Vuelta 2020 con Vinos de España: Merenzao (D.O.Ribeira Sacra)

El esloveno Primoz Roglic logró su cuarta victoria en la Vuelta España 2020 en la única etapa contra-reloj de la carrera, recuperó el liderato y consiguió una diferencia sobre su escolta, el ecuatoriano Richard Carapaz, de 39″, la más amplia hasta ahora, a cinco días del final de la prueba en Madrid.

Roglic fue el mejor en la decimotercera jornada sobre un trazado de 33,7 kilómetros y consolidó su posición de favorito a repetir el título del año anterior. Desde 2005 cuando el controvertido español Roberto Heras consiguió el triple en la Vuelta (2003-04.-05), ningún pedalista ha repetido triunfo. Heras fue descalificado por dopaje con EPO pero mantuvo sus victorias luego de ganar la apelación.

La clasificación general no tuvo cambios sustanciales en el Top-10 pero las diferencias aumentaron y el podio prácticamente quedó definido. Roglic amplió la ventaja sobre el inglés Hugh Carthy (3°) a 47″ y el veterano irlandés Dan Martin mantuvo el cuarto lugar, aunque de 35″ que tenía antes de etapa quedó ahora a 1:43″ del campeón defensor y las posibilidades de reversar la situación son remotas. El único movimiento fue la llegada del español David de la Cruz al décimo lugar, en intercambio de posiciones con su compatriota David de la Cruz, que descendió al puesto 13.

Quedan 854 kilómetros y cinco etapas hasta Madrid, pero sólo 730 de ellos cuentan para definir el título, en la cima del Alto de La Covatilla el sábado. Las próximas tres etapas de media montaña son aptas para escapadas y posibles ataques contra el sólido equipo holandés Jumbo-Visma del líder Roglic, eventualmente de la escuadra española Movistar para situar en el podio a Enric Mas (5°). El márgen de 39 de Roglic sobre Carapaz, campeón del Giro d’Italia el año anterior, es importante pero no definitivo. Contarán mucho las bonificaciones y la diferencia de 8″ entre Carapaz y Carthy, plantea una batalla adicional.

Viticultura heroica en las pendientes del cañón del río Sil en Ribeira Sacra.

La Vuelta sigue en Galicia y la etapa 14 de este miércoles se desarrollará sobre 204,7kms de ondulaciones que desgastan piernas, en el territorio vinícola de las Denominaciones de Origen Ribeira Sacra (Lugo) y Rías Baixas (Ourense). En homenaje a estas dos importantes regiones, la Vuelta 2020 con Vinos de España les presenta hoy un vino único y especial, ejemplo de la difícil y extraordinaria viticultura heroica de Ribeira Sacra, en las laderas del cañón del río Sil sobre terrenos rocosos de cuarzo, esquisto, pizarra y granito sedimentario (gneis), donde las vides “sobreviven” en terrazas construidas por los romanos.

El invitado de hoy es la uva Merenzao y el vino elaborado por la bodega familiar Algueira, de Fernando González y su esposa Ana Pérez Somoza, dos apasionados soñadores en la vigencia de las uvas autóctonas que crecen en las pendientes pronunciadas y casi imposibles de cultivar, cuyo fruto sólo es alcanzable gracias al tesón y sacrificio de idealistas.

Ribeira Sacra (ribera sagrada) es un paraje mágico, sobrecogedor, donde los viticultores desafían los límites de lo imposible para producir vinos de alcurnia y estirpe inimitable como tuve ocasión de comprobar en octubre hace dos años recorriendo las principales zonas de producción y realizando el crucero del río Sil para entender la magnificencia de estos viñedos excepcionales, comparables sólo a los de Liguria en Italia, las terrazas de Lavaux en Suiza o los viñedos en terraplenes en el Valle del Duero en Portugal, de donde surgen los famosos vinos de Porto.

Merenzao es una uva de piel oscura originaria de Jura (noreste de Francia) donde se la conoce como Trousseau y se sigue cultivando para mezclar y dar color a la Poulsard; hay 175 hectáreas plantadas pero ha perdido terreno frente a variedades internacionales más populares como Pinot Noir y Chardonnay.

Se cree que hace unos tres siglos se desplazó hasta los viñedos del noroeste de España y varias partes de Portugal, incluyendo la isla de Madeira. También está plantada minoritariamente en Australia (llamada Gros Cabernet), Argentina y en California (EE.UU). Tiene otros nombres; Bastardo en Portugal, María Ordoña en Galicia y Verdejo Negro en otras zonas de España. La uva se usa principalmente para combinar; en Portugal se cultiva en la isla de Madeira para producir los vinos raros de Madeira Bastardo, y minoritariamente en los de Oporto y en los de las regiones de Dão y Bairrada, en el centro del país.

Vino oscuro, frutal y mineral, especiado y complejo, largo en boca...un deleite.

En Galicia estaba casi extinta y se cultiva en muy pequeña cantidad en tres Denominaciones de Origen (DO) españolas: Valdeorras, Monterrei y Ribeira Sacra, donde es la preferida. En total hay apenas plantadas 21 hectáreas!. Generalmente se mezcla con Mencía gracias a sus profundos aromas a frutos del bosque, alto nivel de azúcar natural y buena concentración de taninos que brindan excelente potencial de envejecimiento. A pesar de su escasez y cultivo difícil, en Ribeira Sacra unas pocas bodegas están elaborando vinos varietales de Merenzao; una de ellas es Adega Algueira, la pionera de los varietales en la región.

La fuerza dinámica de la bodega ubicada en Lugo, de donde parte la etapa 14 este miércoles, es Fernando González, un típico gallego, amable y conversador, apasionado del terruño y la tradición, que lleva 40 años amando y descubriendo la zona y sobre todo, valorando las uvas que crecen entre las rocas en las laderas y pendientes de hasta un 85% en el cañón del río, en 84 parcelas históricas que ha identificado, cuidado y renovado con esmero y paciencia, y entre las cuales se destacan Amandi para la Mencía y Merenzao, Cortezada para las uvas blancas, Carballocovo (5 hectáreas) y Abeleda (6 ha) para las otras variedades tintas. En total son 25 hectáreas; tres de ellas de Merenzao pero no todas en producción.

Los “bancales” (terrazas) sólo se pueden trabajar a mano y hay que repararlos en permanencia. Es una labor de años. “Los Romanos fueron los primeros en hacer vino y construyeron nuestras terrazas a mano. Con los años, nuestros viñedos necesitan mucho mantenimiento, no solo la planta sino también las terrazas debido a las tormentas y fuertes lluvias”, me explica. Renovar una pequeña parcela puede tomar hasta 7 años debido a la pendiente de las montañas y a lo angosto del terreno. En menos de 30 años, Fernando reconstruyó los viñedos y plantó nuevas vides. Todo a mano.

La Adega (bodega) empezó en 1980 con Fernando y su esposa Ana -a cargo de la administración y la parte comercial- con unos pocos viñedos, una pequeña bodega y mucha ilusión, y en 1998 crearon la marca Algueira (el apodo de la familia) y construyeron las nuevas instalaciones para enfrentar un nuevo desafió, conquistar los paladares con vinos auténticos y de la mejor calidad que reflejaran este “terroir” mágico, único y excepcional. Ese mismo año conocí a mi esposa Elizabeth y empecé mi propio desafío, también mágico y privilegiado de ser felices juntos.

“Con los años, nuestros viñedos necesitan mucho mantenimiento, no solo la planta sino también las terrazas debido a las tormentas y fuertes lluvias. Es un trabajo de mucho sacrificio porque aquí las viñas viven al límite, sobreviven. Las plantas están entre la vida y la muerte, no tienen un suelo fácil pero si un terreno estupendo y un microclima privilegiado”, me explica Fernando con pasión.

Tiene sembrada una amplia gama de uvas; Godello, Treixadura, Albariño y Loureiro como variedades blancas y Mencía, Caiño, Sousón, Garnacha, Brancellao y Merenzao en las tintas. “Desde el inicio la filosofía fue recuperar esas uvas autóctonas que se estaban perdiendo. Fue mi apuesta personal, fuera de las modas. Quería priorizar la calidad y además tener una diferenciación clara con vinos genuinos, protagonistas del suelo y de la región. Y Merenzao fue la primer uva que planté”, me dice.

La viticultura de montaña es caprichosa y como las laderas ondulan con orientaciones y pendientes distintas siguiendo el curso del río Sil, es posible encontrar en el mismo punto dos laderas enfrentadas pero con diferente orientación, es decir, dos temperaturas diferentes, dos climas diferentes. Ese conocimiento del terreno le permite a Fernando aprovechar las diferentes orientaciones y la composición del suelo, para elaborar diferentes vinos cada uno con un perfil único y auténtico. Hoy elabora 18 vinos diferentes, entre blancos y tintos, en calidades jóvenes y crianzas, rosado e incluso uno dulce.

Descubrí su vino de Merenzao en el viaje de conocimiento de los viñedos gallegos que organizó Luis Paadín y la Xunta de Galicia (septiembre de 2018) para los periodistas de la Federación Internacional de Periodistas del Vino (Fijev). Me encantó y la botella que descorché hoy, de la cosecha 2015 fue un deleite. Su nombre Risco, engloba el significado del origen, los riscos (peñascos, acantilados, roca) y la fuerza de las viñas de 30 años que ya están adaptadas y plenamente productivas. Pero no es fácil su cultivo.

Paraje surrealista, pendientes imposibles...Viticultura heroica!

Antonio me explica que “Merenzao es una uva delicada, frágil, de piel fina, que madura temprano y es dulce. No sólo debe defenderse del viento, el exceso de sol, las heladas, el granizo o la humedad, sino también de los pájaros, los zorros y los jabalíes que llegan a comerla. Como es la primera, nos toca estar muy pendientes. Pero es una buena señal, los jabalíes tienen excelente olfato y los animales sólo comen los buenos frutos. Esa “selección natural” es una garantía de la calidad de nuestra uva”, me comenta con seriedad. Y tiene razón. Los animales no van a comprar la fruta en el mercado, la pican en los viñedos!.

En los últimos años la bodega de Fernando y Ana ha crecido y sus vinos premiados internacionalmente en varias ocasiones. Además, ha contribuido a la proyección destacada de la viticultura heroica de Ribeira Sacra y a aumentar el turismo en este enclave seductor y energizante. Adega Algueira ofrece diferentes actividades; catas en la bodega, cruceros en barco a lo largo de los viñedos ribereños y comida tradicional gallega en su restaurante, que espero visitar el año próximo cuando se supere la pandemia del coronavirus y la vida tenga un cauce menos sinuoso que el del río Sil.

