Los Grandes Crus de Saint Emilion respiran de nuevo

La agonía terminó.

Los grandes vinos de Saint Emilion, considerados entre los mejores del mundo -y por cierto, entre mis favoritos- tienen finalmente una nueva clasificación oficial, después de seis agotadores años de disputas legales, demandas y contra-demandas, reclamaciones y anulaciones judiciales del sistema periódico de revisión que se hacía cada diez años y que fue contestado en 2006 por varios châteaux descontentos con la selección.

El resultado anunciado oficialmente el jueves por el INAO (el Instituto Nacional francés de origen y la calidad), reveló sorpresas interesantes y consagró a los châteaux Angelus y Pavie en el pabellón de los vinos de leyenda, como nuevos Primeros Grandes Crus Classés A, junto a los míticos Ausone y Cheval Blanc.

Designó además cuatro nuevos Primeros Grandes Crus Classés B, entre ellos los llamados “vinos de garaje“, los complejos y excelsos Valandraud y La Mondotte, que saltaron al segundo nivel de la pirámide desde el rango de Grand Cru y simple Saint Emilion AOC; la cuarta y quinta categoría.

Junto a ellos, fueron promovidos dos Grandes Crus Classés; el renombrado  Canon La Gaffeliere y el riguroso y constante Larcis Ducasse, cuya inclusión causó una ligera sorpresa.

Un visionario con dos Premiers Grands Crus Classés; Canon la Gaffelière y La Mondotte.

Al mismo tiempo, por primera vez desapareció un Premier Grand Cru Classé que estaba desde la clasificación original de 1955: el Château MAGDELEINE, propiedad histórica y única presencia en Saint Emilion de la poderosa familia Moueix (dueña de PETRUS y de otros grandes vinos de Pomerol), que fue fusionado con su vecino BELAIR-MONANGE, adquirido como BELAIR y rebautizado en 2008.

En total, el comité nacional francés de denominaciones de origen vitícola recibió 96 expedientes y después de 10 meses de trabajo y análisis de factores como su notoriedad, representatividad, desarrollo, extensión de la producción, inversión, precio, y regularidad de calidad durante una década (se cataron las añadas 1999 a 2008), seleccionó finalmente 82 châteaux: 18 Primeros Grandes Crus Classés (cuatro A y 14 B) y 64 Grandes Crus Classés. En el caso de los Premiers Grands Crus se evaluaron 15 añadas.

En relación a la controvertida clasificación de 2006 suspendida y luego revisada, el comité eliminó 6 châteaux, reclasificó 10 de los 13 que había retirado (varios de los cuales instauraron la demanda), confirmó a 8 que había promovido e incluyó 16 nuevos. Sin embargo, 5 châteaux desaparecen de la lista de 2006 debido a fusiones.

20 años para llegar a la cumbre

En resumen, la lista aumentó de 72 Grandes Crus Classés a 82 en 2012. En 2006, antes de las disputas legales fueron seleccionados apenas 61 châteaux; 15 Primeros Crus y 46 Grandes Crus; un 25% menos que hoy.

Unicamente en 1969 Saint Emilion había tenido mas vinos seleccionados de nivel Grand Cru Classé; 85 en total. Como referente, la lista de Grandes Crus Classés de Médoc en 1855 incluye únicamente 60 productores y sólo ha sido modificada una vez, en 1973, para elevar de segundo a Primer Grand Cru al famoso Château Mouton Rothschild en la denominación de origen Pauillac.

Ahora existen 4 Primeros Grandes Crus A, equivalentes a los 5 Primeros Grandes Crus de Médoc, y ambas regiones tienen igual número de vinos en el segundo nivel de la pirámide; 14 segundos Crus en Médoc y 14 Primeros Crus B en Saint Emilion.

Pero a diferencia de los vinos de Burdeos de la orilla izquierda de los ríos Garonne y Gironde (Graves y Medoc), la primera clasificación oficial en Saint Emilion -del lado derecho del río Dordogne- se estableció en junio de 1955, un siglo después de la famosa lista de Châteaux Grandes Crus oficializada con motivo de la exposición universal de 1855.

En esa primera selección de vinos de Saint Emilion -que fue luego rectificada en 1958- había 75 productores; 12 Primeros Grandes Crus Classés y 63 Grandes Crus Classés.

Durante más de 50 años estuvieron como únicos Primeros Crus Classés A, los Châteaux Ausone y Cheval Blanc. En ese sentido la promoción en 2012 de Pavie y de Angelus (cuyo propietario Hubert de Boüard de Laforest  me nombró Viticultor de Honor y embajador de los vinos de Saint Emilion hace cinco años), es una decisión progresista y valiente, pero probablemente tendrá efectos inflacionarios inmediatos.

La gigantesca inversión de Gerard Perse revitalizó Château Pavie.

Mientras Ausone y Cheval Blanc se venden hoy internacionalmente entre 800 y 1000€/botella, Angelus y Pavie están entre los 200 y 250€, de manera que su nuevo rango como Primeros Crus Classés A significará para el consumidor un considerable aumento del precio y una rápida revalorización de estos vinos en el mercado.

Lo mismo ocurrirá con el reconocido y exclusivo vino del “bad boy” Jean-Luc Thunevin, Château Valandraud, el primer vino de garaje de Saint Emilion, que nació hace apenas 20 años (1991) y que se vende hoy en un rango de precio entre 200 y 300€, dependiendo de su añada. Sin embargo, Angelus ha sido muy cuidadoso y consciente de la realidad económica, hasta el punto que en 2008 redujo su valor de venta en un 50% y lideró un cambio de actitud para evitar convertir a los Grandes Crus en productos de lujo.

Habrá que esperar la reacción del mercado porque hoy día los Primeros Grandes Crus de Saint Emilion (A y B) están cercanos en precio y algunas veces superan a los Primeros y Segundos Grandes Crus de Médoc; los llamados super-segundos. En letra clara, son botellas del órden de US$100 como mínimo, debido a su excelencia, calidad y sentido de aspiración.

La nueva bodega-catedral de Château Faugères, diseñada por el famoso Mario Botta.

Para figurar en la clasificación oficial los propietarios debían hacer la petición y presentar un expediente. Una excepción notable fue el Châteaux Tertre-Roteboeuf (85% Merlot), cuya calidad, renombre y precio de venta (entre 100 y 150€/botella) le permitiría facilmente de conseguir un puesto entre los Primeros Grandes Crus Classés. No participó por voluntad de su apasionado propietario, el talentoso y visionario vinificador bordelés Francois Mitjaville, quien no cree en las clasificaciones sino en la calidad del vino por si mismo, al estilo de los grandes Pomerol, que no gozan de una clasificación oficial.

En cuanto a los precios, la gama de los Grandes Crus Classés es má manejable, incluyendo algunos de los exclusivos vinos recién promovidos, porque varían entre 25 y 100€/botella y hay 64 etiquetas diferentes para escoger, las cuales representan todos los tipos de suelo y los “terroir” de Saint Emilion.

Es importante aclarar que en las más de 3.600 hectáreas de viñedos Grand Cru, hay suelos que van desde el calizo en las partes altas y promontorios del centro de la ciudad (Ausone, Canon, Belair-Monange, los Beausejour) y en la revalorizada comuna de Saint Etienne-de-Lisse  que por primera vez en la historia tiene Châteaux clasificados (los promovidos Valandraud, Peby Faugères, Faugères, de Pressac y Fleur Cardinale). Además están los suelos de aluvión -guijarros y arenosos- del área cercana a Libourne y la meseta de Figeac (Cheval Blanc, Figeac, La Tour Figeac, Jean Faure, La Dominique); hasta terrenos arenosos, zonas que combinan arcilla y arena -menos calcáreas- en las que se concentra la mayoría de producciones, y también regiones arcillosas.

Esencia y pasión

Usted puede igualmente escoger el vino de acuerdo a su preferencia de uva, porque en Saint Emilion, aunque la variedad mayoritaria es Merlot (un 60%), los grandes vinos tienen un ensamblaje que combinan con un excelente Cabernet Franc (un 30% del área total plantada) y un 10% de Cabernet Sauvignon.

Mientras en los Primeros Grandes Crus Classés y en las zonas calizas el Cabernet Franc expresa su magnificencia con porcentajes que llegan incluso al 50%, el Merlot es dominante entre los Grandes Crus Classés y hay cuvées atípicas como el excelente y recién promovido Peby Faugères, que es 100% Merlot!.

