Tour 2020 con Vinos de Francia; Etapa 3: Pomerol (Chatêau Petit Village 2001)

El vecino más ilustre de Saint Emilion es Pomerol, cuyos viñedos son considerados la cuna perfecta de la uva Merlot en el mundo y cuyo emblemático Gran Vino Petrus es el sueño dorado de reyes, gobernantes y millonarios. Y entre ellos, el colombiano Alejandro Santo Domingo es socio en un 20% de la bodega, de propiedad de Jean-François Moueix y de su poderosa familia terrateniente en Pomerol e influyente negociante en vinos de Burdeos.

Los mejores vinos de Pomerol se elaboran en general en las partes más altas de la planicie, en la que predominan terrenos de grava con capas intercaladas con arcilla y que se vuelven más arenosas al oeste en los límites con su vecino regional Lalande de Pomerol y donde se producen vinos más ligeros.

Como hecho significativo, en Pomerol no hay vinos llamados Cru, no hay una clasificación específica y los mejores se identifican simplemente en su etiqueta como Gran Vino (Grand Vin), aunque no es obligatorio. Su calidad la determina la tradición histórica respaldada por la demanda de consumo.

La magia de los vinos de Pomerol está en su subsuelo único y distintivo, compuesto de una mezcla muy firme y pedregosa de la llamada “Crasse de fer” (escoria de hierro) y de arcilla. Ese terreno con alto contenido de óxido de hierro le da a los vinos un sabor característico; a mina de lápiz (grafito) que es una señal de la mineralidad, aceitoso y con aromas de trufa.

En vista de la alternancia de la tercera etapa del Tour de France 2020 entre terreno plano y de media montaña, entre lluvia y sol, y la continuidad de la buena actuación de los ciclistas colombianos (cuatro entre los primeros 11), descorché hoy un Pomerol “generación millennial” y en plenitud: Château Petit Village de la cosecha 2001, el año en que regresé a vivir a Europa.

En mi primera época en Europa en los años 90 tuve la fortuna de vivir y seguir la evolución y transformación política y democrática desde el centro ejecutivo de la Unión Europea, Bruselas, donde se inició mi inmersión en los vinos del mundo. Y luego, a lo largo de este siglo he disfrutado de otra evolución que he seguido en permanencia; la acelerada transformación y modernización de los vinos de Burdeos. Uno de los que se ha renovado notablemente es Château Petit Village.

Su terruño está compuesto por grava profunda con arena, tiza y suelo arcilloso sobre mineral de hierro. Desde 2008, el vino ha mejorado en calidad y precisión técnica, con mayor fuerza en sus aromas frutales y minerales. Su composición se ha mantenido casi invariable con un 75-78% de la uva Merlot (dominante en Pomerol) y el resto Cabernet Franc y Sauvignon, cuya proporción depende de la añada. Entre las mejores cosechas figuran las de 2005, 2009, 2010, 2015, 2016 y la muy interesante 2017.

Comprobando un secreto

La propiedad la visité por primera vez en 2003 cuando el grupo internacional francés de seguros Axa lo había adquirido e invertía en la nueva bodega, su sala de vinificación y un centro de acogida turística. En 2004 cambió y depuró la etiqueta clásica que tiene el vino de la tercera etapa y luego en 2007 presentó la nueva estructura técnica durante la feria mundial del vino en Burdeos (Vinexpo), aunque sólo comenzó a operarla al siguiente año.

Recuerdo que me sorprendió que los nuevos tanques de fermentación de la uva eran en hormigón termorregulado (la moda del momento era el acero inoxidable) y estaban pintadas exteriormente de negro; algo inusual y que daba un contraste extrañamente moderno y espacial al interior de la bodega. Además, inauguraron una espaciosa sala de degustación en el segundo piso de las instalaciones, con vista panorámica sobre el viñedo. Debo anotar que el viñedo de Château Petit Village es en realidad una sola parcela de vides de forma triangular y la vista en altura es magnifica, especialmente en los atardeceres rojizos del verano francés.

La botella de Château Petit Village 2001 de hoy tenía además un objetivo muy personal. Comprobar las discretas pero serias recomendaciones de muchos de mis amigos viticultores en Pomerol que me habían confesado años atrás que para ellos la añada 2001 era superior a la 2000 que alcanzó notas y puntajes muy altos entre los críticos especializados, tal vez “emocionados” con el efecto comercial del cambio de milenio. Los enólogos hablan con la sinceridad de su experiencia técnica y hay que aprender de ellos. Siempre guardé en mi memoria sus conceptos con la idea de descubrir la calidad de la cosecha 2001 en plenitud. Tenían razón!

El Pomerol de Château Petit Village se recomienda empezar a beber después de 10 años y en grandes añadas entre 15 y 20. Este 2001 es el Pomerol más elegante, sedoso y amable que he disfrutado en los últimos años y al cual le otorgo 92 puntos en la escala internacional. Es un  vino realmente fresco y suave que no seguía la moda de vinos amaderados y de alto contenido alcohólico que predominó durante buena parte de este siglo y que aún sigue. La calidad de un Gran Vino no la dan los aromas marcados de madera de roble y 14° o 15° de alcohol, sino su equilibrio, placer y persistencia en el paladar cuando lo bebemos.

En ese sentido nuestra botella (13°) respondió perfecto a nuestras pizzas hechas en casa con pimienta y orégano y a la tabla de quesos con que almorzamos este lunes festivo en Gran Bretaña. Lo encontré muy superior y más estructurado que el Château Petit Village 2004 (nueva etiqueta) que habíamos bebido en la Semana Santa y que me defraudó con molestas notas astringentes y ácidas.

Muchas veces, como en el ciclismo, vale la pena esperar hasta el momento preciso para conseguir la mayor satisfacción!

* Sitio web de Château Petit Village: www.petit-village.com 

CONFESION: Gracias a las atinadas y honestas observaciones de amigos cercanos y personas que no son especialistas en vinos, he reflexionado sobre el lenguaje que debo emplear en el Tour 2020 con Vinos de Francia. Ciertamente que no escribo para especialistas y probablemente en las primeras etapas olvidé limitar el lenguaje técnico al mínimo. Intentaré ser más casual y utilizar un léxico más comprensible para todos los lectores. 

Tour 2020 con Vinos de Francia; Etapa 2: Saint Emilion Grand Cru Classé (Chatêau Jean Faure 2009)

Con la llegada de la montaña al Tour de France y el regreso del clima benigno, tanto en Niza como en Londres,  me entró el dilema existencial: Con qué vino continuar este recorrido informativo por los viñedos franceses y sus regiones y denominaciones emblemáticas sin herir susceptibilidades entre críticos y especialistas?.

Cómo se trata de un viaje personal y una selección comprehensiva de vinos asequibles que he apreciado con inmenso plácer, me decidí por Burdeos, una región muy anclada en mi corazón y en la que convergen armónicamente en su ribera derecha dos poblados mundialmente famosos; Pomerol y Saint Emilion. Descorché entonces para almorzar en el jardín de mi casa una botella de Château Jean Faure de la cosecha 2009, una de las más extraordinarias de este siglo. Emocionante!…como la segunda etapa del Tour ganada por el francés Julian Alaphilippe (nuevo líder) y en la que fueron protagonistas los ciclistas colombianos. En la tabla general figuran hoy Sergio Higuita (4°), Esteban Chaves (6°) y el campeón Egan Bernal (8°).

Mi gusto vinícola es ciertamente ecléctico porque mi espíritu descubridor me impide encasillarme con una sola variedad o tipo de vino. Pero dentro de mis favoritos siempre han estado los Saint Emilion, desde que mi padre me inició en los vinos hace medio siglo. Luego ya mayor, me enamoré del Burgo medieval y de sus viñedos magníficos de gente generosa y amigos productores que me acogieron en su histórica cofradía, “La Jurade”. Declarado Patrimonio de la Humanidad, Saint Emilion tiene una energía y fuerza vital difícil de encontrar en otro lugar del mundo.

Château Jean Faure es un Grand Cru Classé de Saint Emilion; una perla escondida, un vino histórico de alto vuelo que comparte las características ideales de sus hermanos mayores los Primeros Grand Crus.

Cru es el termino que en Francia define a los vinos de calidad superior provenientes de viñedos determinados, principalmente en las regiones de Burdeos, Borgoña, Alsacia y Champagne. De acuerdo al nivel y a las regiones tienen diferentes niveles de clasificación. La expresión también es usada en Alemania y en Italia, donde se aplica a un grupo selecto de 30 vinos que sin embargo no incluyen esa noción en su etiqueta.

