra caliza en zonas altas de los Apeninos cercanas al mar.

De allí proviene nuestro vino del domingo, de la moderna y reconocida bodega Podere Castorani, situada en Alanno, Pescara, en una colina a 350 metros de altura, donde aún se encuentran viñedos centenarios, entre el Parque Nacional de Majella y la costa del mar Adriático; una zona con estabilidad térmica y vientos fríos nocturnos que favorecen la producción de vinos con más cuerpo y elegancia. Es una bodega bicentenaria, 1793, que desde el año de mi matrimonio con Elizabeth (1999) pertenece al ex-piloto italiano de Fórmula Uno, Jarno Trulli, y hoy es su vida y pasión.

El Montepulciano d’Abruzzo que disfrutamos hoy, Amorino 2013, fue perfecto con nuestro almuerzo tardío; porchetta in salsa de zucchine, sedano e riduzione di funghi (filete de lomo de cerdo en salsa de calabacín, apio y champiñones). Lo decanté previamente durante una hora para mejhorar su expresión. Un vino de color rubí con notas violeta, fresco y vibrante después de seis años en botella, con aromas y notas de frutos rojos (moras salvajes), algo de café y tábaco, que en boca deriva hacia notas de café, algo de pimienta, y tonos balsámicos de hojas secas y eucalipto, de persistencia media pero suave y envolvente. Nos transportó al bosque, a una región rústica pero amable. “Un vino equilibrado, al que no se le sienten sus 14%vol y gusta facilmente”, dijo Elizabeth, mi esposa y chef hoy domingo.

Jarno, el embajador de Abruzzo.

Jarno Trulli, nacido en Pescara, fue un talento precoz de la velocidad. Su padre Enzo lo bautizó con nombre finlandés en honor al campeón de motociclismo finlandés Jarno Saarinen, quien murió en un accidente en Monza en 1973. Seguidor y amante de las carreras, Enzo lo impulsó para quje corriera en Karts desde niño y llegó a ser campeón italiano y europeo. Progresó a las Fórmulas menores y después de ser segundo en el Gran Premio de Macao de Fórmula 3 (1995) y campeón de la Fórmula 3 Alemana al año siguiente, llegó en 1997 a la Fórmula Uno, a los 22 años, como piloto de la pequeña escudería italiana Minardi. Dos años después logró su primer podio en el Gran Premio de Europa (2°) en Nurburgring corriendo para el equipo de Alain Prost.

Fue en ese momento, al final de septiembre, que Jarno decidió invertir en la compra del antiguo viñedo de Podere Castorani y empezar a preparar su futuro dando rienda suelta a su otra pasión de familia, el vino. “Me interesé por el vino porque viajando por el mundo en Karting, F3 y F1, me di cuenta de que el vino es un signo noble de todos los terruños. Y yo quería un proyecto vinculado a mis raíces y a mi origen”, dijo hace unos años Jarno en una entrevista al periodista británico Mark Collinson. El abuelo de Jarno era viticultor y pasó mucho tiempo con él entre las viñas cuando era niño.

De la perfección y el detalle de la F1 a la pureza del vino.

El punto más alto en sus 14 temporadas en Fórmula Uno fue la victoria de punta a punta en 2004 en el emblemático Gran Premio de Mónaco, dándole a la escudería francesa Renault su primera victoria de la historia como constructor. Al año siguiente su joven compañero español, Fernando Español, conseguiría el primero de sus dos títulos mundiales como piloto y el primero de Renault, rompiendo la hegemonía de Ferrari y del siete veces campeón, Michael Schumacher.

Jarno Trulli estuvo en la Fórmula Uno en seis equipos (Minardi, Prost, Jordan, Renault, Toyoya y Lotus) durante 15 temporadas entre 1997 y 2011, disputó 252 Grandes Premios, consiguió una victoria y 4 pole-position, una vuelta más rápida y estuvo 11 veces en el podio. En 2014 creó su propia escudería Trulli Formula E Team y disputó la temporada inaugural del nuevo campeonato de Fórmula Eléctrica junto con la italiana Michela Cerruti y el ex-piloto de Fórmula Uno, Vitantonio Liuzzi. El equipo cerró en 2015.

La vida de Jarno Trulli es hoy su bodega. El viñedo de 35 hectáreas se encuentra apenas a 25 kmts de Pescara, y responde a sus raices. Los socios son su padre Enzo, su ex-manager en Fórmula Uno, Lucio Cavuto, y el enólogo Angelo Cavuto, hermano de Lucio. Cada uno tiene su papel definido y en apenas 20 años han convertido Podere Castorani en ejemplo de eficiencia luego de las inversiones para la modernización. Hoy la bodega tiene una estructura técnica capaz de producir un millón de botellas anuales, exporta el 85% de su producción y elabora 27 vinos diferentes, entre ellos tres espumantes. Las dos familias han invertido alrededor de US$8 millones en el negocio y el objetivo es llegar a vender 2 millones de botellas.

Lucio Cavuto, es el responsable de exportaciones, un hombre amable con el que mantenemos comunicación desde hace 13 años cuando conocí los vinos de Jarno llevado por mi pasión por la Fórmula Uno y los vinos.

Los primeros tres vinos de Jarno. Hoy tiene 27 etiquetas diferentes.

Uno de las primeras botellas de Podere Castorani que probé, otro Montepulciano d’Abruzzo (2004) como la del centro de la foto, viajó en 2009 hasta Buenos Aires y lo disfrutamos con un delicioso “bife de chorizo” en casa de mi gran amigo de juventud, el diplomático y embajador de carrera, Ignacio Ruiz Perea, también gran aficionado al automovilismo.

Ahora he podido comprobar la gran evolución de calidad, desde aquel vino del descubrimiento hasta el Amorino 2013 de hoy, ganador de la más alta distinción de la prestigiosa revista gastronómica italiana Gambero Rosso, los Tre bicchieri (tres copas), como lo certifica el sello rojo en el hombro de la botella en la foto principal de este artículo. La bodega busca la elegancia no solo en sus vinos sino en las modernas y lujosas botellas, la sobriedad e impacto de sus nuevas etiquetas y una identidad corporativa de primer nivel.

Cavuto también proviene de una familia de productores de vino, creció en la región de Abruzzo y su familia tenía viñedos de Montepulciano y Trebbiano d’Abruzzo. Se ocupa mayoritariamente del mercado exterior, en el que Estados Unidos, Canadá y Gran Bretaña son los principales. Lucio y el padre de Jarno, Enzo, son los responsables de la comercialización mientras que la dirección del viñedo y la producción de los vinos está a cargo del enólogo Angelo Cavuto, quien dirige un equipo de hasta 50 empleados en la vendimia. Angelo estudio en la Universidad de Bolonia y supervisó viñedos en Imola y Portugal, antes de vincularse totalmente a Podere Castorani hace más de 10 años.