Para acercarme a ese momento cociné un arroz salvaje mixto con pollo, aceitunas negras, arvejas y y setas (champiñones) Boletus de la tierra de Castilla. La armonía fue correcta aunque el vino merece por su fragancia, tanino maduro y mineralidad, un plato más fuerte como pato o perdiz, embutidos ahumados o quesos grasos semi añejos. Es elegante, equilibrado y seductor en boca, con notas de fruta madura (ciruela, cereza) y hierbas del bosque, con graduación alcohólica moderada (13%Vol) que pasa 13 meses en barrica de roble francés. Como hecho interesante no se realiza despabilado de la uva sino que los racimos se trituran enteros en barricas de 600 litros antes de los procesos de fermentación y pienso que esto es parte de su carácter y fuerza. Es un vino con carácter y de guarda (le daría otros cinco años más) al que valoré con Excelencia (94 puntos en mi escala) y que corresponde a 17/20 o 95 puntos en la escala de la revista Decanter.

A propósito, el Merenzao de la cosecha 2014 fue catado en octubre de 2017 por un panel de la revista encabezado por mi amigo y experto mundial Oz Clarke que lo eligió como uno de los vinos más emocionantes (“exciting”) del año 2017. Está en venta la añada 2017 y hay que apurarse a comprarla porque se producen apenas entre 4.000 y 5.000 botellas anuales. Agrego finalmente que también me sorprendió gratamente la pureza y sobriedad de la etiqueta -y de todas las de la gama- que contrastan con lo rudo y difícil del terreno en que “sobreviven” sus uvas.

* Sitio oficial de la bodega Algueira: www.adegaalgueira.com

Vuelta 2020 con Vinos de España: Palomino Fino (Jerez Tío Pepe)

La Vuelta a España 2020 cumplió su jornada de descanso en el bello y vibrante puerto de La Coruña y los ciclistas prepararon sus piernas para los pedalazos definitivos en la tercera semana, que desde este martes comenzará a decidir el campeón que llegará a Madrid el domingo 8 de noviembre y clausura la temporada más atípica y difícil del calendario internacional debido a la pandemia del coronavirus. El ecuatoriano Richard Carapaz, el esloveno Primoz Roglic (actual campeón), el inglés Hugh Carthy, el irlandés Daniel Martin y el español Enric Mas, son los principales candidatos al título.

Conocida como la ciudad “donde nadie es forastero”, el antiguo puerto romano de Brigantum (hoy La Coruña) queda frente al Océano Atlántico, alberga la cuarta parte de la población gallega y es la capital cultural de Galicia, con decenas de Galerías, un paseo marítimo de varios kilómetros de playas de arena amarilla y la famosa Torre de Hércules, el faro más antiguo del mundo en funcionamiento y Patrimonio Universal de la Unesco.

Este martes los ciclistas disputarán la etapa contra-reloj de 33,7 kilómetros a orillas del mar, con viento frontal y un ascenso final de menos de dos kms (1.8) al Mirador de Ézaro, localizado en una saliente rocosa en las laderas del monte Pindo; un balcón natural próximo a la cascada del río Xallas, que desemboca en el mar. Es un ascenso corto pero de fuertes desniveles, con pendiente media del 13% y rampas del 30%, que fue final de etapa en las Vueltas de 2012 y 2016, pero por primera vez se disputa como parte de una etapa contra-reloj.

Mientras los ciclistas descansaban, la Vuelta 2020 con Vinos de España hizo lo propio y disfrutó la pausa del lunes con uno de los vinos más reconocidos en el mundo, producido al otro lado de la península ibérica, al sur, en Andalucía, con la uva Palomino Fino: el Jerez, un vino único y especial, con una historia de 30 siglos y que es probablemente la mayor contribución de España al mundo vinícola. Era el vino ideal del lunes para iniciar y festejar la semana Internacional del Vino de Jerez, del 2 al 8 de noviembre; hasta el domingo.

Los fenicios llevaron las primeras cepas a la región de Jerez hacia el año 1.100 antes de Cristo, pero la cultura del vino se desarrolló gracias a los griegos que aportaron la noción de la poda y técnicas de cultivo. Se sabe que Jerez de la Frontera, la capital mundial del Jerez y el centro de la comarca andaluza, estuvo dominada por los fenicios hasta el siglo cuarto antes de Cristo y que durante la ocupación musulmana era llamada Seris (Sherish), de cuya derivación fonética surge Jerez.

Mis tíos brillaron por su ausencia pero Tío Pepe me ha acompañado desde mi juventud.

El proceso de destilación industrial se debe a los árabes que usaban el alcohol con fines medicinales, pero la invención del Jerez ocurrió apenas en la edad media cuando se mejoraron las técnicas de destilación y los vinos comenzaron a ser reforzados regularmente con alcohol, al principio con brandy en lugar de alcohol etílico. La idea de modificarlos surgió por la necesidad de garantizar que no se dañaran en su transporte al norte de Europa, particularmente a Gran Bretaña y los Países Bajos, y luego a América.

La originalidad de los vinos de Jerez (no hay nada similar en el mundo) radica en su proceso de crianza mediante el Método Solera. El sistema consiste en utilizar varias barricas apiladas de diferente añadas; una parte del contenido de un barril se extrae y se mezcla con el barril inferior, y luego se completa con el contenido del barril superior. De esta forma el vino nuevo se debe a la edad del resto del contenido de soleras.

Es interesante anotar que a fines del siglo 16 XVI, el Jerez era considerado uno de los mejores vinos del mundo y tenía gran reputación al norte de Europa. Se le llamaba “saco de Jerez” (“saco” viene de la forma española “saca”, en francés “tirage”), que significa que el vino sale de la barrica. Tuvo una época dorada en Inglaterra en el siglo 19 gracias a la relación forjada entre familias de ambos países que establecieron bodegas productoras, una de las cuales se hizo famosa cubriendo sus botellas con un saquito de tela y popularizando el nombre “Dry Sack” para los vinos que exportaba mundialmente. Otra es González Byass, el productor del Jerez más famoso del mundo: Tío Pepe.

El Jerez fue uno de mis primeros vinos. Lo descubrí en mi adolescencia y juventud, en los años 70 en Cali, gracias a la familia vallecaucana de mi madre Mary Domínguez. Confieso que tuve dos tías muy especiales, Matilde y Marta, las hermanas mayores, pero mis tíos -con una excepción- brillaron por su ausencia. Quien siempre me acompañó fue Tío Pepe.

Un ícono nacido en 1906, la botella de Dry Sack.

Gracias a uno de mis primos especiales, Alfonso Naranjo Domínguez, también disfruté en varias ocasiones el Sherry Dry Sack de Williams & Humbert que era su favorito. La marca fue lanzada en 1906 y era una mezcla de amontillado y oloroso con un toque de Pedro Ximénez (PX). Hoy el complejo de Williams & Humbert es la bodega más grande de Europa (65.000 barricas) y produce 9 millones de botellas anuales, la mayoría destinadas a las cadenas de supermercados de bajo costo en Holanda y Alemania. Aún conservo en mi cava en Bogotá una de esas inconfundibles botellas -hoy rareza de colección- que Alfonso me obsequió y que espero destapar y compartir con él cuando pueda volver a viajar de Londres a Colombia y nos rencontraremos. Por su parte, mi padre Juan Antonio (mi gran maestro en vinos), descubrió algo más tarde que yo el Jerez, en España en 1982. Siempre fue un fanático del San Patricio que elaboran las bodegas Garvey, fundadas en 1780 en Jerez de la Frontera por el aristócrata irlandés William Garvey Power y una de las primeras enfocadas a la exportación.

Hoy me acompañó nuevamente mi Tío Pepe, durante todo el día. Primero como aperitivo al mediodía con unas aceitunas y jamón serrano, luego en la cena, estofado de carne con verduras. Pensé inicialmente en aquellos deliciosos “Riñones al Jerez” que descubrí en los restaurantes españoles de Cali pero no tengo esa sazón y no había tiempo, ni riñones. En compensación, disfruté otras dos “copillas” esta noche mientras escribía frente al computador y recordé al gran enólogo, genio del Jerez y “hacedor de vinos”: Antonio Flores.

En mis largos años en el mundo del vino he conocido cientos de personajes y compartido innumerables catas, presentaciones, cenas especiales, visitas de viñedos y momentos muy especiales. La sabiduría, dinamismo y pasión al explicar y presentar sus vinos, al interactuar, responder inquietudes y resolver dudas, que tiene Antonio Flores, lo hacen un personaje fuera de serie.

Ese rasgo único, ese perfil de comunicador, dinámico y energético, sólo lo he encontrado en otras cinco personalidades: el italiano Angelo Gaja, y los grandes enólogos franceses Pierre Lurton (director de Château Cheval Blanc y Château d’Yquem), Jean Claude Berrouet (44 años en Petrus), el mundialmente conocido “flying winemaker” Michel Rolland y el inolvidable Paul Pontallier (qepd), el gran hombre de Château Margaux. De todos ellos he recibido lecciones increíbles.

Antonio es una amalgama de emociones, pasión por los vinos, la historia y la gente alrededor, y sabiduría científica y pedagogía para explicar de forma simple, lo más difícil. Lo conocí en la bodega, en Jerez de la Frontera hace siete años durante mi primera participación en el concurso internacional Premios Bacchus que organiza la Unión Española de Catadores. Después nos hemos encontrado en varias ocasiones más y es un deleite aprender de vinos con él; es ciertamente un enólogo-educador con PhD en comunicación vinícola!. Si me atreví a describir a Paul Pontallier como “Monsieur Margaux”, a Antonio lo bautizo “Señor Jerez”. Apasionado como Gaja y Lurton, cerebral y didáctico como Pontallier, Berrouet y Rolland, Antonio Flores es igualmente generosidad y sencillez.

Su padre trabajaba en González Byass y Antonio prácticamente nació en la bodega. Estudió enología en Tarragona y luego no volvió a salir de González Byass. Son 40 años de creación, haciendo vinos, viajando por el mundo como embajador del Jerez, y siempre fiel a un principio que compartimos: “al vino hay que acercarse sin miedo, con descaro. No hay que ser un gran entendido, el vino es un elemento de placer y es lo que hay que buscar en él. El conocimiento llegará después de la mano de nuestra curiosidad e interés”.

González Byass fue fundada en 1835 en Jerez de la Frontera por el joven Manuel María González Ángel, nativo de Sanlúcar de Barrameda quien juntó sus ahorros y con la ayuda de su tío José Ángel de la Peña (Tío Pepe) compró una pequeña bodega y comenzó a elaborar y exportar sus propios vinos. Veinte años después (1855) se asoció con Robert Blake Byass, su agente en Inglaterra, y el resto es una historia exitosa. La imagen mundialmente famosa de la botella de Jerez Tío Pepe con chaquetilla roja y sombrero, fue creada en 1935 por Luis Pérez Solero.

