Casey Stoner, el otro bicampeón

Al conseguir el domingo 16 de octubre -a los 26 años- su segundo título en la máxima categoría del motociclismo, Moto GP, el piloto australiano Casey Stoner comenzó a perfilarse como el digno sucesor de la leyenda italiana, “il dottore” -el doctor-Valentino Rossi.

Gracias a su consistencia y regularidad, Stoner fue omnipresente en la temporada, que ha dominado a su antojo con un estilo similar al de Sebastian Vettel en la Fórmula Uno; 9 victorias en 16 carreras, subiendo al podio en 15 de ellas.

El piloto de Honda sólo tuvo un fallo, su retiro en abril del Gran Premio de España en Jérez de la Frontera por un choque. Pero extendió su registro a 32 victorias que lo colocan como el quinto volante más exitoso en la historia de la categoría.

Casey Stoner bicampeón mundial de Moto GP (Foto oficial Repsol)

El motociclista australiano ya es uno de los grandes

En sus diez temporadas en el motociclismo mundial, Stoner comenzó repartiendo los primeros años entre los 125cc y la Moto 2 (250cc) en la que fue subcampeón en 2005.

A los 20 años, en 2006, dió el salto a Moto GP con la escuadra Honda y terminó en un meritorio octavo lugar para su primera temporada. Cambió en 2007 a la escuadra italiana Ducati en un contrato de cuatro años y mostró que tiene la casta de su compatriota en los años 90, Mick Doohan, quien dominó el motociclismo entre 1994 y 1998, consiguiendo cinco títulos mundiales en línea.

El australiano Doohan únicamente compitió para Honda entre 1989 y 1999, cuando tras un accidente en que se fracturó gravemente y por segunda ocasión la pierna derecha, tuvo que abandonar las competencias. Su exitosa carrera incluyó además de los 5 títulos dos subcampeonatos y alcanzó 54 victorias  y 95 podios en 117 Grandes Premios disputados a lo largo de su carrera.

Casey Stoner no está lejos de Doohan y tiene años para emularlo y superarlo. Logró el primer título de Moto GP en su segunda temporada, a los 21 años, contabilizando 10 victorias y 14 podios y rompiendo la dominación de Valentino Rossi y del norteamericano Nicky Hayden, a quien destronó. En sus siguientes tres años con Ducati, el australiano lograría  otro subcampeonato (2008), 13 victorias y 14 podios.

Pero fue su paso a Honda en 2011 que le abrió la ruta del bicampeonato y la que para muchos especialistas se antoja como una etapa de dominación y más éxitos. Valentino Rossi está en declive y su compañero de equipo y protegido de Honda-Repsol, el español Dani Pedrosa (17 días mayor que Stoner), lleva los mismos años que el australiano en Moto GP pero aún no confirma con un título en la máxima categoría las condiciones que lo proyectaban como un grande. Pedrosa fue campeón en 125cc, y bicampeón en Moto 2 (250cc) en 2004 y 2005, a los 19 años.

Pero en Moto GP -con 15 victorias, 56 podios y dos subcampeonatos- comienza a ser visto como un segundo y ha sido desplazado en las preferencias de los españoles por su joven compatriota Jorge Lorenzo (dos años menor), campeón mundial el año pasado a los 23 años. Lorenzo, líder y sucesor en la escudería Yamaha de Valentino Rossi, acumula 17 victorias en Grandes Premios, aunque múltiples caídas y accidentes han afectado su regularidad.

Entonces para Casey Stoner y Honda, quedan por delante varios años más de seria rivalidad con Yamaha y la oportunidad de construir más títulos mundiales para disputarle la gloria a los italianos Giacomo Agostini y Valentino Rossi, a los ingleses Mike Hailwood y John Surtess, a los estadounidenses Eddie Lawson, Kenny Roberts y Wayne Rayney, y a su compatriota Mick Doohan; todos ellos leyendas en el panteón de los más grandes.

*Esta nota originalmente iba a ser públicada el domingo 16 de octubre pero la trágica muerte del automovilista británico Dan Wheldon en la Fórmula Indy estadounidense, obligó al Pit No.13 a guardar luto una semana. Wheldon fue enterrado el sábado.

Marco Simoncelli Q.E.P.D (Foto: Newswhip.com)Lamentablemente el luto sigue y esta vez afecta a la máxima categoría del motociclismo. Este domingo en disputa del Gran Premio de Malasia en Sepang, perdió la vida en un terrible choque en la segunda vuelta el joven y fogoso prospecto italiano de 24 años, Marco Simoncelli, campeón mundial en 250cc en 2008, y quien disputaba su segunda temporada en Moto GP con la escudería Honda Gresini. La carrera fue cancelada por decisión de los equipos, en señal de respeto y de duelo con el piloto, su familia y el deporte.


All Blacks para siempre

Kāore he tīma i tua atu i a rātou mō te purei whutupōro, he toki katoa rātou (En lengua Māori: No hay mejor equipo que ellos jugando rugby, todos son estrellas)

El más grande, Jonah Lomu (Foto: The telegraph)Aprendí a querer el Rugby, el verdadero, viendo jugar al fantástico neozelandés Jonah Lomu, uno de los más grandes de la historia de este deporte.