Pero sin duda que el rostro de Podere Castorani es Jarno Trulli, hoy día un hombre feliz que da su nombre a una variedad de vinos tintos y blancos de primera calidad, incluido el Jarno Rosso de cuerpo completo, y que pasa más de una tercera parte del año viajando entre Europa y Estados Unidos y Canadá para promocionarlos. Los vinos de Podere Castorani figuran entre los más vendidos en Canadá, como lo pude comprobar hace cinco años durante una de mis participaciones en el importante concurso Sélections Mondiales des Vins en Québec, precisamente cuando Jarno estuvo presentando sus vinos y participando en varios programas de gastronomía en la televisión francófona.

Igual que cuando fue piloto de Fórmula Uno, con conducción precisa y elegante, Jarno Trulli sigue buscando la perfección, ahora en los vinos. Grazie campione per tua dedizione e amore per il vino!

* Sitio web de la bodega Podere Castorani: www.castorani.it/en/

PODERE CASTORANI: La bodega tiene 3.000 metros cuadrados de modernas instalaciones, varias de ellas subterráneas, pero a pesar de su crecimiento mantiene la tradición vinícola y la búsqueda de la innovación con distintos tipos de vino (27 etiquetas diferentes), prácticamente para cada ocasión. Los viñedos cubren 35 hectáreas, a las que se agregan otras 40 alquiladas a los vecinos, y la antigua villa de la finca -data de 1793- se ha renovado para acomodar hasta 30 invitados y desarrollar el enoturismo.

En la búsqueda de la calidad no sólo los vinos tintos han sido premiados. Recientemente uno de sus blancos ganó medalla de oro en el prestigioso concurso International Wine Challenge en Londres, otro con el que tengo una relación cercana. En 2018 la bodega fue además elegida la mejor de Italia por el  London Wine Competition. El futuro de Jarno y su bodega va viento en popa, y seguramente será más glorioso que el de su época en la Fórmula Uno.

Giro 2020 con Vini d’Italia: Tintilia (Molise DOC)

El británico Alex Dowsett, quien aún no tiene contrato para la próxima temporada, ganó en solitario la octava etapa del Giro d’Italia en Vieste, después de desprenderse a menos de 20 kilómetros de la meta del grupo original de ocho escapados que dominaron la jornada.

Es la segunda victoria de etapa en la carrera profesional del ciclista británico y la más importante hasta hoy de su escuadra Israel Start-Up Nation, que ascendió a la categoría World Tour apenas este año y que tendrá como líder desde 2021 al tetracampeón del Tour de France, Chris Froome.

En la clasificación general no hubo cambios y el portugués de 22 años, Joao Almeida, mantuvo el liderato. La gran noticia fue sin embargo el retiro del británico Simon Yates, líder del equipo australiano Mitchelton-Scott, luego de dar positivo en el test de Covid-19.

El temor de una interrupción de la prueba antes de su final en Milán el 25 de octubre ha aumentado luego de que se confirmó un aumento de los casos de Covid en Italia (más de 5.700 en las últimas 24 horas) y han habido alertas de nevada en las definitivas altas montañas de la tercera semana. Al termino de la etapa del domingo y durante la jornada de descanso del lunes, los participantes en el Giro 2020 serán sometidos a exámenes del coronavirus para establecer la situación del personal de la caravana.

Mientras se determina la suerte de la segunda carrera más importante del calendario ciclístico mundial, el #Giro2020conVinidItalia les presenta hoy un vino único, excepcional y elegante, producido con una de las uvas más desconocidas de Italia pero más interesantes: la Tintilia, una vid autóctona de la región sur de Italia, de Molise, una reliquia de la época del Imperio Romano que corría el riesgo de desaparecer luego de que los viñedos fueron abandonados después de las guerras mundiales. Es una extraña paradoja cuando se sabe que los romanos cultivaron la vid en esta región altamente montañosa, tal como lo relata el historiador Plinio, y que hasta el siglo 19 los viñedos de Molise eran los más extensos del antiguo reino de Nápoles.

Hoy existen menos de 75 hectáreas cultivadas de esta uva (sólo la mitad tienen edad para producir vino), hay apenas 12 bodegas productoras en la DOC Molise. Como ejemplo significativo, de nuestro excelente vino de la añada 2009 de la moderna bodega Terresacre -el segundo año que se elaboró- apenas fueron 3.500 botellas!. Es un vino al que sin dudar le otorgo 92-93 puntos en la escala internacional y que en 2013 obtuvo medalla de oro en el Concours Mondial de Bruxelles (CMB) y también en Decanter DWWA en 2019, dos de los más importantes en que participo a lo largo de los últimos años. Según me explicó en Londres Alfredo Paladino, el Director de la bodega Terresacre, a pesar del éxito internacional hoy se producen sólo 5.000 botellas anuales.

Hasta finales del siglo XX la región de Molise había sido tan descuidada que hasta el origen de su nombre es difícil de establecer. Aunque inicialmente vivieron los romanos, se cree que el nombre actual se originó en la Edad Media cuando una familia normanda, los Moulins (Molinos), poseían gran parte del área como condado. Lo extraño es que en la zona, un área de 340 kilómetros cuadrados que limita al norte con Abruzzo y con un 45% de terreno montañoso con una parte que que bordea el mar Adriático, no hay molinos. Desde principios de 1900 el área estuvo casi inhabitada y el desarrollo se detuvo.  Los montañeses de la región se guardaban los vinos rústicos para sí mismos, y solo con la separación oficial de Abruzzo en 1963 y la nueva ola de la recuperación de viñedos autóctonos a fines del siglo pasado, Molise empezó a salir de la sombra.

Antes que hablar de decadencia vitivinícola (por motivos históricos y que la producción de vino no era prioritaria), hay que hacerlo de la renovación y del nuevo impulso en la región, con la creación de las Denominaciones de Origen controladas Biferno, Pentro di Isernia (simplemente Pentro) y Molise. Una de las mejores formas de conocer una región es a partir de las uvas que en ella se cultivan y los vinos que se producen. En el caso de Molise, ha ayudado mucho a su nombre el redescubrimiento de dos uvas autóctonas potencialmente de alta calidad, la Tintilia y la blanca Cococciola, aún más rara y escasa. Ambas son variedades de montaña, cultivadas en altitudes de 400 metros sobre el nivel del mar, aunque se pueden cultivar más bajo. La DOC Molise autoriza desde 200 metros.

Terresacre, una bodega de vinos autóctonos

Los terrenos agrestes y difíciles han sido el principal impedimento para el desarrollo del vino en Molise. Las bodegas que trabajan con variedades autóctonas se ubican en la parte norte de la región (Campobasso e Isernia), mientras que al sur se trabajan variedades más reconocidas e internacionales. Sólo un 10% de los vinos son clasificados con Denominación de Origen y entre ellos el más extendido es Biferno.

