Catando con maestros

En abril, vinos por mil!

Es mi aforismo y se cumple a cabalidad todos los años. No se trata de una simple parodia del popular adagio castellano “en abril, aguas mil” -que también se corresponde con la primavera londinense- sino uno de los períodos más interesantes, dinámicos y desafiantes del año vinícola.

Cada mes trae su ritmo. Marzo es la fecha para Vinalies Internationales en Paris, Thessaloniki International Wine Competition en Grecia y Bacchus en Madrid, tres renombrados concursos organizados por los enólogos de Francia, los enólogos de Grecia y la Unión Española de Catadores, respectivamente. Todos siguen las normas y las fichas de calificación de la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV) y son verdadera cata ciega porque únicamente se conoce la añada del vino. Este tipo de cata es el ejercicio mental y organoléptico más exigente.

Abril se convierte en una vida entre copas...y botellas

Abril se convierte en una vida entre copas...y botellas

Y luego llega abril, con su “velocidad de crucero”, que comienza en Burdeos con la degustación de los vinos en proceso de crianza (llamadas “en primeur”), pasa por Londres con el International Wine Challenge (IWC) y el Decanter World Wine Awards (DWWA), los dos concursos más importantes de Gran Bretaña y del mundo debido a su relevancia y volumen de  muestras (más de 25.000 vinos entre los dos!), y termina en la costa azul francesa, en Cannes, con el Mundial del Vino rosado.

Cada año el IWC es para mi una cita obligada y para Rincón de cata un complejo e intenso trabajo, catando a ciegas y a lo largo de dos semanas, centenares de vinos provenientes de cincuenta países.

Siempre he considerado que cada evento y concurso vinícola nacional o internacional es un aporte al mundo del vino y para los catadores una nueva enseñanza. Algunos tienen más importancia y tradición, pero todos tienen su valor específico.

El IWC es uno de los primeros (fue creado en 1984) y me es muy cercano. Es el primer gran concurso internacional de vinos en que estuve catando, invitado en 2004 por sus fundadores, los reconocidos autores y expertos Charles Metcalfe y Robert Joseph, quienes crearon la revista Wine International, hoy extinguida y con quienes había compartido en distintas catas temáticas en Londres. Dos años después fui promovido a Jurado senior.

Ambos, al igual que el famoso escritor de vinos Oz Clarke y el Master of Wine Tim Atkin, siempre han apoyado mi trabajo en el mundo del vino. Robert Joseph está ahora vinculado a otra competencia, MUNDUS Vini, que con más de 6.000 muestras anuales es el más extenso patrocinado por la OIV y al cual también asistimos desde 2008.

Hoy, el IWC tiene una dirección colegiada, de la que hacen parte Charles, Oz, Tim, y los Masters of Wine, Derek Smedley, Peter McCombie y Sam Harrop. Con todos ellos estuvo catando Rincón de cata esta semana.

Rincón de cata con los grandes

Rincón de cata con los grandes

Es un concurso único y muy exigente porque la primera semana es un proceso selectivo entre más de 12.000 muestras, de los vinos que tendrán derecho a una medalla. En la segunda semana se vuelven a catar los vinos seleccionados para atribuir esas medallas,otorgar la calificación definitiva y redactar para cada vino premiado las notas de cata que serán publicadas en un libro anual: “The IWC’s World’s Best Wines”. La escala de valoración es sobre 100 puntos y otorga la medalla de oro a vinos calificados entre 95-100, plata (90-94) y bronce (85-89).

Cada mesa de cata (panel) está integrado por un mínimo de cuatro catadores, entre ellos un presidente y un jurado senior, y cata diariamente un promedio de 100 vinos provenientes de distintos países y regiones, pero conociendo informaciones relevantes como su origen, la cepa o cepas (cuando es un ensamblaje), el grado alcohólico y el contenido de azucar residual. Ese conocimiento previo le permite a los más de 400 catadores invitados, concentrar más su análisis organoléptico.

La mayoría de los presidentes de mesa son Masters of Wine o personalidades del vino con muchos años de experiencia en el mercado británico, al cual está enfocado el concurso. Fuera de los reconocimientos a los vinos, también se premia a los mejores productores, a la personalidad del año, al mejor importador, los mejores vendedores y otros apartados como las bodegas más ecológicas o los vinos orgánicos.

Pero abril aún no termina. Desde este lunes Rincón de cata estará catando en el concurso organizado por la revista Decanter, el DWWA, que preside otra gran personalidad del vino, Steven Spurrier, quien fundó en 1973 la Academie du Vin (Academia del vino) en Paris y organizó en 1976 el llamado “Juicio de Paris“; la famosa cata que enfrentó los vinos franceses y de California, que sorpresivamente ganaron los estadounidenses.

Steven, al igual que Charles Metcalfe y Robert Joseph, ha seguido y apoyado el proceso de Rincón de cata y me invitó a participar como catador en 2006, dos años después de creado el concurso.

Sin cumplir aún su primera década, el DWWA es el concurso que recibe la mayor cantidad de muestras en el mundo; más de 13.000 anualmente.  Para su calificación, los catadores son repartidos por áreas de experticia que corresponden a países y regiones vinícolas específicas. Rincón de cata integra el panel de expertos en vinos de España que es uno de los países con mayor participación.

Se cata en promedio un centenar de vinos al día y se trabaja en mesas de cata de entre tres y cuatro personas, bajo la orientación de una presidencia regional del panel, en nuestro caso compartida entre el reconocido escritor y experto en vinos de España, John Radford y mi ex-colega en BBC, la Master of Wine, Sarah Jane Evans, especializada en vinos de Jerez.

A los catadores se les entrega información muy completa de los vinos (añada, región de origen, cepas y precio de venta en el mercado británico), para que tengan en cuenta el ratio calidad/precio. Se sigue la escala de calificación hasta 20, según el formato británico creado hace varios años por el departamento de vinos finos de la mundialmente famosa casa de subastas Christie’s para la cual Steven Spurrier elaboró los cursos de cata.