El vino de Château Jean Faure tiene estructura compleja, frescura aromática, fuerza frutal, fragancia (bouquet) especiada, acidez armónica, fondo mineral y elegancia y persistencia en boca. Es fruto de la genialidad de su apasionado propietario Olivier Decelle, quien adquirió en 2004 esta bodega descuidada siguiendo el consejo de su amigo Jacques Boissenot, el sabio y tímido enólogo de los vinos más ilustres de Burdeos, los Châteaux Lafitte, Mouton Rothschild, Margaux y Haut Brion, entre otros.

Boissenot murió en 2014 pero inspiró a Decelle, heredero de la famosa compañía de alimentos congelados Picard, a renovar completamente la propiedad, ubicada en la meseta geológica excepcional de gravas de arcilla calcárea y arenas ferruginosas que comparte con el ilustre Château Cheval Blanc (a 100 mts de distancia) y sus vecinos de Pomerol.

Luego de diferenciar las parcelas y para ayudar con la capacidad del suelo de retener la cantidad correcta de agua, se agregaron varias toneladas de piedras a los viñedos. Además se construyeron nuevos canales de drenaje, se aplicaron técnicas de agricultura orgánica y se instalaron modernas cuvas de concreto de diferente volumen para perfeccionar la vinificación. En 2012, el progreso de calidad de Château Jean Faure fue recompensado y se le catalogó oficialmente Grand Cru Classé, la segunda escala en los vinos de Saint Emilion.

Despertar de un gigante

La propiedad de 18 hectáreas, ubicadas en un sólo terreno alrededor del Château en el que habita su propietario, tiene una de las mayores concentraciones plantadas de Cabernet Franc (54%) y Malbec (6%) en Saint Emilion. Cabernet Franc es la uva mágica de los mejores Saint Emilion y son afortunados y minoritarios los que tienen esta proporción tan alta en una denominación en la que reina el Merlot; Cheval Blanc, Ausone, Trotte Vieille y Figeac, son los consagrados. El Malbec es además una cepa casi desaparecida en la región.

En la famosa guía Féret sobre los vinos de Burdeos clasificados por mérito, Jean Faure era ya reconocido en 1893 como un “Primer Cru” y destacaba que la finca tenía varios tipos de suelo “donde se encuentran las mejores proporciones para el cultivo de la vid”. Ni la superficie ni la calidad de los viñedos ha cambiado y hoy, con plantas de 40 años en promedio y algunas de 60, permite obtener vinos de muy alta calidad y delicadeza, de la mano de la Directora técnica Marie-Laure Latorre, a la que luego de una década realizando a su lado las vinificaciones, Olivier Decelle, delegó la responsabilidad. Es interesante anotar que varios de los mejores vinos Grandes Crus de Saint Emilion son vinificados por enólogas mujeres y la característica común es su elegancia y equilibrio.

La botella de hoy me lo volvió a confirmar. Es de una cosecha maravillosa (2009) y conserva un excelente color violáceo, desprende aromas de fruta roja compotada y en el paladar es envolvente y fresco y persiste por más de medio minuto después de tomarlo. Si ustedes notan la etiqueta dice Grand Cru que significa que este vino es anterior a la  promoción de Château Jean Faure a Grand Cru Classé. Desde ya demostraba que merecía ese rango. La jerarquía en Saint Emilión se examina y revisa cada 10 años y desde 2012 establece 18 Primeros Grand Cru Classés y 64 Grand Cru Classés. En la base de la piramide de calidad hay más de 900 vinos clasificados Grand Cru.

Por preferencia e interés en apreciar la evolución de los Grandes Vinos, trato de añejar como mínimo 10 años los Crus del nivel de Jean Faure. La bodega recomienda empezar a beberlo después de los primeros cinco años y considera que se expresa mejor hacia los 10. Esa era mi idea inicial pero luego de la segunda copa y una hora de aireación, creo que incluso habría podido esperar hasta el 2025.

Pero “la ocasión cautiva al degustador”. Armonizó perfecto esta tarde con nuestro filete de cerdo en salsa agridulce acompañado de papas al vapor salteadas en mantequilla y romero y una ensalada fresca de tomates, pepinos, aceitunas negras y repollo, cubiertas con salsa griega de Tzatziki, y una pizca de pimienta roja y aceite de oliva. Luego de la experiencia, creo que es un vino que debería resaltar aún más con un cordero a la brasa, un bistec e incluso con un pescado fuerte como Atún y platos asiáticos especiados como algunos de las cocinas Tailandesa e India. Pero el tercio de botella que me faltó consumir no puede esperar más allá de esta noche.

* Sitio web de Château Jean Faure: www.jeanfaure.com

Tour 2020 con Vinos de Francia: 1a etapa, Champán (Champagne Drappier Quattour IV)

Despúes de mucha incertidumbre y tres meses con la espada de Damocles pendiendo sobre su edición 107, el Tour de Francia 2020 finalmente ha comenzado en Niza, la capital de la riviera francesa; paraíso y epicentro de artistas, celebridades, y del Jet Set y millonarios del mundo, en la llamada Costa Azul a orillas del Mar Mediterráneo.

En este centro urbano extendido al borde de playas interminables y colinas panorámicas, los vinos blancos frescos y secos y los rosados provenzales del verano son los preferidos. Pero sobre ellos, el mejor vino espumante del mundo, el Champán, es el Rey. Es el vino perfecto de aperitivo y celebración gracias a sus burbujas misteriosas y su armonía singular con la gastronomía marina y el placer universal.

El excepcional Tour de France 2020 y su primera etapa merecen una celebración. La prueba más importante del ciclismo mundial ha sobrevivido a la pandemia del Covid-19 en un año atípico y funesto para la humanidad a todos los niveles de la vida. Un Tour casi “a puerta cerrada”, sin espectadores, con mascarillas de protección, distanciamiento social y severos protocolos de seguridad, es raro y único.

Que mejor entonces que destapar un Champagne inusual, diferente, raro y único para iniciar este Tour de Vinos de Francia: Quattour IV de la histórica bodega familiar Drappier, el único Blanc de Blancs producido a partir de las cuatro cepas blancas autorizadas; Chardonnay y las casi olvidadas y poco cultivadas Arbane, Petir Meslier y Blanc Vrai. De allí su nombre en latín Quattour (4) y su logo en francés “Blanc de Quatre Blancs”.

Esto es algo único porque el ensamblaje fundamental en Champagne  es Pinot Noir, Pinot Meunier y Chardonnay, que es a su vez el llamado Blanc de Blancs cuando no se mezcla con los cepas Pinot (de hollejo oscuro). La idea de Drappier es que por partes iguales, cada uva aporta una tonalidad aromática especial dado que no se realiza vinificación en madera y se deja sobre lías después de la primera fermentación. Otra idea similar es la aplicada por Champagne Moutard, una pequeña casa familiar que produce una cuvée 6 cepages (6 cepas) con las seis variedades aprobadas, cuatro blancas y las dos Pinots.

La Champagne Drappier es una casa bicentenaria fundada en 1808 por Francois Drappier en Urville, pero el árbol genealógico se remonta a 1604 y la familia originariamente era comerciante de telas (“marchand drapier”), de donde proviene el apellido que dio nombre a la bodega. Su actual gerente, Michel Drappier, es descendiente directo del fundador y la casa siempre ha estado en manos familiares.

Produce 1.5 millones de botellas anualmente y 11 cuvées diferentes, a partir de 57 hectáreas de viñedo, la tercera parte en agricultura ecológica. La casa cultiva 68% Pinot Noir, 15% Chardonnay, 12% Pinot Meunier y un 5% de las uvas minoritarias, a las que se agregan otras 35 hectáreas de Chardonnay, Cramant y Pinot Noir de la zona emblemática Montaña de Reims. Las botellas se maduran desde 1991 en las cavas subterráneas y galerías excavadas en el subsuelo de Reims, la capital de la famosa región vinícola.

La característica fundamental de los Champagnes Drappier es su bajo nivel de azúcar en el licor de expedición y el uso extremadamente moderado de sulfitos. De hecho, fueron pioneros al oponerse al uso excesivo de azufre (responsable parcial de los dolores de cabeza y pesadez) y generar la actual tendencia de Champán sin azufre ó “zero dosage”, con la cuvée Brut Nature sans Soufre que utiliza las dosis más bajas de la profesión (0,002%) frente al promedio del 5-6%.