Entre las bodegas consagradas a valorar los viñedos autóctonos se destaca Terresacre (Tierra sagrada), fundada apenas en 2006, que produjo la primera añada de Molise DOC en 2008. Es una bodega moderna y dinámica que ha elegido nueve vinos como protagonistas, todos con características sensoriales excelentes y únicas a partir de las uvas Tintilia, Falanghina, Trebbiano y Montepulciano, envejecidos en barricas de roble. En total posee 35 hectáreas de viñedos y 25 de olivares.

El vino que descorché esta tarde (añada 2009) fue una verdadera delicia, un vino encantador, con casi 10 años en botella después de una crianza de 12 meses en barricas de roble francés. El enólogo Goffredo Agostini ha logrado un vino elegante y estructurado de 14,00% vol. de color rojo rubí, con elegante nariz que ofrece notas de fruta madura, ciruelas y moras, agraz y en boca taninos suaves y elegantes, con notas balsámicas y de regaliz, y ligeros toques de pimienta negra, tabaco, clavo con un retrogusto suavemente mineral, persistente y fresco. Un vino elegante que parece más joven y que podría tener una guarda aún más larga.

El vino Tintilia se elabora a partir de vides puras sin añadir otras cepas, creando así un vino único e inconfundible. Su color inicial es rojo rubí, tendiendo al granate con el tiempo. Es el vino insignia de la bodega Terresacre, elaborado a partir de viñedos seleccionados cosechados manualmente y elaborado con las técnicas más modernas. Era la única botella que tenía en mi cava pero valió la pena el deleite con un pollo en salsa con verduras, acompañado de arroz blanco y ensalada fresca. Pienso que iría igualmente bien con quesos curados pero la experiencia merecía ser más gastronómica en día típico londinense de otoño, gris y frío. Si usted tiene la oportunidad de conseguir una botella nunca lo defraudará y le garantizará un placer y emoción organoléptica e histórica.

Sitio web de la bodega Terresacre (en inglés e italiano): www.terresacre.net

Sitio web de la uva Tintilia:  www.tintilia-molise.it/en

TINTILIA O BOBAL?: La DOC Tintilia nació en 1998 y está reservada para algunas áreas de la provincia de Campobasso e Isernia. La Tintilia del Molise fue registrada oficialmente en 2002 por el Ministerio de Agricultura italiano, luego de un trabajo analítico de sus características que describen el vino tinto Tintilia como un vino con cuerpo; alcohólico; con perfil ácido débil pero estable; rico en fenoles (especialmente flavonoles) y con un color equilibrado entre pigmentos rojos y amarillos. Es una cepa vigorosa de productividad baja (2-3kg por planta) que se vendimia entre mediados de septiembre y los primeros 10 días de octubre cuando las uvas están maduras y su color se oscurece. Una crianza media-larga en barrrica permite un refinamiento que hace que el vino sea más suave, elegante, y menos ácido.

Gracias a estudios recientes de su ADN y por documentos históricos de 1810, es posible afirmar que la vid de Tintilia o Tintiglia, llegó a Molise durante la dominación española y por tanto, su nombre podría tener su origen en “Tinto”, que significa “rojo” en español. Tintilia se adaptó a los nuevos entornos en Molise (es una cepa rústica muy resistente al frío, a las enfermedades y el moho) y se esparció por todo el territorio. Hoy es la variedad más importante de Molise y también se emplea para dar color y cuerpo a otros vinos de la región. Hasta hace algunas décadas se consideraba por sus características genéticas y morfológicas similar a la Bovale Grande (Carignan o Mazuelo) que tiene bayas más grandes y a la Bovale Sardo (Graciano) con bayas más pequeñas, que se encuentran en la isla de Cerdeña donde se utilizan para mezcla. 

 

Giro 2020 con Vini d’Italia: Primitivo IGP (Puglia)

El francés Arnaud Démare consiguió su segundo triunfo consecutivo al embalaje en el Giro d’Italia, al ganar la séptima etapa en Brindisi delante del eslovaco Peter Sagan. Es la tercera victoria de Démare, del equipo Groupama-FDJ, quien había vencido el jueves en Matera y el martes en Villafranca Tirrena (Messina).

El ciclista porta la camiseta “ciclamino” y afianzó su liderato en la clasificación por puntos. Como hecho curioso  ha conseguido para su país tres victorias en el Giro d’Italia mientras que los franceses solo ganaron dos etapas en el Tour de France 2020. En el embalaje final, los colombianos Alvaro Hodeg y Fernando Gaviria, ex-compañeros en la escuadra belga Deceuninck-QuickStep hace dos años, se estorbaron en el sprint final y quedaron fuera de opción. Llegaron quinto y undécimo respectivamente.

La clasificación general no sufrió cambios, al tiempo que la carrera entró en la extensa región de Puglia (Apulia), la sexta más densamente poblada de Italia, en la orilla izquierda del Mar Adriático. La zona limita al norte y este con el mar Adriático, al sur con el golfo de Tarento en el mar Jónico, al oeste con los montes Apeninos que la separan de Basilicata y Campania, y al noroeste con Molise.

Puglia o Apulia, es una extensa área larga y estrecha, con más de 800 kilómetros de costa, y cinco distritos vinícolas con una superficie plantada de 20.000 hectáreas y definidos por tres uvas tintas típicas: Nero di Troia (1800 hectáreas) en la zona de Daunia al norte en los límites con Molise, Negroamaro (12mil hectáreas) en Salento al sur -donde está Brindisi- y la reconocida internacionalmente, Primitivo (12.200 hectáreas), en la parte central.

Primitivo es nuestro vino de hoy en el #Giro 2020conVinidItalia, en reconocimiento a la gran diversidad de terrenos en que está plantada esta uva tinta y a la variedad de expresiones en bouquet y aromas, desde las zonas montañosas de Daunia, las costas arenosas de Salento o las colinas centrales con una alta exposición solar que permiten producir vinos tintos frutales, aromáticos y densos, con grados alcohólicos que en ocasiones superan el 15%Vol.

Los vinos de Puglia son fieles al carácter de sus pobladores; auténticos, exhuberantes, apasionados, tradicionales. Son vinos de mesa, con identidad pero descomplicados, generalmente aptos para beber en todas las ocasiones con cocina tradicional y familiar. En Puglia, la Primitivo ha encontrado dos zonas ideales y la más reconocida es el vasto territorio de Manduria (Taranto) de suelos de tierra roja, suelos volcánicos y calcáreos, o suelos negros derivados de depósitos aluviales e incluso sobre arena cercana al mar, donde se emplea para producir el “Primitivo di Manduria” (DOC) y el “Primitivo di Manduria Dolce Naturale” (DOCG).

La otra, está situada entre las colinas de Gioia del Colle y las tierras altas de la provincia de Bari donde se producen vinos más afrutados, directos y especiados, buena parte de ellos por el tradicional método de pérgolas para las viñas jóvenes. Son la base de los Primitivo DOC y los DOP (Denominación de Origen Protegido) como el de la añada 2019 que acompañó mi almuerzo de hamburguesa y ensalada y al que decanté 20 minutos para que liberara sus aromas de frutos rojos (cereza y moras); un vino, fresco, fácil, amable, para cualquier ocasión y de mínimo presupuesto (US$10).