A mi juicio la nueva clasificación valoriza la expresión diversa y profunda de los grandes vinos de Saint Emilion y reconoce desde la individualidad y fuerza de pequeños o minúsculos Châteaux como Clos Saint Martin, Les Grandes Murailles y Clos La Madeleine, hasta la dinámica de excelencia que han generado y propugnado enólogos y personalidades como Hubert de Boüard de Laforest (Angelus, Bellevue, Clos La Madeleine), Pierre Lurton (Cheval Blanc, Quinault L’Enclos), Nicolas Thienpont (Pavie Macquin, Larcis Ducasse, Beausejour), Sophie Fourcade (Clos Saint Martin, Les Grandes Murailles, Cote de Baleau), Gerard Perse (Pavie, Monbousquet, Pavie-Decesse), Silvio Denz y Alain Dourthe (Peby Faugères y Faugères), Jean Luc Thunevin (Valandraud) y Stefan von Neipperg (Canon La Gaffelière, La Mondotte y Clos de l’Oratoire).

Además de ellos, jovenes productores como Juliette Becot (Beau-Sejour-Becot), Matthieu Cuvelier (Clos Fourtet), Thibaud Decoster (Clos des Jacobins y La Commanderie), Jean-Antoine Nony (Grand Mayne) y Catherine Papon-Nouvel. Su dedicación y constancia es también compartida y secundada por el presidente del Consejo de Vinos de Saint Emilion, Jean-François Quenin, propietario del bellísmo Château de Pressac, que fue promovido a Grand Cru Classé.

  SINTESIS de la nueva clasificación 2012 de CRUS DE SAINT EMILION  

 - 4 Premier Grand Cru Classé A

Château ANGÉLUS (promovido desde Premier Grand Cru Classé B)

Château AUSONE

Château CHEVAL BLANC

Château PAVIE (promovido desde Premier Grand Cru Classé B)

- 14 Premier Grand Cru Classé B

Château BEAUSÉJOUR (Herederos DUFFAU-LAGARROSSE)

Château BEAU-SÉJOUR BÉCOT

Château BELAIR-MONANGE (fusión con el Premier Grand Cru Classé Château MAGDELAINE)

Château CANON

Château CANON-LA-GAFFELIÈRE (promovido desde Grand Cru Classé)

Château FIGEAC

Clos FOURTET

Château LA GAFFELIÈRE

Château LARCIS-DUCASSE (promovido desde Grand Cru Classé)

Château LA MONDOTTE (promovido desde Grand Cru)

Château PAVIE-MACQUIN

Château TROPLONG-MONDOT

Château TROTTEVIELLE

Château VALANDRAUD (promovido desde Grand Cru)

* Château MAGDELAINE, de propiedad de la familia Moueix, desaparece en la clasificación al fusionarse con su vecino Château BELAIR-MONANGE.

 - 64 Grandes Crus Classé

Ingresan 16 nuevos Châteaux y desaparecen cuatro: Château BERGAT (integrado a TROTEVIELLE, Premier Grand Cru Classé B), Château MATRAS (comprado por Château CANON que lo utilizará para elevar el nivel de su segundo vino, el Grand Cru CLOS CANON), Château CADET-PIOLA (ahora parte de SOUTARD),  y Château HAUT-CORBIN (fusionado con GRAND CORBIN).

En la clasificación original de 2006 ya habían desaparecido dos productores que fueron integrados a Primeros Grands Crus Classés B: Château LA CLUSIERE (fusionado con Château PAVIE) y Château CURE BON (con Château CANON).

En realidad únicamente son eliminados tres châteaux Grand Cru Classé; el histórico CORBIN-MICHOTTE del enólogo y profesor Jean-Noel Boidron, LA TOUR DU PIN, adquirido a la familia Moueix por el grupo LVMH -propietario del famoso Premier Grand Cru Classé A, Château CHEVAL BLANC- y La Tour du Pin Figeac de la familia Giraud Belivier, que fue uno de los cuatro productores que demandó la primera lista divulgada en 2006, junto con los châteaux Cadet Bon, Guadet y La Marzelle.

Una perla vecina de los Premier Grand Crus Ausone, Belair-Monange y La Gaffelière.

Entre los productores elevados a Grandes Crus Classé, cinco recuperan el status que habían pérdido anteriormente en las clasificaciones de 1985 (Cote de Baleau y Jean Faure) y de 1996 (Chatelet, Clos La Madeleine y Sansonnet). Los realmente nuevos son Barde-Haut, Clos de Sarpe, La Commanderie, Faugères, de Ferrand, La Fleur Morange, Fombrauge, Peby Faugères, de Pressac, Quinault L’Enclos, Rochebelle y los ratificados de la anulada clasificación de 2006, Bellefont-Bercier, Destieux y Fleur Cardinale.

Desde mi perspectiva como Vigneron d’Honneur -Viticultor de Honor- de La Jurade (la cofradía de vinos de Saint Emilion que integro desde 2007), y mi conocimiento y seguimiento constante como embajador de Saint Emilion, considero que hay etiquetas muy interesantes que quedaron por fuera de la clasificación, pero que por su calidad y regularidad, muy seguramente ingresarán en la próxima revisión.

El primero de ellos es el delicioso y armónico Château Moulin Saint Georges, producido por Alain Vauthier, el propietario del emblemático y monumental Château Ausone, Premier Grand Cru Classé A. Es una sorpresa inexplicable para mi y para muchos especialistas de los Saint Emilion, que este vino, vinificado con la misma dedicación y cuidado que Ausone, no haya sido elegido cuando se le consideraba un seguro Grand Cru Classé.

La enología de Cheval Blanc al servicio de la La Tour du Pin

Además están el complejo Clos Saint Julien y el atípico Château Petit Gravet Ainé (80% Cabernet Franc) producidos por Catherine Papon, el moderno y vibrante Clos Dubreuil de Benoit Trocard, el siempre consistente y elegante Château Pipeau de la familia Mestreguilhem, el exótico La Gomerie (un 100% Merlot de los Bécot) y La Tour du Pin, que está en proceso de recuperación gracias a su adquisición por los dueños del icónico Cheval Blanc y el empeño de su enólogo Pierre-Olivier Clouet.

La clasificación regirá por los próximos 10 años, hasta 2021. Entrará en vigencia cuando sea publicada en el diario oficial de la República francesa mediante un decreto firmado por los ministros de agricultura y de economía, que se prevée ocurrrirá en las próximas semanas.

Los châteaux podrán incluir la nueva mención a partir de la añada 2012, que comenzará a cosecharse a partir del 16 de septiembre próximo cuando en Saint Emilion se celebra el ban des vendanges y La Jurade proclama la autorización oficial para iniciar la vendimia.

Curiosidad: La lista oficial de vinos Grand Cru Classé mantuvo el nombre del Château Tertre Daugay que había sido desclasificado en 2006 y fue adquirido en junio de 2011 por el Domaine Clarence Dillon, dueño del Château Haut Brion (Primer Grand Cru Classé en 1855), que lo renombró desde 2012 Château Quintus. Se explica porque se estableció con las añadas 1999 a 2008, cuando todavía se llamaba Tertre Daugay y pertenecía al Conde Léo de Malet-Roquefort, propiertario del Primer Grand Cru Classé B,  Château La Gaffelière.

Zanardi: Oro olímpico sobre 3 ruedas en Brands Hatch

El ex-piloto italiano de Fórmula Uno y dos veces campeón del torneo CART en Estados Unidos, Alessandro “Alex” Zanardi, alcanzó en el histórico circuito británico de Brands Hatch el mayor triunfo du su vida; la medalla de oro olímpica en la prueba contrarreloj individual en bicicletas de mano H4, para deportistas con amputaciones que no pueden utilizar las piernas para pedalear.

Casi 11 años después de su terrible accidente el 15 de septiembre de 2001 en el circuito alemán EuroSpeedway en Lausitz, en el que casi muere y perdió las dos piernas por encima de la rodilla, Zanardi venció otro desafío en una pista y se convirtió en el primer campeón de la historia sobre 4 y 3 ruedas (las bicicletas H4 son en realidad un tipo de triciclo), con un vehículo diseñado por él mismo.

El único antecedente parecido es el del inglés John Surtess, cuatro veces campeón mundial de motociclismo (2 ruedas) en 1956, 58, 59 y 60, y de Fórmula Uno en 1964.

