Tour 2020 con Vinos de Francia; último descanso: Ron Medellín 12 años, Gran Reserva (Extra Añejo)

Hoy fueron tiempos de reflexión y análisis, imaginando posibles escenarios y conservando la confianza en que los ciclistas colombianos seguirán siendo protagonistas esta última semana del Tour de Francia, surcando las rutas de los Alpes en el último embate por la victoria en París.

Las últimas copas del borgoña Pernand Vergelesses concluyeron durante el almuerzo en el paladar, antes de concentrarme en el análisis de lo que va del Tour y la perspectiva de las próximas seis etapas para el diario El Espectador. Les invito a consultar su sección deportiva y el artículo Tour 2020, en las piernas de la lógica racional y la juventud intrépida.

El Tour 2020 ofrece hasta ahora un buen balance para el ciclismo colombiano, con una victoria de Daniel Felipe Martínez el miércoles en la etapa 13 en el macizo volcánico del Puy Mary Cantal, en el Paso de Peyrol, tres ciclistas en el Top-10 (Rigoberto Urán 3°, Miguel Angel López 4° y Nairo Quintana 9°), y otros dos en los veinte mejores, el campeón Egan Bernal 13° y Esteban Chaves 20°.

También la suerte ha jugado en contra con el abandono el domingo del campeón nacional de ruta, el escalador Sergio Higuita, la crisis de energía que sufrió Egan Bernal en el ascenso al Grand Colombier (llegó a más de siete minutos) y el tiempo pérdido por Nairo Quintana quien corre con vendajes, adolorido y ampollado, luego de una caída el día de la victoria de Martínez. Con tres fuertes golpes en lo que va del Tour, el dos veces subcampeón se mantuvo a punta de coraje y determinación. Si ha logrado recuperarse durante este último descanso  del Tour, puede mejorar en la tabla y ascender hasta el Top-5. El "águila de Cómbita" a la conquista de las cumbres Cuando La Grande Boucle llega a su fase definitiva, los casi 2.500 kilómetros que llevan los pedalistas en sus piernas, empiezan a pasar factura. Faltan cuatro etapas fundamentales, las cimas por encima de 2000 metros, tres finales en montaña, una contra-reloj individual el sábado, y muchas más emociones.

Hoy, el título y el podio del Tour 2020 parecen suscritos definitivamente a una batalla entre Eslovenia y Colombia pero la baraja se ha reducido de seis cartas a cuatro, dos por país, cada uno jefe de escuadra, dos veteranos y dos debutantes: Primoz Roglic quien se muestra como líder sólido respaldado por el equipo más fuerte del pelotón (Jumbo-Visma), el sorprendente novato Tadej Pogacar que hoy es segundo, líder de los jovenes y ganador de dos etapas de montaña, y luego el ciclista más experimentado de los colombianos, Rigoberto Urán, seguido del debutante Miguel Angel López. Entre ellos, separados por 1’45″, debería estar el campeón.

La batalla por el podio también será intensa porque entre Urán que es tercero y Enric Mas (8°) hay apenas 1’41″. Son muchos los interesados y sólo las piernas y las reservas dirán la última palabra, aunque el vasco Mikel Landa parece el más fuerte. Ya fue 4° hace tres año y buscará mejorar.

Tengo optimismo en que los ciclistas colombianos aún pueden dar una sorpresa aunque las apuestas estén en su contra. Roglic es hoy favorito 1/4, Pogacar 11/4 y en algunas casas 3/1 (antes de la prueba estaba  14/1), Mikel Landa 40/1 , Rigoberto Urán y Richie Porte (50/1) y Miguel Angel López 100/1. Esta última opción es muy extraña porque antes de iniciarse la prueba López estaba 33/1 y en la difícil etapa del domingo se mostró fuerte, llegó adelante con los líderes y es cuarto en la tabla general. Un excelente Ron  y una buena Pipa para pensar sobre el Tour Mis apuestas ya están hechas y espero acertar alguna. Pero en señal de confianza decidí hoy disfrutar un delicioso Ron colombiano, uno que desconocía y adquirí en febrero en el Duty Free del aeropuerto Eldorado en mi vuelta a Londres: un Ron Medellín Añejo Gran Reserva 12 años, elaborado por la Fábrica de licores y alcoholes de Antioquia bajo la dirección del Maestro ronero, Hugo Alvarez Builes.

Me sorprendió por lo amable y elegante; es un Ron denso y ligeramente dulce, acaramelado y con notas de fruta tropical seca y un toque fino de madera en el paladar. Hacía tiempo no degustaba y me deleitaba con un Ron complejo en el que su poder no está en el grado alcohólico sino en su elegancia. De hecho, es un Ron de apenas 35° de alcohol en volumen pero es su armonía general la que me emocionó, tanto que casi sin darme cuenta para acompañar mi fumada de pipa de la tarde me bebí tres buenos tragos en el jardín. Ah, fue una tarde muy colombiana porque la picadura de tabaco fueron los últimos gramos de Alfa, que antiguamente producía la Industria colombiana de tabaco con una base de Virginia y la variedad local García, cultivada en el departamento de Santander. Hasta donde entiendo fue descontinuada hace algunos años. Pero si alguno de los lectores conoce si la picadura continúa en el mercado, le agradezco su información oportuna.

Ahora si a descansar y a esperar con optimismo la última semana del Tour ciclístico. Mañana regresará el Tour 2020 con Vinos de Francia, de vuelta a Burdeos.

RON MEDELLIN 12 AÑOS GRAN RESERVA: Según la información de la página oficial de la Fábrica de licores y alcoholes de Antioquia, este Ron es la cosecha más selecta de su bodega y uno de los pocos rones que se añejan naturalmente, reposando en barricas de roble Quercus Alba, a 1500 mts de altitud y en condiciones perfectas para su maduración. Es elaborado con las mejores mieles vírgenes, provenientes de los más selectos valles de la región y es mezclado con los rones más finos y añejos, reservados desde 1979. Una vez seleccionados los ingredientes, el Ron descansa en bodegas, con la más alta tecnología, durante 12 años, para ser liberado con el mayor grado de pureza sin necesidad de azúcares ni saborizantes artificiales. Dice el productor que las características principales son la madera y el tiempo de añejamiento que transforman ardores y crudeza, en suavidad y tesura: por esta propiedades presenta una personalidad propia y un buen cuerpo ; un placentero y uniforme sabor de gran finura , redondez y delicadez.

Tour 2020 con Vinos de Francia; Etapa 15: Pernand Vergelesses 1er Cru, Les Vergelesses, 2008 (Domaine Rapet)

La cima emblemática del Grand Colombier, en el extremo sur del macizo del Jura, fue un juez implacable del Tour de Francia 2020. El paso más alto del Jura seleccionó aún más la carrera, confirmó el poderío de la dupla de eslovenos, el líder Primoz Roglic y el talentoso Tadej Pogacar (vencedor de la etapa), y eliminó de la lucha por el título al campeón Egan Bernal que tuvo la primera crisis en su carrera profesional y perdió 7’20″ minutos en meta.