El Primitivo americano = Zinfandel

Tras un período en el que se erradicaron masivamente viñedos (algunos de ellos centenarios) debido a la legislación de la Unión Europea y los incentivos económicos para reconversión de cultivos, el Primitivo ha renacido en los últimos 10 años con un aumento de casi un 50% del área plantada con el sistema de espaldera (asegura una maduración más homogénea) y a la mejora de calidad de los vinos gracias a los modernos métodos de vinificación, de la mano de la inversión de grandes bodegas del norte de Italia y de grupos vinícolas que han promovido su exportación a mercados de alto consumo como Alemania, Gran Bretaña, Holanda y los países escandinavos.

Es una uva de piel oscura (casi negra), delicada y fina, sensible a la humedad y al moho, medianamente vigorosa, de rendimientos medios-bajos, y que sufre mucho con la sequía y las heladas de primavera. No es una cepa productiva y tiene tendencia a madurar en exceso y muy rápidamente, con lo cual un retraso de pocos días en la vendimia da lugar a uvas arrugadas con pérdida de acidez y de sabores frescos. Debe su nombre a su maduración temprana (del latín “primativus” y del italiano antiguo “primaticcio“) y la verdad es que desde la floración hasta el cambio de color, las etapas de la uva son tempranas. Incluso es una de las primeras en ser cosechadas en Italia; en Puglia, que es su principal área se hace en agosto, cuando la mayoría de variedades tintas son recolectadas en septiembre y octubre.

Originalmente, la uva era conocida como Zagarese (probablemente en referencia a Zagreb en Croacia) pero hacia 1760 el monje botánico Filippo Francesco Indellicati, le dió el nombre derivado del latín por su maduración temprana. Algunos creen que la uva fue llevada a Apulia por migraciones de eslavos y greco-albaneses desde el otro lado del mar Adriático, e incluso algunos académicos pensaron que podría derivar de un Pinot nero degenerado de Borgoña, del Dolcetto del Piamonte o de la variedad Cesanese de Lazio, pero estas teorías no coinciden con los descubrimientos ampelográficos y la historia moderna.

La uva Primitivo tiene varios sinónimos; Crljenak Kastelanski (Plavina), Pribidrag, Tribidrag, Kratosija y el más importante, Zinfandel, que es la tercera uva más plantada en California (* Ver Colofón). A finales del siglo 19 era la variedad más extendida.

En Italia, la vid se comenzó a cultivar en Manduria hacia 1881, en la zona de dunas de Campomarino, produciendo vinos de mucho cuerpo (la primera etiqueta que aún se conserva tiene la fecha 1891 y denominación “Campo Marino”) y a partir de 1920 la Primitivo se expandió a toda la provincia de Tarento y también a Salento, hasta convertirse en casi un área de monocultivo y uno de los pilares de la economía local. Como ocurre con muchas de las grandes uvas del mundo del vino, existen diferentes clones de Primitivo, derivados de adaptaciones y mutaciones.

Apenas hasta hace unas décadas se desconocía la relación entre Primitivo, Zinfandel y Crljenak Kastelanskj (Plavina) que sobrevive en unas pocas partes de Croacia, en la costa dálmata y algunas de sus islas. Hoy se sabe que son  iguales genéticamente.

Sitio web de Vinos de Puglia (en inglés e italiano): www.winesofpuglia.com/index.php/en/

* ZINFANDEL: La identidad genética de Primitivo y Zinfandel se estableció definitivamente en 1994 cuando estudios liderados por la genetista Carole Meredith de la Universidad de Davis (la más importante en enología en Estados Unidos), comprobaron la similitud que se había descubierto en 1967. Luego en 2001 se demostró además que la uva Primitivo es también genéticamente idéntica a la variedad croata Crljenak Kastelanski, que a su vez es pariente de la Plavac Mali.

La historia de la llegada de la uva a Estados Unidos, es igualmente curiosa y tiene mucha relación con variaciones de un nombre aplicado a una uva diferente, probablemente “Zierfandler” de Austria. Primero llegó a la costa este a partir del Vivero Imperial en Viena, que posiblemente obtuvo las vides durante el control de la Monarquía de los Habsburgo sobre los territorios dálmatas de la antigua República de Venecia. Se sabe que entre 1820 y 1829, George Gibbs, un horticultor en Long Island , recibió envíos de uvas de Schönbrunn y de otras partes de Europa, entre ellas una conocida como “Black Zinfardel of Hungary”; nombre que es una modificación del húngaro tzinifándli (czirifandli), que deriva del alemán Zierfandler, que es la uva blanca Grüner Sylvaner de la región de Thermen en Austria. 

La uva comenzó a venderse en Boston como “Zenfendal” o “Zinfindal” (una uva de mesa que se cultivaba mucho en invernaderos) junto a otra variedad, la “Black St. Peters” -posiblemente proveniente de Inglaterra- que llegó a California en 1850 y 20 años después era ya conocida como Zinfandel. 

Lo cierto es que la primera referencia referencia a la elaboración de vinos de “Zinfindal” aparece en 1847, pero la moda del cultivo en invernadero terminó hacia la década de 1850 cuando la atención se centró en la uva Concord (una Vitis Labrusca de gran productividad) y otras variedades que podían cultivarse al aire libre en Boston. La uva Concord es hoy la más cultivada en la costa este de Estados Unidos y ocupa el 8% de los viñedos del país (34.000 hectáreas), pero se usa minoritariamente para vino (varietal y de mezcla) y esencialmente para jugo y mermelada. Sus principales áreas de cultivo son el distrito de Finger Lakes de Nueva York, los lagos Erie y Ontario, el suroeste de Michigan y el valle de Yakima en Washington. Y además crece silvestre. 

Con la fiebre del oro en California en la década de 1850 también llegó la uva Zinfandel y se atribuye a Joseph W. Osborne haber elaborado el primer vino de Zinfandel en California. Osborne plantó Zinfandel en su viñedo Oak Knoll, al norte de Napa, y en 1957 su vino fue muy elogiado. La plantación de Zinfandel floreció en el estado y a fines de 1800 era la variedad más extendida en California. Hoy es una uva que se identifica con California y de la cual se producen vinos tintos (desde robustos hasta afrutados y elegantes) y los rosados semidulces, conocido como “White Zinfandel”, que tiene tiene seis veces más ventas que el vino tinto.

El sabor del vino tinto de Zinfandel depende de la madurez de las uvas. Los de frutos rojos (frambuesa, moras) predominan en los vinos de zonas más frías, en tanto que los que tienen notas de mora, anís y pimienta, son más comunes en los de zonas más cálidas y en los vinos elaborados con el clon Primitivo italiano, de maduración más temprana.

Giro 2020 con Vini d’Italia: Greco di Tufo (DOCG)

El italiano Filippo Ganna, campeón mundial contra-reloj, ganó la quinta etapa del Giro d’Italia sobre 225 kilómetros, la tercera más larga del Giro 2020 y la primera en la Italia continental, entre Mileto y Camigliatello Silano, en el sur de la región de Calabria.