Junto a otros 250 catadores de diferentes países del mundo, nuestras papilas tienen por delante una intensa semana por delante. Salud!

* CONCURSOS: En el mundo hay anualmente más de medio centenar de concursos de vino, pero la relevancia va desde internacional hasta local. A lo largo de la última década, Rincón de cata, ha participado en una veintena, en 15 países, incluyendo los más importantes. Todos ellos tendrán una referencia apropiada en el sitio internet, pero como adelanto les comparto el artículo publicado en 2008 por BBC en español, Vinos “dorados” de América Latina, que informa sobre tres de ellos.

Vino “redondo”

Probablemente el lector más vivido de Mi Rincón es Juan Antonio Rincón, próximo a cumplir los 90 años y quien me inició y despertó el amor por el vino en mi juventud.

Mi padre, químico que estudió y trabajó en Europa y Estados Unidos, fue un ejemplo que traté de seguir pero el virus del periodismo me sacó pronto de los laboratorios y cambié la pipeta, vasos de precipitado y tubos de ensayo por la máquina de escribir, el micrófono y el mundo de las noticias, del deporte y de los vinos.

Por eso su pregunta, luego de haber leído y según me dijo, disfrutado mucho varios de mis artículos, me devolvió a la realidad: ¿Te has dado cuenta de que las personas corrientes no saben que es un “vino redondo”, Qué significa?

¿Vino redondo?

¿Vino redondo?

Y yo, que me precio de creer que escribo en un lenguaje cercano y de fácil comprensión para la mayoría -al menos es lo que intento- sentí que había pérdido mi tiempo. Para mi padre, en varios de mis notas hay muchos términos técnicos del lenguaje vinícola que pocos comprenden.

El comentario, viniendo de una persona letrada y de mundo, fue sorpresivo pero lo digerí con mente abierta y lo he apreciado como una advertencia muy valiosa para darle a la gente más herramientas para conocer el lenguaje del vino.

Sin ánimo de promesa pero si de un nuevo compromiso, desde hoy intentaré utilizar un lenguaje más sencillo y a la vez más directo y completo para transmitir mis experiencias vinícolas, sin desvalorizar los términos técnicos inherentes a la ciencia enológica.

El camino será arduo pero estoy convencido, porque además esa es mi filosofía, de que es posible atraer y acercar el vino al hombre común y con poco conocimiento de el, sin tener que recurrir a un léxico elitista y distante que en cambio lo alejará de la copa y de una buena botella.

Para iniciar el nuevo camino, le respondo a mi padre y le explico a mis lectores que los entendidos consideramos un “vino redondo”, aquel cuyos componentes están en armonía sin destacar ninguno de éllos. Es decir, el vino que en la fase gustativa -después de moverlo de un lado a otro dentro de la boca para apreciarlo- demuestra equilibrio entre los cuatro sabores básicos: dulce, salado, ácido y amargo. Algunos dicen también que se trata de un vino “sin aristas”, es decir, que no es áspero y que es agradable al gusto.

Cuando hablamos de un vino “redondo” describimos entonces una sensación de perfección de equilibrio. Por ejemplo, al catar un vino se pueden detectar algunas cualidades agresivas, como excesiva acidez o taninos amargos. Es posible que esas sensaciones se armonicen y desaparezcan si el vino evoluciona bien en la botella. Pero en el momento en que lo catamos, no es “redondo”.

Entonces la descripción “redondo” indica una cualidad del vino y solo se usa en caso de que todos los sabores y aromas fueran igual de buenos, armónicos, y por ello es importante reconocer su equilibrio en un buen vino. Pero no se asuste. Simplemente tenga la certeza de que un buen vino no puede ser completamente dulce o ser carente de azúcar o ser ácido o carente de acidez, o ser sólo tánico.

Y tampoco se preocupe que no tenemos que condenar siempre el placer de la degustación a un lenguaje, que es discrecional de cada catador y responde en un alto porcentaje a nuestra propia percepción sensorial. Para mi el vino es una invitación a compartir, el vino me fascina, me intriga siempre y lo disfruto tanto, que a veces olvido las palabras y simplemente me lo tomo con inmenso placer!

Uff…todas las palabras que tuve que emplear para explicar “vino redondo”!, Salud!

Colofón: La pregunta de mi padre me llevó a crear una nueva sección en el blog, APUNTES, que alimentaré regularmente con conceptos vinícolas explicados en lenguaje universal y en respuesta a las inquietudes de mis lectores. De manera que queda abierta esta libreta a la espera de sus interrogantes. Son todos bienvenidos.

 

Intermezzo

Llevaba poco más de cincuenta días sin  ocuparme de Mi Rincón, abrumado por una confluencia extraña de cuestionamientos y preocupaciones, análisis de mi blog, dilemas personales, excesiva información y emociones acumuladas (vinos, Fórmula 1, encuentros y exposiciones artísticas), además de mi participación como catador en los dos concursos internacionales más importantes de vinos de Francia (Vinalies Internationales) y de España (Bacchus), visita a los viñedos de Ribera del Duero y el surgimiento sorpresivo de nuevos proyectos vinícolas y periodísticos.

No es una excusa. Simplemente tenía sobrecargado mi sistema y la mente. Pero hace ya varios años que comprendí que nunca dejaré de escribir.

La señal me la dió en 1994 en Bruselas el poeta, humanista y escritor mexicano Octavio Paz, premio Nobel de Literatura (1990), después de una charla en la antigua Casa de América Latina en la rue Berckmans, a la cual asistimos jóvenes periodistas del taller literario en que participaba con mi hermano Manuel José y mi gran amigo Gerardo Cárdenas. Destaco que ambos son hoy escritores dedicados y publicados.

Después de varios días sin que me surgiera un texto ni una poesía de desahogo, yo estaba en un limbo y no conseguía recuperar la vena. Le conté al Nobel mi problema y le pregunté ¿qué debería hacer?. A sus 80 años, el autor del poemario “Libertad bajo palabra” y del gran ensayo “El laberinto de la soledad”, me respondió con tierna y profunda sererenidad:

“No te preocupes que  todos tenemos momentos de sequía literaria y yo mismo la he experimentado en varias ocasiones de mi vida. Lo importante es nunca dejar de escribir. No renuncies a volver a hacerlo”.