A los 45 años, en el exigente y sinuoso trazado de Brands Hatch -en el pasado uno de las circuitos clásicos de la Fórmula Uno- Alessandro ganó el Gran Premio más significativo de su largo camino en las pistas, que inició en karts y siguió en Fórmulas, autos de producción (Turismo) y ahora en el ciclismo paralímpico de carretera.

El corajudo deportista llegó a la Fórmula Uno el mismo año, con el mismo equipo, el mismo auto e igual número, que el luego siete veces campeón, Michael Schumacher, pero un mes después que el alemán; el 29 de septiembre de 1991 en el Gran Premio de España disputado en la pista catalana de Montmeló. Terminó en un auspicioso noveno lugar.

“Schumi” había debutado con el Jordan-Ford 191 el 25 de agosto en la pista belga de Spa-Francorchamps y gracias a su notable actuación (séptimo en clasificaciones) fue contratado por Benetton, dejando el puesto libre para Zanardi.

Pero el paso de Zanardi por la máxima categoría del automovilismo fue lacustre en resultados. En los tres años siguientes, primero con la ineficiente escudería Minardi en 1992 y luego en Lotus (93-94) apenas consiguió un punto; sexto en el GP de Brasil de 1993.

Sin opciones en F1, se exilió en Estados Unidos donde desplegó una regularidad y un manejo excepcional tanto en pistas como en óvalos. Fue entonces tercero y el mejor novato del torneo CART en 1996 y consiguió consecutivamente la corona en 1997 y 1998 con la escudería de Chip Ganassi, dominando abrumadoramente.

Sus triunfos le abrieron de nuevo las puertas de la Fórmula Uno; esta vez con un contrato de dos años en la escudería Williams desde 1999. Pero nuevamente,el italiano se estancó debido a problemas técnicos del auto y su inadaptación a la categoría. No consiguió puntos y su mejor resultado fue un séptimo lugar en Monza donde largó cuarto y alcanzó a estar segundo. Al final del año fue licenciado e indemnizado por Williams.

Alessandro se tomó libre el año 2000 y lo dedicó a su familia y a su recién nacido hijo Niccolò. Buscó una nueva oportunidad en Cart y regresó al campeonato en 2001 con el equipo del inglés Morris Nunn, pero sin mayores resultados.

En su mejor carrera, el 15 de septiembre de 2001 en la pista óvalo de Lausitz, en Alemania, Zanardi lideraba la carrera en las vueltas finales, cuando sufrió un gravísimo accidente que casi le cuesta la vida. Luego de su última parada en pits y cuando regresaba a la pista, aceleró bruscamente y perdió el control del auto. El piloto canadiense Patrick Carpentier logró evitarlo, pero su compatriota Alex Tagliani no, y el monoplaza de Zanardi sufrió un violento impacto lateral, trás la rueda delantera.

El choque partió el auto por la mitad y en la colisión el piloto italiano perdió un 70% de su sangre, se fracturó la pelvis y sus pies se desintegraron a causa del impacto. En el helicóptero en que era transportado al hospital tuvo 7 paros cardíacos y para salvar su vida, las piernas tuvieron que serle amputadas por encima de la rodilla, en una operación que duró tres horas. Estuvo en coma tres días y todos creían que su vida en los autos de carrera había terminado.

Pero la determinación del piloto italiano demostró lo contrario.

Primero le fueron adaptadas dos prótesis y luego siguió un ambicioso programa de rehabilitación. Zanardi consiguió diseñar y construir sus propias piernas a la médida, en vista de las limitaciones de las prótesis comerciales. De esta forma logró establecer el peso y la rigidez y tensión de sus piernas ortopédicas para poder volver a competir en autos.

Dos años después del accidente, en 2003, Zanardi volvió a la pista y al mando de un monoplaza con los controles de frenos y acelerador adaptados al timón, completó en el óvalo de Lausitz las 13 vueltas finales de la prueba en que perdió sus piernas, llegando a conseguir velocidades superiores a los 300 kmt/hora en su gesta. Según sus tiempos, hubiera clasificado quinto en la grilla.

Entonces decidió volver a competir y un séptimo lugar en Monza en una prueba de turismo, lo persuadió de sus posibilidades. Participó desde 2004 en el Campeonato Europeo de autos de Turismo con el equipo BMW Italia-España, ganó su primera carrera en 2005 (precisamente en Lausitzring).

Igualmente se inscribió en el Mundial de autos de Turismo (WTCC) y volvió a triunfar en Estambul en 2006 y Brno (República Checa) en 2008 y 2009. Al final de ese año anunció su retiro del campeonato para enfrentar un nuevo desafío: competir de tiempo completo en las pruebas de bicicleta de mano y ganar en los juegos paralímpicos de Londres en 2012.

Zanardi no sólo compitió en autos de turismo sino que en noviembre de 2006 volvió a conducir un monoplaza de Fórmula Uno en ensayos privados de la escudería BMW-Sauber en la pista de Valencia, gracias a controles especiales adaptados al timón. El piloto explicó al final de las sesiones que el principal problema que tuvo fue controlar con la mano derecha el derrapaje en las curvas, mientras con la izquierda operaba el acelerador.

La bicicleta de mano la descubrió Alessandro en 2007 y terminó cuarto en la maratón de Nueva York, con sólo cuatro semanas de entrenamiento previo. Inmerso en el nuevo deporte, en 2009 participó en los campeonatos mundiales de para-ciclismo en carretera y ese mismo año ganó la maratón de Venecia, en la categoría de discapacitados. Al año siguiente venció en la maratón de Roma y en 2011, en su cuarto intento, triunfó en Nueva York.

Y en 2012, Alessandro Zanardi alcanzó su objetivo y demostró nuevamente que no hay imposibles en su camino. En Brands Hatch, donde 21 años atrás había competido en Fórmula 3000 y en 2008 en turismo, ganó la medalla de oro en la prueba contrarreloj de los Juegos paralímpicos en Londres con 27 segundos de ventaja sobre el segundo y a una velocidad promedio de 38.652 km/hora.

El italiano es un hombre feliz y agradecido con la vida, que considera que su gran talento es la curiosidad. De hecho, su discapacidad lo ha convertido en un atleta fuera de serie y en un in quieto y exitoso diseñador, de prótesis, bicicletas y karts.

Su logro olímpico no es el último. El nuevo desafío de Zanardi ya fue anunciado. El italiano dijo tras ganar la medalla de oro que quiere participar en 2013 en la 97 edición de las 500 Millas de Indianapolis, prevista el 26 de mayo próximo.

El famoso óvalo no es una pista difícil. Se conduce permanentemente a fondo (a 350 km/hora en promedio) y tiene cuatro amplias curvas que giran a la izquierda y tienen peralte exterior a la derecha. Como antecedente interesante, el piloto tejano Johnny Rutherford, ganador tres veces de la prueba, triunfo por última vez en 1980 -a los 42 años- conduciendo con el brazo derecho semi-inmovilizado por una fractura.

Alessandro Zanardi correría nuevamente con el equipo de Chip Ganassi, quien ya dijo que nada le alegraría más que tenerlo en su escuadra, a la que el italiano le dió grandes triunfos junto a Jimmy Vasser. Precisamente este le había prometido que si ganaba en Londres lo llevaría a correr en Indy en 2013.

“La posibilidad se ha discutido seriamente con Jimmy. Alex ha estado fuera de un Fórmula muchos años y tendrá que adelantar un plan apropiado de pruebas para poder estar en Indy”, señaló Ganassi.

Pero después de 2001, Alessandro ha superado y vencido las pruebas más inimaginables. Conociendo la talla de este campeón de excepción, ejemplo universal de superación y para el cual no hay límites, correr por primera vez las 500 Millas de Indianapolis en 2013 no es un imposible. Es una nueva aventura que le inspirará otro sueño. Es simplemente cuestión de tiempo.

Raices: Desde 2004, Alessandro Zanardi creó su propia línea de karts, deporte en el que se inició y considerado la antesala del automovilismo y de las categorías de Fórmulas. Sus chasises han ganado los campeonatos europeos y los Mundiales de Karts en 2010 y 2011 gracias al piloto holandés Nyck de Vries, miembro del programa de jóvenes talentos de la escudería McLaren.

Lágrimas olímpicas

Decantado el furor de de las competencias y luego de clausurados días atrás los Juegos Olímpicos de Londres, me han quedado grabadas algunas gestas deportivas que merecen gloria similar a los extensos titulares alcanzados por las estrellas del evento, Usaín Bolt, Michael Phelps y Mo Farah.

