Chris Horner y el regreso de los “cuarentones”

Es la historia ciclística del año.

Contra todos los pronósticos, desafiando la incredulidad y a sus rivales consagrados, el estadounidense Chris Horner, a punto de cumplir 42 años el 23 de octubre próximo, ganó la Vuelta a España 2013. Para el ciclismo de alto nivel, es un “abuelo”.

Su triunfo es también una historia moderna de la cenicienta. Gregario permanente y veterano de mil guerras, es el primer estadounidense en ganar la Vuelta a España.

Horner dominó a sus rivales en las montañas

Horner rechazó el dopaje imperante en el pelotón internacional y después de tres temporadas europeas frustantes, 1997-99, se refugió en Estados Unidos donde dominó las carreteras de California, Utah y Colorado, y el circuito norteamericano.

Regresó a Europa en 2005, ya con 33 años (la edad del retiro para muchos deportistas), siempre como gregario para nombres ilustres como Cadel Evans, Alberto Contador, Levi Leipheimer, los hermanos Schleck, y el tristemente célebre fraude, Lance Amstrong.

Entre 2008 y este histórico domingo 15 de septiembre, Christopher Horner labró su “gran golpe” madurando primero en Astana y luego desde 2010 en Radio Schack, trabajando para otros y experimentando su resistencia en infinidad de montañas; en California (ganó la Vuelta en 2011), en Utah y Colorado, en Suiza, en Italia, en Cataluña y en la Vuelta al País Vasco (campeón en 2010), que era su mayor recompensa.

2010 había sido su año estelar, ganando la Vuelta al País Vasco y venciendo a sus rivales de hoy, Purito Rodríguez y Samuel Sánchez. Además fue consistente en las Ardenas belgas (séptimo en la Flecha Valona y en la clásica Lieja-Bastoña-Lieja) y también sólido en las montañas francesas; noveno en el Criterium del Dauphiné Liberé y en el Tour de France, donde fue el mejor del equipo Radio Schack, que desde 2014 se llamará Trek.

Desde 2010 con Radio Schack, Horner ha conseguido sus grandes triunfos.

Las montañas de la ronda francesa lo forjaron y fueron importantes para la preparación y el nivel del siempre sonriente Horner, quien en el Tour de Francia terminó  14º en 2007, noveno en 2010 y 13º el año pasado, a los 40 años!

La longevidad del atípico ciclista, nacido en Japón en la base militar estadounidense de Okinawa donde trabajaba su padre, y criado en las montañas de Oregon, desafía cualquier record. Su victoria en la Vuelta a España 2013 es un premio al coraje, la disciplina y a la filosofía de vida de un ciclista itinerante, que cuando empezó viajaba en una caravana de carrera en carrera y se alimentaba de hamburguesas con Coca Cola.

Algo de paralelo tiene su vida con la del piloto finlandés Keijo ” Keke”  Rosberg (nacido en  Solna, Suecia), quien llegó tarde a la Fórmula Uno (29 años) y que antes de ser campeón mundial en 1982 con Williams, fue un piloto “mercenario”, a destajo, que se inició corriendo en equipos de segunda categoría e iba de circuito en circuito y dormía en su caravana. Rosberg nunca había ganado un Gran Premio antes de 1982 (consiguió una sola victoria ese año) y Horner nunca había ganado una Gran Vuelta de tres semanas.

A Chris Horner nunca lo valoraron como líder pero hay oportunidades únicas en la vida y el estadounidense aprovechó su momento. En las montañas ibéricas demostró que era más que un gregario y que la edad no es barrera cuando existen disciplina y preparación seria, y madurez e inteligencia para correr.

Dice el adagio popular que quien ríe de último, ríe mejor!

La “reconquista” de la Vuelta a España por los escaladores colombianos Urán, Henao y Betancur no se cumplió y sólo Urán tuvo destellos. Quienes si respondieron pero no les alcanzó, fueron Nibali, Valverde y Purito Rodríguez (al final segundo, tercero y cuarto, respectivamente).  Horner en cambio ganó dos etapas, ambas con final en cumbre, siempre se mostró como el más fuerte en las montañas y fue en ellas donde descontó el tiempo perdido con Nibali y venció a todos.

Se puede argumentar que llegó muy descansado a la Vuelta porque apenas regresó a la competición en agosto (no corrió durante varios meses del año después de un accidente) y no tenía el desgaste de sus rivales. Pero nadie puede dudar que ganó la vuelta en el terreno decisivo, en las cordilleras españolas, derrotando a los considerados especialistas de las cumbres, y sin dudar jamás de sus capacidades. Tal vez sus enemigos lo subestimaron y hoy pagan el precio.

Creo que en el fúturo cércano las grandes competencias ciclísticas, que hoy premian y destacan a los pedalistas jóvenes con la camiseta blanca,  deberían instaurar el trofeo y la camiseta Master, para el “veterano” mejor clasificado; y por qué no de color rojo como la del “abuelo” campeón de la Vuelta a España 2013. El alemán Jens Voigt, compañero de equipo de Horner en Radio Schack-Leopard, es el pedalista profesional activo más veterano del pelotón mundial, a los 42 años que cumple este 17 de septiembre.

La victoria de Horner le devuelve el valor deportivo a los “cuarentones”, aquellos campeones que demostraron que en ocasiones hay umbrales desconocidos para deportes de alta exigencia física como el boxeo, el hockey, la natación, el fútbol y el ciclismo. Y si a ellos agregamos el golf, el beisbol y el fútbol americano, los ejemplos son aún más numerosos.

El ciclismo tiene ya un nuevo héroe. Un veterano que aprendió de bicicletas en un taller de reparación y que a su propio ritmo y cadencia, conoció y dominó las cumbres, antes de bajar de ellas como campeón, a los 41 años, 10 meses y  23 días.

Campeones cuarentones:  Ejemplos notables de esta estirpe rara son el boxeador George Foreman (campeón mundial de peso pesado a los 45 años y 9 meses),  la nadadora estadounidense Dara Torres (triple medallista de plata en los Juegos Olímpicos de Pekin, a los 41 años y 125 días), el portero Dino Zoff que fue el capitán de la selección de Italia campeona mundial en España 1982 (a los 40 años y 4 meses), el futbolista camerunés Roger Mila (el jugador más veterano en marcar un gol en un Mundial -USA 94- a los 42 años y 39 días), el estadounidense Chris Chelios que jugó hockey sobre hielo hasta los 46 años y 10 meses, y la tenista checo-norteamericana Martina Navratilova que fue campeona en dobles en Wimbledon a los 46 años y 8 meses. Y superándolos a todos, el canadiense Gordie “Mr.Hockey” Howe, quien jugó profesionalmente hockey sobre hielo hasta los 52 años y es el tercer anotador de la historia de este deporte. Pero Howe hace parte de los “cincuentones”.

* De clasificar Colombia al Mundial de Brasil 2014 y jugar en alguno de los encuentros, el portero “cuarentón” colombiano Farid Mondragón podría detentar el record del futbolista más veterano pues cumplirá 43 años el 20 de junio, en la primera semana del torneo.

La reconquista de España

Contra todos los pronósticos pero certificando la fortaleza y calidad del ciclismo colombiano, el 15 de mayo de 1987 Luis Alberto “Lucho” Herrera ganó la edición 42 de la Vuelta a España; una de las más duras de su historia.

De 179 corredores en la partida, apenas 88 terminaron; el 49%, menos de la mitad!

Luis "lucho" Herrera, gran campeón en 1987 de la Vuelta a España

Herrera, líder del famoso equipo Café de Colombia de los años 80, había acudido a la Vuelta sin pretensiones y con el objetivo de prepararse para el Tour de Francia en julio (terminaría 5º).  En su recorrido triunfal derrotó al doble campeón del Tour 83-84, Laurent Fignon y al español Pedro Delgado, vencedor de la Vuelta en 1986.

Los “escarabajos” colombianos distribuidos en dos equipos, Café de Colombia y Ryalcao-Postobón, conquistaron con honores la Vuelta de 1987. Herrera fue campeón de la carrera y de la Montaña, Postobón triunfó por equipos, los colombianos ganaron 4 etapas y además de “Lucho”, otros tres terminaron entre los diez primeros: Oscar de Jesús Vargas (5º), Henry Cárdenas (9º) y Omar Hernández (10º).

Después de esa notable actuación, los ciclistas colombianos fueron protagonistas pero les ha faltado para volver a ganar la Vuelta. El que más cerca estuvo fue Fabio Parra (2º en 1989) quien perdió con Pedro Delgado por 35 segundos. Exceptuando las buenas presentaciones de Oliverio Rincón (4º en 1993 y 5º en 1994), los últimos años han sido de victorias esporádicas; la última de ellas el 23 de septiembre de 2002 cuando Santiago Botero triunfó en la etapa 16, de montaña, entre Avilés y León.

2013: La reconquista

Hoy los escarabajos colombianos vuelven a estar en la primera página. Los más destacados son Heriberto Urán (subcampeón olímpico de ruta y del Giro 2013) y el “águila de Cómbita” Nairo Quintana, segundo en el Tour de Francia 2013, mejor de los jóvenes y campeón de montaña. Y junto a ellos completan el poker de ases Carlos “bananito” Betancur y Sergio Luis Henao.

Sergio Henao (SKY) y Carlos Betancur (AG2R-La Mondiale), líderes y candidatos

Henao (25 años), Urán (26 años) y Betancur (23 años), son las cartas colombianas en la 68º Vuelta España que acaba de comenzar. Los tres llegan como líderes de sus equipos; Sky y AG2R-La Mondiale. Otros dos prospectos, Winner Anacona (25 años), escudero de lujo del italiano Michele Scarponi en el equipo Lampre-Merida y Cayetano Sarmiento (26 años), segundo de Ivan Basso en Cannondale, completan la cuota.

De nuevo la prensa especializada no señala a los colombianos entre los principales favoritos. Antes del Tour de Francia, muy pocos consideraron a Quintana…y cuanto se equivocaron. Me alegra haber sido uno de los pocos que anticipé su extraordinaria actuación y haber soñado con la victoria final.

La mayoría de los grandes medios, en especial los locales (españoles) considera que la carrera se definirá entre el italiano Vincenzo Nibali (Astana), y los españoles Joaquim “purito” Rodríguez (Katusha), Alejandro Valverde (Movistar) y Samuel Sánchez (Euskatel). Apenas en segunda línea hablan de los colombianos.

Nibali busca el doble Giro-Vuelta

Pero…de esos favoritos, el que llega sin desgaste en sus piernas es Nibali, quien ganó el Giro d’Italia en mayo derrotando a Urán, Scarponi y Betancur, y a diferencia de Rodríguez y Valverde, no corrió el Tour de France. Esos kilómetros extras creo que al final contarán, pero en contra porque la recuperación en un mes es casi imposible.

Como le escribí a mi gran amigo del Club VIP del vino, Juan Manuel Ibañez, 2013 puede ser el año fantástico del ciclismo colombiano, segundo país en el escalafón World Tour de la Unión Ciclística Internacional (UCI), gracias a los segundos puestos en el Giro y el Tour, y las victorias de Nairo Quintana (4º en el ranking mundial) en las Vueltas al país Vasco y Burgos, las grandes actuaciones de Henao y Betancur en la Flecha Valona y Lieja-Bastoña-Lieja, de Nairo en la Paris-Niza, y la Vuelta a Catalunya.

“Tengo la sensación de que este año la Vuelta a España será colombiana y muy probablemente Betancur del AG2R y Henao y Urán del SKY (que van con carta libre) serán los fuertes. Urán es el veterano (26 años), es subcampeón olímpico , será el jefe de filas del Omega Pharma el año próximo, y querrá despedirse del Sky ganando una grande. Betancur es otro super prospecto (23 años) que  fue subcampeón mundial a los 20 años y ganó en 2010 el GiroBio (ex-Piccolo Giro). Este año fue el mejor jóven del Giro d’Italia y quedó quinto. Ojo con él que es tan explosivo como Quintana.

Estos colombianos van como líderes de equipo, descansados, preparados y además se quieren desquitar de Nibali, quien les ganó en el Giro y llega como favorito a la Vuelta. Este año fuimos segundos en el Giro (Urán) y el Tour (Nairo). Ahora nos toca ganar la Vuelta, y Valverde y Purito llegan con las piernas muy usadas y cansados.

Y otro que puede meterse entre los diez primeros, si está bien recuperado, es Winner Anacona del Lampre, quien el año pasado terminó 19 en su primera carrera de 3 semanas, precisamente en la Vuelta a España. Viene de una para larga porque se rompió la clavícula a principios de año y su temporada se cortó, pero en el Lampre ocurre que los gregarios son mejores que sus líderes. Como el otro colombiano, José Rodolfo Serpa, que fue el mejor del Lampre en el Tour, mientras que el líder Cunego (otro de la época EPO) llegó a 2 horas!”

Urán deja Sky por el Omega-Pharma y será la segunda carta si Henao flaquea

Me gusta ser optimista y es la hora de creer en un ciclismo limpio, que empieza a exorcizar sus demonios de doping, transfusiones, EPO, Nandrolona y demás fármacos y trampas que generaron campeones como Lance Amstrong, Ivan Basso, Floyd Landis, Riccardo Ricco, Iban Mayo y los hermanos Schlek. Y eso que no cuento a los confesos Jan Ulrich, Erik Zabel, Bjarne Riis, Alejandro Valverde, Marco Pantani (q.e.p.d), y tantos y tantos otros de la época Amstrong  que aún no han cantado….pero la lista es inagotable.