Hoy, González Byass es propietaria de 900 hectáreas de viñedo en la zona de Jerez, donde cultiva las variedades Palomino Fino (95% de la producción), Pedro Ximénez y Moscatel. Produce una amplia gama de vinos, entre los cuales Tío Pepe es el Fino Jerez más vendido en el mundo. El Fino Tío Pepe se elabora con uvas 100% Palomino plantadas en los Pagos Carrascal y Macharnudo (242 hectáreas), en las afueras de Jerez, en la zona “Jerez Superior”, que se vendimian manualmente. El mosto alcanza una graduación alcohólica de 12-13%Vol, y luego se utiliza como vino fino o jerez Oloroso. Ese vino seleccionado para formar parte de la “criadera” del Tío Pepe se fortifica con alcohol de vino hasta un 15% ABV, convirtiéndose en un “Sobretabla Fino” que envejecerá un año más en barricas de roble americano antes de pasar a formar parte de las “Criaderas y Gama Solera “, denominación que mantendrá durante al menos cinco años.

Dos Jerez para la próxima cata comparativa.

La gama tiene todos los estilos; Finos, Palos Cortados, Oloroso, Pedro Ximénez, Amontillados y Cremas, que presentaré próximamente. También elabora un Tío Pepe en Rama, un vino fino puro que expresa el carácter único de Jerez, más natural y delicado. Los viñedos de los Pagos (parcelas) Macharnudo, Carrascal y Burujena, son los principales. De la mano de Antonio Flores, González Byass fue la bodega pionera en las modernas técnicas de viticultura en la zona, estudiando la selección clonal e implementando métodos científicos de control de calidad, que ahora siguen la mayoría de productores. González Byass produce además Soberano, el brandy más vendido en España y el grupo elabora vinos en otras regiones de españa como La Rioja, Somontano, Rías Baixas, Castilla y Cataluña, y es propietaria de Veramonte en Chile y Champagne William Deutz y el Domaine Delas (Ródano), en Francia.

El mercado del Jerez es un tercio España (37,7%) y el resto lo constituyen las exportaciones, tradicionalmente a Gran Bretaña (26,7% del total), Holanda y Alemania, y fuera de Europa el consumo principal está en Estados Unidos, Canadá y Japón. El consumo mundial anual es cercano a 50 millones de botellas.

* Sitio oficial de González Byass: www.gonzalezbyass.com/int-en

JEREZ OFICIAL: Las Denominaciones de Origen DO Jerez-Xerez-Sherry y DO.Manzanilla-Sanlúcar de Barrameda, se crearon oficialmente en 1933 y es la denominación de origen más antigua de España, en el sur de Andalucía frente al Océano Atlántico. Hay gran diversidad de vinos de Jerez, desde secos y dulces hasta generosos. Los vinos dulces se dividen entre Pedro Ximénez y Moscatel, según la variedad utilizada durante la elaboración. En cuanto a los vinos generosos, existe una amplia gama que incluye Finos, Amontillado, Manzanilla, Oloroso, Medio, Crema y Palo Cortado, clasificados en función del resultado de la crianza.

Jerez de la Frontera es la capital vinícola de la región, pero el Puerto de Santa María y Sanlúcar de Barrameda (con su propia DO Manzanilla) en la bahía de Cádiz, son las otras con viñedos para producir Jerez (Sherry). Dentro de la comarca se encuentra la “zona de crianza”, también conocida como el Triángulo de Jerez, que está compuesta por los tres municipios y sólo en ellos se pueden añejar y producir los vinos. La Manzanilla solo se puede añejar en la ciudad de Sanlúcar de Barrameda, pero las uvas utilizadas para la elaboración pueden provenir de cualquiera de las zonas de producción.

La región alberga algunas cooperativas, muchas grandes bodegas y varias bodegas familiares. En total hay 63 bodegas calificadas para crianza y elaboración de vinos, 20 para crianza y 18 para producción. Las empresas líderes son Lustau, Osborne (1776) en Puerto de Santa María, Sánchez Romate Hermanos (1781), Bodegas Hidalgo-La Gitana (Manzanilla La Gitana) fundada en 1792, Bodegas Barbadillo (1821) en Sanlúcar de Barrameda, y González Byass.

De Palomino Fino, la uva principal de los vinos de Jerez, hay plantadas en España 11.810 hectáreas, de ellas 6.300 en Andalucía. También hay 3.330 hectáreas en Galicia y 2.070 en Castilla y León, denominaciones de origen donde es empleada para mezclar con otros vinos.

Vuelta 2020 con Vinos de España: Doix 2016 (DOC Priorat)

Contra todos los pronósticos el gigante inglés formado en España, Hugh Carthy , venció a los favoritos en la etapa 12 de alta montaña en La Vuelta 2020 y en la cima del exigente Alto de L’Angliru logró la victoria más importante de su carrera, hizo la selección final de candidatos, entró al podio temporal (3°) y dejó claro que es uno de los cuatro ases que definirán el campeón desde el martes próximo. La diferencia de este Póker es apenas 35″.

El ecuatoriano Richard Carapaz recuperó el liderato y le tomó 10″ al campeón vigente, Primoz Roglic, quien flaqueó por segunda vez y  de no haber sido “remolcado” por su compañero Seep Kuss en el momento de angustia en las rampas más duras, habría podido sufrir un desastre. Ahora Carthy es tercero a 32″, delante del veterano irlandés Dan Martin a 35″ y del español Enric Mas (a 1:53″), quien estuvo a la ofensiva y logró rescatar unos segundos en una jornada negativa para Movistar que sufrió el desplome de Marc Soler (vencedor de la 2a etapa) que del 6° lugar cayó al 19 a más de 17 minutos, en tanto que el veterano Alejandro Valverde perdió 2:40″ y ya no cuenta para el podio.

En el mítico Alto de L'Angliru, Hugh Carthy logró la mayor victoria de su carrera y confirmó su potencial.

Carthy, de 26 años, es el ciclista más alto del pelotón de La Vuelta (1,93ms) y único británico que habla español fluidamente. Desde hace cinco años vive en Pamplona, la cuna de Miguel Indurain, otro gran ciclista. Empezó en la escuadra continental británica Rapha-Condor de propiedad de la marca de ropa para ciclistas Rapha -dotó a Sky (2012-2016) y desde 2019 a Education First- y el fabricante de bicicletas y cadena de  tiendas “Condor Cycles” de Londres, en una de las cuales (en Hackney) trabajó y se contagió del virus su compatriota Tao Geoghegan Hart, nuevo campeón del Giro d’Italia hace solo una semana.

Hugh Carthy es un escalador poderoso y buen rodador que despegó en el equipo español Caja Rural (2015-2016) en Pamplona cerca de los Pirineos, antes de pasar al Cannondale (hoy Education First) que lidera Rigoberto Urán. Ciclista disciplinado, introvertido y bien enfocado en su carrera, rechazó a los 22 años -en 2017- una oferta del poderoso Sky (Ineos) y prefirió crecer en la estructura estadounidense, más familiar y modesta, que además tiene como director técnico al ex-ciclista Juanma Garate y la sede operativa en Girona!.

El equipo británico lo buscó luego de ganar a los 21 años (2016) la Vuelta a Asturias -único inglés que lo ha logrado- y de terminar 9° y mejor de los jovenes en la Vuelta a Catalunya, apenas 15″ detrás de Chris Froome y también 15 delante de Urán, hoy compañero de escuadra. Cerebral y alejado de distracciones, Hugh Carthy dejó Preston (Lancashire) para vivir a 1.690 kilómetros de distancia dedicado por entero al ciclismo, practicar la cocina y progresar a diario sin distracciones. El año anterior ganó una etapa y fue campeón de montaña en la Vuelta a Suiza y en febrero pasado terminó 4° (a 10″ del podio) en el Tour de La Provence que ganó Nairo Quintana.

Carthy no es un aparecido. En el Tour de France fue el tercer hombre de EF y a La Vuelta llegó como segundo de Daniel Martínez, que se retiró por una caída en la 3a etapa. Hoy es el “gallo tapado” para dar la gran sorpresa de la edición 75 y tiene una escuadra homogénea de jóvenes y veteranos como Michael Woods y Tejay Van Garderen (7° y 10° en la Vuelta 2017) para respaldarlo desde el miércoles, luego de la etapa contra-reloj individual del martes en Galicia (33,7 kms) junto al vibrante puerto de La Coruña. Sobre una distancia y trazado relativamente similar el año pásado en el Giro d’Italia (34.8 kms entre Riccione y San Marino), Roglic triunfó y le tomó 1:30″ a Carthy y 1:55″ a Carapaz, el futuro campeón.

Este lunes se cumplirá el último descanso de La Vuelta 2020; la oportunidad de recuperar fuerzas antes de la última semana de carrera y el Mirador de Ezaro el martes, cuando la general volverá a cambiar. Lo que no cambia es la fuerza y dinamismo de los vinos de Priorato, considerados hoy entre los mejores del mundo, y uno de los cuales fue el invitado a La Vuelta 2020 con Vinos de España para armonizar con la etapa más intensa y dura de la carrera hasta hoy: Doix 2016 de viñas viejas (algunas centenarias), galardonado con medalla de Platino en el concurso vinícola DWWA (Decanter World Wine Awards) 2020, en septiembre anterior.

Un vino complejo con la cena mediterránea en la etapa más dura de la Vuelta 2020 con Vinos de España.

Soy hijo de un químico inquieto que me bautizó muy pronto, en los años 70, con los antiguos Priorats d’Scala Dei y Muller de antes del boom y la nueva fase de proyección mundial. Eran vinos intensos en color, fuertes en grado alcohólico (llegaban hasta 16.5-17%), ásperos y rústicos, que tocaba decantar varias horas y beber pocas copas. Los aventajados eran los miembros de la curia, importador directo de los proveedores de vinos del Vaticano, algunos de los cuales llegaban a Colombia en las tradicionales “Damajuanas” para el consumo general y los otros en botella (Prioratos, abocados, generosos, blancos secos) para los obispos y cardenales. El primo de mi padre, el sacerdote jesuita, físico y profesor, José Manuel Venegas Rincón, era el contacto de aprovisionamiento familiar y de allí mi “contagio”. Mi padre le agregaba un chorro de agua al vino porque era muy fuerte, y claro “para que no se entere su madre”. Yo tendría 12-13 años.

Mi padre tuvo muchos primos, uno de los cuales hizo fortuna y le ofrecía vinos franceses y también españoles. “José es tan macho que es capaz de tomarse sólo una botella de Priorato”, me dijo un día. Mi recuerdo más lejano de un Priorato era de un Muller de 1978 hasta que hace cinco años en Londres durante una clase magistral con 10 renombrados productores de Priorats, entre ellos Mas Doix, en el encuentro de Vinos mediterráneos organizado por la revista Decanter en marzo (2015), Scala Dei presentó un 1974. Fue como una vuelta al pasado y el cierre final del círculo.