Durante mucho años escribí poesía (o intenté escribirla), impulsado por nostalgias, soledades, amistad, amores y despechos, angustias, temores, ilusiones y sueños. Era una forma de energía vital que me acompañaba y la continuidad de una indisciplina literaria que se inició cuando niño y que mi temprana vida periodística terminó por descarrilar; si es que alguna vez tuvo una ruta distinta a la de ser una forma de catarsis. Tal vez un día encuentre finalmente la respuesta.

Mis primeras letras en una reliquia alemana de los años 30.

Lo cierto es que empecé a escribir desde el colegio y a leer mucha historía y geografía, sobre viajes, arte y de Fórmula Uno. Mis primeras incipientes letras literarias fueron unos pocos cuentos cortos, luego aproximaciones a poemas y pensamientos de vivencias. Cuando estaba enamorado, era más frenético el ritmo pero igualmente desordenado. Recuerdo una étapa a mediados de los años 80 cuando escribía diariamente -tarde en la noche- el significado emocional de mi jornada. Un amor frustrado es el dueño de esa letras aunque no creo que ella las conserve.

En esas etapas de euforia emocional, la creatividad era floreciente, paralela a mi entrega total al periodismo radial y de televisión. Entonces me vine a Europa en 1989 y la poesía se convirtió en uno de mis refugios y pasiones, junto al vino, los whiskies de malta, los viajes de descubrimiento y nuevos amores.

Mucho ha cambiado. De aquellos poemas escritos en papeles sueltos, servilletas, contra-carátulas de cajetillas de cigarrillos (luego cambié definitivamente a la pipa), etiquetas de vino y cuanto papel descubriera, adquirí un defecto y una disciplina. La tara es que no puedo escribir directamente poesía ni pensamientos en una computadora o en un portable. Me cuesta inmenso trabajo hacer literatura en un computador. En ese sentido me identifico con otro premio Nobel, el español Camilo José Cela (1989), quien toda su vida escribió a mano.

Tengo ese claro recuerdo de la extensa entrevista que nos dio a Radio Caracol en septiembre de 1998 cuando dirigí la producción especial de transmisiones internacionales para celebrar las Bodas de Oro, los primeros 50 años de la cadena radial más importante de Colombia.  Mi memoria me la confirma el escritor y periodista español Jesús Marchamalo:

“Camilo José Cela escribía a mano, en hojas sueltas, con pluma y tintero. Tenía una letra minúscula de líneas apretadas que corregía una y otra vez llenándola de notas, añadidos y tachaduras que ocultaban las palabras y las frases de forma tan minuciosa que era imposible ver qué había escrito debajo. El manuscrito resultaba al final tan ininteligible que su mujer, Rosario Conde, debía recomponerlo tras un costoso proceso artesanal en el que utilizaba una lupa y grandes dosis de paciencia”.

Yo al menos aprendí a escribir en la antigua máquina portable Continental Wanderer de mi padre, luego la Olivetti Lettera 32 y la última de todas fue una Olympia Traveller que debe estar en algúna caja pérdida en la bodega. Aclaro que nunca pude con las máquinas de escribir eléctricas. Me las salté, y directamente pasé en los años 90 a los voluminosos computadores de disquetes flexibles (Floppy) y a los primeros portables Toshiba.

En varios de aquellos discos, hoy piezas de museo, están consignados varios de esos poemas sufridos que yo, al igual que la esposa de Cela- transcribía y terminaba de pulir con las teclas. Espero un día recuperar y transferir esos textos, aunque por ahora los manuscritos son mi salvación. Ah! y en uno de esos disquetes también están  las primeras cinco páginas de una incipiente e intitulada novela de vivencias europeas cuya trama he olvidado.

Esas experiencias indisciplinadas me obligaron a adquirir otro orden. Desde el siglo pasado llevo permanentemente conmigo la clásica libreta Moleskine para anotar mis visiones, dejar fluir mis pensamientos y relatar la cotidianidad que contemplan mis ojos, guardar imágenes e ideas que tal vez un día me lleven a textos más elaborados. Y cuando mis viajes son parte del mundo vinícola, me acompaña una segunda Moleskine. De esas páginas sigo extrayendo textos que transcribo para Mi Rincón y nuevos proyectos.

No he dejado de escribir. Es un intermedio, igual que la poesía, que desde mi feliz matrimonio no he vuelto a intentar. Y en el caso de este blog, simplemente por un corto período se me había secado la savia.

Dinámica nueva España

La industria vinícola española atravieza tiempos difíciles pero a la vez mantiene su dinamismo a la búsqueda de nuevos mercados, amplía su oferta, mejora la calidad, se acerca más al gusto del consumidor y ofrece hoy un envidiable y variado portafolio que garantiza la firme continuidad del tercer productor mundial.

Los efectos de la crisis económica europea no sólo se sienten en la disminución del consumo de vino en ese país (del 3% en volumen en los hogares, según el Observatorio Español del Mercado del  Vino) sino también en una menor participación de los productores españoles en las ferias y eventos internacionales.

La presencia de medio centenar de bodegas el sábado en Londres en el Decanter Great Spanish Fine Wine Encounter -cuando en años anteriores había un 40% más- es un síntoma claro del momento de la industria vinícola ibérica; mostrar menos cantidad y más calidad.

Tal vez por ello la selectiva muestra fue dominada por los vinos emblemáticos de Rioja, los modernos y elegantes Ribera del Duero, los poderosos tintos de Toro y los verdejos de Rueda, cuyo Consejo regulador asumió un stand y presentó 21 refrescantes vinos de esta denominación de origen de Castilla y León. Y en total más de 350 vinos presentados son una cifra respetable.