Félix Sánchez y su oro olímpico

Son historias distintas y no todas con medalla. Pertenecen a deportistas con vidas que no han sido siempre un jardín de rosas. La mayoría no tiene el respaldo de las poderosas organizaciones e infraestructuras deportivas de las grandes naciones industrializadas, ni los millonarios patrocinios de los fabricantes de implementos deportivos que gozan las figuras mundiales.

Crecidos en la carencia y forjados en el esfuerzo y el rebusque diario, para buen número de atletas latinoamericanos, el deporte es el camino para crecer dignamente, superar la pobreza, acariciar momentáneamente la gloria, acceder a una vivienda digna, ayudar económicamente a la familia y luego levantar la propia.

Por ello, sus principales rivales no son los atletas de otros países sino la angustia diaria, las carencias familiares, la incertidumbre permanente por un fúturo en el que el deporte queda a veces en segundo plano cuando es prioritario asegurar la alimentación y la salud.

Cómo hace años dijo un presidente latinoamericano, están afectados por “la enfermedad del subdesarrollo”, aunque algunos han tenido menos dificultades en ese contagio. La medicina constante ha sido un fuerte e intenso respaldo familiar que junto al esfuerzo diario ha sido fundamental para sus logros.

EN NOMBRE DE MI ABUELA

Lágrimas por la abuela

“Super” Félix Sánchez, el atleta dominicano bicampeón olímpico de 400 metros con vallas en Londres 2012 contagió con su llanto emocionado y permanente a un estadio que atónito y fascinado contempló como un campeón olvidado y condenado anticipadamente al ostracismo por algunos renombrados analistas, dió una lección ejemplar y reconquistó el primer lugar en el Olimpo deportivo sin importar su cercanía a los 35 años.

Cuatro años atrás, horas antes de su participación en Pekín, Sánchez -quien era el campeón olímpico y subcampeón mundial- recibió la noticia de la muerte de su abuela Lilian Peña, quien lo había criado y que en vida fue casi su madre. El dolor emocional fue tan fuerte que Félix no pasó la ronda clasificatoria en 2008.

Entonces se prometió a si mismo que llegaría a Londres para conseguir la medalla de oro en homenaje a ella. Ganó todas sus series y corrió la final llevando una foto suya con Lilian dentro de su uniforme y calzando unas zapatillas que bautizó abuela. El resto es historia.

PASOS DESDE LA SELVA MAYA

Erick Bernabé Barrondo, el joven marchista de 21 años que dio la primera medalla olímpica a Guatemala, nació en la aldea maya Chiyuc en San Cristóbal Verapaz, departamento de Alta Verapaz. Para llegar a su humilde vivienda hay que recorrer 200 kilómetros desde la capital Ciudad de Guatemala y luego otros 20 de trayecto de tierra hasta el municipio; es decir, la distancia de la prueba de marcha olímpica.

La consagración en Londres

A Erick lo impulsaron sus padres Dora y Bernardo, ambos atletas. Comenzó como fondista, pero debido a una lesión se dedicó a la marcha en las rutas de sus ancestros maya, una zona que etimológicamente traduce “tierra entre barrancos”.

Gracias a su victoria en los Juegos Panamericanos de 2011, el Comité Olímpico de Guatemala, el municipio, el ministerio de infraestructura y el Fondo guatemalteco para Vivienda, gestionaron la construcción de una casa en ladrillo para el atleta chapín y su familia de cuatro hermanos. El ahora subcampeón olímpico espera que su medalla ”inspire a los niños en mi país a dejar las armas y en vez de eso conseguir zapatos de entrenamiento. Si eso pasa, seré el hombre más feliz del mundo”, afirmó.

DE VENDEDOR DE LOTERIA A SUBCAMPEON OLIMPICO

El ciclista colombiano Rigoberto Urán comenzó a montar en una bicicleta que le regaló su padre, días antes de morir asesinado. Entonces, a los 14 años “Rigo” tuvo que asumir el trabajo de vendedor callejero de lotería para mantener a su madre y su hermana.

MI CASA POR UN BRONCE

La judoca colombiana Yuri Alvear, campeona mundial 2009 en la categoría de 70 kilos en Rotterdam (Holanda), llegó a Londres gracias a una invitación especial del Comité Olímpico internacional. Extrañamente la organización deportiva colombiana la había marginado del grupo, a pesar de haber sido medalla de bronce en los Juegos Panamericanos 2011 en Guadalajara y séptima en los olímpicos de Pekín.

Su medalla de bronce en Londres es el premio a una vida de esfuerzo constante, desde el bachillerato, cuando estudiaba en la mañana y entrenaba en las tardes, y luego la misma rutina en la Universidad, donde se graduó en 2009 de profesional del deporte.

Yuri viene de un hogar modesto. Su padre, Arnuy, maestro de construcción, levantó la familia a golpe de martillo, mientras su hija depuraba la técnica y dominaba el judo. En reconocimiento a su medalla en Londres, el municipio de Jamundí recibió a Yuri como héroe y le obsequió una nueva casa. Yuri soñaba con la medalla pero nunca imaginó el premio por el bronce.

EL CRISTO DE ARTHURZINHO

En 112 años de historia olímpica, la gimnasia latinoamericana nunca había logrado una medalla.

Hasta que Arthur Nabarrete Zanetti, un brasileño de 22 años, 1,56 metros de altura y amante de la música reggae de Bob Marley, subió a las anillas en Londres y ganó el oro.

Tutu (frijol) para los gimnastas, Rato (ratón) para su familia o Arthurzinho (arturito) para sus compañeros de colegio, consiguió lo que parecía un imposible: venció al campeón olímpico y cuatro veces campeón mundial, el chino Chen Yibing, gracias a una sobresaliente ejecución en los cristos y las planchas.

Arthur nació en São Caetano do Sul, un municipio del área metropolitana de Sao Paulo con el mejor índice de desarrollo humano de Brasil. Pequeño y tímido, desde los 5 años practica gimnasia, sin faltar a los entrenamientos y con el apoyo permanente de la familia.

En 2008 en Pekín, a los 17 años, había sido reserva de la gran figura Diego Hypólito, el primer latinoamericano campeón mundial de gimnasia. Debido a su biotipo pequeño y musculoso, a Arthur se le dificultan las barras paralelas y por ello en 2009 se dedicó exclusivamente a las anillas. En ellas ya impuso su doctrina.

EL ALBAÑIL QUE PERSIGUE A BOLT

En 2009, Álex Quiñónez, dejó Esmeraldas, su ciudad natal en la costa ecuatoriana, y abandonó por dos años el atletismo para buscar mejor vida en Guayaquil y conseguir dinero para sostener a su familia. Había estudiado becado y terminado su bachillerato en química y biología. Entonces trabajó como pintor de casas y albañil e incluso limpió parabrisas de los autos en las calles.

Pero no resistió y en 2011 volvió a su casa en el barrio La Guacharaca, al sur del puerto, en un sector sin servicios públicos y con riesgo de deslizamientos de tierra.

Su madre Ana, siempre lo motivó a retornar al deporte. Álex, “el clon”, como le llaman sus amigos, buscó a su entrenador y regresó a la pista de tierra del viejo estadio Folke Anderson en Esmeraldas, acompañado de la música salsa que le apasiona (dice que le da velocidad en los entrenamientos) y del sueño de salir de la pobreza gracias al atletismo.

Cinco meses después, en los Panamericanos de Guadalajara (2011) fue sexto en los 200 metros y consiguió el registro mínimo para Londres. Y en la capital británica, el 9 de agosto -dos días antes de su cumpleaños 23- sorprendió al mundo y terminó séptimo en la final ganada por Usain “el rayo” Bolt. Dos días antes, “el clon” había ganado su serie clasificatoria y conseguido su mejor marca personal, 20.28 segundos.

Dice su madre que en la adolescencia, Álex Quiñónez puso pedazos de cartón a sus zapatos para poder competir en torneos nacionales de atletismo. Ahora tiene zapatillas de entrenamiento, pero las cuida al máximo y apenas gasta dos o tres pares al año porque ha sufrido mucho para conseguirlas -desde la época en que tenía que correr en la playa o en las calles- y no tiene la fortuna de los buenos atletas estadounidenses que son becados por sus universidades y entrenan sin carencias.