Para el ciclismo esloveno fue un día de gloria con el segundo triunfo parcial de Pogacar en su debut en el Tour y el aumento de la ventaja de Roglic sobre sus rivales inmediatos, excepto el ganador. Ahora el tercero en la tabla es el colombiano Rigoberto Urán, que está a 1’34″ (perdió 24″) y es cuarto su compatriota Miguel Angel López (otro debutante) que figura a 1’45″. López fue el único de los colombianos que llegó con los líderes y demostró que está en buena forma para disputar el título la próxima semana en las montañas de los Alpes, las que teóricamente se ajustan más al perfil de los pedalistas andinos. De no haber sido frenado en los metros finales -cuando lanzó su ataque- por el estadounidense Sepp Kuss (del equipo del líder), habría cedido menos tiempo. Ayer estaba a 1’31″.

El día no fue afortunado para el ciclismo colombiano porque además del desfallecimiento de Egan Bernal y de Nairo Quintana que corre golpeado y con vendajes en codos y rodillas, abandonó el campeón nacional de ruta, Sergio Higuita, compañero de Urán y ficha clave de su equipo para la montaña. Higuita fue atropellado por una imprudencia del luxemburgués Bob Junguels cuando cambió de carril de carrera y al caer se golpeó fuertemente la mano y debió retirarse.

Sin embargo sigue siendo una gran presentación, con tres ciclistas en el Top-10 (Urán, López y Quintana, ahora 9°), Egan Bernal en el puesto 13 y Esteban Chaves 20°. Urán (subcampeón en 2017) y López, son las cartas para pelear el título a los eslovenos. Quintana y Bernal, tendrán que buscar victorias de etapa para mejorar en la tabla y figurar de nuevo cuatro colombianos en el Top-10, algo que jamás se ha conseguido en la historia del ciclismo nacional. El descanso de este lunes será importante para sus aspiraciones.

En nuestro Tour 2020 con Vinos de Francia, había seleccionado ayer una gran botella, recordando la magnifica vista que desde la cumbre del Gran Colombier se tiene sobre el Valle del Ródano y a lo lejos  de los picos de los Alpes. Además, quise aprovechar el hermoso y soleado día soleado londinense y volver a la Côte de Beaune para celebrar con otro gran Pinot Noir de Borgoña, algo desconocido para el consumidor corriente; un Pernand Vergelesses.

Este Premier Cru de Pernand Vergelesses, es una invitación a descubrir un vino y unos viñedos muy interesantes de Borgoña, situados entre las Côte de Beaune y Côtes de Nuits, en un valle tranquilo a 6kmt de Beaune y a orillas de la famosa colina de Corton, cuna de algunos de los mejores blancos de la famosa región. Además, Pernand-Vergelesses, es una denominación de origen que, como hecho inusual en Borgoña, produce vinos tintos y blancos casi en igual proporción (54% tintos, 46% blancos) y a muy buen precio; entre €20-40 la botella, dependiendo del productor.

La denominación de origen tiene 8 Premier Cru, entre los que los Climats Vergelesses e Ile de Vergelesses, son los mejores. En la comuna se producen además tres Grand Cru mundialmente apreciados: Corton (tintos mayoritariamente y blancos), y los blancos notables de Corton-Charlemagne y Charlemagne.

Lo más interesante de los Pernand Vergelesses tintos es que son de color granate intenso pero muy frescos y sedosos en boca, algo picantes, con notas de frutos rojos como la cereza y el agraz y también de bosque húmedo, y se pueden tomar pronto, a los 3-5 años. Una botella Magnum (considerada el mejor formato para vinos de guarda en la cava) evoluciona más lento, casi a mitad del ritmo normal. Esta de la cosecha 2008, que fue una de las mejores de los últimos años, estuvo sensacional con notas minerales probablemente provenientes de los subsuelos calizos y las arcillas de hierro del terreno.

El productor es igualmente un descubrimiento interesante y muy recomendable. Conozco los vinos del Domaine Rapet desde hace 15 años y nunca me han defraudado, ni en calidad ni en precio. Es una bodega familiar, un productor que elabora vinos desde 1765. Hoy está al frente Vincent Rapet y su esposa, quienes administran y producen 21 etiquetas diferentes (14 tintos y 7 blancos) en 20 hectáreas de viñedos localizados en los pueblos de Pernand-Vergelesses, Savigny les Beaune, Chorey les Beaune, Aloxe Corton y Beaune. Es el único Domaine que elabora vinos blancos y tintos en toda su gama.

Como regla general, Vincent Rapet emplea en sus Pernand Vergelesses solo un 20% de barricas de roble nuevas para la crianza del vino, con la idea de que la fruta se exprese al máximo y se eviten sabores muy amaderados. Son vinos tintos que acompañan muy bien un filete de ternera, como el de hoy, pero igual armonizan con carnes en salsa o más fuertes como el cordero, pato o atún, y los quesos cremosos como el reblochon. La botella en formato doble (Magnum), tendrá que seguir acompañándome mañana en el descanso del Tour porque normalmente yo no consumo más de 3 copas con la cena y nos ha quedado más de media botella. Tadej Pogacar volvió a iluminar el Tour de Francia, pero nos dañó la fiesta. Esperemos que en los Alpes los “escarabajos” colombianos tengan su revancha.

* Sitio web del Domaine Rapet: www.domaine-rapet.com

ENTRE LOS ALPES Y BURDEOS: Mientras el Tour de France ciclístico ingresa en su última semana a la cadena montañosa de los Alpes, el Tour 2020 con Vinos de Francia regresa a Burdeos, pero esta vez a la orilla izquierda, la región de Médoc, donde visitará algunas de las denominaciones de origen más reconocidas con vinos de primer nivel dentro de la relación calidad/precio. La llamada “ribera izquierda” de Burdeos es la cuna de algunos de los vinos más famosos del mundo, los Grand Cru Classés de 1855, y la región es reconocida por el dominio de la uva Cabernet Sauvignon en la mayoría de las mezclas de sus vinos. Los disfrutaremos desde la etapa 16 el martes. Mañana es día de descanso vinícola, pero “Mi Rincón” tendrá alguna sorpresa para sus lectores.

 

Tour 2020 con Vinos de Francia; Etapa 14: Vosne-Romanée, 2010 (Domaine Pierre André)

Nueva etapa de transición pero a gran ritmo y con mínimas escaramuzas de los favoritos en el Tour de France. No hubo cambios en la tabla general y los candidatos se cuidaron de gastar fuerzas, en preparación para un domingo con las cimas más difíciles de la semana, distribuidas en los últimos 75 kms de la jornada y con un final en alto tras un ascenso de 17 kilómetros, en el que se decantará aún más la baraja. La lucha entre la dupla eslovena, Roglic-Pogacar, resistiendo el ataque del póker de ases colombianos, Bernal, Urán, Quintana y López, será un espectáculo muy especial.

A la espera de ese momento y como premio al esfuerzo de la semana, decidí hoy abrir un vino de gran carácter para compartir en el Tour vinícola por los viñedos de Francia, en este caso por los mejores borgoñas y su emblemática uva tinta Pinot Noir: un Vosne Romanée.

En el centro de la Côte de Nuits se encuentran Vosne-Romanée y Chambolle-Musigny, dos pueblos en los que los expertos consideran que se elaboran los mejores vinos tintos de Borgoña: los más refinados y elegantes. Y a ambos lados de ese centro de “distinción” hay dos dos zonas ilustres, al sur y al norte, que producen un estilo de vinos con más cuerpo. Los Pinot Noir son más densos, tienen más estructura y son menos delicados.

