Lecciones de un palpitante Tour de France

El ciclismo colombiano moderno disfruta del mejor momento internacional de su historia en ruta, gracias a un puñado de valientes y magníficos corredores que emigraron jóvenes, rechazaron la contaminación interna, desafiaron ausencias, dolores y soledades, e integrados desde hace una década a varias de las mejores escuadras profesionales del mundo, han puesto al país en el primer plano mundial con presentaciones de lujo, triunfos inolvidables y miles de pedalazos firmes con los que han brillado en todas las Grandes Vueltas por etapas de la temporada internacional, y la más importante; el Tour de France.

Por tercer año consecutivo un ciclista colombiano ocupa en París el podio de la llamada “Grande Boucle” y se consigue un tercer subtítulo, gracias a la inteligencia y preparación físico-táctica del más experimentado de ellos, Rigoberto Urán, en plena madurez ciclística a los 30 años, dos menos que el hasta hoy imbatible tetracampeón, el británico Chris Froome.

El regreso al primer plano de Urán con el subcampeonato del Tour de France 2017, brindó grandes emociones y acarició muy próximo el “sueño amarillo”, que por primera vez en 34 años de participaciones colombianas terminó a menos del minuto (54″); a escasos 615 metros según el promedio general de la carrera que recorrió 3540 kms a lo largo de cuatro países, de Alemania, Bélgica, Luxemburgo y Francia.

Otro subtítulo del Tour para Colombia, Rigoberto Urán (izq.), Chris Froome campeón y Romain Bardet 3°.

La actuación superó las dos anteriores porque Urán consiguió el subtítulo, ganó una etapa y fue segundo en otras dos, mientras que Nairo Quintana fue 2° en otra etapa y terminó 12° en la tabla, en tanto que en su debut, Carlos Betancur fue 18°. El año anterior Nairo Quintana fue 3°, Sergio Henao 12°, Jarlinson Pantano, que ganó una etapa y fue segundo en otra, concluyó 19° y Winner Anacona 69°.

Este año además, Darwin Atapuma cruzó segundo la cima del Galibier (el techo del Tour) y fue igualmente segundo en la etapa con final en Izoard el 20 de julio, en la que ganó el premio al más combativo del día. Además, colectivamente se cumplió mejor porque los siete magníficos ciclistas colombianos que largaron el 1 de julio en Dusseldorf, terminaron en París tres semanas después, y el más distanciado, Esteban Chaves en el puesto 63.

También es superior la presentación a la de 2015 cuando los seis que largaron en Utrecht concluyeron; Nairo fue subcampeón, Jarlinson 19°, Urán 42°, Anacona 57° en tanto que Rodolfo Serpa y Julian Arredondo quedaron por fuera del Top-100; 122 el primero y 124 el último. Pero más allá de las cifras estadísticas y comparativos, el Tour 2017 deja lecciones muy importantes que marcarán su futuro, la dinámica de carrera, el panorama y estructura de los equipos, y el futuro de las grandes figuras, comenzando por el mejor ciclista colombiano de la historia: Nairo Quintana.

De dobletes, triples y…cuádruples.

Ninguno de los grandes ciclistas de la historia ganó las tres Grandes Vueltas el mismo año; la Triple Corona. Es prácticamente imposible y por ello es más realizable el triple con dos Grandes Vueltas y el Campeonato Mundial de ruta, sólo logrado por el belga Eddie Merckx (1974) y el irlandés Stephen Roche (1987), cuando ganaron el Giro, el Tour y el Mundial; el primero a los 28 años y Roche a los 27.

Eddie Merckx hizo cuatro dobletes en su carrera, el último en 1974 -Giro-Tour- cuando venció a Raymond Poulidor (der.) y Luis Ocaña (izq.). Ese año logró la triple corona; fue Campeón Mundial de ruta.

Los dobletes no son fáciles y han sido escasos; apenas 17 desde 1949 (hace 68 años) y el más difícil de todos ha sido siempre Giro-Tour por la dureza y proximidad de ambas Grandes Vueltas y el intervalo de apenas 5 semanas. Sólo se ha conseguido en 12 ocasiones por sietes ciclistas: Fausto Coppi en 1949 y 1952, Jacques Anquetil en 1964, Eddie Merckx (1970, 1972 y 1974), Bernard Hinault (1982 y 1985), Stephen Roche (1987), Miguel Indurain (1992 y 1993) y el último, Marco Pantani en 1998. Todos ellos lo consiguieron antes de los 30 años, excepto Fausto Coppi que logró el último a los 33.

Movistar apostó este año con Nairo Quintana (27 años) para lograrlo, pero falló en detalles fundamentales. El error no fue haber intentado el doblete, el error fue el momento escogido.

Quintana había terminado tercero el Tour 2016 pero enfermo, se esforzó para ganar la Vuelta a España, y aunque se preparó a conciencia desde el mes siguiente para el histórico Giro centenario, su objetivo final era el Tour-2017, es decir, correr cuatro Grandes Vueltas en 11 meses!. Tengo muy claro el pasado 29 de septiembre cuando me crucé en la carretera hacia Tunja a Nairo, entrenando juicioso con un sólo compañero y el auto de Movistar escoltándolo. El ciclista colombiano rebosa calidad y estuvo cerca de ganar el Giro (quedó subcampeón a 31″) pero el ganador Tom Dumoulin no corrió la Vuelta para concentrarse en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro (subcampeón contra-reloj) y exclusivamente se preparó para la carrera italiana. Nairo llegó a Dusseldorf cansado y exigido.

Más de 16.500 kilómetros de alta competencia en las piernas de Quintana, incluyendo además en 2016 el Tour de San Luis, las Vueltas a Catalunya y el País Vasco, el Tour de Romandía y la Ruta del Sur, y este año la Tirreno-Adriático, terminaron por agotar su organismo en el Tour-2017, que el colombiano terminó a punta de coraje y orgullo en un muy decoroso 12° puesto, que Movistar y todos debemos aplaudir. El señor Unzué se ha atrevido a decir que Nairo no ha progresado y que más bien ve un retroceso, pero la realidad es que desde el 18 de enero de 2016 en el Tour de San Luis, Nairo no para de correr!. Incluso desde antes: desde el Tour 2015 (el  más montañoso y favorable para un ciclista colombiano) que Movistar perdió frenando a Quintana para asegurarle podio a Valverde.

A qué juega Eusebio Unzué?

Movistar está exprimiendo al ciclista colombiano como si fuera una máquina y eso que “Nairo es aún un niño”, en palabras de Unzué. Parece más bien que las expectativas comerciales con la imagen de Quintana, son más importantes que el deportista y confirman que el gerente español no aprendió de su mentor en Reynolds y Banesto, el gran técnico José Miguel Echavarri, quien jamás explotó de esa manera a Miguel Indurain, que además nunca pudo ganar la Vuelta a España.

La seriedad de Nairo Quintana parece confirmar que no hay buena corriente con Eusebio Unzué.

Olvida el señor Unzué que ningún gran campeón español ha corrido con tanta intensidad como Nairo y que Indurain se preparaba casi exclusivamente para ganar el Tour de France, lo que hoy hace Chris Froome o cualquier deportista de alto nivel que quiere perdurar y tener una larga carrera. El más grande tenista de la historia, el suizo Roger Federer, sigue vigente y ganó este año a los 35 años los dos grandes torneos en que participó, el abierto de Australia y Wimbledon por octava ocasión, pero su temporada se enfocó sólo en ellos y no en los cuatro del circuito. Federer sabe que es necesario “pausar” y concentrar el esfuerzo.

La decisión de que Nairo corriera el Giro y el Tour fue concertada, según Unzué, pero lo cierto es que un buen director debe saber imponerse y conocer mejor a sus empleados. En este caso, si se quería ganar el Tour, hubiera sido más lógico no correr el Giro en vista del kilometraje acumulado. Es muy criticable su posición en el último descanso del Tour en la entrevista al diario El País, el más importante de España: “se puede decir ya, por la tranquilidad que nos daba Valverde, que sabíamos que (Nairo) lo tendría difícil para ganar pero que sería un hombre para estar ahí asegurando el protagonismo del equipo. La presencia de Valverde le daba tranquilidad a Nairo y Valverde corría sin presión, y seguro que ahora, si no se hubiera caído, estaría en el grupo de los mejores”. Su carta tapada se cayó en la primera etapa y se le derrumbó la estrategia.

Puede argumentar el gerente del equipo Movistar que Alejandro Valverde también hizo las tres grandes vueltas el año pasado y a los 36 años, pero la realidad es que el ciclista tenía poca opción de ganar alguna y en el Giro contaba con una escuadran española a su servicio, como siempre aconteció en Movistar hasta que llegó Quintana y demostró que es superior. Rigoberto Urán, hoy flamante subcampeón del Tour 2017, se retitó de Caisse d’Epargne (hoy Movistar), porque tenía que trabajar de gregario para Valverde y Sky le ofrecía mejores opciones de crecer profesionalmente.

En el Olimpo del ciclismo, sólo Eddy Merckx corrió y ganó cuatro Grandes Vueltas consecutivas -Giro 1972, Tour 1972, Vuelta 1973 y Giro 1973- mientras Bernard Hinault consiguió en línea el Giro 1982, Tour 1982 y la Vuelta 1983. Esa gesta es casi imposible hoy con los estrictos controles de dopaje.

Para cerrar el capítulo, Nairo es un ciclista en progresión que tiene la opción de ganar el Tour y ciertamente de conseguir un doble Giro-Tour o Tour-Vuelta o Vuelta-Giro (estuvo muy cerca), pero todo tiene su tiempo y hay que planificar mejor. Chris Froome intentará por tercera vez el doble Tour-Vuelta en agosto próximo, pero el Giro no entre por ahora en los planes por su cronograma de preparación, y seguramente ese doble nunca lo intentará en vista de su edad (33 años en 2018).

Reingeniería urgente en Movistar.

El gran derrotado del Tour de France 2017 es el equipo español Movistar, campeón consecutivo en las dos ediciones anteriores y la primera escuadra World Tour durante los últimos cuatro años según el escalafón de la UCI (Unión Ciclista Internacional). El equipo ahora es 4° (detrás de Quick Step, BMC y Sky), no ganó etapa en el Tour y por primera vez desde 2012 no tuvo a ninguno de sus ciclistas en el Top-10. Algo no funciona en la gerencia.

Desde hace más dee 30 años (Samuel Cabrera en 1986) Eusebio Unzué ha dirigido ciclistas colombianos. Parece que aún no confía en ellos.

Es necesario un gran replanteamiento interno porque en un equipo ciclista moderno, la pérdida de una de sus principales figuras, no puede causa semejante derrumbe. El señor Unzué señaló que el abandono de Alejandro Valverde en la primera etapa fue un golpe muy duro porque de antemano sabían que Nairo no podría rendir al máximo y contaba con él ciclista murciano para disputar el Tour. A que jugamos entonces?. Como referente,  Sky perdió a su segundo hombre, Geraint Thomas, y fue campeón del Tour (individual y colectivamente), Fabio Aru perdió a Jakob Fulgsang pero fue líder y terminó 5° en el Tour.