Mi Quattour

Las Champagnes de Drappier las conocí durante mi participación en la Feria Mundial del Vino VINEXPO en 2003 cuando encontré a su director comercial Philippe Verrier, un francés muy cordial con un perfecto español que aprendió en México. Con mucha paciencia me dejó degustar la gama de la casa, incluyendo la exclusiva Champagne Charles De Gaulle: (90% pinot noir, 5% chardonnay, 5% pinot meunier ) en homenaje al famoso héroe de guerra francés. El champán Drappier era el favorito de De Gaulle.

Un Champán excepcional para el inicio de un Tour anárquico.

Siempre he apreciado las Champagnes frescas y cítricas o las gastronómicas y complejas con notas de almendras y tonos de pan brioche. Drappier me sorprendió por la frescura de su Blanc de Blancs y la novedad del Brut Nature Sans Sufre y la Grande Sendré.

Quattour fue lanzada cuatro años después de ese encuentro, en 2007, con una producción limitada por la baja producción de las variedades blancas minoritarias. La degusté por primera vez en 2011 y posteriormente en 2015. La botella de apertura del Tour de France de Vinos es de la misma época. Es un Champán bajo en sulfitos que pasa 3 años sobre lías y tiene 4,2 gramos de azucar residual por litro, cuando lo regular son seis.

Después de 5 años de guarda y evolución, ha sido muy especial. Decidí armonizarla hoy con un salmón escocés salteado en mantequilla y una cebolla chalote, con adobo suave de limón, oregano, pimienta de sechúan y sal marina en grano. El complemento fue un arroz al turmérico (cúrcuma) y zanahoria en tiras cocidas en miel y jugo de naranja, clavos y canela. Es decir una sinfonía exótica de sabores y aromas; un poco como el pelotón de ciclistas del Tour. El resultado fue muy gratificante y mucho más armónico que la caótica primera etapa.

Quattour me sorprendió gratamente por la evolución suave del Chardonnay que empezaba a construir un sabor de nueces y ofrecía notas de frutos secos, durazno y manzana con un trasfondo mineral de caliza calcárea muy balanceado. Diría en ese sentido que fue un excelente Champagne gastronómico y en mi escala de valores lo premio con 93 puntos en la escala internacional.

No sobra agregar que debido a su calidad, la de mi cocción y a la accidentada primera etapa, mi esposa y yo terminamos la botella durante la tarde.

* Sitio web de Champagne Drappier (con sección en español): www.champagne-drappier.com

Tour de France 2020: Egan por el doblete en París

Egan Bernal, el campeón vigente del Tour de France, parte por segundo año consecutivo como el principal favorito para ganar el próximo 20 de septiembre la edición 107; la más atípica de la historia debido a la pandemia mundial del Covid-19 que ha obligado a disputar la prueba “a puertas cerradas”, con mínimo público en las largadas, llegadas y cimas; portando obligatoriamente mascarillas y guardando estricta distancia social; sin autógrafos ni selfies, y en “alerta roja” por la amenaza de que la prueba no termine en París debido al incremento de contagios en el país.

El campeón del Tour es favorito a repetir victoria en 2020.

La crisis sanitaria obligó a postergar dos meses la largada de “la grand boucle” del 27 de junio al 29 de agosto, interrumpió abruptamente la temporada ciclística por más de tres meses (desde mediados de marzo), causó la anulación de decenas de pruebas y la inversión del Tour y el Giro -tradicionalmente es la primera Vuelta de tres semanas del calendario-, con efectos aún desconocidos en los tiempos de preparación y la falta de rodaje de los deportistas que apenas volvieron a competir a fines de julio.

Es difícil por ello evaluar la condición física real de los 176 pedalistas que empiezan en Niza y durante las próximas tres semanas los 3.470 kmts del recorrido, distribuídos en 21 etapas -9 con alta y media montaña- a lo largo del sur de Francia y sus macizos: los Alpes (del sur y del norte), el Macizo central, los Pirineos, el Jura y los Vosgos. Los principales candidatos al triunfo apenas pudieron medir fuerzas en agosto y después de la Vuelta a Burgos, el Tour de l’Ain y el Criterium del Dauphiné. La lectura es parcial.

El Tour 2020 tiene 29 cumbres y cuatro etapas con final en alto pero apenas dos cimas superiores a 2000 metros en la última semana, en la etapa reina el 16 de septiembre; el Col de la Madeleine y el inédito Col de la Loze, el techo del Tour a 2.304 mts.

Sin embargo, el árbitro será la montaña que aparece desde la segunda etapa en los “Haut-Pays” de Niza, cruzando tres cumbres que hacen parte de la París-Niza, La Colmiane, el Col de Turini y el Col d´Eze. Y entre Niza y la contra-reloj a la difícil escalada de la Planche des Belles Filles en la penúltima etapa en los Vosgos, los ciclistas tendrán pocas oportunidades de descansar!

Roglic y Dumoulin, la dupla estelar del equipo Jumbo-Visma, son rivales muy serios de Bernal.

La cuarta etapa termina en cumbre, a 1.825 metros en la estación de Ski de Orcières Merlette. El director del Tour, Christian Prudhomme, dijo que una llegada en alto tan temprano en el Tour de Francia “es extremadamente rara y dará lecciones preciosas sobre la aptitud de los favoritos”. Dos días después, se recorre el sur del Macizo Central con otro final en alto en el observatorio metereológico del Mont Aigoual  a 1.565 metros. Y luego dos etapas en los Pirineos al final de la semana con cinco cimas importantes, incluyendo el durísimo Port de Balès a 1.755 metros (categoría especial) y el Col de Peyresourde el sábado y el domingo el Col de Marie Blanque (con bonificación en tiempo) antes del primer reposo.

La segunda semana se puede considerar de transición con una etapa quebrada en el Macizo Central el viernes 11 de septiembre, con final en alto en el Puy Mary Pas de Peyrol a 1.589 metros y pendiente del 8,1%. Y luego el domingo 13 una etapa clave en el macizo del Jura; las rampas -con gradiente del 12,5% en promedio- del histórico Gran Colombier que se ascenderá por tres de sus cuatro caras y decantará los favoritos. La cima la coronaron victoriosos en el Tour de l’Ain de 2019 Thibaud Pinot y en agosto de este año Primoz Roglic, pero es muy diferente escalarla después de 14 etapas con mas de 2.500 kmt en las piernas.

El telón final de la carrera es la tercera semana con tres etapas en los Alpes (el miércoles con las cimas de 2.000 metros) y luego, si las diferencias en la general no son aún definitivas, el sábado la cima de la Planche des Belles Filles será el juez supremo en la contrarreloj individual de apenas 36 kms pero los últimos una subida selectiva de 5,9 km al 8,5% de pendiente media. Allí, las posiciones del podio podrían voltearse.

El misterio de la altura

Tal vez más que nunca en lo que va de este siglo, la montaña sentenciará el Tour, en una época diferente (al final del verano europeo), con bajo riesgo de alergias y sin las violentas ráfagas de viento que producen los peligrosos cortes en el pelotón, con una temperatura más benigna y con menos riesgos de deshidratación o agotamiento físico. Pero además, la ventaja de la oxigenación en altura de los ciclistas colombianos puede hacer diferencia.

"Superman" López debuta en el Tour de France y es candidato al podio.

La cuarentena forzada (llegaron a Europa en un vuelo especial el 20 de julio) podría ser una ventaja fisiológica notable por sus reservas de glóbulos rojos. Los 10 ciclistas colombianos y el ecuatoriano Richard Carapaz, se beneficiaron de vivir cuatro meses en altura (desde marzo) y de prepararse a más de 2.600 mts y entrenar en distintos pisos térmicos hasta hace seis semanas. Llegaron directamente a competir, ganaron etapas, estuvieron en los primeros lugares y en contención, y además al final se ganó el Criterium del Dauphiné. Entre los europeos sólo el esloveno Primoz Roglic -líder designado del equipo Jumbo-Visma- se mostró fuerte y dominador hasta su violenta caída el 15 de agosto en la penúltima etapa del Dauphiné.

La ventaja del incremento de oxigenación de los escarabajos debería mantenerse porque siguieron concentrados en altura con sus equipos, disputaron pruebas con perfil montañoso, hicieron reconocimiento de las etapas de montaña y sólo bajaron a nivel del mar hace tres días para el inicio del Tour en la Riviera francesa.

