Un acordeón de Londres a Valledupar

José Hernando Arias Noguera, es un londinense de origen colombiano que se enamoró hace seis años de las notas mágicas del acordeón y aprendió a tocar el instrumento y el vallenato de forma autodidacta, muy lejos de las rancherías y de las alegres cumbiambas en las sabanas tropicales y húmedas de la costa caribe colombiana.

Su sueño es llegar a ser el primer juglar vallenato nacido fuera de Colombia y ciertamente que Londres, para muchos el epicentro musical del mundo, está mucho más arriba en el mapa que ese vasto territorio en el norte colombiano conocido simplemente como “la provincia”, en el que la música vallenata es la máxima expresión del arte folclórico y el acordeón el instrumento de ese idioma popular.

José Hernando Noguera y su acordeón vallenato (Foto: BBC3)

Hoy a sus 19 años, José Hernando lo tiene más cerca gracias a un esquema músical excepcional: la Academia de rutas musicales (World Routes Academy) con el que la emisora pública BBC Radio 3 -especializada en música- busca reconocer la importancia y preservar la llamada World Music, música autóctona del mundo.

El proyecto invita a un músico veterano, a un maestro, a que colabore a lo largo de 6 meses con un “alumno” o “púpilo”, para transmitirle parte de su sabiduría y conocimiento durante ese corto período. “Es al fin y al cabo un reconocimiento al hecho que la World Music se sigue transmitiendo básicamente de forma oral, de generación en generación, en todo el mundo”, me explicó el reconocido periodista colombiano Juan Carlos Jaramillo, musicólogo, ex-director de la Radio Nacional de Colombia, productor de BBC Radio 3 y consultor principal del proyecto.

En 2012 se ha elegido a Colombia, y al vallenato en particular, como nueva muestra de esta escuela “World Routes Academy” que en las dos ediciones anteriores trabajó con la música carnática del sur de India y la música tradicional con la guitarra laúd de Irak. El vallenato es hoy el género musical del folklore colombiano de mayor popularidad y además símbolo de la música en el exterior, por encima de la cumbia.

Una de las bases del proyecto es que el músico seleccionado tenga vínculos estrechos con Gran Bretaña y José Hernando Arias Noguera, nacido en Londres, hijo de colombianos nativos de Palmira y músico autodidácta, fue el elegido.

Y para completar el esquema profesor-alumno, los encargados del proyecto consiguieron que el mentor del joven sea el talentoso acordeonero Egidio Cuadrado, Rey Vallenato en 1985 y mano derecha del cantante Carlos Vives quien mundializó el vallenato colombiano gracias al disco lanzado en 1993, Clásicos de la Provincia, que compilaba algunas de las canciones más famosas de este género folclórico y las presentaba con un sonido más comercial.

"Lo voy pulir": Egidio Cuadrado

"Lo voy pulir": Egidio Cuadrado

“Es un sueño que todavía me cuesta creer”, me dijo este estudiante de música en la Universidad de West London y líder del grupo londinense Revolución Vallenata, una orquesta recientemente creada por colombianos y latinos residentes en la capital británica.

José Hernando es un caso único. Siempre le gustó la música y desde los cuatro años aprendió la guitarra pero aunque le gustaba el Jazz, de tanto escuchar a sus padres cantando vallenatos se aficionó al género y empezó a aprender sus sones y letras en videos y cassettes. Se puede decir que llegó tarde al acordeón, a los 13 años, y además fuera del contexto musical tradicional. En su favor tiene el deseo, la academia y el sueño.

“Está adelantado. Tiene muy buen oído y energía”, me dijo Egidio Cuadrado, quien empezó a tocar el acordeón a los cuatro años y sabe de que habla. Pero es consciente de lo exigente del camino; “tendré que trabajarlo mucho. Lo voy a pulir. Es mi compromiso para llevarlo al Festival Vallenato y que se presente como aficionado”, me dice.

Egidio Cuadrado fue también Rey Vallenato aficionado (1973) a los 20 años, casi la misma edad que tiene hoy José Hernando. Doce años después, en 1985, este acordeonero itinerante -como los antiguos juglares vallenatos- consiguió la máxima consagración como profesional.

Maestro y alumno, mentor y protegido, Colombia y Gran Bretaña.

Maestro y alumno, mentor y protegido, Colombia y Gran Bretaña.

En 2012 el Festival Vallenato se realizará del 26 al 30 de abril en Valledupar, capital y cuna del vallenato, en la zona  norte de Colombia, en los límites con el departamento de la Guajira y Venezuela.

Pero el Festival de la Leyenda Vallenata es la competencia más importante y exigente del género. Los participantes deben interpretar obligatoriamente los cuatro ritmos o aires principales del vallenato; el paseo, el son, la puya y el merengue.

Precisamente, a Egidio Cuadrado le gustó el son “Alicia Adorada”, interpretado por José Hernando en el lanzamiento del proyecto 2012 en el Radio Teatro de la BBC en el histórico edificio de Broadcasting House, en pleno centro de Londres.

“No se necesita tener una gran voz para el vallenato. Es de admirar que haya escogido el vallenato. Lo importante es el amor que tiene por el, quiere llegar, y yo lo voy a ayudar”, me dice. Egidio apenas conoció a  José Humberto e inició la tutoría el fin de semana. En marzo su nuevo alumno colombo-británico viajará a Colombia para trabajar de tiempo completo con Egidio y preparar su presentación en el 45º Festival Vallenato, en el cual contará con otras armas a su favor.

El musicólogo Juan Carlos Jaramillo supervisa el proyecto (Foto: rincondecata.com)

Además de tener a Egidio Cuadrado como tutor y maestro, José Hernando estará acompañado en la presentación por los músicos del grupo “La Provincia” quienes tocarán la caja (percusión) y la guacharaca (fricción), los otros instrumentos esenciales del vallenato.

Y la gran sorpresa, la puya inglesa; el aire de puya que cantará en inglés y español, hecho inédito en la historia del festival. Egidio cree mucho en este desafío y hasta la ha puesto nombre a la puya: Yo también puedo.

Que recuerde, he escuchado algunas piezas de salsa, merengues, corridos norteños y canciones de rap o hip hop en inglés y español y en francés y español, pero un vallenato nunca.

José Hernando Arias Noguera será el pionero y gracias al proyecto World Routes Academy de BBC Radio 3, puede abrir una nueva puerta musical con la tutoría de Egidio Cuadrado y los músicos del grupo “La Provincia”.