El ciclismo colombiano es uno de los mejores del mundo y la generación actual, forjada desde temprana edad en Europa y compitiendo contra la élite mundial, tiene todo para seguir dando sorpresas. Son jóvenes entre los 22 y los 27 años, sin contaminación farmacológica, varios ya integrados en algunas de las mejores escuadras, plenos de talento y de glóbulos rojos, con hambre de triunfo. Otros más vienen en camino.

Todos sabemos que cuando los ciclistas pasan de los 30 años, su curva de rendimiento comienza a disminuir y que los que eran amigos del uso y del abuso, sufren la falta de transfusiones y de todo aquello que tomaban hasta hace tres años.

Con apenas 25 años, Henao lidera a Sky en la Vuelta a España

En igualdad de condiciones, los “escarabajos” colombianos son los mejores en las montañas. Los herederos de “Cochise” Rodríguez, José Patrocinio Jiménez, Luis Herrera, Fabio Parra, Oliverio Rincón, Santiago Botero y Juan Mauricio Soler, son muchos y están preparados.

A la Vuelta a España Sergio Henao llega como líder de Sky -el mejor equipo del mundo actual- y estará respaldado por su gran amigo Rigoberto Urán. El año anterior fue 14 pero trabajó como escudero de Chris Froome. Y en el Giro trabajó para Rigoberto, quien ahora le devolverá el apoyo.

Betancur, al frente del AG2R-La Mondiale con el veterano Domenico Pozzovivo (30 años), será un rival de mucho cuidado. “Bananito” es tan explosivo en la montaña como Nairo Quintana, tiene su misma edad y es mejor escalador que sus dos compatriotas de Sky. En cierto sentido me hace acordar del “diablo” Claudio Chiapucchi pero sin tomar los riesgos de largas escapadas. El punto flaco es la falta de un equipo sólido que lo respalde.

Los cinco colombianos tienen la experiencia de haber corrido previamente carreras de tres semanas y todos llegan con menor desgaste que los favoritos ibéricos “purito” y Valverde a una Vuelta a España de alta montaña, con 11 etapas que terminan en cima.

Es una lucha de generaciones en la que los jovenes de 25 lucharán contra los veteranos con más de una década como profesionales, los que ya superaron la treintena.

Winner vuelve a su mejor nivel y puede sorprender en España

El podio final es factible y la victoria es la meta para Henao, Urán y Betancur, sin descartar un cambio de papeles en Lampre-Mérida que le podría dar vuelo a Anacona, subcampeón del GiroBio en 2011 y con un biotipo ideal (1.79 mts y 65 kilos). Scarponi abandonó la Vuelta a España en su última participación en 2011, que fue su mejor año como ciclista. Con 33 años y más de 11 en activo, sus piernas no tienen hoy el calibre para las grandes montañas. Winner es el relevo ideal.

Aunque están hoy en cuatro equipos diferentes, los cinco colombianos han crecido juntos en Europa. Urán es el pionero y llevó a Henao a Sky, mientras que Betancur, Sarmiento y Anacona, desde 2009 compartieron en Italia muchas carreras y protagonismos. Son la nueva sangre del ciclismo colombiano, que al parecer, a algunos medios de prensa les cuesta reconocer. En el pelotón de ciclistas ya son referencia, se les respeta y se les vigila.

Una victoria en la Vuelta a España podría ser el colofón de un año mágico para el ciclismo colombiano. Y vienen muchos más.

Los ciclistas colombianos han ganado 24 etapas en sus participaciones en la Vuelta a España desde 1984 cuando José Patrocinio Jiménez terminó séptimo en su debut junto a su compatriota Edgar “condorito” Corredor, quien fue el mejor neo-profesional.

Nairo Quintana: el águila de Cómbita

A los colombianos nos gusta soñar y los ciclistas, futbolistas y boxeadores nos han dado muchas alegrías, títulos y fantasías.

Son los deportes sacrificados, los del esfuerzo físico infernal, los deportes de los pobres; un balón, unos guantes, una bicicleta. Esta última, casi siempre empieza como el medio de transporte -a la escuela, la fábrica o la oficina- o la herramienta de trabajo, para repartir mercados, hacer correos o llevar paquetes.

Nairo Quintana y la sonrisa del triunfador

Muchos de los grandes ciclistas colombianos iniciaron su vida y su relación con el “caballito de acero” por necesidad y sin imaginar que un día sería su plataforma a la consagración y la alegría de un país azotado por la violencia y las tragedias. Así empezó hace cinco décadas  Martín Emilio “Cochise” Rodríguez (repartiendo mercados), luego Luis “Lucho” Herrera en los años 80 (para transportarse y hacer jardinería), y en este siglo Rigoberto “Rigo” Urán (para vender lotería) y Nairo Quintana, para ir a la escuela.

“Cochise” Ródriguez fue el primer colombiano campeón mundial de ciclismo (Varese, Italia, 1971) en 4.000 metros Persecución individual e impuso el record mundial de la hora aficionada en México en 1970. “Lucho” Herrera ganó la Vuelta a España en 1987 (el mayor triunfo de un ciclista latinoamericano) y es uno de los dos únicos que ha sido campeón de montaña en las tres grandes carreras del mundo por etapas: el Tour de France, el Giro d’Italia y la Vuelta a España. “Rigo” Urán es el subcampeón olímpico de ruta (Londres 2012) y del Giro d’Italia 2013.

Siguiendo sus pasos, a una velocidad que asombra, está Nairo Alexander Quintana Rojas, el “águila de Cómbita”. A  los 20 años, en 2010, ganó el Tour de l’Avenir (Vuelta del Porvenir) y ahora tres después, está a punto de escribir otra página de gloria para el ciclismo colombiano y latinoamericano en la edición centenaria del Tour de France.

En lenguage chibcha, Cómbita significa “Fuerza de la Cumbre” y de ese municipio de 12.000 habitantes en el centro de Boyacá proviene Nairo Quintana. Exactamente de la vereda La Concepción, a más de 3000 metros sobre el nivel del mar.

En su primera presentación, debutando, y a cinco días de culminar la prueba en Paris, el menudo ciclista colombiano es quinto en la tabla general, gran atracción del Tour y ha confirmado con clase de campeón el remoquete de “outsider” que las prestigiosas revistas ProCycling y Cycling News le dieron en junio, mucho antes de largarse la prueba. El favorito equipo Sky, con su líder Chris Froome a la cabeza, lo respeta y le teme en las montañas. “Es un corredor muy peligroso y no le podemos dar ningún márgen de maniobra”, había dicho antes del inicio Nicolás Portal, el director técnico de Sky.

Campeón de la Vuelta al País Vasco en Abril de 2013

Como hecho curioso, ninguna revista francesa sobre el Tour centenario mencionó al escalador colombiano en sus páginas. Me sorprendió mucho y me pregunto si es chauvinismo francés o un olvido imperdonable?. A mi juicio es un error insólito haber desconocido el potencial de Nairo Quintana después de que ganó soberbiamente la Vuelta al País Vasco el 6 de abril en una contra-reloj en la que derrotó a los hombres de Sky (Richie Porte y Sergio Henao), y luego enfocó su preparación al Tour.

Llegó para ser el escudero y gregario del líder de su equipo Movistar, Alejandro Valverde, pero la historia decidiría otra cosa.

TRES DECADAS DE ESPERA

Rafael Mendoza, fue durante muchos años el gran cronista ciclístico del diario colombiano El Espectador, en el cual escribió sus primeras letras el Premio Nóbel de Literatura, Gabriel García Márquez. “Rafa” es un gran colega y tal vez la persona que más sabe de ciclismo en Colombia junto al periodista Héctor Urrego, director del portal especializado Mundo Ciclístico.

Recién llegado a Europa en 1989, tuve la fortuna y la emoción de vivir con Rafael Mendoza y mi hermano Manuel José, la súblime victoria de Greg Lemond frente a Laurent Fignon el 23 de julio en el Tour de 1989 durante la etapa final contra-reloj individual entre Versalles y los Campos Eliseos. La diferencia fue de 8 segundos que, hasta hoy es el márgen de victoria más estrecho del Tour.

Luis "Lucho" Herrera, el 16 de Julio de 1984 ganó la etapa 17 del Tour de France en el Alpe d'Huez.

Hace 30 años el Tour de France aceptó un equipo amateur colombiano (1983) luego de victorias resonantes en el Tour de l’Avenir, el Piccolo Giro y el Dauphiné Liberé. Ese momento cambió la historia del ciclismo y reveló al mundo la calidad de los “escarabajos” colombianos, grandes animadores en las montañas. Al año siguiente, Luis Herrera conquistó el Alpe d’Huez y logró la primera victoria latinoamericana.

Era la época dorada del ciclismo colombiano en los años 80 y Rafael fue el enviado especial de El Espectador a las grandes pruebas ciclísticas. Compartir con “Rafa” su conocimiento ciclístico fue siempre una alegría enriquecedora. Yo era el especialista de Fórmula Uno y entre 1990 y 1995 fui corresponsal de El Espectador en Europa. Sin embargo el ciclismo lo llevo en la sangre desde niño, cuando seguía la Vuelta a Colombia, coleccionaba los cromos de los ciclistas, llenaba los libritos de clasificaciones y escuchaba pegado al radio transistor, las grandes gestas de “Cochise”, Alvaro Pachón, Rafael Antonio Niño, Norberto Cáceres, Luis H.Diaz, José Patrocinio Jiménez y Martín Ramírez; para citar sólo algunos de los primeros embajadores en las rutas europeas.

Años después, cuando trabajaba como reportero de televisión, dediqué a la bicicleta unas buenas horas de madrugada durante un año completo, simplemente por el plácer y la magia de practicar uno de los deportes más duros que existen y del que Luis Herrera, Fabio Parra, Oliverio Rincón, Santiago Botero y Mauricio Soler, han sido dignos representantes en el Tour de France. Con 13 victorias de etapa, los ciclistas colombianos han sido grandes animadores en las últimas tres décadas, tal como lo escribí en julio de 2007 para la BBC de Londres.

Continúo siguiendo el ciclismo y la nueva generación colombiana que está conquistando Europa, con Rigoberto Urán y Sergio Luis Henao (Sky Procycling), Carlos Alberto Betancur (AG2R-La Mondiale) y Nairo Quintana en Movistar. En los dos últimos Giros d’Italia (2012 y 2013) Urán, Henao y Betancur han sido protagonistas, al igual que en la Vuelta a España y ahora Nairo tiene su momento en el Tour. Los cuatro figuran hoy entre los 15 mejores ciclistas del mundo y Colombia es segunda entre los países!

La nueva sangre victoriosa del ciclismo colombiano.

El lunes 24 de junio, a mi regreso de la feria mundial del vino en Burdeos (Vinexpo) y antes de volver a los viñedos de Francia, le escribí a Rafael Mendoza trás la magistral presentación de los ciclistas colombianos en el Giro y la victoria previa de Nairo en la Vuelta al País Vasco, que tenía el pálpito de que Quintana podría dar una gran sorpresa en el Tour 2013.

CARTA A UN COLEGA DEL CICLISMO

“Estimado Rafa. Te comparto mi percepción que es la base de un próximo blog. Todos hablan de Froome y de Sky, pero Nairo Quintana se ha preparado a conciencia, en altura, oxigenado y llenado su cuerpo de glóbulos rojos.

El colombiano llega a Europa en medio de un clima MUY favorable porque no hay verano. El 2013 ha estado marcado por las lluvias y un clima muy moderado, con sólo dos jornadas de sol en Francia en los últimos 10 días, y apenas de 29 y 30º.

OJO…Yo creo firmemente que Nairo puede ganar el Tour de Francia este año si Valverde flaquea. Su misión es respaldarlo pero 33 años son madurez y uso. En cambio, a sus 23, Nairo está en la edad en que Laurent Fignon, un casi desconocido cuando debutó, dió la gran sorpresa en 1983.

Fignon ganó el Tour como novato a los 22 años, cuando por circunstancias excepcionales tuvo que echarse al hombro el equipo Renault y remplazar al gran Bernard Hinault, quien no corrió por problemas físicos en sus rodillas. De lo contrario habría tenido que ser el gregario del gran campeón bretón.

Valverde es un ciclista medio, que ganó la vuelta a España en 2009 pero que estuvo dos años suspendido por dopaje. Ojo…No está limpio de sospecha y honestamente no creo que tenga más tanque y fuerza que Nairo. Pero es el líder de Movistar.

En el Monte Ventoux, Quintana y Froome demostraron que son los mejores.

Todo dependerá de los ataques que le hagan a Froome. Me da la sensación de que los españoles van a tratar de “molerlo” a punta de ataques e intentarán cortar el ritmo del Sky que támpoco es tan sólido como se piensa. Sin Wiggins, sin Urán y sin Henao, Froome está muy desamparado. Esta rodeado de hombres fuertes pero que no son consistentes en las montañas, son rodadores o pasistas que se sacrificarán etapa por etapa para llevarlo hasta la mitad de las cuestas.

Sin embargo, creo que Contador, otro con la sombra del dopaje, al igual que Andy Schleck, intentarán atacar desde muy temprano y seleccionar el grupo para debilitar a Froome. Cadel Evans a sus 36 años, está de regreso y en la curva de declinación.

Joaquín “Purito” Rodríguez puede ser otra sorpresa. Perdió el Giro por mal cálculo el año pasado y es un escalador consumado. Además estará respaldado por un experimentado Dani Moreno. Para no seguir especulando mi querido Rafa, te doy dos nombres para tener en cuenta en el Tour: Nairo Quintana Tejay van Garderen.