De esas evocaciones “atemorizantes” de la infancia me liberé muchos años después, en los 90 en Europa, cuando rencontré los Prioratos renovadores y renovados. Luego tuve mi sanación en 2002 con una terapia de choque: mi primera visita a la región del Priorat en compañía de mi gran amigo Máximo Mewe (qepd), por muchos años presentador estrella de los noticieros de La Voz de América y Radio Nederland, donde trabajamos juntos. Máximo, su esposa la poeta Natalia Fernández, mi Elizabeth y yo, recorrimos los viñedos en colinas, pendientes, barrancos y tierras áridas de Gratallops, Bellmunt, Falset, Porrera, Scala Dei y también Monsant, antes de que tuviera Denominación de Origen propia.

Aquellos cultivadores de viñas nacidos después de la segunda guerra mundial, fueron los salvadores del Priorat y luego vino el movimiento renovador de los años 90. Las viñas de Garnacha y Cariñena, varias de ellas centenarias, creciendo entre los suelos de pizarra (llamados licorella) y mica, son mágicas, como la aridez y la acariciante brisa fresca que ayuda a soportar el verano, la época en que estuvimos. Tengo muy grabada la imagen de una curva de la carretera cerca de la antigua cooperativa donde el tajo en la tierra había dejado al descubierto las raíces de las vides descendiendo de la colina (10 metros o más!) en busca del agua vital. Una revelación. Nada que ver con las extensas plantaciones bordelesas, los bien cuidados climats de Borgoña o los viñedos ondulantes de la Toscana. En Priorat la viña no vive, sobrevive! Y cada planta produce menos de un kilo de uva, con lo cual estamos hablando de rendimientos mínimos y de exclusividad máxima.

Ha pasado casi medio siglo después de mi entronización en los vinos del Priorat en la casa paterna de la Diagonal 53 en Chapinero. Y he disfrutado y probado después decenas de Prioratos magníficos, provenientes de viñedos únicos, antiguos, sobrevivientes de suelos históricos, pobres, duros, que labraron siglos atrás los monjes cartujos (siempre la curia!). Sus dominios constituyeron el Priorat y la Cartoixa d’Scala Dei fue la cuna histórica de aquellos “vinos payés” de los clérigos, convertidos hoy en complejas, modernas y prestigiosas botellas de vinos tintos y también blancos (más exclusivos y muy recomendados), que producen 82 bodegas registradas en la región vitivinícola DOCa Priorat.

Una de ellas es Mas Doix, creada en 1998 en Poboleda, cuando las familias Doix y Llagostera decidieron seguir la tradición vitivinícola que venía de 1850. En 1902, luego de superada la plaga de la filoxera, se plantaron de nuevo vides de Garnacha y Cariñena, pero la cosecha se enviaba a la cava cooperativa. Hoy la bodega produce seis vinos; dos varietales de aquellas plantas centenarias, uno de Cariñena y otro de Garnacha (etiquetados 102 y 103, respectivamente), tres vinos de mezcla y un blanco (Murmuri). Tiene el nivel de Vinos de Pago y es una de las selectas 39 que integran la asociación Grandes Pagos de España.

La esencia, el ADN de Priorato es la mezcla de las uvas autóctonas Cariñena y Garnacha, aunque también están autorizado el uso de Tempranillo, Picapoll Negre, Merlot, Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc, Pinot Noir y Syrah (Shiraz). En sus dos vinos elaborados con las viñas más jóvenes, Salanques y Les Crestes, la bodega incluye un 10% de Syrah. Pero indudablemente que el vino estelar y del cual sólo se producen 3.500 botellas anuales, es el Doix. Los viñedos están situados en pendiente, a una altitud de 350-500 metros sobre el nivel del mar y para su elaboración se usan uvas que provienen de vides de entre 80 y 105 años. La exigente selección significa que cada planta produce menos de 500 gramos de uva.

Valenti Llagostera me explicó que en 2016, la climatología fue caprichosa pero muy favorable; el invierno más húmedo en cinco años y uno de los veranos más secos de la historia. La añada 2016 lo refleja claramente; es un vino con fuerza y grado alcohólico, 15%, que tiene una crianza de 16 meses en barricas de roble francés de madera de grano extrafino. El vino se embotella sin clarificar ni filtrar.

Decanté la botella por una hora para que el vino “abriera” con la aireación. Es de color granate oscuro intenso -casi llegando al violeta- que tintura la copa y deja ver su densidad, cremoso con lágrimas lentas (buena señal). La nariz es compleja con notas de fruta negra, ciruela pasa, finas hierbas, vainilla, mermelada de frambuesa , eucalipto y menta. En boca me intrigó más. Por su fuerza, juventud y grado alcohólico, el vino es intenso y potente, dejando apreciar la trama frutal, pero sobre todo la sensación terrosa y mineral del suelo pizarroso, la frescura del eucalipto y café suave, higos, frutos pasos y pimientas, con una ligera astringencia final no agresiva, secante pero nunca es amargo.

Es un ensamblaje de 55% Cariñena y 45% Garnacha, que creo es la que le aporta la frescura y notas especiadas.  Es un vino intenso y vibrante pero aún muy joven, necesita un mayor tiempo de evolución en botella, al menos cinco años, para expresarse en plenitud de armonía. Es un vino excelente, 96 puntos en mi escala, equivalentes a 18/20 en la valoración tradicional inglesa, “Tre bicchieri” e Italia.

El menú de Elizabeth para acompañarlo fueron filetes de espalda de cerdo (más grasos) marinados al vino blanco con menta natural, acompañado de berenjenas en rodajas en salsa mediterránea cubiertas con queso parmesano y papas al vapor con mantequilla y orégano. En esta ocasión, confieso, el vino dominó al plato. Seguro acompañará mejor un Churrasco, un bife de chorizo argentino, carnes fuertes (venado, jabalí, rabo de toro) y un buen queso manchego u otros curados, que no tenía en esta ocasión. Otra lección aprendida.

Lo cierto es que los vinos que han hecho parte de la construcción personal siempre estarán en nuestro corazón, es tema de historia, afecto y pasión. En mi caso los Priorats están en ese panteón y Doix es un digno representante de estos Grandes Vinos españoles.

* Sitio web de la bodega Mas Doix: www.masdoix.com/esl

VIÑEDOS DEL PRIORAT: En Priorat, la viña se distribuye en altitudes que van desde los 100 metros sobre el nivel del mar en las partes más bajas (Bellmunt del Priorat y el Molar), hasta los 750 metros en las partes elevadas, Morera de Montsant y Porrera. Los cultivos se realizan en pendientes que superan el 15% de desnivel en la mayoría de casos, aunque en algunas fincas llegan al 60%. Esa difícil orografía en la zona obliga a cultivar las viñas en “coster” (catalán), algunos de los cuales no permiten un acceso mecánico y es obligada la cosecha manual, como en el caso de Mas Doix. Debido al tipo de terruño y el clima peculiar, las plantas sufren mucho y producen poco, y las vendimias son largas; empieza a mediados de septiembre en Bellmunt y el Lloar y se extiende hasta fin de octubre o principios de noviembre en Porrera y la Morera de Montsant.

De muy baja producción, el Priorato blanco es un vino muy interesante a descubrir, al estilo de los blancos de Chateauneuf du Pape. Para estos vinos, las variedades empleadas son Garnacha blanca, Macabeo y Pedro Ximénez, y en menor proporción Chenin blanc, Moscatel de Alejandría, Moscatel de grano menudo, Blanquilla, Picapoll blanco y Viognier.

 

Vuelta 2020 con Vinos de España: Mencía (D.O.Bierzo), Luis Peique 2012

El sólido escalador David Gaudu consiguió su primera victoria de etapa en una Gran Vuelta y la única hasta hoy de un ciclista francés en la edición 2020 de la Vuelta a España, al coronar primero el largo ascenso al Alto de la Farrapona, a 1.708 metros de altitud en la Sierra Cantábrica, luego de vencer la resistencia de otro gran ciclista de su generación, el español Marc Soler, quien descontó poco más de un minuto al líder Primoz Roglic y ascendió al sexto lugar de la general.

Gaudu, fiel escudero y gregario de lujo del errático Thibaud Pinot en la escuadra Groupama-FDJ, quedó por su parte a 5:02″ de Roglic y a 19″ del Top-10 de la carrera. El joven de 24 años demuestra que merece el liderato principal del equipo francés y cumple un paso más en su progresión. Gaudu fue el ganador del Tour de l’Avenir 2016, un año después que su rival de hoy (Soler) y antes que el colombiano Egan Bernal (2017). Junto a Tadej Pogacar (2018) y el colombiano Miguel Angel López (2014), integran la generación más promisoria de triunfadores de la Vuelta del Porvenir en los últimos años, de la cual salieron los ciclistas ya maduros y líderes, Nairo Quintana, Esteban Chaves y Warren Barguil.

El gran ganador la víspera de la Fiesta de Todos los Santos (día de “Halloween”), fue Soler y su equipo Movistar, que tiene ahora a sus tres fichas principales en el Top-10 de la tabla: Enric Mas (5°), Soler (6°) y el veterano capitán, Alejandro Valverde, en un destacado octavo lugar. La suerte en cambio no acompañó al líder del equipo australiano Mitchelton-Scott, Esteban Chaves, que tuvo un mal día (perdió más de 2 minutos) y bajó del 7° puesto al 14. Ahora está a 5:40″ del líder, mientras su compañero español Mikel Nieve subió al décimo, 57″ delante del colombiano.

La tabla general no sufrió mayores variaciones, en una jornada de cuatro puertos montañosos en el que los favoritos reservaron fuerzas para la corta pero definitiva etapa de este domingo con el brutal ascenso de 12 kilómetros al exigente Alto de L’Angliru (1.560 ms), en el que finalizarán las ilusiones de muchos y la clasificación deberá quedar decantada para los favoritos más fuertes. El trayecto tiene apenas 109,4 kilómetros pero los últimos 55 (la mitad), tienen 3 cimas con rampas y pendientes que van desde 12 hasta 23,5%. Las dos cimas iniciales -La Mozqueta y El Cordal- seleccionarán la carrera y en el Angliru solo los bravos sobrevivirán.

Un "Halloween" inolvidable con un vino soberbio y zapallito relleno.