Los escarabajos tendrán entonces otra magnífica oportunidad de victoria y lucimiento y cuando por primera vez cinco de ellos -la mitad del contingente colombiano- son capos de equipo: Egan Bernal (Ineos Grenadiers), el debutante Miguel Angel López (Astana), Nairo Quintana (Arkea-Samsic), Rigoberto Urán (EF Education First) y Esteban Chaves (Mitchelton-Scott). Los acompañan Daniel Martínez (EF), Winner Anacona (Arkea) y otros tres debutantes, Dayer Quintana (Arkea), Sergio Higuita (EF) y Harold Tejada (Astana), el más alto de todos (1,81ms) y único que no ha disputado una Gran Vuelta de tres semanas.

Además, varios de los opcionados tuvieron caídas serias hace apenas dos semanas (Roglic, Pinot y Emanuel Buchmann) y algunos apenas han vuelto a competir después de accidentes serios sufridos el año anterior (Tom Dumoulin en el Giro d’Italia y Rigoberto Urán en la Vuelta a España). También es cierto que Nairo Quintana fue atropellado ligeramente el 3 de julio cuando entrenaba en Colombia y perdió dos semanas de preparación, Richard Carapaz se cayó hace 21 días en la Vuelta a Polonia y Sergio Higuita hace 16 días en el Dauphiné. Las médidas de su recuperación, de la curva y el pico real de rendimiento, es entonces un secreto que sólo conocen internamente los equipos.

Si está recuperado, Nairo buscará el podio.

Se puede anticipar un Tour nervioso y combativo con muchas escaramuzas y ataques, porque además varios de los equipos World Tour están en la cuerda floja y necesitan asegurar patrocinio y supervivencia a mediano plazo en el circuito mundial (Bahrain-McLaren, CCC Team, Mitchelton-Scott, Trek-Segafredo y Deceuninck-Quick Step). Además, muchos pedalistas están en proceso de nuevos contratos y necesitan mostrarse. Son factores psicológicos que pesan en una prueba tan importante y pueden costar errores.

Favoritos de habla española

Si nos atenemos a los resultados de las competencias en agosto y la preferencia de las casas de apuestas, la selección muestra por primera vez a cuatro colombianos entre los 12 candidatos; en su orden Egan Bernal (1°), Nairo Quintana (7°), Miguel Angel López (11) y el campeón del Dauphiné, Daniel Martínez (12). A ellos hay que sumar al ecuatoriano Richard Carapaz (5°), llamado a última hora y quien es el escudero principal de Bernal en Ineos.

El victorioso equipo británico, vencedor de 7 de los últimos 8 Tours, es homogéneo y balanceado para defender al campeón más joven del Tour en 100 años y enfrentar el desafío de los holandeses de Jumbo-Visma con Dumoulin y Roglic a la cabeza. Ambas escuadras muy probablemente volverán a ser punto de referencia; una batalla entre la planificación holandesa y la exitosa táctica británica. Pero las circunstancias inusuales del 2020 y la juventud del tridente (Bernal, Carapaz y Pavel Sivakov) con el respaldo de cinco experimentados rodadores de primer nivel, son la ventaja de Ineos.

Hay otros llamados al protagonismo y creo que el cambio de guardia y relevo generacional que inició Bernal el año anterior, es una realidad que mostrará claramente el Tour 2020. El líder de la escuadra UAE Emirates, el portentoso esloveno de 21 añosTadej Pogacar, es un “gallo tapado” y puede ser la gran sorpresa. Tiene un biotipo muy similar al de Bernal (1,76 mts, 65 kilos) y en su primera Gran Vuelta de 3 semanas (España 2019) ganó tres etapas, fue el mejor joven y se montó 3° en el podio. Al Tour llega respaldado por el veterano Fabio Aru y los rodadores David de la Cruz y su compatriota Jan Polanc.

A los 21 años, el prodigio esloveno, Tadej Pogacar, puede dar la gran sorpresa en el Tour.

Otro pedalista en ascenso es el joven francés David Gaudu (23 años), principal escudero del irregular Thibaut Pinot, líder de la escuadra Groupama-FDJ, quien abandonó en los últimos tres Tours que ha disputado. Gaudu fue campeón del Tour del Porvenir en 2016, el año anterior al triunfo de Egan Bernal y dos antes que Pogacar. El año anterior fue el mejor del equipo (13°) y si Pinot vuelve a flaquear será la principal carta de los franceses, que no ganan desde Bernard Hinault en 1985, hace 35 años!

Habrá que contar igualmente con el protagonismo de los franceses Julian Alaphilippe (líder durante 15 etapas y 5° en 2019), Guillaume Martin (3° en el Dauphiné y 12° en el Tour pasado), Warren Barguil (compañero de Quintana, campeón de montaña en 2017 y 10° en 2019), el colombiano Daniel Martínez (campeón del Dauphiné hace 2 semanas) y si han recuperado la forma, el tedesco Emanuel Buchmann (sorpresivo 4° el año pasado) y el español Mikel Landa que lleva tres años seguidos en el Top-10.

Con mi gran amigo y colega especializado en ciclismo, Pablo Arbeláez, coincidimos en que en un Tour tan montañoso como este, será necesario tener al menos dos gregarios de lujo. Bernal, Quintana, López y Urán, cuentan con ellos y además sus escuadras hablan español.

Ineos tiene a Bernal, Carapaz, y Jonathan Castroviejo y el costarricense Andrey Amador, que disputan su sexto Tour. Nairo tiene como escuderos a su hermano Dayer, Winner Anacona y el italiano Diego Rosa. A su turno, Miguel Angel López estará protegido por los hermanos Ion y Gorka Izaguirre, Omar Fraile, el veterano Luis León Sánchez (campeón de ruta de España y capitán del equipo) y el promisorio escalador colombiano Harold Tejada.Y Rigoberto Urán contará con Daniel Martínez y el campeón colombiano de ruta, Sergio Higuita. Si “Rigo” no está a punto seguramente será el mentor generoso de Martínez e Higuita para el protagonismo del Education First. El respaldo y entendimiento en carrera nunca había sido tan favorable para los pedalistas colombianos.

Pronóstico personal

El año anterior en mi análisis previo del Tour tuve la fortuna de anticipar la victoria de Egan Bernal. Pienso que en 2020 las circunstancias nuevamente le favorecen y que los ciclistas colombianos serán otra vez protagonistas de primer orden, con posibilidades reales de podio, de ubicar al menos tres en el Top-10, de ganar varias etapas y tal vez recuperar el reino de las montañas que desde Nairo Quintana en 2013 ha sido esquivo.

El cerebral Egan larga a repetir victoria.

Corriendo con sabiduría, sin exigirse a fondo y con un solo ataque fulminante en el Col de l’Iseran, Egan Bernal ganó el Tour, fue el mejor de los jóvenes y además subcampeón de montaña.

En este año atípico y bisiesto, los astros parecen jugar de nuevo en su favor y el de los ciclistas colombianos.

Reza el proverbio castellano, qué el que es caballero repite. Si Egan llega nuevamente vestido de amarillo a París, confirmará que está en curso “la era Bernal” y su reinado.

Antes de empezar a rodar el Tour 2020, me atrevo a compartir mis vaticinios.

En tres semanas sabremos si me gradué de adivino.

Campeón o Podio: Egan Bernal, Tadej Pogacar, Tom Dumoulin, Miguel Angel López.

Top-10: Primoz Roglic, Nairo Quintana, David Gaudu, Guillaume Martin, Julian Alaphilippe, Emanuel Buchmann, Daniel Martínez, Mikel Landa, Richard Carapaz.

Otros (Top-20): Enric Mas, Thibaut Pinot, Pavel Sivakov, George Bennett, Fabio Aru, Romain Bardet, Richie Porte, Esteban Chaves.

Campeón de Montaña: Sergio Higuita, Julian Alaphilippe, Warren Barguil, Harold Tejada, Esteban Chaves.

Tour 2020 con Vinos de Francia: Como novedad en esta edición de “La Grande Boucle”, a partir de este sábado mi Blog presentará por cada etapa un vino de mi cava personal con su historia y notas de degustación. Serán entonces 21 vinos significativos y representantes de las diferentes Denominaciones de Origen y regiones vinícolas francesas internacionalmente conocidas, entre ellas Champagne, Burdeos, Borgoña, Chablis y el Ródano. Es una forma distinta de apreciar la cultura de Francia, de dar vía libre a una parte fundamental de mi vida como catador internacional y despertar el gusto por la bebida más importante de la humanidad después del agua.