La presencia de grandes grupos y bodegas como Torres, Freixenet, Codorniu, Berberana, Riscal, Cáceres, Murrieta, Eguren y otra decena de nombres históricos, al igual que la presentación de ilustres enólogos como Alvaro Palacios (Priorat), Javier Ausás (Vega Sicilia) y Paco Casas (Pago de Los Capellanes) y por primera vez una Zona educativa sobre vinos de España y sus regiones, le dieron gran lustre al evento organizado por la prestigiosa revista británica de vinos.

Debo advertir que los vinos de España son muy apreciados en Gran Bretaña por la gran oferta de calidad en las diferentes gamas de precios y a pesar de la fortaleza y crecimiento de las exportaciones de Chile y Argentina, siguen siendo un valor seguro.

En realidad, Gran Bretaña es el primer destino de las exportaciones para el vino español y representa el 21% en valor, más de 270 millones de euros anuales. Por ello eventos y ferias, junto a los de Alemania, Estados Unidos y Francia -sus cuatro principales mercados- son prioritarios.

El nivel general de la cata fue sobresaliente y enfocado en dos sectores, el de los vinos jovenes y afrutados de entrada de gama y los vinos más complejos y elaborados, tipo reserva y de alta gama (o alta expresión como acostumbran decir los productores), en el que mi paladar se deleitó con tintos de alto calibre, vinos modernos y especiados y en algunos casos tánicos y sobremadurados, pero hechos para la guarda y la buena mesa.

Los únicos reparos que puedo considerar son el alto nivel de alcohol (de 14º a 14.5º promedio) y en algunos casos el dominio de la barrica, pero en la médida en que el vino adquiera redondez y madure, la madera se integrará y la intensidad inicial de la fruta será remplazada por la elegancia y el equilibrio. Algunos, con más de cinco años de evolución, ya muestran ese camino.

Aclaro que es imposible catar técnicamente 300 vinos en seis horas y que mi selección final está hecha a partir de una muestra reducida de 75 vinos escogidos por su importancia y novedad. De ellos resulta mi podio final con 30 vinos representativos de ocho denominaciones de origen.

Son los vinos que con seguridad le garantizarán emoción y plácer a la hora de beberlos; los blancos frescos y los tintos preferiblemente después de al menos un par de horas de aireación para liberar su expresión completa.

* Entre los vinos catados en el Decanter Great Spanish Fine Wine Encounter estos son mis preferidos, organizados por denominación de origen:

NAVARRA: El complejo y untuoso vino de Pago de Bodegas Chivite, Arínzano 2002 (50% Tempranillo+ 35% Merlot y 15% Cab.sauvignon), ciruelas negras y moras, especiado y algo animal, con notas suaves de pimienta y mineralidad. Aún joven, con final que deja sentir los taninos, necesita más tiempo de guarda.

PRIORATO: Intenso y afrutado Scala Dei Cartoixa 2006, con notas de fruta negra y macerada, cueros y cacao, largo y potente (15º alcohol) y el excelente Perpetual 2008 de Torres (90% Cariñena + 10% Garnacha), la segunda añada de un vino complejo en fruta -ciruelas e higos- y una apuesta diferente a su primer priorato Salmos. Es un vino de edición limitada (6000 botellas) a partir de viñedos antiguos y en añadas que merecen. No se produjo en 2007.

RIBEIRO: En el reino de la Treixadura, el Colección Costeira Treixadura 2010 de la bodega Viña Costeira, se destaca por sus notas florales y de fruta tropical con una boca compleja y elegante de notas cítricas y frutos amarillos con final suavemente seco. Gran vino blanco que había disfrutado antes en Ribeiro y que concursos como Bruselas, IWC y Decanter, reconocen entre los mejores.

RIBERA DEL DUERO: Una de las denominaciones de origen más dinámicas de España ofrece hoy vinos de alta expresión, mundialmente famosos y de precios elevados, acordes con grandes inversiones para obtener lo mejor de una región que en tres décadas se ha instalado en el grupo de vanguardia de los vinos españoles. Una docena de productores presentes y etiquetas para destacar como la primera añada de Corimbo I 2009 de Bodegas Roda, un vino complejo y persistente producido en altura con viñas de más de 40 años; el elegante y fresco Nexus crianza 2006  de Bodegas Frontaura; el moderno y vibrante Emina Prestigio 2006 del Grupo Matarromera que apuesta a un vino afrutado, especiado e intenso, con la complejidad de Ribera pero distanciado de los vinos clásicos y más musculosos, y el fresco y armónico Malleolus 2008 de Emilio Moro. En una línea más internacional, compleja y de “alta costura” están los elegantes, modernos y vibrantes vinos de Pago de Los Capellanes que  no ahorra en la búsqueda de la perfección. Ejemplo de ello son el excelente Reserva 2008 potenciado por las viñas de las parcelas El Nogal y El Picón, que no se produjeron ese año, y un fuera de serie, el Pago de Los Capellanes Parcela El Picón 2005, un vino superlativo en todos los sentidos, denso, graso, estructurado, complejo de fruta negra y aromas torrefactos suaves, que persiste en boca más de 30 segundos…y que es un bebé en plena evolución. Es una joya exclusiva de la que sólo se producen anualmente 2.500 botellas, un verdadero deleite que en otros cinco años estará redondo y en una década en el punto ideal.

Primera añada de un selecto Campo Viejo

RIOJA: interesantes  encuentros con vinos clásicos y con los nuevos, modernos y complejos, de bajos rendimientos en viñedo, gran fruta y madera, que juegan en ligas mayores de calidad. Destaco un vibrante vino de autor, San Vicente 2008 de la bodega Señorío de San Vicente y de la misma familia Eguren el intenso y exótico El Puntido 2008 de Viñedos de Páganos, el elegante y especiado Márques de Elciego Reserva 2006, el complejo, poderoso y cotizado Barón de Chirel 2005 de la bodega Marqués de Riscal, y de las bodegas Roda el poderoso y afrutado Roda I Reserva 2006 y el recién nacido pero desde ya monumental y fragante Cirsion 2009 para olvidar en la cava por al menos una década. Un punto aparte merece el novedoso vino selecto y primera añada de Campo Viejo Dominio 2007, producido a partir de las seis mejores y más antiguas parcelas con Tempranillo (90%), Graciano (5%) y Mazuelo (5%) para celebrar los primeros 50 años de la bodega. Con sólo 11 meses en barrica francesa nueva, el resultado es un  vino fresco, elegante, especiado con notas minerales suaves y de larga persistencia en boca. Un vino tipo Cru francés, listo para disfrutar después de un par de horas aireado en Decantador.