Este año, el clima y el perfil se nos dan. Desde la segunda etapa en Córcega tendremos montaña seria y si Nairo llega bien ubicado (entre los 10 o 15 primeros) a la novena etapa el domingo 7 de julio luego de las primeras rampas de primera y fuera de categoría, habrá que pensar en grande. Y más si Valverde muestra que no está a la altura.

La sombra del dopaje es seria y con los controles que habrán para el centenario del Tour, ciertos veteranos de las ayudas extra-deportivas van a sufrir, sobre todo después del temible Monte Ventoux donde algo me dice que Nairo plantará la bandera colombiana el día nacional de Francia (14 de julio) y la primera estocada seria del Tour.

Luego será la semana de la gloria y del infierno entre los Alpes, donde los escarabajos han escrito grandes páginas y pueden volver a hacerlo y subir al podio en Paris. Al menos Quintana tiene una posibilidad seria y con la experiencia de ser el primer colombiano que ha ganado una Vuelta del Pro-Tour, las puertas de los Campos Eliseos se le pueden abrir.

Para cerrar mis sueños, te anexo el artículo de hace dos días de Cycling News sobre “el outsider” del Tour: Nairo Quintana. Y lo mejor de la historia es que ninguna de las revistas francesas del Tour centenario habla una coma del escarabajo de Cómbita.   Te imaginas los ríos de tinta que tendrán que escribir los franceses si se les sube Nairo a lo más alto del podium en Paris, con victorias el 14 de Julio día de Francia y el 20, de Colombia?.

Vale la pena soñar porque a diferencia de la época de Lucho y Parra, que no conocían el sistema de correr de los europeos, no rodaban bien en las contra-reloj, y no sabían la manera de ubicarse bien en el lote, Quintana ya ha demostrado que domina estos aspectos, que sube como pocos, que rueda bien y que en las contra-reloj no perderá 5 minutos como Betancur en el Giro (ese fue su día malo y allí se le escapó el podio).

Froome aún no sabe lo que le espera porque no le van a dar respiro y el hombre no es invencible. En la Vuelta a España del año pasado, lo “molieron” entre Contador, Valverde, Purito, Dany Moreno y Nairo. Reconozco que llegó cansado del Tour. Pero, se repetirá la historia de la Vuelta y se le escapará el Tour centenario?”

VISION ANTICIPATORIA

Por extraño motivo, ese mensaje se ha ido cumpliendo y el sueño sigue creciendo. Falló mi pronóstico de victoria en el Monte Ventoux pero Nairo llegó segundo y hoy es quinto en la tabla general a falta de cinco etapas, cuatro en realidad porque el domingo 21 de julio es el paseo en los Campos Elíseos.

Tejay Van Garderen no cumplió pero Quintana si. El viernes 12 de Julio antes de la etapa del Monte Ventoux volví a escribirle a “Rafa” y a mi hermano, animado por la excelente presentación del ciclista de Boyacá, forjado a pedalazos en el camino a su escuela en Arcabuco.

“El Tour de Francia centenario cada día parece estar más cerca de mi premonición; que Nairo Quintana estará en el podio en Paris y tal vez en el lugar más alto, ganando como novato y rey de montaña, a los 23 años, la edad que tenía Laurent Fignon en 1987. El último novato en ganar fue Alberto Contador, a los 25 años, pero ya tenía trás de si las sombras del dopaje.

Quinto y líder de los jovenes en su debut en el Tour de France

Recuerden que se los escribí hace ya un par de semanas y algo me decía que Valverde no aguantaría. Lamentablemente fue el pinchazo de hoy el que lo dejó fuera de combate y tendrá ahora que devolverle a Quintana el favor que el boyacense le hizo en la Vuelta a España el año pasado: llevarlo a rueda y trabajar en su favor en las montañas para disputar el título.

Es el momento de Quintana. Está joven, cargado de glóbulos rojos, preparado física y mentalmente en las montañas de Boyacá para este Tour. Venía como gregario y hoy es líder.

Es la imágen de Movistar, cuyo principal mercado es América Latina, es humilde, gentil, una sonrisa permanente y un ciclista al que Froome le teme y respeta, como lo hizo el domingo en directo en la TV, durante la largada de la segunda etapa de montaña en que lo felicitó por ser el mejor de los jovenes y le dio un abrazo honesto y caluroso.

Ese día y por segunda fecha consecutiva, Quintana fue el único que lo atacó y Froome siempre le respondió. El kenyata sabe que Nairo es un peligro y no le da un centímetro de ventaja en las montañas.

La historia de esa etapa, en que Froome quedó aislado y sin respaldo, se va a repetir. Saxo Tinkoff seguirá atacando para llevar a Contador en la montaña, Movistar hará lo propio para llevar a Quintana descansado y en la infernal última semana plena de cimas con pendientes aptas para sus condiciones el reto del boyacense será entregar todo su esfuerzo y descontarle 5 minutos a Froome. Es difícil pero no imposible. Froome no es invencible y los ataques lo mermarán.

Quintana, Contador y “Purito” irán a rueda, los holandeses se quemarán en la montaña, igual que Kreuziger, el noruego Fuglsang y el joven polaco Kwiatkwosky, con la camiseta blanca. Todos son grandes (más de 1.80mts) y pesados, y en la montaña, en el territorio de Nairo, mostrarán sus debilidades.

Tal vez soy demasiado optimista pero el pálpito es que Nairo está cerca de escribir una página de oro para Colombia y su ciclismo, en el Tour del centenario.

En 2007, cuando Mauricio Soler era una esperanza para disputar el Tour, escribí para la BBC un artículo sobre la fuerza de los escarabajos colombianos que hoy cobra toda su vigencia. Y es que los alpes no sólo son franceses, suizos, austríacos, alemanes e italianos. También son colombianos.

El domingo en el Monte Ventoux, el miércoles en la contra reloj individual de montaña y el jueves en el Alpe d’Huez (donde Luis Herrera ya clavó la bandera colombiana en 1984, también a los 23 años!), otro escarabajo, Nairo Quintana, jugará sus cartas. Ojalá el sábado 20 de julio, haga el poker.

No olvidemos que Quintana ganó el Tour del Porvenir a los 20 años en los Alpes y que en el Critérium Dauphiné Liberé en 2012, también en los Alpes, derrotó al poderoso equipo Sky (con Wiggins y Froome juntos) en la montaña de Joux-Plane y llegó primero a Morzine. Se repetirá la historia?. Coincidencia?

Todo parece darse. La reputación del ciclismo limpio y honesto está en los pedalazos de Quintana y de Froome. Ambos son un aire puro para el ciclismo mundial. Cualquiera que gane será una imagen de esperanza para un deporte manchado en los últimos 20 años por la sombra del dopaje.

El último corredor limpio en ganar el Tour por sus propios méritos fue el navarro Miguel Induraín en 1995. Y Quintana vive en Navarra, en Pamplona y entrena en las mismas rutas de Miguel. Otra coincidencia?

Es la historia de Cenicienta. El “outsider” está a punto de ser Rey. Al término de la vigésima etapa en el inédito monte Semnoz, el sábado 20 de Julio, el día nacional de Colombia y de mi cumpleaños, lo sabremos”.

SOÑAR ES ALEGRIA

Nairo Quintana ya hace parte de la élite del ciclismo mundial. Es el primer colombiano en ganar una Vuelta del circuito UCI World Tour, está quinto en la tabla general y ha dicho que se ve con fuerzas para las etapas que restan. Es prudente y seguro. Y en el tanque tiene reservas. El colombiano sabe administrarlas porque creció con hambre y sabe lo que es sufrir y no traslucirlo. Se han fijado que sus facciones no denotan jamás el cansancio?.

Quintana ha ido de menos a mas, ha tomado el ritmo de competencia (de crucero diría yo) y los dos meses entrenando en las alturas de Boyacá, a 3.000 metros serán fundamentales ahora. No se ha desgastado con tantos ataques como Alberto Contador y la verdad, pareciera que sólo Froome es capaz de detenerlo.

En perfecta sincronía y trabajando para Nairo Quintana, Movistar puede ganar el Tour.

Es la hora de Movistar, de organizar muy bien la armada para apoyarlo y respaldarlo jueves, viernes y sábado. Incluso, si se desmoronan Michael Rogers, Maxime Monfort y Andy Schleck, con una buena actuación de Nairo, Valverde y Rui Costa, Movistar podría ser campeón por equipos y cerrar con broche de oro una temporada 2013 en la que se ha destacado como la mejor escuadra del circuito mundial.

Por ahora Nairo es quinto y creo que este miércoles luego de la contra-reloj en Montaña, que le favorece, será tercero y dejará atrás a Mollema y Kreuziger. Considero que al menos le saca un minuto a los holandeses y hasta podría descontarle a Contador, que si quedó golpeado de la rodilla trás su caída bajando, no estará a tope.

Froome está fuerte pero tuvo que hacer gasto para conectar y a Nairo lo llevaron a rueda.  Y el jueves es el Alpe d’Huez. 30 años después de Lucho Herrera en 1984, un colombiano volverá a ganar. Y ese día Froome va a perder tiempo, tal vez entre 2 y 3 minutos, para que el sábado sea el día de jugarse todo el resto y el Tour con la última subida.

Sigo creyendo que Nairo puede dar la gran sorpresa, aunque ciertamente que descontarle 5.47 a Froome no es fácil y menos cuando tiene un grupo dedicado y sin ninguna aspiración más allá de servir a su patrón.

Per si Nairo consigue más de 1.33 y se coloca segundo, ojo entonces. Richie Porte ya dijo que es peligroso y ha corrido con mucha inteligencia. A su turno, Froome lo tiene en la mira y estará atento. Hasta ahora el Tour pinta bien y lo hecho por Quintana es más de lo imaginado.

Subir al podio en Paris, ganar la montaña y la camiseta de los jóvenes es posible. Ganar el Tour centenario sería una sorpresa mayúscula pero también posible. En 1987, Luis Herrera fue segundo en el Monte Ventoux, ganó la clasificación de la montaña y fue quinto en la tabla general. Nairo Quintana está siguiendo sus pasos y tres décadas después de la aparición de los escarabajos colombianos en el Tour, puede superarlo, al igual que mejorar el tercer lugar de Parra en 1988, precisamente hace 25 años.

Sigamos soñando.

 

Mi cata sorpresa y los vinos del 2012

Los grandes vinos -por alcurnia, misterio y emociones- acompañan perfectamente las ocasiones especiales y nos ofrecen maravillosas sorpresas, nos producen admiración y nos confirman que cada botella es un ser viviente y su ciclo no es estricto ni matemático.

Durante las últimas semanas de vacaciones que pasé en Colombia en junio anterior, me di el placer de “esculcar” nuevamente mi cava de Bogotá (operación que trato de repetir anualmente), comprobar su perfecto estado y condiciones (se mantiene a 13º y 72% de humedad) y seleccionar para consumir varias decenas de botellas “maduras” que han estado durmiendo pacíficamente mientras yo trabajo catando vinos continuamente en Londres, Europa y alrededor del mundo.

Dos añadas de leyenda.

Mi meta era destaparlas y compartirlas con alegría y emoción con personas especiales, maduras y aún vigorosas, empezando por mi padre, quien me despertó el virus del vino y a sus 90 años sigue gozando de una salud y de una memoria admirables, probablemente gracias al buen vino.

Con él disfrutamos en familia un excelente Pomerol Clos René 1982; un vino de una añada excepcional, elegante, equilibrado y complejo, que se expresó perfectamente en un momento ideal de madurez, con notas de trufa, pimienta, frutos secos, y con una profundidad y persistencia increíbles. Por su regularidad y estructura atípica de 60% Merlot, 30% Cabernet Franc y 10% Malbec, es uno de los Pomerol de nivel medio más interesantes en calidad/precio. Decantado una hora antes, este vino de 30 años nos dió emoción plena y alegría total.

Mis jornadas en Colombia me permitieron terminar de comprobar que ciertamente una buena guarda beneficia al vino, pero que una aireación previa lo mejora sustancialmente y le ofrece la posibilidad de expresar todo su potencial. De hecho, muchos de los vinos que disfrutamos sorprendieron por su positiva evolución gracias al decantador y luego de otros 10 minutos en la copa eran la sumatoria de la complejidad y elegancia.

Eso nos ocurrió con prácticamente todos los 16 vinos (10 de ellos fueron decantados previamente) que constituyeron un largo y bien planificado almuerzo en el exclusivo Gun Club, con el que celebramos la amistad con Fernando España, uno de los grandes enófilos colombianos, quien a sus 83 años sigue vigente y maravillándose a diario con el vino.

La cita la concebimos con su hija Juanita, excelente sommelier y quien organizó el maridaje para los vinos, que fueron servidos por parejas. El grupo lo completaron la gran enóloga húngara residenciada en Colombia, Emoke Ijjasz, a quien leía desde joven sus escritos sobre vinos y licores, los reconocidos importadores Pedro López (vinos de Borgoña y Chile) y Leonardo Henao (Crus de Burdeos), y los periodistas Hugo Sabogal -columnista de vinos del diario El Espectador- y Víctor Manuel Vargas, de origen chileno y editor de la edicion dominical del periódico nacional El Tiempo.

Sentados, de izquierda a derecha: Hugo Sabogal, Leonardo Henao, Emoke Ijasz, Juan Carlos Rincón, Juanita España, Pedro López, Víctor Manuel Vargas y el homenajeado, Fernando España.