La Sierra Cantábrica es exigente, árida y compleja, igual que la comarca de El Bierzo, en la provincia vecina de León, en los valles de la cuenca del río Sil, donde al amparo de de un microclima atlántico y mediterráneo continental, nacen los grandes vinos de la D.O.Bierzo y reina una de las uvas tintas más interesantes de España y Portugal: la Mencía, cultivada desde la época romana en la península iberica y que desde la década de los años 90 ha tenido un florecimiento nacional y una proyección internacional constante, principalmente en Estados Unidos, China y Gran Bretaña. Como hecho interesante, en vista del carácter y aromas ligeramente similares de la uva, en algún momento fue considerada como un clon derivado del Cabernet Franc, que es el factor mágico de los Grandes vinos Cru Classé de Saint Emilion, pero estudios recientes del ADN lo descartaron.

Los vinos de Mencía han ganado popularidad gracias a la pasión de sus productores (basicamente bodegas familiares), a la calidad de sus viñedos (en su mayoría viejos y en pie franco), y a que cada vez más, destacados enólogos españoles trabajan con esmero la uva. Un vino muy exclusivo elaborado con Mencía en Bierzo por la bodega de la familia de Alvaro Palacios, el creador del icónico vino L’Ermita en Priorato, ha superado recientemente el astronómico precio de €1000/botella!. Algo que sólo algunos Grand Cru franceses o italianos consiguen.

De Mencía hay plantadas 8.400 hectáreas en el noroeste de España, 5.100 en Castilla y León, que corresponden a la Denominación de Origen Bierzo y 3.25o en Galicia, donde se utiliza en los vinos producidos en Valdeorras, Monterrei y en Ribeira Sacra, donde se la cultiva en laderas empinadas llamadas “bancadas”, en las orillas del río Sil.

Es una imagen inolvidable que llevó a los expertos mundiales como mi amigo Luis Paadín, a acuñar el termino “viticultura heroica” para los viñedos y productores en Ribeira Sacra. Lo más parecido que conozco son las terrazas de Lavaux (Suiza) o del Duero (Portugal). En Ribeira Sacra es aún más impresionante porque los viñedos descienden en pendiente -sin terrazas- desde la ladera hasta el borde del río, como lo comprobé maravillado en octubre de 2018 en un crucero por el cañón del Sil, cuando visitamos esa y otras regiones vinícolas gallegas guiados por Luis.

Esta noche estoy en el Bierzo que tiene un clima intermedio especial para la viticultura; es parecido en pluviometría (lluvias) y humedad al de Galicia, y a su vez es cálido y seco como el de Castilla. Los viñedos se encuentran en valles ubicados en alturas que varían entre 400 y 800 metros sobre suelos húmedos y ligeramente ácidos que son mezcla de cuarzo y pizarra y aportan notas minerales y frescura. Se producen vinos tintos, con Mencía y blancos con Godello, como el primer vino de la bodega Peique que se presentó la primera semana, en la cuarta etapa de la Vuelta 2020 con Vinos de España. Son las dos variedades autorizadas por el Consejo Regulador para producir vinos.

Hasta los años 90 los vinos con Mencía eran ligeros y frutales para consumo temprano. Los conocí en España y los he seguido en Londres. Antes del nuevo siglo eran aún ligeramente rústicos y con cierto carácter herbáceo. Pero todo cambió con el milenio. Varias de las bodegas más importantes nacieron a finales del siglo 20 aunque la producción familiar tiene más de un siglo. Peique es uno de los nombres ilustres del Bierzo y uno de esos casos. Y tenemos un paralelo vital.

Dos Mencías de viñedos de 70 y 90 años. La próxima cata.

Bodegas Peique es un emprendimiento familiar que nació en 1999 cuando se elaboraron 10.000 botellas de la primera añada, en instalaciones prestadas por amigos de otras bodegas. Durante dos años se adaptaron hasta tener instalaciones propias en el pueblo natal, Valtuille de Abajo. Casi 20 años después tiene los medios modernos de producción, emplea barricas de 500 litros de roble francés y ofrece una gama de diez vinos de alta calidad -varios premiados internacionalmente- que incluye el blanco de Godello, un rosado, un Garnacha tinto y los de Mencía para todos los gustos y presupuestos, elaborados con viñas que van desde 45 años hasta algunas centenarias.

Yo me casé en diciembre de 1999. Nuestros primeros dos años con Elizabeth en Bogotá fueron de adaptación y construcción. Llegamos a Londres en 2001 y hoy, más de 20 años después, somos felices y el camino recorrido ha sido fructífero y enriquecedor. Para Bodegas Peique y para nosotros, 1999 fue la ilusión y el comienzo de una aventura exitosa.

Nuestro invitado, el vino ícono Luis Peique, es una joya proveniente de viñedos de más de 90 años y del cual apenas se elaboran mil botellas anuales en promedio. Un Grand Cru de precio imbatible: €44!. Me correspondió la botella 657 de 1.100 producidas en la excelente añada 2012.

En esta noche de Halloween, mi esposa cocinó un delicioso zapallito relleno con carne, finas hierbas, queso ricotta (requesón) y verduras, en salsa de aceitunas negras y tomates cherry, acompañado de un arroz basmati blanco rociado con sumac. Una pequeña sinfonía de aromas, texturas y colores que Luis Peique complementó perfectamente.

Con más de seis años de evolución en botella, este 2012 tiene muy buena densidad y conserva un color rojo granate intenso. En nariz es un conjunto de aromas de frutos rojos, notas de sotobosque y flores del campo, pimienta blanca y suaves aromas torrefactos, que luego en boca se convierten en una explosión de frutas rojas (cereza, arándano y ciruelas pasas) y negras (agraz), con toques de grafito y turbados suaves. Me sorprendió gratamente que los 14.5%Vol de grado alcohólico no pesan, la evolución permanente por casi un minuto en boca y su persistencia elegante.

La calidad en conjunto me convenció para otorgarle 94 puntos en mi escala de valoración organoléptica (equivalen a 95+ de Decanter), pero creo que seguirá mejorando en botella y al cumplir diez años de la añada, en 2022, estará en un estadio superior. Lo considero un vino para guarda larga y me parece interesante “olvidar” una botella en la cava para abrir a los 20 años, como los Grand Cru franceses.

Este vino no había nacido en mi primer encuentro con Luis de Priego hace 15 años en una presentación de vinos españoles en el Royal Festival Hall. La bodega estaba despegando y la gama no era tan amplia. Después los he catado en Valencia, Madrid, Prowein, Vinexpo, Fenavin y otros eventos internacionales. Son vinos que expresan la idiosincrasia de la uva Mencía y de Bierzo, fieles al terruño, lo que los franceses llaman el “terroir”; con mucho carácter, auténticos, sin excesos de modernidad.

El vino ícono de la casa lo descubrí más tarde, hace apenas cuatro años en febrero de 2016 en Londres, en el Decanter Fine Wine Encounter dedicado a los vinos españoles. Mar Peique, directora de la bodega y su esposo Luis de Priego, presentaron la gama de vinos que yo llamo “Mencías de Alcurnia”, entre ellos el fantástico Luis Peique de la excelente añada 2010. Este 2012 da otro paso adelante y es superior.

La calidad de los vinos de la bodega la reconocen los concursos más prestigiosos del mundo. Este año, Decanter World Wine Awards (DWWA) le otorgó 97 puntos, medalla de platino y además lo eligió como uno de los 50 mejores del mundo (Best in the Show) a su vino Ramón Valle 2018, creado en homenaje al abuelo materno de Luis, el pionero de la aventura y quien hace 70 años era quien cultivaba los viñedos de la familia Peique en Bierzo.

Mi amiga Jenny "explorando" el vino de Peique.

Es un vino joven, de crianza corta (7 meses en barrica francesa y 5 en botella), a partir de viñas de 50 años en promedio, ubicadas en tres pagos históricos de la casa; Mata Los Pardos, El Olivar y Cova de la Raposa. Otra botella que representa la esencia familiar de la bodega y también con precio insuperable: €8,50. Queda claro para todos que para disfrutar grandes vinos, como los de Bodegas Peique, no es necesario vaciar la cuenta bancaria!.

* Sitio web de la bodega Peique: www.bodegaspeique.com

MENCIA: La uva se cultiva desde la época de la Antigua Roma y su dominación de Europa, en el noroeste de la península ibérica, en España y Portugal. Se considera una uva española por su amplia extensión en las Comunidades autónomas de Asturias, Castilla y León y Galicia. Pero también se cultiva al norte de Portugal donde se la llama Jaén. Es muy empleado en los vinos de Dão y Douro como parte de la mezcla y tiene otros sinónimos; Giao, Fernao Pires Tinta y Loureiro Tinto (dos uvas que originalmente son blancas), Mencin y Tinto Mollar. Pero lo más interesante es que los últimos estudios científicos parecen demostrar que la uva probablemente se originó en Portugal y fue el resultado de un cruce entre las variedades tintas locales Alfrocheiro y Patorra. 

Vuelta 2020 con Vinos de España: Verdejo (Vino de Autor), PR3 Barricas 2016

El esloveno Primoz Roglic logró su tercera victoria en la edición 75 de la Vuelta a España y recuperó el liderato, igualado en tiempo con su principal rival, el ecuatoriano Richard Carapaz, quien había partido con una ventaja de 13″ sobre el actual campeón.

Carapaz perdió 3″ en la meta de la décima etapa en el pueblo de Suances, en la costa de Cantabria, que culminaba en una ligera inclinación en el último kilómetro, en el que Roglic lanzó un ataque y consiguió segundos y la bonificación por el triunfo. De manera inversa al jueves, ahora el esloveno porta la camiseta roja de líder y Carapaz la verde de los puntos.

El campeón esloveno has ganado 42″ en bonificaciones pero se ha exigido en más oportunidades que Carapaz, quien parece estar reservando fuerzas y tendrá oportunidad de demostrar su real estado de forma en el tríptico de etapas de alta montaña que comienzan este sábado y que deberían definir la Vuelta a España 2020.

Los ciclistas enfrentarán 170 kilómetros con cuatro premios de montaña de primer nivel y final en el Alto de la Farrapona, a 1.715 metros de altura luego de más de 16 kilómetros de ascenso con pendiente máxima del 12.5% y un tramo final de cinco kilómetros devastadores. Y el domingo, el exigente ascenso final al mítico Angliru, con un tramo de pendiente del 23,5%, enterrará las ilusiones de muchos antes del último descanso el lunes. Dos días para otras grandes botellas en la Vuelta 2020 con Vinos de España!

Este viernes descorché un vino excepcional, un blanco de la uva Verdejo del que sólo se produjeron 5.507 botellas; un Vino de Autor, exclusivo, elaborado por el enólogo Francisco Martín, Director técnico de la joven y dinámica bodega PradoRey (1989), de Ribera del Duero, con sede en el Real Sitio de Ventosilla. El vino fue un descubrimiento, gracias a la recomendación de mi amigo enólogo Mario de la Fuente, gerente de la Plataforma Tecnológica del Vino, que apoyó desde su inicio esta nueva realidad, ciclismo y vinos de la mano. A Mario, quien fue por varios años representante de España ante la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV) en París, lo conocí hace 7 años cuando catamos juntos en el Berliner Wein Trophy. Les aseguro que no sólo es fanático del ciclismo y valora la calidad de los pedalistas colombianos, sino que lo practica con seriedad. Es un amigo sincero y un crack todo-terreno.