Y el colofón y verdadero inicio profesional de su carrera será en Julio próximo en Londres. Como parte esencial del proyecto, José Hernando cantará e interpretará los aires vallenatos en el histórico teatro Royal Albert Hall durante uno de los conciertos Proms de BBC, el famoso festival musical durante el verano europeo.

Champy 2010, calidad de la Borgoña

Próximo a cumplir 300 años, Champy es el primer productor-negociante histórico en Borgoña y conserva el carácter familiar y apasionado de sus fundadores en 1720. Esa es una de sus fortalezas.

Su añada 2010, recien presentada en Londres, demuestra un nuevo paso adelante en calidad y en la recuperación del ilustre nombre, tarea que adelanta desde hace 20 años su jóven y dinámico propietario Pierre Meurgey.

Champy es una casa que sigo desde hace varios años y puedo afirmar que si sus vinos de la añada 2009 son un ejemplo de elegancia y equilibrio en una cosecha excepcional, los de la cosecha 2010 representan fielmente a la región y expresan el credo burgiñón: “el terroir”. Y debo advertir que los vinos tintos aún no terminan su crianza y no están embotellados. Pero tanto los tintos del Pinot Noir como las blancos de Chardonnay, son supremos en 2010.

Vinos tintos 2010 de la casa Champy (Foto: rincondecata.com)

Las dos últimas semanas han sido intensas para los principales productores burguiñones en Londres, presentando “en primeur” (anticipadamente) los vinos de la cosecha próxima a salir al mercado; la 2010.

Usualmente la cita anual tiene una gran cata general con casi un centenar de productores presentando sus vinos, pero en 2012 la Oficina Interprofesional de los Vinos de Borgoña (BIVB) reorientó su estrategia y canceló el evento para concentrar el presupuesto en la organización del gran evento del año, los “Grandes días de Borgoña” del 19 al 24 de marzo.

Además, y tal vez lo más importante, la sensacional añada 2009 está prácticamente vendida y muchos productores prefirieron mostrar la siguiente, aún en proceso. Como resultado las casas de Borgoña trajeron sus amplios portafolios y Champy, con medio centenar de etiquetas entre vinos blancos y tintos, fue una de las destacadas.

Pierre Meurgey considera que mientras 2009 “es una añada que se benefició de un ciclo perfecto de la viña durante todo el año, 2010 es una añada mas clásica y tuvo más lluvia en el verano con lo cual los mejores terroirs -los de mayor drenaje y mejor exposición- se aprovecharon de la calidad y produjeron los mejores vinos”.

En ese sentido es interesante constatar que llovió más en la Côte de Nuits que en la Côte de Beaune y esa circunstancia climática tiene un claro efecto; a mi juicio en 2010, globalmente la Côte de Nuits produjo los mejores vinos tintos, densos y concentrados, y ello tiene estrecha relación con los grandes terroirs del norte burgiñón.

En el caso de Champy confieso mi preferencia por los Grandes Crus Echezeaux y Charmes Chambertin, el Gevrey Chambertin 1er Cru Les Cazetiers y el Vosne Romanée 1er Cru Les Suchots, que son vinos excepcionales y cautivadores por la calidad de su fruta, su expresión mineral y la elegancia de sus taninos. El inconveniente es la reducida producción de estos exclusivos vinos, de los cuales Champy únicamente alcanza a sacar a la venta entre 600 y 1000 botellas.

Selección de los mejores vinos tintos de Champy 2010 (Foto: rincondecata.com)

Mis preferidos dentro de los 34 vinos tintos 2010 presentados por Champy

Dimitri Bazas, el enólogo de Champy desde hace 12 años, me recordó otro hecho a tener en cuenta. “2010 es una añada que tuvo muchos cambios climáticos y problemas en la floración, por lo cual en Borgoña se produjo un 30% menos en volumen. Se trabajó mucho y se llegó a tiempo a la madurez pero con menos rendimientos. Los vinos tienen más estructura, buena acidez y gran cuerpo y densidad. Será una gran añada, de clasicismo mayor al 2009 que produjo vinos con taninos dulces y poca acidez”.

La cata me permitió constatar esa diferencia y apreciar que es más fácil encontrar la fuerza del terroir en la añada 2010 que en la 2009. Cuando hay buena acidez y estructura no se necesita forzar la vinificación y el terroir se expresa mas, sin que el enólogo o vinificador tenga que esforzarse para conseguir color y concentración.

“Es una historia de grandes terrenos y ellos están en la Côte de Nuits. Gevrey Chambertin, Vosne Romanee y Echezeaux, son excepcionales. En 2010 los rendimientos no fueron de 35 hectólitros/hectárea como es usual sino entre 20 y 25, entonces se obtuvo gran densidad y grandes botellas”, anota Dimitri Bazas.

Champy tiene su sede en Beaune, la capital de la Borgoña, y en 2010 sus vinos de la Côte de Beaune son igualmente destacados y expresivos. Dentro de ellos, es notable la complejidad y fuerza del Corton Gran Cru Bressandes, el balance y expresividad del Pommard 1er Cru Les Grands Epenots, el carácter mineral y especiado del Beaune 1er Cru Aux Cras y la redondez e intensidad frutal de los Pernand Vergelesses 1er Cru.

Una parte de esa expresividad tiene que ver con el crecimiento de Champy en los últimos dos años. En 2010 Pierre Meurgey adquirió el reconocido dominio Laleure Piot (10 hectáreas) con excelentes viñedos alrededor de la colina de Corton y en Pernand Vergelesses. “Ahora tenemos 28 hectáreas propias, la mayoría en conversión a agricultura biológica y la mayor parte de la zona de Corton y Pernand Vergelesses fueron incorporadas. Todos esos vinos salen de ese dominio y son viejos viñedos de más de 50 años que se convirtieron desde el primer año a la agricultura biodinámica y biológica”, me explicó Meurgey.

Pierre Meurgey (der.) y Dimitri Bazas (Foto: rincondecata.com)

La clave del éxito en Champy

Además, el año pasado Champy adquirió un pequeño dominio en Volnay, el monopolio Premier Cru Clos de La Chapelle, también de viñedos antiguos.

Gracias a la expansión, a partir de la añada 2010 Champy diferencia claramente los vinos que provienen de viñedos propios y los destaca en la etiqueta como Domaine Champy (Dominio). Y cuando son producidos a partir de uva comprada -como es el caso de los Grandes Crus de la Côte de Nuits- los vinos están marcados únicamente Champy.