Los vinos que ofrecí eran en su mayoría franceses del año en que nos conocimos con Fernando, cosecha 1998, considerada muy buena en Médoc y Pessac-Léognan, y excelente en Pomerol, Saint Emilion y Fronsac. Pero además, llevé unas sorpresas adicionales en vista de los invitados a la reunión; de Hungría y Chile. La idea era hacer un viaje por algunas de las más importantes denominaciones de origen, a sus diferentes cepas, y compartir una tarde vinícola entre amigos. Mi regla de oro para disfrutar el vino es compartirlo.

Para el recuerdo de mi cata del año les presento los vinos en el orden de servicio y con mis notas (muy sucintas) de la ocasión. Aclaro que los cuatro primeros vinos y los dos últimos (los 70′s) no pasaron por el decantador pero tuvieron un corto tiempo de aireación en copa:

1- Tokaji Szamorodni, Száraz, 1993. El vino de aperitivo fue húngaro, un Tokaji seco de color ambar, muy evolucionado, en fase de declinación, con notas ajerezadas, toques de albaricoque, cáscara de naranja ácida y buena persistencia. Este primer vino nos despertó más dudas que emociones.

2- Hautes-Côtes de Nuits, PatriarcheBorgoña 1999. Pinot Noir de buena estructura, un vino genérico, de una gran añada, proveniente de una de las importantes casas productoras. De color rojo granate con tonos ladrillos, se mostró fresco aunque ligeramente amaderado, con notas terrosas en nariz y un poco vegetal en boca, de final largo, pero con asperezas y astringencia. Después de 15 minutos de aireación mejoró en la copa.

3- Morgon, Thorin, Cuvée Jean Thorin 1998. El vino que compartía presentación con el Borgoña fue la primera sorpresa. Un excelente Cru de Beaujolais, 100% Gamay, que se mostró pleno de vitalidad. La cuvée especial de la casa Thorin, proveniente de las mejores uvas cultivadas en terrenos de mica y cuarzo, fue un vino de carácter, con muy buena fruta (frambuesas y cerezas), ligeramente aceitoso, aromas minerales y de cueros, buena persistencia pero su final algo seco. Una revelación porque normalmente el límite de edad para los consagrados Crus de Beaujolais, es una década.

4- Bordeaux Superior, Château de Reignac, 1998. Uno de los vinos más premiados de esta extendida denominación Bordeaux, elaborado por Yves Vatelot con la asesoría de Michel Rolland. Otra sopresa agradable. Complejo, mineral, especiado, fresco, con notas de cerezas, frutos rojos secos y pimientas, y de una admirable longevidad bien llevada. Un Bordeaux Superior es un vino que usualmente se bebe en los primeros cinco años de su salida a la venta y no es de guarda. Pero en este caso, la excepción hizo la norma.

La decantación es benéfica para el vino y los Burdeos lo comprobaron.

5- Listrac-Médoc, Château Fourcas Hosten, 1998, antiguo Cru Bourgeois Supérieur. Presentado en pareja con Reignac, este excelente Listrac continuó aumentando el nivel de la jornada. Vino en un momento perfecto de evolución, mineral, aromas de cuero fresco, balsámico, con notas de chocolate, cacao y moka, largo y refrescante en boca. Vino de buena estructura, cuerpo medio y amable. La cata tomaba buena dinámica.

6- Margaux, Château Marquis d’Alesme Becquer, 1998, Tercer Grand Cru Classé. Complejo y expresivo, este Grand Cru Classé fue presentado para apreación sólo. Es una etiqueta que normalmente ha sido menospreciada debido a varias añadas erráticas en los años 80 y 90, pero que nos demostró el linaje de los grandes burdeos en las grandes añadas. Para mi fue una sorpresa mayúscula porque no me esperaba tanta calidad y mis experiencias anteriores no habían sido alentadoras, excepción hecha de los últimos tres años, 2008, 09 y 10. Vino de color rojo granate oscuro, con notas minerales de grafito, nariz floral (violetas), y aromas de frambuesas y cerezas, en boca fue redondo, refrescante y especiado, con notas de brevos y ciruela negra, moka y un amable final de tostados y café árabica. De gran persistencia y elegancia, un gran Margaux que demuestra la influencia del Cabernet Franc (15%) y el Petit Verdot (10%) en el ensamblaje junto a los tradicionales Cabernet Sauvignon y Merlot. Uno de los mejores vinos de la reunión.

7- Saint Julien, Château du Glana, 1998. Un vino de nivel Cru Bourgeois -aunque nunca ha sido clasificado- que presenté en pareja con el Saint Estèphe. Glana se ha beneficiado de parcelas compradas al Tercer Grand Cru Classé, Château Lagrange, y produce uno de los Saint Julien de nivel medio más consistentes desde finales de los años 90. De color rojo granate medio con ribetes teja, presentaba notas pimentosas, con aromas de moras y frambuesas, y en boca fue muy fresco y persistente. Un vino amable, en un buen momento.

8- Saint Estèphe, Château Les Hauts de Pez, 1998. El segundo vino del Cru Bourgeois Château de Pez, ya estaba en fase de declinación y a pesar de ofrecer notas balsámicas, en boca desplegaba notas animales y de fruta ácida, con astringencias y final sin elegancia. Un segundo vino al que le pasaron los años.

9- Haut-Médoc, Château La Tour Carnet, 1998, Cuarto Grand Cru Classé. Otro encuentro muy interesante de una época hoy revaluada. La propiedad fue adquirida en 1999 por el magnate vinícola Bernard Magrez, quien modernizó los procesos de vinificación, redujo la densidad de plantación, estableció la doble selección y aumentó el porcentaje de barrica nueva. Pero como ejemplo de la “vieja época” este vino presentó un nivel alto de calidad, con una evolución homogénea, fruta roja macerada (ciruelas y frambuesas), especias, notas aciduladas, moka y menta. De final fresco y largo, es un vino amable pero con una trama secante y signos claros de evolución. No mejorará y está a punto para beber.

10- Pessac-Léognan, Château Brown, tinto, 1988. Otra época y otro estilo pero un vino de calidad que hoy hace parte de los mejores de la denominación de origen, cuya clasificación fue creada en 1987, pero no consideró a Brown como un Grand Cru. La propiedad pertenece a la familia Mau desde 2004 y es dirigida por el dinámico Jean-Christophe Mau, uno de mis cercanos amigos bordeleses, quien reside en el château con su familia. El vino que probamos, de color granate-marrón y tonos ladrillo, era elegante y fresco, mentolado, con notas de cuero, moka, frutos secos y algo terroso. Es agradable y especiado, pero ha entrado en fase de declive. Después de un serio trabajo de reorganización del viñedo y mejora de los métodos de cultivo, Brown es uno de los más elegantes y especiados vinos de Pessac-Léognan, un top por calidad/precio.

De izquierda a derecha quince orígenes diversos, quince vinos degustados.

11- Saint Emilion Grand Cru Classé, Château Yon Figeac, 1998. Otra sorpresa por su complejidad y elegancia tánica, que degustamos junto al Pomerol y al Fronsac para comprender la fuerza del Merlot en la ribera derecha de Burdeos. Lo conozco desde la añada 95 y aunque no es uno de los Saint Emilion más cotizados entre los Grandes Crus Classés, tiene un nivel de regularidad interesante y precio abordable. La añada 1998, es considerada una de las mejores en la ribera derecha y el vino lo demuestra con una frescura y elegancia sobresalientes. Con notas tostadas, moka, café y torrefactos, es largo en boca, desplegando notas minerales, ciruelas pasas y regaliz. De final especiado y largo, fue muy seductor.

12- Pomerol, Château Beauregard, 2000. Otra de las añadas míticas de Burdeos aunque en el caso de la ribera derecha, un buen número de propiedades lograron su mejor vino al año siguiente, pasado el “efecto milenio”. Con un 30% de Cabernet Franc en su ensamblaje y ubicado en el límite de la denominación (su terreno es aledaño al del Château Cheval Blanc, Primer Grand Cru Classé A de Saint Emilion), este es uno de los vinos más interesantes de Pomerol por la relación calidad/precio. Su enólogo Vincent Priou apuesta a la elegancia y en las grandes añadas el vino es realmente sobresaliente. Superó por poco al delicioso Yon Figeac, gracias a una mayor complejidad y elegancia, y a sus notas minerales y torrefactas en perfecta sintonía. Excelente y otro de los grandes vinos del día.

13- Fronsac, Château de La Riviere, 1998. Uno de los vinos más conocidos y premiados de esta denominación, al noroeste de Pomerol, reconocido por su clásica etiqueta dorada. El vino decepcionó un poco debido a su final áspero y secante, a pesar de su frescura en boca y notas minerales y de café. Un vino fuerte, corriente pero rústico, sin la elegancia de sus hermanos de mayor alcurnia.

14- Madiran, Château Montus, 1998. Un clásico del suroeste de Francia, en la frontera con España, producido con la uva Tannat por Alain Brumont, uno de los viticultores estrella y emblema de la denominación de origen. De color rojo púrpura oscuro, casi negro, el vino ofrecía aromas fuertemente animales (cueros) y en boca muy mineral y tánico, excesivamente tosco y agresivo, muy difícil. Incluso tres horas después de la decantación el vino conservaba esa trama rústica y sin armonía. Habrá que volver a probarlo otro día.

15- Vino Reservado, Concha y Toro, 1977. Una reliquia de mi cava y el primero de los vinos sorpresas que tenía para la reunión. Otro vino que asombró a la mayoría por su frescura y longevidad aunque el Cabernet Sauvignon y el Merlot de este chileno no tienen la estirpe de un Pauillac o de un Médoc, y 35 años para este vino de gama media, que nunca fue pensado para un camino tan largo, se sienten. De color rojo ladrillo, con notas suaves especiadas y algo pimentosas, es un vino ligero -casi tipo Borgoña- en fase decadente, con notas algo dulzonas, pero largo y aún fresco. Valorado y apreciado por haber cumplido más de dos veces la expectativa máxima de guarda es un vino que merece un aplauso. Una etiqueta del pasado, un vino pionero del monstruo mundial que hoy es Concha y Toro, su vino de más venta en los años 70 y antecesor del Marqués de Casa Concha y de Don Melchor. Lo interesante es que quedan otras tres botellas en la cava.

16- Egri Bikavér, Egervin, Muzealis Bor, 1976. La gran emoción de la tarde y mi sorpresa para Emoke, con un vino que tenía en cava desde 1998, a la espera de ese momento especial. Un “milagro” vinícola porque estaba perfecto y fue emocionante desde el descubrir su etiqueta antigua de la época comunista, hasta retirar con sumo cuidado el corcho y recibir sus primeros aromas, fuertes y poderosamente animales. Esta botella del famoso “Sangre de Toro” húngaro, que es producido en el nordesde -Eger- con 13 uvas distintas (Kadarka, Kefrankos o Blaufränkisch, Cabernet Sauvignon, Merlot, Syrah, Pinot Noir y Zweigelt, son las principales) y está considerado el vino tinto más famoso del país, tenía una historia inusual. La había adquirido en Tokio luego de una cena en que me emocionó su vigor. Casi 14 años después el vino seguía siendo una maravilla.

Un Egri Bikavér pasa entre dos y tres años en barrica y durante la época comunista se utilizaba mucho Cabernet Sauvignon en su elaboración, lo cual favoreció probablemente su evolución tan prolongada y un resultado tan inesperado. El vino, de color oscuro, desplegaba notas afrutadas y herbáceas, del tipo bosque resinoso, y en boca era fresco y largo, vibrante, con aromas algo dulces de fruta cocida, y taninos ligeramente secantes. Vino distinto, vino de otros tiempos, vino de largo aliento, sangre de vino, sangre de toro. Era la única botella y la ocasión fue igualmente única y memorable. Uno de mis vinos Top del 2012.