Ganna, el ciclista más alto y pesado del pelotón del Giro (1,93ms y 83 kilos), demostró que un pasista puede conquistar la media montaña y consiguió su segunda victoria para el equipo británico Ineos-Grenadiers, que perdió el martes a su líder Geraint Thomas por fractura de pelvis. Ganna es líder de la montaña y su escuadra primera por equipos.

En la clasificación general el cambio más significativo fue el desplome del ecuatoriano Jonathan Caicedo quien bajó del 2° puesto al 39 y ahora está a 16’06″ del sorpresivo líder portugués Joao Almeida, quien aumentó a 43″ su ventaja sobre el segundo clasificado, el español Pello Bilbao. Tercero es el holandés Wilco Kelderman a 48″ y el favorito italiano Vincenzo Nibali es 5° a 1’01″.

El Giro 2020 sigue en el sur de Italia y pasó de Sicilia a la región de Calabria, que tiene una larga historia vinícola pero por la dependencia económica la producción de vinos ha sido remplazada por el cultivo intenso de frutas y verduras y la producción de aceite de oliva.

Cuenta la leyenda que los viñedos que cubrían las colinas costeras de Calabria inspiraron a los antiguos griegos a acuñar sus monedas con el título “Oenotria“: la tierra del vino. Igual se dice que en los Juegos Olímpicos antiguos, los atletas calabreses brindaban por sus triunfos con Krimisa; un vino de la época que se piensa es bastante similar a los tintos que se producen hoy en la zona, cuyas tierras altas son favorables para lograr vinos de calidad.

El vino tinto es dominante y el más conocido es el Cirò (DOC), producido a partir de la uva Gaglioppo; un vino muy tánico, de buen cuerpo y con aromas frutales, al que se le agrega la uva Greco blanca -hay también Greco tinta y con más área cultivada- hasta en un 10% de la mezcla para suavizarlo.

Greco es una uva italiana de origen griego (de allí su nombre) y la Greco bianca, de carácter mineral, es minoritaria; menos de 1.000 hectáreas sembradas en el sur de Italia, fundamentalmente en Campania y Calabria donde se usa para vinos varietales o de mezcla, entre ellos el famoso vino napolitano Lacryma Christi elaborado en las las laderas del Monte Vesubio. En Campania sirve para elaborar el vino de Denominación de Origen Controlada y Garantizada (DOCG) Greco di Tufo y en Calabria para el vino con Denominación de Origen Controlado (DOC), Greco di Bianco y vinos dulces a partir de uvas secadas al sol antes del prensado y la fermentación.

Teóricamente, los vinos blancos de Greco se destacan por ser muy aromáticos y algunos expertos como la célebre Master of Wine inglesa, Jancis Robinson, los comparan con los de la uva francesa Viognier (en el Ródano), pero el carácter clásico lo da el terruño.

En el caso de la uva italiana,  la Greco más renombrada mundialmente es la Greco di Tufo, cultivada en viñedos sobre suelos que se derivan de la toba (tufo volcánico), una roca ligera y de consistencia porosa, formada a partir de la acumulación de ceniza volcánica y lapilli (fragmentación de la lava), que da nombre a la propia ciudad de Tufo.

Ya saben ustedes que soy un amante de los vinos con aromas minerales y volcánicos y hoy quiero compartir con ustedes ese placer de un vino blanco muy interesante, Tre Fiori Greco di Tufo, 2019, y que recomiendo sin ninguna duda como un ejemplo magnífico de vino gastronómico, refrescante y de carácter amable, menos intenso que el Sauvignon Blanc. Ciertamente que no llega a tener la fuerza y expresividad del Assyrtiko de las laderas volcánicas de la isla griega de Santorini, o de la Malvasía volcánica de la isla de Lanzarote (Canarias), pero es un compañero ideal para platos de pescado y frutos de mar, al igual que para ensaladas y embutidos, como pude comprobar en mi experiencia gastronómica de hoy.

Es un vino de cuerpo medio con aromas cítricos y notas minerales y de frutos ligeramente dulces como peras y melocotones, con una acidez fresca y amable. A mi juicio, es un vino de excelente relación calidad/precio: 92 puntos y US$15. En nuestro caso lo disfrutamos primero como aperitivo y luego en la cena nos arriesgamos para que acompañara unas lentejas al curry con chorizo y arroz basmati. La armonía fue perfecta. Como dijo mi esposa Elizabeth: ¡guau!

Sitio web del vino Tre Fiori: www.orion-wines.com

 

 

Giro 2020 con Vini d’Italia: Nerello Mascalese (Etna)

El ecuatoriano Jonathan Kléver Caicedo del equipo estadounidense Education First (EF) ganó la tercera etapa del Giro d’Italia 2020 en el mítico Monte Etna, el volcán activo más alto de Europa que domina Catania, la segunda ciudad más poblada de la isla de Sicilia.

Caicedo es segundo en la tabla general con el mismo tiempo del sorpresivo nuevo líder, el debutante portugués Joao Almeida (22 años) del equipo belga Deceuninck-Quick Step, quien es además el mejor de los jóvenes. Caicedo se vistió además con la camiseta azul de líder de la montaña. Es el segundo ecuatoriano en ganar etapa en el Giro d’Italia y el segundo latinoamericano en triunfar en la cima del monte Etna después del colombiano Esteban Chaves hace dos años.

La etapa fue una explosión de emociones y el duro ascenso acabó muy temprano con las aspiraciones de los dos grandes favoritos británicos. Geraint Thomas, líder del Ineos Grenadiers y campeón del Tour de France en 2018, perdió 50 puestos en la general y llegó a más de 12 minutos de Caicedo (ahora es 53° a 11:17″). Su compatriota Simon Yates, llegó a 4’20″ y ahora es 25° a 3’46″ del líder. El lunes abandonó la joven promesa rusa Aleksandr Vlasov por problemas gástricos y la baraja de favoritos se ha reducido rápidamente.

Caicedo, de 27 años, es menor apenas un mes (27 años) que su compatriota y campeón vigente del Giro, Richard Carapaz, y es también nativo de Tulcán, en la provincia de El Carchi, en la frontera con Colombia. Se formó en los equipos Strongman y Medellín, antes de integrarse el año anterior al Education First. Ahora es otro candidato a la Maglia Rosa.

En el Top-15 figuran además el español Pello Bilbao (3°), los holandeses Wilco Kelderman (4°) y Steven Kruijswijk (10°), los veteranos italianos Vincenzo Nibali (6°) y Domenico Pozzovivo (7°), el danés Jakob Fuglsang (9°), el polaco Rafal Majka (11°) y el ruso Ilnur Zakarin (15°), separados por apenas un minuto. Ellos deberían ser los llamados a disputar la victoria en Milán.