Álex merece más. Por lo pronto, la Federación Deportiva de Esmeraldas le dará al atleta una casa para que viva con su familia. Pero su lucha es contra el reloj y la falta de dinero. En un año ha mejorado notablemente sus marcas: en los 200 metros pasó de 20.49 en Guadalajara a 20.28 en Londres y en los 100 metros consiguió 10.27 en junio en Bogotá.

¿Que sería de este aguerrido ecuatoriano si pudiera estar consagrado 100% al atletismo y entrenando con apoyo y asesoría técnica en las pistas sintéticas de Regupol de las universidades estadounidenses o en los grandes estadios atléticos del planeta?.

Álex Quiñónez está en proceso de desarrollo físico y deportivo y creo que podría superar al gran velocista brasileño Robson Caetano da Silva (medalla de bronce en 200 metros en los Juegos Olímpicos de Seúl en 1988) y además ser el primer latinoamericano en superar la mítica barrera de los 10 segundos en los 100 metros.

El Royal Albert Hall vibró a ritmo vallenato

Un desconocido joven colombo-londinense puso en pie a los asistentes a la mundialmente famosa sala de conciertos Royal Albert Hall de la capital británica, pero no para aplaudirle por un consagrado recital de música clásica sino para bailar al ritmo contagioso de los vallenatos clásicos que por más de una hora resonaron en el emblemático y célebre teatro, ícono de la época victoriana.

Embajadores vallenatos: el maestro Egidio Cuadrado (izq.) y el alumno, José Hernando Arias Noguera

Las notas folclóricas consagraron a un autodidacta intérprete musical de 20 años, José Hernando Arias Noguera, y a un famoso Rey Vallenato, Egidio Cuadrado, quienes estuvieron acompañados por varios músicos del conjunto La Provincia, que con Carlos Vives generaron el fenómeno de apasionamiento mundial por este ritmo tradicional colombiano.

No es la primera vez que la música popular resuena en este domo circular ubicado al borde de Hyde Park e inaugurado hace más de 140 años (1871) en un momento glorioso del antiguo imperio británico para las artes y la música, el período de la Reina Victoria.

En años anteriores se habían presentado únicamente grupos de Reggae, Flamenco y Fado portugués, pero nunca un Prom había sido dedicado en Londres a la música popular latinoamericana.

Por ello la presentación del vallenato en el Royal Albert Hall fue la consagración de un aire popular colombiano que hace parte de la llamada música étnica o autóctona del mundo (World music).

Sin asomo de duda podemos decir que la aristocracia británica le dio las cartas de nobleza!

El concierto fue el número 24 de la temporada 2012 de los famosos Proms de la BBC, que este año se extenderá hasta el 8 de septiembre. Se empezó a construir desde enero gracias al proyecto músical de la emisora pública BBC Radio 3, llamado Academia de rutas musicales (World Routes Academy) que escogió para este año el vallenato y tuvo como consultor al musicólogo y reconocido periodista colombiano, Juan Carlos Jaramillo, vinculado desde hace dos décadas a la BBC y a su departamento musical.

La expectativa era grande después de la presentación oficial en enero cuando quedó claro que el vallenato se iba de Londres a Valledupar, para regresar seis meses después a la capital británica trás haberse pulido a orillas del río Guatapurí con el acordeón de José Hernando Arias Noguera y la sabia tutoría de su mentor Egidio Cuadrado.

Y desde la primera nota del acordeón con fuelle tricolor de José Hernando (lo reformó en Colombia), empezaron a cantar, bailar y palmear los dos mil asistentes -en su mayoría colombianos y latinoamericanos- en una comunión con esta música contagiosa que resonó con fuerza hasta poco antes de la medianoche. En medio de la fiebre por los Juegos Olímpicos en curso y a pesar de que el concierto fue programado para una hora tardía (10.15pm), el aforo de la sala alcanzó el 60% y una tercera parte de la asistencia eran británicos, lo cual es un buen indicio del impacto de este género musical.

Dos interpretes, dos generaciones, dos continentes, una sola música.

José Hernando, nacido en Londres y de padres colombianos, ya había tenido su bautizo de fuego a fines de abril, cuando participó en Valledupar en el Festival de la leyenda vallenata en la categoría de aficionados y llegó hasta las semifinales. Entre 80 aspirantes terminó 17, gracias a los consejos y al trabajo serio con su mentor Egidio Cuadrado.

“Lo que aprendí con él es increíble. Me ayudó mucho en perfeccionar la técnica, me dió muchos consejos y la verdad es que fue una experiencia fantástica”, me dijo José Hernando al final del concierto, en el que se interpretaron los cuatro ritmos principales;  el paseo, el son, la puya y el merengue.

Tras la apertura con un solo de acordeón del joven músico, el grupo tocó ”La gota fría”, y entonces se prendió la fiesta.

Egidio presentó a José Hernando como “el futuro representante de la música vallenata en Gran Bretaña” y la parranda despegó con un recorrido por las canciones clásicas del género.

El Rey, José Hernando y el excelente cantante Carlos Mario Zabaleta interpretaron “El cantor de Fonseca”, “Alicia dorada”, “La casa en el aire”, “El mejoral”, “El pollo vallenato” que cantó el promisorio músico, “Compadre Ramón” y otras, incluyendo la puya “Zoila”, magistralmente ejecutada por la gaitera y maestra de las maracas Mayte Montero.

“Fantástico”, “awesome” (impresionante), “lovely” (precioso), “nice to see people dancing” (lindo ver gente bailando), “great music”,  fueron algunas de las opiniones que dieron los asistentes británicos sobre un concierto que se convirtió en primicia y en el primer gran paso de la carrera en ciernes de José Hernando Arias Noguera.

“Ahora tengo que trabajar más fuerte. Es un sueño cumplido pero el camino es largo. Yo llevo el vallenato en la sangre y quiero mantener su esencia en Londres”, me dijo el joven. El primer paso es haber creado su nuevo grupo La tropical vallenata y seguido con juicio sus estudios de música en la Universidad. ”Ahora quiero grabar un disco y estar más vinculado con el vallenato en Colombia”, me explicó.

Una de las notas culminantes de la jornada musical fue la llamada “Puya inglesa”, una dinámica y energética canción compuesta por Egidio Cuadrado para destacar la búsqueda y el sueño vallenato de José Hernando y cuya letra se entona alternativamente en español e inglés al ritmo frenético de este aire. El resultado fue muy llamativo.

Y para cerrar la noche el grupo se lanzó respetuosamente en un experimento musical que dejó atónitos a los británicos presentes en el histórico teatro.

Carlos Mario Zabaleta se envolvió la bandera de Colombia entre pecho y espalda y en un inglés muy correcto cantó la famosa canción “Hey Jude” de la banda de rock británica The Beatles, compuesta por Paul McCartney en 1968 y considerada una de las mejores del grupo. Los acordeones de José Hernando Arias y de Egidio Cuadrado hicieron la musica con ritmo vallenato y el resultado fue excepcionalmente bueno.

Tanto que varios británicos a los que pregunté que pensaban, dijeron sin titubear: “mucho mejor que Paul McCartney en la inauguración de los Juegos Olímpicos” el viernes anterior. Después del elogio me quedé sin palabras.

McCartney y The Beatles son palabras mayores.

Nota final: EL concierto fue transmitido en vivo por BBC Radio 3 y estará disponible en su página oficial (http://www.bbc.co.uk/radio3/) en una semana. Como anticipo se puede escuchar entre tanto la presentación de Lucy Durán, directora de World Routes Academy, sobre el Prom dedicado a la música vallenata de Colombia y en la cual se incluyen varias canciones clásicas.

Urán: de vendedor de lotería a subcampeón olímpico

Rigoberto “Rigo” Urán Urán es la cabeza visible y estandarte de la nueva generación de ciclistas colombianos, la sangre nueva del deporte nacional de Colombia y heredero de los grandes Martín “Cochise” Rodríguez, Luis Herrera, Fabio Parra y Santiago Botero, los máximos representantes de los “escarabajos” consagrados internacionalmente en las pasadas cuatro décadas de ciclismo.

Un primer paso a la gloria

Su camino hasta subcampeón de la prueba ciclística de ruta de los Juegos Olímpicos de Londres este 28 de julio, no ha sido de flores sino de tragedia y de lucha constante. La violencia se llevó a su padre y hace 5 años, por un grave accidente casi deja la bicicleta. Hoy tantos sacrificios empiezan a dar grandes frutos y sin pecar de optimismo, el futuro de este joven y consagrado deportista de 25 años, uno de los más interesantes del pelotón internacional, es muy promisorio.