* VINOS PARA NO OLVIDAR: A lo largo de 2012, fueron miles de vinos degustados y seleccionar nunca es fácil después de tantas copas y recuerdos acumulados, pero hay algunos que merecen un lugar en mi lista de favoritos del año. No puedo dejar pasar Château Cheval Blanc 2000 (Primer Grand Cru Classé A de Saint Emilion), Château Margaux 2008 (Margaux, primer Grand Cru Classé), Château Montrose 2005 (segundo Grand Cru Classé, Saint Estèphe), Zuccardi Aluvional 2008 (Argentina), Château Haut Bailly 2004 (Pessac-Léognan), Château Smith Haut-Lafitte 1959 (Pessac-Léognan), Château Angelus 2008 (Saint Emilion, Primer Grand Cru Classé B), Corton-Charlemagne Grand Cru 2007 (Borgoña, Louis Latour), Biblia Chora Ovilos 2011 (Grecia), Château Sociando Mallet 2010 (Haut-Médoc), Château Beauregard 2009 (Pomerol), Château Lagrange 2000 (Saint Julien), Château Larcis Ducasse 2010 (Saint Emilion, Grand Cru Classé), Château Lafon Rochet 2005 (Saint Estèphe), Château La Pointe 2010 (Pomerol), Château Prieuré-Lichine 2010 (Margaux), Château Giscours 2009 (Margaux), Château Branas Grand Poujeaux 2009 (Moulis), Batard Montrachet 2009 (Borgoña, Albert Bichot), Château Climens 2009 (Barsac), Hermitage blanc “Au Coeur des Siècles” 2009 (Ródano norte, Cave de Tain L’Hermitage), Avaton 2008 (Grecia), Jiabeilan Cabernet 2009 (China), Rioja Gran Reserva 890, La Rioja Alta 1995 (España), Licina 2008 (Vino de Madrid), Maso Montalto Pinot Nero 2002 (Lunelli, Italia), Taittinger Comtes de Champagne 2000, Champaña Amour de Deutz, Blanc des Blancs 2005, Terra Di Lavoro (Campania, Italia), Clos des Lunes-Lune d’Argent (Bordeaux Blanc 2011), Château Peby Faugères 2000 (Saint Emilion Grand Cru), Château Grand Corbin Despagne 2005 (Saint Emilion, Grand Cru Classé), Château Brane Cantenac 2009 (Margaux), Château Dauzac 200o (Margaux), Hacienda Araucano Clos de Lolol 2010 (Chile), The FMC 2010 (Chenin Blanc, Suráfrica), Cabernet Franc Oldenburg Vineyards 2009 (Suráfrica), Vision 2008, Kaapzicht Steytler (Suráfrica), Hannibal 2009, Bouchard Finlayson (Suráfrica), Enki 2009 (Vistamar, Chile), Vigno 2009 (Morandé, Chile), Sol de Sol 2010 (Chile), San Pedro de Yacochuya 2008 (Salta, Argentina), Altimus 2009, bodega Michel Torino (Argentina), Mendel Lunta 2010 (Mendoza, Argentina), Achaval Ferrer Finca Bellavista 2008 (Mendoza, Argentina), Sassicaia 2004, Bolgheri, Tenuta San Guido (Italia), Torgiano Rosso Riserva Rubesco 2006, Vigna Monticchio (Italia), Rosso del Conte 2008, Nero d’Avola, Tasca d’Almerita (Italia), Château  Léoville Poyferré 2005 (Saint Julien), Château de Braude 2010 (Haut-Médoc), Château La Louviere blanco 1986 (Pessac-Léognan), Château Pichon Longueville Comtesse de Lalande 2010 (Pauillac, segundo Grand Cru Classé), Château Clerc Milon 2010 (Pauillac, quinto Grand Cru Classé), Château Grand Puy Lacoste 2010 (Pauillac, quinto Grand Cru Classé), Le Défi de Fontenil 2005 (Bordeaux), Muscat 2011 Domaine D’Ollon (Rouvinez, Suiza), Clos de Balavaud Vetroz Grand Cru (Suiza), Quinta do Vallado Reserva 2000 (Douro, Portugal), Adelaide 2009 (Douro, Portugal), Aveleda 2011 Alvarinho (Portugal), Martín Códax 2011 (Rías Baixas, España), Altos del Terral T1, 2009 (Ribera del Duero), Pingus 2010 (Ribera del Duero, España), Château d’Yquem 2005 (Sauternes), Champaña Charles Heidsieck Blanc des Millénaires 1995,

Salud y Feliz Año 2013!

Burbujas para el deleite en Navidad, Año Nuevo y Reyes

Qué mejor ocasión que los días de Navidad, Año Nuevo y Reyes para celebrar con finas y vibrantes burbujas estos festivos en familia, junto a amigos y seres queridos!

La costumbre nos dicta que las Champañas, Cavas y espumantes en general, son invitados ideales y compañeros de la alegría en estas fechas de fin de año y de inicio de un nuevo calendario gregoriano. Ah! y en febrero será el año nuevo chino y en septiembre el hebreo.

Y aunque no hay reglas fijas para celebrar, ciertamente la época se presta para liberar las burbujas festivas, tal como nos ocurre en los cumpleaños, bodas, nacimientos, aniversarios y cualquier otra ocasión feliz. Es que los espumantes están para acompañarnos siempre!

Por ello, luego de otro intenso año de catas he triplicado mi selección personal del 2011 y las opciones, para que usted tenga la posibilidad de escoger en tiendas especializadas, vinotecas, supermercados y si está de viaje, en almacenes libres de impuestos (Duty Free), las Champañas, Cavas y espumosos para cada momento.

Este año acudieron a la cita diez productores, seis franceses, tres españoles y un argentino, que representan un amplio espectro y elaboran botellas de interés especial por las características del vino, el renombre, la calidad y la innovación. Y en total les presentaré 15 vinos para esperar e iniciar el 2013.

En orden alfabético corresponden a las Champañas Beaumont des Crayères, Cattier, Charles Heidsieck, Deutz, Drappier y Taittinger; las Cavas Freixenet, Muga y Segura Viudas, y el espumante rosado de la bodega Schroeder, en la Patagonia argentina.

Al organizar la cata establecí cinco categorías que responden a las gamas y a la relación de precio, de manera que la apreciación gustativa tuviera un hilo conductor de fácil comprensión y que a usted el resultado le ofrezca mayor claridad en el momento de escoger sus botellas para disfrutar en las fiestas. Ah! Recuerden la temperatura de servicio, entre 6 y 8º, que a veces se olvida en medio de tantas emociones.

Las burbujas festivas comienzan, en orden ascendente, con el espumante argentino y las Cavas, seguidas a continuación por los grupos de Champañas; primero las Clásicas, luego las Premium, posteriormente la categoría de Vanguardia y para terminar, las Champañas de Prestigio, que son las cuvées mas finas y exclusivas de los productores.

Aclaro que la categoría Vanguardia corresponde a Champañas tipo Premium que por su innovación y características marcan tendencias. Destaco además que varios productores decidieron enviar sus cuvées de Prestigio y que una de ellas, Amour de Deutz 2005, es primicia mundial. Apenas ha salido al mercado y nuestra cata fue una de las primeras antes de su comercialización en 2013! Fantástico.

ESPUMANTE: Coloquialmente a cualquier vino espumante la gente le llama Champaña pero legalmente sólo tienen ese derecho los vinos espumantes producidos en la región francesa de Champaña, delimitada a un área específica y empleando únicamente seis cepas autorizadas por reglamento, entre las cuales Pinot Noir, Pinot Meunier y Chardonnay suman el 99.5%. Es decir que una Champaña es un vino espumante pero no viceversa.

Técnicamente los espumantes son vinos con gas disuelto que se consigue con una segunda fermentación dentro de la botella cerrada o en depósitos al añadir una dosis de azucar. Se producen en muchos países del mundo y tienen distintos nombres según origen o tipo: Champaña, Cava, Proseco, Brut, Spumante, Espumante, Sparkling, Blanquette, Crémant, Sekt, Clairette, entre los más conocidos.

En la cata, lo interesante detrás de este vino espumante, es lo exótico por procedencia, tipo, composición, frescura e importancia. La categoría y la calidad de los espumantes en Argentina, ha despegado sustancialmente en los últimos tres años, con botellas de gran nivel elaboradas con Chardonnay, Pinot Noir y la uva blanca típica del pais, Torrontés. Segun mis colegas suramericanos, este es uno de los segmentos que más ha crecido en el mercado autral y tiene mayor auge en este momento que el hemisferio sur goza del verano!.

1- Rosa de los vientos. Es un Rosé Nature (espumante rosado seco) con menos de 3 gramos de ázucar residual, producido por la joven Bodega familiar Schroeder, fundada en 2002 en el clima seco de la Patagonia argentina. Me impacto positivamente la primera vez que tuve ocasión de probarlo (recién lanzado), durante mi vista a la bodega en noviembre de 2009. El enólogo Leonardo Puppato creó esta joya 100% Pinot Noir en el valle de suelos arenosos y pedregosos de San Patricio del Chañar, donde los vientos constantes pero moderados favorecen la sanidad de los viñedos. De allí el nombre y su etiqueta. El vino es muy cuidado, elegante y complejo, gracias a la selección manual de la uva y una crianza de 24 meses. De color rosado fresa, tiene burbujas finas y delicadas y desprende aromas frutales de cereza, manzana y trigo. En boca es muy refrescante, con un ataque acidulado, notas de fresas ácidas, miel tostada suave y toronja. De final largo y fresco, es un espumante que va perfecto como aperitivo pero igualmente acompañando una cena de mariscos o carnes blancas. Hoy se producen 80.000 botellas anuales.

CAVAS: Es el espumante español por excelencia, con una producción anual de 210 millones de botellas, de las cuales un 60% se exporta mundialmente. La Cava se elabora siguiendo el método tradicional de producción de Champaña, fundamentalmente en la zona del Penedés (Cataluña), utilizando cepas autóctonas como las blancas Macabeo, Parellada, Xarel-lo, Subirat (Malvasía) y además Chardonnay. Entre las tintas se emplean la Garnacha, Monastrell (Mourvèdre), Pinot Noir y la muy rara Trepat, del área de Conca de Barberà.

La producción también está autorizada en ciertos municipios de Valencia (Utiel-Requena), Rioja y Navarra. Hay miles de etiquetas (6.500 productores), pero mi ecléctica selección se fijó en tres casas partuculares; la centenaria e innovadora Freixenet, la joven Heredad Segura Viudas (1969) y la reconocida Bodega Muga en Rioja.
Burbujas de lujo desde la Patagonia, Rioja y Penedés.

Burbujas de lujo desde la Patagonia, Rioja y Penedés.

2- Conde de Haro. Este Cava tiene un origen singular y una producción limitada de apenas 20.000 botellas. Es el vino espumante que elaboraba para el consumo de la familia la renombrada Bodega Muga en Rioja (Haro) y que gracias al impulso de su joven y dinámico gerente Manuel Muga, se ha puesto a la venta al público. La conocí en noviembre en el Encuentro de Decanter cuando la probé con Manuel y me encantó. Con la Master of Wine Sarah Jane Evans, la presidente de mi panel de cata en el concurso de DWWA, coincidimos en reconocer su excelente calidad, apoyada en un corte de 90% Viura (Macabeo) y 10% Malvasía, plantadas en la misma zona arcilloso-calcárea de donde procede el famoso Rioja Gran Reserva Prado Enea. Muga es una de las únicas tres bodegas riojanas que elaboran Cava y además la produce rosada, a partir de Garnacha. Para estas fechas la he vuelto a catar y compruebo sus burbujas finas, su carácter elegante y frutal y su frescura indudable, con notas de manzanas amarillas y peras, tonos acidulados y cítricos muy suaves y algunos dejos de vainilla, miel de acacia, y mineral. Largo y vibrante, es un Cava que por su origen, crianza y paso por barriles de madera de mil litros, creo que aceptará una guarda interesante de al menos un par de años y evolucionará hacia notas tostadas. Pero la verdad es desde ya un excelente aperitivo y tal vez no valga la pena esperar.

3- Reserva Heredad, de Segura Viudas. Este es el Cava más premiado de la Bodega y ciertamente una de las botellas más llamativas del mercado, gracias a un diseño lujoso e impactante que nunca pasa desapercibido. Se trata del vino Brut Reserva (11 gramos de azucar por litro) de la joven bodega, que comercializa sus vinos desde 1969, y se beneficia de una larga crianza de 30 meses. La conocí hace seis años en una cata de vinos de España y me sorprendió tanto que una de ellas hoy hace parte de mi repertorio de “botellas-floreros” en casa. La Reserva Heredad está elaborada con vinos de las mejores añadas y tiene como base el Macabeo (77%) más un 33% de Parellada, lo cual le da una gran estructura que favorecerá una guarda media. Me agradó su color amarillo ligero color paja, la fineza de sus burbujas y las notas ligeramente torrefactas de café y pan tostado, junto con frutos maduros tipo higos y albaricoque. En boca tiene una gran complejidad y la visualizo acompañando mariscos y pescados fuertes, carnes blancas y postres elaborados con queso. Este Cava fue uno de los más reconocidos en 2011, cuando obtuvo la medalla de oro en el Concurso Mundial de Bruselas y plata en Decanter (DWWA).

4- Reserva Real Freixenet es un Cava de lujo, elaborado con vinos de diferentes añadas (20% de reserva), siguiendo el estilo de grandes cuvées francesas. Su base es un 80% Macabeo, acompañado de Parellada y Xarel-lo (un 10% de cada uno). Es la segunda vez que tengo contacto con esta Cava especial, del tipo Gran Reserva, que porta una etiqueta entre tradicional y espartana, simple y llamativa, en una botella elegante y mucho más discreta que la ya icónica de Cordón Negro. Se presenta con un color muy cítrico, amarillo ligero con reflejos de trigo, de burbuja abundante pero fina. Esperaba notas mas tostadas y ligeramente almendradas y me encontré con notas frutales de manzana ácida y granadilla, notas suaves de levadura y un final largo y vibrante, con marcada acidez. Es un Cava elegante pero creo que una guarda de al menos tres años le dará un carácter más almendrado y reposado, con lo cual será ideal para carnes. En el momento me parece interesante para disfrutarlo con un pavo almendrado. Otro vino premiado internacionalmente, con medalla de oro en Mundus Vini 2010, en Alemania.

CHAMPAÑAS CLASICAS (BRUT): Este grupo lo integran las llamadas Champañas de tradición, generalmente de ensamblaje y sin añada (NV: Non vintage o Non Millésimé), que son los vinos más representativos y constituyen entre el 80 y el 85% de la producción total de Champaña, que anualmente se aproxima a los 34o millones de botellas. Son las Champañas de menor precio en el mercado, pero este se incrementa según factores como el tipo de elaboración, el porcentaje de vinos de reserva empleado, la calidad y localización de los viñedos, el prestigio e historia del productor, entre otros.