Esa posición ambivalente del directivo español y la falta de respaldo a su más triunfador e insigne ciclista – hasta el punto de revelar públicamente que están negociando contratar a Mikel Landa “a quien siempre hemos querido”, demuestran la misma lógica inglesa: equipo británico para británicos, equipo español para españoles. Es mejor hablar sin tapujos.

Parece que para el dirigente, Nairo Quintana es el “indio” y el “sudaca”, como se refieren despectivamente los españoles a los suramericanos, y a pesar de que ha ganado para Movistar el Giro 2014 y la Vuelta 2016 (Valverde apenas ganó en 2009 la Vuelta a España y luego estuvo 2 años suspendido por dopaje), el colombiano no es respetado ni bienvenido.

El equipo falló en la preparación y planificación de la temporada del escarabajo colombiano pero el dirigente achaca injustamente la culpa al pedalista y se lava las manos, cuando llevó un equipo de nivel inferior para respaldar a Nairo. Andrey Amador venía con el desgaste del Giro -igual que Nairo- y faltó además un tercer escalador para colaborarle a Carlos Betancur, quien hizo un buen papel, pero que está en proceso de recuperar su mejor forma y nivel; aquel de sus grandes presentaciones en el Giro y la victoria en la París-Niza-2014, que es hasta hoy su mayor triunfo. A próposito, Alejandro Valverde nunca ganó la París-Niza.

Además, se ha conocido que debido al problema de alergias sufrido por Nairo en el Tour-2016, el equipo cambió su dieta y se le han prohibido los lácteos. Hoy día hay todo tipo de dietas y procesos de nutrición, como las cetonas en Sky o la diera cárnica y de pescado que lleva Rigoberto Urán. Yo no soy dietista pero será clave revisar si Nairo está perdiendo potencia debido a las modificaciones en su régimen alimenticio y también el recorte en la preparación en altura.

Desde el año próximo en las carreras ProTour los equipos serán de 8 ciclistas lo que obligará a formaciones de rodadores más homogéneas y preparadas. También los uniformes aerodinámicos Vortex serán adoptados por todos y ya no serán ventaja, al igual que la generalización de los frenos de cárbono. Además, no se descarta que regresen las cronos largas y por equipos, y las carreras de tres semanas tengan recorridos menos montañosos y variados para generar más emoción. La batalla será más cerrada y difícil.

Froome, de nuevo el hombre a vencer.

Hay que reconocer que el ciclista británico con alma africana, es uno de los más grandes de su generación, y que aunque el poderoso equipo Sky que lo respalda es fundamental en sus victorias, fue de nuevo superior, a pesar de que por primera vez fue realmente exigido y ganó apretadamente. Froome tuvo razón desde antes de la largada; fue su Tour más difícil de todos los cuatro ganados. Venció por la diferencia más estrecha y sin ganar una etapa, pero mantuvo el “maillot jaune” 15 días y completó 60 con él en sus cuatro años de campeón, sólo superado (largamente aún) por tres de los cuatro más grandes ciclistas de la historia, Merckx, Hinault e Indurain.

Gracias a su escuadra y a dos excepcionales ángeles guardianes, el polaco Michał Kwiatkowski y el español Mikel Landa, Froome superó los principales contratiempos, diezmó a sus rivales y consiguió defenderse de los ataques en la montaña. A diferencia de años anteriores, el campeón no atacó con la misma “panache” en la montaña, no sacó ventaja y corrió a la defensiva. De hecho ganó el Tour en la primera etapa contra-reloj cuando estableció las diferencias con sus principales rivales. Sólo Urán y Bardet le descontaron tiempo en las siguientes 18 etapas y volvieron a ceder en la definitiva contra-reloj en Marsella.

Con un año más y con sus enemigos en progresión, Sky tendrá que conformar un equipo aún más fuerte que el de 2017 con el que dominó y ganó por primera vez la clasificación de conjuntos con más de hora y 40 minutos de ventaja (el equivalente de 70 kmts!) sobre Trek-Segafredo, BMC y Movistar, a pesar de haber perdido en una caída a su segundo hombre y primer líder, el galés Geraint Thomas.

Con 36 años, los rodadores principales de Sky, el bieloruso Vasily Kiryienka y el gigantesco alemán Christian Knees (1,94mts), probablemente ya no estarán, al igual que los escaladores Mikel Landa y el colombiano Sergio Luis Henao, quien podría buscar un nuevo aire y mejor proyección luego de seis temporadas como gregario de lujo de los británicos.

El tetracampeón es consciente de que conseguir la camiseta amarilla de líder es el principio del trabajo y requiere acto seguido de un equipo que le ayude a protegerla o recuperarla. La confianza en su escuadra es tan fuerte, que desde 2013 en su primera victoria, Froome siempre asume el liderato en la primera semana, antes del primer descanso y lo mantiene hasta el final. Lo contrario le ocurrió en cambio este año al italiano Fabio Aru, quien la conservó dos días y no tuvo escuadra para seguir defendiéndola.

Equipo poderoso y distribución de roles.

Un ciclista individualmente no puede ganar hoy un Tour de France, como logró excepcionalmente en 1989 el tricampeón estadounidense Greg LeMond contra el favorito francés Laurent Fignon en la contra-reloj final Versalles-París.

En cualquier terreno, Sky es "una locomotora" llevando el ritmo y defendiendo a su líder.

El equipo es hoy la base de la victoria y el Director general de Sky, David Braislford, con un presupuesto de 50 millones de dólares anuales, no ahorra para tener a los mejores ciclistas que se adapten a un ritmo de locomotora; escaladores, rodadores campeones mundiales y olímpicos, y contrarelojistas, trabajando con el único objetivo de sacar campeón a Froome.  Por supuesto que siempre hay una segunda carta, pero ese papel es casi decorativo porque la prioridad en la escuadra británica es ganar con un británico.

Muy diferente es el caso de Movistar u otras escuadras que pretenden tener dos líderes, uno de los cuales es además el capitán de la escuadra en carrera y organiza a los gregarios. La dualidad Nairo-Valverde se presta a confusiones y división del bando entre españoles y latinos, los que están con uno o con el otro, además de generar desconfianza y recelo. Fiel a la teoría estratégica de “management” (gerencia) del británico Philip Sadler, en el equipo Sky el líder indiscutido es Chris Froome pero el capitán en carrera es otro ciclista. El Tour 2017 es aún más ilustrativo de la filosofía según cualquiera puede llegar a dirigir en la médida en que sus capacidades respondan a las necesidades del objetivo de la empresa.

Luke Rowe, la “lanterne rouge” del Tour (el último ciclista clasificado en París), seis años menor que Froome y el más joven de todos, fue el capitán en carretera de Sky para su líder, el campeón. Rowe era quien organizaba la distribución de roles en la carrera y la ejecución de las estrategias previamente fijadas para cada etapa. “La buena gerencia es el proceso de lograr los objetivos con el mejor empleo del conocimiento y de los trabajadores clave, generando un grado de motivación y entrega por los objetivos, en el que la satisfacción del trabajo, el liderazgo y el reconocimiento juegan un papel esencial en la empresa”, señala uno de los postulados de Sadler.

Por ello, Chris Froome y la mayoría de gregarios, saben que se trabaja por un objetivo común y todos aceptan su papel específico, algo más fácil de entender y aceptar para un anglo-sajón que para un latino como el español Mikel Landa, quien dijo que no volverá a ser segundo de nadie, que Sky no lo utilizó bien tácticamente, lo frenó para ayudar a Froome y el cuarto puesto en el Tour no le significa ninguna emoción. Dicho más claramente, Landa no está de acuerdo con la filosofía de Sky que no le permite proyectarse más, y por ello busca nuevo equipo para 2018.

El Tour se gana o pierde en las contra-reloj.

Nuevamente queda claro que para ganar el Tour de France el ciclista tiene que ser bueno en el ejercicio contra el cronómetro y no perder más de un minuto con un especialista como Froome y el año próximo además con Tom Dumoulin, para tener opción de descontar tiempo en otras etapas o en la montaña. Ambos ciclistas, altos y fuertes, son el ejemplo del pedalista moderno y cada vez esa tendencia se impondrá.

"Rigo" no es un escalador nato pero le descontó a Froome en la montaña. Sin embargo fue insuficiente.

En el ciclismo actual es muy difícil para un escalador nato sin el respaldo de un equipo sólido y todo-terreno, recortar a Froome más de dos minutos en la montaña. Y no se descarta que vuelvan las etapas contra-reloj largas o por equipos, en las que la sincronización en ese ejercicio será fundamental. Esa carencia del ciclismo colombiano sólo tiene contadas excepciones; Martín Emilio “Cochise” Rodríguez ( el ciclista más completo que hasta hoy ha habido en Colombia), Santiago Botero (campeón mundial en Zolder en 2002 y único colombiano ganador de una contra-reloj en el Tour de France el mismo año), Victor Hugo Peña (Vuelta a España 2004) y Rigoberto Urán, en el Giro d’Italia 2014.

En el Tour 2017, Rigo cedió 1′.16″ con Froome en las dos contra-reloj (51″+25″), aunque parte de ese tiempo obedece a la ventaja de los uniformes aerodinámicos Vortex del equipo Sky y al haber corrido con la bicicleta de repuesto en la primera y al derrapaje en la última etapa de la etapa en Marsella. El tiempo descontado en carrera fue insuficiente.

Algunos especialistas dicen que Nairo Quintana es el mejor escalador del mundo y que en la montaña le puede descontar a Froome la desventaja, pero las cifras dicen otra cosa: en los cuatro Tours en que se ha enfrentado a Froome, sólo lo ha vencido una vez en la montaña (Semnoz, 2013) en tanto que el campeón del Tour ha ganado cinco etapas en montaña de las seis que tiene en su palmarés, incluyendo la crono-escalada a Megève en el Tour 2016. Más revelador aún, Froome sabe gerenciar sus desfallecimientos y nunca ha perdido en una etapa más de 1’20″ con Quintana en la montaña (Alpe d’Huez, 2015), en tanto que Nairo pierde con Froome o Dumoulin entre 1 y 2 minutos en una crono superior a 20km, a pesar de haber mejorado mucho en este ejercicio individual.

Nuevas tácticas y ciclismo de ataque.

La consecuencia principal de la dominación del Tour por Sky es la falta de espectáculo, el temor a nuevos desafíos y una aceptación de ese liderazgo que obliga al equipo británico a gastar energías controlando las etapas, defendiendo a su líder y preparando los contra-ataques. En los últimos dos Tour de France, Sky unicamente ha buscado victoria de etapa con Froome y ha asumido gustoso ese papel tan cercano a la mentalidad británica de “ejercer el poder de forma imperial”.

Sky estuvo a punto de ser el primer equipo en la historia del Tour en liderar la carrera de punta a punta, de no mediar los dos días en que Aru se vistió de amarillo en Peyragudes, en la primera etapa de montaña en los Pirineos. Sólo AG2R-La Mondiale intentó desafiarlo, pero siempre al final de los acensos el líder tuvo gregarios para defenderlos. Sin rodadores de igual nivel, los demás equipos poco aportaron y sus líderes tuvieron que medir sus esfuerzos y ataques para no cometer errores.