Por mi relación profesional como corresponsal del periódico colombiano El Espectador, mis próximos artículos sobre el Tour 2020 (análisis en los dos días de descanso y la nota final) serán publicados simultáneamente con la edición digital del diario, para el cual además comentaré en su cubrimiento en vivo al final de varias de las etapas. Sin embargo probablemente haré algunas entradas ciclísticas en el blog dependiendo de los desarrollos de la carrera y de la actuación de los pedalistas colombianos.

Y llegamos a París…de amarillo!

Egan Bernal es talento puro, un campeón inverosímil que a los 22 años tiene el mundo a sus pies y comienza una nueva era en el ciclismo internacional y una etapa privilegiada para Colombia.

El 4 de mayo pasado se fracturó la clavícula izquierda en un entrenamiento previo al Giro d’Italia, para el que había sido designado líder de su equipo Ineos y era uno de los favoritos. Nueve días después montó de nuevo en la bicicleta y en menos de tres meses -85 días para ser exactos- se convierte en el nuevo campeón del Tour de France y llega vestido de amarillo a París en el centenario del maillot jaune. Excepcional!

Es un fenómeno real, un chico sereno y precoz destinado a dominar el ciclismo mundial como únicamente lo consiguieron los grandes campeones de la historia; aquellos que se cuentan en los dedos de las manos y surgen apenas cada década: Gino Bartali en los años 40, Fausto Coppi y Louison Bobet en los 50, Jacques Anquetil en los 60, Eddie Merckx en los 70, Bernard Hinault en los 80, Miguel Indurain en los 90 y Chris Froome en los últimos.

Bernal es un “Nuevo Zipa”, el mejor embajador Ad honorem de Colombia con la buena imagen y respeto que proyecta con sus logros deportivos y el futuro que le tiene diseñado la escuadra británica Ineos, la más poderosa del mundo. Egan tiene el respaldo total de sus directivos y compañeros para un proceso que apenas lleva año y medio en el World Tour y que pocos dudan de que será nutrido con otras grandes victorias.

Sir David Brailsford, es claro y directo: “es un absoluto placer poder trabajar con él”. El fundador del dominador equipo (el antiguo Sky), es un fanático del prodigioso escarabajo y destaca su perfecta integración, madurez e increíble talento. “Para una persona de 22 años es calmado, tiene los piés en la tierra, habla bien, tiene un gran respeto por todos, es amable, generoso y además tiene el instinto ganador”.

La relación franca y honesta del equipo directivo y sus compañeros contrasta con las dificultades internas que se viven en otras escuadras y quedó reflejada claramente en esta edición del Tour, donde se triunfó por séptima ocasión en ocho años y por vez primera con un ciclista sin nacionalidad británica. Además, Ineos consigue el primer doblete de su historia en La Grande Boucle (Egan-Thomas), siete años despúes del de Sky (2012) con Bradley Wiggins y Chris Froome, donde se inició la casi ininterrumpida senda victoriosa. La única ocasión en que el equipo no ha ganado el Tour fue 2014 cuando Froome abandonó tras una fuerte caída en la etapa de Pavé, y en París se consagró el italiano Vincenzo Nibali, que en esta ocasión venció en Val Thorens, la última fracción de montaña en los Alpes.

Geraint Thomas, el campeón 2018, considera que Egan Bernal es un fenómeno muy importante para el ciclismo, “un ciclista que a los 22 años es un modelo, una inspiración para las nuevas generaciones del deporte y que tiene muchos años por delante para una carrera triunfal. Egan es además un ciclista leal y amistoso que aprende muy rápido”, afirma el galés, en la escuadra desde su fundación y junto a Froome es el más veterano.

Futuro diáfano

Ineos es la casa ideal para Bernal. Es el equipo con el mayor presupuesto, los mejores recursos tecnológicos, una filosofía de avanzada y más importante, la decisión de desarrollar su segunda etapa alrededor del ciclista colombiano como líder.

Ineos hace 1-2 en el podio. Egan nuevo campeón del Tour. En 2018 había sido gregario del campeón Thomas.

En la escuadra impera el respeto y la entrega por la victoria del grupo, sus ciclistas tienen claro el rol y no es simplemente una suma de individualidades. Con un contrato blindado hasta 2023 y un nuevo grupo de talentosos jóvenes en formación, el camino victorioso de Bernal apenas está despegando.

La perspectiva del primer ciclista colombiano y latinoamericano que gana el Tour de Francia es la de los múltiples campeones, ninguno de los cuales lo logró tan temprano. Los pentacampeones Anquetil, Merckx e Hinault, ganaron el Tour a los 23 años y son referente del mayor número de victorias en Grandes Vueltas, y triples y dobles triunfos en el año.

Egan Bernal está llamado entonces a ser en el próximo lustro el más emblemático e importante deportista de Colombia, la mejor imagen de marca del país y de la mayoría de sus ciudadanos honestos, respetuosos, leales, luchadores y emprendedores.

Es un fenómeno que va más allá de las fronteras deportivas y representa al verdadero colombiano moderno, capaz de superar obstáculos, de crecer y adaptarse a las nuevas realidades, de desarrollar potencialidades al más alto nivel mundial y con su esfuerzo y ejemplo mostrar la cara más pura de un país que por épocas pierde el rumbo por caer en facilismos, corrupción, valores ajenos, espejismos, violencia y obscurantismo.

Después de casi dos décadas de vivir en Londres y trabajar y compartir con británicos, entiendo su idiosincrasia y valores, su concepción del mundo y la sociedad y cuales son para ellos la ruta y el horizonte. Egan está en el momento preciso, en el equipo preciso y con la gente precisa y siempre será respaldado, valorado y respetado. El joven prodigio siempre agradeció la claridad y honestidad del campeón Geraint Thomas y a quienes dudaron del co-liderato y del compromiso del equipo, el 1-2 en el podio y la sonrisa y el saludo franco por la victoria del colombiano es la respuesta.

La alegría sincera de David Brailsford por el triunfo de Egan Bernal, muestra la dimensión del aprecio.

David Brailsford, su director en Ineos, es consciente de este momento excepcional y su significado para el equipo y para Bernal. Egan “ha hecho historia, conseguido algo que ningún colombiano había logrado antes. El va a ser un héroe nacional y ello será una nueva e increíble experiencia para él. Tendrá que adaptarse rápidamente porque ello implicará un gran cambio en su vida”. Y Brailsford está seguro de que Egan tiene la madurez para manejar ese gran cambio.

En ese proceso novedoso de repentina fama y celebridad que aún Egan no alcanza a dimensionar por la inmediatez de su triunfo, Ineos lo acompañará. “Vamos a ayudarlo. Hemos seguido a algunos de nuestros muchachos que han experimentado esos grandes cambios en sus vidas”, ha explicado Brailsford, quien antes de Sky e Ineos fue el responsable de la revolución deportiva y psicológica que transformó el ciclismo olímpico británico que hoy es potencia en los velódromos mundiales.

Nueva era

El ascenso vertiginoso del joven colombiano -llegó al ciclismo internacional de ruta apenas en 2016 con el equipo continental italiano Androni Giocattoli- es también un ejemplo de fortaleza mental y carácter que comparte con la nueva generación de escarabajos, la de ciclistas que emigran cada vez más pronto a Europa, se adaptan, se integran y aceptan el proceso.

Es el caso del pionero Rigoberto Urán, de Winner Anacona, de Esteban Chaves, Nairo Quintana, Ivan Ramiro Sossa, Egan y otros que antes de los 20 años ya están vinculados a escuadras continentales en Italia, España, y otros países. Es la tendencia irreversible pero es necesario tener un entorno psíquico y afectivo adecuado.

Colombia es un país ciclístico por excelencia, pero el deporte que más victorias y lustre le ha dado, merece un apoyo mucho mayor y una renovación formativa, de técnica y valores. Nuestros ciclistas surgen de la necesidad, de la lucha diaria, del deseo de superación y conquista. Desde el gran Cochise Rodríguez que surgió de mensajero de droguería a Campeón Mundial de Persecución, record de la hora y el primer colombiano que disputó el Tour en 1975.

Los aficionados colombianos inundan las carreteras del Tour. Nunca faltan, son fuerza y alegría.