La uva Verdejo es una variedad blanca española que es producto de un cruce natural de la Traminer o Savagnin y la Castellana blanca y que se cree fue traída desde el norte de Africa a las regiones de Toro y Rueda hacia el año 1.100: Hoy está presente en Castilla y León y La Mancha, además de Extremadura, La Rioja y Navarra, e igualmente en Portugal y en Australia desde 2010. En España hay plantadas 24.850 hectáreas (18.250 en Castilla y León, 5.600 en La Mancha, 520 en Extremadura, 215 en La Rioja y 120 en Navarra. El resto se reparte en otras cinco zonas).

Es importante aclarar que aunque son similares físicamente y sus nombres se parecen, Verdejo y la uva Verdelho portuguesa, son distintas. Verdejo se emplea para producir vinos blancos secos en España, mientras que Verdelho es conocido por la base de los mundialmente famosos vinos semisecos y fortificados de la isla portuguesa de Madeira.

La planta es poco productiva, muy sensible a las plagas pero resistente a la sequia. Históricamente fue empleada como uva de mezcla con la más extendida Viura y la Sauvignon Blanc, pero en este siglo el “boom” de los vinos blancos finos ha potenciado su visibilidad. A ello se une la intensa actividad de promoción de la Denominación de Origen Rueda (cubre las provincias de Valladolid, Segovia y Ávila), y la llegada de grandes empresas de Rioja y Ribera del Duero que han invertido en la zona. Hay bodegas históricas como la centenaria Javier Sanz (1863) o el Grupo Yllera de Valladolid, que han sido artífices de la fama de los vinos blancos de Rueda, pero con la llegada de bodegas riojanas como Marqués de Riscal y Ramon Bilbao, y de Ribera del Duero, como Protos, Emina y PradoRey, además del grupo González Byass y LUrton de Francia, el Verdejo entró en una nueva fase.

Mario de la Fuente me confirmó que “a través de esas inversiones se potenció mucho la zona, y la marca Verdejo ha crecido en España e internacionalmente. Hoy es un vino muy reconocible y apreciado dentro del espectro de consumidores de vinos blancos finos con acidez”. La uva se cultiva principalmente en suelos arenosos y de canto rodado (cascajo) y los vinos son moderadamente alcohólicos (12,5-13,5%Vol). Ofrecen una mezcla de aromas frutales (grosella, manzana verde, piña y mango biche), con un final amargo y excelente acidez, lo que permite guarda media. El PR3, es de la cosecha 2016 y a mi juicio, puede perfectamente añejar otros 3-5 años gracias a su equilibrio y crianza en roble.

Armonía perfecta: frutos de mar y Verdejo con roble.

Conozco y sigo los Verdejos de Rueda desde hace más de 15 años y he constatado su evolución gradual. En los últimos diez, se ha popularizado el empleo de barricas de roble para la crianza de los mejores vinos, de la mano de las nuevas inversiones. El resultado son vinos finos más complejos y adaptados al perfil del consumidor internacional, especialmente del anglo-sajón que gusta de vinos con cuerpo y buena acidez, más gastronómicos.

La etapa la ganó Primoz Roglig (PR) y fue su tercera victoria en la Vuelta 2020 (3), con lo cual la aproximación a este delicioso vino PR3 fue casi brujería! No podía imaginar semejante coincidencia.

El nombre PR3 proviene de PradoRey y que el vino tiene crianza en tres tipos de toneles de roble (300 litros), dos de madera francesa y el otro del Caúcaso, donde pasa 9 meses en contacto con sus lías. Proviene de viñas de más de 50 años -algunas centenarias- plantadas a más de 1.000 metros de altitud en el Pago Las Vacas de Codorniz, en Segovia, y la producción es muy limitada; en 2016 fueron sólo 5.507 botellas todas numeradas. La mía era la 1.782, el año en que en Ciudad de México se fundó el primer jardín botánico de Latinoamérica.

Los Verdejo corrientes de Rueda D.O. son de color amarillo verdoso, con aromas cítricos y de almendra amarga, suaves, con acidez media-alta y en ocasiones se les agrega Sauvignon blanc, Viura (macabeo) y Palomino fino, la uva del Jerez que es la invitada del lunes próximo, cuando se inicia en el mundo la Semana Internacional del Vino de Jerez. Además está autorizado agregarles variedades internacionales como Viogner y Chardonnay.

PR3 es en cambio un Vino de Autor, es decir, que no necesariamente sigue las normas de una Denominación de Origen sino que es creación única del enólogo según sus preferencias; un vino personal. Por ello se etiqueta como vino genérico de la Tierra de Castilla y León y este 100% Verdejo, tiene otra dimensión.

La crianza en barrica de roble le aporta complejidad, notas ligeramente vanilladas y de miel pero la grosella, la cáscara de limón y la piña ácida están muy presentes. Es largo en boca, muy refrescante gracias a su acidez y con cierto tono mineral suave. Me decidí por acompañar unos camarones en salsa de tomates y cebolla shallot sofreídos en aceite de sésamo, con aceitunas verdes, un toque de menta y queso parmesano. Creo que acerté.

Pensé originalmente en cocinar un risotto de frutos de mar pero preferí una cocción más simple y rápida para terminar la semana. Dada su estructura poderosa acompañará fácilmente arroces atollados, foie gras, mariscos, pescado de mar, cocidos (tipo madrileño) y hasta anchoas como aperitivo. Es un vino complejo e intenso, con mucha personalidad, diría que al estilo de los Chardonnay californianos pero menos amaderado y menos dulce. La acidez es excelente y el puntaje igual: 93 puntos en mi escala (94 de la revista Decanter).

Gran recomendación Mario. Gran vino Francisco. Gracias a ambos por la revelación!

* Sitio web de la bodega Prado Rey: www.pradorey.es

Vuelta 2020 con Vinos de España: Tempranillo (Ribera del Duero D.O.C., Altos del Terral 2016)

El velocista alemán Pascal Ackermann heredó la victoria en la novena etapa de la Vuelta a España, primera sobre terreno llano de la segunda semana de competencia, cuando los jueces descalificaron al irlandés de Flandes, Sam Bennett, por conducta antideportiva.

Bennett -quien nació en Bélgica- fue sancionado porque en el último kilómetro cargó intencionalmente con su hombro contra el letón Emil Liepins, perturbando el embalaje final en el que luego superó a sus rivales.

El ecuatoriano Richard Carapaz mantuvo su liderato y la clasificación general no tuvo cambios en el Top-10 después de 157.7 kilómetros a través de las tierras históricas castellanas del Cid Campeador, entre ellas los viñedos de Ribera del Duero, una de las regiones vinícolas más importantes de España, y de las cuales surgen algunos de los vinos de culto más renombrados a nivel mundial como Vega Sicilia y Pingus.

De Ribera del Duero, otra región en la que domina la Tempranillo, llega nuestro décimo invitado a la Vuelta 2020 con Vinos de España: Altos del Terral, un vino de Crianza, varietal 100% con la uva tinta autóctona española más importante y su emblema internacional.

El vino proviene de la pequeña bodega familiar que es la pasión de un gran amigo, Paco Casas, uno de los mejores enólogos españoles y de los pocos estudiados en Burdeos -donde lo conocí hace 14 años- quien regresó a la Ribera del Duero en 1996 para ser el Director técnico y enólogo de la hoy famosa bodega Pago de los Capellanes en Pedrosa del Duero, proyecto en el que estuvo desde su fundación y por 22 años, hasta 2018. Todos los vinos de esta bodega actualmente en el mercado fueron elaborados por Paco, incluyendo los blancos de la uva Godello de la bodega O Luar do Sil en Galicia (D.O.Valdeorras).

Paco es uno de los enólogos más amables y generosos que he conocido, una mina de conocimiento y sinceridad, un amigo de quien he aprendido mucho en el mundo del vino, compartiendo en innumerables ocasiones catas, ferias, concursos y visitas en Burdeos, Londres, Madrid, Valladolid y en muchas bodegas en Francia y España. Gracias a él pude construir mi conocimiento de Ribera del Duero y entender y valorar la fuerza y dinamismo de una Denominación de Origen joven (1982) que produce algunos de los mejores vinos españoles y en la que la uva Tempranillo, a la que llaman Tinta del País, se expresa con increíble vigor y modernidad, gracias al uso mayoritario de barrica francesa, a diferencia de Rioja donde el roble americano con sus notas vanilladas -también se emplea europeo- es parte de su ADN. Dos grandes vinos, una misma uva, dos filosofías diferentes.

La Ribera del Duero se sitúa dentro de la cuenca del río Duero; una franja de 115 kilómetros de larga y 35 de ancha, con ondulaciones entre 750 y 900 metros sobre el nivel del mar, en la confluencia de las provincias españolas de Soria, Burgos, Segovia y Valladolid. En la Denominación de Origen (D.O.) hay cerca de 24.000 hectáreas de viñas plantadas, más de 8 mil viticultores y unas 300 bodegas, pero el área cultivada es apenas el 2% de toda España. La producción es fundamentalmente de vino tinto y Tempranillo es la uva mayoritaria (90%), y están autorizadas para mezcla el Cabernet Sauvignon, Merlot, Malbec y Garnacha. Los vinos blancos, minoritarios, emplean la uva Albillo que también se encuentra en los vinos de Madrid y de Galicia.

La altitud y climatología continental especialmente favorable (lluvias moderadas, veranos largos y secos, inviernos rigurosos y excelente amplitud térmica) permiten que el Tempranillo se exprese diferente y con mayor intensidad que en otras regiones y crear vinos finos de larga guarda y elegancia. En términos enológicos, esta uva crece mejor en altura porque es sensible a las plagas, poco resistente a las sequías y a las temperaturas altas de los veranos mediterráneos. Cuando hay sequía las bayas se contraen y cuando hay humedad se hinchan, con efectos negativos en la calidad (afecta el color). En los terrenos con piedra caliza y arcilla, la tempranillo se desenvuelve mejor que en zonas arenosas. Y las viñas jóvenes de menos de 12 años, con raíces más superficiales, no producen bien.

El sueño inició en 2008. Hoy es una gama de tres excelentes vinos 100% Tempranillo para todo presupuesto.