Rigoberto es un moderno cacique Toné y digno descendiente de los legendarios indios catíos, originarios de Urrao, al suroeste del departamento colombiano de Antioquia, que lucharon ferozmente contra los conquistadores españoles encabezados por el explorador Vasco Nuñez de Balboa, primer europeo en divisar el océano pacífico desde su costa oriental.

Colonos antepasados de Rigoberto, la familia Urán Urán, es una de las fundadoras de Urrao, su pueblo natal, a 170 kilómetros de Medellín, y reconocido mundialmente por su Parque Nacional Natural Las Orquídeas, en el que conviven más de 300 diferentes especies de esta flor mundialmente apreciada, algunas de ellas a 4.000 metros de altura sobre el nivel del mar.

En Urrao, un extenso municipio agrícola rodeado de montañas, con temperatura promedio de 23º y a 2.000 metros de altura sobre el nivel del mar, creció Rigoberto Urán.

Su padre Rigoberto, del que heredó el nombre, era vendedor de lotería y aficionado al ciclismo. Rigoberto, el ciclista, nació el 26 de enero de 1987 y practicaba fútbol y natación. Empezó a montar en bicicleta a los 14 años. Salía con su padre en una cicla que le regaló un tío pero practicaba recreativamente hasta que por insistencia de la escuela de ciclismo del pueblo se inscribió para una prueba contra-reloj.

Compitió con ropa de calle porque no tenía equipo adecuado. Le dijeron que una contra-reloj era pedalear hasta llegar a otro sitio. Le ganó a todos. Volvió a ganar y empezó a practicar seriamente, pero a los tres meses los paramilitares mataron a su padre de varios disparos en una calle de Urrao.

Quedo huérfano y se hizo hombre prematuramente. Rigoberto tenía 52 años, el hijo 14 y tuvo que hacerse cargo de su familia; su madre Aracelly y su hermanita Martha. Siguió el oficio de su padre, vendedor callejero de lotería. El tiempo apenas le alcanzaba pues trabajaba y entrenaba en la calle y estudiaba en el colegio. La bicicleta le dio la revancha y a punta de victorias salió adelante.

Rigoberto emigró a Medellín, al equipo Orgullo Paisa y se volvió un ídolo regional. Combinaba la ruta con la pista y en los campeonatos panamericanos de pista ganó cinco medallas. Sin embargo necesitaba dinero  y como era juvenil y menor de edad no le podían contratar. Entonces los dirigentes aceptaron un acuerdo salomónico: su madre firmó el contrato y a los 17 años pudo empezar a vivir del ciclismo y pagar el arreglo de la casa de Aracelly.

Rigoberto, Rigo, era muy bueno. Es de la misma estirpe de Martín “Cochise” Rodríguez (campeón mundial en 1971 en Varese de persecución individual) y de Santiago Botero (campeón mundial contra-reloj en 2002 en Zolder), ambos ciclistas de Medellín que tuvieron las virtudes de los grandes rodadores: educados en el velódromo y a su vez escaladores. El británico Bradley Wiggins, reciente ganador del Tour de Francia, es el ejemplo perfecto.

Europa lo llamó. A los 19 años, en 2006, su amigo y protector Marlon Pérez (campeón mundial juvenil de pista en 1994) y profesional en el viejo continente, lo recomendó a los directivos del equipo italiano de segunda división, Tenax, y Rigoberto siguió sus pasos y emigró a Italia. Llegó a vivir a Milán, compartió vivienda con Pérez y se adaptó a la nueva vida.

A los dos meses Tenax lo envió a correr a Bélgica pero se rompió la clavícula en una caída en las traicioneras rutas de pavé (adoquines). El proceso no empezaba bien.

Pero…paradojas del destino, al final del año cambió de equipo y para 2007 lo ficharon los belgas de la escuadra profesional Unibet, junto a su compatriota Victor Hugo Peña, el único colombiano que ha vestido la camiseta amarilla de líder del Tour de France (2003) cuando corría como gregario de Lance Amstrong en el equipo US Postal.

Entonces llegaron las victorias: una etapa contrarreloj en la Bicicleta Vasca, una etapa en la Vuelta a Suiza.

Victorioso en la Vuelta a Suiza

Pero también más caídas: en la vuelta a Alemania se rompió los dos codos y la muñeca izquierda. Rigoberto siguió derecho en una curva en bajada y se estrelló contra una piedra. Extrañamente, su accidente guarda parecido con el del último gran escalador colombiano Juan Mauricio Soler, campeón de montaña del Tour de Francia en 2007 como debutante (tenía 24 años) y 11 en la clasificación general.

Soler acaba de “colgar” la bicicleta el pasado 20 de julio por recomendación médica, debido a secuelas motrices de una grave caída en la Vuelta a Suiza en junio de 2011 que obligó a los médicos a ponerlo en coma inducido. Soler, era líder de la Vuelta y en una curva se estrelló y cayó contra una piedra.

Rigoberto casi deja la bicicleta en 2007, a los 21 años. Luego del accidente en Alemania estuvo 9 horas en el quirófano y los médicos no le garantizaban que pudiera volver a correr. El accidente significó ocho meses de recuperación, tres de ellos inmóvil, asistido para comer e ir al baño. Le reconstruyeron completamente el codo izquierdo y pensaban que no recuperaría la movilidad. Hoy no le quedan sino cicatrices del accidente y su brazo está totalmente recuperado.

Nunca perdió la confianza. Ni siquiera cuando al final del año el equipo Unibet se disolvió. El director español Eusebio Unzué confió en Rigoberto y para 2008 lo llevó a la escuadra Caisse d’Epargne, financiada por el grupo bancario francés e integrada por ciclistas ubicados entre los 200 mejores del mundo, entre ellos Alejandro Valverde, Luis León Sánchez y Joaquim “purito” Rodríguez.

El equipo (hoy conocido como Movistar) tiene su sede en Pamplona, en la provincia española de Navarra, cuna del gran pentacampeón español del Tour de France, Miguel Induraín, y desde entonces Rigoberto vive allí, en un sitio estratégico para el entrenamiento, entre los Pirineos y la Cordillera Cantábrica española.

Urán recomendó entonces a su protector y se rencontró allí con Marlón Pérez. Luego sería también compañero de Juan Mauricio Soler, quien se incorporó a la escuadra en 2010 tras disolverse su equipo Barloworld.

En Pamplona y con Caisse d’Epargne, Rigoberto Urán se desarrolló y desplegó todo su potencial. En su primera temporada en 2008 fue segundo en la Vuelta a Cataluña, tercero en la Vuelta a Lombardía, séptimo en la Clásica Alcobendas, 12 en la Vuelta a Polonia y 20 en el Tour de Romandia. Pero además debutó con el equipo colombiano en los Juegos Olímpicos de Pekín, donde se mostró en la parte final, cuando a 50 kilómetros de la meta escapó del pelotón con el sueco Ljungqvist y el belga Van Summeren. Pero al final fue cazado y el español Samuel Sánchez ganó el oro, en tanto que el colombiano Santiago Botero terminó sexto ganando el embalaje del segundo grupo.

Al año siguiente, en 2009, Rigoberto fue quinto en el Tour de Romandie, 13 en la Vuelta a Cataluña y debutó en el Tour de France, en el que finalizó 52 y undécimo entre los jóvenes.

En 2010, por primera vez compitió en el Giro d’Italia y en la Vuelta a España, las otras dos pruebas por etapas más importantes del mundo. De esa manera completó la transición y experimentó las tres únicas carreras de tres semanas del calendario internacional. Fue séptimo en la Vuelta a Suiza en la que terminó segundo en dos etapas, séptimo de la Klasika Primavera en España, noveno en el Tour de Piamonte en Italia, 12 en el Tour de Lombardia, 14 en la Tirreno-Adriático, 31 en la Vuelta a España y 35 en el Giro d’Italia.

Apreciado por los mejores equipos, de Caisse d'Epargne a Sky

Gracias a sus buenas actuaciones Rigoberto entró por primera vez entre los 1o0 mejores ciclistas del mundo (99) según la clasificación de la Unión Ciclística Internacional (UCI).