El Giro 2020 llega mañana a Villafranca Tirrena, una comuna en el noroeste del área metropolitana de Messina, de donde es originario el prolífico “Tiburón” Vincenzo Nibali. E igual de fértil que Nibali es el terreno de lava del Etna, en el que la uva autóctona Nerello Mascalese produce vinos de alta expresión, únicos, diferentes y que en el paladar son un verdadero “éxtasis volcánico” díficil para paladares no aptos al descubrimiento de aromas salinos y notas azufrados, de piedra pomex y carbón pero con una elegancia inimitable y una persistencia excepcional. Ese fue nuestro vino de hoy, un Etna Rosso DOC 2009 de la importante Bodega Cottanera, de Messina; un vino de US$30 en el mercado internacional. El enólogo de Cottanera, Francesco Cambria, fue seleccionado como el “Winemaker” del año 2020 por la prestigiosa publicación gastronómica Gambero Rosso que anualmente publica la completísima Guía de Vinos de Italia.

Nerello es el nombre que se le da a dos variedades de uva tinta originarias de las islas de Sicilia y Cerdeña. La Mascalese debe su nombre a la zona de Mascali en Catania, en la parte noroeste de Sicilia, donde se cree que se originó y es su principal área de producción. La segunda es la Nerello Cappuccio que aporta grado alcohólico y color y se emplea como mezcla complementaria. Ambas son la base de los famosos vinos de la DOC (Denominación de origen controlada) Etna Rosso. Las vides están plantadas a pie franco en los fértiles suelos de lava en las faldas volcánicas del Etna, en alturas hasta 1000 mts sobre el nivel del mar (entre los viñedos más altos de Europa), desafían los vientos y el clima seco mediterráneo, y en estos días (octubre), son cosechadas a mano por mujeres de la región.

El vino que descorchamos para festejar el triunfo del ecuatoriano Jonathan Caicedo lo aireamos una hora para liberar sus aromas gradualmente. Para quien no conoce este tipo de vinos, imagine los fuertes aromas  de las minas de sal subterráneas o los olores del carbón, que igualmente se aprecian en el paladar. El vino cuando es joven presenta generalmente un color rojo rubí con tonos de granada y aromas de frutos rojos, flores silvestres y especies. Pero después de 10 años en botella como era nuestro caso, requiere mucha oxigenación y a la vista tiene un color más quemado. Y en la copa…

Es de una complejidad extraordinaria, con una densidad única (piernas lentas y más largas que las de las garzas!), ligeramente aceitoso con olor a carbón, azufre, piedra mojada, eucalipto, mentol, tabaco y regaliz. En boca tiene un gusto inicial fuerte, seco, con taninos suaves y muy fresco. Podría decir que es inicialmente un vino balsámico y húmedo que gradualmente da paso a notas de carbón, café tostado, ciruela pasa, agraz y un toque de asado a la brasa, con gran cuerpo. Y aún más cautivador en medio de esta explosión aromática inusual en el paladar, es su increíble persistencia…más de un minuto.

Cuando lo bebíamos con mi esposa, acompañando un Fettuccine con salsa de pollo al pesto y queso parmesano, nos transportamos en medio de ese “éxtasis volcánico” a una experiencia inolvidable hace ya 20 años, cuando visitamos en Ecuador la Laguna de Cuicocha, conocida como la Laguna de los Dioses, a 3.068 metros sobre el nivel del mar, en la reserva ecológica Cotacachi-Cayapas, en las faldas del volcán (aún activo) Cotacachi, en la Cordillera Occidental de los Andes ecuatorianos.

Cuicocha es una caldera de 3 km de ancho y un lago de cráter al pie del volcán, no lejos de la ciudad colonial de Otavalo, famosa por sus textiles artesanales y chaquetas en cuero curtido. Cada solsticio de verano, en el segundo día del Festival del Sol (Inti Raymi), los shamanes de la región usan Cuicocha para baños de purificación.

En ese viaje inolvidable con Elizabeth dormimos en el único hotel autorizado en la laguna (en la lengua indígena quechua significa “Lago del Cuy”) después de renovar nuestro espíritu dándole la vuelta completa al cráter y cruzando en lancha el “Canal de los ensueños” entre sus dos islas, Yerovi y Teodoro Wolf (en honor al sabio alemán que la descubrió), y en el cual se aprecia el agua en ebullición por el magma interno. Esos aromas salvajes y azufrados de aquella tarde memorable, los volvimos a vivir con nuestras copas de Etna Rosso y nos conectaron con el pequeño Jonathan Caicedo y su victoria esta tarde en otro volcán, el Etna, a 10.276 km de distancia, en Italia. Salute!

Sitio web de la bodega Cottanera: www.cottanera.it/en/wines/ 

NERELLO MASCALESE: En 2008 un estudio italiano que analizó el ADN de esta uva compleja, encontró una estrecha relación genética entre Sangiovese, por un lado, y otras diez variedades de uva italianas, incluida la Nerello. se cree entonces que puede ser un cruce natural de Sangiovese y otra variedad hasta ahora no identificada, aunque algunos creen que es la Carricante. Nerello (el prefijo se refiere al color negro) Mascalese es una de uva de piel oscura, de maduración tardía (octubre), muy apreciada hoy día porque da vinos tintos fuertes pero frescos, con sabores frutales y herbáceos, de excelente mineralidad y notas terrosas. Para algunos, el perfume de los vinos de Nerello Mascalese recuerda a los vinos nobles de Barolo y Borgoña; son pues, la expresión máxima del terruño (terroir) y vinos de gran carácter y complejidad. Los viñedos de Nerello Mascalese también llamada Niureddu y Negrello, dominan la vecina DOC Faro que rodea el puerto de Messina, en las colinas sobre la ciudad. Además de las Denominaciones Etna Rosso y Faro, la uva Nerello Mascalese se utiliza en vinos de mezcla para los vinos de Sicilia IGT (Indicación Geográfica Típica), generalmente con la Nero d’Avola dominante en la isla. Y al otro lado del Estrecho de Messina, en Calabria, también está autorizado su uso para los vinos de las DOC de Savuto, Lamezia y Sant’Anna di Isola Capo Rizzuto. Algunas de las armonías gastronómicas recomendadas para este fantástico vino del Etna son las pechugas de pollo o de paloma al vino tinto, berenjenas rellenas con champiñones y pasta linguini con tomate y almejas, mejillones o frutos de mar. Nuestra cocción familiar fue adecuada. 

Giro 2020 con Vini d’Italia: Nero d’Avola (Sicilia)

El Giro d’Italia 2020 ha comenzado en Sicilia con victoria italiana y una soberbia demostración del Campeón Mundial Filippo Ganna, en la primera etapa contra-reloj entre la comuna de Monreale y Palermo. El italiano de 24 años y quien debuta en una Gran Vuelta con la escuadra británica Ineos Grenadiers, aventajó por 22″ al portugués Joao Almeida y al danés Mikkel Bjerg y por 23″ al principal favorito, su compañero de escuadra y líder Geraint Thomas.