La histórica casa productora presentó en Londres 48 vinos diferentes, 41 de ellos bajo la etiqueta Champy, 4 de Laleure-Piot y 3 del Dominio Clos de la Chapelle.

La tercera parte de la muestra, 16 vinos, eran blancos; la otra cara ilustre de Borgoña y expresión del mejor Chardonnay del mundo.

Y entre los vinos blancos, la añada 2010 puede ser considerada extraordinaria y muy homogénea. En mi concepto, los vinos de esta añada son muy puros, de gran frescura y con una gran energía y complejidad.

“Los blancos del 2009 son más opulentos y sexy”, explica Pierre Meurgey quien afirma que los vinos blancos del 2010 son una sorpresa. “Tienen gran clase, son muy elegantes y se pueden beber desde ahora”, asegura.

Como purista me cuesta mucho trabajo empezar a beber los blancos 2010. Dada la expresividad que encontré en el extraordinario Gran Cru de Corton Charlemagne del dominio, el complejo y profundo (aunque cerrado en este momento) Chassagne Montrachet 1er Cru Les Chenevottes y el elegante y armónico Pernand Vergelesses 1er Cru En Caradeux, recomiendo darles al menos 5 años de guarda para apreciarlos en su complejidad, y en el caso del Corton Charlemagne, la añada amerita dejarlo en la cava hasta 2020 como mínimo.

Selección de vinos blancos de Champy 2010 (Foto: rincondecata.com)

En 2010, los vinos blancos de Champy son excelentes.

La singularidad del terroir, el carácter propio del terreno, es la gran riqueza y el mosaico de los vinos de Borgoña, y al igual que los tintos, los blancos 2010, tienen gran clase. Pierre Meurgey considera que ello está relacionado con la añada; “hay que recordar que en 2010 se obtuvieron niveles muy elevados de acidez y las fermentaciones maloláticas fueron muy tardías. Algunas se terminaron casi en el momento de la cosecha 2011 (septiembre-octubre) y en este momento algunos de los vinos están terminando su crianza en barricas y toneles. Hay que esperar y darles tiempo de evolución antes de embotellarlos a partir de febrero y algunos hasta julio”, afirma el dueño de Champy.

Después de las catas de vinos de Borgoña, comparto el optimismo de Pierre Meurgey sobre la añada 2010, que indudablemente superará, como en Burdeos, a su emblemática predecesora 2009. Y algo muy importante es la homogeneidad de blancos y tintos, sobresaliente en Corton, los únicos Grandes Crus de la Côte de Beaune.

* La casa Champy fue fundada en 1720 en Beaune. En 1990 Pierre Meurgey su padre Henry, experimentado vinificador y enólogo en Borgoña, adquirieron el negocio. Los dominios suman hoy 28 hectáreas propias, todas ellas en la Côte de Beaune y de las cuales 1.3 corresponden a Grandes Crus. La mayor parte de los viñedos de Champy están aprobados como agricultura biológica y en 2013 la totalidad debería ser certificada.

Muerte en un tanque de Whisky

Donald Johnston fue el fundador de la destilería Laphroaig al noroeste de Escocia, en Islay, una de las más famosas de las islas hébridas interiores británicas. Establecida en 1815, la licencia oficial para destilar le fue concedida en 1826.

Conocida como la isla del whisky, en Islay funcionan siete de las más importantes destilerías de whisky de malta, productoras de los únicos e innimitables whiskies turbados (con aromas a carbón vegetal) que son considerados la élite de esta renombrada bebida y constituyen un culto para los conocedores.

Laphroaig, junto a Lagavulin y Ardbeg, son los más complejos y potentes, mientras que Bowmore, Caol Ila, Bruichladdich y Bunnahabhain, varían la concentración según el tipo de whisky y la gama. Pero las “siete hermanas” constituye el núcleo económico de Islay y han forjado su renombre mundial.

Destillería de whisky Laphroaig (Foto: lenstalk.com)

Laphroaig fue el whisky que me enamoró de los whiskies de malta, me abrió el mundo de Islay y me llevó en 1995 a explorar durante una semana la isla y cada una de sus destilerías, incluyendo la de  Jura, en la isla vecina. Fue en Jura donde el periodista y escritor George Orwell se recluyó a escribir entre 1947 y 1948 su exitosa novela anticipatoria 1984, de la que se desprenden entre otros, el moderno concepto de “Big Brother” (gran hermano), tan expandido hoy gracias al reality show de televisión y su franquicia mundial.

Nunca olvidé de la visita a Laphroaig tres cosas:

- la generosidad, emotividad y dinamismo de Iain Henderson, su exitoso Master Distillery -hoy retirado- quien me enseñó el proceso del whisky y me guió todo el recorrido y la selecta degustación. Años después y en varias ocasiones nos hemos rencontrado con Iain, en Edimburgo y Londres, siempre alrededor de un buen whisky de malta.

- Que Laphroaig es el preferido del Príncipe Carlos de Gales después de su accidentada visita a la destilería en 1994 y uno de los tres únicos whiskies de malta que ostentan orgullosamente el sello real de la corona británica (se observa en la parte superior del envase y la etiqueta) en cada botella. El príncipe Carlos conducía la avioneta y debido a fuertes vientos de cola se estrelló -sin consecuencias- al aterrizar en el pequeño aeropuerto de Islay. Después recuperó el aliento en la destilería con un whisky Laphroaig de 15 años. (*) El primer Malt whisky de la corona fue Royal Lochnaggar en 1848 y el segundo Glengoyne en 1984, el favorito de la fallecida Reina Madre y la primera destilería que visité -en diciembre de 1992- con mi amigo periodista y escritor mexicano Luis Rodríguez.

Tanque de remojo y fermentación en una destillería (Foto: singlesteppers)

- Y lo más impactante, que hace 165 años, Donald Johnston, el fundador de Laphroaig, murió luego de caer accidentalmente en uno de los gigantescos tanques con mosto caliente y en pleno proceso de fermentación. Me pareció en su momento una historia surrealista e Iain me explicó que al parecer cayó en la cuba mareado por la intensidad de los vapores de hasta 70º centígrados que se desprenden del tanque en el proceso.