Es muy difícil “descarrilar una locomotora” como Sky, pero será necesario crear y desarrollar nuevas estrategias, ataques intermedios, buscar cortes del pelotón al estilo de Formigal en la Vuelta a España de 2016 en que se consiguió aislar a Sky y sacarle tiempo a Froome. Habrá que atacar en las planicies o en la media montaña y no dejar la mayoría de cartuchos para quemar en la montaña, donde Sky es muy fuerte respaldando a Froome, Ese guión lleva ya varias temporadas y le ha funcionado a los británicos.

Los equipos tendrán que presentar mejor estructura con integrantes que realmente constituyan un desafío. Muy interesante será la dupla del equipo holandés Sunweb, Dumoulin-Barguil en el Tour 2018, dos ciclistas jóvenes (26 y 25 años), de primer nivel, buenos en la montaña y rodadores. Igualmente Orica-Scott con Esteban Chaves y los gemelos Adam y Simon Yates en plena maduración (25 años), será un equipo de mucho peligro si decide llevar a los tres al Tour. O tal vez Fabio Aru haciendo dupla con el joven escalador colombiano Miguel Angel López en Astana.

Movistar en cambio es una incógnita, con un Valverde demasiado veterano (38 años) y un Nairo Quintana que según el Director General, Eusebio Unzué, “no progresa y más parece que ha tenido una suerte de retroceso” (?!). Hay suficiente interés por Nairo (cuyo contrato expira en 2019) y equipos como el kasajo Astana tiene recursos y el dinero necesarios para convencerlo, si está descontento con el trato y la desconfianza en la escuadra española. Además tendría a su paisano Miguel Angel López para formar una temible dupla de escaladores y un tridente poderoso con Aru.

Ciclos cumplidos.

La edición 104 del Tour fue la despedida de dos veteranos del pelotón, permitió comprobar el declive de varios campeones e igualmente el ocaso de prospectos que nunca despuntaron, aunque siguen siendo fichas importantes para cualquier equipo.

Contador cumplió un buen Tour pero de nuevo las caídas dieron al traste con su opción. Cercano a los 35 años, le queda poco tiempo al mejor nivel. Su gran amigo y aliado fue Jarlinson Pantano.

Colgaron la cicla el veterano Haimar Zubeldía (4° en el Tour 2007), cinco veces Top-10 y reconvertido al final en uno de los más inteligentes y fieles gregarios del pelotón, luego de 18 temporadas (esta última con Trek-Segafredo), y el francés Thomas Voeckler (4° en 2011), ganador de cuatro etapas del Tour, campeón de montaña en 2012 y campeón de Francia de ruta en 2004 y 2010. El primero llegó a los 40 años pedaleando y el segundo hasta los 38.

Alejandro Valverde, que cumple 38 años en abril próximo y el campeón mundial contra-reloj Vasil Kiryienka (2015) que tendrá 37 en junio, son otros dos llamados a dejar las Grandes Vueltas. La caída de Valverde en la contra-reloj en Dusseldor y las fracturas sufridas lo tendrán alejado de la competición hasta el año próximo y su futuro se antoja incierto. Una razón poderosa para que Movistar trate de contratar a Landa, quien podría igualmente ir al Trek-Segafredo con Alberto Contador.

Contador tiene contrato hasta 2018 y podrá seguir un par de años, pero los mejores del bicampeón español del Tour ya pasaron, aunque su noveno puesto es destacable. En diciembre llega a los 35 años y a pesar de su calidad innegable y sus ataques en carrera, su fuerza no es la misma. Támpoco es ya de los punteros el excampeón mundial belga Philippe Gilbert, de 35 años.

El Tour permitió apreciar igualmente otro grupo de pedalistas que aunque importantes en el pelotón, no están llamados a grandes gestas, tales Pierre Rolland y Andrew Talasnky (compañeros de Urán en Cannondale), Bauke Mollema y Nicolas Roche, entre otros. Y quedaron pendientes de cumplir Richie Porte, Geraint Thomas, Jakob Fulgsang, Ion Izaguirre, Alejandro Valverde y Rafal Majka, quienes abandonaron por caídas.

Las revelaciones.

El primero de este capítulo es sin duda alguna el subcampeón Rigoberto Urán, a quien ningún especialista tenía en sus cuentas para el podio. Un Top-10 era una meta al alcance pero la presentación de “Rigo”, incluyendo una sensacional victoria de etapa, superó la imaginación y rescató del olvido al gran ciclista colombiano trás dos años en la penumbra. Rigoberto brilló con luz propia en el Tour y hay que seguir contando con el para las próximas temporadas porque a los 30 años, todavía tiene cuerda ganadora.

Warren Barguil fue el más combativo del Tour, campeón de montaña y es la promesa de Francia.

Warren Barguil, el campeón de la montaña, décimo en la general y elegido el más combativo, es tal vez la gran revelación del Tour y otro ciclista que, literalmente renació. Un accidente en 2016 y otro a principios de este año, habían interrumpido la progresión de este portento, que ha sido nutrido por Sunweb y está llamado a grandes logros junto a Tom Dumoulin. Campeón del Tour de l’Avenir 2012 (a los 20 años, igual que Quintana) incluyendo la camiseta de la montaña y de los puntos, Barguil es la esperanza francesa y es superior a Romain Bardet.

El ciclista ganó dos etapas y es un verdadero escalador, con el mismo biotipo de Chris Froome aunque más liviano (1,83ms y 60 kilos). Su progresión como profesional desde 2013 es evidente: Ganador de dos etapas de la Vuelta en 2013 y 8° en 2014, 14° en su debut en el Tour en 2015, 26° el año pasado pero después del accidente en que fue atropellado por un vehículo en España junto con cinco de sus compañeros, y en el Tour 2017 mostró su verdadero potencial. Apoyado por un equipo más completo, tiene tiempo para consagrarse.

Mikel Landa no es una revelación sino una confirmación. A los 27 años, el vasco ya muestra un podio en el Giro d’Italia 2013 (3°) y después de haber corrido el Giro este año (por una caída general de su equipo Sky quedó retrasado y perdió toda opción) fue cuarto en el Tour a pesar de haber sido el peón clave de Chris Froome en la montaña. Landa necesita espacio y en Sky no lo tiene. Es el mejor ciclista español, es escalador (campeón de montaña del Giro 2016) y rodador; un pedalista completo que es el relevo seguro de Contador y Valverde. Cuando le preguntaron porque iba mejor que Nairo si también hizo el doble Giro-Tour, su respuesta fue muy objetiva: “cada organismo reacciona diferente”. Landa no hizo a tope el Giro y no corrió la Vuelta a España en 2016.

Y otros dos ciclistas interesantes para el futuro los presentó el equipo holandés Lotto-Jumbo: el neozelandés George Bennett, que hasta el final de la segunda semana era 9° en el Tour y siempre estuvo adelante en las montañas del Jura y los Pirineos hasta que una gastroenteritis lo obligó a retirarse y el esloveno Primoz Roglic, ganador de la etapa en Serre-Chevalier y primero en el techo del Tour, el Galibier. Ambos tienen 27 años, pero mientras Bennet lleva seis como profesional y fue décimo en la Vuelta a España el año anterior, Roglic, antiguo campeón mundial de ski, apenas lleva dos años en el ciclismo.

Los colombianos.

El resultado del Tour 2017 para Colombia es sobresaliente y confirma la excelencia de nuestros pedalistas y el primer nivel mundial que hoy tiene el ciclismo del país. Es cierto que el “sueño amarillo” de ganar el Tour de France quedó postergado otro año, pero los siete magníficos ciclistas que largaron -lo mejor de la actual generación- terminaron la prueba en París, tres de elos en el Top-20 y se logró una victoria de etapa, cuatro segundos puestos y el premio a la combatividad en la etapa final de montaña con Darwin Atapuma.

Después de 21 días y más de 3.500 kms pedaleando, "los magníficos" llegaron sonrientes a París.

Con el subcampeonato, Urán extendió a cinco los podios consecutivos del ciclismo colombiano en las grandes vueltas en las dos últimas temporadas. Desde el Giro d’Italia 2016 (Esteban Chaves subcampeón), siempre ha habido un pedalista nacional entre los tres primeros; Nairo Quintana tercero en el Tour-2016, campeón de la Vuelta 2016 y subcampeón del Giro-2017, y Rigoberto subcampeón del Tour 2017. Un sexto podio en la Vuelta a España está al alcance y también un nuevo triunfo.

En cinco temporadas, desde 2013, los colombianos han figurado en 11 podios de las 14 Grandes Vueltas y han ganado 18 etapas en ellas. Aún más revelador: desde el 23 de agosto de 2015 en la Vuelta a España, un ciclista colombiano ha ganado etapa en las últimas seis Grandes y la cuenta puede aumentar a partir del próximo 19 de agosto. Colombia es segunda en la clasificación mundial de la UCI con cinco ciclistas en el Top-50 mundial (Nairo 4°, Rigoberto 11°, Esteban Chaves 22° y Fernando Gaviria 25° y Sergio Henao 35°). Además, en el ranking World Tour, Nairo es 9°, Urán 13°, Henao 16° y Gaviria 25°.

En la Vuelta a España a partir del 19 de agosto, Esteban Chaves, Darwin Atapuma, Carlos Betancur y Jarlinson Pantano, quienes corrieron el Tour, llegarán en mejor pico de preparación y podrán brillar, al igual que el equipo Pro-continental Manzana Postobón, con la nueva camada preparada por el profesor Luis Feranndo Saldarriaga, el forjador de los grandes del momento con excepción de Urán y Betancur, Winner Anacona y Miguel Angel López. Anacona y López también estarán en la largada de la Vuelta en Nimes, Francia.

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VACACIONES CICLISTICAS: Este blog no volverá a hablar de ciclismo hasta agosto, antes de la Vuelta a España. Es la hora de volver al trabajo de catador internacional de vinos, esta vez en Alemania, donde estaré participando como jurado en el Berliner Wein Trophy, el concurso más importante del mundo que sigue las normas de la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV). Gracias a los fieles lectores por su apoyo en el blog, en mi twitter (@Rincodecata) y en Facebook.

GRACIAS RIGO! Cada vez más cerca

El colombiano Rigoberto Urán aseguró el sábado en la etapa contra-reloj en Marsella el subtítulo del Tour de Francia 2017 detrás del británico Chris Froome, coronando su más brillante presentación y el quinto podio consecutivo del ciclismo colombiano en las más importantes carreras por etapas del calendario mundial desde la temporada 2016.

Urán, quien llegó en su cuarta participación en el Tour como un “outsider” ó “dark horse” (gallo tapado), consiguió el podio más importante de su carrera profesional, cediendo apenas 25″ con Froome a pesar de un derrapaje en la última curva antes de la entrada a la meta en el velódromo del puerto francés. El susto, que le costó al menos 5″ al pedalista cuando golpeó las barreras de protección y tuvo que volver a fijar su pie izquierdo en el pedal, no cambió la clasificación final pero le hizo perder el 7° lugar en la etapa.