Fue en 1995, cuando mi novia surafricana me enseñó la maravilla táctica de este rudo deporte y descubrí la magia de grandes atletas como ese gigantesco alero de 1.96mts de altura y 125 kilos de fuerza bruta, que con un ritmo de acelaración armónica permanente era imparable para las defensas rivales. “Big Man“, el gran hombre que hizo famosa la camiseta negra número 11 de Nueva Zelanda -los llamados All Blacks- era un ídolo para ella y para los amantes del mejor rugby.

Esa Copa Mundo la seguimos juntos en Paris hasta la gran final. A los 20 años, Lomu era una estrella naciente, que se desplazaba al ritmo de sus ancestros de Tonga con un movimiento elusivo y firme. En su mejor momento y sin ser un velocista, llegó a correr los 100mts planos en 10.8 segundos.

Ese monstruo de fortaleza le convirtió cuatro tries en la semifinal a los inventores del rugby -Inglaterra- pero en la final contra Suráfrica jugó disminuído por una extraña intoxicación que afectó a los “All Blacks” a dos días del encuentro definitivo y que ha sido atribuída a un sabotaje de los alimentos. Lomu fue bien controlado en la cancha y en tiempo extra y con el presidente Nelson Mandela en el estadio, la nueva Suráfrica saliente del “Apartheid” (régimen de segregación racial) ganó la Copa Mundo en su primera participación oficial. Mi novia tuvo un éxtasis deportivo.

Jonah Lomu fue electo el mejor jugador del torneo y ese mérito fue mi consuelo. Aunque nunca fue campeón, hasta hoy es el mayor anotador en la historia de los mundiales de rugby y su record de 15 tries, se antoja difícil de batir. Para mi, Lomu es la imagen del rugby y uno de los símbolos de Nueva Zelanda. El otro es la ancestral Haka, la danza nativa maori para desafiar al rival.

El efecto psicológico de esta vistosa danza -originalmente de guerra- no está medido científicamente pero hoy es el saludo corriente para asustar al enemigo antes de iniciar el partido y en este mundial ha sido efectivo.

Este domingo Nueva Zelanda llega por tercera vez  invicto a una final mundial y le toca jugar en el estadio histórico de Eden Park, el mismo en que se coronó hace 24 años como el primer campeón mundial de este deporte. Y coincidencia de la historia, su rival será el mismo viejo enemigo: Francia, su piedra en el zapato.

Hace 24 años, el 20 de junio de 1987, los All Blacks consiguieron su primer título derrotando 29-9 al equipo azul. Construído en 1900 para cricket, remodelado y ampliado varias veces, Eden Park es su estadio fetiche, el único que ha sido sede en dos mundiales y lo será igualmente en 2015 cuando la copa será compartida entre Nueva Zelanda y Australia.

La maquinaria neozelandesa sólo ha pérdido 13 partidos en Eden Park y ha ganado más de 70. Su última derrota fue en 1994 en un juego amistoso frente a…Francia (23-20), su fantasma desde esa época.

En el mundial de 1999 los franceses derrotaron 43-31 a los favoritos All Blacks en el templo del rugby en Twickenham (Londres), a pesar de dos tries de Jonah Lomu y los eliminaron de la final que luego Francia perdería 35-12 contra Australia. Cuatro años después Nueva Zelanda se cobró la revancha en el torneo en Australia y venció a Francia 40-13 por el tercer puesto. Pero en el último mundial hace cuatro años, por primera vez en la historia Nueva Zelanda quedó fuera de las semifinales al caer derrotada 20-18 frente a…Francia.

All Blacks (Póster promocional)

Nueva Zelanda quiere completar su revancha y las estadísticas la colocan en ventaja porque ha llegado dos veces a la final y ganado una, mientras que Francia ha fracasado en ambas ocasiones.

Después de los legendarios Lomu, Tana Umaga, Aaron Muller, Mark Ellis y Joe Rokocoko, la armada neozelandesa tiene hoy como estrellas a Ma’a Nonu -que juega siempre con zapatillas rojas-, el pateador Piru Weepu, Richard Kahui, Israel Dagg, Cory Jane, Jerome Kaino, el excelente defensor Brad Thorn y su capitan Richie McCaw.

Ya venció el pasado 24 de septiembre a Francia en la etapa de grupos (37-17) y es ampliamente favorita frente a un rival irregular que arrastra dos derrotas y un juego que no convence. Lo cierto es que 16 años después de la final pérdida en Johannesburgo, Nueva Zelanda está lista para recuperar la corona y demostrar que su rugby es el mejor del mundo. Jonah Lomu estará alentando al equipo en el estadio y yo frente al televisor con mi esposa británica haciendo fuerza por esa victoria esquiva.

A los temidos All Blacks, la fusión de la fuerza aborigen polinesia y los emigrantes europeos que llegaron a las islas en 1642 (150 años más tarde que Cristóbal Colón a América), les quedan 80 minutos para refrendar su poderío.

Nau mai Aotearoa!,  Nau mai tiamupiana!, Bienvenida Nueva Zelanda!, Bienvenidos campeones!