En 1996, al regresar de estudiar enología en Burdeos, Paco y su esposa Isabel Palomar comenzaron a trabajar en Ribera del Duero, él en Pago de los Capellanes llamado por Paco Roero para dirigir la producción, y ella en diferentes bodegas. El trabajo como enólogos y los recorridos permanentes en la región les permitieron comprender mejor los terrenos y zonas, y encontraron que en el pueblo de La Horra, al sur de Burgos, había aún parcelas antiguas. Se enamoraron de una de ellas: El Terral, en un cerro y con corrientes de aire que la protegen de las plagas. La compraron e iniciaron el sueño.

Los viñedos de Altos del Terral tienen entre 50 y 92 años y están ubicadas entre los municipios de La Horra y Roa de Duero, pero el Pago donde comenzó la aventura, “El Terral”, es una parcela de apenas 2 hectáreas en La Horra, a 900 metros de altura y con las vides más antiguas (92 años) sembradas en el sistema de vaso tradicional.

Decididos a producir un Ribera del Duero con la fuerza de un Burdeos y la elegancia de un Borgoña, le apostaron a la crianza en barrica francesa que proviene de cuatro tonelerías seleccionadas, lo cual permite un mayor control y hacer diferencia. Era lógico que ambos, enólogos bordeleses, dominaran los secretos del roble francés.

En enero de 2010 se embotellaron 3.162 de botellas (10 barricas) del primer vino: ALTOS DEL TERRAL T1, añada 2008. No tuve la fortuna de probarla pero en abril de 2015, aprovechando la invitación a catar en el concurso internacional “Premios Zarcillo” de abril 29 al 2 de mayo, me quedé la semana siguiente para visitar varias bodegas de Ribera del Duero y Paco gentilmente fue mi guía, en un viaje extraordinariamente exitoso.

Gracias a su invaluable generosidad y sus excelentes relaciones tuve la fortuna de visitar Pingus, Vega Sicilia, Dehesa de los Canónigos, Hacienda Monasterio, Pesquera, Viña Sastre y los viñedos de Alonso del Yerro, donde tuvimos la alegría de coincidir con el famoso enólogo consultor francés Stephane Derenoncourt (la competencia de Michel Rolland) y almorzar todos juntos. Por supuesto que también visitamos Pago de los Capellanes y visitamos el hermoso y singular viñedo de “El Terral” con el almendro centenario en la cresta del cerro que domina el paraje desértico. Además probamos los vinos de la Bodega Mauro del gran Mariano García, quien fue por 30 años (1968-1997) el enólogo de Vega Sicilia y creó en 1991 Alión, el vino más vendido de la casa -330.00o botellas anuales- ante la demanda de un Ribera del Duero joven de alta calidad.

Un delicioso Ribera del Duero joven, con toque francés y bien formado.

Después de tantas catas y experiencias, la noche del miércoles 6 de mayo Paco me invitó a cenar en el famoso restaurante de Aranda del Duero, El Lagar de Isilla. Se jugaba la semifinal de la Liga de Campeones entre Barcelona y Bayern Munich y el equipo catalán goleó 3-0 a los muniqueses. En otras ocasiones habíamos coincidido con encuentros de fútbol pero la noche era de vinos y Paco me presentó su Altos del Terral T1, de la extraordinaria cosecha 2010, con la que acompañamos el famoso “lechazo”, uno de los platos típicos de Castilla. En alguna de las cajas de mi último trasteo tengo las notas de cata, pero recuerdo que una de las sorpresas fue la complejidad de fruta y vitalidad de ese vino que tiene crianza de 16 meses en barrica francesa nueva. El lechazo es un plato fuerte y en la noche aún más, pero aquel vino fue sensacional y me alegró mucho conocer su creación. Estaba en proceso de germinación el Gran Vino de la bodega, la Cuvée Julia, nombrado en homenaje a su hija, que sólo se produce en las mejores añadas y pasa 24 meses en barrica francesa y otro año en botella antes de salir a la venta. El último se elaboró en 2015, coincidencialmente el año de mi cena con Paco, de la mano de Isabel.

Paco asumió la dirección de Altos del Terral en 2016, dos años antes de retirarse de Pago de los Capellanes. La bodega produce ahora 18.000 botellas anuales y tiene una gama de tres vinos; Crianza, T1 y su Gran Vino, la Cuvée Julia. Todos son 100% Tempranillo y responden a la misma filosofía de cuidar al máximo los detalles para lograr vinos elegantes, equilibrados, estructurados, complejos y que seduzcan a todos los paladares. Sus precios son muy asequibles: apenas 12€ el crianza, que es el vino básico y del que se producen 18.000 botellas (12 meses en barricas nuevas y seminuevas de roble francés). El vino primigenio, el T1, proviene de viñas de 60 años del Pago de San Cristóbal en La Horra y solo se producen 3,000 botellas anuales con una crianza de 16 meses en barricas nuevas que se venden a 24€. El Gran Vino, la Cuvée Julia, se ofrece a 36€ y es de producción casi confidencial con nivel Grand Cru francés.

Para la etapa de este jueves y una cena “semi española”, descorché el Crianza 2016, de una excelente añada y aún joven. Este vino se elabora a partir de las viñas más “jovenes” (de 50 años!) que se cosechan al final de la vendimia porque están plantadas en viñedos próximos al Río Duero, que son tierras más frescas. No lo sometí a decantación pero las copas se sirvieron media hora antes de comer y se revolvieron (agitaron) en varias ocasiones. Es de color rojo violáceo con excelente densidad, con bouquet de frutos rojos (ciruelas y moras), finas hierbas, notas de café arábiga y aromas terrosos. Ya en boca, el vino es redondo, muy estructurado, con una amalgama de frutos rojos, pimienta blanca y un delicioso sabor de mina de lápiz, mineralidad fresca y picante. Es muy persistente y me atrevo a aconsejar otros 2-3 años de guarda para apreciarlo aún más redondo. Es tema de gusto, pero hay juventudes que merecen ser esperadas y este Crianza 2016 con 14.8%Vol de grado alcohólico que no se sienten debido a su elegancia y equilibrio, es definitivamente un muy buen vino y creo que lo será aún más con otro tiempo de guarda. En este momento le doy 93 puntos y Excelencia en mi escala (equivalencia a 94 Decanter y 16,5/20) pero me temo que en dos años podrá ganar hasta un par de puntos.

En nuestro caso, la botella de Altos del Terral Crianza 2016, acompañó perfecto un guisado de chorizos desgrasados con garbanzos y aceitunas negras, en salsa de tomates frescos rallados y condimentada con romero, orégano, curry y una pisca de sal. Quería acercarme un poco a aquella noche hace cinco años en el número 18 de la Calle Isilla, mientras regreso a Ribera del Duero. Salud!

* Sitio oficial de la Bodega Altos del Terral: www.altosdelterral.com

 

Vuelta 2020 con Vinos de España: Rioja Gran Reserva 890 (La Rioja Alta, S.A.,1998)

El campeón de la Vuelta a España, Primoz Roglic, anticipó un día su cumpleaños y ganó la octava etapa en montaña de la edición 2020 con un ataque sobre los favoritos en el ascenso final de 8,3 km al Alto de Moncalvillo, en el que recortó diferencia al líder, el ecuatoriano Richard Carapaz.

Fue la segunda victoria del campeón esloveno tras la etapa inaugural hace nueve días cuando se vistió con la camiseta roja de líder. Además es el tercer triunfo en La Vuelta y el noveno de su palmarés en cinco años consecutivos; suma tres etapas en cada una de las Grandes Vueltas entre 2016 y 2020.

La ventaja del líder Carapaz se redujo de 30 a 13″ sobre el campeón esloveno -ahora es segundo en la clasificación- pero tuvo incrementos importantes sobre los demás rivales y La Vuelta parece empezar a definirse anticipadamente. El irlandés Dan Martin sigue tercero a 28″ y el británico Hugh Carthy (el ciclista más alto del pelotón, 1,93ms) descendió al cuarto lugar y quedó a 44″. Pero el líder de los jóvenes y quinto clasificado, el español Enric Mas, está ahora a casi dos minutos (1:54″) y los siguientes pedalistas a casi tres y medio.

Las dos próximas etapas sobre terreno llano deberían ser de transición para los favoritos, reservando fuerzas para las duras jornadas de montaña de sábado, domingo y martes; 313 kilómetros que deberían dejar prácticamente definida la carrera. El duelo entre los campeones del 2019 Carapaz y Roglic (Giro y Vuelta), es el plato fuerte, aunque se debe esperar una reacción y ataque del equipo local Movistar que tiene a sus tres fichas principales, Enric Mas, Marc Soler y Alejandro Valverde, entre los nueve primeros de la tabla. En el Top-10, la diferencia entre 6° y 10° son apenas 19″, otra batalla interesante.

Antes de largarse la etapa, que transcurrió entre los viñedos de la Rioja Alta y la media montaña de la región, la carrera sufrió nuevas bajas importantes. Abandonaron el holandés Tom Dumoulin por fatiga, el francés Kenny Elissonde por gastroenteritis y el polaco Michal Golás que regresó a su país por motivos familiares. Sin Golás, el equipo Ineos-Grenadiers pierde a dos de sus miembros (en la segunda etapa se había retirado el debutante colombiano Brandon Rivera) y deja al líder Carapaz en desventaja con el Jumbo-Visma holandés que se muestra más sólido y tiene clasificados a George Bennett 12° y a Sepp Kuss 20°. En cambio el primer ciclista de Ineos después de Carapaz es el colombiano Iván Ramiro Sosa (32°) a más de media hora, mientras el tetracampeón del Tour de France, Chris Froome, es el último de la escuadra británica (113°) a una hora y 40 minutos.

El escenario de la etapa fue Rioja Alta, una de las tres subregiones de la célebre zona vinícola de Rioja, junto a la Rioja Baja y Rioja Alavesa con su capital Logroño, de donde largó y es sede de bodegas como Viña Ijalba y otras importantes. Rioja Alta ocupa la parte más occidental y la mayoría de los viñedos están al sur de río Ebro, con sus bodegas históricas en la ciudad de Haro, donde anualmente en septiembre se celebra el festival del vino de Rioja.

La mayoría de las bodegas destacadas de Rioja Alta quedan al norte, en la parte baja de Haro y su Barrio de la Estación (cerca a la terminal de tren), conocido también como el “Barrio de las Bodegas”. Es la mayor concentración mundial de casas vinícolas centenarias, todas ellas famosas a un paso la una de la otra y en un entorno arquitectónico excepcional; un conjunto de edificios históricos del siglo 19  y otros modernos y vanguardistas, al lado de los viñedos.