Vosne es probablemente el vino con el mayor equilibrio entre complejidad, intensidad y delicadeza. Estos vinos ofrecen la plenitud y concentración más sorprendente que se puede lograr del Pinot Noir.

Un vino delicioso como antesala del domingo y la 15, una de las definitivas del Tour 2020.

El resultado es sublime; condensa algunos de los vinos más raros y valorados del mundo, en una área exclusiva y pequeña. Son seis viñedos de Grand Cru: La Romanée, Romanée-St-Vivant, La Grande Rue, La Tâche, Richebourg, y el clímax, Romanée-Conti. A ellos se agregan dos viñedos en el pueblo contiguo de Flagey-Échezeaux; en vista de que no existe la Denominación Flagey-Échezeaux, sus viñedos integran la de Vosne-Romanée.

Estos ocho viñedos de Grand Cru incluyen los vinos tintos más emblemáticos, codiciados y caros de Borgoña, con el Romanée-Conti del Domaine de la Romanée-Conti en lo alto de la pirámide. Son todos de pequeña producción (pocas botellas), raros y exclusivos. Del total de viñedos de la comuna de Vosne-Romanée, apenas el 18% son Grand Cru (menos de 28 hectáreas) y en promedio se elaboran anualmente 50.000 botellas. Incluyendo los de Flagey-Échezeaux, la cifra se triplica. Pero en total, son menos botellas de las que produce un sólo Château Premier Grand Cru Classé de Burdeos!.

Otro hecho singular es que cuatro de los viñedos Grand Cru son monopolio, es decir, de un sólo propietario: Romanée-Conti y La Tâche, del Domaine de la Romanée-Conti, La Grande Rue del Domaine Lamarche y La Romanée, del Comte Liger-Belair. Esa exclusividad, unida a la calidad, los convierte sus vinos en únicos y los más costosos del mundo, de US$3.000/botella, en adelante. Confieso que aún no he llegado a ese altar vinícola y no he probado ninguno de los vinos de monopolio. En contadas ocasiones si he tenido suerte con los Échezeaux, Richebourg y los Romanée-St-Vivant.

Pero Vosne también tiene 15 viñedos Premier Crus (15% del total de la denominación), algunos de los cuales son vecinos a pocos metros de los célebres Grand Cru. Uno de ellos, el Cros Parantoux, es considerado al nivel de sus hermanos mayores. También sobresalen los del Clos des Réas, Les Beaux Monts, Les Chaumes, Les Suchots y Les Malconsorts, de los que si he podido disfrutar botellas completas gracias a mi cavista de París.

El resto de la producción del vino Vosne-Romanée se hace a nivel de la categoría Villages (aldea) que muy pocos productores utilizan en la etiqueta. Los vinos son presentados simplemente como Vosne-Romanée, que es ya una garantía de excelente calidad y son botellas más accesibles.

Estos vinos, como el disfrutado hoy al final de otra etapa de transición en el Tour de Francia, provienen de una zona de 97 hectáreas de viñedos, plantados en suelos de arcilla caliza fina -bien drenados- cubiertos de piedras y guijarros, en las parteszonas más altas. Son vinos equilibrados, frescos y muy elegantes, pero de guarda media (10 años). En cambio, los Cru de primer nivel en Vosne ocupan 57 hectáreas de suelos de alta calidad.

Cuando jóvenes, los vinos de Vosne-Romanée tienen un color rojo rubí brillante o de cereza oscura. Es el caso de la botella de la etapa 14 de nuestro Tour 2020 con Vinos de Francia, con un bouquet interesante de aromas de bosque, frutos rojos y pétalos de rosa. Y en boca, como dijo mi esposa, “que placer tan agradable”!. Un vino perfecto compañero para nuestro pollo al curry y coco, acompañado de verduras salteadas y arroz con menta. Su estructura y cuerpo le ganó la batalla al curry y la menta hizo el balance. Santé!

DOMAINE PIERRE ANDRE: algunos de los lectores me han preguntado si mi recorrido por los vinos de Borgoña esta semana era una promoción de los vinos del Dominio del Château Corton C. No. Ocurre que a la hora de realizar este proyecto encontré en mi cava una caja de diferentes vinos de este productor que he apreciado desde hace más de 15 años y pensé que era más cómodo y fácil de realizar con ellos una continuidad, que si cada día descorchaba un vino de un productor diferente. Sacrifiqué esa variedad en aras de lo práctico. Pero mañana, para la definitiva y montañosa etapa 15 con final en el Gran Colombier, descorcharé una gran botella de otro reconocido productor.

 

Tour 2020 con Vinos de Francia; Etapa 13: Gevrey-Chambertin 1er Cru, Les Cazetiers, 2008 (Domaine Pierre André)

Se cumplieron mis expectativas. Victoria colombiana!

Tenía mucho optimismo para la jornada de hoy, la etapa 13 del Tour de Francia con final en ascenso en la inedita cumbre del Paso de Peyrol en el macizo volcánico del Puy Mary, con dos premios de pendiente extrema en los últimos 15 kilómetros.

Daniel Felipe Martínez, campeón del Criterium del Dauphiné en agosto, venció en la etapa y alcanzó para el ciclismo colombiano el triunfo 21 en el Tour. Su equipo estadounidense, el Education First de Rigoberto Urán, jugó perfecto la estrategia de etapa y mientras Martínez llegó primero a la meta tras escaparse a más de 50 kilómetros del final, su líder subió al cuarto puesto de la tabla y la escuadra es primera entre 22 en carrera. Es además el primer triunfo del equipo en el Tour desde 2017, cuando Rigoberto Urán fue subcampeón.

Fue una etapa frenética y ligeramente agridulce porque los favoritos colombianos perdieron segundos importantes con la dupla de eslovenos, el líder Primoz Roglic y el sorprendente novato Tadej Pogacar, ahora segundo y de nuevo líder entre los jóvenes con 15″ de ventaja sobre el campeón Egan Bernal, quien tuvo una jornada difícil y ahora está a 59″ de Roglic..

Fue la primera victoria de Martínez en una Gran Vuelta, luego de correr el Giro d’Italia (dos veces y la primera a los 20 años), la Vuelta a España el año pasado y el Tour en 2018. En la jornada se enredaron Nairo Quintana y el francés Romain Bardet, quien perdió tiempo y abandonó el final de la jornada por conmoción cerebral. Nairo se recuperó y está a 1’12″ de Roglic, a 2″ de Urán y delante de Miguel Angel López (6°), quien quedó a 1’31″.

Definitivamente el Tour 2020 será una batalla entre la dupla eslovena y el póker de ases colombiano. Ocupan los seis primeros lugares y se han mostrado como los más fuertes. Pero aún quedan 1.080 kilómetros para decir el campeón. Lo cierto es que los franceses tendrían que esperar hasta el año próximo para vencer la maldición del Tour, que no ganan desde hace 35 años cuando Bernard Hinault consiguió en 1985 su quinto título. Guillaume Martin, a 3’14″, en principio no cuenta para pelear el título.

Era entonces momento de celebrar el muy luchado triunfo de Daniel Felipe Martínez, y al final de la tarde, que mejor que un  gran vino tinto de la Côte de Nuits donde se considera que se elaboran los mejores de Borgoña, los que tienen más finura y elegancia. Y entre ellos, los Gevrey Chambertin tienen nombre propio.