La segunda oleada en los años 80 con Lucho Herrera, Fabio Parra, Martín Ramírez, Alfonso Flórez, Patrocinio Jimenez, entre algunos, sembró la semilla que luego recogieron Oliverio Rincón, Santiago Botero, Juan Mauricio Soler y Rigoberto Urán. Y luego la generación Saldarriaga con Nairo, Esteban Chávez, Jarlinson Pantano y Darwin Atapuma. Y por su lado Fernando Gaviria, Miguel Angel López, Daniel Martínez y otros.

El momento de la nueva camada está empezando. La victoria de Egan Bernal en París y por primera vez tres ciclistas colombianos en el Top-10 final del Tour es una hazaña que merece un aplauso sonoro. Los subcampeones Rigoberto Urán (7°) y Nairo Quintana (8°), son ejemplo de constancia y profesionalismo. Además, los ciclistas colombianos han ganado etapa en el Tour consecutivamente con Jarlinson Pantano (2016), Rigo (2017) y Nairo(2018) y en esta edición.

Hace un par de años, dialogando y analizando el proceso de los nuevos escarabajos con mi gran amigo y colega Pablo Arbélaez -uno de los más respetados expertos de ciclismo en Colombia- vislumbrabamos la posibilidad de que en cada Gran Vuelta hubiera un pedalista nacional en el podio. Ello es casi una constante desde 2016 con pocas excepciones.

Ahora nos toca empezar a soñar y creer en que no está lejano el día en que los ciclistas colombianos ganen las tres Grandes pruebas por etapas del calendario. Y en que se consigan dobletes y podios completos. Ya se ganaron la Vuelta a España (Luis Herrera 1987 y Nairo Quintana 2016), el Giro d’Italia (Nairo 2014) y finalmente el Tour de France con Egan Bernal este histórico domingo 28 de julio. La victoria en junio del ecuatoriano Richard Carapaz en el Giro d’Italia, es el primer doblete latinoamericano en Grandes Vueltas.

Los escarabajos han llegado renovados y pueden y deben pensar en dominar el ciclismo mundial. Las más importantes escuadras del calendario World Tour tienen colombianos en sus filas, al igual que varias continentales y cantidad de pequeñas escuadras regionales en las que hay también otras oportunidades. La nueva sangre tiene asegurada la renovación y el ciclismo colombiano es vital.

Egan Bernal es el estandarte del nuevo proceso que comienza y estoy seguro, como lo estaba de su triunfo vaticinado en mi análisis inicial del Tour el 8 de julio, que la camiseta amarilla de Campeón 2019 que recibe en el podio en los Champs-Elysées, no será la única.

Llegamos a París…para quedarnos!

Tour 2019: El nuevo Zipa viste de amarillo en los Alpes

El ciclista más joven del Tour de France 2019, el prodigio colombiano Egan Bernal, revolcó en los míticos Alpes la clasificación general y en la cima más alta -el Col de l’Iseran a 2.770 mts- se apropió del liderato de la prueba ciclística más importante del mundo.

El escarabajo de 22 años y 193 días tiene el respaldo total de su equipo Ineos para defenderlo, en una tarea de gran exigencia. Las malas condiciones climáticas en los ALpes continúan afectando seriamente la prueba y han obligado a reducir también la penúltima etapa este sábado -la final de alta montaña- que ha quedado convertida en una larga cronómetro plano-montaña.

A los 22 años, Egan Bernal es líder del Tour de France y está a dos días del triunfo final en París.

Este viernes 27 de julio, en una jornada que pasará a la historia moderna del Tour por lo excepcional, Bachué y los demás dioses muiscas bendijeron al nuevo Zipa, quien se vistió de amarillo líder al final de una etapa recortada en 37,5 kms, más de una tercera parte de su recorrido original.

En 1951, otro joven pedalista, Efraín “el Zipa” Forero, fue el primer campeón de la Vuelta a Colombia en bicicleta que creó y fijó para siempre el amor del país por el ciclismo. 68 años después Egan Bernal está ad-portas de conseguir la máxima hazaña de ese ciclismo y del deporte colombiano en su historia.

La etapa fue única y las emociones deportivas iniciaron con el sorpresivo abandono de uno de los favoritos, el francés Thibaut Pinot (37kms después de la largada), debido a problemas musculares en su rodilla izquierda que le impedían pedalear con soltura. Fueron las primeras lágrimas del día, de tristeza e impotencia, al bajarse de la bicicleta y subir al auto del equipo Groupama-FDJ. Es el cuarto abandono de Pinot en el Tour (tercero consecutivo) y había partido el martes como favorito tras lucirse en los Pirineos la semana anterior.

El delirio llegó con la soberbia demostración de poderío de Egan Bernal en la ascensión al Col de l’Iseran cuando sobrepasó uno a uno a sus rivales y llegó solitario a la cima. Y luego llegó el suspenso con las circunstancias imprevistas y desafortunadas que obligaron a detener la etapa para preservar la seguridad de los pedalistas en carrera. Se habían anunciado tormentas (en mi blog anterior había hablado de la extraña climatología esperada en los Alpes) pero nadie imagino la intensidad y la fuerza de la madre naturaleza; una granizada provocó una avalancha en la ruta de descenso de l’Iseran –después de Val d’Isere- que cubrió la carretera de nieve. Además, un deslizamiento de tierra, lodo y piedras bloqueó el trayecto a 20 kms de la meta.

Piedras, lodo y barro, bloquearon la carretera y la parte final de la etapa.

La que parecía iba a ser una etapa memorable porque Bernal en el descenso aumentó 15″ su ventaja al grupo perseguidor y la mantenía con Alaphilippe (+2 minutos), fue cancelada. Los comisarios deportivos y los organizadores suspendieron la carrera avisando en el descenso a los ciclistas y obligándolos a parar: una blasfemia deportiva. Pero a su vez fue la medida correcta porque era imposible el paso y la continuación en bicicleta hacia la cima final en Tignes y la climatología era peligrosa.

De hecho, los ciclistas fueron invitados a protegerse dentro de un túnel en Val d’Isere, antes de ser llevados posteriormente en vehículos y buses a Tignes para la ceremonia de premiación e imposición de camisetas, dos horas después.

Y al final del día, la organización del Tour informó que debido a derrumbes en el recorrido de la 20° etapa, la ruta se ha modificado y reducido de los 130 kms originales a 59. Ahora, tras la largada en Albertville –sede de los juegos olímpicos de invierno en 1992- los ciclistas seguirán la amplia ruta nacional 90 y se dirigirán directamente a Moutiers, donde comienza el ascenso final de 36 kms hacia la cima fuera de categoría en Val Thorens, donde hace 25 años -un 20 de julio- triunfó Nelson “cacaíto” Rodríguez sobre Piotr Urumov y Marco Pantani, a la postre subcampeón y 3° en el Tour, respectivamente.

La etapa 20 del Tour quedó reducida a una larga e interesante contra-reloj plano-montaña.

Dos días de clima extremo en los Alpes obligaron a reducir en 108,5km la distancia total del Tour y Bernal está a pocas horas y tan sólo 59 kilómetros de la gloria en la estación alpina y a dos días del podio final en París, erigido en la rotonda Franklin D.Roosevelt, en la mitad de los Champs-Elysées, probablemente la avenida más famosa del mundo. Su ventaja de 48” sobre el combativo exlíder francés Julian Alaphilippe, es cómoda y lo ha dejado a las puertas de ser el primer ciclista latinoamericano en ganar el Tour.

El hombre fuerte

Campeones, técnicos y ciclistas, reconocen que Bernal ha demostrado ser el más fuerte y su liderazgo es la confirmación clara de su favoritismo antes de la largada y de la confianza de la escuadra Ineos. David Brailsford, el director del poderoso equipo británico había dicho hace tres semanas que Egan estaba listo. Alaphilippe y Thomas su compañero, no dudan en reconocer que es el más fuerte y campeones como Eddie Merckx, Chris Froome y Alberto Contador, destacan y felicitan al nuevo fenómeno. Líder durante 14 días, Julian Alaphilippe, siempre entregó el máximo pero reconoció al final del día que soñó pero “nunca pensé que pudiera ganar el Tour”.

En la montaña de los Alpes, Egan hizo la diferencia y durante las tres semanas supo mantenerse siempre adelante, dosificar esfuerzos, ahorrar energía y golpear con contundencia en su terreno. Dos certeros ataques, el jueves en la etapa que ganó Nairo Quintana después de coronar el Galibier lo puso 2° en la tabla y el viernes en el Iseran, logró la camiseta. En ambos ganó ascendiendo y sostuvo su ventaja en los descensos.