RUEDA: Variada y refrescante selección preparada por el dinámico Consejo Regulador que presentó una veintena de estos vibrantes vinos blancos, en su mayoría de la cosecha 2011 producidos con la uva Verdejo. Emociona comprobar que se sigue trabajando con dinamismo y con un norte claro, calidad. Muy agradables el Viña Cimbrón de la Bodega Felix Sanz, el siempre confiable Oro de Castilla de Hermanos del Villar, el moderno José Pariente con nueva etiqueta, Menade, el elegante Finca La Colina, los opulentos fermentados en barrica V3 2009 de Bodegas Terna y el cotizado Belondrade y Lurton 2010. También destaco el complejo y exótico Cuatro Rayas 2011 de la cooperativa agrícola Castellana (producido a partir de viñas centenarias) y el equilibrado y expresivo Protos Verdejo 2011, que en apenas cinco años se ha convertido en uno de los vinos líderes en Rueda.

SOMONTANO: Viñas del Vero Colección Gewurztraminer 2011 es un deleite al paladar, con notas florales y de pomarosa y manzana, intenso, graso y profundo de largo final y persistencia. Gracias a la maceración en frío, la intensidad aromática es potenciada, y en boca la complejidad hace el resto.

TORO: Estilos diferentes para tres vinos muy interesantes, el Numanthia 2007, reconocido como uno de los líderes de la denominación y ofrece aromas de fruta negra y ciruelas, con elegancia y buena evolución; el novedoso Victorino 2009 de la bodega Teso La Monja de la familia Eguren, vino intenso en fruta con notas de moka y cacao, elegante, profundo y con un largo futuro de guarda,  y el armónico y vibrante Frontaura Reserva 2005 que sobresale por su equilibrio de fruta negra concentrada, notas tostadas suaves y especias, y es un vino que aunque está en su punto merece guarda y paciencia. Este vino confirma la excelencia de Frontaura y el camino firme recorrido desde 2000 cuando se fundó la moderna y dinámica bodega.

Un acordeón de Londres a Valledupar

José Hernando Arias Noguera, es un londinense de origen colombiano que se enamoró hace seis años de las notas mágicas del acordeón y aprendió a tocar el instrumento y el vallenato de forma autodidacta, muy lejos de las rancherías y de las alegres cumbiambas en las sabanas tropicales y húmedas de la costa caribe colombiana.

Su sueño es llegar a ser el primer juglar vallenato nacido fuera de Colombia y ciertamente que Londres, para muchos el epicentro musical del mundo, está mucho más arriba en el mapa que ese vasto territorio en el norte colombiano conocido simplemente como “la provincia”, en el que la música vallenata es la máxima expresión del arte folclórico y el acordeón el instrumento de ese idioma popular.

José Hernando Noguera y su acordeón vallenato (Foto: BBC3)

Hoy a sus 19 años, José Hernando lo tiene más cerca gracias a un esquema músical excepcional: la Academia de rutas musicales (World Routes Academy) con el que la emisora pública BBC Radio 3 -especializada en música- busca reconocer la importancia y preservar la llamada World Music, música autóctona del mundo.

El proyecto invita a un músico veterano, a un maestro, a que colabore a lo largo de 6 meses con un “alumno” o “púpilo”, para transmitirle parte de su sabiduría y conocimiento durante ese corto período. “Es al fin y al cabo un reconocimiento al hecho que la World Music se sigue transmitiendo básicamente de forma oral, de generación en generación, en todo el mundo”, me explicó el reconocido periodista colombiano Juan Carlos Jaramillo, musicólogo, ex-director de la Radio Nacional de Colombia, productor de BBC Radio 3 y consultor principal del proyecto.

En 2012 se ha elegido a Colombia, y al vallenato en particular, como nueva muestra de esta escuela “World Routes Academy” que en las dos ediciones anteriores trabajó con la música carnática del sur de India y la música tradicional con la guitarra laúd de Irak. El vallenato es hoy el género musical del folklore colombiano de mayor popularidad y además símbolo de la música en el exterior, por encima de la cumbia.

Una de las bases del proyecto es que el músico seleccionado tenga vínculos estrechos con Gran Bretaña y José Hernando Arias Noguera, nacido en Londres, hijo de colombianos nativos de Palmira y músico autodidácta, fue el elegido.

Y para completar el esquema profesor-alumno, los encargados del proyecto consiguieron que el mentor del joven sea el talentoso acordeonero Egidio Cuadrado, Rey Vallenato en 1985 y mano derecha del cantante Carlos Vives quien mundializó el vallenato colombiano gracias al disco lanzado en 1993, Clásicos de la Provincia, que compilaba algunas de las canciones más famosas de este género folclórico y las presentaba con un sonido más comercial.

"Lo voy pulir": Egidio Cuadrado

"Lo voy pulir": Egidio Cuadrado

“Es un sueño que todavía me cuesta creer”, me dijo este estudiante de música en la Universidad de West London y líder del grupo londinense Revolución Vallenata, una orquesta recientemente creada por colombianos y latinos residentes en la capital británica.

José Hernando es un caso único. Siempre le gustó la música y desde los cuatro años aprendió la guitarra pero aunque le gustaba el Jazz, de tanto escuchar a sus padres cantando vallenatos se aficionó al género y empezó a aprender sus sones y letras en videos y cassettes. Se puede decir que llegó tarde al acordeón, a los 13 años, y además fuera del contexto musical tradicional. En su favor tiene el deseo, la academia y el sueño.