Froome finalizó tercero la contra-reloj detrás de los polacos Maciej Bodnar y Michal Kwiatkowski (escudero suyo en el equipo Sky), extendiendo su ventaja sobre Urán y el francés Romain Bardet, quien terminó exhausto a 1’57″ del ahora tetracampeón del Tour, y salvó por un segundo (1″) milagroso el tercer lugar en el podio en París este domingo, cuando se cumple la última jornada de trámite protocolario.

"Rigo" termina subcampeón del Tour a 54" de Froome. Es el ciclista colombiano que ha estado más cerca del "sueño amarillo".

Rigoberto Urán es el tercer ciclista colombiano en subir al podio del Tour. Finalizó a 54″ de Froome y es el primer subcampeón en las última diez ediciones que termina con una diferencia inferior al minuto con el campeón, después de Cadel Evans quien en 2008 perdió por 58″ con el español Carlos Sastre. En estricto sentido, Rigo cedió 76″ con Froome en las dos etapas contra-reloj, le recortó 22 en el transcurso del Tour y ganó la etapa reina del Tour en Chambery.

La dominación evidente del poderoso equipo Sky, cinco veces campeón individual del Tour -Bradley Wiggins y Froome- en los últimos seis años (siete desde su debut), le permite al ciclista nacido en Africa (Kenia) colocarse a una victoria del record que comparten los tres pentacampeones europeos, el belga Eddie Merckx, el francés Bernard Hinault y el español Miguel Indurain. Además, la escuadra británica triunfa por primera vez y apabulló a sus rivales tómandole una ventaja de 7’14″ al equipo francés AG2R-La Mondiale de Bardet y casi dos horas(!) a Trek, BMC, Orica-Scott y Movistar, campeón los dos años anteriores.

Aunque no consiguió este año ninguna victoria de etapa, lo que no acontecía desde 1990 cuando el estadounidense Greg LeMond alcanzó su tercera corona, Froome completó 14 días de líder y mañana igualará al español Alberto Contador con un total de 60 jornadas portando el “maillot jaune”, superado únicamente por Merckx (202), Hinault (125) e Indurain (93).

Desde que Rigoberto Urán ganó la "etapa reina" del Tour en Chambery, Froome no volvió a descuidarlo.

El portentoso ciclista demostró que es tal vez el mejor de este siglo y sólo le falta triunfar en las otras dos Grandes Vueltas por etapas, el Giro d’Italia y la Vuelta a España, para redondear su reinado y ser equiparado a los más grandes de la historia. Froome completa ahora cuatro victorias en el Tour y ha sido tres veces subcampeón de la Vuelta. En cuatro semanas largará en Nimes (Francia) la edición 72 de la “Ronda Española” con la firma intención de conseguir su primer doblete, según el plan diseñado por su equipo Sky. Y ya se sabe como funciona la planificación británica.

El Gran Rigoberto, el hermano mayor

Dos temporadas relativamente lacustres después del subcampeonato del Giro d’Italia-2014 y el inevitable surgimiento de la “generación Saldarriaga” encabezada por Nairo Quintana y Esteban Chaves, habían dejado fuera del radar de los especialistas al pionero del nuevo ciclismo colombiano, el que inició solitario la aventura, y para pocos contaba en este Tour.

En mi nota de análisis antes de partir la prueba lo consideré para el Top-10 al tiempo que expresé públicamente mis dudas por el desgaste que podría haber sufrido Nairo Quintana luego de haber disputado consecutivamente las tres grandes vueltas del ciclismo (Tour-Vuelta-Giro) en menos de 11 meses. Urán superó con creces y muy emotivamente mis expectativas, mientras que Nairo confirmó mis temores.

No me considero un especialista del ciclismo pero desde antes de mi llegada a Europa en 1989 mantengo mi ojo avizor en este deporte que me acompaña desde mi infancia y conservo un intercambio intelectualmente muy productivo con dos de los mejores periodistas de este deporte en Colombia, a quienes conozco desde hace más de 35 años en mis comienzos profesionales: Pablo Arbélaez y Rafael Mendoza, los especialistas de los diarios nacionales El Colombiano y El Espectador, con  los cuales he estado vinculado. Con El Espectador mantengo mi relación de corresponsal desde los años 90 en Europa y antes del Tour publiqué un informe de dos artículos especiales sobre los dilemas modernos del Tour de France el dopaje legal en el ciclismo y el problema de las exenciones terapéuticas.

Jonathan Vaughters tiene una fé ciega en Rigoberto Urán que logró el mejor resultado de su equipo Cannondale-Drapac.

La historia de vida y la lucha silenciosa y callada de Rigoberto Urán, pero por encima de ella su generosidad y apoyo y consejo permanente a casi todos los nuevos ciclistas colombianos llegados a Europa después de 2010, es cautivante y un ejemplo de su carácter ejemplar, de un gran colombiano.

La llegada al equipo estadounidense Cannondale-Drapac no fue casual sino fruto de esa calidad humana de un hombre amable pero firme y entregado. Su gerente, el ex-ciclista Jonathan Vaughters, lo ha explicado muy claramente: “Es la mejor figura de liderazgo con que he trabajado, incluyendo mis días como ciclista. Rigo es un líder con el ejemplo, nunca llega a una carrera con una libra de sobrepeso, está siempre 100% dedicado a su entrenamiento, su dieta, su enfoque. Siempre, y no sólo algunas veces, da lo mejor que puede. Esa entrega inspira a los chicos a elevar su nivel”.

Vaughters señaló que Rigo salió a ganar y no por el segundo puesto. Por ello “corrió al máximo, arriesgándolo todo, tomando cada curva cerrada y al límite, en busca de lo imposible” explicó a propósito del incidente final a 300 mts de la meta que logró controlar y evitar un desastre.

“Honestamente, ser segundo supera mis expectativas. Estaba seguro de su proceso y progresión antes del Tour y confiabamos mucho en Rigo. Tenemos mucha suerte de contar con él y además es una persona más interesada en un buen entorno que en el dinero”, señaló el gerente del equipo, que con un presupuesto cinco veces inferior al de Sky, consiguió con Urán el mejor resultado de su historial. Y hay que resaltar además que, excepto los experimentados Pierre Rolland, Simon Clark y Andrew Talansky (subcampeón del Tour de l’Avenir en 2010 detrás de Nairo Quintana), los otros cinco integrantes promedian los 25 años. El equipo fue el más joven en el Tour y terminó completo.

Ciclismo colombiano de primer nivel mundial

El resultado del Tour 2017 para Colombia es sobresaliente y confirma la excelencia de nuestros pedalistas y el primer nivel mundial que hoy tiene el ciclismo del país, aunque el “sueño amarillo” de ganar el Tour de France quede postergado otro año. Siete largaron el 1° de Julio en Dusseldorf a orillas del río Rhin y todos terminan en París junto al Sena, con tres de ellos en el Top-20: Urán (2°), Nairo Quintana (12°) y Carlos Betancur (18°). Sergio Henao termina 29, Darwin Atapuma 41, Jarlinson Pantano 46 y Esteban Chaves 63.

Los magníficos ciclistas colombianos. Todos largaron, todos llegaron a la meta. De izq. a der: Nairo Quintana, Rigoberto Urán, Jarlinson Pantano, Darwin Atapuma, Esteban Chaves, Sergio Henao y Carlos Betancur.

Con el subcampeonato, Urán extendió a cinco los podios consecutivos del ciclismo colombiano en las grandes vueltas en las dos últimas temporadas. Desde el Giro d’Italia 2016 (Esteban Chaves fue subcampeón), siempre ha habido un pedalista nacional entre los tres primeros; Nairo Quintana tercero en el Tour-2016, campeón de la Vuelta-2016 y subcampeón del Giro-2017. Además Esteban Chaves fue tercero en la Vuelta que ganó Nairo y por segunda vez hubo dos colombianos al tiempo en el podio. Antes, en el Giro d’Italia-2014, Quintana y Urán coparon los dos primeros lugares.

El despegue del nuevo ciclismo colombiano y su éxito internacional lo podemos situar en la temporada 2012, cuando Rigoberto Urán fue el mejor joven en el Giro d’Italia, terminó 7° y fue el mejor del equipo Sky, mientras su compañero Sergio Luis Henao concluyó 9°, también en su debut con Sky. Ese año no hubo ciclistas colombianos en el Tour de France, pero Rigoberto Urán se colgó la medalla de plata en la prueba de ruta olímpica en Londres y le dañó la fiesta a los británicos.

Considerando temporadas completas, desde 2013, los ciclistas colombianos han conseguido figurar en 11 podios de las 14 Grandes Vueltas (GV) por etapas y han ganado 18 etapas en ellas. Aún más revelador: desde el 23 de agosto de 2015 en la Vuelta a España, un ciclista colombiano ha ganado etapa en las últimas seis GV y la cuenta puede aumentar a partir del próximo 19 de agosto.

Igualmente importante es que la sobresaliente presentación de Urán -estuvo en su mejor momento a 27″ del liderato- confirma la evolución sostenida y firme del ciclismo colombiano; por primera vez en la historia del Tour un “escarabajo” termina en el podio con una diferencia inferior al minuto frente al campeón.

Rigoberto Urán es el segundo colombiano subcampeón del Tour de France, también detrás de Chris Froome. En 2013 Nairo Quintana fue el primero.

El primero en subir al podio, Fabio Parra, tercero en 1988, perdió 9’58″ con el campeón Pedro “Perico” Delgado. 25 años después, en su debut en el Tour en 2013, Nairo Quintana fue subcampeón a 4’20″ de Chris Froome, quien lo venció nuevamente en 2015 por 1’12″ (subcampeón) y el año pasado por 4’21″ cuando Quintana terminó tercero.

La distancias se han recortado sustancialmente y se ha progresado mucho, pero las etapas contra-reloj continúan pasándole una factura muy pesada al ciclismo colombiano y al biotipo de los menudos y ágiles escaladores. Sin ser un escalador consumado de la explosividad de Quintana, Chaves, Betancur, Sergio Henao o del joven prospecto Miguel Angel López, Rigoberto Urán siempre ha sido el mejor de todos en el ejercicio individual contra-reloj, tal como lo demuestra su victoria en 2014 en el Giro d’Italia y su gran presentación en la etapa inicial del Tour 2015 en Utrecht, cuando superó a Froome por 10″.

De no haber mediado el cambio de bicicleta antes de la largada en Dusseldorf y los uniformes aerodinámicos de tecnología Vortex que permitió a los ciclistas de Sky una ganancia promedio de 20″, tal vez Rigo habría terminado más cerca. Pero la historia del Tour de France 2017 ya está escrita.