Por su frescura son las perfectas Champañas aperitivo pero por su complejidad pueden acompañar incluso una cena. Son secas, del tipo Brut -hasta 12 gramos de ázucar por litro- pero incluí una curiosidad: una Champaña del tipo Brut Natural (también llamadas Brut Zéro), que tiene menos de 3 gramos y es 100% Pinot Noir.

Una trilogía de Bruts refrescantes para iniciar la fiesta.

5- Drappier Brut Nature Zero Dosage André et Michel. La casa Drappier es bicentenaria (1808) y original, y sus Champañas reflejan ese espíritu. Está ubicada en Urville (Aube) y sus cavas son las únicas que datan de la época medieval (1152) cuando fueron construídas por los monjes cistercienses, quienes llevaron el Pinot Noir a la región. Las cavas figuran entre las más extensas de Europa y son de las pocas que no fueron dañadas durante la segunda guerra mundial ni en los incendios de los años 50. Drappier es una bodega familiar, un productor boutique e independiente de los grandes grupos, cuyas Champañas se caracterizan por la fineza, exhuberancia y excelente relación calidad/precio. La cuvée Brut Nature es única: 100% natural (sin filtrado), sin adición de dióxido de azufre (empleado para evitar la creación de micro-organismos) cuando la mayoría de productores agrega hasta un 5%, sin ningún licor de expedición añadido (Zéro Dosage) y tan sólo subsisten 2 gramos de azúcar residual natural por botella. Es una Champaña 100% Pinot Noir, en realidad lo que se llama un Blanc des Noirs,pero varietal porque se elabora con una sola uva tinta de las dos autorizada (La otra es el Pinot Meunier). Diría que esta es una Champaña en su expresión más pura y es sorprendente por su viveza y frescura frutal. De color amarillo dorado y una burbuja corta, despliega aromas de peras y melocotón y en boca es amplia, refrescante y exótica, con notas de mango verde, vervena, ciruela ácida y un toque de manzanas. Excelente aperitivo que puede acompañar una entrada de pasabocas.

6- Deutz Brut Classic (NV). Esta es una de las Champañas más interesantes en el mercado, de una regularidad a toda prueba, fresca, vibrante y de notas cítricas muy elegantes. Es la carta de presentación de la respetada casa Deutz, fundada en 1838 en Aÿ (comuna clasificada Grand Cru), y muy apreciada por los conocedores por su balance y finura dentro de las cuvées clásicas. Se trata de una Champaña elaborada como un ensamblaje de distintas añadas provenientes de entre 20 y 30 Crus diferentes que resultan en un vino delicado y de gran balance con 1/3 de cada uva principal en su mezcla. Guardo un momento especial de ella celebrando el Año Nuevo 2003 en Londres con mi amigo escritor y periodista Martín Murphy, ganador del Premio Juan Rulfo de novela corta en 2004, ocasión en la que preparé un tradicional arroz con coco y camarones del pacífico colombiano. Confieso que es una de mis Champañas preferidas por su equilibrio entre complejidad y frescura. En la cata reveló un color amarillo palido, con burbujas finas y constantes, nariz muy aromática con toques cítricos y de frutos blancos, y en boca una explosión de frescura de toronjas y limas, peras, melocotones, cáscara de naranja, miel del bosque y notas finales de pan brioche y almendras. Joven aún, es una de las Champañas Bruts NV que mejor se prestan para añejar unos años, cuando revelará nuevas y más compleas sensaciones. Pero para estas fiestas es perfecta como aperitivo gracias a su acidez y frescura e irá perfectamente con entradas de frutos de mar, crustáceos, langosta, un plato de gambas e incluso carnes blancas como el mismo pavo de la cena.

7- Charles Heidsieck Brut Réserve (NV). Otra Champaña innovadora y muy apreciada por su filosofía de calidad y su “regla de oro” desde hace 20 años, cuando su enólogo Daniel Thibaud decidió emplear un 40% de vinos de reserva y crear una Super Champaña Brut, “Mis en Cave“, tipo Premium, que se convirtió en una referencia. Su sucesor Régis Camus ha perpetuado esa sabiduría y para celebrar los 150 años de la renombrada casa, en octubre de este año se hizo un relanzamiento de la marca, con nuevas botellas (más elegantes) y nuevas etiquetas (más modernas). Charles Heidsieck nació en 1851 en Reims y lleva el nombre de su fundador (Charles-Camille), sobrino de Florens-Louis Heidsieck, quien fundó en 1785 la casa de champagne Heidsieck & Cie. Por procesos de relaciones familiares, los sobrinos dividieron la compañía en tres empresas y marcas distintas de Champaña: Charles Heidsieck, Piper Heidsieck y Heidsieck & Cie Monopole. Las dos primeras pertenecen hoy al grupo de lujo EPI y la última a Vranken, que es también propietaria de las champañas Pommery y Charles Lafitte. De las tres Heidsieck, la “Champaña Charles”, como se le conoce en Estados Unidos, es la más apreciada por los enófilos. La historia reconoce a Charles Heidsieck como el gran embajador de la champaña en Estados Unidos y pieza fundamental de la popularización de su consumo en Estados Unidos. Hoy día, la casa produce 3 millones de botellas anuales (80% se exporta) distribuídas en cinco etiquetas diferentes, dos de ellas rosadas. Me gustó desde que la conocí en los años 90 cuando vivía en Bélgica, y guardo un maravilloso recuerdo de la Mise en Cave 1993 de etiqueta verde oliva que fue el aperitivo en 2008 para una extraordinaria cata de los primeros Grandes Crus de Burdeos en Bogotá ofrecida por mi gran amigo enófilo Fernando España. Ahora he degustado la última producción (Mise en Cave 2008) con la nueva y elegante botella de vistosa etiqueta, de la cual desaparece la mención Mise en Cave, al parecer porque confundía el consumidor. La Champaña sigue siendo maravillosa y los vinos de reserva -de 10 años en promedio- la otorgan una increíble compledidad y madurez gracias al ensamblaje de 60 Crus seleccionadas (50% Chardonnay + 50% Pinot Noir) y 36 meses de maduración. De color amarillo dorado, despliega en nariz aromas de frutos secos, peras, manzanas y almendras, y en boca su ataque es elegante y refrescante, con notas de duraznos, ciruela amarilla, torta de pasas de navidad, coco, caramelo y notas suaves de café tostado. Su final largo y fresco la hacen ideal para acompañar los primeros platos y las carnes blancas, pero si a usted le gustan las champañas maduras con notas de nueces, yo le aconsejo que guarde un par de botellas en la cava para recibir el Nuevo Año de 2018. Creo que bien vale la prueba.  

CHAMPAÑAS PREMIUM:En esta categoría están incluídas las Champagnes millesimés, de alta calidad, que en total no representan más del 6% de las ventas totales pero son un gran vector de comunicación junto a las líneas de vanguardia y prestigio. Prácticamente todas las principales casas y productores de Champaña elaboran vinos premium pero sólo en las buenas añadas o mezclando varias de ellas. Puede tratarse de Champañas de ensamblaje o también varietales y el vino empleado puede provenir de distintas áreas y viñedos.

8- Taittinger Brut Millésimé 2005. Esta casa, fundada en Mailly en 1734 (la segunda después de Dom Ruinart en 1729), es una de las pocas bodegas familiares que quedan y es la mayor propietaria de viñedos (288 hectáreas), que suplen la mitad de las necesidades para producir 6 millones de botellas anuales. Taittinger es una casa familiar que ha superado diversas crisis, tiene su sede en Reims desde 1931 cuando la adquirió Pierre Taittinger, y hoy es presidida por su nieto Pierre-Emmanuel Taittinger; dinámico embajador de la denominación de origen y uno de sus dueños con el Banco Crédit Agricole Nord-Est. Una de las características de estilo de la Champaña Taittinger es su alta proporción de Chardonnay en los ensamblajes, como es el caso en su cuvée 2005 integrada con Pinot Noir por partes iguales y madurada por seis años. Esta botella millésimé salida al mercado en abril pasado, es una Champaña de placer y finas burbujas. De color oro pálido, es un vino todavía joven, elegante y de cuerpo, que ofrece notas de manzanas, ciruelas, almendras y pan de miel. En boca  es fresco y largo, con notas cítricas de naranja ácida y mandarina, frutos secos y miel joven. Es una Champaña exótica que permite una guarda de mínimo cinco años y que gracias a su estructura compleja acompañará perfectamente la cena y el pavo de Navidad.

9- Drappier Grande Sendrée 2004. Es la cuvée más compleja de la casa y proviene de una parcela de 2 hectáreas plantadas hace más de 70 años, que fueron cubiertas de cenizas luego de los incendios de Urvile en 1838. La botella reproduce los envases artesanales del siglo 18 y el nombre deriva del francés antiguo: grandes cenizas. Esta Champaña se elabora sólo en las grandes añadas, con vinos de reserva que se maduran en toneles de roble de gran capacidad (Foudres) y pueden permanecer hasta 2o años debido a su lentísima oxidación y poca influencia de la madera. La añada 2004 es un ensamblaje de 60% Pinot Noir y 40% Chardonnay y tuvo una producción limitada a 7.000 botellas. Es una Champaña compleja y mineral que deja traslucir por momentos los suelos calcáreos de la parcela y es dominada por notas de frutos secos y confitados, especias y miel de acacia. De color amarillo ambar, tiene burbujas finas y discretas y en boca es elegante, compleja y equilibrada, entre notas ligeramente almendradas, mieles, cera de abejas, ciruelas y pasas. Es una típica Champaña gastronómica, de gran cuerpo y estructura, ideal para acompañar un plato de frutos de mar o una langosta. Sus notas finales ligeramente tostadas, son invitadoras.

CHAMPAÑAS DE VANGUARDIA. La idea de establecer esta categoría es destacar aspectos innovadores e interesantes que las distancian de las gamas tradicionales.

10- Charles Heidsieck Rose 1999. Refinada y compleja, la sitúo en un escalón intermedio entre las categorías Premium y Prestigio. Al final me decidí a calificarla de vanguardia porque es una de las mas elegantes, y más premiadas  y prestigiosas Champañas rosadas Millésimé del mercado, sin llegar al precio -a veces exorbitante- de las cuvées de lujo de las grandes marcas. En ese sentido, Charles Heidsieck está a la vanguardia porque ofrece un producto de lujo a precio de Premium. Además, su ensamblaje es atípico; Chardonnay (93%), con apenas un 7% de Pinot Noir, es decir, prácticamente un Blanc de Blancs “teñido”. Con etiqueta renovada (la botella también cambiará en la nueva añada), esta Champaña es un compendio de placeres, desde su color rosado salmón con tonos naranja que muestran su evolución, su efervescencia lenta y de burbujas finas, y la nariz que despliega aromas de frambuesa, granada y pomarrosa. Pero donde más sorprende es en boca porque gracias a su evolución desarrolla una compleja gama de sabores, desde los frutos secos, piña madura y confitados en el ataque, hasta notas minerales de sal marina, cera de abejas, mazapán, higos y cereza marrasquino en su desarrollo. De final largo y elegante, es una delicia de Champaña que acompaña con generosidad un foie gras, un pescado a la parrilla o una carne blanca suave. Perfecta además para celebrar aniversarios.

11- Taittinger Prélude (Grands Crus NV). Esta es una apuesta innovadora porque producir una Champaña Non Millésimé a partir de viñedos exclusivamente clasificados Grand Cru es inusual y un riesgo. Taittinger lo aceptó y ha triunfado con Prelude, que cada vez que pruebo me convence más. Es un ensamblaje por partes iguales de Chardonnay y Pinot Noir, con vinos de reserva de al menos cinco años, que resultan en una Champaña poderosa, fresca y floral. Es de color amarillo pálido con tonos brillantes, burbujas finas y nariz dominada por notas minerales y cítricas, vervena, canela, limón y gengibre. En boca es sútil y envolvente, primero con tonos frutales de melocotón, miel de acacia, manzana verde y flor de saúco y luego almendras y avellanas, mango y acidulados. Tiene un largo final de boca y dada su complejidad y delicadeza puede ser un refrescante preludio -tal como su nombre- o compañera de una cena de frutos del mar, de pescado a la parrilla o de carnes blancas. Igualmente, la guarda beneficiará la evolución de las notas de nueces y tostadas y en un par de años estará en un punto ideal. La edición actual corresponde a vinos de 2004 -aunque no está escrito en la etiqueta- y este año he seguido su evolución en tres catas previas; en febrero durante la Cumbre de Champaña en Londres, en marzo en el tasting anual y en octubre en la experiencia londinense con Bettane y Desseauve. Es una Champaña cautivante y con una producción de 100 mil botellas está ampliamente difundida en los grandes almacenes y tiendas libres de impuestos en los principales aeropuertos del mundo.

12- Cattier Brut Blanc de Noirs. Una Champaña expresiva y compleja, elaborada por otra bodega familiar, Cattier, que es dueña de viñedos desde 1763 pero comenzó a producirlas con su nombre apenas en 1918 en Chigny Les Roses. Actualmente elabora un millón de botellas anuales de 18 tipos diferentes de Champaña, pero además es propietaria de una segunda marca de alta gama, Armand de Brignac, conocida como “As de espadas”, que es una de las más costosas del mundo y aprecian los millonarios y celebridades (El actor Don Johnson pagó en junio de 2011 en Londres en una subasta, US$ 190.000 por una botella dorada gigante llamada Midas que contenía un volumen similar a 40 botellas normales. Es decir a US$ 4.750/botella!). Afortunadamente para el común de los mortales el precio de este deliciosa, afrutada y “plateada” Champaña Blanc de Noirs, es 1.200 veces más económica que la de Johnson. Con un ensamblaje 70% Pinot Noir y 30% Pinot Meunier, y 10 gramos de azúcar residual por litro, es afrutada y compleja, ideal para una cena gastronómica. Tiene un color amarillo ambar claro, nariz de frutos maduros (uvas, ciruelas, cerezas) y en boca es amplia con toques de nueces y almendras, cerezas, peras y frutos secos. De gran riqueza aromática y persistencia, es una Champaña para acompañar desde carnes blancas o rojas, hasta pescados, crustáceos y quesos; una Champaña de gran cuerpo, vinosa y gastronómica.