Johnston falleció dos días después del accidente, en 1847. Tenía 51 años y no dejó herederos. Pero su nombre está asociado universalmente a cada etiqueta y empaque de Laphroaig en la que se lee claramente en su base: Distilled and bottled in Scotland by D. Johnston & Co. (Laphroaig), Laphroaig Distillery

Hasta el pasado 7 de enero era el único relato oficialmente conocido de muerte en un tanque de whisky. La historia se repitió ahora en la destilería Glenfiddich, en Dufftown (Banffshire), en la connotada zona de producción de Speyside, al noreste de Escocia.

Glenfiddich, es el whisky de malta más vendido en el mundo e internacionalmente conocido por su original botella triangular en vidrio verde para su gama de 12 años. Es el primer malta que probé en mi vida hace más de 30 años, pero confieso que no es mi preferido.

Gama de whiskies de malta Glenfiddich (Foto: Glenfiddich.com)

El turno le llegó ahora a Brian Ettles, quien trabajó 23 años en Glenfiddich y se ahogó en una de las cubas de fermentación del mosto, un tanque de 50.000 litros de capacidad y 6 metros de fondo, que estaba lleno con agua según la técnica de preservación de la madera antes de ser depositado el mosto.

Pero a diferencia de Johnston, Ettles no cayó accidentalmente en el tanque el sábado. Según las autoridades y las primeras investigaciones, se suicidó en él. Cuando se descubrió el cuerpo en la noche, era ya muy tarde y los servicios médicos de emergencia no pudieron revivirlo. El operario tenía 46 años y era padre de dos hijos.

La destilería cerró al público lunes y martes y apenas este miércoles 11 de enero reanudó sus actividades normales y las visitas a las instalaciones.

Glenfiddich dijo que “normalmente debería haber abierto pero decidió cerrar durante ambos días como señal de respeto” por Brian Ettles, su familia y sus compañeros de trabajo.

Las trágicas historias de Johnston y Ettles en la industria del whisky escocés, son tristes, inusuales y llegan incluso a rídiculas, pero igualmente hacen parte de ese mundo increíble y con más de 500 años de historia de la bebida alcohólica más universal y extendida.

* Muerte en un barril de vino: está documentado que en 1478, George Plantagenet, duque de Clarence, miembro de la familia real británica y reconocido bebedor, fue condendo por traición y los verdugos para su ejecución lo ahogaron en un barril de 477 litros de vino. William Shakespeare incluyó a Plantagenet como personaje de su obra Ricardo III. 

Frank Williams pierde la cabeza

La victoria no ha acompañado a Williams en los últimos años y su dominio en los 80 y 90 parece hoy cosa del pasado, pero la escudería sigue siendo una de las grandes de la Fórmula Uno y sus laureles están intímamente ligados a su ingeniero estrella Patrick Head.

Head, co-propietario y fundador con Frank Williams, se retira totalmente del trabajo en el equipo y de su junta directiva después de 34 años, como uno de los ingenieros más exitosos, prolíficos e innovadores de la Fórmula Uno. La decisión se había tomado en diciembre y es efectiva desde 2012.

Patrick Head, co-fundador de Williams (Foto: williams F1)

Los autos Williams llevan las siglas FW (Frank Williams) y tuvieron el cérebro de Head en su diseño; un duo genial.

La escudería fue oficialmente fundada el 8 de febrero de 1977 por Sir Frank Williams con un 70% de las acciones y Patrick Head con el restante 30% y responsable del diseño. La primera temporada se corrió con un chasis March de fábrica pero en 1978 gracias al patrocinio de capitales árabes y de la compañía Saudi Airlines, Head diseñó el primer modelo propio, el FW06, con el que se inició la larga historia de la escudería.

El primer F1 diseñado por Head; el Williams FW06 (Foto archivo)

Alan Jones en Mónaco 1977. Tres años después fue campeón mundial.

No se debe olvidar nunca que en Fórmula Uno los laureles los consiguen los pilotos y los campeonatos los equipos, pero la victoria depende de un real trabajo en equipo en el que los héroes anónimos son los ingenieros. Un piloto extraordinario poco podrá hacer al mando de un auto mediocre y al contrario, un piloto apenas corriente podrá conseguirlo todo con un auto fuera de serie. La historia de la Fórmula Uno está llena de ejemplos.

Patrick Head era el último ingeniero activo de la generación dorada de los años 70 en la Fórmula Uno; la de Colin Chapman y Harvey Postlethwaite (ya fallecidos), John Barnard, Robin Herd, y los sudafricanos Gordon Murray y Rory Byrne. Llegó en el momento del efecto suelo y se retira en la época de la telemetría, los ordenadores, los dispositivos electrónicos, los materiales cerámicos y la gestión electrónica del motor.

Ingeniero mecánico especializado en chasises gracias a su trabajo inicial con el constructor británico Lola, los autos diseñados por Head siempre se caracterizaron por líneas puras y sencillas, de gran aerodinámica y fluidez. La idea primordial fue siempre la busqueda de un perfecto balance entre el chasis y el motor, bien fuera atmosférico o los monstruos turbocargados.

El Williams FW07 (Foto: picasaweb.google.com)

El suizo Clay Regazzoni logró en 1979 en Silverstone la primera victoria de Williams.

Gracias a su dinámica innovadora, durante los años 80 y 90, los autos Williams se beneficiaron de relaciones privilegiadas con motoristas como Honda y Renault y dominaron la categoría. La última asociación victoriosa fue con BMW y a partir del año próximo se espera una vuelta al primer plano con los propulsores Renault, el tercero más victorioso de la categoría y campeón en los dos últimos años con Red Bull.

A Patrick Head le llegó la edad legal de retiro -los 65 años- y Frank Williams literalmente se queda sin cabeza, confiando en que la restructuración de su escudería con el controvertido Mike Coughlan a la cabeza del diseño, le devuelva pronto su lustre. Coughlan, ex-ingeniero de McLaren entre 2002 y 2007 ya pagó su culpa por el involucramiento en el escándalo de espionaje para Ferrari, pero nunca tuvo la dimensión técnica de Head.

El dominante Williams FW11B-Honda turbo (Foto: picasaweb.google.com)

El brasileño Nelson Piquet consiguió su tercer título con Williams en 1987.

Las estadísticas no mienten. Entre 1977 y 2011, Patrick Head diseñó o dirigió la construcción de 27 modelos del equipo, desde el FW06 de la temporada 1978 hasta el FW33 del año anterior. Gracias a ellos, Willliams se convirtió en una de las cuatro más importantes escuderías de la historia, ganó 9 campeonatos mundiales de constructores y siete títulos de pilotos, venció en 113 Grandes Premios y logró 126 poles y 130 vueltas más rápidas.