En cuatro de los últimos cinco Tour de France (y consecutivamente desde 2015), un ciclista colombiano ha estado en el podio y se han ganado tres etapas (dos de ellas por ciclistas formados por el profesor Luis Fernando Saldarriaga; Nairo y Jarlinson y en 2017 Rigoberto Urán). Además, Nairo Quintana consiguió dos veces la camiseta de los jóvenes (2013-2015), y el título de montaña (2013). Para el Tour de France, una invitación al equipo continental Manzana Postobón en 2018 es casi una obligación moral y el reconocimiento del extraordinario momento que vive el ciclismo colombiano.

La Vuelta a España desde el 19 de agosto, en la que la segunda “generación Saldarriaga” debuta en una Gran carrera de tres semanas, debe abrir esa puerta (25 años después de la última participación de Postobón-Ryalcao en 1992), si sus resultados son tangibles.

HORA DE REVELAR MI SECRETO:

Gracias Rigo.

Siempre confié en tus posibilidades para este Tour.

Y nunca me defraudaste.

Gracias por tantas emociones disfrutadas y hacernos soñar en amarillo. Felicitaciones por tu actuación excepcional en un Tour de France inolvidable.

Rigoberto. Sigues en la Corte de los grandes!

 

Rigoberto a 30″ del Premio Mayor

En “La puerta de Oriente”, en Marsella, a orillas del mar mediterráneo, se decide este sábado 22 de julio el Tour de France y el colombiano Rigoberto Urán, quien comenzó su vida como vendedor de lotería está a 30″ del Premio Mayor.

Igual que hace 28 años, una contra-reloj individual histórica sentencia la carrera. El británico Chris Froome, tricampeón y líder de la prueba, el francés Romain Bardet, subcampeón el año anterior y segundo a 23″, y el “gallo tapado”, el sorprendente colombiano Rigoberto Urán, separado por 29″ del maillot amarillo en el tercer lugar, son los candidatos a la victoria.

Los tres están destinados al podio el domingo en los Champs Elysées en París, pero la crono de 22,5 km trazada en las calles del puerto mediterráneo de Marsella puede cambiar las actuales posiciones, gracias a un corto pero empinado ascenso a la Iglesia Catedral de Nuestra Señora de la Guardia (Notre Dame de la Garde) sobre 1,2 km, con una pendiente media del 9,5% y a cinco kilómetros de la meta.

En cuatro ocasiones en la última década del Tour, el portador de la camiseta amarilla ha ganado la contra reloj final y sólo en 2011, cuando el rodador australiano Cadel Evans remontó una diferencia de 57″ y venció al luxemburgués Andy Schleck en Grenoble, se revertió esa constante.

"Rigo" está a 30" de ganar el Tour y para ello debe realizar la contra-reloj de su vida.

Después de las victorias del estadounidense Greg LeMond en 1989 (por 8″) y Cadel Evans hace seis años, el Tour de Francia no se define en su crono final, y de nuevo puede cambiar de dueño. Esta vez las diferencias del líder Chris Froome no superan el medio minuto con sus rivales, mientras que en las dos ocasiones anteriores eran casi el doble: 53″ entre Laurent Fignon y LeMond en la largada entre Versalles y los Campos Elíseos y de 57″ entre Schleck y Evans.

Froome confía en su ventaja pero es consciente de que Rigoberto Urán puede dar una sorpresa y es su principal amenaza. “Entre mis rivales para la clasificación general es el más fuerte contra-relojista y está sólo a 29″. Rigo es el rival a temer en Marsella”, dijo el británico, que aspira a ser tetracampeón este sábado y quedar a las puertas de igualar a Eddie Merckx, Bernard Hinault y Miguel Indurain, que con cinco títulos son los máximos triunfadores en la Grande Boucle.

El líder no contará con la ventaja del uniforme aerodinámico que le permitió ganar 20" en Dusseldorf.

Un hecho importante es que este sábado correrá con la camiseta amarilla de líder entregada por la dirección del Tour y no con el controvertido uniforme de tecnología aerodinámica Vortex, que según los expertos permitió a los ciclistas de Sky ganar entre 18 y 25″ en la contra reloj inicial en Dusseldorf sobre 14 kmt. Teóricamente, el líder dejaría entonces de ganar más de 30″ en Marsella. Y la batalla será de “sólo piernas”.

El viernes en la etapa más larga del Tour sobre 222,5 kms, Sky controló la carrera -como lo hizo a lo largo de las tres semanas- y no dejó posibilidades de que atacaran a su líder. La táctica permitió un descanso relativo a Froome y los rivales directos prefirieron reservar sus energías para la contra-reloj sin arriesgar un golpe táctico como el de Formigal en la Vuelta a España del año anterior cuando un ataque sorpresivo de Contador y Quintana logró aislar al campeón británico y su equipo, que allí perdió toda opción de triunfo sobre Quintana. Con más de 3.414 kms recorridos, el cansancio acumulado en las piernas pesa mucho.

La última apuesta

Jamás en la historia de 34 años de participaciones en el Tour de Francia un ciclista colombiano estuvo tan cerca del sueño amarillo y la gloria en París. Rigoberto Urán, quien fuera campeón nacional contra-reloj y ganó la crono del Giro d’Italia en 2014 sobre 41,9 kms, encarna la esperanza de Latinoamérica y enfrenta el día más importante de su larga y exitosa carrera profesional.

De nuevo una contra-reloj individual decide el Tour de France.

El líder del Tour, Chris Froome, parte como favorito y para Urán el triunfo final es difícil pero no imposible. Dadas sus condiciones y el excelente estado de forma mostrado a lo largo del Tour, “Rigo” puede alcanzar el segundo lugar e incluso descontarle tiempo a Froomey, quien jugará con los 29″ en su favor y el hecho de largar último, para controlar la amenaza. El hijo emérito de Urrao tendrá que realizar la contra-reloj de su vida y para derrotar al británico necesita 30″.

Su director en el equipo Cannondale-Drapac, Jonathan Vaughters es consciente de lo difícil del reto. “Hace unos años se podría decir que Froome podría tener un contratiempo técnico, pero ha hecho grandes mejoras en las curvas”, explicó el ex-ciclista estadounidense, quien fuera especialista contra-reloj, campeón estadounidense de la especialidad (1997) y ganador de la etapa en línea del Dauphiné Liberé hace 16 años.

La superioridad de Froome contra el reloj, sugiere que a pesar de los márgenes tan estrechos, su victoria está casi asegurada. Pero los milagros existen.

El arma de "Rigo", la Cannondale Super Slice Disc brake TT en fibra de carbono.

Las diferencias de la contra-reloj inicial en Dusseldorf hace 20 días bajo la lluvia no son tan significativas como parecen y este sábado bajo el sol de la tarde en Marsella (30° de temperatura, humedad del 65% y vientos de 16 km/hora), la etapa tiene otro precio; es el premio mayor del Tour. Froome le tomó 40″ a Romain Bardet y 51″ a Urán en el primer ejercicio individual contra el cronómetro sobre un trazado de 14 kms.

Pero Urán tuvo un contratiempo inesperado que afectó su presentación. Cinco minutos antes de la largada un comisario de la UCI dictaminó que el manubrio de su bicicleta especial no cumplía con el reglamento y negó la autorización dada dos horas antes por dos comisarios del Tour. “Rigo” tuvo que largar con la bicicleta de repuesto que no estaba bien adaptada a sus características y cedió tiempo.

Pero a lo largo de la carrera, de los Ases del Tour es el que más tiempo le descontó a Froome (22″) y el sábado, el colombiano y su equipo estarán bien preparados. Bardet redujo igualmente su diferencia inicial, en 17″. El Tour aún no ha terminado y quien haya tenido menor desgaste puede tener los arrestos necesarios para ganar la edición 104 de la más importante prueba ciclística del mundo.

La primera contra-reloj internacional de Chris Froome hace 10 años en Stuttgart terminó en la largada.

Un percance técnico, una caída, una curva mal tomada, cualquier detalle puede cambiar el decorado en el último momento. Y la historia tiene ejemplos.

Hace casi diez años, el 26 de octubre  de 2007 en su debut profesional en el campeonato mundial de ciclismo en Stuttgart (Alemania), Chris Froome, aún representando a Kenia (se nacionalizó británico posteriormente), se cayó espectacularmente en la primera curva trás largar la contra-reloj individual en la categoría Sub-23. Terminó 41 y fue el hazmerreír de la jornada. El ciclista británico de hoy es muy superior, pero Marsella, el Puerto de Oriente, en el mediterráneo, siempre ha sido una ciudad difícil y sorprendente.

 

 

“Rigo” asegura el podio en el Tour de France-2017

El colombiano Rigoberto Urán mantuvo sus posibilidades de disputarle el título del Tour de France al británico Chris Froome y prácticamente aseguró un lugar en el podio de la prueba, que lo convertirá el sábado en el tercer ciclista latinoamericano en conseguirlo. Aunque sus posibilidades de destronar al tricampeón son más limitadas luego de terminadas las etapas de montaña, contrario a lo que piensa la mayoría, el Tour no ha terminado.

Quedan por disputarse 245 kilómetros definitivos distribuídos en dos etapas de carácter totalmente opuesto; la más larga del Tour sobre 222,5 kms recorriendo la región turística de Provenza este viernes, y una definitiva contra-reloj individual el sábado sobre 22,5 en las calles de Marsella, el puerto más importante de Francia en el Mar Mediterráneo.

Como en cualquier deporte y en este caso la prueba ciclística por etapas más importante del mundo, todo concluye cuando se cruza la meta y Froome y Sky aún no pueden cantar victoria. Ni el ídolo local Romain Bardet, ni Rigoberto Urán -el gallo tapado con el que nadie contaba- han dicho su última palabra. Y no necesariamente tienen que esperar hasta el sábado para tratar de recuperar su desventaja de 23″ el primero y de 29″ el colombiano.

Bardet descontó 4" a Froome y Urán bajó al tercer puesto, de nuevo a 29". El Tour sigue apretado.

La alta montaña del Tour concluyó con la etapa 18 en la cumbre de Izoard, ganada por Warren Barguil -nuevo campeón- seguido del colombiano Darwin Atapuma. El francés repitió victoria de etapa y Atapuma ganó el premio al ciclista más combativo del día, fecha nacional de Colombia. Urán cedió 6″ frente a Romain Bardet (4 de bonificación por llegar tercero) y 2″ con Froome, quienes lo superaron en el embalaje final de los tres favoritos del podio en París.

La historia demuestra que muchas veces “en la puerta del horno se quema el pan”, y aunque hoy parezca muy difícil derrotar a Froome por su extraordinario nivel competitivo y el poderoso equipo que lo respalda, muchas contingencias entran en juego, en especial en la incierta etapa de este viernes, ideada como promoción de la Provenza y con final en Salon, el mismo sitio donde ganó la quinta etapa de la París-Niza en 2016 el joven kasajo Alexey Lutsenko, compañero de Fabio Aru en Astana.

La etapa de este viernes as apenas 24 kms más extensa y tiene un trazado similar en los últimos kilómetros, luego del último premio de montaña del Tour, el Col du Pointu de tercera categoría (5,9 km al 4,1%) y a 45 kms de la meta. Es cierto que se trata de una etapa más apta para largas fugas o final en embalaje y teóricamente de transición, pero hay demasiados intereses en juego que pueden cambiar esa dinámica, al igual que el cansancio de casi 3.000 kms de pedalazos acumulados en las piernas de los 169 ciclistas que continúan en carrera; el último de ellos el británico Luke Rowe del equipo Sky, distanciado 4h 33′ de su líder Chris Froome.