CHAMPAÑAS DE PRESTIGIO. Son las Champañas de alta gama, la cuvée de lujo que las casas productoras más renombradas elaboran únicamente en las grandes añadas, generalmente son millésimés, sus precios superan fácilmente los US$100 por botella y en ocasiones pueden llegar a cifras de hasta cuatro dígitos según la exclusividad y la cosecha. Este año tengo la oportunidad de presentarles por primera vez tres Champañas de esta gama, provenientes de dos casas de alcurnia y de una cooperativa nacida en 1955.

13- Clos du Moulin Brut Premier Cru. Contrario a la tradición, la Champaña de lujo de la  casa Cattier no es Millésimé pero proviene de una parcela única de 2.2 hectáreas (Clos de Moulin), situada en la mítica Montaña de Reims. Es un ensamblaje de Chardonnay y Pinot Noir por partes iguales, de tres añadas diferentes seleccionadas por su calidad y capacidad de envejecimiento -en nuestro caso 2002, 2003 y 2004- y con una producción limitada a 20.000 botellas, todas numeradas. La que recibí para la cata era la 1382 y su forma robusta y menos redondeada se aprecia en la foto superior de las champañas de vanguardia. Es una cuvée de color amarillo quemado, burbujas vivaces y persistentes, nariz muy sútil, con aromas frutales (albaricoque, fresas, cerezas e higos), y de boca cremosa, potente y compleja, con notas almendradas, de pan de miel y de ciruelas pasas. Su persistencia final es notable y su complejidad le permite acompañar todo tipo de momentos; puede ser un aperitivo excepcional, pareja del foie gras, compañera de los frutos de mar, de un atún o de un salmón ahumado, de carnes blancas o rojas, de quesos y hasta de una torta de frutas gracias a sus 10 gramos residuales de azúcar/litro. Me quedó la sensación de que fue muy anticipada mi degustación y de que esta botella perfectamente habría podido soportar una década de guarda, como mínimo. Desde un punto de vista enológico, es una Champaña compleja pero muy joven y tendrá mejores fases para su consumo y un deleite mayor.

14- Nostalgie 1999. Es la cuvée más exclusiva de la pequeña, pero seria y dinámica cooperativa Beaumont de Crayères, en Mardeuil, a 3 kilómetros de Epernay, uno de los centros neurálgicos de la Champaña. La marca se creó en 1958, elabora anualmente medio millón de botellas en nueve etiquetas diferentes y exporta el 80% de su producción. Los 240 socios son dueños de 86 hectáreas de viñedos de alta calidad (de un total de 180 en el área), ubicados en un terreno de guijarros en los que sobresale por su gran calidad el Pinot Meuniere, que sin embargo no entra en el ensamblaje de Nostalgie. Este vino de alta gama es la cuvée más cuidada de la casa y se elabora únicamente en grandes añadas. De esta última (1999) se produjeron apenas 5.000 botellas que salieron a la venta en 2012. Es una Champaña refinada, elegante y muy auténtica, compuesta en un 65% por Chardonay y el resto Pinot Noir, que proviene de una selección de los mejores vinos; una parte de los cuales pasa por barrica. Tiene carácter, presencia, y está a punto para tomar. De color amarillo ambar claro y burbujas finas, en nariz sobresalen los aromas ligeramente tostados y de nueces, mientras que en boca es compleja, con notas de almendras, miel quemada, pan de especias, vainilla y frutos secos. Es de gran persistencia, muy refrescante, y por su estructura y fuerza va bien con salmón fresco, langosta y carnes blancas.

15- Amour de Deutz 2005. Es la Champaña de lujo de de la casa y ha sido una fortuna poder degustarla porque apenas está saliendo al mercado y su comercialización empezará en 2013, aunque todavía se encuentran algunas botellas 2002. Fue un placer anticipado, tanto por la primicia como por su excelsa calidad y su juventud. Es un niño, un vino que está naciendo y que nos deleitará por una década o más. Quedé con el dilema porque mi referente era la añada 1999 que había disfrutado con mi esposa en 2009 y fue una Champaña de una frescura, complejidad y persistencia increíbles. Esta última producción conserva las características, guarda la elegancia y la sentí más armoniosa y superior, probablemente porque la añada 2005 fue más rica y homogénea gracias a un clima casi perfecto. Amour de Deutz es un Blanc de Blancs de gama alta, una Champaña gastronómica elaborada con Chardonnay proveniente de viñedos Grand Cru situados en tres sectores diferentes, que es perfecta como aperitivo acompañando caviar o carpaccios pero que será superior con los platos de frutos del mar, langosta, pescados fuertes tipo atún o salmón (como en mi cata), y hasta carne ligeramente sazonada. De color amarillo pálido y brillante, la nariz se expresa con aromas de flores blancas, notas cítricas de toronja, mandarina y mango verde, y en boca es delicada, refrescante y densa. Es una Champaña con mucho cuerpo, que en boca inicia con notas ligeramente aciduladas y luego despliega tonos minerales suaves, trufas, notas vanilladas y de vervena, que persisten por largo tiempo e invitan a soñar. Es cierto que los momentos únicos merecen vinos únicos, pero para un placer total y un deleite sin cargo de conciencia, hay mucho más por esperar en los próximos años de esta cuvée excepcional de armonía y equilibrio, de este Amour de Deutz, que es…un amor de Champaña!.

Salud! y les deseo a todos, una Feliz Navidad!.

BURBUJAS EN CIFRAS: Los vinos espumantes son parte esencial del mercado mundial y Francia es el líder con una producción anual de 55o millones de botellas, de las cuales 340 millones son Champañas y de ellas 150 millones se exportan. Alemania es segundo y produce 360 millones de botellas de espumantes (Sekt), seguido de Italia con 300 millones (fundamentalmente Prosecco y Spumante), Rusia 290 millones y España 225 millones de botellas de Cava, de las cuales exporta 130 millones.

Mientras Alemania y Rusia consumen prácticamente todo el vino espumante que producen, Francia y España son líderes en exportación. España se beneficia de la buena relación calidad/precio de la Cava, en tanto que para Francia la Champaña es uno de sus emblemas mundiales.

Existen 15.600 viticultores independientes en la región de Champaña que son dueños del 88% de los viñedos, pero apenas unos 4.700 producen su propia Champaña. En total existen 9.700 diferentes marcas de Champaña, 65 cooperativas y 284 negociantes y casas productoras, que compran la mayor parte de la uva a los viticultores independientes para suplir sus necesidades. Dentro de estas grandes casas de Champaña hay 12 grandes grupos que representan poco más de la mitad de la producción (55%), dentro de la cual las Champañas Brut NV representan entre un 80 y un 85% de las ventas mundiales.

Château Lagrange, la rosa japonesa de Burdeos

Considerados por muchos como el equilibrio ideal entre la elegancia, fuerza y complejidad de los Grandes Burdeos de Médoc, los vinos de Saint Julien sobresalen además porque el 80% de su producción en las 900 hectáreas de viñedos es de Grandes Crus Classés y pertenece a once châteaux seleccionados en la clasificación de 1855.

Y dentro de la cotizada denominación -la más pequeña entre los Crus Classés de Médoc- se encuentra igualmente la propiedad más extensa de estos vinos selectos: el Château Lagrange.

El dominio está ubicado en terrenos que pertenecieron en el año 1500 a la Commanderie des Hospitaliers de Saint-Jean de Jérusalem de Burdeos (la Orden de Malta) y directamente al Hospital de Pellecahut, que estaba situado cerca de Saint-Julien.

Las viñas alrededor del Château Lagrange y el río Gironda al fondo.

Con una superficie total de 157 hectáreas, de las cuales 117 son viñedos, este tercer Grand Cru Classé de Saint Julien es uno de los vinos más interesantes y progresistas gracias a la inversión y el compromiso de sus dueños, el conglomerado japonés Suntory -actualmente el octavo grupo mundial de bebidas alcohólicas y gaseosas- que lo adquirió en 1983.

Suntory tiene origen familiar, nació en 1899 produciendo vinos en Japón, tiene su sede en Osaka y actualmente lo preside Nobutada Saji, la cuarta generación. Su vinculación a los viñedos franceses se extiende además a los châteaux Beychevelle (4º Grand Cru Classé de Saint Julien) y Beaumont (Cru Bourgeois de Haut-Médoc) de los que es propietario en un 50% de cada uno de ellos.

En el caso de Lagrange, en dos décadas de inversiones, la deteriorada y reducida propiedad dobló su superficie y pasó de 56 hectáreas al área actual, que comprende además 4  hectáreas de viñedos de uva blanca. En 1855 cuando fue clasificado, el Dominio de Lagrange se extendía a 297 hectáreas y de ellas 120 eran de viñas.

Situado en el estrecho entre las denominaciones de Pauillac y Margaux, Lagrange limita con el segundo Cru Classé Château Gruaud Larose y se encuentra en el punto más alto de la denominación (24 metros sobre el estuario del río Gironda) en un terreno fundamentalmente pedregoso (grava sobre subsuelo cálcareo) con arenas y arcilla.

La totalidad de los viñedos están alrededor del Château, con una plantación de Cabernet Sauvignon (65%), Merlot (28%) y un 7% de Petit Verdot. La superficie de uva blanca tiene Sauvignon Blanc en un 60%, Sémillon un 30% y el restante 10 % es Muscadelle.

Cuando Suntory adquirió a los propietarios españoles, la familia Cendoya, el primer paso fue renovar las viñas (1985), la bodega y el château (1986), bajo la dirección del enólogo Marcel Duccasse, alumno aventajado del profesor Emile Peynaud. Ducasse reestructuró el viñedo, modernizó la vinificación y contrató en 1990 como director técnico a Bruno Eynard, quien trabajó en el Château Brane-Cantenac, 2º Grand Cru Classé de Margaux. Eynard lo acompañó en todo el proceso y trás su retiro en 2007 lo sucedió como Director general.

“La búsqueda de la calidad es lo más importante para nosotros y como queremos ser muy selectivos para producir vinos más de terroir, nuestro próximo paso será analizar los suelos del centenar de parcelas, una por una, para establecer cuales son las mejores y que combinaciones son más favorables para nuestro vino”, explicó Bruno, quien además de enólogo es ingeniero agrónomo.

Eynard es el responsable de una nueva etapa de Lagrange que incluye la renovación total de los tanques de vinificación (más pequeños para realizar selecciones parcelarias) y la selección óptica de la uva.

Estuvo en Londres presentando a un panel selecto de cinco expertos una magnífica selección de 10 vinos, incluídos el muy raro Bordeaux blanc Les Arums, la excelente y reconocida segunda etiqueta Les Fiefs de Lagrange y seis añadas de tres décadas de Lagrange, desde 2011 (actualmente en crianza en barrica) hasta 1990.

Fiefs 2005 y Lagrange 2005, 2000, 1996 y 1990

La exclusiva ocasión la disfrutamos con Amy Wislocky (Editora de Decanter), Lucy Shaw (The Drink Business), Neal Martin (The Wine Advocate) y el Master of Wine Sebastian Payne (The Wine Society), en el prestigioso restaurante de dos estrellas Michelin L’Atelier de Joël Robuchon, que tiene sucursales en una decena de grandes ciudades del mundo.

Conozco bien los vinos de Lagrange y tenía muy buenas notas y referencias de las añadas 1990, 1995, 1998, 2000 y 2001, degustados como más me gusta, después de al menos siete años de evolución. He visitado el château y sus instalaciones y recuerdo claramente su singular jardín de viñas, en el que los visitantes pueden apreciar las diferencias físicas y ampelográficas (forma de las hojas) de cada cepa plantada en la propiedad y en la región de Médoc; un pequeño museo viviente de las vides.

Además, he seguido todas los vinos de los últimos diez años en el momento de su presentación oficial y en diversas catas y eventos. Precisamente, en el pasado Decanter Fine Wine Encounter, tuve la ocasión de redegustar las añadas 2004, 2006 y 2008 (me impresionó mucho por su gran potencial) y el excelente 2010 en la presentación de la Unión de Grandes Crus de Burdeos hace un mes en Londres.

Creo que a partir de la añada 2009 cuando se introdujo el sistema de selección óptico de la uva, el vino es aún más preciso y directo.

Pero incluso antes de este paso técnico, siempre he considerado a Château Lagrange entre los mejores vinos calidad/precio de los Crus Classés de Médoc, con registros que están regularmente entre los 90 y 93 puntos.

Esta percepción adquiere hoy más vigencia en vista de los precios alcanzados por los prestigiosos segundos Crus de Saint Julien, entre los cuales el “cuasi-Primer Cru” Château Léoville-Las Cases ya ronda los US$300/botella. Lagrange se cotiza más razonablemente, con precios al público en el mercado francés de 60€ botella para una añada tan excepcional como la 2009.