Son vinos densos y poderosos pero suaves y aterciopelados en boca. La verdad es que los taninos de Gevrey-Chambertin le dan una gran estructura y contribuyen a su gran longevidad. La botella descorchada es de la añada 2008, una cosecha considerada superior pero no extraordinaria.

Elegí un Premier Cru del Climat Les Cazetiers, que ocupa una parcela en la parte superior de la Côte a una alturas de 345 metros sobre suelos de piedra caliza poco profundos y piedras, lo que los productores españoles llaman canto rodado. La teoría dice que estas mezclas pedregosas son las que aportan elegancia y delicadeza al vino, mientras que las arcillas (que recordemos contienen fósiles marinos) le aportan cuerpo y carácter. El Gevrey Chambertin de Les Cazetieres, es considerado casi al nivel máximo de un Grand Cru.

Podríamos decir que el Gevrey Chambertin es un vino para carnívoros que armoniza muy bien con aves y animales de caza, cuando el vino tiene al menos diez años de evolución. Va muy bien con filete de carne, costilla y cordero en salsa o al grill. Además, va muy bien con quesos fuertes de leche de vaca, entre ellos la especialidad del lugar, el Chambertin.

Pero yo tengo una predilección personal por un maridaje “exótico” que nunca me ha defraudado: con salmón escocés ahumado y rostizado con miel! Es una especialidad que nos encanta y compramos varias veces al año en nuestro viaje regular a Billinsgate, el mercado de pescado de Londres, al que madrugamos para “nuestra cosecha” de frutos de mar y peces, entre ellos la Tilapia colombiana. El mercado abre de 4.00am a 8.30am, pero después de las 6.30am la venta está casi cerrada.

Son filetes de salmón ahumados, secados y tostados con miel, en cobertizos en las montañas escocesas. Lo podemos consumir caliente o frío. Hoy fue caliente, acompañado de unas papas al vapor con orégano y sin ensalada. Pero cortado en bloques pequeños es el compañero ideal para un Single Malta Whisky de turba, como el Laphroaig del lunes, el día de descanso.

A lo largo de los años he descubierto que ciertos vinos tintos armonizan muy bien con pescado y doy vía libre a mis sensaciones en el paladar sin esquemas rígidos. El blanco puede ser ideal cuando el sabor del pez no lo domina y el salmón de hoy es intenso. Por ello, algunos chefs muy reconocidos en Francia, recomiendan el Gevrey Chambertin con Atún, que es otra armonía muy interesante.

Después de la emoción y la alegría, el momento merecía un gran vino. Mañana seguiremos en la Côte de Nuits descubriendo otra gran botella de Pinot Noir, mientras el Tour de Francia 2020, nos sigue entregando más emociones, a 1.080 kilómetros de que que se decida su ganador.

GRANDES CRU:  Los vinos de Gevrey-Chambertin están en uno de los niveles más altos entre los Pinot Noir de Borgoña, al norte de la Côte de Nuits. En Gevrey hay 9 Grand Crus, encabezados por la denominación que lleva el nombre de Le Chambertin, uno de los vinos más complejos, ricos y densos. Otro Grand Cru notable es el Chambertin Clos de Bèze, quizás no tan intenso como Le Chambertin y luego están en orden de preferencia el Mazis-Chambertin y Latricières-Chambertin. Pero igualmente hay varios viñedos Premier Cru para elegir y entre ellos los de mejor calidad, al nivel de Grand Cru son el Clos Saint-Jacques y Les Cazetiers.

 

 

Tour 2020 con Vinos de Francia; Etapa 12: Chassagne-Montrachet 1er Cru, La Grande Montagne, 2010 (Domaine Pierre André)

Era una etapa apta para una escapada y confiaba en que alguno de los escaladores colombianos que ya no cuenta para la victoria final en París, intentaría llegar a Sarran en solitario, alentado por los cientos de banderas tricolores que acompañan a diario el Tour de Francia 2020 y ondean optimistas a lo largo de su ruta. Pero no. Primó la racionalidad, no desperdiciaron energía en pos de un triunfo parcial y reservaron fuerzas para la batalla de mañana viernes cuando “La Grande Boucle” podría explotar. Al menos debería ser el inicio real de las hostilidades entre los llamados a llegar vestidos de amarillo a los Campos Elíseos.

Ganó con inteligencia el novato suizo Marc Hirschi, repitiendo una fuga larga similar a la del domingo anterior cuando infortunadamente fue alcanzado a pocos kilómetros de la meta y perdió su esfuerzo y la etapa con el joven prodigio esloveno Tadej Pogacar. Esta vez se hizo justicia a su esfuerzo, nadie resistió su ataque, cruzó solitario en Sarran, ganó por segunda ocasión el premio de la combatividad y confirmó que a los 22 años es la esperanza del ciclismo helvético y está llamado a seguir brillando.

Para seguir el Tour 2020 con Vinos de Francia y terminar la rápida visita a la Côte de Beaune, abrí de nuevo un vino blanco Premier Cru de más alcurnia, con nombre ilustre y proveniente de un Climat evocador: La Grande Montagne (La Gran Montaña!), en la comuna de Chassagne-Montrachet. Es un vino seco que proviene de vides de los mejores terruños de la denominación y se beneficia de un clima de influencia semi-continental y un suelo margoso de calizas.

El pueblo de Chassagne-Montrachet es mundialmente famoso por sus vinos blancos pero también produce tintos de gran reputación en los suelos más pesados, es decir arcillosos, de textura fina y con un PH ácido; suelos que no drenan fácilmente y son difíciles de trabajar, a diferencia de los suelos livianos que son de textura gruesa y contienen más arena. Los vinos tintos (30% de la producción) son de estilo firme y tánico y los mejores Chassagne Pinot Noirs son los Premier Cru Morgeot, Boudriotte y el Clos Saint-Jean.

Una botella excepcional y un placer inolvidable!

La fama es por los vinos blancos de Chardonnay, aunque está autorizado el empleo de las uvas Pinot Blanc y Pinot Gris (nuestra botella tiene una mínima proporción) y el reglamento acepta que en los vinos tintos se incluya un 15% de uvas blancas complementarias, pero no es una practica corriente. En Francia, ciertos tipos de vinos tintos pueden incluir uvas blancas y tal vez los más famosos están en el Ródano; los Côte-Rôtie (Syrah y Viognier) y Châteauneuf-du-Pape (Bourboulenc, Clairette, Grenache Blanc y Roussane, entre otras). Mientras en Côte-Rôtie es la costumbre, en Châteauneuf-du-Pape es opcional.

Una medida de la calidad de los vinos de Chassagne-Montrachet es que la mitad de la superficie de viñedos está clasificada Premier Cru y hay 48 Climats, localizados al sur del pueblo (dirección Santenay) y al norte, hacia Puligny-Montrachet. Pero además hay tres viñedos Grand Cru, al norte de Chassagne-Montrachet, entre los cuales Montrachet, es emblemático. Los otros dos son Bâtard-Montrachet y Criots-Bâtard-Montrachet (apenas 1.8 hectáreas). Entre ellos suman apenas 21 hectáreas (menos del 15% del total de Crus blancos) en Chassagne-Montrachet; son los excepcionales y más exclusivos.