“Está adelantado. Tiene muy buen oído y energía”, me dijo Egidio Cuadrado, quien empezó a tocar el acordeón a los cuatro años y sabe de que habla. Pero es consciente de lo exigente del camino; “tendré que trabajarlo mucho. Lo voy a pulir. Es mi compromiso para llevarlo al Festival Vallenato y que se presente como aficionado”, me dice.

Egidio Cuadrado fue también Rey Vallenato aficionado (1973) a los 20 años, casi la misma edad que tiene hoy José Hernando. Doce años después, en 1985, este acordeonero itinerante -como los antiguos juglares vallenatos- consiguió la máxima consagración como profesional.

Maestro y alumno, mentor y protegido, Colombia y Gran Bretaña.

Maestro y alumno, mentor y protegido, Colombia y Gran Bretaña.

En 2012 el Festival Vallenato se realizará del 26 al 30 de abril en Valledupar, capital y cuna del vallenato, en la zona  norte de Colombia, en los límites con el departamento de la Guajira y Venezuela.

Pero el Festival de la Leyenda Vallenata es la competencia más importante y exigente del género. Los participantes deben interpretar obligatoriamente los cuatro ritmos o aires principales del vallenato; el paseo, el son, la puya y el merengue.

Precisamente, a Egidio Cuadrado le gustó el son “Alicia Adorada”, interpretado por José Hernando en el lanzamiento del proyecto 2012 en el Radio Teatro de la BBC en el histórico edificio de Broadcasting House, en pleno centro de Londres.

“No se necesita tener una gran voz para el vallenato. Es de admirar que haya escogido el vallenato. Lo importante es el amor que tiene por el, quiere llegar, y yo lo voy a ayudar”, me dice. Egidio apenas conoció a  José Humberto e inició la tutoría el fin de semana. En marzo su nuevo alumno colombo-británico viajará a Colombia para trabajar de tiempo completo con Egidio y preparar su presentación en el 45º Festival Vallenato, en el cual contará con otras armas a su favor.

El musicólogo Juan Carlos Jaramillo supervisa el proyecto (Foto: rincondecata.com)

Además de tener a Egidio Cuadrado como tutor y maestro, José Hernando estará acompañado en la presentación por los músicos del grupo “La Provincia” quienes tocarán la caja (percusión) y la guacharaca (fricción), los otros instrumentos esenciales del vallenato.

Y la gran sorpresa, la puya inglesa; el aire de puya que cantará en inglés y español, hecho inédito en la historia del festival. Egidio cree mucho en este desafío y hasta la ha puesto nombre a la puya: Yo también puedo.

Que recuerde, he escuchado algunas piezas de salsa, merengues, corridos norteños y canciones de rap o hip hop en inglés y español y en francés y español, pero un vallenato nunca.

José Hernando Arias Noguera será el pionero y gracias al proyecto World Routes Academy de BBC Radio 3, puede abrir una nueva puerta musical con la tutoría de Egidio Cuadrado y los músicos del grupo “La Provincia”.

Y el colofón y verdadero inicio profesional de su carrera será en Julio próximo en Londres. Como parte esencial del proyecto, José Hernando cantará e interpretará los aires vallenatos en el histórico teatro Royal Albert Hall durante uno de los conciertos Proms de BBC, el famoso festival musical durante el verano europeo.

Champy 2010, calidad de la Borgoña

Próximo a cumplir 300 años, Champy es el primer productor-negociante histórico en Borgoña y conserva el carácter familiar y apasionado de sus fundadores en 1720. Esa es una de sus fortalezas.

Su añada 2010, recien presentada en Londres, demuestra un nuevo paso adelante en calidad y en la recuperación del ilustre nombre, tarea que adelanta desde hace 20 años su jóven y dinámico propietario Pierre Meurgey.

Champy es una casa que sigo desde hace varios años y puedo afirmar que si sus vinos de la añada 2009 son un ejemplo de elegancia y equilibrio en una cosecha excepcional, los de la cosecha 2010 representan fielmente a la región y expresan el credo burgiñón: “el terroir”. Y debo advertir que los vinos tintos aún no terminan su crianza y no están embotellados. Pero tanto los tintos del Pinot Noir como las blancos de Chardonnay, son supremos en 2010.

Vinos tintos 2010 de la casa Champy (Foto: rincondecata.com)

Las dos últimas semanas han sido intensas para los principales productores burguiñones en Londres, presentando “en primeur” (anticipadamente) los vinos de la cosecha próxima a salir al mercado; la 2010.

Usualmente la cita anual tiene una gran cata general con casi un centenar de productores presentando sus vinos, pero en 2012 la Oficina Interprofesional de los Vinos de Borgoña (BIVB) reorientó su estrategia y canceló el evento para concentrar el presupuesto en la organización del gran evento del año, los “Grandes días de Borgoña” del 19 al 24 de marzo.

Además, y tal vez lo más importante, la sensacional añada 2009 está prácticamente vendida y muchos productores prefirieron mostrar la siguiente, aún en proceso. Como resultado las casas de Borgoña trajeron sus amplios portafolios y Champy, con medio centenar de etiquetas entre vinos blancos y tintos, fue una de las destacadas.

Pierre Meurgey considera que mientras 2009 “es una añada que se benefició de un ciclo perfecto de la viña durante todo el año, 2010 es una añada mas clásica y tuvo más lluvia en el verano con lo cual los mejores terroirs -los de mayor drenaje y mejor exposición- se aprovecharon de la calidad y produjeron los mejores vinos”.

En ese sentido es interesante constatar que llovió más en la Côte de Nuits que en la Côte de Beaune y esa circunstancia climática tiene un claro efecto; a mi juicio en 2010, globalmente la Côte de Nuits produjo los mejores vinos tintos, densos y concentrados, y ello tiene estrecha relación con los grandes terroirs del norte burgiñón.