La jornada fue accidentada y para Colombia un mal día por el abandono de Miguel Angel “Supermán” López tras una caída cuando perdió el control de su bicicleta al pisar un bache del pavimento (tenía sólo una mano en el manillar) y chocar contra una de las vallas de seguridad, a los nueve minutos de carrera. López fue trasladado en ambulancia a un hospital de Palermo y el último parte médico de su equipo Astana, es serio.

Aunque López no sufrió fracturas, presenta un corte profundo cerca de la arteria ilíaca que requirió de cirugía y que necesitará de varias semanas en sanar. Era su tercera participación en el Giro, en el cual fue 3° en 2018 y séptimo el año anterior, y la carrera final de su contrato con el equipo kasajo. Sus servicios para 2021 son pretendidos por los franceses del AG2R y el equipo Trek Segafredo.

El mejor latinoamericano fue el ecuatoriano Jonathan Klever Caicedo del equipo Education First (40° a 1’1o) y el primer colombiano, el sprinter Fernando Gaviria (50°) a 1’19″ del UAE Emirates.

La edición 103 del Giro recorrerá durante los próximos tres días los diferentes terrenos de la isla de Sicilia donde reina la uva Nero d’Avola, la variedad tinta más importante y una de las principales cepas autóctonas de Italia.

Los vinos surgidos de esta uva, también llamada Calabrese, son  de color rojo cereza, afrutados y de acidez suave, frescos con sabor a ciruela y notas de pimienta que han llevado a algunos especialistas a considerarlo al nivel del Shiraz y del Petit Shiraz, uvas que se cultivan en países del nuevo mundo como EE.UU, Australia y Suráfrica. La comparación es posible porque se trata de una uva que se adapta a climas cálidos y secos y por ello ha sido plantada en áreas específicas como Mendocino (California), Riverland (Australia) y además en el mediterráneo; Malta y Turquía.

Para iniciar entonces nuestro #Giro2020conVinidItalia descorché hoy un fresco y fragante Nero d’Avola 2019, un vino fresco y vibrante que acompañó nuestro almuerzo tardío especial preparado por mi esposa Elizabeth: Melanzane ripiene di pollo grattugiato, mozzarella, pomodorini, origano ed erbe aromatiche (berenjena rellena de pollo desmechado, queso mozzarella, tomates cherries, orégano y hierbas aromáticas). Perfecto! Fantastico!…excepto la lluvia londinense de dos días que esta vez no nos permitió disfrutar la tarde en la terraza.

El vino joven y especiado armoniza muy bien con un plato graso y condimentado, gracias a sus notas ácidas suaves y la fruta fresca sin ser opulenta. Es por ello que el Nero d’Avola domina Sicilia, por su fraternidad con la “cucina” local a lo largo de la isla, desde el extremo sur en el área de Siracusa (donde se considera que nació hace más de cinco siglos) hasta los límites con Calabria, en el sur de la bota itálica. Nuestro vino fue una botella de apenas US$8-10, pero en Italia fácilmente se consiguen otros deliciosos Nero d’Avola por la mitad de ese precio.

La uva está tan extendida después de la reestructuración de los viñedos sicilianos (1955-1960), que hoy es la base de las principales D.O.C (Denominación de Origen Controlado) de la isla, algunas de las cuales son internacionalmente conocidas. Los más importantes son los vinos de Cerasuolo di Vittoria (60% de Nero d´Avola), Eloro (85%), Riesi (80%), Menfi (70%), Monreale, de donde comenzó el Giro-2020 (50%) y también está en el famoso vino fortificado de Marsala Rubino o ruby, hasta en un 70% de la mezcla.

Sitio web: www.nerodavola.com

Giro d’Italia 2020: La vigencia de los veteranos?

Casi cinco meses después de la fecha original y en los comienzos del errático otoño europeo, la enigmática edición 103 del Giro d’Italia larga con un pelotón internacional reducido en figuras que disputará una de las Grandes Vueltas más difíciles de los últimos años. Por lo extenso de sus etapas, la exigencia y altura de sus montañas, la variabilidad del clima y la alternancia de terrenos en los 3.496 kilómetros de recorrido entre Monreale, en Sicilia, y Milán, en Lombardía, el Giro 2020 es de carácter reservado.

De las 21 etapas del recorrido, ocho tienen más de 200kms de distancia y la antepenúltima, el día previo a la etapa final de montaña en los Alpes y a la contra-reloj definitiva hasta Milán el domingo 25 de octubre, tendrá 251 kms sobre terreno plano. El Tour sólo tuvo una etapa superior a 200kms.

El "tiburón de Messina" inicia en su Sicilia natal la búsqueda del triple en el Giro.

Pero además, el Giro tiene este año tres etapas contra-reloj individuales sobre terreno plano (la primera este sábado sobre 15 kms, la 14° la segunda semana sobre 34,1km y la última sobre 15,7km). El tour apenas tuvo una, sobre 36 kms (plana con los últimos seis kilómetros en ascenso) que permitieron la coronación del talentoso esloveno Tadej Pogacar.

Y si hablamos de dificultad montañosa, el Giro ofrece este año cinco etapas, tres de ellas en la última semana en los Alpes y las Dolomitas, con dos exigentes cimas superiores a los 2.700 metros de altitud, el mítico Stelvio (2.758ms), la llamada Cima Coppi  -la más alta del Giro-, y al día siguiente el Colle dell’Agnello a 2.744ms y el Col de l’Izoard a 2.360ms; más alto que el techo del Tour de France 2020 en el Col de la Loze (2.304), donde triunfó Miguel Angel “Supermán” López en la etapa 17.

El Giro recorrerá este año Sicilia, la Costa del Mar Adriático y el Norte de Italia, pero con una amenaza meteorológica muy diferente a la primavera cuando normalmente se disputa. El clima de otoño es caprichoso, con lluvias, fuertes ráfagas y vientos provenientes del mar, bruma, temperaturas bajas y en las montañas hay posibilidad seria de nieve en los pasos más altos, que pueden significar recortes en algunas etapas y alteraciones imprevistas.

Serán las tres contra-reloj del Giro la clave para un triunfo de Geraint Thomas?

En el Giro 2013 ganado por Vincenzo Nibali sobre Rigoberto Urán, el mal clima obligó a cancelar la etapa 19 de montaña que llegaba a Martell, y al año siguiente cuando ganó Nairo Quintana, la etapa 16 que cruzó las cimas del Gavia y del Stelvio, estuvo afectada por la nieve y la lluvia. El Giro siempre tiene sorpresas climáticas y este año atípico y bisiesto, puede tener un toque especial.

Baraja depreciada, candidatos y sorpresa.

La cercanía e importancia del Tour de France que concluyó hace menos de dos semanas (Septiembre 20), mermó sustancialmente la presencia de grandes protagonistas, incluyendo al campeón actual, Richard Carapaz, quien fue llamado de emergencia para la escuadra Ineos Grenadiers en el Tour y sacrificó la defensa de su título.