El Chassagne-Montrachet 1er Cru, La Grande Montagne, 2010 del Domaine Pierre André que nos acompañó esta tarde en la etapa 12 del Tour, es uno de los vinos blancos más extraordinarios que he disfrutado en mi vida. Su color amarillo dorado por su evolución nueve años en botella, y su fuerza y carácter con notas cítricas suaves acompañadas por las de miel manuka, frutos secos (cáscara de naranja) y almendras tostadas, me sedujeron inmediatamente.

Y luego de esos aromas exóticos, en el paladar llegamos al éxtasis vinícola con mi esposa; un vino con final inusitado: cremoso (mantequilla) y ligeramente mineral con notas que me recordaron la piedra pómez volcánica, y una persistencia en boca de más de 40 segundos. Inolvidable! Elizabeth no recuerda haber disfrutado tanto un vino blanco seco y yo hacía más de cinco que no sentía tanta emoción con un Cru borgoñón blanco de calidad superior. Fue perfecto con nuestros filetes de abadejo a la plancha salteados en limón y pimienta. Contadas son las ocasiones en que podemos beber estos vinos en su punto ideal de evolución, aunque confieso que esta botella hubiera podido reposar por otros cinco años en la cava y seguiría entregando la misma complejidad y vigor. No hay remordimiento cuando el placer de un vino es infinito y el recuerdo de ese momento te acompañará por siempre.

La princesa del Château y reina de las viñas

Este Chassagne-Montrachet del Domaine Pierre André fue vinificado por Ludivine Griveau en 2010, cuatro años antes de que el Château Corton André fuera comprado en 2014 por la familia Frey (franco-suiza) que hoy poseé viñedos prestigiosos en tres regiones emblemáticas de Francia: Burdeos, el Ródano y Borgoña. Son ellos en su orden el Château La Lagune (3er Grand Cru Classé de Médoc), el Dominio Paul Jaboulet Aîné en Tain-l’Hermitage, en el valle del Ródano, con su histórico viñedo “La Chapelle” en la colina de Hermitage, y desde 2014 el Château Corton André, rebautizado Corton C (Caroline), donde produce el famoso Cru Corton-Charlemagne.

Al frente de ellos está Caroline Frey, a quien conocí hace 16 años cuando estaba concluyendo sus estudios de enología en Burdeos, y vino a Londres para acompañar el lanzamiento del magnífico libro “Bordeaux Châteaux: la historia de los Grands Crus Classés desde 1855″, publicado por la editorial Flammarion. Esa noche histórica, un grupo selecto de periodistas del vino pudimos catar todos los 60 Grandes Cru de Burdeos y discutir con varios de los propietarios sobre sus Châteaux y sus vinos.

Después, nuestros caminos se han cruzado muchas veces, en Londres, Burdeos y Suiza. He seguido de cerca su evolución como propietaria y el resultado de su disciplina y trabajo en los viñedos para elevar sustancialmente la calidad de los vinos siguiendo las enseñanzas de su maestro consejero, el reconocido profesor de la facultad de enología de Burdeos, Denis Dubourdieu, quien falleció repentinamente en julio de 2016,

“Para hacer un buen vino necesitas buenas uvas y para producir buenas uvas, necesitas un suelo sano”, decía Dubordieu, el formador de la nueva generación de enólogos bordeleses, responsables hoy de algunas de las propiedades más importantes y la sangre moderna del “savoir faire” vinícola. Muchos estudiaron juntos e integran la Asociación Bordeaux Oxygène (BO2), de la que Caroline es uno de sus fundadores; casi un club de amigos herederos de viñedos familiares, que comparten el compromiso único de la calidad.

No es fácil hacerse cargo a los 25 años y recién terminada la facultad, de una primera bodega célebre y luego de dos más y en regiones diferentes, produciendo vinos en terrenos que no tienen relación y a partir de uvas igualmente diversas: Cabernet Sauvignon y Merlot en Burdeos, Syrah en Tain-l’Hermitage, y Pinot Noir y Chardonnay en Borgoña. Son procesos y técnicas de vinificación diferentes, pero “el vino nace en la viña” y ese es el trabajo de orfebrería que ha adelantado Caroline, manejando diariamente 150 empleados y dirigiendo 267 hectáreas de viñas.

Detrás de la belleza de Caroline hay una personalidad fuerte, dinámica y comprometida con la calidad de sus vinos.

Detrás de su figura esbelta, su largo cabello castaño y su belleza y amabilidad, hay una mujer dinámica y exigente, que trabaja en la viña, en el laboratorio enológico y en cuatro propiedades todo el año (la última en el Cantón de Valais en Suiza, donde reside), con la vitalidad de un consumado deportista, la misma que desplegaba en su juventud cuando fue jinete de salto en el equipo de equitación de Francia. Carolina es además cuñada de Nicolas Prost, el hijo del cuádruple campeón del mundo de Fórmula 1, Alain Prost.

Gracias a un bachillerato científico mientras desarrollaba su carrera deportiva, un grado de química y un diplomado en enología en Burdeos, Caroline Frey es hoy “la reina de las viñas” y una abanderada del movimiento orgánico y biodinámico en la elaboración del vino. Cree firmemente en ese cambio de mentalidad para limitar al máximo la intervención en la viña, eliminar los fertilizantes y producir vinos más naturales. “Hay un cambio profundo de mentalidad en el mundo del vino, y se nota. Lo piden los consumidores y en diez años, es posible que la gente no quiera que el vino se cultive según las prácticas de viticultura tradicional”, advierte la propietaria franco-suiza del Château Corton C (antes Château Corton André) en Borgoña.

INVITACION: Al norte de la Côte de Beaune se encuentra la Côte de Nuits, el verdadero corazón de los mejores Pinot Noirs de Borgoña. Allí llegaremos mañana en la Etapa 13 del Tour 2020 con Vinos de Francia. Los vinos seleccionados son especiales. Está invitado a descubrirlos y brindar con ellos.

Tour 2020 con Vinos de Francia; Etapa 11: Meursault 1er Cru, Domaine Pierre André, Les Charmes, 2009

La undécima etapa del Tour fue relajada y realmente de transición. En la histórica Poitiers -llamada la ciudad de las cien campanas y las cien iglesias- ganó el sprinter australiano Caleb Ewan del equipo belga Lotto Soudal, en el embalaje más cerrado hasta hoy en la carrera. Es la segunda victoria en el Tour 2020 del ex-compañero de Esteban Chaves en el antiguo equipo Orica-Green Edge.

La clasificación general no sufrió cambios entre los favoritos y los principales ciclistas colombianos llegaron adelante y sin contratiempos. Desde mañana, la montaña será el juez del Tour con 19 premios en los próximos cuatro días. Las etapas de viernes y domingo son dos finales en alto y tienen cinco cimas de excepcional dificultad; 51 kms de ascenso con pendientes de hasta el 22% , que deberían establecer diferencias serias antes de los Alpes la próxima semana.

Se disputará la etapa más larga del Tour (218 kms) con cuatro premios de montaña media a partir de la mitad de la jornada y con bonificación en tiempo en el último a 903 metros de altura (Suc au May); una cima de segunda categoría a 20 kilómetros de la meta y uno de los cuatro pasos montañosos bonificados que quedan en la carrera (otorgan 8″ al primero, 5″ al segundo y 2″ al tercero). La “guerra de las bonificaciones”, incluyendo las que se ganan en la meta (10″ al vencedor, 6″ al segundo y 4″ al tercero), es uno de los condimentos del Tour.