En el caso de Champy confieso mi preferencia por los Grandes Crus Echezeaux y Charmes Chambertin, el Gevrey Chambertin 1er Cru Les Cazetiers y el Vosne Romanée 1er Cru Les Suchots, que son vinos excepcionales y cautivadores por la calidad de su fruta, su expresión mineral y la elegancia de sus taninos. El inconveniente es la reducida producción de estos exclusivos vinos, de los cuales Champy únicamente alcanza a sacar a la venta entre 600 y 1000 botellas.

Selección de los mejores vinos tintos de Champy 2010 (Foto: rincondecata.com)

Mis preferidos dentro de los 34 vinos tintos 2010 presentados por Champy

Dimitri Bazas, el enólogo de Champy desde hace 12 años, me recordó otro hecho a tener en cuenta. “2010 es una añada que tuvo muchos cambios climáticos y problemas en la floración, por lo cual en Borgoña se produjo un 30% menos en volumen. Se trabajó mucho y se llegó a tiempo a la madurez pero con menos rendimientos. Los vinos tienen más estructura, buena acidez y gran cuerpo y densidad. Será una gran añada, de clasicismo mayor al 2009 que produjo vinos con taninos dulces y poca acidez”.

La cata me permitió constatar esa diferencia y apreciar que es más fácil encontrar la fuerza del terroir en la añada 2010 que en la 2009. Cuando hay buena acidez y estructura no se necesita forzar la vinificación y el terroir se expresa mas, sin que el enólogo o vinificador tenga que esforzarse para conseguir color y concentración.

“Es una historia de grandes terrenos y ellos están en la Côte de Nuits. Gevrey Chambertin, Vosne Romanee y Echezeaux, son excepcionales. En 2010 los rendimientos no fueron de 35 hectólitros/hectárea como es usual sino entre 20 y 25, entonces se obtuvo gran densidad y grandes botellas”, anota Dimitri Bazas.

Champy tiene su sede en Beaune, la capital de la Borgoña, y en 2010 sus vinos de la Côte de Beaune son igualmente destacados y expresivos. Dentro de ellos, es notable la complejidad y fuerza del Corton Gran Cru Bressandes, el balance y expresividad del Pommard 1er Cru Les Grands Epenots, el carácter mineral y especiado del Beaune 1er Cru Aux Cras y la redondez e intensidad frutal de los Pernand Vergelesses 1er Cru.

Una parte de esa expresividad tiene que ver con el crecimiento de Champy en los últimos dos años. En 2010 Pierre Meurgey adquirió el reconocido dominio Laleure Piot (10 hectáreas) con excelentes viñedos alrededor de la colina de Corton y en Pernand Vergelesses. “Ahora tenemos 28 hectáreas propias, la mayoría en conversión a agricultura biológica y la mayor parte de la zona de Corton y Pernand Vergelesses fueron incorporadas. Todos esos vinos salen de ese dominio y son viejos viñedos de más de 50 años que se convirtieron desde el primer año a la agricultura biodinámica y biológica”, me explicó Meurgey.

Pierre Meurgey (der.) y Dimitri Bazas (Foto: rincondecata.com)

La clave del éxito en Champy

Además, el año pasado Champy adquirió un pequeño dominio en Volnay, el monopolio Premier Cru Clos de La Chapelle, también de viñedos antiguos.

Gracias a la expansión, a partir de la añada 2010 Champy diferencia claramente los vinos que provienen de viñedos propios y los destaca en la etiqueta como Domaine Champy (Dominio). Y cuando son producidos a partir de uva comprada -como es el caso de los Grandes Crus de la Côte de Nuits- los vinos están marcados únicamente Champy.

La histórica casa productora presentó en Londres 48 vinos diferentes, 41 de ellos bajo la etiqueta Champy, 4 de Laleure-Piot y 3 del Dominio Clos de la Chapelle.

La tercera parte de la muestra, 16 vinos, eran blancos; la otra cara ilustre de Borgoña y expresión del mejor Chardonnay del mundo.

Y entre los vinos blancos, la añada 2010 puede ser considerada extraordinaria y muy homogénea. En mi concepto, los vinos de esta añada son muy puros, de gran frescura y con una gran energía y complejidad.

“Los blancos del 2009 son más opulentos y sexy”, explica Pierre Meurgey quien afirma que los vinos blancos del 2010 son una sorpresa. “Tienen gran clase, son muy elegantes y se pueden beber desde ahora”, asegura.

Como purista me cuesta mucho trabajo empezar a beber los blancos 2010. Dada la expresividad que encontré en el extraordinario Gran Cru de Corton Charlemagne del dominio, el complejo y profundo (aunque cerrado en este momento) Chassagne Montrachet 1er Cru Les Chenevottes y el elegante y armónico Pernand Vergelesses 1er Cru En Caradeux, recomiendo darles al menos 5 años de guarda para apreciarlos en su complejidad, y en el caso del Corton Charlemagne, la añada amerita dejarlo en la cava hasta 2020 como mínimo.

Selección de vinos blancos de Champy 2010 (Foto: rincondecata.com)

En 2010, los vinos blancos de Champy son excelentes.

La singularidad del terroir, el carácter propio del terreno, es la gran riqueza y el mosaico de los vinos de Borgoña, y al igual que los tintos, los blancos 2010, tienen gran clase. Pierre Meurgey considera que ello está relacionado con la añada; “hay que recordar que en 2010 se obtuvieron niveles muy elevados de acidez y las fermentaciones maloláticas fueron muy tardías. Algunas se terminaron casi en el momento de la cosecha 2011 (septiembre-octubre) y en este momento algunos de los vinos están terminando su crianza en barricas y toneles. Hay que esperar y darles tiempo de evolución antes de embotellarlos a partir de febrero y algunos hasta julio”, afirma el dueño de Champy.

Después de las catas de vinos de Borgoña, comparto el optimismo de Pierre Meurgey sobre la añada 2010, que indudablemente superará, como en Burdeos, a su emblemática predecesora 2009. Y algo muy importante es la homogeneidad de blancos y tintos, sobresaliente en Corton, los únicos Grandes Crus de la Côte de Beaune.