Quintana ganó el jueves la etapa reina en Valloria y consiguió en los Alpes su tercer triunfo en el Tour.

La 19° etapa de La Grande Boucle fue una pieza maestra de táctica, potencia e inteligencia. Egan hizo un fulminante y certero ataque a cinco kilómetros del techo del Tour. Poco antes los gregarios de Ineos habían seleccionado el lote y su compañero, el campeón Geraint Thomas, inició el plan del equipo con una aceleración para cortar a Alaphilippe y dar luz verde al ataque mortífero del escarabajo de los Andes. Bernal no tuvo respuesta de sus principales rivales y se encaminó hacia la cima con un ritmo perfecto y destructor que le dio redito de 54” sobre el grupo de Kruijswijk, Thomas, Buchmann, Urán, Nibali y Landa y de 2.02” sobre el anterior líder. Con la bonificación de 8” en el premio especial, aumentó la diferencia.

La etapa se declaró sin ganador oficial, no otorgó bonificaciones en meta porque reglamentariamente esta no se cruzó, y finalizó en el kilómetro 89, en l’Iseran, un ascenso de 13 kilómetros con una pendiente máxima del 10% que sólo se había escalado antes cinco veces y por la vertiente del viernes solamente en 1963!.

El Tour termina al cruzar la meta en Val Thorens. El recorte de la etapa a menos de la mitad, eliminando los puertos montañosos de Cormet de Roselend –de primera categoría y a casi 2000ms- y el Cote du Longefoy, reducen las posibilidades de escaramuzas y ataques antes del largo ascenso final. La única opción de doblegar a Bernal será atacando pero visto la fortaleza del colombiano y de su equipo en todos los terrenos, destronarlo se antoja difícil. Además el último ascenso puede favorecer otros cambios en la tabla Geraint Thomas, separado 28″ de Alaphilippe intentará ascender para lograr el 1-2 en el podio para Ineos. Mientras tanto, los colombianos Rigoberto Urán (7°) a 39″ de Mikel Landa y Nairo Quintana (8°) a 42″, buscarán superarlo.  Con las fuerzas al límite, la etapa anticipa una última batalla excepcional.

Alaphilippe fue líder 14 días y gran animador del Tour. Entregó todo y terminó exhausto.

El desgaste acumulado lo mostraron ya todos los rivales y en una etapa final tan corta que concluye en su terreno a 2.363ms, es más factible esperar una nueva tarea de demolición de Ineos para ubicar segundo al campeón Geraint Thomas  y tal vez Egan en busca de la victoria de etapa, con lo cual los colombianos seguirían dominando los Alpes. Thomas, quien antes fue gregario de lujo para Froome, lo dará todo por Bernal, tal como ya lo hizo el escarabajo el año anterior para llevar al título a Geraint y a Chris al 3er puesto. Fue el debut y la preparación ideal para Egan.

Pero ni la victoria de etapa ni mejorar el puesto de Thomas importan a Ineos. Chris Froome fue campeón en 2017 sin ganar etapa y Egan puede seguir el ejemplo. La única meta es llegar triunfador a París y la séptima victoria del equipo en ocho años, está muy cerca. No importa si es por los 48” actuales, o por más o por menos, es el equipo el importante. Como escribí anteriormente, el británico siempre demuestra que hay que saber adaptarse para ganar. Este año, Ineos no dominó y dirigió la carrera con la camiseta amarilla por dos semanas ni fue omnipresente en la carretera lo que permitió un Tour “abierto” y emocionante; fue pragmático y entró a mandar en el momento indicado con golpes precisos, las contra-reloj y los Alpes.

Reza el adagio que quien ríe de último ríe mejor. Las emotivas lágrimas de Egan Bernal en el podio y las entrevistas ya con su nueva camiseta amarilla, representan no solo la alegría del sueño casi conseguido, sino la sabiduría del joven ciclista y de su equipo para cumplir las metas.

Si Bernal ha mantenido el liderazgo al llegar este sábado a la cima en Val Thorens, se cumplirá para él, Colombia y Latinoamérica el sueño amarillo y será el ciclista más joven en ganar el Tour después de la segunda Guerra Mundial. El domingo serán 128 km en el paseo de la victoria hacia París.

 

Tour de France 2019: La hora del escarabajo

Los Pirineos decantaron el Tour de France –como se esperaba- y la victoria final se decidirá en la siempre determinante tercera semana en los Alpes, entre los rodadores y “grimpeurs” de los llanos europeos y un escarabajo natural de 22 años llegado de los Andes suramericanos, Egan Bernal.

Cumplidas 15 etapas y faltando las tres definitivas de alta montaña sobre 464.5 kilómetros, el título se decidirá entre seis pedalistas separados por apenas 2.14”, dos de los cuales –el campeón Geraint Thomas y Bernal- son los ases y líderes de Ineos, el equipo más poderoso del pelotón mundial que llega completo a la última semana y ha reservado gradualmente a sus gregarios para entrar a comandar la carrera.

A los 22 años Egan Bernal es el mejor joven del Tour y acaricia la victoria en París.

Por primera vez en muchos años los ciclistas franceses han dirigido el Tour y demostrado entrega y  “panache” con el sorprendente líder Julian Alaphilippe -11 días portando la emblemática camiseta amarilla- y Thibaut Pinot, hasta ahora muy fuerte en la montaña, vencedor en el primer 2.000 ms (Tourmalet) y 4° en la tabla a 1.50” de su compatriota.

A su turno, Ineos demuestra que no se equivocó al compartir el liderato y tener dos opciones serias, con Thomas (2° a 1.35”) y el líder de los jóvenes, Egan Bernal (5° a 2.02”).

El holandés Steven Kruijswijk cumple su mejor presentación en el Tour e integra el podio provisional, pero igual que ocurrió con el líder y el campeón, mostró debilidad en la etapa final en los Pirineos. Junto a Thomas y Bernal, es el único de los favoritos que siempre ha figurado en el Top-10 del Tour -desde la segunda etapa- pero  no tiene un equipo tan fuerte para los Alpes, lo cual tambien le ocurre al sexto en la tabla, el alemán Emanuel Buchmann.

El Tour de France es una carrera de equipos, no individual. La última semana ese factor será aún más definitivo porque después de casi 2.900 kilómetros de desgaste en las piernas la ola de calor que afecta a Europa causará serios problemas de hidratación. El martes en Nimes se esperan temperaturas superiores a los 35° en la tarde (3.00pm) con vientos de costado de 18km/hora y al día siguiente en la etapa de 200km de Pont du Gard a Gap, calor de 33° y vientos más suaves pero con posibles chubascos.

La climatología del Tour es caprichosa y en los Alpes sólo sobrevivirán los elegidos gracias a la fortaleza y estrategia de sus equipos. Del calor de las planicies pre-alpinas a la montaña se llegará con temperaturas más suaves y lluvias.

El Tour está abierto y las diferencias son estrechas, tanto que entre el campeón defensor Thomas y el inesperado Buchmann hay apenas 39”, es decir menos de 300ms en ascenso!

Duelo de titanes

Las primeras batallas en la alta montaña dejan una lectura más clara del Tour y cruzados los Pirineos, el descanso de este lunes – al que seguirán 377 kms llanos de rodaje intenso martes y miércoles con el peligro de cortes- servirá para evaluar las fortalezas de los llamados al triunfo en las faldas de los Alpes.

Los candidatos franceses Alaphilippe y Pinot han derrochado energía y pueden pagar el esfuerzo. Ambos han triunfado en los Alpes (Alaphilippe el año anterior en Le Grand-Bornand y Pinot en l’Alpe d’Huez en 2015), pero las circunstancias eran muy diferentes  porque estaban a más de media hora del líder, buscaban etapas y ninguno contaba para el Top-10. Ahora la meta es diferente y el esfuerzo deberá ser dosificado y más preciso.

Vencedor en el Tourmalet y protagonista en los Pirineos, Pinot es la carta francesa.

El líder defendió gallardamente su camiseta amarilla pero fue despegado en la última cima y terminó agotado. Los Alpes serán más intensos y pareciera que es el más débil de los favoritos y en los Alpes necesitará urgente el apoyo de su compañero Enric Mas, que se desplomó en los Pirineos. Pinot, al contrario, se ve fuerte y tiene en David Gaudu y en el suizo Sébastian Reichenbach dos aliados claves. Además del clima y del cansancio, habrá que considerar además posibles alianzas entre las escuadras franceses (hay 5 en la prueba) para respaldar una victoria esperada desde 1985, si estuviera cercana para Pinot, que ya fue tercero en el Tour 2014.