Aquejado por una bronquitis que lo mermó al final de los Pirineos, Fabio Arú perdió el cuarto lugar con Mikel Landa de Sky y quedó a 19″ del español. A su vez, el combativo irlandés Dan Martin está a 1’20″ de Landa en el sexto lugar, mientras que el veterano bicampeón español Alberto Contador es décimo en la tabla a sólo 12″ de Barguil y a 1.42″ del octavo, el surafricano Louis Meintjes.

Después de 3.000 kms, la etapa más larga del Tour es apta para la última encerrona de los aspirantes.

En el Tour cualquier segundo cuenta y hay equipos y ciclistas interesados en conseguir algunos de ellos, muy importantes antes de la contra-reloj del sábado. Ello puede generar una etapa muy rápida y desgastante en la que todo puede ocurrir, y en la que cinco equipos franceses, y Cannondale, Astana y Quick Step, no se van a limitar a rodar sabiendo que aún pueden acabar con el final feliz que quiere Sky.

Las palabras más sabias frente a la fatigante etapa de este viernes las pronunció Nairo Quintana, quien dijo que “Froome tiene bien encarrilado el Tour, pero hasta París todavía hay camino, quedan curvas y bajadas y puede pasar de todo; hay que tener cuidado”. Y a su turno, Romain Bardet afirmó que “nada está aún decidido”.

El espiritu de Formigal

Cualquier cosa puede ocurrir en una etapa del Tour de France y la jornada es ideal para alianzas y movimientos tácticos inesperados, además de caídas, pinchazos ó cortes irrecuperables en el pelotón, bajo el calor inclemente y los vientos.

Provenza es además de una hermosa región del sur francés, una tierra dura, árida y seca, propicia a los incendios forestales y azotada por el temible viento Mistral, con velocidad promedio de 50 km/hora y que en ocasiones supera los 90 kms horarios. Ese viento que permite tener un clima soleado y despejado de nubes con temperaturas que en el verano llegan a los 35°, es el que temen los ciclistas y puede trastornar la ajustada clasificación general.

Aunque mañana el Mistral no tendrá esa intensidad, el pronóstico metereológico es de vientos laterales y frontales de hasta 20 km/hora a partir de las 2:00pm, es decir, a mediados de la etapa y temperaturas de 30°, con lo cual habrá que estar atentos a posibles aceleraciones y abanicos para no perder la rueda o sufrir un desgaste gigantesco persiguiendo, que las piernas pagarán el sábado en la contra-reloj, también con vientos laterales a orillas del mediterráneo.

Contador y Quintana emboscaron a Froome y le sacaron más de 2' en Formigal. Se repetirá la historia?

Sky ya sabe lo que es perder una Gran Vuelta y que además no es invencible, por más fuerte que luzca Froome y sus gregarios.

El domingo 4 de septiembre en la Vuelta a España del año anterior en una etapa (la 15) de media montaña y trámite relativamente fácil por ser de sólo 118,5 kilómetros entre Sabiñánigo y Aramón Formigal en la provincia de Huesca, Alberto Contador atacó con dos compañeros y a él se unió Nairo Quintana acompañado de Rubén Fernández y el contra-relojista Jonathan Castroviejo, aprovechando una sección en descenso y con vientos de cola.

Froome quedó cortado y aislado de su equipo, mientras que adelante un grupo de 14 pedalistas encabezados por Quintana y Contador le tomaba ventaja. Ese día Froome perdió 2’37″ con Quintana y más de 2 con Contador. La etapa la ganó Gianluca Brambilla del Quick-Step, quien está en el Tour 2017. Aunque Quick Step sólo tiene seis corredores y le pesa el abandono de Marcel Kittel, el Cannondale-Drapac de Urán y el AG2R de Bardet están completos, mientras que el Trek Segafredo de Contador tiene ocho efectivos al igual que el Movistar de Quintana, en tanto que el Astana de Aru siete. Froome tiene siete gregarios y algunos de ellos van al límite, aunque igual ocurre con la mayoría de equipos.

Froome piensa en la contra-reloj, cree que el peligro ya pasó y que “la parte más dura del Tour quedó atrás”. Urán y su equipo Cannondale han sido parcos en declaraciones y no revelan sus cartas ni anuncian ataques, pero aún hay tiempo de sorpresas.El “espiritu de Formigal” es un ejemplo claro y reciente.

Algo más lejano, pero igualmente ilustrativo es el Gran Premio de Canadá de Fórmula Uno, en junio de 1991. El británico Nigel Mansell, piloto líder de la escudería Williams ganaba con más de 50″ de ventaja y en la última vuelta empezó a saludar victorioso al público en las tribunas del circuito Gilles Villeneuve en Montreal. Redujo tanto la velocidad que su auto se apagó. Ganó el tricampeón mundial brasileño Nelson Piquet y Mansell fue finalmente sexto, una vuelta detrás.  Ese día con mi gran amigo, el reconocido escritor mexicano Gerardo Cárdenas, hoy radicado en Chicago, no paramos de reirnos.

Es muy cierto que los británicos han escrito una buena parte de la historia. Y también que las carreras se ganan cuando se cruza la meta!.

“Rigo” araña el sueño amarillo

Rigoberto Urán demostró hoy en una de las etapas más difíciles de alta montaña del Tour de France que está entero para disputar el título al tricampeón Chris Froome, y luego de haber respondido rápidamente a los ataques en el grupo de favoritos, consiguió en la meta nuevos segundos valiosos para cumplir el “sueño amarillo”.

Ahora es segundo a 27″ del británico, en la mejor actuación de su historia ciclística en la “Grande Boucle” y de su equipo Cannondale. Jamás un ciclista colombiano en 34 años de participaciones había estado tan cerca de la victoria.

“Rigo” ya está en el podio y ahora le quedan tres etapas para atacar e intentar destronar a Froome y su poderoso equipo Sky. Hasta hoy ha luchado prácticamente sólo, corriendo con gran inteligencia, dosificando el esfuerzo y atento a cualquier parpadeo de sus enemigos. En uno de esos descuidos, el italiano Fabio Aru -lider por dos días del Tour- perdió la rueda el miércoles en el último ascenso de la etapa 17 y dejó en la meta 31″ vitales. Por cierto, el 17 es el número de la mala suerte en Italia.

Urán le recortó otros 2″ a Froome, a quien venció en el embalaje final por las bonificaciones de la etapa a pesar de que el español Mikel Landa le preparó el sprint al británico. Landa fue de nuevo el ángel guardián en la montaña, que le permitió a Froomey mantener el liderato en la batalla que libró con sus principales rivales en el Galibier, el techo del Tour.

En Serre-Chevalier, "Rigo" volvió a ganarle segundos a Froome y Bardet. Ya es podio del Tour-2017

Exceptuando a “Rigo”, a Froome lo atacaron primero Dan Martin y luego en varias ocasiones el francés Romain Bardet, quien cedió el segundo lugar del podio ante Urán pero tiene la misma diferencia en tiempo que el colombiano con el líder.

“Fue nuevamente una etapa muy difícil y debo agradecer a mis compañeros por el magnífico trabajo que hicieron con mucha presión por los ataques”, dijo gallardamente el campeón Froome, señalando además que sus piernas respondieron mejor que en los Pirineos y “eso es un buen signo porque no perdí tiempo”. Al quedar Aru fuera del podio, Froome aumentó de 18 a 27″ la ventaja con el segundo que es ahora “Rigo”. Como el mismo lo ha dicho, en este momento cada segundo cuenta.

Froome y Urán, los dos máximos candidatos a la victoria en París, no atacaron. Su tarea fue responder y controlar los ataques; el líder con la fortaleza de su equipo imponiendo el ritmo en la primera parte de la jornada y luego Landa, quien al terminar la etapa reconoció que no se encuentra bien físicamente y al final cedió mínimo tiempo. Tal vez la fatiga del Giro d’Italia y del trabajo en las montañas para llevar a Froome está empezando a cobrarle la factura. Sigue aspirando al podio pero ahora a casi un minuto (57″) de Urán y Bardet.

El gran perdedor del día fue Fabio Aru, quien se alejó del podio. Tambien el británico Simon Yates, quien cedió el sexto lugar y 1’30″ con el irlandés Dan Martin y ahora está a 4.07″ (prácticamente sin opción de podio) y Nairo Quintana que quedó sin gregarios en el ascenso final y salió del Top-10. Ahora es 12° a 12’54″ de Froome y sólo le queda aspirar a un triunfo de etapa mañana en el Col d’Izoard, cuatro años después de su primera y hasta hoy única victoria en el Tour, en Semnoz. Pero Nairo corre más con el corazón, su desgaste es visible y la meta es llegar a París.

El esloveno Primoz Roglic coronó primero el Galibier delante del "puma" Darwin Atapuma.

Otro damnificado de la dura jornada montañosa fue el alemán Marcel Kittel de la escuadra Quick-Step (compañero del sprinter colombiano Fernando Gaviria), ganador de cinco etapas en el Tour y hasta hoy líder de la camiseta verde de los puntos. Tuvo que abandonar el Tour luego de una caída en el descenso del primer premio de montaña en la Croix de Fer. El nuevo líder de la camiseta verde es el australiano Michael Matthews, del equipo Sunweb, el de Warren Barguil y del holandés Tom Dumoulin, campeón del Giro d’Italia en Mayo.

Los grandes ganadores del día fueron el sorprendente esloveno Primoz Roglic (27 años), quien coronó primero el Galibier y cruzó la meta en Serre-Chevalier con 1’13″ de ventaja sobre el grupo encabezado por Urán, y el casi seguro campeón de montaña, el francés Warren Barguil, quien subió al 10° puesto y puede aspirar a superar al veterano Alberto Contador, uno de los grandes animadores de la jornada.

Roglic, profesional del ciclismo apenas hace cinco años y ex-campeón mundial juvenil de Sky en 2007, despegó a Contador y al colombiano Darwin Atapuma a 6,5kms de la cima del Galibier.  Contador dio espectáculo y con su conocida garra intentó la victoria pero pagó el esfuerzo al final, mientras que el nariñense Atapuma, cumplió una gran presentación, primero ascendiendo el Galibier (pasó segundo) y luego en el descenso apoyando a su líder, el surafricano Louis Meintjes, otro de los damnificados del día, quien mantuvo el octavo lugar en la tabla (igual que en el Tour 2016) pero perdió más tiempo y se alejó de la camiseta de los jovenes que mantiene Simon Yates con 2’28″ de avance.