Son fundamentales en una clasificación general tan cerrada y con diferencias mínimas entre los favoritos. La ventaja de 21″ del líder Primoz Roglic sobre el Campeón Egan Bernal, es producto de bonificaciones.

Un gran Meursault, Les Charmes (los encantos) a la entrada del Parque Wellington.

En una jornada tan aburrida y sin mayores emociones, en la que el pelotón del Tour se dedicó a rodar y reservar fuerzas, descorché para el primer vino blanco de Borgoña de la semana: un Meursault 1er Cru, un vino reconocido por su excelente equilibrio y frescura. Los Meursault son considerados entre los mejores Premier Cru de la zona de Côte de Beaune donde se elaboran vinos blancos y también tintos como el Pommard 1er Cru de la etapa de ayer. Su vecino del norte cercano a Dijon, la Côte de Nuits, es famoso por sus excelsos tintos Grand Cru.

Ambas zonas conforman la Cotê d’Or (Costa dorada), a lo largo de un corredor de 40 kilómetros en las áreas bajas a la derecha del río Saône que cruza la región de Borgoña y es el núcleo de los mejores vinos. Los grandes Pinot Noir se producen en las localidades de Gevrey-Chambertin, Vougeot, Vosne-Romanée y Nuits-Saint Georges, mientras que los mejores blancos son los de Meursault, Pugliny-Montrachet, Chassagne-Montrachet y los Grand Cru blancos. Para presupuestos más económicos, los vinos  de Haut Cotê de Beaune y Haut Cotê des Nuits, producidos a partir de viñas cultivadas en ladera, a una altitud de 400 mts y con mayor exposición al sol, son vinos vibrantes, más accesibles en precio y probablemente la mejor opción para una introducción en la calidad de los vinos de Borgoña.

La distribución es análoga a la de los viñedos de Burdeos; los vinos de la ribera derecha del río Garona se caracterizan por el dominio del Merlot y el Cabernet Franc, mientras que a la izquierda -nuestro Tour vinícola llegará la próxima semana- es el paraíso de la uva Cabernet Sauvignon. Podríamos decir que Côte de Beaune es el reino de la uva Chardonnay y su rey es el Gran Cru Montrachet, mientras que el Pinot Noir es imperial en la Côte de Nuits y los vinos del Dominio Romanée-Conti el súmmum de calidad y refinamiento.

El parque de Wellington, cuya entrada es la puerta real que se observa en la fotografía con la botella del Meursault 1er Cru del Domaine Pierre André, proveniente del viñedo Les Charmes y de la fantástica añada 2009 , se construyó en 1960 en la zona que ocupaba el taller de fundición de cañones del ejército británico en la parte baja de mi barrio, Woolwich Arsenal, que fue bombardeado por los aviones alemanes en la segunda guerra mundial en su ofensiva sobre Londres. Es un espacio austero y abierto a eventos públicos en el verano (no en esta época de Covid-19) muy cerca de mi centro médico, y al cual me gusta ir a descansar, leer y pensar. Su puerta es original y data de 1856.

Fue construido para honrar al comandante irlandés Arthur Wellesley -Primer Duque de Wellington (1814)- quien venció al emperador francés Napoleón en la batalla de Waterloo, en Bélgica, hace 205 años (junio 18,1815), dando fin a la llamada Guerra de los cien días, y después de lo cual se estableció en Europa una etapa de relativa paz, históricamente conocida como Pax Britannica. En  el parque hay una estatua del Duque de Wellington que estaba antes en la Torre de Londres pero en 2005 fue trasladada. El Duque de Wellington fue luego “Maestro General de Artillería” entre 1818-1827 y hoy en el parque hay una estatua suya que fue trasladada en 2005 desde la Torre de Londres.

La relación de Wellesley con Colombia hoy es muy cercana. Lady Charlotte Anne Wellesley es hija del aristócrata y político Arthur Charles Wellesley (9° Duque de Wellington), miembro de la Cámara de los Lores británica. Lady Charlotte es la esposa del multimillonario colombiano Alejandro Santo Domingo, quien, como expliqué en la tercera etapa de este Tour 2020 con Vinos de Francia, es propietario en un 20% de la bodega que produce en Pomerol el más famoso vino de Burdeos, el Gran Vino Petrus.

De etiquetas, Climats y margas  

Había señalado al ingresar en Borgoña, que la característica fundamental de sus vinos es la elegancia y delicadeza en el paladar y la fuerza y carácter que los suelos y cada parcela de tierra les aportan. Descubrir el secreto de su calidad no es fácil pero hay pistas.

Entre los vinos blancos más agradables y connotados que no implican desembolsar una fortuna, los Meursault 1er Cru, son un valor seguro y muy apreciado en la cocina de restaurantes de primer nivel. No hay viñedos Grand Cru en Meursault. En cambio figuran 18 Premier Cru de prestigio, entre los cuales sobresalen en orden de importancia los Climats de Perrières al este, Les Charmes y Genevrières. Entre ellos producen la mayoría de los vinos blancos Premier Cru de Meursault, 100% de la uva Chardonnay. Los mejores suelos para las vides están a una altura promedio de 260 metros y están formados por margas jurásicas (rocas duras, de color gris, compuestas principalmente de carbonato de calcio y arcilla en similar proporción) y calizas de magnesio. De ellas surge el carácter mineral

No se asuste si encuentra un Meursault tinto. Su producción está autorizada pero es apenas el 2% de los 2.5 millones de botellas anuales. Normalmente los vinos tintos de Meursault se venden con las etiquetas de las denominaciones Blagny o Volnay.

Y para entender las etiquetas, recuerde que los vinos se nombran Meursault Premier Cru + el nombre del viñedo, en este caso, Les Charmes. También se pueden etiquetar simplemente Meursault Premier Cru, que significa que es una mezcla de varios viñedos Premier Cru dentro de la denominación de origen. Son en este caso de nivel y precio ligeramente inferior. Los Premier Cru constituyen la cuarta parte de la producción total. 

No olvide además que en Borgoña las clasificaciones se basan en el viñedo, a diferencia de Burdeos donde los Cru se catalogan según la propiedad, es decir que son las bodegas las que reciben la denominación Premier Cru, no los viñedos. Así, en Borgoña es posible encontrar en un mismo viñedo varios productores.

De manera que si se quieren probar los mejores vinos de Borgoña o de una sub-zona, no hay que memorizar el nombre de la bodega sino la localización del viñedo!

Elegancia femenina

Nada fácil comprender tantos matices. Por ello es entonces importante descubrir y conocer buenos productores que le garantizarán calidad. El sitio web de los Vinos de Borgoña tiene la lista completa de elaboradores y es una invitación muy amable para aprender el universo de estos famosos vinos.

Yo descubrí hace más de una década los vinos del Domaine Pierré André y han sido un deleite. Conocí además a su anterior enóloga, Ludivine Griveau, la creadora de todos los vinos que presento esta semana a lo largo del Tour. Y también a la nueva, Caroline Frey, a su vez propietaria. Su historia es para mañana.