El campeón defensor Geraint Thomas también cedió terreno y empezó a acusar la falta de rodaje durante la temporada y una preparación irregular que no es garantía de éxito.  Es cierto que el año anterior asumió el liderato en las etapas de los Alpes en la segunda semana, pero su preparación era superior, su líder Chris Froome desfalleció por el esfuerzo acumulado del Giro d’Italia y Egan Bernal fue el gregario de lujo que llevó el ritmo en la montaña y fue esencial para el podio de ambos  líderes.

Ahora la situación se ha invertido. Thomas ha reconocido que no está a plenitud y respeta a Bernal. Este no ha desperdiciado esfuerzo, se muestra fuerte y aunque cedió tiempo, está firme en la baraja, separado apenas por 27” de Thomas, 15” de Kruijswijt y 12” de Pinot; diferencias mínimas en una cima de envergadura. Por ello sigue siendo favorito aunque las casas de apuestas hayan elevado a Pinot al primer lugar desconociendo la fortaleza y experiencia dominadora de Ineos que “descansó” a Kwiatkowski, Moscon y Van Baarle para trabajar en los Alpes.

Buchmann dependerá mucho de su resistencia y saber gerenciar la falta de aliados en la alta montaña, aunque el austríaco Patrick Konrad podrá darle una mano. Y luego, la batalla por el Top-10 muestra a un combativo Mikel Landa en 7° lugar pero a casi 5 minutos del liderato (4.54”), escoltado por un increíble Alejandro Valverde, que a los 39 años y gracias a la experiencia se ha colado de nuevo en los primeros de la tabla (a 5.00”) con escasos 27” sobre Fuglsang (9°), 33” sobre Rigoberto Urán (10°), 1.30” sobre Richie Porte (11°) y 3.28” sobre Nairo Quintana (13°), quien sorpresivamente flaqueó en su terreno y probablemente tendrá un final de Tour difícil por el mal ambiente interno, el tratamiento miserable de la prensa española y la falta de forma y motivación en un equipo que se desmorona.

Campeón del Giro-2014, la Vuelta-2016 y subcampeón del Tour 2013-2015, Nairo necesita nuevos aires.

En siete años (2012-2019) Nairo Quintana ha conseguido más triunfos que todos los ciclistas españoles juntos y ha sido un líder victorioso, recuperó deportivamente el nombre de Movistar y puso la escuadra telefónica en primer plano. Pero el equipo español olvida que fue campeón del Giro d’Italia 2014 y de la Vuelta a España 2016, subcampeón de los Tour de France 2013 (y campeón de montaña y de los jovenes) y 2015 y además tercero en 2016. Pero la dirección no funciona. Quintana, el campeón del Giro d’Italia 2019 Richard Carapaz, Winner Anacona, Carlos Betancur y el autonombrado líder Mikel Landa, salen al final de la temporada.

Si las etapas de sábado y domingo en los Pirineos fueron emocionantes, las tres de los Alpes serán excepcionales por la lucha abierta entre los favoritos. Además, la disputa por el Top-10 y eventualmente un 5° lugar en el Tour, será muy interesante y animará la carrera por las ambiciones y poca diferencia entre Landa, Valverde, Fuglsang, Urán y Porte. “Rigo” ha regulado su paso en los momentos de crisis debido a la falta de fondo y kilometraje durante la temporada previa, pero en esta tercera semana puede volver a ascender. Tiene un equipo medianamente fuerte para ayudarlo y experiencia para leer la carrera, la misma que ha puesto adelante al veterano campeón mundial Alejandro Valverde. Jocosamente Urán explicó que “la explosividad la perdí hace rato”, pero ciertamente no su inteligencia para correr ni su entrega y humor generoso.

Gloriosos 2.000 metros

Los Alpes son la dimensión desconocida de “La Grande Boucle” , el escenario natural de las grandes gestas y en el que tanto mueren ilusiones como se confirman realidades o nacen triunfales nuevos ídolos. Tradicionalmente en los Alpes se coronan los grandes campeones, individuales y de montaña.

Hasta hoy, el ciclismo colombiano ha escrito en sus cumbres las mejores páginas y en sus 35 participaciones los escarabajos han conseguido en este imponente macizo europeo 11 de las 19 victorias en el Tour; la última de ellas Jarlinson Pantano en Culoz, el 17 de julio de 2016.

Luego de 377 kms de llano, las primeras cimas alpinas del jueves serán definitivas.

El terreno es ideal para las condiciones fisiológicas y atléticas de los ciclistas colombianos nacidos, criados y formados en alturas superiores a los 2.000 metros, donde la oxigenación se reduce y el umbral del esfuerzo tiene un rango superior al de los principales rivales europeos. Cuatro escarabajos han sido campeones de montaña en cinco ocasiones y en los últimos siete años, dos han sido subcampeones del Tour (Nairo y Rigoberto).

El sucesor, Egan Bernal, es una realidad. Veintidos años viviendo y entrenando en permanencia a 2.600ms entre Bogotá y Zipaquirá, le otorgan un arma secreta y una ventaja natural para enfrentar las tres durísimas etapas de jueves con el Col d’Izoard (2.360ms) y el Galibier a 2.642ms, el viernes el techo del Tour a 2.770ms en el Col de l’Iseran  y el sábado con el casi interminable ascenso final de 33 kms hasta la estación invernal de Val Thorens, a 2.365ms; todas ellas cimas fuera de categoría y con pendientes superiores a los Pirineos.

Más aún, en las principales cimas alpinas de la semana han cruzado victoriosos los ciclistas colombianos;  Col d’Izoard con triunfo de etapa (Santiago Botero en 2000), Galibier (“Pacho” Rodríguez en 1984, “Lucho” Herrera en 1986, Santiago Botero en 2002 y Juan Mauricio Soler en 2007 con triunfo de etapa) y Val Thorens, donde venció Nelson “cacaito” Rodríguez en 1994. Egan no había nacido aún y Rigoberto Urán, el más veterano de los colombianos, tenía siete años.

En los Alpes, Rigo intentará ascender al Top-5. Entrenó en altura y puede volver a sorprender.

Dos semanas después de largar en Bruselas como primer favorito, Egan Bernal, mantiene su opción de triunfo, se muestra sólido tras correr conservadoramente, regulado y sin realizar esfuerzos excesivos ni desperdiciar energías, esperando los Alpes y la decisión final de su escuadra Ineos para darle todo el respaldo en pos del triunfo final. La camiseta blanca de mejor joven está practicamente ganada y le asegura subir al podio en París, pero si en los Alpes la amarilla se inclina en su favor, Geraint Thomas respetará ese liderazgo en carretera del colombiano para que sea coronado en los Champs-Elysées como su heredero y continúe el dominio de la escuadra.

Cuando Ineos largó el Tour con dos líderes, Geraint Thomas y Egan Bernal, lo hizo con total compromiso y completa armonía dentro del equipo y esa relación es firme. Caso muy diferente al de Movistar, donde la dupla Nairo Quintana-Mikel Landa, nunca ha funcionado y sido siempre una batalla de feudos dentro de la escuadra española que muy pronto olvidó los triunfos que el “águila de Cómbita” consiguió con y para ellos. Los británicos en cambio son una estructura más cohesionada.

Antes de la última semana, las casas de apuestas británicas tienen los siguientes favoritismos: Thibaut Pinot 12/10, Geraint Thomas 10/3, Julian Alaphilippe 9/2, Egan Bernal 11/2, Steven Kruijswijk 10/1, Emanuel Buchmann 14/1, Mikel Landa 40/1.

Mi podio en París

Campeón: Egan Bernal y camiseta del mejor de los jovenes.

Subcampeón: Thibaut Pinot y camiseta de campeón de montaña.

Tercero: Steven Kruijswijk.

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Divorcio Nairo-Movistar. El caso de Nairo Quintana merece un análisis posterior y sereno pero confirma parcialmente mi inquietud sobre el maltrato del equipo y su soledad interna, lo difícil que es ser “sudaca” entre los españoles y  la necesidad urgente de cambiar. Lo había planteado en un blog anterior hace dos años al analizar el Tour-2017, después de que el director Eusebio Unzué humilló públicamente a Quintana y dijo que sabía que sería difícil que ganara y por ello llevó a Valverde para asegurar el protagonismo. Nairo había sido subcampeón del Giro y en menos de once meses disputó a tope cuatro grandes vueltas.