De los seis últimos campeones del Giro, todos activos con excepción del español Alberto Contador, sólo participará el veterano bicampeón italiano Vincenzo Nibali (2013, 2016), uno de los únicos siete ciclistas de la historia en ganar las tres Vueltas, la Triple Corona. A los 35 años, Nibali larga de nuevo como favorito a la victoria, detrás de otro veterano, el galés Geraint Thomas (34) que lidera un fuerte equipo de rodadores en la escuadra Ineos Grenadiers, dispuesta a “sacarse el clavo” de la derrota en el Tour.

Nibali, ha sido siempre podio en el  Giro en lo que va de la década y contabiliza además dos subcampeonatos (2011, 2019) y dos terceros lugares (2010, 2017). Es tal vez su última oportunidad de triunfo luego de la inesperada victoria el año anterior del ecuatoriano Richard Carapaz que lo obligó a contentarse con el subtítulo.

Vencedor de la Tirreno-Adriático, el británico Simon Yates larga como segundo favorito.

Thomas en cambio no tiene palmarés en el Giro. Será su cuarta participación pero ha pasado sin pena ni gloria; fue 118° en 2008, 80° en 2012 y abandonó en 2017. Lo favorece este año la presencia de tres etapas contra-reloj individual (ejercicio en que es uno de los mej0res) y un equipo de rodadores en el que destacan los campeones mundiales Filippo Ganna y Rohan Dennis, el campeón español contra-reloj Jonathan Castroviejo y los escaladores Tao Geoghegan Hart y el joven ecuatoriano (23 años) Jhonatan Narváez, quien corrió el Giro el año anterior.

En teoría Ineos lleva el equipo más sólido, pero Jumbo-Visma llevó la mejor escuadra al Tour y perdió la carrera. En ese sentido, la experiencia de Nibali y su equipo Trek Segafredo, con Giulio Ciccone (16° y campeón de montaña en 2019) y el veterano Gianluca Brambilla, puede jugar en su favor.

El tercer candidato entre los favoritos es el británico Simon Yates, Ganador de la Vuelta 2018 y de la Tirreno-Adriático este año, delante de Geraint Thomas. Yates lidera el equipo australiano Mitchelton Scott y parece estar en excelente forma, pero su equipo es más débil.

En cambio, Astana llega con una escuadra seria en la que figuran dos colombianos y puede estar la sorpresa del Giro 2020. En teoría, el líder es el veterano danés Jakob Fuglsang, quien viene de ganar el Giro de Lombardía, uno de los monumentos del ciclismo. Pero a sus 35 años apenas tiene un 12° lugar en su única participación en el Giro en 2016 y sólo un Top-10 en una gran Vuelta, 7° en el Tour 2013.  La escuadra kasaja incluye a Miguel Angel López, quien termina su contrato y llega cansado del Tour (terminó 6°) con lo cual su aporte será de gregario. Similar será la tarea de uno de los cuatro debutantes colombianos, Rodrigo Contreras (26 años), quien disputará su primera Gran Vuelta de 3 semanas.

Será el debutante Vlasov la gran sorpresa del Giro 2020?

El novato ruso Aleksandr Vlasov (24 años) es un ciclista al que habrá que temerle. Actual campeón de ruta de su país, este año ganó a principios de temporada el Giro dell’Emilia, el desafío del ascenso al Mont Ventoux, fue 2° en el Tour de la Provence detrás de Nairo Quintana y en las últimas semanas fue 3° en el Giro de Lombardía y la Route d’Occitanie, 4° en el Gran Piamonte y 5° en la Tirreno-Adriático y mejor de los jovenes.

Vlasov es un ciclista en progreso acelerado, excelente escalador y buen pasista, con un biotipo excepcional (1,86ms, 68kgs) similar al de Chris Froome y es además el relevo generacional en Astana. Si para el Tour jugué mi carta sorpresa con Pogacar, para el Giro estoy de lado de Vlasov. Su inexperiencia en una vuelta de tres semanas es su debilidad pero frente a los favoritos ciclistas veteranos y con demasiado kilometraje en las piernas, el ruso puede sacar ventaja. Este año ha mostrado ser uno de los más regulares y sólidos y en el Giro debería confirmarlo.

En la edición 103 del Giro d’Italia más de la mitad del recorrido será el paraíso de los velocistas y sprinters y la batalla por las victorias de etapa, embalajes intermedios y la camiseta ciclamino de la regularidad, será de igual o superior nivel a la vivida en el Tour. Y por primera vez, tres colombianos estarán entre los contendientes; Fernando Gaviria como cabeza del UAE Emirates y su compatriota Juan Sebastián Molano, apoyados por el argentino Maximiliano Richeze, uno de los mejores lanzadores de embalaje en el pelotón. Gaviria ya ganó etapa el año anterior en el Giro (la 3a) y mantuvo la camiseta tres días.

Además, en el equipo belga Deceuninck–Quick-Step, irá como su sprinter el cordobés Alvaro Hodeg, quien debuta en el Giro y en una Vuelta de tres semanas. Su compañero irlandés Sam Bennett ganó dos etapas en el Tour y la camiseta verde de la regularidad. La meta de Hodeg en el Giro es alta y entre los principales candidatos y rivales a disputar la preciada camiseta figuran el tres veces campeón mundial Peter Sagan, los italianos Elia Viviani y Filippo Ganna, el australiano Michael Matthews, y el francés Arnaud Demare.

La nómina de ciclistas colombianos la completan otros dos debutantes en el Giro d’Italia: Einer Rubio (22 años) del Movistar, quien se formó en Italia en el equipo continental Vejus TMF  y fue subcampeón del Girobio el año año anterior y campeón de montaña, y Jonathan Restrepo (25) con el Androni Giocattoli italiano, al que se vinculó después de pasar por los desaparecidos Katusha y Manzana Postobón. Su papel de gregarios no les permitirá más allá de luchar victorias de etapa o eventualmente la camiseta de montaña.

Las expectativas son menores que para el Tour de France pero el Giro d’Italia es siempre una carrera plena de emociones con “giros” inesperados en el recorrido, y la edición 2020 es indudablemente una de las más interesantes, difíciles y misteriosas. Benvenuto!

Giro 2020 con Vini d’Italia: Esta vez le toca el turno a Italia y en esta edición 103 de la famosa “Corsa Rosa”, a partir de este sábado que inicia el Giro, mi Blog hará un recorrido por las regiones productoras del país y presentará vinos de mi cava personal representativos de la historia, cultura e industria vinícola italiana. La idea es tener una aproximación diferente y novedosa al primer país productor mundial de vino, Italia, uniendo las pasiones del ciclismo y del vino, de la misma forma que cumplimos en el Tour 2020 con Vinos de Francia.

Los invito entonces a seguir este nuevo proyecto de “Mi Rincón” y a respaldarlo en mi twitter @Rincondecata y Facebook. Desde este sábado #Giro2020conVinidItalia