Esta es una experiencia única para todo amante del vino de Rioja; es realizar la ruta del vino con siete de los productores más emblemáticos de España: López de Heredia Viña Tondonia, Compañía Vinícola del Norte de España (CVNE), Bodega Gómez Cruzado, Bodegas Bilbaínas, Muga, Roda y La Rioja Alta, S.A, de la cual proviene nuestro invitado en la Vuelta 2020 con Vinos de España, un ícono: el Gran Reserva 890 cosecha 1998, dos décadas madurando!, la botella 5033 de 14.585 numeradas.

La Rioja Alta, S.A., es una de las bodegas más antiguas y reconocidas de Rioja, con 130 años de historia. Fue fundada originalmente en 1890 como La Sociedad Vinícola de la Rioja Alta por cinco familias riojanas y vascas que hoy están en la quinta generación y siguen asociadas y en un proceso muy interesante de crecimiento e inversión técnica y en propiedad, bajo la consigna “evolución, no revolución”. Desde 2015 la bodega ha invertido 9 millones de euros para potenciar la calidad de sus uvas y los vinos, compró otras 62 hectáreas de viñedos de tempranillo con 25 años de edad promedio, modernizo las instalaciones y el material técnico, incluyendo la selección óptica de la uva. Todos los cambios son fundamentados y se cumplen gradualmente y sin carreras.

Primera directora de bodega...hace 130 años!

En la historia de la bodega hay hechos muy particulares. Fue dirigida inicialmente por una mujer, la socia fundadora Saturnina García Cid y Garate, que ejerció como Presidenta. Su primer enólogo fue francés, Albert Vigier, que llegó a Haro después de que la plaga de la filoxera destruyera la mayoría de los viñedos en Francia y el norte de Europa, y fue quien elaboró el primer vino, el Reserva 1890, antecesor del más emblemático de la bodega. Otro de los socios, Daniel Alfredo Ardanza y Sánchez, quien tenía su propia bodega, la fusionó en 1904 y la sociedad se convirtió entonces en La Rioja Alta, nombre que comparte con la subregión vinícola, Rioja Alta. Y para celebrar la ocasión, se lanzó un segundo vino. Desde entonces, los vinos ícono de la bodega son el 890 y el 904, en honor a esas fechas pero omitiendo el primer dígito para evitar confusiones con el año de cosecha.

Ambos vinos proceden de la misma finca (En total son 425 hectáreas de viñedos en Rioja) y comparten la elegancia de los clásicos Riojas, vinos especiados que como los Grand Cru franceses pueden envejecer muchas décadas (30 y más años en añadas excepcionales) y tienen un 90% de tempranillo en su mezcla. El Gran Reserva 904 lo ensambla con un 10% de Graciano, mientras que el Gran Reserva 890 le agrega también un porcentaje de Mazuelo. Tempranillo es el corazón de los vinos del grupo La Rioja Alta, pero a diferencia de otros productores, ninguno de los dos Gran Reserva lleva Garnacha, aunque se cultiva y emplea en otro vino, Viña Ardanza, que cumplió 78 años como marca registrada (1942) pero que se elabora desde la época de los fundadores. Otras etiquetas son Viña Arana, desde 1974 y Viña Alberdi (1978), para valorizar vinos que antes se llamaban simplemente 6° año y 3° año. Y cuando vayan a Haro pueden encontrar también Bikaña, una marca que nació en 1935 y son vinos exclusivos para hoteles y restaurantes en la ciudad.

El grupo vinícola La Rioja Alta, S.A., es a mi juicio uno de los guardianes del estilo clásico de Rioja, el que conocí en mi juventud con mi padre y a lo largo de casi medio siglo. Pero así como al empresa fue de vanguardia en sus inicios al nombrar a una mujer como directora cuando la mujer aún no tenía el derecho político a votar en España (hasta 1931), lo sigue siendo hoy a nivel de viticultura y enología moderna. Sus viñedos son mayoritariamente de Tempranillo, pero se tiene Graciano, Garnacha y Mazuelo para complementar, según las diferentes etiquetas.

La bodega fundacional está en Haro e incluye una tonelería (ejemplo de los Grandes Châteaux franceses) donde se fabrican barricas de roble americano, pero desde 1996 hay además una segunda instalación en Rioja Alavesa, en Labastida, donde se construyó la moderna bodega Torre de Oña. Además de la implantación en Rioja, el grupo se ha extendido a las zonas vecinas importantes; en 1988 a Rías Baixas en Galicia donde es dueño de la bodega Lagar de Cervera (antiguamente Lagar de Fornelos) y en 1990 a Ribera del Duero, donde fundó la bodega Áster, después de plantar viñedos en Anguix (Burgos). A ambas regiones llegará la Vuelta 2020 con Vinos de España, este jueves a Ribera del Duero y la semana próxima a Rías Baixas, pero con vinos de otros productores.

Indudablemente el vino estrella de La Rioja Alta es el Gran Reserva 890 que sólo se elabora en las grandes añadas. Por ejemplo, desde 1980 sólo se ha producido 11 veces y la última vez en 2005, y ese vino fue considerado el 4° mejor del mundo en 2019 por la prestigiosa publicación estadounidense Wine Spectator. En cambio el Gran Reserva 904 se ha producido 18 veces en 40 años y la última añada que salió al mercado fue la 2011. Hay también diferencias en la producción. El GR 890 se elabora de racimos de uva de seleccionados y tiene crianza de unos seis años en barricas de primer uso. La crianza del Gran Reserva 904 es de 4 años en barricas de roble americano fabricadas en su tonelería.

Ambos vinos los conozco y sigo desde que llegué a Europa. Me encantan por su elegancia al envejecer, la fuerza de su fruta y las notas minerales y terrosas en su trasfondo, al igual que la persistencia. Aunque inicialmente tienden a ser ligeramente ácidos, evolucionan a vinos voluptuosos. Una cata comparativa de la misma añada es un ejercicio muy interesante, en especial en añadas excepcionales como la 2005 y 2004, la mágica 2001, y las últimas grandes del siglo pasado, 1995 y 1994. Esperamos que se presente una ocasión con los Rioja Alta.

Los Gran Reserva de Rioja son vinos que envejecen muy bien y evolucionan armónicamente. En 2014, para celebrar los 20 años de la excepcional añada 94, organicé una cata en el exclusivo y privado Gun Club en Bogotá, Colombia, presentando 10 Grandes Reservas de Rioja diferentes. Sólo uno no correspondió a las expectativas, pero la pléyade de marqueses y otros nombres emblemáticos fueron aclamados; el mejor fue Castillo Ygay y hubo dos de menor alcurnia que sorprendieron. Ninguno de los vinos de la Rioja Alta, S.A. estuvo representado. Me disculpo.

Para esta noche me decidí por el Gran Reserva 890, cosecha 1998, del año que conocí a mi esposa Elizabeth!. Y en compensación a todos los platos deliciosos y la dedicación que ha tenido en la cocina para apoyarme con la mayoría de maridajes durante este período especial vinícola-ciclista de Tour, Giro y Vuelta, hoy retomé mi delantal de chef y preparé la cena. Nada extraordinario pero con mucho amor. Una cacerola de carne picada, marinada una hora en salsa Worcester con romero, cilantro y ajo natural molido, que luego cociné a fuego muy lento con zanahoria, apio y arvejas, pimienta y sal maya de Centroamérica y un toque de nuez moscada. El acompañamiento fue un Arroz (rojo) con condimento hindú Tandoori Masala y color, y Zucchini (calabacín) sofrito en aceite de sésamo tostado con limón, pimienta roja, sal rosada del Himalaya y Orégano en polvo.

El vino, cuyas notas de cata están en la foto, fue decantado durante una hora antes de degustarlo y posteriormente acompañar el plato. Color granate caoba, tonos quemados, densidad media con lagrimas suaves y lentas, notas de cacao, frutos del bosque y eucalipto en nariz.

En boca es fresco, mentolado, con buena acidez, notas de tabaco y café suave con un alto componente mineral, como grafito y silicio. Una excelente persistencia que evoluciona hacia una sensación secante con tostados de cacaco y chocolate amargo. Pienso que la mineralidad proviene de los suelos arcillosos y aluviales porque en este momento de la evolución es muy marcada. El corcho apenas estaba impregnado una cuarta parte, con lo cual el potencial de guarda en perfectas condiciones de temperatura y humedad, fácilmente llegaría a 50 años. Que vino tan exquisito. Aún tengo su frescura y esa larga mineralidad…me sentía chupando mina de lápiz con mermelada de higo!

La complejidad y frescura compaginó perfectamente con las pimientas en la cacerola de carne y el Zucchini. El vino no domina, equilibra, y al final abrió aún más y se sentía más envolvente y refrescante en boca. Aclamado con 94 puntos en mi escala; significa Excelente y corresponde a Destacado para Robert Parker, 17/20 en la escala inglesa  y 95 puntos de la revista Decanter.

Nos quedó media botella para el almuerzo del jueves porque mi esposa madruga y yo tenía que escribir esta crónica. En la novena etapa este jueves continuamos la #Vuelta2020conVinosdEspaña con Tempranillo…pero de Ribera del Duero. Salud!.

* Sitio web de la Bodega La Rioja Alta S.A.: www.riojalta.com

ETIQUETAS Y CATEGORIAS DE VINOS DE RIOJA: Para entender las diversas categorías de  los vinos de Rioja, es necesario explicar que su reglamentación obedece al proceso de envejecimiento y establece cuatro categorías, que se diferencian con 4 tipos de contra-etiquetas (precintas numeradas) que el Consejo Regulador otorga a los vinos que aprueban loas controles de tipicidad y calidad. Ellas son:

Garantía de origen (Rioja joven o GENERICO). Tiene contra-etiqueta con el logotipo en blanco sobre fondo verde claro. Certifica el origen y la añada del vino, generalmente en su primer o segundo año, y que mantiene las características de fruta y frescura. En la categoría pueden quedar vinos “especiales” que no encajan en las categorías de Crianza, Reserva o Gran Reserva, y han tenido un proceso de crianza (envejecimiento) que no corresponde a las normas del Consejo Regulador.

CRIANZA: Contra-etiqueta con el logotipo en blanco sobre fondo rojo. Vinos al menos en su tercer año que han permanecido como mínimo uno en barrica de roble. En vinos blancos el período mínimo de envejecimiento en barrica es de 6 meses.

RESERVA: Contra-etiqueta con el logotipo en blanco sobre fondo vino-tinto. Vinos muy seleccionados con crianza mínima de 3 años entre barrica de roble y botella, de ellos al menos uno en barrica. En vinos blancos el período de crianza es de 2 años y con 6 meses en barrica.

GRAN RESERVA: Vinos de grandes cosechas, criados un mínimo de dos años en barrica de roble y tres años en botella. En vinos blancos el período de crianza es de 4 años, de los cuales 6 meses como mínimo en barrica. Llevan contra-etiqueta con el logotipo en blanco sobre fondo azul.