La última etapa de alta montaña este jueves 20 de julio, será vital para las aspiraciones de Froome, Urán y los primeros de la clasificación. De nuevo Sky saldrá a imponer el paso y a esperar los ataques en los kilómetros finales, donde los favoritos entregarán el resto de sus energías con miras a establecer las diferencias con las que teóricamente deberían llegar a la contra-reloj sobre 22,5 kms el sábado en Marsella. Froome es consciente de que Urán es su gran amenaza y tal como lo señaló su director técnico Nicolas Portal, necesita un minuto de ventaja para estar seguro. Portal (quien llevó a Urán a Sky en 2011) ya dijo que si el colombiano llega como líder con 30″ de avance a Marsella, será difícil vencerlo.

Portal sabe de lo que habla. Urán cedió 51″ con Froome en la contra-reloj inicial en Dusseldorf pero cinco minutos antes de la largada un comisario de la UCI dictaminó que el manubrio de su bicicleta no cumplía con el reglamento, contraviniendo la autorización dada dos horas antes por dos comisarios del Tour. Rigoberto largó con la bicicleta de repuesto que no estaba bien adaptada a sus características y cedió tiempo. Pero a lo largo de la carrera, es el único de los Ases del Tour que le ha descontado tiempo a Froome (24″) y el sábado, el colombiano y su equipo estarán bien preparados.

La cumbre de la verdad: Izoard

Tanto Froome como Urán reservaron energías para lo que puede ser un verdadero mano a mano en el ascenso al Col d’Izoard (2.360 mts), más intenso y difícil que el Galibier según los especialistas. Chris Froome sabe que su equipo Sky puede controlar la carrera, pero hasta el momento no ha podido descolgar a Urán. Además, tendrá que defenderse de Romain Bardet, quien ha advertido que seguirá sus ataques e intentará desplazarlo, probablemente con la ayuda de Warren Barguil y las otras cuatro escuadras francesas en carrera (Cofidis, Direct Energie, Fortuneo-Oscaro y FDJ).

La cima final del Tour-2017 terminará de decantar la carrera. Colombia ya ganó en esa cima.

Conseguir la victoria y el liderato es factible para Rigoberto Urán y el “sueño amarillo” estaría más cerca que nunca pero la etapa del viernes por las planicies de Provenza (la más larga del Tour), bajo el intenso calor, vientos de costado y un ritmo frenético que impondrán las escuadras de rodadores, será muy peligrosa para las aspiraciones de los favoritos y apta para los últimos ataques y cortes.

Rigoberto ha estado atento y seguro en todos los movimientos en carrera y su equipo tendrá la responsabilidad de entregarlo todo para dejarlo con la mejor opción en Marsella. Las diferencias y el desgaste acumulado serán cruciales, pero hasta ahora el hijo de Urrao ha demostrado que está en inmejorable forma para pelear el Tour. Este miércoles el principal comentarista de la cadena de televisión inglesa ITV que transmite diariamente en directo el Tour, el excampeón olímpico de pista y tres veces record mundial de la hora, el británico Chris Boardman, dijo que Urán es el enemigo y que Froome, a pesar del poderío de su equipo, aún no ha ganado el Tour.

El líder de Sky y de la carrera no ha vencido hasta el momento en ninguna etapa del Tour-2017. Lo intentará en Izoard y su equipo trabajará para ello. A Froome le convienen los finales en alto porque su forma de correr se basa en aceleraciones y ataques repetitivos al final de las cumbres para vencer la resistencia de sus rivales ya desgastados por el ritmo intenso que imponen sus gregarios. Izoard, donde en 2000 ganó el colombiano Santiago Botero rumbo a Briançon le ofrece esa oportunidad.

Pero Rigoberto Urán aún no ha dicho su última palabra y no ha atacado con contundencia. La oportunidad de alcanzar la gloria está muy cerca, trás 12 años de carrera profesional y tres subtítulos de primer nivel (Olímpico de ruta en 2012 y del Giro d’Italia en 2013 y 2014).

El renacer del ciclista colombiano en este Tour 2017 superó ya cualquier expectativa personal y de su equipo Cannondale, que ya anunció que le renovará su contrato al final del Tour. Libre de presiones y enfocado en la victoria, Rigo es el enemigo que su ex-compañero británico teme porque lo conoce bien y sabe que puede interrumpir su reinado.

Hay que seguir soñando que la camiseta verde limón su transforme en amarillo y que Urán reconfirme una verdad de a puño; que es uno de los mejores ciclistas del mundo.

Carta abierta al señor Eusebio Unzué

Londres, Julio 19, 2017

En mi calidad de colombiano de a pie, amante seguidor ferviente del ciclismo y expracticante recreativo del más hermoso y sufrido de los deportes modernos, lo emplazo públicamente ante la comunidad internacional, ante Colombia y los ciclistas colombianos, a que le ofrezca disculpas públicas a nuestro pedalista Nairo Alexander Quintana Rojas por sus desatinadas declaraciones en entrevista al periodista español Carlos Arribas del diario El País, en las que expresa su inconformidad con el ciclista -su empleado en el equipo Movistar- y con el mayor desparpajo afirma que nuestro deportista “no ha tenido una progresión” desde 2013 luego de su gran actuación en el Tour de France y parece haber tenido este año “una especie de retroceso”.

Me parece absolutamente indigno, irrespetuoso y un verdadero despropósito el conjunto de sus conceptos. Es un agravio y una ofensa contra Nairo y su palmarés deportivo, y con el ciclismo colombiano y todos los deportistas que desde 1986 han competido bajo sus órdenes, empezando con Samuel Cabrera, el mejor de su escuadra Reynolds y undécimo en el Tour de France de ese año.

Sus declaraciones revelan una pobreza de carácter y una falta de diplomacia que raya con el insulto y el agravio, desconociendo impúdicamente la entrega permanente, la dedicación diaria y los éxitos conseguidos por Nairo Quintana para su equipo Movistar desde que se vinculó en 2012. Y desde su debut pagó su derecho de piso como gregario de su veterano Alejandro Valverde, pero las circunstancias de carrera del Tour 2013 le revelaron al mundo la dimensión victoriosa de Nairo y su futuro promisorio. Subcampeón en su debut, campeón de los jóvenes, campeón de montaña y una victoria de etapa el 20 de julio, confirmaron la acertada elección y el excelente trabajo formativo del técnico colombiano Luis Fernando Saldarriaga en la antigua escuadra Colombia es Pasión, con la cual ganó el Tour de l’Avenir en 2010.

Usted jamás se esperó semejante alumbramiento. El “niño” Nairo cómo usted solía llamarlo, que llegó de las montañas colombianas de Boyacá a deslumbrar y opacar –gracias simplemente a su golpe de pedal superior-  a su líder y cabeza de la estructura ciclística española a la cual usted está vinculado desde hace ya más de tres décadas. Se encontró con un diamante en bruto que empezó a brillar por sí smismo.

Desconocer la progresión de Nairo es una absoluta majadería, para emplear un término muy de ustedes los españoles. Su palmarés habla:  Campeón del Giro d’Italia al año siguiente (2014) y de la Vuelta a España el año anterior (2016), con otro subtítulo del Tour en 2015, el año en que por razones extrañas usted prefirió asegurarle el puesto en el podio a Alejandro Valverde que ganarlo con Nairo y no le permitió atacar desde antes en l’Alpe de Huez, en la carrera más montañosa de los últimos años, hecha a la médida del escarabajo colombiano.

Usted desconoce olímpicamente la progresión de Nairo que también hubiera podido ganar la Vuelta a España en 2014 y hacer el doble Giro-Tour, de no haber mediado el par de caídas que primero le costaron el liderato y luego una clavícula.

Usted sabe que Nairo, enfermo y afectado por los altos niveles de polen en Julio pasado (las alergias como le llaman ustedes), no pudo rendir como se esperaba y a pesar de ello fue tercero en el Tour 2016.

Pero además usted desconoce que en menos de un año, Nairo Quintana es el primer ciclista de la historia moderna que ha corrido CUATRO grandes vueltas consecutivas y en todas ellas ha hecho podio o figurado en el Top-10. Fue tercero en el Tour 2016, ganó la Vuelta, fue subcampeón del Giro 2017 y en este momento, a falta de cinco etapas, es décimo en el Tour y aún puede ascender en la tabla. Dígame que ciclista español lo ha hecho!

Señor Unzué, con todo el respeto y como acostumbran decir ustedes los españoles para agredirnos a nosotros, los que llaman despectivamente “sudacas”, NO SEA GILIPOLLAS! O más claro, en español colombiano de a pie, NO SEA GUEVON.

Respete a Nairo y respete la verdad.

Usted cometió dos de los pécados más graves que considera la cultura anglo-sajona: la traición y la mentira.

Usted ha traicionado a Nairo Quintana en público porque un director resuelve y trata los temas internos, internamente. Reza el adagio que “los trapos sucios se lavan en casa”, pero parece que su lavadora española o su mente, están descuadradas.

Usted mintió y sabía de antemano que sería muy difícil para Nairo ganar el Tour pero confiaba en su querido Alejandro Valverde “…se puede decir ya, por la tranquilidad que nos daba Valverde, que sabíamos que lo tendría difícil para ganar pero que sería un hombre para estar ahí asegurando el protagonismo del equipo. La presencia de Valverde le daba tranquilidad a Nairo y Valverde corría sin presión, y seguro que ahora, si no se hubiera caído, estaría en el grupo de los mejores”.

Creo que para la mayoría de colombianos y los especialistas internacionales del ciclismo, queda claro que usted no valora a Nairo en su real dimensión, que usted quería un gregario para Valverde y “se le creció el enano”.

Ya otros ciclistas colombianos, y usted ha tenido algunos de los mejores en sus filas, sufrieron el mismo trato y menosprecio a sus condiciones. Pero como la mayoría de colombianos, gente cortés y valiente, nunca protestaron y en silencio cambiaron su rumbo.

Le recuerdo señor Unzué, que ustedes los españoles son la llamada “madre patria” por un accidente de navegación de la historia, que somos independientes de su corona hace más de 200 años, que no somos “sudacas” sino latinoamericanos y que merecemos respeto.

Usted ha quebrado la confianza y el “puente histórico” de Europa con Latinoamérica que auto-acostumbran decir los políticos españoles. Yo, colombiano, europeo y británico, puedo decirle con suficiente experiencia que ese puente está construido básicamente con los intereses económicos españoles.  En ese sentido señor Unzué, no olvidé que Telefónica de España es fuerte y sobrevive en el mercado mundial de las telecomunicaciones, gracias a los millones de latinoamericanos que utilizan sus servicios. Si Telefónica-Movistar no tuviera a Latinoamérica, su equipo no sería viable económicamente.

Y aunque no lo quiera ver, le recuerdo que Nairo Quintana es la cara deportiva de Movistar en el mundo, es Latinoamérica. Un buen jefe no comete semejante necedad en público, no critica a su empleado estrella y anuncia que quiere a su remplazo (Mikel Landa). Salir a decir sandeces y culpar a Nairo del fracaso de Movistar es injustificable.

Demuestra que a usted le falta cortesía, honestidad y respeto; cualidades humanas que le sobran a Nairo Alexander.

Señor Unzué, discúlpese!

 

Juan Carlos Rincón Domínguez

Colombiano-periodista

De los Andes llegan cóndores a dominar los Alpes!