En los años 80 Patrick Head construyó los Williams que rivalizaron con los McLaren de su gran amigo John Barnard, y en los 90 continuó el éxito fabricando los autos dominadores de la década en colaboración con otro ingeniero ilustre que reclutó, Adrian Newey. El entendimiento fue perfecto y los autos tuvieron un nivel de superioridad similar al del McLaren MP4 de los años 80, el Ferrari de la época Schumacher o el Red Bull de hoy. Cinco títulos (1992, 93, 94, 96, 97) lo atestiguan.

El último Williams campeón, el FW19 (Foto:picasaweb.google.com)

El canadiense Gilles Villeneuve, último campeón mundial con Williams en 1997.

Los triunfos volvieron de 2001 hasta 2004, pero a partir de allí el equipo se estancó. Como el propio Frank Williams lo reconoció en su mensaje de despedida y agradecimiento, durante sus 34 años trabajando en la escudería, Patrick Head fue el líder del equipo técnico que ganó la mayoría de carreras y campeonatos.

Aunque Head  no estaba al frente del departamento técnico después de mayo de 2004, su legado ya estaba escrito. En 2011 había vendido la mayoría de sus acciones en el equipo e iniciado su retiro debido a diferencias con el nuevo e impopular presidente de Williams, Adam Parr, responsable de haber puesto la escudería en la bolsa de valores para conseguir capitalizarla.

Pero el aporte de Head supera las fronteras de Williams. Bajo la orientación técnica de Patrick Head, el equipo fue un innovador tecnológico desarrollando las suspensiones activas, las cajas semiautomáticas y los chasises con materiales compuestos, resinas y fibras de alta resistencia.

El nombre de Head también está directamente relacionado con los más importantes equipos a través de sus alumnos. Además de su contribución siempre innovadora, tuvo bajo sus ordenes y guió  a la mayoría de los grandes ingenieros de la Fórmula Uno de hoy; Adrian Newey (Red Bull), Neil Oatley (McLaren), Ross Brown y Geoff Willis (Mercedes).

El colombiano Juan Pablo Montoya logró en 2004 en Brasil la última victoria con un Williams.

En la carrera de Patrick Head con Williams hay pocos puntos negros y sus chasises -contadas excepciones- fueron modelo de confiabilidad. Compartió los grandes momentos de triunfo y las épocas en blanco por falta de motores competitivos, los títulos que se esfumaron (1981, 1986, 1994) y los procesos dolorosos como el accidente que paralizó a Sir Frank en 1986 y obligó a Head a hacerse temporalmente cargo del equipo, y la trágica muerte de Ayrton Senna durante su tercer Gran Premio con el equipo Williams, en Imola en 1994.

La justicia italiana determinó en abril de 2007 que Head fue responsable de la muerte del brasileño, al dictaminar que el accidente fue causado por una falla de la columna de la dirección y que la falla se debió a un mal diseño y a modificaciones mal hechas. Esa responsabilidad correspondía a Head, quien fue culpado de homicidio involuntario por falta de control, pero los terminos del juicio ya se habían cumplido pues pasaron 13 años del accidente cuando se dio el veredicto. La duda siempre existirá pues se dice también que Senna mismo había pedido la modificación que adelantaron Head y su diseñador Adrian Newey en el auto.

Es cierto que los últimos años de Williams desde 2005 se parecen a una travesía del desierto, sin mayor brillo y más cerca de la supervivencia que de la gloria del pasado. Pero esos procesos los sufren los grandes equipos y casi siempre se superan. Ferrari esperó por un título de pilotos entre 1979 y 2000 (21 años) y por el de constructores entre 1983 y 1999, McLaren no gana en constructores desde 1998 y tuvo que esperar nueve años -de 1999 a 2008- para ganar un título de pilotos.

Williams todavía tiene tiempo por delante, pero Patrick Head, uno de sus cérebros fundadores ya no tendrá participación en esa nueva historia.

* Como accionista minoritario de Williams, Patrick Head seguirá involucrado en otras funciones, entre ellas director de Williams Hybrid Power, una empresa subsidiaria que desarrolla tecnologías para usos comerciales en buses y trenes. Pero además, seguirá siendo asesor de la Federación Internacional de Automovilismo (FIA) para temas relativos a motores y reducción de costos tecnológicos.

Burbujas festivas

Los vinos espumantes están de fiesta y entre ellos la champaña es el Rey de las burbujas.

Hay cientos de champañas en el mercado para las fiestas de fin de año y la celebración de la Navidad y del Año Nuevo, y es el momento de ofrecerles mi ecléctica selección para que acompañen sus próximas semanas y los festejos en 2012.

A lo largo de 2011 tuve la oportunidad de catar y probar cerca de un centenar de champañas diferentes. No son tantas como parece si consideramos que existen cerca de 5.000 productores entre viticultores independientes, cooperativas y negociantes, y hay más de 10.000 etiquetas distintas.

De ellas hice una preselección y luego escogí para los lectores mis finalistas. Aclaro que nunca es fácil hacer una selección porque depende de muchos factores, entre otros, el tipo de champán, el productor, si no es de añada (NV, Non vintage) o de una añada especial, y obviamente del precio al público, que en este caso fue uno de los considerandos principales.

Esta pequeña selección del más renombrado vino espumoso del mundo incluye cinco champañas con especiales características que le garantizan placer y alegría y que usted puede escoger para acompañar su reunión como aperitivo, vino principal o celebración.

Champañas Mont Hauban (izq.) y Louis Roederer Brut Premier (Foto: rincondecata.com)

Pensando en el aperitivo, escogí para usted dos champañas sin edad (NV) con características y origenes diferentes; la primera producida por una cooperativa mediana y la segunda, de ensamblaje, proviene de una de las más importantes y famosas casas productoras.

Las champañas sin edad, NV (Non vintage), salen al mercado para ser consumidas rápidamente, dentro del año siguiente, usualmente en la época de navidad, bodas, fiestas o los aniversarios.

- Mont-Hauban Prestige, champaña de la cooperativa en Monthelon -cinco kilómetros al sur de Epernay- que reune a una treintena de productores, posee un centenar de hectáreas de viñas y además de tener su propia gama, vende uva a varias de las grandes casas como Laurent-Perrier y Moët & Chandon.

Su cuvée Prestige es 100% Chardonnay; un Blanc de Blancs elegante y fresco, proveniente de un 35% de vinos de reserva. De reflejos ligeramente almendrados y finas burbujas, sobresalen los aromas de flores blancas y notas de toronja, limón y melocotón. Y en boca es compleja, con un ataque vibrante que da paso a las notas frescas y cítricas con unos ligeros toques de miel. Las burbujas iniciales se funden en una champaña, balanceada y persistente, ideal para comenzar la reunión.

- Louis Roederer Brut Premier, elegante y compleja champaña de ensamblaje de la famosa casa de Reims fundada en 1833 y productora de la prestigiosa cuvée Cristal. La champaña Brut Premier es la más vendida de Roederer, mezcla de 35% Chardonnay, 50% Pinot Noir y entre un 10 y 15% de Pinot Meunier y dependiendo del año el porcentaje de vinos de reserva puede llegar a un 10%.

Esta es una champaña que se beneficia de vinos criados en barrica entre dos y cinco años, y su apariencia los denota con tonos amarillo ligeramente quemado y una nariz persistente con notas de almendra y pan tostado. En boca es compleja, con un ataque cremoso y redondo, excelente estructura, frutos blancos, una vibrante acidez y suaves notas minerales. Es una champaña persistente y precisa, y excelente aperitivo para platos de frutos de mar.

Champañas de añada, Moet & Chandon (izq.) y Charles Heidsieck (Foto: rincondecata.com)

Champañas de añada, complejidad, estructura y prestigio.

Tras las champañas de aperitivo es la hora de las ideales para acompañar la cena, los peces y los frutos de mar y de pasar entonces a las champañas de añada (millésime o vintage), la gama superior que responden a cosechas consideradas de gran calidad para la producción de cuvées más estructuradas y de prestigio, con más tiempo de crianza y añejamiento.

En general se considera que después de la añada 1996, la mejor en Champaña es la 2002, pero varias de las principales casas productoras han producido excelentes botellas de los años 1998, 1999, 2000 y 2004, cuya calidad es innegable y son un deleite para el paladar. En este nivel seleccioné dos champañas de ensamblaje de dos de las grandes casas, una en Epernay y la otra de Reims.

- Moet Chandon Grand Vintage 2002, de una de las casas mundialmente famosas y emblemáticas en Epernay, la que tiene mayor historia en la producción de champañas de añada y la primera en elaborar comercialmente (1921) una cuvée de lujo: Dom Perignon. Es conocido que la primera champaña de añada salió a la venta en 1842, hace ya casi 170 años!. Recuerdo con inmensa emoción la anterior Grand Vintage 2000 con la cual celebré en 2008 mi cumpleaños en Luxor (Egipto), a bordo de una típica Feluka (lancha tradicional) en compañía de mi esposa. Un momento excepcional antes del atardecer.

La nueva añada recién salida al mercado es la 2002, con una etiqueta que confieso, considero rústica y distante de la acostumbrada elegancia de Moet & Chandon. Pero uno no se toma la etiqueta ni la botella. Es una champaña con un 50% de Chardonnay, 34% de Pinot Noir y 16% de Pinot Meunier. Aromática y concentrada, tiene un color amarillo ambar suave y despliega notas frescas de mandarina y melocoton con nueces y almendras. En boca seduce gracias a su textura sedosa y sus notas cítricas acompañadas de pan dulce, tostados y un sútil toque mineral al final. En síntesis, champaña distinguida, de emoción y de placer.

- Charles Heidsieck Brut Millésimé 2000, proviene de una de las casas más respetadas de Reims pero a la vez subvalorada, probablemente debido a la irregularidad de su hermana Piper Heidsieck o de la conocida gama popular Heidisieck & Co. Pero contrario a los otras de la familia, Charles Heidsieck es sinónimo de calidad gracias a la contribución excepcional de su famoso enólogo Daniel Thibault (ya fallecido), un maestro del ensamblaje que revolucionó la casa al adoptar las champañas “Mise en Cave” con la fórmula de emplear 40% de vinos de reserva y el resto provenientes de la añada anterior al año de puesta en bodega. Su legado de perfección lo sigue desde 2004 Régis Camus, quien estuvo antes en la gran cooperativa Jacquart y en la mundialmente conocida Veuve-Clicquot.

La champaña Brut Millésimé 2000 es una joya de frescura que en 2010 fue seleccionada como la mejor del año por el concurso International Wine Challenge en Londres. Es un ensamblaje de 60% Pinot Noir y 40% Chardonnay que despliega un hermoso color dorado con notas de limón, manzana roja, caramelo y miel. Es una champaña fresca, vibrante y compleja, con tonos de menta, peras, nueces, almendras, miel quemada y pan tostado. De estilo rico y opulento, tiene gran persistencia y termina con suaves notas minerales (grafito) y de torta de manzana. Está en un momento excelente, pero es una champaña que perfectamente puede seguir durmiendo en cava otros 8-10 años y dejará apreciar toda su complejidad en 2020.

Champaña Blanc de Blancs 2004 de Philipponnat (Foto: rincondecata.com)

Botella transparente como la Cristal de Roederer

Para cerrar nuestra selección he escogido otro Blanc de Blancs pero millésimmé y de un productor familiar de tradición.

- Philipponnat Grand Blanc 2004, está recién salida al mercado y es una de las joyas de esta casa fundada en 1522 y una de las más antiguas en champaña; desde 1698 e incluso antes. Con apenas 20 hectáreas propias, anualmente produce 600 mil botellas de seis cuvées diferentes, entre las cuales la más vendida es la NV Royale Réserve que es un ensamblaje de 50% Pinot Noir, 30% Chardonnay y Pinot Meunier.

La cuvée Grand Blancs es producida exclusivamente de los mejores Chardonnays de la Côte des Blancs y de la montaña de Reims (1er Cru y Grand Cru), y es la excepción en la apuesta de Philipponnat por el Pinot Noir en su gama. El 2002 se agotó rápidamente y para esta época navideña se ofrece un 2004 delicado, denso y cremoso, con notas florales y finas burbujas.

De un color amarillo dorado que destaca con elegancia la botella transparente -parecida a la de Cristal de Roederer pero sin fondo plano- bien puede jugar en el campo de un aperitivo elegante o de acompañante de la langosta o los frutos de mar.

El Chardonnay fermentado en barrica le da sutiles sabores vanillados, de pan tostado, nueces y almendras. En boca es graso, con notas suaves de mantequilla y frutos blancos, peras y melocotones, y un final largo, fresco y persistente con notas de pan de miel. Confieso que la añada 1999 me había encantado hace tres años, pero esta nueva producción supera mi referente gracias a su complejidad y frescura. Por ello la escogí como cierre de la selección.

Eso si, aclaro que las tres champañas millésimés presentadas pueden ser conservadas varios años más en cava y evolucionarán en gran forma. Además, tienen una tipología diferente en cuanto a su composición. Pero las fiestas de Navidad y Año Nuevo nos esperan y las burbujas deben ser liberadas. Salud!

 

El espiritu de Burdeos en Londres

La relación histórica de Burdeos y Londres tiene sus origenes desde la restauración en el trono inglés de la casa de los Stuart en 1660 con el Rey Carlos II, gran amante de unos vinos  franceses con gusto particular provenientes de esa región.

Son más de 350 años del nexo entre los vinos de Burdeos y la capital británica, una historia más antigua que la emblemática Plaza Trafalgar, distante apenas a 50 metros de la sala donde fue presentado este martes “L’Esprit de Bordeaux” (El espiritu de Burdeos) por la centenaria casa francesa Yvon Mau.

Presentación y cata de vinos "Espiritu de Burdeos" (Foto: rincondecata.com)

Londres es uno de los mercados exteriores prioritarios de los vinos de Burdeos y ha sido fundamental para su difusión y el aprecio por ellos. Por ello Yvon Mau -1897- la escogió para presentar su nueva línea de referencia, que busca ofrecer al consumidor joven una serie de vinos con relación calidad/precio que le permitan evocar y descubrir los Burdeos.

El director de Yvon Mau, Philippe Laquèche, nos dijo que “comunicamos algo que es aspiracional y evocativo; el espiritu de Burdeos. Es una gama de vinos dirigida a los jovenes, para que tengan una marca de garantía y la confianza de saber que independientemente de la denominación de origen, comprarán un vino de calidad, un vino de Burdeos a precio asequible”.

La gama está formada por siete vinos -un blanco y seis tintos- de seis productores diferentes, provenientes de denominaciones situadas en las dos riberas históricas.

Dos de los vinos son producciones especiales (cuvées) para la gama, cuatro son nombres establecidos y otro es la segunda etiqueta de un Gran Cru Classé. Se trata de vinos distribuídos por Yvon Mau que ahora se integran en una gama ilustrada con un pequeño pero significativo marbete en la parte inferior de las botellas: “L’Esprit de Bordeaux”.

Château Ducla integra el grupo con sus micro-cuvées de Bordeaux blanco y Bordeaux Superior tinto provenientes de 2.5 hectáreas de viñas, mientras que el reconocido vino de Haut Médoc Château Sociando Mallet ofrece una cuvée creada originalmente y de forma  exclusiva para los restaurantes parisinos llamada “L’Autre” (el otro) que a diferencia del segundo vino “La Demoiselle” (la señorita) tiene más merlot en su estructura, es más suave, mas frutal y se puede beber relativamente joven sin tener que esperar cinco años.

De la zona de Libourne están el Montagne-Saint Emilion Château Guadet Plaisance y el Saint Emilion Grand Cru Château Val D’Or, salido de los viñedos del inquieto y creativo Philippe Bardet, uno de los grandes promotores y defensores de los métodos de agricultura sustentable y de la lucha biológica, cuyos vinos sigo desde hace más de 10 años y son garantía de equilibrio y frescura y deliciosos de tomar cinco años después de embotellados.

Gama de vinos del "Espiritu de Burdeos". (Foto: rincondecata.com)

La presentación nos permitió catar las añadas 2009 y 2010 (aún en proceso de crianza en barril) y constatar además la calidad de ambas cosechas. Son vinos jovenes, algunos con la idea de un consumo entre dos y cinco años y otros incluso hasta 10, pero mis papilas quedaron muy agradecidas con tres de las etiqueteas presentadas.

Los vinos de la gama que más me impresionaron por su buen balance, estructura y potencial de guarda son el Médoc de Château Preuillac, de propiedad del joven y dinámico viticultor y buen amigo, Jean-Christophe Mau, la quinta generación de está reconocida familia bordelesa. El 2009 es un vino denso, con aromas de frutos rojos, casis y ciruelas negras, especiado, con notas torrefactas, ligera mineralidad y una muy buena persistencia en boca.

Luego está el Saint Estèphe Château German Marbuzet, una cuvée especial del Château Serilhan, salida de una parcela de 3.5 hectáreas en el norte de Médoc, en la que su propietario, el hiper-activo Didier Marcelis, produce un  vino oscuro, denso y concentrado con la asesoría del enólogo Hubert de Bouard, propietario del famoso Château Angelus, primer Grand Cru classé de Saint Emilion.

Lucien Guillemet de Château Boyd Cantenac (izq.) y Jean-Christophe Mau de Preuillac (Foto: rincondecata.com)

Dos generaciones de grandes vinos bordeleses

La gama la completa el Margaux Jacques Boyd, segundo vino del consistente Château Boyd Cantenac, tercer Grand Cru Classé de Médoc de propiedad de la familia Guillemet que conozco hace más de una década y considero un valor seguro.

Siempre he apreciado su regularidad y el buen ratio calidad/precio dentro de la escalada alcista que en los últimos años han tenido los Grandes Crus bordeleses. Pero no había tenido ocasión de probar su segundo vino Jacques Boyd y me sorprendió gratamente por su elegancia, equilibrio y profundidad. La añada 2009 se puede tomar desde ya trás un par de horas de buena aireación, aunque seguro dará más satisfacciones con siete u ocho años de guarda.

La realidad es que los segundos vinos son relativamente desconocidos del mercado internacional y son una faceta de Burdeos que se circunscribe mucho a Francia, Gran Bretaña, Estados Unidos y Asia, pero no todas las etiquetas son conocidas. Las más importantes son las que provienen de los primeros Crus Classés, algunos segundos Crus y quintos Crus, de las denominaciones Pauillac y Saint Julien, las cuales no están representadas en la gama de Yvon Mau.

En ese sentido, Lucien Guillemet, el propietario de Jack Boyd, considera que “los primeros vinos son conocidos porque tienen una entidad como grupo y son todos del mismo tipo fijado por la historia, son los Crus Classés, vinos de guarda. Pero los segundos vinos no tienen tradición, algunos son muy recientes, entonces no existe la homogeneidad que se encuentra en los primeros. Son vinos muy diversos”, anota.

Una de las inquietudes que me surgieron de la presentación es que en el “Espiritu de Burdeos” están ausentes denominaciones emblemáticas como Pauillac, Saint Julien y Pomerol. La respuesta me la dio el director de Yvon Mau, Philippe Laquèche: ”en el futuro se piensa aumentar la gama con los criterios de calidad y buena relación de precio. Nuestro desafío es encontrar otros buenos vinos a un precio conveniente”, puntualizó.

* Mi conclusión es que el “Espiritu de Burdeos” es una selección interesante de los vinos bordeleses, que aunque no cubre toda la región, es representativa y segura para quienes quieren iniciar un recorrido por la zona vinícola más importante del mundo.

 

Borgoña 2010: anticipo de elegancia y densidad

Faltan todavía unos meses para que los Grandes Crus de Borgoña sean embotellados pero desde ahora la añada 2010 revela un enorme potencial y una calidad que le garantizará ser una de las grandes cosechas de la región.

Es interesante comprobar que cada “terroir” se expresa  claramente en los vinos y aunque ello no sólo depende de la añada sino del productor y del tipo de vinificación, es una señal clara de la calidad general.

Sin pecar de optimista, la cata 2010 de la casa Albert Bichot en Londres nos anticipó un tercer año consecutivo de muy buenos vinos en Borgoña, tras las añadas 2008 y 2009.

Cata de vinos Albert Bichot en Londres (Foto: rincondecata.com)

Selección de algunos de los mejores vinos de la cata Bichot-2010.

La cata incluyó 11 vinos blancos, 14 tintos de la añada 2010 y luego nueve vinos misterio de añadas anteriores (cata ciega con la botella cubierta), entre los cuales había cinco tintos y una excelente vertical en botella Magnum (1.5 litros) de cuatro Grandes Crus de Corton Charlemagne provenientes del Domaine du Pavillon.

Para el propietario Albéric Bichot, “2010 fue un año muy dificil para vendimiar, un año de pequeños rendimientos. Estabamos muy inquietos y hubo que tomar riesgos sobre la fecha de la cosecha, pero le confieso que hace tres meses el estrés pasó”, nos explica.

Los Primeros Crus llevan en botella apenas hace dos meses, mientras que la gama superior de los Grandes Crus apenas está terminando la crianza y los vinos serán embotellados en tres meses. Pero desde ya su calidad es indiscutible.

Uno de los problemas en Borgoña es la inquietud permanente de los viticultores porque en su mayoría son propietarios de pequeñas superficies y los factores que afectan el resultado final de sus vinos son múltiples. Esta constante se aplica incluso para las grandes casas o los dominios familiares. Como ejemplo, Bichot apenas produce anualmente entre 300 y 400 botellas del famoso Grand Cru Richebourg provenientes de una parcela de 0,4 hectáreas!

El enólogo Alain Serveau (izq.) y Albéric Bichot en Londres (Foto: rincondecata.com)

Un tandem con 15 años de trabajo conjunto

Me quedó la sensación de que a diferencia de los vinos de la excelente añada 2009 que son de color profundo,  con mucho cuerpo, sedosos y muy placenteros para beber desde ahora; en los 2010 se expresa más el terreno y el origen del vino. Y no debemos olvidar que en Borgoña es donde el “terroir” adquiere su máximo significado.

“Lo que me impresiona es poder apreciar con precisión cada terreno en cada vino. Es una añada muy clásica, un gran año en Borgoña”, me dijo Albéric Bichot.

Entre los Chablis provenientes del Domaine Long-Depaquit, los Premier Cru se degustan muy bien, complejos, con gran acidez, fruta tropical, ligera mineralidad y mucha vivacidad. Debo destacar “Les Vaucopins” y entre los Grand Cru, a pesar de su juventud, es innegable la dimensión que ofrece el vino del monopolio “Moutonne”.

En los Borgoña blancos, sorprenden por su complejidad y precisión el Beaune 1er Cru “Clos des Mouches”, y los Grandes Crus,  Corton Charlemagne y el superlativo Batard Montrachet; todos tres vinos de más de 90 puntos. Y para completar la selección de los blancos, coincidimos con el enólogo Alain Serveau en que el Corton Charlemagne 2004, con sus aromas de  turba, cera de abeja, miel tostada y trufa, es un fuera de serie entre los vinos “misterio” presentados y un ejemplo perfecto de la excelente evolución de este Grand Cru.

Serveau es el enólogo responsable de la calidad de los vinos de la casa Albert Bichot y es el único que ha logrado el premio al mejor “winemaker” del año del concurso International Wine Challenge en dos ocasiones; en 2004 para los vinos tintos y en 2011 para los blancos.

Entre los tintos destaco la elegancia, en general con notas florales, buena fruta, especies y mineralidad. Quedé muy agradablemente sosprendido con la complejidad y profundidad del Pommard 1er Cru “Les Rugiens”, el Corton Grand Cru “Clos des Maréchaudes”, el Chambolle-Musigny 1er Cru “Les Amoureuses”, el Vosne-Romanée 1er Cru “Les Malconsorts” y el Grands Echezeaux Grand Cru, pero hay que entender que estos vinos no están aún terminados. Entre los vinos “misterio”, todos ellos de la añada 2008, el Pommard 1er Cru “Les Rugiens” sobresale por su armonía y balance en este momento.

Es claro que la añada 2010 nos ofrecerá vinos muy finos y elegantes, con buena concentración debido a pequeños rendimientos, y un balance ideal de fruta y madera gracias a un empleo limitado de barrica nueva y tostados suaves que permiten una mayor expresión del “terroir”.

“Nuestra religión es el terroir, las piedras y el terreno de donde viene el vino”, me dice Albéric Bichot. Y es una verdad que en Borgoña, el uso excesivo de madera no es una ganancia. Al contrario, la sutileza y el empleo cuidadoso de barricas nuevas es la clave del equilibrio de los vinos y como pude comprobarlo, la Maison Albert Bichot trabaja en esa dirección y es un ejemplo de ello.

* La Maison Albert Bichot es una casa productora de origen familiar fundada en 1831, que posee hoy un centenar de hectáreas de viñedos en Chablis, la Côte de Nuits, la Côte de Beaune y la Côteo Chalonnaise. Produce anualmente entre 800 mil y un millón de botellas en Borgoña y más de 120 etiquetas diferentes de vinos de las principales denominaciones de origen, que exporta a un centenar de países.  Sus principales mercados son Europa, EE.UU, Canadá, China, Japón, Corea del Sur, y en América Latina, Brasil.