Fue Ludivine quien me presentó los viños del Domaine Pierre André durante Vinexpo 2007. Estuvo al frente de las vinificaciones y la dirección de todos los vinos hasta finales de 2014, cuando se produjo el cambio de propiedad. Graduada en agronomía y enología, su vasta experiencia se inicio en 2001 con Nadine Gublin, la más importante enóloga de Borgoña. Nadine es desde 1990 la directora responsable de los vinos del Domaine Jacques Prieur y de la Maison Antonin Rodet.

Después del aprendizaje bajo su mentoría, Ludivine asumió en 2004 la producción de los vinos de la Maison Corton-André como enóloga principal y trabajó además en la revitalización de la famosa marca Reine Pédauque. Estos vinos fueron los primeros Borgoña que yo c0nocí y se vendían en los años 80 en Colombia. Con Florence Garnier estudiamos las posibilidades de su regreso al mercado.

En 2015 Ludivine asumió el reto más importante de su carrera. Fue contratada para remplazar al gran enólogo del histórico Hospices de Beaune, Roland Masse, quien llegó a la edad de retiro. A Masse, un bourgiñon muy amable y sincero, lo conocí en Suiza en agosto de 2011 cuando participamos como catadores en el importante concurso Mondial des Pinots, único de este tipo en el mundo.

Confieso que durante esos cuatro días compartiendo con Roland  aprendí más del Pinot Noir y de los vinos de Borgoña que en toda mi vida como catador internacional. Masse nos deleitó con explicaciones muy concretas y puntuales sobre la uva, su carácter, sus expresiones, y de paso nos ofreció una magnífica cata con dos botellas espectaculares en formato doble (magnum) de vino tinto producido con viñas antiguas del Hospice, ambas de la añada 1996: un Corton Grand Cru de la Cuvée Docteur Peste en la que las vides más viejas eran de 1940 (70 años) y un Pommard 1er Cru Epenots; la cuvé Dom Goblet, de viñas de Pinot Noir de más de 50 años.

Con Roland mantuvimos desde esa ocasión un buen contacto porque yo había descubierto los vinos del Hospice de Beaune en mi primer viaje a Borgoña en 2005 y aún conservo de aquella visita una botella magnum de un Beaune 1er Cru 1999 de la Cuvé Guigone de Salins, producida a partir de viñedos en pendiente pronunciada. Masse me dijo en Suiza que la longevidad de este vino es una de las más destacadas de todos los que producen. La compré en la tienda del Hôtel-Dieu, el antiguo hospital de caridad y sede del Hospice en Beaune, para celebrar mis primeros 20 años de casado. Se cumplieron en diciembre pasado y aplacé su descorche para este año.

Hospices de Beaune es uno de los barcos insignia de Borgoña y Ludivine tiene a su cargo 23 bodegas que cubren 60 hectáreas de viñedos, principalmente Premier y Grand Cru en Cotê de Beaune y Cotê des Nuits, y también en Pouilly-Fuisse en Macon. Además, los vinos son la imagen del Hospice de Beaune que cada año desde 1859, realiza el tercer domingo de noviembre la mundialmente famosa subasta de caridad en el Hôtel-Dieu. Con Ludivine también mantenemos contacto y la elegancia que he encontrado en sus vin0s de estas dos etapas, me da la certeza de que su trabajo ahora con los vinos del Hospice de Beaune es exitoso. Es la primera enóloga en la historia del Hospice, fundado en 1443 por Gigogne de Salins y su esposo Nicolas Rolin como Hospital de caridad.

Normalmente, el vino Meursault es cítrico y fresco con una ligera influencia de la barrica de roble, que se siente después de varios años en la botella y se traduce en notas grasas y olor a mantequilla y vanilla. Pero para darle mayor elegancia a sus vinos y favorecer más expresión de la uva, Ludivine utilizaba la barrica en un 25% de la uva. Este Meursault 1er Cru, Les Charmes 2009 de su época en el Domaine Pierre André, está muy bien logrado y fue perfecto para acompañar nuestras tilapias colombianas provenientes de la represa de Betania y exportadas diariamente a Londres por Tilapez. Salteadas en mantequilla y limón con un toque de menta seca y curry, acertaron el maridaje.

EXCUSAS: Al publicar la etapa 10 y presentar el vino de Pommard 1er Cru el martes, cometí un lamentable error que estuvo durante 10 horas al aire; títulé etapa 11! Me jugó una mala pasada el hecho de que escribí un Blog el día lunes de descanso y confundí el conteo con días y no con las etapas. Espero que no me vuelva a ocurrir y agradezco a quienes me lo informaron. Salud!

Tour 2020 con Vinos de Francia; Etapa 10: Pommard 1er Cru, Domaine Pierre André, Clos de La Commaraine 2009

La etapa décima del Tour de France fue nerviosa por el regreso de los vientos de costado, los abanicos y los temores de cortes en el pelotón que podían afectara a los candidatos al título. Al final de varios kilómetros de histeria, para los principales favoritos la fracción no produjo cambios en la tabla aunque dos de ellos, Tadej Pogacar y Guillaume Martin, sufrieron caídas y debieron esforzarse para volver al lote.

La gran noticia del día fue que debido al coronavirus el Tour de Francia se queda temporalmente sin su director, Christian Prudhomme, tras dar positivo al control de Covid-19 que se practicó a los integrantes de la carrera (ciclistas, personal técnico y directivos) durante el día de descanso. Prudhomme dejó la prueba y regresará después de una semana, para la parte final en los Alpes. Además del director del Tour, miembros de los equipos Ineos, Cofidis,AG2R-La Mondiale y Mitchelton-Scott, también dio positivo. Si ocurre un segundo caso, las escuadras de los colombianos Egan Bernal (2°) y Esteban Chaves, y de los franceses Guillaume Martin (3°) y Romain Bardet (4°), tendrían que salir de la carrera. A pesar de cumplir los exigentes protocolos de bio-seguridad, el Tour sigue amenazado.

Esta semana es una combinación de etapas llanas y montaña, con cinco cimas difíciles que marcarán diferencias y dos finales en alto que seleccionarán aún más los pretendientes a llegar vestidos de amarillo a los Campos Elíseos. En el Tour 2020 con Vinos de Francia, la semana será una aproximación -mínima- a algunos de los vinos mas apreciados en el mundo elaborados en la famosa región de Borgoña, a la cual habíamos empezado a ingresar con los Beaujolais y Chablis.

Coincido con los especialistas en que los Borgoña son los vinos más elegantes, delicados y sutiles de Francia. Los tintos son la expresión máxima del Pinot Noir y los blancos del Chardonnay. Algunos los llaman vinos “más femeninos” para establecer la diferencia del Pinot Noir con la fuerza del Cabernet Sauvignon y el elevado uso de barrica nueva en Burdeos. Esta semana alternaremos entre ambas cepas borgoñonas con vinos Premier Cru -nivel medio- que ofrecen calidad ideal, precio equilibrado y placer infinito.