* La casa Champy fue fundada en 1720 en Beaune. En 1990 Pierre Meurgey su padre Henry, experimentado vinificador y enólogo en Borgoña, adquirieron el negocio. Los dominios suman hoy 28 hectáreas propias, todas ellas en la Côte de Beaune y de las cuales 1.3 corresponden a Grandes Crus. La mayor parte de los viñedos de Champy están aprobados como agricultura biológica y en 2013 la totalidad debería ser certificada.

Muerte en un tanque de Whisky

Donald Johnston fue el fundador de la destilería Laphroaig al noroeste de Escocia, en Islay, una de las más famosas de las islas hébridas interiores británicas. Establecida en 1815, la licencia oficial para destilar le fue concedida en 1826.

Conocida como la isla del whisky, en Islay funcionan siete de las más importantes destilerías de whisky de malta, productoras de los únicos e innimitables whiskies turbados (con aromas a carbón vegetal) que son considerados la élite de esta renombrada bebida y constituyen un culto para los conocedores.

Laphroaig, junto a Lagavulin y Ardbeg, son los más complejos y potentes, mientras que Bowmore, Caol Ila, Bruichladdich y Bunnahabhain, varían la concentración según el tipo de whisky y la gama. Pero las “siete hermanas” constituye el núcleo económico de Islay y han forjado su renombre mundial.

Destillería de whisky Laphroaig (Foto: lenstalk.com)

Laphroaig fue el whisky que me enamoró de los whiskies de malta, me abrió el mundo de Islay y me llevó en 1995 a explorar durante una semana la isla y cada una de sus destilerías, incluyendo la de  Jura, en la isla vecina. Fue en Jura donde el periodista y escritor George Orwell se recluyó a escribir entre 1947 y 1948 su exitosa novela anticipatoria 1984, de la que se desprenden entre otros, el moderno concepto de “Big Brother” (gran hermano), tan expandido hoy gracias al reality show de televisión y su franquicia mundial.

Nunca olvidé de la visita a Laphroaig tres cosas:

- la generosidad, emotividad y dinamismo de Iain Henderson, su exitoso Master Distillery -hoy retirado- quien me enseñó el proceso del whisky y me guió todo el recorrido y la selecta degustación. Años después y en varias ocasiones nos hemos rencontrado con Iain, en Edimburgo y Londres, siempre alrededor de un buen whisky de malta.

- Que Laphroaig es el preferido del Príncipe Carlos de Gales después de su accidentada visita a la destilería en 1994 y uno de los tres únicos whiskies de malta que ostentan orgullosamente el sello real de la corona británica (se observa en la parte superior del envase y la etiqueta) en cada botella. El príncipe Carlos conducía la avioneta y debido a fuertes vientos de cola se estrelló -sin consecuencias- al aterrizar en el pequeño aeropuerto de Islay. Después recuperó el aliento en la destilería con un whisky Laphroaig de 15 años. (*) El primer Malt whisky de la corona fue Royal Lochnaggar en 1848 y el segundo Glengoyne en 1984, el favorito de la fallecida Reina Madre y la primera destilería que visité -en diciembre de 1992- con mi amigo periodista y escritor mexicano Luis Rodríguez.

Tanque de remojo y fermentación en una destillería (Foto: singlesteppers)

- Y lo más impactante, que hace 165 años, Donald Johnston, el fundador de Laphroaig, murió luego de caer accidentalmente en uno de los gigantescos tanques con mosto caliente y en pleno proceso de fermentación. Me pareció en su momento una historia surrealista e Iain me explicó que al parecer cayó en la cuba mareado por la intensidad de los vapores de hasta 70º centígrados que se desprenden del tanque en el proceso.

Johnston falleció dos días después del accidente, en 1847. Tenía 51 años y no dejó herederos. Pero su nombre está asociado universalmente a cada etiqueta y empaque de Laphroaig en la que se lee claramente en su base: Distilled and bottled in Scotland by D. Johnston & Co. (Laphroaig), Laphroaig Distillery

Hasta el pasado 7 de enero era el único relato oficialmente conocido de muerte en un tanque de whisky. La historia se repitió ahora en la destilería Glenfiddich, en Dufftown (Banffshire), en la connotada zona de producción de Speyside, al noreste de Escocia.

Glenfiddich, es el whisky de malta más vendido en el mundo e internacionalmente conocido por su original botella triangular en vidrio verde para su gama de 12 años. Es el primer malta que probé en mi vida hace más de 30 años, pero confieso que no es mi preferido.

Gama de whiskies de malta Glenfiddich (Foto: Glenfiddich.com)

El turno le llegó ahora a Brian Ettles, quien trabajó 23 años en Glenfiddich y se ahogó en una de las cubas de fermentación del mosto, un tanque de 50.000 litros de capacidad y 6 metros de fondo, que estaba lleno con agua según la técnica de preservación de la madera antes de ser depositado el mosto.

Pero a diferencia de Johnston, Ettles no cayó accidentalmente en el tanque el sábado. Según las autoridades y las primeras investigaciones, se suicidó en él. Cuando se descubrió el cuerpo en la noche, era ya muy tarde y los servicios médicos de emergencia no pudieron revivirlo. El operario tenía 46 años y era padre de dos hijos.

La destilería cerró al público lunes y martes y apenas este miércoles 11 de enero reanudó sus actividades normales y las visitas a las instalaciones.

Glenfiddich dijo que “normalmente debería haber abierto pero decidió cerrar durante ambos días como señal de respeto” por Brian Ettles, su familia y sus compañeros de trabajo.

Las trágicas historias de Johnston y Ettles en la industria del whisky escocés, son tristes, inusuales y llegan incluso a rídiculas, pero igualmente hacen parte de ese mundo increíble y con más de 500 años de historia de la bebida alcohólica más universal y extendida.

* Muerte en un barril de vino: está documentado que en 1478, George Plantagenet, duque de Clarence, miembro de la familia real británica y reconocido bebedor, fue condendo por traición y los verdugos para su ejecución lo ahogaron en un barril de 477 litros de vino. William Shakespeare incluyó a Plantagenet como personaje de su obra Ricardo III.