 

Diez años de otoño londinense

Siempre me han gustado los colores y aromas del otoño europeo, el amarillo y rojo de las hojas a punto de caer, los vientos fríos que refrescan el espiritu y el sol de octubre que calienta a medias, diría que con cariño y dulzura.

Es un momento vital enigmático y energético. Para mi es un estado de gracia, la confluencia ideal de la fuerza primaveral y la calma y reflexión invernal que se aproxima. Es una época de cambios y crecimientos.

Hoy hace 10 años llegué a Londres para quedarme. No pensé que el tiempo correría tan veloz y que aprendería a querer tanto esta ciudad que en un comienzo me atemorizaba. Londres es maravillosamente diversa, vibrante, compleja, enriquecedora, verde, ordenada, desordenada, excéntrica, bulliciosa, cambiante, líder, cruce de culturas, milenios de historia y de futuro; es el mundo en una ciudad.

El famoso bus de dos pisos Roadmaster-Double decker (Foto: flickr.com)

La conocí por primera vez en la primavera de 1991, cuando vivía en Bruselas. Fueron tres días intensos visitando como cualquier turista sus lugares emblemáticos, viajando en los tradicionales buses Routemaster double-decker (los de dos pisos, hoy fuera de circulación en rutas ordinarias), y tratando de llegar a tiempo a Westminster a la hora de las campanadas del Big Ben. En los años siguientes pasaría otras cuantas veces más por Londres, pero nunca para vivir y apreciar su diaria evolución.

Hasta que en la mañana del domingo 21 de octubre de 2001 llegué en vuelo de British Airways a Heathrow, procedente de Bogotá (había partido el sábado 20 en la tarde). El servicio mundial de la BBC (BBC World Service) me había contratado para trabajar en su departamento español después de ganar un concurso en América Latina para reclutar nuevos periodistas.

Como periodista internacional había hecho todo el camino radial, desde la emisora de mi universidad, una radio regional y la prestigiosa cadena nacional privada Caracol en Colombia,  hasta la jefatura de redacción de Radio Nederland en Holanda. Llegar a la mundialmente famosa BBC de Londres era el último escalón y pocos colombianos lo habían conseguido.

Y fue el último escalón. Después de haber sido eficaz reportero, productor de programas, analista y presentador oficial de los noticieros internacionales, el ciclo, como todos en la vida, cumplió su tiempo. En 2008, los nuevos intereses políticos del gobierno británico obligaron a  las directivas de la BBC a recortar presupuesto y se terminaron las transmisiones de radio en español, que durante 70 años habían sido un ejemplo para las emisoras en América Latina. En mi juventud fui empedernido dixista (radioescucha) de la onda corta en la época gloriosa de las radios internacionales y el cierre de las transmisiones en español de la “BBC de Londres” fue para mi un verdadero asesinato radial.

Londres desde el aire (Foto: rincondecata.com)

Recuperé mi independencia, me convertí nuevamente en freelancer y en mi propio medio. Con más tiempo para disfrutarla y recorrerla, Londres se adentró aún más en mi corazón. Es una ciudad que, asi como cambia a cada momento, puede enseñarnos mil años de historia y de arquitectura en un área de 300 mts2; es un una ciudad que fluye grácil como el meandros del río Támesis que la atraviesa, la divide y la alimenta. El Támesis es el gran testigo de la historia de Londres.

Siempre he dicho que las grandes urbes del mundo están intímamente ligadas al agua; a un río, a un lago o al mar abierto. El medio navegable es el motor del intercambio humano y comercial, el vehículo del desarrollo. Basta mirar el mapa del planeta para observar que las grandes capitales del mundo florecen alrededor del agua y Londres es una de ellas.

Londonium fue fundada 50 años antes de Cristo por los romanos como centro comercial, fue la primera ciudad que llegó al millón de habitantes y en lo siglos XIX y XX la capital del último imperio moderno; el británico. En Londres nacieron teorías políticas, económicas y filosóficas, miles de inventos y desarrollos, descubrimientos geográficos, autores célebres y renombradas obras literarias y teatrales, movimientos pictóricos, el mayor mestizaje del mundo generado por la migración proveniente de todos los rincones del mundo, tendencias que han marcado y que siguen marcando el mundo.

El famoso Big Ben (Foto:rincondecata.com)

Es esa metrópolis que me apasiona, que me recibió con sus brazos abiertos y que me encanta contemplar y respirar desde que salgo de mi apartamento en el céntrico barrio de Kennington. Imagine usted que la primera imagen que recibo al final de la calle es el Big Ben centinela, cuyas campanadas he escuchado cientos de veces, muchas de ellas tarde en las noches trabajando frente al computador. Cuan paradójico es que la primera vez que vine a Londres tuve que correr para ver y escuchar las campanadas del Big Ben; hoy es compañero permanente.

Londres es además de vibrante y colorida, una ciudad con ritmo pero sin atropello, aunque es cierto que cada cual se impone su propio ritmo. Me encanta recorrerla siguiendo la orilla del Támesis mientras fumo mi pipa, me gusta observar sus gentes multicolores y escuchar sus más de 300 lenguajes, me encanta respirar su aire limpio (la contaminación es mínima, contrario a la creencia errada), y disfrutar sus innumerables parques y zonas verdes.

Tambien me deleita visitar sus innumerables museos (de las pocas ciudades del mundo donde son gratuitos), encontrar sus sorpresas, los conciertos en las calles, los músicos aficionados, los mimos, los malabaristas, las esculturas al aire libre, los espectáculos de teatro callejero del verano, la bruma del invierno, la nieve escasa (una vez cada tres o cinco años) y por ello siempre bienvenida, su invierno suave (regularmente no baja de -3º en el centro), su primavera temprana y luminosa, y su verano, afortunadamente suave, aunque a veces extrañe unos días de calor canicular.

Hoy completo 10 otoños en Londres, feliz y enamorado de ella y de mi esposa Elizabeth, con quien hemos crecido en paralelo a la ciudad, a las nuevas líneas del primer servicio de transporte subterráneo del mundo (el metro -The Tube- fue creado en 1863!), y a nuevos esquemas como las bicicletas públicas. Hemos descubierto sus calles y mercados, sus olores y sabores, su música callejera y la de grandes sinfónicas, orquestas y grupos. Nos hemos acostumbrado y disfrutamos sus tradiciones, su protocolo y el simbolismo de la monarquía, parte de su escenario. Londres es única, con su carácter propio y sus misteriosos encuentros.

El autor y la magia de Londres (Foto: Sissy Galvis)

Hace 22 años mi camino se cruzó en Bruselas con un singular y folclórico periodista inglés. Llegamos al mismo tiempo para ser corresponsales en la Unión Europea; él para el conservador The Daily Telegraph y yo para el diario El Mundo de Colombia y Radio Nederland. A pesar de que mi novia galesa de ese entonces -corresponsal del Daily Mail- tenía con el una relación cercana, apenas si tuvimos contacto. El representaba un gran medio y yo era un freelancer con dos trabajos. Jamás imaginé que lo volvería a cruzar en mi vida. Se llama Boris Johnson y hoy es el alcalde de Londres.

Si escudriño aún más, Londres está unida definitivamente a mi vida periodística, desde mis inicios en el automovilismo, cuando el campeón mundial de Fórmula Uno, James Hunt, realizó una visita promocional de su equipo McLaren a Colombia en 1977 y cambió mi vida. Dejé mis estudios de química y me consagré al periodismo, primero deportivo, luego político e internacional y ahora vinícola, en el que he sido tratado con respeto y apreciado por personalidades como Oz Clarke, Steven Spurrier, Robert Joseph, Charles Metcalfe, por citar solo algunos de mis colegas.

En todas las facetas de mi vida Londres ha sido fundamental, me ha acogido y me ha enriquecido. Es otra de las claves de la ciudad. El respeto por el otro, por los niños, por los mayores, por los ancianos, por la experiencia, la excentricidad, la diferencia. Debe ser la cultura anglosajona, en la que las personas son valoradas primero por si mismas que por sus títulos, en la que la palabra vale, en la que el otro es nuestro igual.

En estos diez años he crecido personal y profesionalmente más que en ninguna otra etapa de mi vida, en una urbe en la que se disfruta y valora la seguridad y la calidad de vida, en la que se olvidan las angustias del tercer mundo, en la que la creatividad de las artes y las ciencias está en permanente ebullición, en la que existe respeto, civismo, solidaridad, orden y desorden. Londres es la mezcla perfecta de tradición y modernidad, la síntesis de una ciudad universal; una ciudad que me inspira.

FAC et SPERA: el documental sobre Chapoutier

Michel Chapoutier es considerado por muchos el Rey de los vinos biodinámicos. Su visión de la viticultura y su enérgica personalidad, han dado un impulso fundamental a los viñedos del Ródano y a la búsqueda de la expresividad y el carácter del terroir en los vinos.

La expresión heráldica latina Fac et Spera -hacer y esperar- es además del blasón familiar de la casa Chapoutier el título de la película documental realizada por Florent y Remy Gaillard sobre Michel Chapoutier y su compromiso de dos décadas con la biodinámica.

La película está presentada desde el miércoles y sus 22 minutos giran alrededor del trabajo cotidiano de Chapoutier, su búsqueda de terrenos y la práctica de la agricultura biodinámica en sus distintas propiedades en el Ródano, Alsacia, Rousillon y Australia.  Según los realizadores, no es posible entender su trabajo sin conocer íntimamente su personalidad.

El filme ofrece imagenes magníficas del momento de la cosecha, de la vinificación, de los paisajes vinícolas del Valle del Ródano y de sus históricos viñedos en terrazas y laderas, destacados aún más con secciones en blanco y negro y una original música.

Michel Chapoutier tiene hoy 47 años y representa la última generación de un dominio familiar de más de 200 años (data de 1808), que constituye junto a Jaboulet y Guigal, las casas emblemáticas de productores-negociantes del Ródano.

Chapoutier es un viticultor audaz, un innovador, hombre de múltiples facetas, que considera fundamental el respeto del equilibrio natural de las viñas y del terroir para producir grandes vinos. A principios de 1990 decidió aplicar la agricultura biodinámica a sus viñedos. Dos décadas después, la totalidad han sido convertidos a esta práctica y constituyen el más extenso viñedo en biodinamia en el mundo.

Michel Chapoutier (Foto oficial Chapoutier)

La casa Chapoutier, su alma y nervio, es Michel. Su energía desbordante se aplica en varios niveles, desde ser el pionero al introducir las innovadoras etiquetas con relieve en lenguage Braille para los ciegos, hasta haber extendido sus viñedos desde Tain l’Hermitage a las más importantes Denominaciones de origen del Valle del Ródano.

Pero tal vez lo más importante, Chapoutier convirtió la divisa “hacer y esperar” – que podríamos equiparar a paciencia- en una filosofía vitivinícola que se aplica en todas las parcelas para dejar que el terreno se exprese a si mismo en el vino, tal como fue en el pasado, antes de la modernización de la viticultura. “Es el trabajo en el viñedo el que da la calidad”, recuerda Chapoutier.

Más de 6 millones de botellas producidas y entre ellas vinos excepcionales como sus Hermitage producidos a partir de viejas viñas de más de 50 años, son la carta de presentación y el emblema de calidad de Chapoutier. Son vinos únicos y la más pura expresión de la biodinámica.

El documental pasa revista a la familia Chapoutier a lo largo de dos siglos, a su amor por la comida, y como ello ha influenciado el estilo de sus vinos.

Etiqueta Braille de Chapoutier (Foto Chapoutier)

Siempre he considerado que el vino debe ser el compañero ideal de los alimentos, en un almuerzo, una cena o incluso un entremés. A mi juicio, es una bebida histórica que debe ir al lado de la comida. “El vino está al servicio de la gastronomía”, afirma Chapoutier.

En la película lamenta que no haya habido la buena idea de imponer cursos de cocina en las escuelas de enología y dice que hoy “tenemos cada vez más y más enólogos, una mayoría, que hacen vino pero no son amantes de la comida, no son gourmands. Entonces, al mismo tiempo que hay más vinos en el mercado no tienen armonía con los alimentos, vinos tan potentes que son incompatibles con la comida”, dice.

Es una paradoja cierta y una reflexión seria a considerar; aún más cuando proviene de uno de los grandes viticultores mundiales, quien se considera un “gourmand” y apasionado por la comida como su bisabuelo Marius, “alguien que supo como vivir”, en palabras de Michel Chapoutier.

Según Chapoutier, el vino debe ser complementario de la comida y guardar la textura. “Muchas personas están obsesionadas hoy por la fruta, por los aromas. Lo importante en un vino es que el sabor y la textura estén presentes y que tengan persistencia”, afirma.

Burdeos 2009: Confirmado…Grandes Crus históricos

Apenas llevan cuatro meses en botella pero son vinos maravillosos, de una calidad excepcional en una añada fantástica.

Los había catado en primeur, es decir, anticipadamente, en su proceso de crianza. Algunos de ellos los había vuelto a degustar en las barricas en los dos últimos años, durante visitas a los chateaux. Otros más en Junio, durante Vinexpo y uno de mis recorridos regulares por los vinos de Burdeos.

Logotipo de la Unión de Grandes Crus de BurdeosYa no me queda duda. La añada 2009 es de antología y pienso que será de nivel similar o superior a las históricas 2005, 1990 y 1982.

Hay muchos años por delante para especular en ello, pero después de la cata anual presentada en Londres por la Unión de Grandes Crus de Burdeos, UGCB, me ha quedado emocionado el paladar después de la suavidad de táninos, la potencia y elegancia de los vinos, su excelente acidez y el increíble potencial de guarda de esta cotizada cosecha.

Mi aproximación organoléptica no me deja mayor inquietud, más allá de tratar de descifrar el momento ideal de saborear en una buena cena estos vinos únicos.  Algunos son tan balanceados y bien ensamblados, que, contrario a la regla y al protocolo, se podrían beber hoy mismo. Pero no lo aconsejo.

Los Grandes Crus de Burdeos 2009 son y serán vinos históricos, y tienen un largo camino para expresar la inmensa calidad de una de las mejores añadas en tres siglos. Serán superiores en 10 años y súblimes en unas décadas. Gracias a la modernización de equipos, mejores técnicas de vinificación, extremo cuidado en el viñedo -incluyendo selección y poda en verde- y una selección más rigurosa que llega hasta el empleo del sofisticado y costoso equipo de selección óptico (tri optique), el resultado vinícola es un conjunto de vinos por encima de los 90 puntos y un movimiento en busca de la máxima calidad.

La sesión en Londres fue una verdadera maratón, con 850 selectos invitados de la prensa y del negocio vinícola, catando 140 vinos en 6 horas. La añada ameritaba tamaño interés.

Cata 2009 de la Union de Grandes Crus de Burdeos en Londres (Foto: rincondecata.com)

Durante la jornada pude apreciar vinos de color rubí profundo, algunos casi púrpura, con un interesante equilibrio entre alcohol y acidez, (a pesar de llegar en ocasiones a los 15º), con una gran sensación de frescura transmitida por notas de eucalipto y menta, unidas al regaliz, la cereza, la grosella negra, la frambuesa, la ciruela y los higos. Y bien manejado el empleo de la barrica, con pocos casos de exceso.

En los vinos blancos de Pessac Leognan, la acidez es casi perfecta con notas cítricas elegantes y aromas de frutas tropicales, mientras que en los dulces Sauternes y Barsacs, la piña, el albaricoque, la papaya y la naranja, tienen importante presencia. Ambas regiones han producido vinos excepcionales para larga guarda y deleite tardío.

“2009 fue un año cálido y los vinos son opulentos, potentes, muy precisos, con gran cuerpo y magníficos taninos”, me dijo Sylvie Cazes, presidente de la UGCB, que reune a 135 grandes crus bordeleses de Médoc, Graves, Sauternes, Barsac, Saint Emilion y Pomerol, para hacer su promoción mundial. El grupo es prácticamente le élite de Burdeos, con las excepciones de los Primeros Grandes Crus, aunque Mouton Rothschild, Cheval Blanc y Château d’Yquem son miembros de honor.

A su vez, Philippe Casteja, presidente del Consejo de Grandes Crus Classés de Burdeos en 1855 (los 60 Crus de Médoc), consideró que los vinos 2009 “tienen gran color, son profundos, con gran cuerpo y gran permanencia en boca; grandes vinos que tendrán una capacidad de guarda muy importante”.

A nivel de Appellations (Denominaciones de Origen), encontré homogeneidad y precisión en los vinos de Saint Julien, Margaux, Saint Emilion, Pomerol y Sauternes, al igual que los blancos de Pessac Leognan. Se me quedaron algunos en el tintero pero mi apreciación general es excelente.

Otro hecho interesante es que por tratarse de una añada de alta calidad, la climatología permite la mejor expresión del terruño y los Burdeos 2009 son claramente vinos de terroir.

Philippe Casteja y su 1er Cru de Saint Emilion; Château Trotte-Vieille (Foto: rincondecata.com)

Salvado del granizo

No hay que olvidar que en mayo y junio de 2009, dos episodios de granizo afectaron seriamente una franja de los viñedos de Burdeos y varios productores perdieron más de la mitad de la cosecha. En la Denominación Margaux, Château Siran perdió el 55% y en Saint Emilion, Château Trotte Vieille, uno de los 15 Primeros Grandes Crus Classés, apenas pudo producir 8.000 botellas, cuando normalmente hace 36.000.

Pero lo más interesante de la historia es que la calidad de Trotte Vieille la garantiza su excelente Cabernet Franc, con una alta proporción de viñas de más de 80 años y algunas centenarias. El Cabernet Franc resistió la granizada y forzado por la naturaleza, Casteja ha producido el Saint Emilion 1er Gran Cru Classé con más Cabernet Franc de la historia; 67% en el ensamblaje, junto a 2% de Cabernet Sauvignon y 31% de Merlot. En un año normal la proporción de Merlot es del 45%.

Es decir que el  Château Trotevielle 2009 se parecerá en la proporción de Cabernets al atípico y consistente  Château Figeac, cuyo ensamblaje corriente es 30% Merlot y 35% de cada Cabernet. Pero la historia no termina allí. El vino será embotellado apenas en noviembre próximo, con lo cual habrá pasado 24 meses en barrrica; otra novedad. Según Philippe Casteja, la añada lo permitía y era necesario para redondear los Cabernets.

Debo decir que el vino que probé -muestra de barrica- es increíblemente elegante y expresivo, especiado y frutal, e impresiona por su nobleza. Conociendo antecedentes milagrosos en Saint Emilion será interesante degustar Château Trotte Vieille en 20 años para comprobar si efectivamente fue salvado del granizo.

En Saint Julien, una de las regiones más homogéneas y de la que salen vinos de gran elegancia y balance, la añada fue un éxito general. Para Patrick Maroteaux, presidente de la Denominación, “es una de las añadas históricas, con vinos magníficos en estructura, potencia, definición de fruta, profundidad y elegancia”.

Un hecho que también me cautivó -y lo había apreciado en junio anterior antes del embotellado- es que, aunque los vinos del 2009 son más potentes y más ricos en alcohol (en promedio 0,4º) que añadas como 2000, 2003 ó 2005, tienen superior acidez y guardan una magnífica frescura.

Etiqueta 2009 de Château Rauzan Segla (Foto: rincondecata.com) Desde el punto de vista de la imagen comercial, la añada 2009 sirvió igualmente para el rediseño de las etiquetas  de los Châteaux Troplong Mondot (1er Gran Cru Classé de Saint Emilion), Desmirail (3er Gran Cru Classé de Margaux) y Lynch Moussas (5º Gran Cru Classé de Pauillac).

Pero indudablemente la palma de oro se la llevó el Châteaux Rauzan Segla (2do Gran Cru Classé de Margaux), que encargó al diseñador de modas Karl Lagerfeld la etiqueta conmemorativa de sus 350 años. El resultado queda a juicio de mis lectores y de los consumidores.

Mientras tanto, disfrutemos la añada 2009 de Burdeos a la espera de otro año extraordinario; el 2010, que a juicio de muchos productores bordeleses completará una trilogía interesante, 2008-2009-2010, similar a las cosechas de hace 20 años, 1988-1989-1990.

* Mis vinos preferidos de la cata de Grandes Crus de Burdeos 2009 son numerosos pero me parece correcto señalar los que mas me sorprendieron gratamente, aquellos que dan plácer hoy y serán superiores en muchos años, aquellos cuyo balance y elegancia destacaron en mi paladar. Para facilitar la comprensión del lector, los relaciono por denominación de origen y orden alfabético, y aclaro que todos no fueron catados y por ello pueden faltar .

PESSAC LEOGNAN: Carbonnieux (blanco), Haut Bailly (tinto), Larrivet-Haut Brion (blanco), Malartic-Lagraviere (blanco y tinto), Smith Haut Lafitte (blanco).

SAINT EMILION GRAN CRU CLASSE: Beau-Séjour Becot, Berliquet, Canon La Gaffelière, Dassault, Figeac, Clos Fourtet, Grand Mayne, La Couspaude, La Tour Figeac, Larcis Ducasse, Pavie Macquin , Trotte Vieille.

POMEROL: Beauregard, Clinet, La Cabanne, La Conseillante, La Pointe, Petit Village.

LISTRAC: Clarke, Fourcas Dupré.

MOULIS: Maucaillou, Poujeaux.

HAUT MEDOC: Cantemerle, Citran, Coufran, La Lagune.

MARGAUX: Brane Cantenac, Dauzac, Desmirail, Ferriere, Giscours, Monbrison, Priuré-Lichine, Rauzan Gassies.

SAINT JULIEN: Beychevelle, Branaire Ducru, Gruaud Larose, Langoa Barton, Leoville Poyferré, Saint Pierre, Talbot.

PAUILLAC: Batailley, Grand Puy Lacoste, Haut Bages Liberal, Lynch Bages, Pichon Longueville Baron, Pichon Longueville Comtesse de Lalande.

SAINT ESTEPHE: Cos Labory, Lafon Rochet, Phelan Ségur.

SAUTERNES-BARSAC: La Tour Blanche, Nairac.

 

Dan Wheldon: un campeón olvidado

La muerte trágica del piloto inglés Dan Wheldon, implicado en uno de los choques múltiples más dramáticos del automovilismo estadounidense, nos ha devuelto a la realidad del peligro implícito que tienen las carreras de autos y del respeto que le debemos a los valientes que luchan por el triunfo detrás del volante.

El último gran piloto muerto en la pista, con millones de tele-espectadores siguiendo la prueba de Fórmula Uno, era el brasileño Ayrton Senna, el 1 de mayo de 1994 en Imola; una fecha que parece hoy lejana.

En Estados Unidos el campeonato de autos tipo Fórmula más importante es la llamada Indy Car que, entre sus características y diferencias con la Fórmula Uno, se corre en su mayoría en pistas en óvalo con peraltes que impulsan los coches a velocidades superiores a los 350 kms/hora, y en las que los sobrepasos son más frecuentes pero a su vez más delicados.

El accidente en las 300 Millas de Las Vegas, que le costó la vida a Wheldon, es una prueba de ello. Pero, los óvalos norteamericanos son parte de la historia y la cultura automovilística estadounidense, y tienen en el famoso “brickyard” de Indianapolis su máxima expresión.

En esa pista son muy pocos los europeos que han triunfado y uno de los pocos que lo consiguio dos veces fue Dan Wheldon, en 2005 y este año, cuando el líder John R. Hildebrand, se accidentó en la última vuelta y le sirvió la victoria en bandeja. Los otros dobles triunfadores del viejo continente son el escocés Darío Franchitti (2007, 2010) y el holandés Arie Luyendyk (1990, 1997).

Wheldon, fue un campeón olvidado, que terminó en Estados Unidos por falta de recursos para intentar la Fórmula Uno. Campeón en Karts y compañero y rival en los años 90 en Fórmula Ford de Jenson Button (campeón mundial de F-1 en 2009), Wheldon en 10 años en la F-Indy norteamericana fue el mejor novato en 2003, campeón en 2005, consiguió 16 victorias en total y terminó cinco veces en el podio de las 500 Millas de indianapolis, dos de ellas como ganador, y dos segundo.

Dan Wheldon (Foto: Foxsports.com)

Fue en Estados Unidos donde obtuvo el reconocimiento y los triunfos que no logró en Europa. Se convirtió en un héroe en tierra ajena, que fue tentado en su momento por la Fórmula Uno pero no llegó. A finales de 2006 recibió una oferta del equipo BMW Sauber pero la declinó cuando supo que no se le ofrecía un contrato regular sino como piloto de reserva. En ese momento estaba vinculado al equipo de Chip Ganassi en F1, y aunque consideró la Fórmula Uno como un objetivo serio, el tiempo pasó.

Su muerte, cinco años después del novato norteamericano Paul Dana en la Indy Car y 17 años despúes del gran Ayrton Senna, es una señal clara de que las pruebas automovilísticas son de alto riesgo y de que la fatalidad no es ajena a ellas, así las extremas médidas de seguridad y la resistencia de los autos al impacto, nos hagan pensar lo contrario.

El horrible choque múltiple en el óvalo de Las Vegas durante la prueba de cierre del campeonato Indy, es la imagen dramática del automovilismo. Quince autos implicados en la colisión, varios de ellos proyectados como misiles en llamas contra las barreras de protección, e increíblemente una sóla víctima. Triste pero es la realidad de este deporte.

El Pit No. 13, al igual que el automovilismo mundial, está de luto y comparte el dolor por la muerte de otro campeón en la pista. Paz en su tumba.

* Originalmente esta columna iba a estar dedicada a otro bicampeón consagrado el domingo; el australiano Casey Stoner, quien celebró el segundo título en Moto GP triunfando en su país el mismo día de su cumpleaños 26. Horas después Dan Wheldon moría en Las Vegas. Stoner puede esperar mientras se reabre el Pit No.13.

Prisión para los malos árbitros

Esta una ovación para David y el Ddraig Goch.

Confieso que al escribir este homenaje a la garra, el coraje, el pundonor y la calidad del rugby jugado por País de Gales en la copa mundo que se cumple en Aotearoa (nombre nativo en maorí de Nueva Zelanda), estoy aún adolorido e irritado por la escandalosa injusticia que influyó en su eliminación.

Pero a la vez, me siento orgulloso de que la más pequeña de las naciones británicas, haya mostrado al mundo el valor del buen rugby, el honor de los grandes frente a la adversidad, la fuerza del David frente a un Goliat sin méritos -Francia- que por obra y gracia de la desastroza decisión de un árbitro llega sin pena ni gloria a la final del torneo.

Es cierto que en todos los deportes hay jueces mediocres y que como seres humanos tienen derecho a equivocarse, pero hay límites y para algunos de ellos debería existir la prisión y el ostracismo, cuando se trata de actuaciones que “matan el deporte”.

El irlandés Alain Rolland, es uno de ellos. Vaya uno a saber si adolorido por la eliminación de su país de la copa mundo por los galeses -en un partido del más alto nivel técnico- decidió cobrarse la venganza y expulsó al capitán de Gales, Sam Warburton, por un varonil tackle contra el francés Vincent Clerc.

El dragón galés (Imagen Wikipedia)

Francia ganó por un mínimo punto, no convirtió ningún try y se defendió todo el segundo tiempo, acorralado por la furia galesa desatada por sus 14 caballeros  impulsados por el espíritu del dragón rojo galés, Y Ddraig Goch. La suerte les sonrió. Ah…si Leigh Halfpenny hubiera convertido ese penalti a seis minutos del final, o si Stephen Jones no hubiera fallado en el juego las tres patadas más importantes de su carrera.

Los que queremos profundamente el deporte y creemos en su esencia, debemos ponernos de pie y aplaudir y ovacionar a Gales, que durante 3/4 partes del encuentro luchó con un hombre menos -además uno de sus mejores- y perdió sólo en los últimos minutos, apenas por un punto (9-8).

Falló los penaltis decisivos y permitió a Francia -una de las peores escuadras del campeonato- llegar a la final con dos derrotas en su haber y tal vez con el único logro de haber eliminado a dos equipos británicos; Inglaterra y ahora Gales con ayuda arbitral.

La historia de David y Goliat no se repitió, pero las sabias y dignas palabras del entrenador galés Warren Gatland, resumen lo ocurrido en la grama del estadio de Auckland:  “sentimos que el destino del resultado nos lo quitaron de las manos con la tarjeta roja”.

El consenso general después de comparar y analizar otros tackles durante el campeonato, es que la falta podría merecer amonestación pero nunca una expulsión. El rugby (no confundir con el llamado fútbol americano) es un deporte de hombres, rudo, de fuerza. Como lo dije en su momento en mi twitter, el rugby no es un juego de muñecas!.

Los árbitros que reciben sobornos o arreglan partidos, son juzgados y van a la cárcel.

Propongo que mínimo se instaure la prisión preventiva para los silbatos que matan el deporte, como Alain Rolland o el inglés Howard Webb que pitó la final del mundial de fútbol entre España y Holanda y a punta de tímidas tarjetas amarillas dejó prosperar el juego socio, la patada violenta y una cadena de fouls holandeses del peor y más bajo nivel, contra la elegancia y el toque español. La diferencia es que a pesar de la mediocridad de Webb, el año pasado en Suráfrica se impuso el buen fútbol.

Cymru am byth! Gales para siempre!

* Tackle: en el rugby o el fútbol americano, agarrar, asir, forcejear, acción de agarrar o de impedir que un jugador rival corra. En el fútbol, salir al encuentro de un adversario, entrada con los pies para obstruir o impedir el paso de un jugador contrario.

* Try: ensayo, equivalente en el rugby a un gol de campo. Se consigue cuando el jugador apoya el balón sobre la grama detrás de la línea del equipo rival. Similar al “touchdown” del fútbol americano.