Desde el Tour de France 1951 y la batalla antes de los Alpes suizos entre el ídolo italiano Fausto Coppi y el suizo Hugo Koblet, no se registraba una diferencia tan estrecha en la última semana entre los candidatos al título, y jamás un ciclista colombiano estuvo tan cerca del “sueño amarillo”. Sólo 29″ separan a Rigoberto Urán, el moderno “Cácique Toné” de Urrao, de la victoria más grande del ciclismo latinoamericano.

Al llegar a los Alpes, con dos jornadas de intensa montaña recorriendo 362,5 kms en los que deberán superar cumbres por encima de los 2.000 metros, los máximos favoritos a ganar la edición 104 del Tour de France, enfrentan el plato fuerte de la prueba más cerrada en los últimos 66 años, con Froome escoltado por Fabio Aru a 18″, Romain Bardet a 23″ y Urán. Y los ágiles escarabajos colombianos tienen la oportunidad de dominar las alturas, territorio de las águilas y los cóndores.

El tricampeón y líder británico Chris Froome, ha señalado que Urán “puede pelear el “maillot jaune” y que de cara a la contra-reloj individual del sábado en Marsella es una gran amenaza”. Froome ha reconocido tardíamente el peligro que representa el experimentado colombiano, su ex-compañero por tres temporadas (2011-2013) en el poderoso y dominador equipo Sky.

Los tres mosqueteros, siempre amigos y en equipos distintos. En los Alpes volverán a estar juntos.

Y a su vez, “Rigo” conoce las estrategias de Sky, sus métodos, sus sinergias, sus puntos fuertes y probablemente también los débiles. Se ha preparado mejor que siempre y está más cerca que nunca. En “la hora de Rigoberto”, los Alpes llegan con sus cumbres ya conquistadas anteriormente por grandes ciclistas colombianos para definir el Tour y descubrir las cartas de los favoritos. Del Póker de Ases que se juegan el podio en París, quien ha mostrado menos e igualmente parece haber derrochado menos energías, es Rigoberto. Los tres primeros, Froome, Aru y Bardet, han tenido que trabajar y defenderse y ese esfuerzo se acumula y al final pesa.

El equipo Sky está preocupado porque hay fricciones internas en vista de que Mikel Landa (5° a 1’17″ de Froome), quien se ha visto sólido e incluso mejor que su líder en la montaña, ha dicho que no volverá a ser segundo de nadie. Es la alternativa de la escuadra británica para pelear el título si desfallece Froomey, pero la aprobará en su momento su controvertido y petulante director general, Sir Dave Brailsford? El orgullo británico es algo muy fuerte, como lo comprueba la historia que relato al final del Blog. * Los británicos.

Y sus cuentas no les dan seguridad. La señal más clara de esa inquietud la dio hoy martes el Director deportivo de Sky, Nicolas Portal, al afirmar que “para ganar Chris debe llegar a Marsella al menos con un minuto de ventaja”.

Más preocupante para Sky, Portal dijo que “si Urán llega a Marsella con 30″ delante de Chris, será muy difícil vencerlo”. Rigo es más cauto y dijo sonriente que necesita “por ahí un minuto más o menos”.

Así las cosas, las dos etapas finales de alta montaña, son el argumento más inesperado y el libreto más favorable en la historia del ciclismo colombiano, con sus dos más importantes pedalistas de los últimos años, Rigoberto Urán y Nairo Quintana, amigos, compañeros y compatriotas, en el Top-10 de la prueba. Pero además, otros miembros de la élite de los mejores del mundo, de los magníficos, dispuestos a dejarlo todo en las exigentes cumbres para una victoria colombiana. Tal vez, este es el momento más propicio de una alianza colombiana, la de la sangre y la amistad forjada en las cumbres y carreteras de los Andes, los Pirineos y los Alpes, donde el Tour 2017 define desde este miércoles su campeón.

Colombia pedalea para ganar

Antes de comenzar el Tour, la atención se centraba en un nuevo duelo entre Chris Froome y el “águila de Cómbita”, Nairo Quintana. Nadie mencionaba a Rigoberto Urán ni había seguido su preparación, ni siquiera el famoso diario deportivo francés ” L’Equipe” (patrocinador del Tour), y los más optimistas, como yo, lo consideraba para un Top-10.

No me equivoqué.

En 2007 Juan Mauricio Soler fue campeón de montaña y el último colombiano en vencer en el Galibier.

Pero la misma historia le ocurrió a Nairo Quintana en el Tour centenario de 2013, el año de su debut. Le escribí a varios colegas y luego en mi Blog, la extrañeza que ello me producía y lo equivocados que estaban los medios europeos al olvidar su palmarés en ascenso. Nairo me dio la razón, terminó segundo, fue campeón  de montaña y el mejor de los jóvenes, a los 23 años.

Rigoberto es de cierta forma “el pionero” de esta nueva generación victoriosa, más fuerte y preparada que la del 80 con Luis Herrera y Fabio Parra. Siempre le abrió la puerta y recibió y ayudó a los ciclistas colombianos, varios de los cuales que están hoy en distintos equipos de primer nivel profesional vivieron en su casa de Pamplona, entre ellos Nairo Quintana. Urán y Nairo se conocen de hace muchos años y el director gerente de Movistar, Eusebio Unzué, no es ajeno a ello.

Unzué tuvo a Rigoberto en el equipo Caisse d’Epargne entre 2008 y 2010 y fue quien lo llevó al Tour por primera vez.  Nairo llegó a Pamplona a compartir con su ídolo Juan Mauricio Soler, el último colombiano que ha ganado el Galibier, en 2007 rumbó a Briançon y trás una escapada inverosímil de 68 kilómetros. Pero además, Carlos Betancur es amigo del “cóndor de Urrao”, son de la misma región, entrenaban juntos, y han compartido más de lo pensado. Igual de amigo es su otro paisano Sergio Luis Henao, ex-compañero en Sky pero hoy en el bando contrario y “Checho” tendrá que trabajar para su líder Chris Froome, el hombre al que se busca vencer y destronar, ojalá desde el miércoles en los Alpes.

Para todos los ciclistas colombianos Rigoberto Urán ha sido un referente y un amigo, y desde mañana, en las montañas finales, es la hora de agradecerle. Rigo va por el Tour, Nairo por una victoria y mejorar su Top-10 (el 8° puesto está a 16″), Carlos Betancur le debe marcar el paso a su líder y continuar su ascenso en la tabla (es 17° y podría estar en el Top-15) y su toma de forma porque probablemente será el líder de Movistar en la Vuelta a España. Al equipo español le conviene darle una mano a Urán y latinoamérica seguramente se lo agradecerá comprándole más telefonía.

Pero además, Rigo y Nairo podrían emular el doblete colombiano en el Tour de 1985 cuando Luis Herrera y Fabio Parra sobrevolaron las cumbres el 9 y 10 de julio, y ganaron consecutivamente las dos etapas de alta montaña del Tour en los Alpes franceses, que también son colombianos. Este vez las jornadas son más definitivas, 19 y 20 de julio, el día nacional, y no a mitad del Tour sino al final. El himno puede volver a resonar, tal vez muy fuerte el jueves en Izoard cuando Urán puede salir vestido de amarillo hacia Marsella.

Y junto a ese tridente, a pesar de su caída el martes, Jarlinson Pantano trabajará para su amigo Alberto Contador y dará lo máximo para ayudarle a volver al Top-10 y ganarse una etapa. En ese proceso, indirectamente le puede ayudar a Rigoberto. La misión de “Checho” Henao, Esteban Chaves y Darwin Atapuma es otra, de gregarios de sus líderes, y las fuerzas de los tres están al límite.

Rigo ha dicho que corre el Tour “día a día” y le da confianza el hecho de estar arriba con los favoritos y no perder tiempo. Sigue siendo cauto y señala que que todos sus rivales tienen posibilidades y considera que la etapa del jueves con final en el col d’Izoard “es donde más se puede hacer” para establecer diferencias serias y ganar el Tour.

El ciclista no hace cuentas ni anuncia ataques porque sabe que las carreras cambian mucho y hay que saber esperar el momento propicio. Sin embargo recordó que el paso del Galibier, el techo del Tour a 2642 metros (como Bogotá), también hará diferencias. Juego psicológico para desviar la atención?. Rigoberto tiene la experiencia necesaria para dar el golpe maestro, tal vez al estilo del líder Froome, en el momento más inesperado.

Por lo pronto, las cumbres de la Croix de Fer y el mítico Galibier, son el primer plato del banquete ciclístico en los Alpes, que los favoritos terminarán de digerir en Serre-Chevalier. Confiemos entonces en que Rigoberto Urán ingrese el miércoles al podio de los mejores Chefs del Tour de France.

* Los británicos:  Dos de los pécados más graves en la cultura anglo-sajona son la traición y la mentira. La historia de cómo Frank Williams prefirió perder el campeonato mundial de Fórmula Uno por la desobediencia de uno de sus pilotos, es reveladora de la mentalidad británica. En 1981 en el campeonato mundial de Fórmula Uno, la escudería Williams, campeona mundial y dominante en la categoría gracias a los autos de “efecto suelo” desarrollados por el ingeniero australiano Patrick Head, tuvo como segundo piloto al argentino Carlos Alberto Reuteman, contratado para respaldar a su líder, el recién laureado campeón, el australiano Alan Jones.  Reutemann, un experimentado piloto que había corrido con Brabham, Ferrari y Lotus, tenía 10 victorias en su palmarés, las mismas que Jones. El australiano ganó la primera valida del año en Long Beach el luego de que Reutemann cometiera un error por el cual terminó segundo. Dos semanas después en el Gran Premio de Brasil en el circuito de Jacarepaguá en Río de Janeiro, Reutemann hizo la pole y lideró la carrera de punta a punta, negándose a atender las órdenes de Frank Williams de dejar pasar a su líder Jones quien terminó segundo.

Enfurecido, Jones no subió al podio de premiación. Después del incidente, el clima dentro del equipo fue conflictivo toda la temporada y Jones y Williams nunca perdonaron al argentino. El título se definió el 17 de octubre en el circuito construído en el parqueadero del famoso Hotel Caesars Palace en Las Vegas. Reutemann llegó a la prueba como líder del campeonato mundial con un punto de ventaja sobre el brasileño Nelson Piquet de Brabham que buscaba su primera corona mundial con la escudería de propiedad de Bernie Ecclestone. Antes de la prueba Jones juró que no ayudaría a Reutemann a ganar el título. El argentino hizo la pole, Jones fue segundo y Piquet cuarto. En la largada, Jones superó a Reutemann y ganó de punta a punta, mientras que el argentino perdió gradualmente posiciones debido a un problema de su caja de cambios, al parecer mal ajustada por sus mecánicos. Piquet lo superó en la vuelta 17 y terminó quinto consiguiendo los dos puntos que le dieron el título. Reutemann finalizó octavo a una vuelta de Jones y Frank Williams jamás dio la orden de ayudar a Reutemann, perdiendo el título de pilotos pero ganando el de constructores. Fue la última victoria de Jones en Fórmula Uno y Reutemann se retiró al año siguiente.