Para mejor comprensión de la cata en Londres, he organizado las notas de degustación iniciando con el vino blanco, luego la segunda etiqueta y posteriormente el Gran Vino del Château, cuya producción promedio es de 120.000 botellas anuales debido a la estricta política de selección, tanto en el viñedo como en la bodega.

Les Arums de Lagrange. Este es uno de los escasos vinos blancos producidos en Médoc por los Crus Classés. Ocho de los châteaux clasificados en 1855 reservan algunas hectáreas de sus prestigiosos viñedos para elaborar un vino con base en las uvas Sauvignon Blanc y Semillón, que se vende bajo la denominación Bordeaux Blanc pero a precios muy superiores de un vino corriente. Los más conocidos son Pavillon Blanc de Chateau Margaux, Aile d’Argent de Mouton Rothschild, le Caillou Blanc de Talbot (el más antiguo de todos) y los Blanc de Cos d’Estournel, Lynch Bages, Prieuré Lichine, La Tour Carnet y Lagrange.

Les Arums 2011 es un vino fresco y exótico, de gran amplitud en boca, notas de toronja y lima, algo de miel y naranja ácida final, con toques tostados muy suaves de su paso por barrica. Un buen compañero del verano y de frutos de mar. Es un corte (60% Sauvignon Blanc, 30% Semillon y 10% Muscadelle) al que Bruno Eynard quiere potenciar con más Sauvignon Blanc (hasta un 80% del total) y agregarle Sauvignon Gris, que a su juicio daría mejor resultado en los suelos pedregosos. La producción es de 24.000 botellas anuales.

Les Fiefs de Lagrange. La segunda etiqueta de Château Lagrange es una de las más apreciadas y reconocidas entre los amantes del vino por su excelente relación calidad/precio (20-25€ según la añada) en los vinos de Saint Julien y entre los Médoc en general. De un nivel superior a varios Crus Bourgeois, Les Fiefs de Lagrange nació en 1985 para aprovechar la gran cantidad de viñas jovenes trás la replantación y la necesidad de preservar la calidad del primer vino.

Más de 25 años después, las plantas han alcanzado un estado ideal de madurez y el segundo vino se beneficia de todos los cuidados de Lagrange pero se diferencia en que pasa 12 meses en barrica, sólo un 25% de ella es nueva, y la proporción de Merlot es superior -en promedio un 33%- desde 2007 cuando Bruno Eynard asumió la dirección general (antes era un 24%). Hoy se producen anualmente 400.000 botellas provenientes de la selección de viñas jóvenes y la selección parcelaria en los tanques. Pero en la excelente añada 2000, me confesó Eynard “llegamos al medio millón”.

De Fiefs de Lagrange guardo un excelente recuerdo de esa cosecha 2000 que adquirí en primeur (venta anticipada) pero además tuve una gratísima sorpresa con una botella Magnum de la difícil añada 1997 que ofrecí en Burdeos en 2009 a mis colegas catadores en el Concurso Internacional Les Citadelles du Vin y que se reveló magnífica de frescura y elegancia, con suaves notas de fruta cocida y pimientas. En orden descendente, en Londres catamos:

Les Fiefs 2011 (Muestra de Barrica). El vino está casi listo y será embotellado en enero.  Muy fresco y especiado. Fruta roja, ligeramente mineral, estructura media con notas de moka, y un final mineral con toques de grafito. Será un vino amable de consumo relativamente rápido.

Les Fiefs 2010: Excelente. Nos sorprendió gratamente a todos por su frescura, equilibrio y armonía. Vino elegante, floral (violetas) y fruta negra (ciruelas y moras). Complejo y balsámico, es largo en boca, con notas de menta y té verde al final. El ensamblaje comporta 60% de Cabernet Sauvignon, 31% de Merlot y un 9% de Petit Verdot y el vino se expresa en taninos firmes pero amables con un registro frutal.

Les Fiefs 2005: Cremoso, fresco y armónico, en un punto interesante de evolución. Aromas de ciruelas, moras, frambuesas y fruta cocida. Se aprecia elegante y fresco, con notas de pimienta, moka y cacao, y un final mineral (grafito) y ligeramente terroso. Vino exótico, balanceado y en un momento ideal, aunque podrá evolucionar un poco más, gracias a una alta presencia de Cabernet Sauvignon (75%), en lo cual se diferencia con su hermano mayor que preferenció el Merlot.

Château Lagrange. El Gran vino del Château está construído con Cabernet Sauvignon, Merlot y un porcentaje menor (2-10%) de Petit Verdot, según las necesidades y el comportamiento de la añada. Para su elaboración Bruno Eynard tiene la asesoría del laboratorio de Jacques y Eric Boissenot, los enólogos estrella de Médoc, responsables de los principales Crus Classés.

El primer cambio claro lo dió Eynard al asumir la dirección en 2007, cuando determinó un aumento sustancial (+10%) del Cabernet Sauvignon para darle mayor estructura al vino, que tiene una crianza de 21 meses, pero sólo un 60% se guarda en barrica nueva.

Los resultados, probablemente serán positivos dadas las impresiones iniciales de las añadas 2008, 2009 y 2010, pero aún es pronto para decirlo y habrá que esperarlos al menos una década. El referente para comparar, es en  mi concepto el sensacional Château Lagrange 2000. En la cata lo rencontré y me conquistó nuevamente, al igual que a Amy (Decanter), a Sebastian Payne y al propio Bruno, quien nos ofreció en total seis añadas:

Lagrange 2011 (Muestra de barrica): Difícil valorarlo cuando todavía está en proceso de crianza. Como hecho inusual, para poder liberar la bodega y albergar en Junio a los invitados de la tradicional Fête de la fleur (Fiesta de la Floración) durante Vinexpo, el vino será embotellado un mes antes de lo normal. El 2011 fue uno de los años más calientes y secos en Lagrange y la añada fue dominada por el Cabernet Sauvignon (62%) con un 32% de Merlot y 6% Petit Verdot, algo parecido al clásico 2001. Es un vino especiado y de complejidad media, que ofrece notas de frutos rojos, taninos fuertes y un final ligeramente secante. La 2011 es una añada promedio en Médoc y el vino parece confirmarlo; en el rango de los 9o puntos.

Lagrange 2010: Mi segundo contacto en un mes con este vino sensacional y exótico de color rojo oscuro intenso, que despliega aromas de cerezas, moras y especies. De una gran frescura en boca, su ataque es especiado y complejo, con notas de ciruelas pasas, moka y café arábica, que termina ligeramente mineral y con un interesante toque salino. El vino tiene un final largo e intenso, con taninos poderosos y mentolados. Profundo, complejo y ligeramente superior al 2009, es un bebé de 93 puntos para olvidar 15 años en cava, aunque se puede comenzar a apreciar desde 2020. Ensamblaje: 75% Cabernet Sauvignon, 25% Merlot.

Lagrange 2005: Otra añada magnífica con una filosofía diferente. Es el vino con más alta proporción de Merlot (45%) en la historia moderna de Château Lagrange y el resultado es un vino bien estructurado, más fresco y suave. El corte se completa con un 46% de Cabernet Sauvignon y un 9% de Petit Verdot, y da como resultado un vino cremoso con intensas notas frutales (ciruelas, moras y frambuesas), notas especiadas que termina fresco y mentolado con taninos suaves y gran persistencia (+15″). Su registro es la elegancia, pero el final tiene notas secantes que perturban ligeramente. 92 puntos.

Lagrange 2000: Uno, dos y tres, excelente otra vez. Cautivador, moderno y elegante, es el mejor vino de Château Lagrange que he probado hasta hoy. La primera vez, en una cata de los Grandes Crus de Burdeos “5 años después” (en 2005), me demostró su calidad, la segunda durante Vinexpo 2009 me volvió a impresionar y ahora me convenció totalmente. El vino fue decantado un par de horas antes de catarlo y está en un momento perfecto pero evolucionará aún más. El ensamblaje de 76% Cabernet Sauvignon y 24% Merlot, resulta en un vino de increíble frescura y equilibrio, cremoso, especiado, complejo de fruta cocida, ciruelas e higos, notas minerales y mentoladas. En boca es armónico y un deleite de elegancia y persistencia. Definitivamente es uno de los mejores producidos por Lagrange. No tengo más palabras que 94 puntos bien merecidos.

Lagrange 1996: Es considerada una añada excelente para los vinos del norte de Médoc (Saint Julien, Pauillac y Saint Estèphe), con ejemplos clásicos en los primeros Grandes Crus y los segundos Crus de Saint Julien. Lagrange tuvo un ensamblaje de 57% Cabernet Sauvignon, 36% de Merlot y 7% de Petit Verdot. El vino tiene hoy color rojo teja y en nariz está marcado por las pimientas del Cabernet, notas de cueros y especies. En boca tiene un ataque fresco, con notas tostadas y minerales y termina balsámico, mentolado y elegante pero algo astringente. El vino, con casi 15 años de evolución, está en una fase amable que a mi juicio es su punto de máxima evolución y pienso que 91 puntos es una nota adecuada.

Lagrange 1990: Un clásico que entra en su fase de declinación pero guarda la calidad y frescura que lo calificaron como uno de los grandes vinos de esta magnífica añada. Lo había probado en mi visita a Château Lagrange en junio de 2009 cuando me sorprendió por la fuerza que conservaba y sus notas especiadas y animales (cueros). Pero tres años y medio después, tal vez por el efecto del viaje a Londres o la evolución natural, el vino ha pérdido su fuerza aunque conserva la armonía de un hombre sereno que sabe que sus mejores días pasaron. De color rojo ladrillo, libera aromas especiados, pimientas y cuero. En boca surgen frutos secos, aromas de tábaco, piel y tostados suaves. Bastante evolucionado, el vino termina muy suave, fresco y algo corto en boca. En 2009 le había dado 94 puntos pero hoy la nota se ha reducido a 91. Es un corte ligeramente similar al 2005, con un 44% de Cabernet Sauvignon, 44% de Merlot y 12% de Petit verdot, que me gustaría volver a probar en el Château. Tal vez en mi viaje a Burdeos en marzo próximo.

El futuro de Lagrange tiene nuevas etapas. La primera es la elaboración de un tercer vino tinto, en la denominación Haut-Médoc, a partir de 16 hectáreas de viñas compradas al Château Larose Trintaudon, un Cru Bourgeois en el área vecina de Saint-Laurent (Médoc).

La idea es producir 100.000 botellas y la primera añada (2012) saldrá al mercado en 2014 con el objetivo de consolidar aún más la marca Lagrange con un vino de alto nivel pero más económico (del órden de 15€), tal como lo hacen otros Crus Classés. El ejemplo más claro es Le Haut-Médoc de Château Giscours que produce este tercer Gran Cru Classé de Margaux en 40 hectáreas de viñas con un ensamblaje clásico 50/50 de Cabernet Sauvignon y Merlot.

“El poder de la marca Lagrange será cada vez más importante”, según Bruno Eynard, quien tiene claro además que debido a los efectos del cambio climático y al aumento gradual de la temperatura, hay que actuar rápidamente.

“Vamos a reducir la densidad de plantación que es hoy de 10.00 plantas por hectárea para airear el viñedo, mejoraremos el drenaje y tendremos que plantar nuevas variedades”, me explicó Eynard, quien piensa en el Cabernet Franc por considerarlo más resistente y amable que el Petit Verdot.

Para él una de las claves de un Grand Cru Classé para aumentar siempre su calidad, es pensar hacia adelante. Por ello nunca olvida una sabia enseñanza de su maestro Emile Peynaud quien le dijo un día: “Cuando hay una añada excelente hay que tratar de lograr más de lo normal y de cambiar el estilo para mejorar”.

En 2010 el director aplicó la máxima y el ensamblaje de Château Lagrange incluyó un 75% de Cabernet Franc -un estilo más Pauillac- cuando el promedio histórico ha sido del 62%. Tal vez tenía como referente el delicioso 2000 que tiene un 76% en su maravillosa estructura y que estoy aún saboreando al terminar este artículo. Si lo consiguen, no duden en disfrutarlo.

SUNTORY Y LAS BEBIDAS: el conglomerado es una empresa familiar que se inició en 1890 plantando un viñedo a los pies del Monte Fuji (Iwanohara Winery) y hoy tiene más de 200 empresas. Casi un 60% de los ingresos de Suntory procede de la producción y distribución de las bebidas sin alcohol (es el primer productor de refrescos en Japón) y recientemente adquirió la compañía europea Orangina Schweppes para ampliar su presencia internacional. También está en el sector de alimentos, la hotelería y la producción de las famosas rosas azules desarrolladas genéticamente.

En realidad, apenas un 35% del negocio del grupo corresponde al alcohol, que incluye la fabricación de Whisky Japonés -del que fue el pionero en 1920 y es la principal marca- y de cerveza (tercer productor en Japón), la elaboración de vinos y la importación de grandes marcas de bebidas en el país, incluyendo una sociedad con Pepsi Cola.

La división de vinos es minoritaria y está compuesta por Château Lagrange (3er Grand Cru Classé de Saint Julien), Weingut Robert Weil en Rheingau (Alemania), y a través de su participación como socio con el grupo francés Castel en Grands Millesimes de France, controla el 50% de Château Beychevelle (4º Grand Cru Classé de Saint Julien), del Cru Bourgeois Château Beaumont (Haut-Médoc) y de la compañía de negocios vinícolas Barrière Frères.  Además, Suntory es dueño de la casa de Cognac Louis Royer y de la destilería Morrison que produce el Whisky de Malta Bowmore, construida en 1779 en Islay, en las islas Hébridas interiores de Escocia.