A las puertas del Duomo

Nairo Quintana se entregó entero para aumentar su diferencia sobre Tom Dumoulin en el Giro d’Italia, y consiguió otros 15″ en la penúltima etapa. Fue valiente y arriesgó pero no hubo colaboración cuando se requirió.

La ventaja de 53″ antes de los 29.3kms de la última etapa, la contra-reloj del domingo entre el icónico Autódromo de Monza y la Plaza del Duomo de Milán, se antoja insuficientes para su coronación.

Por cuidar las diferencias, los favoritos interesados en destronar a Tom Dumoulin, no supieron trabajar juntos al final para lograr más distancia y apenas consiguieron la mitad de la ventaja (por momentos superó los 30″) y desplazarlo al 4° lugar de la clasificación.

En condiciones normales, con piernas frescas, Nairo no podría defender esa ventaja inferior al minuto. Pero al final del Giro centenario y con casi 3.580kms de desgaste en las piernas luego de 20 etapas, aún hay esperanzas.

Para ganar, el “águila de Cómbita” tendrá que realizar una contra-reloj de ensueño, la mejor de su vida! Y que Chiminigagua, el Dios creador y fuerza suprema de los Muiscas, lo acompañe.

El escarabajo se ha entrenado mucho y ha mejorado en el ejercicio individual contra el reloj, pero no es un especialista y su biotipo está en desventaja con el gigante holandés, medalla de bronce olímpica. Teóricamente Tom Dumoulin puede sacarle 2 minutos a Nairo, e incluso Vincenzo Nibali y Thibaut Pinot podrían descontarle al líder colombiano y amenazar su puesto en el podio del Giro centenario, el objetivo inicial de su participación.

Nairo reconoce que la crono de mañana domingo será diferente a la primera del Giro centenario en que perdió 2.53″ con Dumoulin. “Es una crono para especialistas. Espero defenderme bien. A veces me salen buenas contra-reloj y espero que mañana ocurra”, explicó el colombiano, quien hoy no tuvo a su lado a su principal gregario Winner Anacona, disminuído por un problema en el tendón de Aquiles del pie izquierdo.

En río revuelto…ganancia de pescadores

Tom Dumoulin se defendió bien y limitó su pérdida, auxiliado por aliados de conveniencia; su compatriota Bauke Mollema y los jovenes Bob Jungels y Adam Yates. “Afortunadamente me fue mejor que ayer. Me entregué con todo y les agradezco porque gracias a ellos pude mantenerme”, señaló el holandés quien corrió practicamente sin equipo desde el ascenso a Monte Grappa.

Con mejor colaboración los líderes habrían conseguido una ventaja más significativa.

En cambio cuando Nairo, Nibali y Pinot, conseguían ventaja y deberían trabajar juntos, los esfuerzos se perdieron, tanto en Monte Grappa como en el ascenso final a Foza y el descenso hasta Asiago. Nibali reconoció que “no queríamos gastar mucho porque el ascenso al Monte Grappa fue muy duro y mañana será otra jornada muy exigente”. El bicampeón italiano señaló incluso al ruso Ilnur Zakarin (5°) de ser el único que no colaboró, y explicó que “sólo en los últimos 5 kms encontramos un acuerdo”.

A su turno el francés Thibaud Pinot, ganador de la etapa y gran beneficiado de la jornada y de las tres últimas etapas de montaña, confirmó que “hubo colaboración en los últimos kilómetros pero los perseguidores eran grandes pasistas y nos descontaron”. El campeón de Francia contra-reloj viene de más a menos y trás su victoria partirá con la moral alta mañana para la jornada definitiva en busca de asegurar el podio. Su diferencia con Nibali (2° en la general) es de apenas 4″ y con Nairo de 43″.

Nairo está conforme y es consciente del inmenso desafío de este domingo. “Mejor esos segundos que nada. Lo hemos intentado y es lo que hemos podido descontar con los otros interesados que estabamos adelante. El (Dumoulin) tuvo aliados atrás y logró recortar la diferencia que le teníamos”, señaló.

Cuando la televisión italiana le preguntó si aún puede ganar el Giro centenario, el “águila de Cómbita” dijo que al final “las diferencias, creo, no serán demasiado grandes. Espero que la fatiga que todos hemos acumulado juegue a mi favor. Tengo la confianza. A eso hemos venido, a ganar”, puntualizó. La primera parte de la prueba, recorrerá los 5.793 metros de la pista del autódromo de Monza sobre un asfalto poroso que ofrece menor adherencia y luego el esfuerzo solitario será por largas calzadas y calles de la ciudad hasta el Duomo.

Es cierto que las posibilidades de que Nairo Quintana gane mañana el Giro d’Italia con reducidas, pero el podio será un gran premio a su esfuerzo, la táctica y al despliegue físico ofrecido en la carrera, a la que llegó como etapa de preparación a su gran objetivo que es el Tour de France en julio.

La encrucijada de los escaladores

Tal vez la lección más importante de las 20 jornadas italianas es la necesidad de un replanteamiento táctico por parte de los escaladores natos y de sus técnicos y equipos en las Grandes Vueltas.

La figura del escalador puro en un ciclismo moderno rapido, tiene hoy más complicada su opción de ganar, porque grandes y “desgrasados” contra-relojistas pueden compensar el tiempo que pierden en las cumbres, ayudados en las etapas por sus equipos de rodadores y en su ejercicio individual contra el cronómetro. