La elegancia tánica de los Grandes Burdeos 2010

Maravillosa, sensacional, extraordinaria, fuera de serie, fantástica.

Los calificativos abundan para describir la calidad de la añada 2010 en Burdeos y en Francia en general, bendecida por unas condiciones climáticas y sanitarias tan favorables para las viñas que es un pécado no lograr producir un Gran Vino.

Los Grandes Crus de Burdeos 2010 se tomaron el Royal Opera House de Londres.

Y la verdad es que después de catar mas de un centenar de Grandes Crus, no hay duda de que es una añada magnífica y los adjetivos son bien merecidos. Al menos un 75% de los vinos 2010 que degusté durante la presentación de la Unión de Grandes Crus de Burdeos (UGCB) en Londres son excelentes (merecen más de 90 puntos), de ellos un 10% superan los 95, y tras la previsible larga evolución en botella, algunos podrían rozar el umbral del 100 perfecto, especialmente en Pauillac, Saint Julien, Pomerol y Saint Emilion.

Previamente había tenido contacto y apreciado la exquisitez de los Grandes Crus de Graves y Pessac Leognan durante mi gira en Burdeos siguiendo la vendimia en septiembre y octubre y en la presentación de la “London Wine Experience” con Michel Bettane y Thierry Desseauve. Las dos denominaciones de origen al sur de Burdeos que producen vinos blancos y tintos, también sobresalen en 2010.

Lo interesante de esta magnífica añada y de la precedente, es que los vinos -por exclusivos, escasos y valiosos- los volveremos a degustar en muy contadas ocasiones porque dormirán en las cavas. Además, como mínimo habrá que esperar una década para empezar a beber los primeros, aunque para algunos el potencial de guarda podría ser de una vida entera: medio siglo y mas!

“Pienso que en 2010 se consiguieron vinos muy finos, con gran cuerpo, que van a atravezar el tiempo y la historia”, me dijo la enóloga Dany Rolland, mientras que visiblemente emocionado, Patrick Maroteaux, presidente del Consejo de vinos de Saint Julien y propietario del Château Branaire Ducru, me confirmó que “es extraordinario. Son vinos con el potencial para 50 años y más. Me gustaría poder hacer varios vinos como este en mi vida”.

Y es que tal como aconteció dos décadas atrás, la naturaleza ofreció en Burdeos un segundo par de añadas maravillosas con Grandes Vinos que habrá que esperar otros 20 años para disfrutarlos en todo su esplendor, así algunos por su excelencia parecen bebibles ahora. Todo es cuestión de preferencia; jóvenes o maduros. La dupla 1989-1990 -añadas que hoy se gustan perfectamente- guarda parecido con las recientes 2009-2010, pero probablemente estas dos últimas tendrán superior guarda.

Decisión difícil: ¿2009 ó 2010?

Se trata de añadas cercanas pero diferentes, complementarias, ambas excelsas, con gran estructura tánica, cuerpo y acidez, que seguramente añejarán juntas y en algún momento se compararán con la fantástica 2005. Para ciertas bodegas 2009 es mejor y para otras 2010. Los “terroirs” son diferentes y la naturaleza no es igual con todos.

Trás la cata general en Londres encuentro que en conjunto 2010 es más homogénea y supera por unos milímetros a su predecesora. Sus vinos son la prolongación de la extraordinaria añada 2009 que duerme tranquila en las cavas de todo el mundo y que tiene larguísima vida por delante, tal como reseñamos en octubre del año anterior.

En esta última producción, recién puesta en botella (junio-julio), los Grandes Crus Classés bordeleses son ligeramente más precisos y directos, con una pizca más de estructura y aristocracia gracias a una increíble elegancia y suavidad de los taninos y a su complejidad general. En ello coincidimos con Dany Rolland y Sylvie Cazes, co-propietaria del Château Lynch Bages y presidente de la UGCB, quien termina su período al final del año.

Taninos elegantes y nueva etiqueta.

“Fue una cosecha más tardía que en toda la región de Burdeos resultó una añada muy uniforme, de gran riqueza y calidad, con taninos extremadamente elegantes, fineza y al mismo tiempo fuerza, casta y distinción”, afirmó Cazes.

Si en 2009 los táninos eran más evidentes y los vinos eran más opulentos en fruta, los 2010 son más clásicos, más profundos, con táninos muy finos y gran identidad. Además, aunque el nivel de alcohol alcanza en varios de ellos los 14.5º, son tan equilibrados que poco se sienten y eso es una señal de la perfección conseguida. Clásicos y seductores, 2009 y 2010 serán compañeros y competidores por decenios.

Juntas o separadas, ambas añadas son la muestra clara de la riqueza y genio de los Grandes Crus Classés de Burdeos, que aunque representan apenas un 3% de la producción total bordelesa, son la locomotora del tren vinícola más famoso del mundo.

No se debe olvidar que los Grandes Crus suman cerca de 200 chateaux (apenas 150 integran la UGCB), exportan el 80% de su producción y constituyen el termómetro del mercado mundial. Su calidad depende de factores diversos, entre los cuales las condiciones climáticas ideales son clave y el sueño que anualmente todo viticultor añora que se realice. En 2010, por fortuna ese sueño se repitió para los productores.

Para los consumidores significa un sustancial incremento en los precios, pero igualmente la garantía de conseguir vinos de calidad en todos los niveles y rangos. La sabiduría bordelesa señala que en las añadas medianas se debe apuntar a la compra de las mejores botellas, mientras que en las grandes añadas la idea es comprar Crus de nivel medio porque serán muy buenos vinos. El consejo se lo dejo a mis lectores.

Selección 2010

En la cata de la UGCB 2010 el lunes estuvieron presentes 140 productores, algunos de los cuales como los châteaux Batailley (Pauillac), Villemaurine (Saint Emilion) y Château de France (Pessac-Léognan), renovaron etiquetas aprovechando el significado de la añada.

Cambio de imagen para el 2011.

Otros ya lo habían hecho  con la gran añada 2009, incluyendo la etiqueta artística del Margaux Château Rauzan Segla -de propiedad del grupo Chanel- que creó su diseñador estrella Karl Lagerfeld.

Por razones físicas y falta de tiempo (lo ideal sería degustar todos los vinos en dos días) me quedaron por catar 34 vinos; los correspondientes a las denominaciones Haut-Médoc, Médoc, Moulis, Listrac, Sauternes y Barsac, pero espero pronto volver a tener la ocasión de completarla.

Mi percepción general es que sobresalen por su homogeneidad los frescos blancos y los minerales y afrutados tintos de Graves y Pessac-Léognan, los especiados y vigorosos Saint Emilions, los vibrantes Pomerol, los elegantes y complejos Saint Julien, y los poderosos y armónicos Pauillac. Estas seis regiones produjeron vinos de un nivel superior o similar a 2009, en tanto que en las denominaciones Margaux y Saint Estèphe encontré más irregularidad.

GRAVES Y PESSAC LEOGNAN (Blancos): Una de las mejores añadas de la historia, con excelentes vinos, vibrantes y aromáticos, algunos con estructura suficiente para guarda media de entre 5 y 10 años. La calidad y el uso moderado de la madera lo permite.  Los más destacados para mi fueron: Château Chantegrive (cuvée Caroline) que es probablemente el mejor Graves blanco, y entre los Pessac-Léognan los frescos y vibrantes La Louviere y Château de France, junto a los complejos y profundos Crus Classés: Carbonnieux, Olivier, Malartic Lagraviere, Latour-Martillac y Smith Haut Lafitte.

PESSAC LEOGNAN (Tintos): Vinos serios y equilibrados, con mucha fruta negra, taninos elegantes, notas minerales y aromas torrefactos suaves. Serie uniforme con varios vinos destacados: Bouscaut (largo, pimentoso y especiado), Carbonnieux (frutos negros, mineral, especiado y mentolado), Domaine de Chevalier (intenso, elegante, cremoso y largo), Haut Bailly (complejo, mentolado, gran mineralidad y dominado por los cabernets sauvignon y franc), Larrivet Haut-Brion (gran sorpresa del año, elegantes taninos, moka, tabaco, gran persistencia), Latour-Martillac (magnífica elegancia, moras y ciruelas, largo +15″), Les Carmes Haut Brion (inicio de la renovación con los nuevos propietarios, fresco y con gran fruta), Malartic Lagraviere (ciruelas, moras, elegante), Pape Clement (una joya, complejo, tánico y torrefacto), Picque Caillou (clásico, pimentoso y mineral), Smith Haut-Lafitte (fruta y especies, menos intenso que el 2009).

SAINT EMILION PRIMEROS GRANDES CRUS CLASSES: Excelente calidad de taninos, muchas notas especiadas y grados altos de alcohol (14.5º) que gracias al equilibrio no se marcan en el paladar. Sobresalen Beau-Sejour Bécot (delicioso, el mejor vino de su historia, cremoso, especiado, fresco y muy largo), Figeac (intenso y complejo, taninos elegantes, torrefacto), Canon (especiado, moka, largo), Clos Fourtet (elegante, especiado, fruta cocida y notas tostadas finales), La Gaffeliere (largo y complejo, cassis, moka, largo), Pavie Macquin (cremoso, especiado, moras y cerezas negras), Troplong Mondot (intenso y complejo, moka y café), Trottevieille (largo, especiado, grafito y café, taninos más sedosos que en 2009). También incluyo dos de los vinos promovidos a Primer Cru Classé a partir de la añada 2012: Canon La Gaffeliere (siempre intenso, fruta negra, taninos delicados, fuerte en alcohol) y Larcis-Ducasse (excelente, complejo, fruta negra, notas minerales, vino con carácter terroir que es junto al 2005 el mejor de su historia).

Calidad y nueva etiqueta.

SAINT EMILION GRANDES CRUS CLASSES: Muestran una mejoría general en su nivel, con algunos vinos realmente superiores y de mejor factura que los 2009; como es el caso de Ballestard La Tonnelle (elegantes, taninos sedosos, perfecta extracción, el mejor de su historia), Franc Mayne (notable paso adelante del productor, afrutado, especiado y elegante), Larmande (frutos rojos, sedoso y elegante) y Villemaurine (el mejor de la historia, la inversión en modernizar la bodega da resultados, frutos rojos, especiado, mentolado y termina en notas de café torrefacto fresco). De gran nivel pero con más carácter en los 2009, destaco igualmente Grand Mayne (intenso, torrefacto, complejo) y La Tour Figeac (moras, cerezas, especies, final mineral, 14º en alcohol pero muy equilibrado).

POMEROL: Excelentes Merlots y algunos vinos magníficos, con mucha fruta negra y taninos elegantes. Me gustaron mucho Beauregard (Vincent Priou ha hecho el mejor de su historia gracias a un 35% de Cabernet Franc en el ensamblaje, pimentoso y elegante), Gazin (intenso, suave, profundo, un deleite en la boca, taninos sedosos y gran persistencia), La Conseillante (poderoso, tánico, regaliz y especies), La Pointe (frutos rojos, taninos sedosos y elegante, excelente trabajo de Eric Monneret), Le Bon Pasteur (nuevo miembro de la UGCB, Dany Rolland presentó un vino floral, intenso, pleno de fruta negra, cassis, mora y café, de gran elegancia y persistencia  fruta sobremadurada).

SAINT ESTEPHE: la denominación más al norte de Burdeos presentó vinos poco seductores, que habrá que esperar un buen tiempo para disfrutar con placer. Me quedo con tres clásicos: Cos Labory (fruta roja, balsámico, largo y elegante), Phelan Segur (especiado, ciruela, moka y torrefactos de café, con gran equilibrio), y Lafon Rochet (moras y ciruelas, intenso, de largo final).

Una joya de elegancia.

PAUILLAC: Probablemente los vinos más renombrados, gracias a 18 Crus Classés y entre ellos tres Primeros Crus. Es la denominación que más progresos mostró en la cata, tal vez porque son vinos Crus pero del quinto nivel (12 en total), que han mejorado sustancialmente su calidad. Los mejores Pauillac de la jornada fueron los segundos Crus Pichon Longueville Comtesse de Lalande con los taninos más suaves y elegantes, fresco, intenso, un vino que realmente me emocionó (último hecho bajo la dirección técnica del enólogo Thomas Do-Chi-Nam, ahora en Château Margaux) y Pichon Longueville Baron en un registro poderoso, pleno de frutos negros, ciruelas y moka, complejo e intenso. Junto a ellos, destaco cuatro quintos Crus: Clerc Milon (que muestra un progreso notable en complejidad, taninos elegantes y gran estructura, con notas afrutadas y torrefactas de gran armonía), Lynch Bages (siempre potente con notas de cassis, ciruelas y cacao, especiado y de gran persistencia), Grand Puy Lacoste (una perla escondida en calidad y en precio y uno de los mejores Pauillacs, elegante, con gran estructura y de larga guarda. Francois Xavier Borie ha producido probablemente el mejor vino de los últimos 50 años), y Batailley que da un gran salto cualitativo y ha producido un vino con una trama tánica elegante, gran equilibrio y frescura). En un registro más vibrante, de taninos suaves y fruta, casi para beber hoy día, están D’Armailhac (ciruelas, moka y chocolate) y Lynch Moussas (vibrante, fruta roja, notas tostadas).

MARGAUX: Extraño que una de las denominaciones de origen más representativas de Burdeos (con 15 Grandes Crus Classés), haya mostrado tanta irregularidad en sus vinos. Excelentes son Giscours (mentolado, elegante, preciso, potente y armónico, el mejor de la historia), Rauzan Segla (poderoso, complejo, con un ataque elegante y afrutado y un final cremoso y de notas tostadas) Dauzac (el mejor de la historia, preciso,  frutos rojos, café y regaliz, con final persistente), Prieuré-Lichine que progresa con pasos largos (afrutado, elegante y con taninos sedosos) al igual que Labegorce que no es Cru Classé pero luego de los trabajos en las viñas ha dado un salto cualitativo enorme en elegancia y complejidad, que lo ameritaría En el mismo escalón pero manteniendo su regularidad están los clásicos Brane Cantenac, Cantenac Brown y Du Tertre (fresco, elegante y preciso con un 20% de Cabernet Franc en la mezcla). Progresos notables son los de Siran (que en 2009 fue golpeado por el granizo), Rauzan Gassis que con un vino elegante, pleno de frutos negros y mentolado, regresa rápidamente para recuperar su status de segundo Cru, y Marquis de Terme que bajo la dirección de Ludovic David y en su primera añada logra un vino elegante, fresco, con taninos suaves y gran carácter.

SAINT JULIEN: La denominación más homogénea, con excelentes vinos, plenos de elegancia y fuerza. Todos sobresalen, aunque Leoville Poyferré demuestra nuevamente su ascenso hacia el podio con un vino poderoso, afrutado y complejo; Langoa Barton sorprende con una increíble suavidad de taninos y un exótico final mineral; Saint Pierre da otro paso adelante en la elegancia y armonía con notas de moka, y ciruela, y Branaire Ducru (largo, complejo y balsámico) se posiciona en la elegancia. Al lado de estos favoritos, valoro el clasicismo y carácter de un excelente Leoville Barton, el intenso y elegante Gruaud Larose, y la frescura de Lagrange. Y en la escala de los 92 puntos, Beychevelle, Talbot y Gloria.

En síntesis, los Grandes Crus de Burdeos 2010 son vinos refinados, equilibrados, de taninos elegantes y sedosos, vinos potentes y al mismo tiempo amables, clásicos y seductores. Su problema es que la cosecha fue reducida, la producción bajó un 10% y los precios aumentaron considerablemente (25% y más). Si usted tiene la fortuna de conseguir algunas de estas joyas, consérvelas para disfrutarlas por muchos años y celebrar momentos especiales con una añada considerada por los propios productores, entre las diez más grandes de la historia de Burdeos. Suerte en la búsqueda y anticipadamente, SALUD!

AGRADECIMIENTO: Sylvie Cazes deja la presidencia de la Unión de Grandes Crus de Burdeos al final del año, luego de cuatro años al frente de la organización que agrupa a la mayoría de productores líderes de Burdeos.

Sylvie fue elegida para el cargo en 2008 y continuó la tárea de restructuración adelantada durante ocho años por Patrick Maroteaux y un equipo con el que trabajó en la promoción de los Grandes Crus bordeleses. El balance de su gestión (más de una década en total) es positivo.

Como Presidente considera que los principales puntos avanzados fueron el desarrollo de nuevos mercados (Brasil e India), la vigorización de los existentes con mas presencia en China y Asia (dos presentaciones anuales y más ciudades visitadas), y el desarrollo de más actividades dirigidas al público consumidor con nuevos eventos y manifestaciones, asociadas con las grandes empresas de distribución, revistas especializadas, importadores y ferias. Siempre se tuvo como objetivo la búsqueda de la calidad de los vinos y su máxima promoción, favorecida por tres muy buenas añadas, 2008, 2009 y 2010, las dos últimas fuera de serie para la historia de Burdeos.

Sylvie Cazes es además la responsable en la alcaldía de Burdeos de la promoción del desarrollo económico de la ciudad a través del sector vinícola. 

En nombre del vino, muchas gracias Sylvie.

Bettane, Desseauve y los grandes vinos en Londres

La idea fue muy clara; presentar la excelencia de los vinos europeos en Londres, de la mano de los dos más importantes y reconocidos periodistas y expertos franceses, Michel Bettane y Thierry Desseauve.

Los grandes expertos franceses del vino.

El resultado, “The London Experience” (La experiencia londinense); una cata de dos días abierta al público, con más de 500 vinos diferentes de casi un centenar de productores franceses e italianos y ocho Masterclass (lección y cata magistral) de una hora cada una, presentando grandes vinos de Francia e Italia con sus propietarios y enólogos.

La primera aventura londinense, que tuvo como sede a la famosa galería de arte Saatchi en el barrio de Chelsea,  fue un éxito que augura nuevas ediciones. “Queríamos realizar nuestro evento en Londres, la capital mundial del comercio del vino después de varios siglos”, me explicó Thierry Desseauve.

Bettane y Desseauve son un referente mundial, desde los años 80 cuando trabajaban juntos y dirigían la afamada “Revue du Vin de France”-La revista de vinos de Francia- (RVF), de la cual se retiraron a finales de 2004 para iniciar otra etapa en la divulgación y comunicación del vino: la Gran guía anual de los vinos de Francia y los Salones temáticos.

Tenían la experiencia previa de haber creado con la Revista la Clasificación anual de los mejores vinos de Francia, publicación que hoy sigue en el mercado con el título de Guía.

En los salones del vino fueron pioneros en Francia. Michel Bettane lanzó con su colega Thierry Desseauve el Grand Tasting” (La Gran cata), en diciembre de 2006 en el salón de exposiciones del Carrusel del Louvre, situado bajo la famosa pirámide invertida del Museo del Louvre en Paris. Fue un éxito completo y sigue creciendo, como lo he podido comprobar en 2007 y 2010, las ocasiones en que he asistido.

El éxito conseguido significó entonces que su idea fue adoptada un año después por la nueva dirección de la RVF, que organizó el Salón de Paris en 2007. La competencia es siempre importante y para los amantes del vino el encuentro con Bettane y Desseauve se ha convertido en una cita inaplazable a principios de diciembre en la capital francesa. El próximo 30 de noviembre llega a su séptima edición, y sus creadores han extendido y replicado el evento de dos días en Hong-Kong, Shanghai y ahora en Londres. “Estoy muy contento con el resultado. Sabíamos que el lugar era atractivo, la galería hizo una excelente organización, el diseño de los stands fue llamativo, nuestro equipo movilizó un público nutrido y vino mucha gente. Estoy muy orgulloso de que hubo muchos jovenes, que son la proxima generación y que no tienen la costumbre de participar en este tipo de eventos en Londres”, me dijo Michel Bettane al hacer el balance del salón.

Mas de un millar de personas asistieron durante los dos días, viernes y sábado, mayoritariamente en las tardes, aprovechando que el evento se extendía hasta las 7.00pm, a diferencia del que realiza desde hace 15 años la reconocida revista británica Decanter que culmina una hora más temprano.

Damas de champaña, Taittinger y Charles Heidsieck.

Sin embargo, Michel Bettane me señaló que no vinieron a hacerle competencia a Decanter sino para presentar un evento que es complementario y tiene una forma diferente”, lo cual me ratificó Thierry Desseauve al explicar que “hay una excelencia del vino que se propaga en toda Europa, particularmente en Francia e Italia, y queremos que el evento destaque esa excelencia vinícola, los mejores vinos”.

Hubo 40 puestos (stands) distribuídos en dos amplios salones en el primer piso de la famosa galería de arte, y un tercer espacio dedicado a una selección especial; los vinos llamados “perlas escondidas” de otra veintena de productores.

Mi impresión general de la “Experiencia londinense” es positiva y en ello coincidimos con Oz Clarke, quien fue el experto más importantes que asistió. Además estuvieron presentes otros colegas cercanos, entre ellos el Master of Wine, Richard Bampfield y el reconocido educador y escritor Michael Schuster, expertos en vinos de Burdeos.

Thierry Desseauve considera que “hubo el espiritu que queríamos; un público profesional el primer día, y mixto, joven e interesado, el segundo. Nosotros apreciamos mucho en el vino, que hoy podamos presentar los grandes vinos a un público más jóven y mas diverso”.

Personalmente, el evento me dió la posibilidad de descubrir varias novedades que apenas saldrán al mercado en las próximas semanas, de reencontrar productores amigos y degustar algunos de los mejores vinos franceses e italianos en dos jornadas adelantadas con un ritmo disciplinado que me permitió catar 148 vinos en total.

Además participé en tres Masterclass de primer órden; las champañas Blanc de Blancs Comtes de Champagne de Taittinger (sobresalió una excelente pero joven 2004), los Barolo Monprivato de Guiseppe Mascarello que me llevaron hasta un exótico 1989, y los Saint Estèphe Cru Classé de Château Lafon Rochet, entre los que destaco el elegante 2000 y un 2005 con más fúturo.

Hacer una selección no es fácil pero hay vinos que dejan un recuerdo inolvidable y un gusto que ojalá pueda repetir en un futuro no muy lejano. Son los que recomiendo a los amantes del buen vino para que se acerquen a estas botellas de excepción.

Nueva imagen, botellas y etiquetas para Charles Heidsieck.

Estuvieron presentes seis productores de Champaña: Moet & Chandon, Charles Heidsieck, Drappier, Jacquesson, Lancelot-Pienne y Taittinger, y cada casa ofreció su vino de base, rosadas y añadas especiales.

Mis preferencias quedan en las cuvées especiales Comtes de Champagne 2000 y Prélude Grands Crus (Taittinger), Grande Sendrée 2004 (Drappier), Grand Vintage 1993 (Moet-Chandon), y Brut Millésimé 2000 y Blanc des Millénaires 1995 de Charles Heidsieck que presentó su nuevo y moderno empaque con botellas y etiquetas que salen al mercado desde noviembre.

Italia tuvo una representación numerosa, con productores de Toscana, Piamonte, Bolgheri, Trentino, Sicilia y Campania.

Destaco el rencuentro con el Marqués Anselmo Guerrieri Gonzaga y su excelente vino San Leonardo, el gran “bordelés” del Trentino, que desde mi primer contacto en 2003 he considerado uno de los mejores vinos de Italia. La joven añada 2006 es sinónimo de elegancia y complejidad con un 20% de Carmenere antiguo que da relieve a las notas de cacao y pimienta y redondez a los Cabernets Sauvignon y Cabernet Franc.

También son sinónimo de calidad y con una persistencia increíble, el Ornellaia y el Grattamaco 2009, dos Bolgheri sensacionales; el complejo y especiado Terra Di Lavoro, un asombroso vino de Roccamonfina (Campania) elaborado en la bodega Galardi por el gran enólogo italiano Ricardo Cotarella, con uvas autóctonas (80% aglianico).

Además, el inusual, exótico y costoso vino toscano Il Caberlot que nace en una parcela de 2.4 hectáreas de un híbrido natural de Carbernet Sauvignon y Merlot y del cual se producen apenas 3000 botellas Magnum anuales. Un descubrimiento interesante que cambia anualmente el color de la etiqueta y que tiene un precio unitario de 240€.

Otros representantes notables de Italia fueron el clásico y especiado Brunello de Montalcino Poggio di Soto 2007, el intenso IGT Giorgio Primo 2009 de La Massa (en Chianti) y los clásicos Barolos Reserva y “single vineyard” de Cavallotto (Bricco Boschis Vigna San Giuseppe, 2006), y de Roberto Voerzio, La  Serre 2008 y Vecchie viti dei Capalot e delle Brunate 2007, en Magnum.

Vinos con nombre legendario entre los Barolo.

A diferencia de otros salones, los productores estuvieron organizados de forma aleatoria, con lo cual no estaban dividos por regiones o países sino mezclados y los puestos alternados, para dar el sentido de vinos Europeos. La idea es interesante pero en la práctica obligaba a un doble desplazamiento para catar por regiones o denominaciones de origen.

Francia, que tenía la principal representación, presentó fundamentalmente vinos de Burdeos, con algunos productores del Ródano, Córcega, Loira, Chablis y Jura, que me permitió degustar un delicioso Arbois 2004 (Vin Jaune) Sélection du Sorbief de Henri Maire.

Del Ródano destaco dos Chateauneuf du Pape, el intenso y fresco Clos de l’Oratoire (blanco) 2011 y la vibrante Cuvée des Generations Gaston Philippe de Château de la Gardine 2001, pleno de fruta especiada y notas minerales. Además, la excelente cuvée confidencial de Lirac rojo 2010 de Château Saint Roch.

En cuanto a los Burdeos la dinámica giró en torno a las excelentes añadas 2009 y 2010 (elegantes, complejas, con taninos frescos y gran persistencia), una buena cantidad de segundas etiquetas que permitieron descubrir excelentes vinos jovenes más aptos para tomar, y una serie de botellas que comienzan su fase de apertura pero son igualmente jovenes y provienen de añadas posteriores a 2004.

Inicio el recorrido con una primicia de gran fuerza y calidad: la primera añada de Clos des Lunes-Lune d’Argent (Luna de plata); un excelente Burdeos blanco 2011 producido por Domaine de Chevalier que aún no sale al mercado. Es un delicioso corte de 70%Semillon y 30% Sauvignon blanc, con origen en viñas viejas y apenas un 20% de barrica.

Siguiendo con los vinos blancos (minoritarios) destaco dos Pessac Leognan Crus Classés; el vibrante y exótico Château Malartic Lagraviere 2007 y el cítrico y fresco Château Smith-Haut-Lafitte 2010 (con apenas 5 meses en botella), y también el fresco y elegante segundo vino de Château Fieuzal, L’abeille de Fieuzal 2010.

Como mi selección es amplia, para facilitar la lectura he distribuído los vinos por denominación de origen, advirtiendo que no todas estuvieron representadas.

- Pessac-Leognan (tinto): equilibrado y fogoso Château Lespault-Martillac 2009, elegante y amaderado Domaine de Chevalier 2007, especiado y torrefacto Château Malartic Lagraviere 2008, fresco y afrutado Château Gazin Rocquencourt 2006 y amable y complejo Château Smith-Haut Lafitte 2007.

- Saint Emilion Grandes Crus: poderoso y afrutado Château Faugères 2009, balanceado y moderno Château Peby Faugères 2004 y clásico y amable Château Grand Corbin Manuel 2006.

- Saint Emilion Grandes Crus Classés: complejos y minerales Château Grand Mayne 2005 y Château Grand Corbin Despagne 2005.

- Pomerol: balanceado, elegante y complejo Château La Pointe 2009 y 2010. Difícil escoger una añada.

- Lalande de Pomerol: exótico y afrutado Château de Chambrun 2009. Gran añada y un Pomerol de Lalande!.

- Listrac: Château Fourcas Hosten 2010, largo, especiado, taninos elegantes.

- Margaux: complejo y persistente Château Brane Cantenac 2009, fresco y especiado Château Brane Cantenac 2008, largo y mineral Château Giscours 2004, intenso y afrutado Château Marquis de Terme 2010, y un excelente, moderno y balsámico Château Prieuré-Lichine 2010.

- Saint Julien:  elegante, moderno y complejo  Château Branaire Ducru 2005, poderoso y tánico Château Beychevelle 2009.

- Saint Estèphe: especiado, con notas ahumadas y regaliz en Château Phélan Ségur 2009; largo, mineral y elegantes taninos en Château Lafon Rochet 2009.

PREVISIONES: Michel Bettane y Thierry Desseauve quieren volver a presentar su evento en Londres en 2013. El equipo se concentrará en las cuatro grandes citas anuales: Paris, Hong Kong, Shanghai y Londres. Para los expertos franceses, Londres es la vitrina de la excelencia del vino y la idea es incluir el año próximo bodegas españolas para presentar grandes vinos de los tres principales países productores mundiales. 

Los Corbin de Saint Emilion; vecinos y amigos

La meseta de Corbin es un lugar privilegiado, geológicamente diverso y geográficamente limítrofe entre Saint Emilion y Pomerol, las mundialmente célebres denominaciones de origen de la región de Libourne, cuna de grandes vinos; mágicos y evocadores.

De las sensacionales añadas 2009 y 2010, seis selectos "Corbin" de Saint Emilion.

El sector -al noroccidente de Saint Emilion- lo comparten hoy seis Châteaux, todos ellos Grandes Crus de Saint Emilion portando el nombre del lugar, que según la leyenda fue un feudo que perteneció en el siglo 14 al hijo del Rey Eduardo III de Inglaterra: Eduardo, Príncipe de Gales, más conocido como el Príncipe Negro.

La división de Corbin se produjo durante el siglo 19 y varias familias de la región adquirieron los dominios que hoy constituyen 84 hectáreas repartidas entre los Châteaux Corbin, Grand Corbin, Haut-Corbin, Grand Corbin Manuel, Corbin Michotte y Grand Corbin Despagne.

Los seis dominios comparten un terreno heterogéneo de suelos franco arenosos, con grava, barro profundo, arcillas arenosa y ferrosa,  silice, y un subsuelo ferroso con óxidos de hierro; características similares a las de sus vecinos en Pomerol.

Solo escasean los suelos calcáreos del centro y de las zonas altas de Saint Emilion, pero los Merlot se desarrollan perfectamente y los minoritarios Cabernets Franc y Sauvignon se benefician de los subsuelos férricos; una de las claves de los grandes Pomerol.

Juventud en Grand Corbin, madurez en Despagne.

Los vecinos Corbin comparten el terreno y algunas características, pero son diversos en su estilo y personalidad, que refleja no solo el llamado “terroir” sino la visión de sus propietarios y la individualidad.

Agrupados desde 2009 para promover sus vinos alrededor del mundo, vinieron a Londres para presentarnos a un grupo selecto de seis periodistas especializados, dos añadas excepcionales; 2009 y 2010, y otros seis vinos de una década iniciada en 2000, otro año fuera de serie.

La degustación nos permitió probar vinos de alto calibre y de excelente factura, con una ligera preferencia personal por la añada 2009 que encontré más compleja y con una superior perspectiva de guarda.

Sin embargo, sería injusto en este momento generalizar y decir que 2009 es superior a 2010 porque esta última añada apenas lleva cuatro meses en botella, y los vinos se muestran cerrados aunque con una fruta deliciosa y unos taninos de sorprendente suavidad. Paciencia.

En cinco años, comparados frente a frente, podremos tener un juicio más válido. Por eso mi valoración corresponde a octubre de 2012 y aclarando que ambas añadas, extraordinarias y diferentes, tienen un potencial de guarda superior a los 20 años.

Me atrevo a describir con adjetivos mi aprecio por los Corbin, uno de los cuales, Haut-Corbin, desaparecerá con la añada 2012 luego de su fusión con Grand Corbin y la integración de algunas parcelas de Château Le Jurat, que le permiten ampliar su superficie a 28.5 hectáreas.

Del joven 2008 al fresco y complejo 2000, la familia de los Corbin.

Asi pues, Grand Corbin Despagne, que celebra en 2012 su bicentenario en manos de la familia Despagne, es complejo y mentolado, Corbin es elegante y profundo, Corbin Michotte es típico y mineral, Grand Corbin es especiado y fructoso, Haut-Corbin es fresco y torrefacto, y Grand Corbin Manuel es  vibrante y suavemente pimentoso.

A partir de la añada 2012, Corbin, Grand Corbin y Grand Corbin Despagne serán los tres Grandes Crus Classés de la “familia” Corbin, mientras Corbin Michotte y Grand Corbin Manuel, serán los Grandes Crus.

CIFRAS DE LOS CORBIN: Cinco Châteaux, 84 hectáreas y 330.000 botellas anuales, son los números totales, pero las cuentas parciales dejan ver las diferencias.

- Château Corbin: 13 hectáreas, 80% Merlot, 20% Cabernet Franc, 55.000 botellas anuales promedio.

- Château Corbin Michotte: 7 hectáreas, 60% Merlot, 30% Cabernet Franc, 10% Cabernet Sauvignon, 38.000 botellas anuales.

- Château Grand Corbin Despagne: 28.79 hectáreas, 75% Merlot, 24% Cabernet Franc, 1% Cabernet Sauvignon, 85.000 botellas anuales.

- Château Grand Corbin Manuel: 7 hectáreas, 80% Merlot, 15% Cabernet Franc, 5% Cabernet Sauvignon, 35.000 botellas/año.

-  Château Grand Corbin (+ Château Haut Corbin): 28.5 hectáreas, 70% Merlot, 15% Cabernet Sauvignon, 15% Cabernet Franc, 120.000 botellas (potencial). 

 

Vendimia en Burdeos 2012: Margaux y Haut Médoc

Los vendimiadores trabajan a pleno ritmo y las mesas de selección vibran constantemente. Después de una semana, el centro de Médoc está en plena ebullición, entre sol, chubascos y humedad, que obligan a una vigilancia permanente en los viñedos.

Grandes y pequeños propietarios adelantan la vendimia con timidez y cierta angustia, porque el cambiante clima le agrega más inquietud e incertidumbre a la cosecha 2012.

El proceso despegó con el Merlot y se extenderá por un par de semanas cuando los Cabernets alcancen su madurez ideal, pero ya es una de las añadas más tardías de la historia bordelesa.

Mi tiempo era limitado y por ello concentré mi recorrido vinícola en las denominaciones de origen Margaux y Haut-Médoc, las dos primeras en la llamada “Ruta de los Châteaux”, que atravieza la región de Médoc a lo largo de 80 kilométros, desde Burdeos siguiendo hacia el norte por la ribera izquierda del río Gironda. Esta vez me privé de Saint Julian, Pauillac y Saint Estèphe, que ya había recorrido en dos ocasiones el año anterior.

En la denominación Margaux visité tres propiedades representativas de sus seductores y consagrados vinos y de su diversidad: el emblemático Château Margaux, Primer Gran Cru Classé de Médoc y uno de los vinos más famosos del mundo; Château Ferrière (Tercer Gran Cru Classé y el más pequeño -10 hectáreas- de los vinos que integran la selecta lista de 1855), y el Château Mongravey, uno de los más elegantes y destacados Crus Burgueses, altamente apreciado en Estados Unidos y Asia.

En Château Margaux me recibió su director Paul Pontallier, con el anuncio sobre la ampliación y renovación de la bodega para celebrar en 2015 el bicentenario de la construcción del castillo, declarado monumento nacional.

Antes de la revolución francesa en 1789, los viñedos existían y el vino de Margaux era internacionalmente conocido pero había otra edificación. Las actuales instalaciones y el parque alrededor fueron construídos entre 1810 y 1815.

Los trabajos de renovación, cuyos planos ya fueron aprobados, serán dirigidos por el mundialmente famoso arquitecto británico Lord Norman Foster, quien precisamente cumplirá 80 años en junio de 2015.

“Vamos a agrandar y modernizar la bodega y a construir instalaciones muy bonitas, en armonía con la estructura actual”, me explicó Pontallier. En síntesis, habrá una nueva bodega de vinificación, una cava subterránea para conservar las añadas antiguas, y nuevas salas de recepción y de degustación

En el plano vinícola pude seguir el trabajo diario de los cinco grupos de vendimiadores (cada uno de 40 personas) y de la unidad de recepción de la cosecha en la bodega (otras 50 personas), al tiempo que comprobé innovaciones prácticas y concretas, tanto en la viña como en la recepción de la uva.

Desde 2009 Château Margaux recolecta las grapas en cajas pequeñas de 5 a 6 kilos y no de 18 o 20 como es la costumbre en Médoc. El objetivo es preservar al máximo las uvas y conseguir la mejor calidad de fruta, evitando que por la presión de los racimos superiores se reviente antes de llegar a las cuvas de fermentación.

Se trata de un lujo necesario que sólo un Primer Gran Cru Classé se puede dar e implica mucho más trabajo. Pero el resultado bien vale la pena y ayuda notablemente a la labor de selección.

En este castillo, como en la casi totalidad de los Grandes Crus clasificados en 1855, la vendimia es manual. Cada porteador lleva al camión cuatro cajas en lugar de una grande, y a un ritmo de 6 a 7 hectáreas cosechadas diariamente, la vendimia aproximadamente tarda tres semanas.

En cuanto a la recepción, por segundo año consecutivo se emplea una mesa de selección óptica (la segunda es automática), se realiza la refrigeración de las bayas con hielo carbónico para preservar sus aromas de la oxidación, y para el llenado de los tanques se recurre al sistema de gravedad.

Sin embargo, todos estos esfuerzos no obtendrían los excelsos resultados que anualmente ofrece el vino de Château Margaux, si no hubiera un muy serio y cuidadoso trabajo previo en la viña durante el año.

Y aún más importante en 2012, considerado como una millésime de vigneron (añada de viticultor), ligeramente similar a 2007 cuando la abundante pluviometría de primavera obligó a los productores a redoblar esfuerzos.

“2012 fue un año con muchos cambios climáticos, como ha ocurrido en otros, pero yo soy optimista. La razón es básicamente que el verano fue fantástico y desde mediados de julio hasta ahora, a principios de octubre, nos tocó una sequía fantástica. En agosto casi no llovió, y en septiembre y octubre ha llovido muy poco”, me explica Paul Pontallier.

La que ha ocurrido en general en Médoc es que las uvas maduraron en condiciones realmente estupendas. La primavera ciertamente fue bastante húmeda y lluviosa, pero para Pontallier ello no importa.

Monumento Nacional de Francia, Château Margaux modernizará sus instalaciones vinícolas.

“Lo que más importa es siempre agosto, porque agosto hace el mosto, como se dice desde la edad media. Y nunca hay una gran añada sin un mes de agosto como el que tuvimos en 2012. Ahora lo que nos falta son algunos días de tiempo aceptable, no necesariamente fantástico, para terminar de cosechar la uva en buenas condiciones y en poco más de una semana estaremos terminando”, asegura el siempre amable director de Château Margaux.

Sin embargo, los últimos dias han sido de climatología cambiante, con sol y episodios de chaparrones y lluvias localizadas en diferentes zonas de Médoc, al igual que un aumento de la temperatura y de la humedad, que hacen temer por la formación del hongo Botrytis (podredumbre gris) que infecta las plantas empapadas y produce la pérdida de los racimos afectados.

En ese sentido, Karin Bernaleau, co-propietaria del Cru Burgués Château Mongravey, asegura que “el desafío sanitario es inmenso y hay que estar muy vigilantes porque el clima es muy cambiante y el aumento de la temperatura inquieta mucho”.

En plena vendimia la temperatura ha aumentado a 23 grados durante el día y a 15 en la mañana con noches igualmente cálidas. Para el final de la semana se espera una baja que traerá tranquilidad a la mayoría de productores.

Mongravey es una propiedad familiar y sus parcelas están ubicadas entre los Châteaux Grandes Crus Clasificados Rauzan-Ségla, d’Issan y Prieuré-Lichine. La vinificación en la bodega y otras tres propiedades (dos en la denominación Haut-Médoc y Château Lalaudey en Moulis) es el trabajo de Regis, elegido entre los mejores cien enólogos de Francia, y hoy respaldado en el viñedo por su hijo Jerome y en la organización por su esposa Karin.

“2012 es una añada de vigneron, un año de pequeños rendimientos y para el resultado final será muy importante el trabajo que se hizo en la viña”, afirma Regis mientras compartimos con su pequeño equipo de 8 personas, un energético almuerzo de viticultor preparado en la propiedad y durante el cual probamos el excelente Mongravey 1998 y el delicioso Lalaudey de la misma añada.

Tras una semana de vendimia, que en Mongravey es 70% mecánica y gradual -a razón de 2 hectáreas por día-, Regis Bernaleau analiza que “las uvas están sanas, las pepas están maduras, la piel es espesa y las bayas tienen táninos suaves”.

Las primeras uvas -de Merlot- tienen una buena extracción, y las de Cabernet Sauvignon empiezan a ser cosechadas esta semana. Mongravey es una propiedad de 13 hectáreas, con viñas de más de 30 años en promedio y un ensamblaje de 30% de Merlot y 70% de Cabernet Sauvignon.

Por su parte, los dos vinos de Haut-Médoc, el Cru burgués Château de Braude y Château Braude-Fellonneau, provienen de viñas más jóvenes (de 15-20 años) repartidas en 9,2 y 1,8 hectáreas, respectivamente. Los ensamblajes son similares al de Margaux.

“La acidez es baja y es un año tardío, similar a 1996, que produjo muy buenos vinos en Médoc y que también tuvo sequía. Será una añada superior a la 2011″, asegura Regis Bernaleau.

Con él coincide Paul Pontallier, quien piensa que a pesar de los altibajos, 2012 podría ser un gran año, pero advierte que hay que esperar las uvas y el final de la cosecha. “Esperamos por lo menos un nivel superior al de 2011, que fue muy bueno y que 15 años atrás habría sido considerado una gran añada”, puntualiza.

Es difícil saber como será un vino antes de que exista, pero ciertamente la desafiante añada 2012, ha puesto a los enólogos y bodegueros a correr más de la cuenta.

Ese es el caso de Claire Villars-Lurton, enóloga, madre de familia, directora y propietaria de los Châteaux Ferriere (3er Gran Cru Classé) y La Gurgue (Cru Burgués) en Margaux, Haut Bages Liberal (5º Gran Cru Classé) en Pauillac y Domayne, en Saint-Estèphe. En total casi 60 hectáreas de viñas repartidas en tres denominaciones y más de un centenar de parcelas distintas que debe vigilar.

Claire también es optimista frente al 2012 y confía en una cosecha superior a la del año pasado. Las viñas de Ferriere, que son colindantes con las del íconico Château Margaux, tuvieron un buen año y su estado fito-sanitario es perfecto.

La añada no alcanzará sin embargo a beneficiarse de las nuevas instalaciones en construcción (previstas para terminar en 2014-2015), que permitirán ampliar la capacidad de la bodega, vinificar y criar los vinos separadamente, y redistribuir los espacios técnicos y de recepción.

Obras y más obras en Burdeos, siempre cambiante y en evolución. Además de Margaux y Ferriere, también hay trabajos en los Châteaux Marquis d’Alesme (3er Grand Cru Classé de Margaux), Montrose (segundo Cru Classé de Saint Estèphe) y en el Primer Grand Cru Classé de Pauillac, Château Mouton Rothschild.

En Haut Médoc en cambio, sin grandes obras en progreso, el protagonismo lo sigue teniendo la vendimia. En Château Cantemerle, quinto Cru Classé y uno de los más consistentes de la denominación, el proceso avanza con naturalidad y se presenta mejor de lo pensado.

Su director general Philippe Dambrine, afirma que “la fruta es sana y con buen grado de alcohol. La cosecha es reducida debido al clima, entre un 10 a 15% menos de cosecha luego de un envero complicado (transición entre el crecimiento de la uva y su maduración), y los rendimientos bajarán a 40 hectolitros/hectárea”.

El objetivo de Cantemerle, una de las más grandes propiedades de Médoc (90 hectáreas de viñas), es ofrecer el máximo posible del Gran Vino, un vino de plácer y de emoción. Anualmente produce un total de 350.000 botellas y de ellas 250 mil son del primer vino.

Desde la añada 2005, cuando se terminó la reestructuración del viñedo, Cantemerle produce vinos de una notable elegancia, madurez de fruta y suavidad, gracias a vides en plena madurez de producción con una edad superior a 30 años. Su ensamblaje es generalmente un 60% Cabernet Sauvignon, 30% Merlot, 6% Cabernet Franc y 4% de Petit Verdot, con una capacidad de guarda superior a 15 años.

Pero hoy “los grandes vinos se beben más jóvenes para que procuren placer”, nos recuerda Philippe Dambrine, quien es además el presidente del Consejo de Vinos de Médoc (CVM) y uno de los portavoces más importantes y respetados de los grandes vinos de Burdeos.

Mi seguimiento de la vendimia 2012 en  Burdeos me llevó a reconocidos Châteaux y productores con instalaciones y presupuestos muy superiores a los del 80% de las bodegas bordelesas que hoy sufren la crisis económica y la competencia internacional de los vinos del Nuevo Mundo (Australia, Chile y Argentina). Los Grandes Crus son menos de 500 frente a mas de 10.000 productores.

Mi viaje tenía que terminar entonces en una propiedad bordelesa corriente.

CON LOS PIES EN LA TIERRA. Para cerrar mi recorrido escogí el Château Leroy-Beauval, denominación Bordeaux, en Saint Sulpice et Cameyrac. Se trata de una propiedad de 52 hectáreas, 45 de ellas alrededor de la bodega, sobre terrenos arcilloso-calcáreos, grava y arenas, con una parte de sus parcelas en colina y viñas con edad promedio de 40 años. La producción actual es de 280.000 botellas.

Su director técnico y vinificador es mi amigo Pascal Fricard, durante varios años director comercial de los vinos de Bernard Magrez, y quien asumió en enero de este año un reto gigantesco: recuperar una propiedad en deplorable estado, tanto de instalaciones como de viñedos, por muchos años descuidados y enfocados a producir grandes volumenes.

La tarea es descomunal y el caprichoso 2012 su primera vendimia. Los cambios introducidos inicialmente (cuvas en cemento revestido y termoreguladas, experimentación con levaduras y nueva prensa neumática), deberían empezar a dar frutos. La segunda parte es aún más ardua; la restructuración del viñedo, una tarea que Pascal conoce bien porque la adelantó durante un año en el Château Labegorce, reconocido Cru Classé de Margaux. En Leroy-Beauval hay que identificar viñas, arrancar, replantar, y cambiar los sistemas de empalizado y de poda.

La meta es reducir los rendimientos a 50 hectólitros/hectárea, favorecer vinos afrutados y modernos, conseguir mayor equilibrio y complejidad y en unos años estar a la altura de los mejores Burdeos y Burdeos superiores. Es un proceso titánico, planeado para una década, con la producción de vinos tintos, blancos y rosados, a partir de las viñas antiguas de Cabernet Sauvignon, Merlot, Cabernet Franc, Semillón y Sauvignon Blanc. Los que probé directamente del tanque tienen buen futuro.

“Estamos obligados a la excelencia, porque en nuestra gama de vinos hay una gran oferta y mayor calidad. Quiero ofrecer un buen equilibrio entre precio y placer”, me dice Pascal. Sus vinos terminados me quedan pendientes para degustar el año próximo.

Expresionismo desjuiciado

Confieso que aunque me encantan la pintura y las bellas artes, y además las sigo con adecuada cercanía en museos, exposiciones y a través de la obra de amigos artistas próximos, nunca he sido un gran admirador del pintor ruso-estadounidense Mark Rothko, uno de los precursores del expresionismo abstracto.

Su obra continúa siendo indescifrable para mi y el contacto con ella en la histórica Galería Tate -rebautizada Tate Britain- no me dejó mayores emociones ni sentí lo que el artista llamaba “intimidad”.

Marcus Rothkowitz, nació en 1903 durante el imperio soviético en Dvinsk (hoy Daugavpils, Letonia) y fue influenciado por el pintor armenio Vostanik Manuk Adoyan (conocido como Arshile Gorky), el cubista ruso-polaco Mark Weber y el surrealista alemán Paul Klee.

En junio de 1939, poco antes de iniciarse la segunda guerra mundial, formó junto a otros artistas en Estados Unidos la Federación de Modernos Pintores y Escultores, con el espiritu de mantener el arte libre de la propaganda política.

Su fama creció en los años 50, al tiempo que su pintura cambiaba dramáticamente a colores oscuros, gracias al patrocinio de la gran coleccionista de arte Marguerite “Peggy” Guggengeim. Medio siglo más tarde y apenas 40 años después de su muerte, la valorización de la obra de Rothko es asombrosa.

En mayo de este año, su pintura Orange, Red, Yellow, de 1961, fue vendido en Christie’s en Nueva York por US$86.9 millones, la mayor suma jamás pagada en una subasta por un cuadro de la post-guerra.

Y el pintor vuelve a ser noticia porque el domingo a media tarde la Galería Tate en Londres tuvo que ser evacuada y la sala Rotkho cerrada debido a que un extraño personaje, escribió una consigna con pintura negra en la esquina inferior derecha de uno de los cuadros Black On Maroon.

Vladimir Umanets, de 26 años, un estudiante ruso de pintura que se dice fundador de la corriente Yellowism (amarillismo?) desfiguró el cuadro, pero afirma que no tuvo intención destructiva sino que por el contrario lo valorizó. “No soy un vándalo, no destruí la obra, al contrario, le agregué algo nuevo”, afirmó.

El Yellowism no es claramente explicable. “No es arte ni está en contra del arte. Es un elemento de cultura visual contemporánea y no un movimiento”, según Umanets, quien fue arrestado en la noche del lunes por la acción en la Galería. Entre tanto, los curadores analizan el costo del daño causado.

La obra “alterada” hace parte de la serie de pinturas Black and Red on Maroon, que Rothko realizó entre 1958 y 1959 para el restaurante “Four Seasons”, del edificio Seagram en Nueva York, pero que nunca fueron colgadas porque el artista, en una de sus clásicas reaccciones temperamentales, consideró que el lugar era pretencioso e inapropiado para exhibirlas.

El pintor guardó hasta 1968 las obras (una serie de grandes cuadros murales de entre 2.5 x 3.5 metros) en una bodega, cuando decidió donarlas a tres grandes museos del mundo con la condición de que se expusieran en un ambiente multisensorial; la Galería Nacional de Arte en Washington que tiene la mayor colección de sus obras, el Museo Kawamura Memorial en Sakura (a hora y media de Tokio) y la Galería Tate en Londres.

La Tate Britain, uno de los museos más importantes y visitados del mundo, está situada en la orilla oeste del río Támesis -a 800 metros en línea recta de mi casa- y poseé una colección de 13 obras de Rotkho. Las 9 que fueron donadas por el artista en 1969 están en una sala especial; la misma que no emocionó mi intimidad y que, al contrario, me dejó una sensación sombría, melancólica y sobrecogedora al enfrentarme a los gigantescos cuadros oscuros.

Tal vez sea mi hora de volver a la sala Rotkho.

VANDALOS Y PROTESTAS: La acción de Vladimir Umanets no es nueva y anteriormente otras obras de grandes artistas (pinturas y esculturas) han sido vandalizadas y objeto de distintas formas de protesta.

- De Leonardo Da Vinci. Antes de que fuera protegida con una caja en vidrio anti-balas, su obra más famosa, La Gioconda (Monalisa, 1503-1506), fue robada del Museo del Louvre en 1911 y recuperada en 1913. Luego, en 1956 fue seriamente dañada en su parte inferior en un ataque con ácido. En la caja de seguridad, el último ataque fue en 2009 cuando una mujer rusa lanzó contra el cuadro una taza que había comprado en la tienda del Museo.

- De Rembrandt. La pintura Turno Nocturno (1642), expuesta en el Rijksmuseum de Amsterdam, fue cortada con cuchillo dos veces (1911 y 1975) y luego atacada con ácido en 1990. Fue restaurada pero conserva trazos de los cortes.

- De Velásquez. En 1914 una activista por el voto de las mujeres en Gran Bretaña, Mary Richardson, intentó destruir y le hizo siete cortes a la pintura La Venus del Espejo (1651) en la Galería Nacional en Londres. La obra fue reparada y está hoy expuesta.

- De Piet Mondrian. En 1966 un estudiante canadiense de bellas artes vomitó en la obra del pintor holandés Composición en Rojo, Blanco y Azul, expuesta en el Museo de Arte Moderno de Nueva York.

- De Claude Monet. En 2007 un grupo de ebrios ingresó al Museo D’ Orsay en Paris y cortaron con un tajo de 10 cms el cuadro Le pont d’ Argenteuil (1874). La obra fue reparada pero los vándalos nunca fueron capturados.

- De Pablo Picasso. En junio pasado, un vándalo pintó un toro y escribió conquista en el centro del cuadro Mujer en Sillón Rojo (1929), expuesto en el Museo Menil Collection en Houston, Texas.

Entre las esculturas:

- La Pietá del Vaticano, de Miguel Angel, fue atacada en 1972 a golpes de martillo por el geólogo húngaro Laslo Toth, dañando el rostro y uno de los brazos. El vándalo, quien gritó !Yo soy Jesucisto resucitado de entre los muertos!, no fue acusado criminalmente pero fue internado en un hospital psiquiátrico en Roma. La famosa escultura fue totalmente restaurada.

- Y La sirenita de Copenhague, de Edward Eriksen, ha sido la obra más “torturada”. Desde 1960 ha sido atacada en numerosas ocasiones, pintada cientos de veces, decapitada en 1964 y 1998, le cortaron un brazo en 1984, su base fue destruída con explosivos en 2003 y ha recibido innumerables burlas, incluyendo un juguete sexual atado a su mano. Y pensar que es la imagen de un cuento de hadas de Hans Christian Andersen.

Vendimia en Burdeos 2012: Pomerol y Saint Emilion

La tensa calma terminó y la vendimia despega gradualmente en la llamada ribera derecha de Burdeos, donde grandes y pequeños châteaux confundidos dieron los primeros cortes a las grapas de Merlot durante la semana.

Desde el lunes 1 de octubre se inició en forma la cosecha de un año que ha sido climatológicamente difícil pero que genera un relativo optimismo.

Los últimos episodios de lluvia y los días soleados que siguieron en ambas zonas de Burdeos (Médoc y Libourne) fueron tranquilizadores para una buena parte de productores que esperan una cosecha de un nivel -al menos- similar a la 2011, cuyos vinos se muestran hoy más armónicos y se anticipan de una calidad superior a lo incialmente pensado.

Los grandes vinos nacen siempre en el viñedo.  La primera parte de la depuración se hizo podando grapas enfermas o sin el suficiente nivel de calidad. La segunda ha empezado con la recolección del Merlot y seguirá la próxima semana con los Carbernets, que son más tardíos para cosechar.

Aunque el año ha sido complicado, el reconocido enólogo de Libourne, Gilles Pauquet -quien asesora châteaux y propiedades en Pomerol y Saint Emilion- recuerda que son los años difíciles los que obligan a un trabajo más cuidadoso, mayor selección, y por lo general, concluyen con una producción más pequeña pero de gran calidad.

Sabio consejero, Pauquet pasó la semana recorriendo viñas

Como hecho inusual, por primera vez en muchos años la vendimia se está desarrollando casi simultáneamente en ambas orillas y pude comprobar ese proceso en cuatro renombradas denominaciones de origen que visité durante una semana: Pomerol y Saint Emilion (ribera derecha), y Haut-Médoc y Margaux (izquierda).

En Pomerol, las uvas están sanas. Los fuertes vientos y el sol han sido benéficos para limpiar las plantas y acelerar la madurez de la uva. En Saint Emilion en cambio, las dudas debido a los caprichos climáticos llevaron a buena parte de productores a retrasar el inicio de la vendimia hasta el lunes 8 de octubre.

Recorrí los viñedos a pie, observando detenidamente las plantas y degustando bayas, acompañado por la dinámica embajadora de Pomerol, Dominique Vayron (co-propietaria de château  Bourgneuf), y de la activa Virginie Rolland, sobrina del enólogo Michel Rolland y responsable de la distribución de sus vinos en el mundo.

Después de degustar la “Rolland Collection” en el château de la familia, Le Bon Pasteur, me encontré en la noche en Burdeos con Michel y su esposa Danny, alrededor de una degustación de vinos…españoles!, entre ellos Campo Eliseo, el complejo vino de Toro que vinifica Michel. Luego con Danny y el ecléctico productor catalán Ivo Pages, nos deleitamos con su vino mimado, un espectacular Le Défi de Fontenil 2005; la cuvée especial de su château Fontenil en Fronsac.

En cuanto a Bourgneuf, vecino del famoso château Trotanoy (una de sus parcelas está incluso dentro del viñedo principal), es un vino que progresa a diario, lleva una década de gran regularidad y usualmente da deliciosas sorpresas en los años difíciles.

Basado en esos elementos, 2012 no debería ser la excepción a esta regla y menos después de la altísima calidad y elegancia mostrada en la excelente cata vertical que nos preparó Dominique y que compartimos con su esposo Xavier Vayron, su hija Frédérique -hoy al frente de las vinificaciones-, el enólogo Gilles Pauquet, y el renombrado crítico y especialista de los vinos franceses, Michel Bettane, quien, al igual que yo, recorría viñedos y vendimias en la ribera derecha.

Lo mejor en 10 años de Bourgneuf: 2000, 2001, 2005, 2008, 2009 y 2010 (De izquierda a derecha)

Y es que en Pomerol y su vecindario, dominios  ilustres como el icónico Cheval Blanc y château La Conseillante, abrieron sus puertas a la prensa especializada al despegar la vendimia con los primeros cortes de Merlots. La Conseillante acaba de terminar los trabajos de modernización de su bodega -todavía no la inaugura oficialmente- y construye el nuevo portal de entrada.

La realidad es que el panorama de construcciones y grúas en Pomerol y Saint Emilion es notable, y pocas veces se habían visto tantas obras al mismo tiempo.

La nueva bodega del gran vino Petrus sólo conservará su antigua fachada.

Se están renovando y modernizando varias bodegas ilustres, empezando por el excepcional Petrus en Pomerol y en Saint Emilion, los nuevos Primeros Crus Classés A (los châteaux Angelus y Pavie), el Primer Grand Cru Classé B château Canon (que incorporó una parte de château Matras), y el Grand Cru Classé château La Dominique (limítrofe con Cheval Blanc y frente a L’Evangile).

Roman Riviere, propietario de château La Croix Taillefer -uno de los dos productores BIO en Pomerol- sufrió mucho en el viñedo este año debido a los hongos mildou y oidium, y espera una cosecha reducida. El año fue importante además por la inversión en la renovación de la bodega y de la sala de degustación, junto a la carretera nacional 89, frente a los châteaux La Grave y Latour a Pomerol.

La arquitectura futurista integrada en las viñas de Cheval Blanc.

En el vecino Saint Emilion, uno de sus estandartes, Cheval Blanc, inició tímidamente las podas de grapas de Merlot, mientras su núcleo de calidad y vigor, el Cabernet Franc, espera su turno. Y es que el año errático tiene a muchísimos productores probando bayas, esperando y dudando. En algunos la vendimia ha tomado ritmo con los Merlot pero los Cabernets son otra historia y no parecen estar a punto.

Al otro extremo de la denominación de origen, en Saint Etienne-de-Lisse, el recientemente promovido a Grand Cru Classé, château Faugères, terminó hace días la cosecha de uvas blancas -2012 es la tercera añada- y desde el lunes comenzará el Merlot. Su director técnico desde hace 15 años, Alain Dourthe, me dijo que ha sido una añada complicada pero termina bien.

Las viñas están listas para la vendimia más tardía en un cuarto de siglo.

“Soy optimista. 2012 es una añada con potencial. En regla general será una cosecha pequeña (se calcula en un 15% inferior a la de 2011). El clima de agosto y septiembre fue favorable y las bayas son sanas”, nos explicó Dourthe.

Nuestro recorrido por Saint Emilion nos llevó igualmente a otros Grandes Crus Classés; Grand Corbin Despagne y Corbin, en la frontera con Pomerol. Francois Despagne, quien celebra el bicentenario de la adquisición de la propiedad por su familia en 2012, comparte el optimismo de Dourthe, al igual que Anabelle Cruse, propietaria de château Corbin. Ambos están preparados para cosechar.

Entre tanto, Jean Bernard Grenie en château Angelus, uno de los vinos famosos de Saint Emilion (promovido a Primer Grand Cru Classé A), me confirmó que la cosecha finalmente comenzará este lunes 8 de octubre.

Angelus tendrá una bodega en forma de capilla con un juego de 34 campanas.

Las viñas alrededor de la bodega -en pleno trabajo de renovación- se aprecian vigorosas. También en Angelus, el Cabernet Franc es la clave de su éxito. Su 2008, con un 60% de Merlot, se degusta vigoroso, complejo y mineral. Sensacional en este momento y es aún demasiado joven.

Así las cosas, este lunes comienza la etapa clave de la vendimia en la ribera derecha, donde los Cabernets serán decisivos para el éxito de la añada 2012. El clima y sus caprichos marcaron el año y lo siguen alterando. Las previsiones metereológicas no son buenas y se esperan lluvias a partir de la mitad de la semana.

“Tendremos que cosechar rápido”, me dijo Alain Dourthe, uno de los que prefirió esperar los últimos rayos de sol para conseguir la mejor madurez de la fruta. Me confiesa sin embargo que en 26 vendimias, jamás había comenzado tan tarde.

Otra razón para entender porque cada añada en Burdeos es mágica y diferente.

DESCUBRIMIENTO: Mi recorrido por Saint Emilion terminó con un encuentro inolvidable y un par de vinos de excepción.

Siempre me han fascinado los relojes de sol, los llamados “cadran solaire” y quedan pocos en los castillos bordeleses. Los dos que adornan la fachada de château Lassegue son excepcionalmente coloridos y llamativos, como el entorno vinícola.

Su magnetismo me atrajo y me recibieron con los brazos abiertos. Situado en una de las partes más altas de la cuesta (côte) de Saint Emilion y compartiendo el tipo de suelo de los Primeros Grandes Crus Classés, en Lassegue, sus propietarios Pierre Seillan y Jess Jackson, no han escatimado esfuerzos ni recursos para producir vinos de primer nivel: château Lassegue y château Vignot.

Lassegue es un ícono y merece un capítulo aparte. Su vistosa etiqueta es el reloj solar y el vino es considerado una de las estrellas sin clasificación, junto al reputado y escaso château Tertre-Roteboeuf, producido por el filósofo François Mitjavile. Son apenas Grandes Crus porque nunca participaron en la selección pero constituyen la más pura expresión de la comuna de Saint Laurent des Combes; son “cult wines”, vinos de culto.

La bodega también produce château Vignot, un delicioso y expresivo Saint Emilion, de pureza y elegancia notables, una expresión de fruta magnífica y unos taninos sedosos y puros; un vino de plácer que termina fresco, largo, mentolado y en suaves notas de café arábiga. Apenas 10 meses en barrica seleccionada y únicamente un 35% de ella nueva. Los que descalificaron a priori la añada 2007, se equivocaron!

Vendimia en Burdeos 2012: Graves y Pessac-Leognan

Burdeos ha entrado en la fase mas agitada, difícil y definitiva de la cosecha 2012; la vendimia de sus grandes vinos tintos.

Es la época de la incertidumbre. Lo único firme es que la recolección de la uva blanca ya terminó en la larga franja de Médoc, con excepción de Sauternes, Barsac y los otros vinos licorosos, que deberán esperar la botrytis a fines de octubre.

Las ultimas grapas para la producción de vinos blancos secos fueron cortadas la semana anterior tras una quincena soleada que favoreció la perfecta madurez y acidez de las bayas.

La cosecha de uva blanca, que se vislumbra muy promisoria y fina gracias a la buena concentración de fruta, es sin embargo un 20% inferior, debido a las condiciones climáticas tan variables y adversas del ano.

En 2012 el impredecicle clima causa mas estrés entre los productores bordeleses. Para la cosecha de uva tinta, que representa dos tercios de la producción total promedio de Burdeos (6 millones de hectolitros), es un serio factor de incertidumbre porque  también se espera una baja de entre el 10 y el 20%, en especial en las propiedades con plantas jóvenes que soportan con dificultad los caprichos de la madre naturaleza y sufren para conseguir la madurez.

El temor surge de las inusuales lluvias de abril cuando las precipitaciones fueron de 200mm, casi cinco veces el promedio normal de los primeros meses. Pero luego el verano fue muy caliente y en agosto y principios de septiembre llegó una ola de canícula de tres semanas que puso a temblar a los productores y a rezar por lluvias. *1 mm de precipitaciones equivale a un litro de agua lluvia caído en una superficie de 1 m². 

La lluvia apareció el lunes en la tarde pero mas intensa de lo necesario y no se ha detenido desde entonces -excepto la mañana del miércoles- por lo cual algunos dominios en el sur de Médoc que habían “atacado” (cortado) las grapas maduras de Merlot, tuvieron que interrumpir el proceso.

Las consultas son permanentes, la información climática es el pan cotidiano en las conversaciones y a la tradicional decisión de iniciar vendimia se une ahora la angustia, luego de una cosecha 2011 que no fue bien calificada en los tintos pero que ofrece excelentes blancos, tal como tuvimos oportunidad de comprobarlo durante estos tres días degustando los vinos de las denominaciones de origen al sur de Burdeos, Graves y Pessac Leognan.

Una decena de Châteaux visitados y dos centenares de vinos catados, me permiten asegurar que las cosechas 2009 y 2010 en tintos y 2010 y 2011 en blancos, son de primer nivel; vinos complejos, con gran carácter y excelente fruta, de guarda y de placer.

Los blancos darán el total de su expresión en un par de años pero desde ahora son frescura y ofrecen mucha satisfacción, mientras que los tintos son la declaración de calidad de dos añadas excepcionales.

En 2012 muchos productores esperaban lanzar la vendimia de Merlot esta semana pero ahora buscan la respuesta en la bola de cristal, al menos en la región de Médoc. Los Cabernets -Sauvignon y Franc-, al igual que el Petir Verdot, son mas tardíos y se recolectan durante octubre.

En la ribera derecha (Libourne y Saint Emilion), la proyección es diferente y desde este jueves la estaremos reconociendo en el terreno.

* VINOS EXCEPCIONALES: Las reuniones con los productores me permitieron probar algunas botellas fuera de serie; encuentros sorprendentes y de profunda emoción que debo agradecer a Florence y Daniel Cathiard, dueños de Château Smith Haut Lafitte, a Paulin Calvet, propietario de Château Picque Caillou y a Vincent Cruège, Director de producción de Château La Louviere.

En busca de una botella muy significativa, Daniel Cathiard me ofreció para el almuerzo en su residencia privada, un asombroso vino de 1959! cuyo color ladrillo, aromas animales, pimienta blanca, frutos pasos rancios, menta, tabaco y notas de aceitunas negras y sales minerales, aun me acompaña. Un vino excepcional y una gentileza impagable de los Cathiard.

Además, me emocionaron mucho un Picque Caillou 1978 en formato Magnum, con una nariz intensa y rica en notas de pimienta, cueros y tostados, con gran persistencia y notas minerales y de tierra mojada, y un increíble vino blanco 1986 de Château La Louviere, de propiedad del gran André Lurton, de color ámbar claro .

Con mas de un cuarto de siglo en la botella,  fue un vino exótico, que desplegaba una nariz similar a un Sauternes, con notas de frutos amarillos, piña y mineral, y que en boca se comportaba como un vino seco, fresco y cítrico, con tonos oxidativos similares a ciertos jerez, y un final mineral suave. Un vino blanco de Burdeos, en gran condición después de un cuarto de siglo, merece hacerle le venia. Salud!