Sin embargo, la incertidumbre por el retiro del patrocinador Caisse d’Epargne le obligó a buscar nuevas opciones. Un llamado de Nicolas Portal, uno de los directores deportivos de Sky y quien lo conocía desde Caisse d’Epargne cuando Portal fue ciclista activo entre 2006 y 2009 (colgó la bicicleta al descubrirsele arritmias cardíacas), junto a una buena oferta económica del equipo británico, sellaron su paso a una de los mejores escuadras del mundo. Su misión: ser escudero de Bradley Wiggins y su apoyo en las montañas del Criterium Dauphiné Liberé y del Tour de France. El colombiano cumplió a cabalidad y su primera temporada fue consistente. Wiggins ganó el Dauphiné y en Francia era favorito al podio pero tuvo que retirarse al fracturarse la clavícula en una caída.

Entonces Urán tuvo toda la carga de Sky, fue el mejor del equipo y al final concluyó 24 en el Tour.  Pero además, durante  el año terminó entre los cinco primeros de la clásica Lieja-Bastogne-Lieja y en la Vuelta a Cataluña y subió al podio en el Gran Premio de Quebec y el Giro dell’Emilia. La temporada dejó satisfechos a sus patrocinadores que valoraron su primer año y su rápida integración.

Sonriente entre los mejores

Por varias etapas Rigoberto fue líder en la clasificación de los jovenes del Tour de Francia y en ese momento pronunció unas palabras proféticas que se aplican perfectamente a su medalla de plata olímpica en Londres.

“Estoy en un buen momento de forma, pero hay que correr con inteligencia porque…hay corredores muy fuertes. En ese juego entre los favoritos no se puede entrar, hay que jugar con el marcaje de los demás y aprovechar alguna ocasión”, dijo en ese momento.

Y el momento llegó en 2012. Mostró su buena forma y logró su primera victoria de etapa con Sky en la Vuelta a Cataluña (concluyó quinto en la general), corrió la Paris-Niza, ganada por Bradley Wiggins y terminó 12, y luego participó en las clásicas belgas Flecha Wallona y Lieja-Bastogne-Lieja.

Rigoberto decidió no volver a ser gregario en el Tour y en cambio, Sky le dió la oportunidad de ser el Jefe de Escuadra en el Giro d’Italia y la Vuelta a España.

Urán terminó séptimo en la general y ganó la clasificación de los jóvenes, mientras que su compatriota y nuevo compañero en Sky, el también colombiano Sergio Luis Henao, fue noveno. Después vino el descanso mientras la escuadra principal se consagraba victoriosa en el Dauphiné Liberé y el Tour de France con Bradley Wiggins y Chris Froome.

Entre tanto, Rigo corrió a mediados de julio la Vuelta a Polonia (de una semana), en la que terminó décimo y su compañero Henao tercero. Así, ligero de los duros kilómetros de montaña del Tour y preparado gradualmente, llegó Urán a la prueba olímpica de ruta, en la que casi no participa debido a una confusión de las normas. La UCI argumentaba que Urán no estaba inscrito pero la Federación Colombiana de Ciclismo defendía que el país había ganado el cupo numérico (3 ciclistas: Urán, Henao y Duarte) y no el nominal.

Corregido el error, Rigoberto pudo correr. Todo estaba preparado y diseñado para la victoria inglesa con su compañero en el equipo Sky, Mark Cavendish, para quien trabajaron Wiggins y Froome. Aunque los colombianos eran considerados entre los llamados a la sorpresa, en la ruta nadie los tuvo en cuenta y al momento decisivo, Urán y Henao, se involucraron en la fuga clave. Diez kilómetros antes del final olfateó su oportunidad.

Atacó. El kasajo Alexandre Vinokourov lo secundó y entre ambos consiguieron la ventaja decisiva para pelear el oro. Ambos entregaron todo lo que tenían y al final Urán se colgó la medalla de plata porque ”ya no tenía fuerzas para el sprint”, reconoció con franqueza.

Rigoberto Urán es el más experimentado de una generación dorada del ciclismo colombiano que promete grandes gestas.

Son jóvenes entre los 22 y 27 años vinculados a fuertes escuadras europeas y determinados a vivir en Europa (Italia, España y Bélgica, principalmente), luchar en sus carreteras y triunfar internacionalmente.

Ellos son Sergio Henao (24 años) compañero de Urán en Sky y 16 en la carrera olímpica; Nairo Quintana (22 años) de Movistar, ganador este año de la Vuelta a Murcia y de una etapa de montaña en el Dauphiné Liberé; Carlos Alberto Betancourt (22 años) de Acqua & Sapone que ganó el Trofeo Melinda, una etapa en la Vuelta a Bélgica y en 2013 estará con el equipo francés Ag2r-La Mondiale, Cayetano José Sarmiento (25 años), campeón de montaña del Dauphiné Liberé que está con los italianos de Liquigas; Winner Anacona (23 años) en Lampre y próximo a debutar en la Vuelta a España y Miguel Angel Rubiano (27 años), ganador de una etapa del Giro d’Italia con el equipo Androni Giocatolli.

Y está además el nuevo equipo Colombia-Coldeportes que tiene sede en Italia y encabeza el campeón mundial sub-23 en Varese (2008), Fabio Duarte (hoy de 26 años). En la escuadra figuran promesas como el ganador de la Vuelta del Porvenir 2011, Johan Esteban Chaves (22), Darwin Atapuma (24), Jarlinson Pantano (23) y Robinson Chalapud (24).

La realidad es que Colombia nunca ha dejado su vinculación con el ciclismo mundial. Sin embargo, 30 años después de las aventuras de Café de Colombia y de Postobón-Ryalcao, no ha vuelto a tener equipos propios y totalmente nacionales, aunque ha co-patrocinado italianos y españoles como Selle Italia y Kelme.

Su próximo reto: la Vuelta a España contra Alberto Contador

Rigoberto Urán cumple un año 2012 excepcional. Su meta ahora es ganar la Vuelta a España el 9 de septiembre, y emular a Luis Herrera, quien hace 25 años -cuando Rigoberto tenía apenas 3 meses y medio- logró la que hasta hoy es la única victoria latinoamericana en una de las tres pruebas por etapas más importantes del mundo.

Parte como uno de los favoritos y respaldándole estará su equipo Sky, al que le ganó la partida táctica en la prueba de ruta olímpica en Londres, gracias a su sapiencia y disciplina en la prueba. El duelo contra Alberto Contador, quien regresa a las grandes pruebas en carretera después de su suspensión por dopaje, está servido.

Colofón: El nombre Rigoberto significa Príncipe resplandeciente y corresponde a personas exigentes consigo mismas y con los demás, detallistas y perseverantes. Suele proponerse metas difíciles de alcanzar porque sabe que los desafíos le hacen dar lo mejor de sí mismo.

El espejo maya

La historia necesita al menos dos caras para ser contada y acercarse a la verdad.

La que divulgaron los conquistadores españoles escrita por sus cronistas y perpetuada por sus educadores y evangelizadores, tiene muchos vacíos y mentiras mal contadas.

La revelación me llegó en la Pinacoteca de Paris donde se exhibe hasta el 10 de junio una extraordinaria y única exposición dedicada a las máscaras de jade de los Mayas y que retrasa el magnífico trabajo de orfebrería de esta cultura indoamericana antes de la llegada de los españoles al continente americano.

Testimonio del pasado y del poder divino

Los mayas conocían el espejo y hay pruebas testimoniales de la época clásica tardía (años 600-900 después de Cristo) que desmienten la teoría española según la cual gracias a los espejos y al temor a su imagen reflejada en ellos, los indios americanos se rendían.

Al menos esa historia fue perpetuada por los educadores religiosos, entre ellos el manual escolar del sacerdote jesuita Rafael María Granados, de amplio uso en décadas pasadas y en el cual aprendí la historia en los años 70.

En la exposición en la Pinacoteca de Paris, la pieza 103 corresponde a dos magníficos espejos circulares de 24 cms de diámetro fabricados en mosaico de pirita sobre un disco de silex y provenientes de una tumba funeraria en Tenam Puente, en el estado de Chiapas, de propiedad del Museo regional de Tuxtla Gutiérrez.

Para explicación, la pirita es un mineral volcánico muy frecuente en los sulfuros, de color amarillo latón y con muchos brillos, al que se conoce como “el oro de los tontos”. Está asociado con el famoso refrán popular “No todo lo que brilla es oro” debido precisamente a sus características.

La civilización Maya era una de las más avanzadas del continente a la llegada de los conquistadores españoles y durante la época clásica se desarrollaron dos calendarios (uno civil de 365 días y otro religioso de 260 días), la escritura mediante glifos, la pintura mural, la cerámica policroma y las grandes pirámides en Copán y Palenque.