Advierto sin embargo que los vinos Grand Cru de Borgoña, y entre ellos los sublimes, son los más caros y exclusivos del mundo. Como referencia extrema, una botella Grand Cru de la cuvée La Tache del prestigioso Domaine de la Romanée-Conti (DRC), de la extraordinaria cosecha 2015 (valorado con 98 puntos) cuesta en el mercado US$5.600 y no es la más cara de la propiedad. Una botella de Petrus, el vino más exclusivo de los Burdeos, de la misma añada y con igual puntaje, se consigue en US$4.000; un 30% menos. Del primero se produjeron apenas 6.000 botellas, del segundo 24.000. Pero hay Grandes Crus a precios accesibles, todos ellos por encima de US$100.

Mi vino "abrigado" por las vides de mi vecino irlandés Eamon (en gaélico significa guardián).

No tengo aspiraciones tan altas. Los vinos de la semana son botellas de calidad superior (90 puntos en promedio), de añadas excelentes y con una evolución de 10 años que, como vimos el domingo con el Chablis, es una ventana ideal para la mejor expresión de los Premier Cru. Son botellas que valen entre US$60-80, dependiendo del lugar del mundo. Anoto aquí que la pandemia del Covid-19 me hizo reflexionar sobre lo efímero de nuestras vidas y la importancia de ser felices, con lo cual reafirmé mi convencimiento de que no se deben guardar placeres esperando ocasiones únicas. No he tenido contacto social externo y desde hace seis meses en Londres (capital internacional de los vinos del mundo) no hay presentaciones, ni catas, ni ferias vinícolas. Entonces que mejor período para compartir a diario una buena sazón en familia disfrutando vinos serios de la cava y recorrer con ellos las regiones de Francia para compartir la experiencia y las historias siguiendo el Tour.

De Burdeos a Borgona: de lo confuso a lo enigmático

Por muchos años se dijo que dentro de la prestigiosa región de los vinos de Borgoña había un centenar de denominaciones de origen!. Legalmente hay 84 que significa casi la cuarta parte de todas las Francia (el 23%) y las demás no son AOC sino Denominaciones Geográficas Complementarias (DGC) dentro de Borgoña. Pero igual, son muchas y un ejercicio de memoria único el poder identificarlas y conocer sus principales características.

Si Burdeos y sus clasificaciones son confusas, para un comprador Borgoña será un enigma mayor, una galaxia lejana. Entonces, para no perderme en explicaciones ininteligibles, los dirijo mejor al excelente sitio web de los vinos de Borgoña, donde encontrarán la más completa información histórica sobre ellos, las AOC, cada nombre y productor, e incluso las mejores opciones de maridaje y asesoría turística. Yo me concentro en el vino de la etapa, que tiene detalles particulares para contar.

Los vinos de Borgoña son más antiguos que los de Burdeos. Los viñedos los plantan las comunidades religiosas en la época de la aparición de los monasterios y abadías que se desarrollan desde el año 587 (San Benigno en Dijon) gracias a las donaciones. El poder de los monjes se incrementó con los años y cuando estalló la revolución en 1789, la abadía de los monjes cistercienses (Benedictinos) en Cîteaux, cerca de Nuits-Saint-Georges, era dueña de la mayoría de viñedos, incluyendo Meursault.

Las grandes abadías controlaban la tierra, el vino, su distribución y su imagen y los jefes de las bodegas monásticas vigilaban las viñas, las vendimias, la vinificación y la crianza. Es decir, las órdenes religiosas fueron las primeras multinacionales del vino. La primera bodega (en frances se las llama Maison, o casa), nació en 1720; Champy, que está celebrando 300 años. Esos vinos los llevamos a Colombia en 2013 con el importador “La Bonne Cave”, para el que hice la asesoría, la cata y la selección de las etiquetas.

El Château de Corton André -rebautizado Corton C- es más reciente, de finales de 1.800. Queda en la localidad de Aloxe-Corton (en la ruta de los grandes viñedos) y es el corazón del antiguo Dominio de Pierrre André, el viticultor que adquirió los viñedos en 1923. Se caracteriza por tener el tradicional techo de tejas tradicionales en Borgoña, de mosaico vidriado y la historia señala que en la finca, el emperador Carlomagno tenía cultivado un viñedo de 3,5 hectáreas -en la colina de Corton detrás del castillo- que luego donó en 775 a los canónigos. Esa vid es el origen de la prestigiosa denominación de los famosos vinos blancos Grand Cru de Corton-Charlemagne.

En 2002, los descendientes de Pierre André vendieron el castillo y el dominio al grupo bordelés Ballande de la familia belga Onclin. Fue durante este período que conocí los vinos (en Vinexpo 2007) y establecí la relación con su directora comercial para Europa, Florence Garnier, y con su dinámica enóloga, Ludivine Griveau, la creadora de los vinos que abriré esta semana siguiendo el Tour. De Ludivine y su trabajo hablaré mañana.

Desde 2014 el nuevo dueño es la familia Frey, de origen suizo-francés. La cabeza del poderoso grupo familiar, con viñedos en Burdeos, el Ródano y Borgoña, es mi amiga enóloga Caroline Frey, a quien conocí en 2004 en Londres cuando apenas estaba terminando sus estudios en la Universidad de Burdeos. De Carolina también escribiré en una de las próximas etapas.

Como pueden apreciar, hay una fuerte connotación femenina entre mi vida este siglo en Europa y la del Château de Corton André y los vinos. El Pommard 1er Cru del monopolio Clos de la Commaraine (nombre del “Climat” de la parcela) es uno de los vinos más frescos y vibrantes de la producción general. Los ingleses son fanáticos del Pommard, al que consideran como el típico borgoña, porque armoniza muy bien con avesz de caza, estofados, cordero, y quesos fuertes y maduros, aunque igualmente combina con un Comte joven.

Es un vino de color rojo intenso, con aromas a cereza madura, y cuando está evolucionado como este 2010, presenta notas de pimienta blanca y un toque mineral sutil que proviene de sus terrenos más bajos (250mts) sobre suelos de aluvión, arcilloso-calcáreos con sectores en que se encuentra mineral de hierro. Es un vino largo en boca, de taninos y con un carácter firme pero amable en la boca. Tal vez el descanso me dio fuerza pero de la botella quedó menos de un tercio en la cena con mi esposa.

Clos de la Commaraine es lo que se dice “un valor seguro”, un vino que no le defraudará nunca. Lo sigo desde la excelente añada 2005 y este del 2009 fue excelente con la cazuela de carne y verduras acompañada de un arroz blanco. Los de las grandes cosechas 2015, 2016 y 2018, serán muy interesantes y corresponden a la nueva etapa bajo la dirección de Caroline Frey y con nuevo nombre: Château Corton C. En una década podré darles mi concepto.

* Sitio web del Château Corton C: www.corton-andre.com

PROPIEDAD: El Dominio Pierre André se extiende sobre 150 hectáreas de viñas en las comunas de Aloxe-Corton, Ladoix-Serrigny y Pernand-Vergelesses, y produce una variedad de vinos de toda la región de Borgoña, incluyendo Chablis y Beaujolais, en diferentes calidades; Grand Cru, Premier Cru y denominaciones regionales (genéricas) y locales (las llamadas “Villages”). Elabora vinos en 90 de las denominaciones de origen en Borgoña, incluyendo vinos tintos en Vosne-Romanée, Corton y Aloxe-Corton, y monopolios (es decir único propietario del viñedo) como el Pommard 1er Cru Clos de la Commaraine, que fue la botella de la décima etapa. También es monopolio el Grand Cru Château Corton, alrededor del castillo.