Su historia no fue bien contada por los conquistadores y merece ser rescatada.

Revelación del pasado, iluminación del presente

Los mayas no inventaron el espejo en vidrio porque nunca conocieron un  proceso secreto que inventaron los venecianos en Murano hacia el año 1507, tres lustros después de haber llegado los españoles a América. Pero si fabricaban espejos a partir de la pirita y de otros minerales como la mica y ciertos cuarzos, aunque su uso estaba probablemente restringido a las élites y jefes religiosos.

Debemos recordar que en épocas remotas, los espejos eran chapas convexas de plata o de cobre fundido con estaño, pero se oxidaban y se volvían oscuros y opacos por acción del aire. Esos eran los primeros espejos que trajeron los españoles a América en 1492 y sólo hasta mediados de los años 1.500, el gremio veneciano de fabricantes de espejos iniciaron su popularización y exportación.

La conquista española fue pues, no con espejos, sino con mosquetes de pólvora, caballos y yelmos y armaduras de metal con las que se protegían sus guerreros. Los mayas eran en ese momento una civilización en declive debido a luchas internas entre el norte y su capital en Chichén Itzá respaldada por los Toltecas de México central y la capital en Mayapán.

Cuando los españoles desembarcaron en la península de Yucatán en el siglo XVI encontraron ciudades mayas abandonadas en medio de la jungla y sus relatos llegaron hasta el Rey, pero fueron archivados y olvidados. Y durante los siguientes tres siglos, los conquistadores se dedicaron a destruir las culturas autóctonas y a negar su pasado.

Pero el espejo maya estaba ahí para recuperar la historia.

Radamel García: un halcón llamado tigre

Podría considerarse un contrasentido pero los hechos demuestran que tal vez no lo es.

Y digo tal vez, porque por encima de todo apelativo popular, Radamel Falcao García Zarate, o simplemente FALCAO, es un futbolista excepcional, un goleador fuera de serie considerado “el Rey de la Europa League” y junto a Leonel Messi y Cristiano Ronaldo, uno de los tres máximos anotadores de la liga española.

Esta historia me vino a la mente en Portugal cuando me deleitaba con la gran actuación del futbolista colombiano y sus dos goles ejemplares en la final de la Europa League en Bucarest, que le dieron al Atlético de Madrid el trofeo continental.

Dos goles antológicos y una segunda Europa League

Después de una semana degustando vinos en el norte de Portugal, desde Porto -donde se le recuerda al futbolista con inmenso aprecio- hasta las regiones fronterizas con España, me di cuenta gracias a los fanáticos portugueses que los medios han “bautizado” tigre a un halcón!

Esta es apenas una de las expresiones contrarias al sentido natural que encontré en la historia de Radamel Falcao y en la cual hay varias cosas que no concuerdan y que me llevaron a escribir este relato y destacar el valor de pequeños detalles, que a su vez realzan la dimensión del efectivo delantero colombiano.

Aunque suene extraño es verdad. Falcao es el segundo nombre del deportista, a quien su padre Radamel García (quien jugaba de defensor) bautizó por admiración al excelente mediocampista brasileño Paulo Roberto Falcao, quien hace 30 años hizo parte del extraordinario y artístico equipo suramericano de Tele Santana en el mundial de España 82 junto a Zico, Sócrates, Toninho Cerezzo, Junior, Leandro y Eder, entre otros.

Entonces, mientras Falcao era el apellido del brasileño, es el segundo nombre del colombiano. Es un detalle puesto que a los dos se les conoce universalmente como Falcao y ambos triunfaron en Europa; el primero en el Roma de Italia y el segundo en el Porto de Portugal y en el Athletic, hasta ahora.

Falcao, el brasileño, era mediocampista y fue electo uno de los tres mejores jugadores del mundial 82 junto a Zico y Sócrates. Falcao, el colombiano es centro delantero y ha sido dos veces consecutivas el goleador de la Europa League (2011 y 2012) y el mejor jugador de las finales ganadas con el Porto y con el Atlético de Madrid, respectivamente.

Paulo Roberto Falcao el brasileño, era relativamente alto y media 1.83mts. Falcao, el colombiano tiene estatura promedio, 1.77mts, pero ello no ha impedido que una tercera parte de sus goles los haya hecho con la cabeza.

Paulo Roberto fue campeón con sus tres equipos, Internacional de Porto Alegre, Roma y Sao Paulo. Falcao ha sido campeón con el River Plate en Argentina, el Porto y de la Europa League con el Atlético de Madrid, y además goleador con los tres equipos.

Dije antes que los aficionados portugueses me recalcaron que al delantero colombiano los medios lo han apodado “el tigre” pero que en realidad su nombre significa halcón en portugués. El tema es que será difícil cambiar ahora su apelativo y la verdad es que ambos tienen connotaciones positivas para Radamel.

Radamel se ha consagrado como "el tigre" Falcao

El tigre es el felino más grande del mundo, un animal salvaje que fascina y al mismo tiempo aterroriza; es un predador, fuerte, feroz y rápido. Cualquier parecido con Falcao, el futbolista colombiano es corrrecto porque atemoriza a las defensas, es un predador en el área, y fascina con sus goles que son producto de su fuerza, rapidez y visión de juego.

El tigre es también el Dios de la guerra, símbolo del valor del guerrero, de la velocidad, el poder y la belleza. Además, por su vitalidad y energía representa el yang, lo masculino y fuerte.

A su vez, el halcón es el animal más rápido del planeta y se destaca por su fuerza, destreza y rapidez. En China se le atribuye el poder destructivo de la guerra mientras que en la mitología egipcia, es muy importante y se le asocia con el Dios Horus porque es un ave que vuela tan alto que parece tocar el sol. De hecho, Horus, es considerado el iniciador de la civilización egipcia y se le llama ”el elevado”.

...pero en el área es un "halcón" por su visión y agilidad.

El halcón es además un símbolo del sol y de las fuerzas masculinas de la naturaleza, está asociado con las cualidades de concentración y enfoque, y con su fuerza y vuelo alto, simboliza la libertad de espíritu. Cualquier parecido con Falcao, es igualmente correcto porque se eleva con gran destreza para anotar de cabeza, es rápido y su concentración y enfoque son tan excepcionales que le han permitido convertir 107 goles desde que llegó a Europa -donde el halcón es muy popular- hace tres años.

El mayor elogio del delantero colombiano es la afirmación de Josep Guardiola, el director técnico saliente del Barcelona -tal vez el mejor equipo del mundo- quien dijo que Falcao es probablemente “el mejor jugador de área en el mundo”.

Carlos Alberto “el Pibe” Valderrama, otro extraordinario futbolista nacido igual que Falcao en Santa Marta, cree que su compatriota “será el mejor jugador colombiano de todos los tiempos en Europa”.

Goleador dos años consecutivos, Falcao es el "Rey" de la Europa League

Valderrama, un mediocampista considerado por Pelé como uno de los 100 mejores jugadores de la historia y reconocido por la precisión de sus pases y la habilidad para distribuir juego, señala que Falcao está apenas empezando la cosecha de títulos y tiene las condiciones para superar fácilmente todo lo que hicieron los otros jugadores colombianos que vivieron la experiencia en Europa.

Así que cada uno puede sacar sus conclusiones y atribuirle al delantero el sobrenombre que crea más conveniente, con la seguridad de que no estará equivocado. Falcao es hoy el delantero colombiano más exitoso de la historia con un promedio de 35 goles por temporada, que supera ampliamente el camino abierto en Europa por sus compatriotas Faustino Asprilla en los años 90 (37 goles) en el Parma y el Newcastle y Juan Pablo Angel (44 goles) en el Aston Villa durante la primera década del siglo XXI.

Usted decide, Tigre o Halcón…o simplemente FALCAO.

ESTADISTICAS: Falcao es el futbolista colombiano con más goles marcados en Europa (107), de los cuales 39 han sido en la Europa League, torneo en el cual es el primero que consecutivamente se consagra campeón y máximo anotador, en 2011 (17) y 2012. Falcao es además el primer jugador que marca en las dos finales, para el Porto y el Atlético de Madrid y fue electo en ambas ocasiones el mejor jugador del partido. Sregistro total en Europa -todos los torneos incluídos- le da un promedio de 0,798 goles por partido, por encima de Lionel Messi (0,768) y de Cristiano Ronaldo (0,575).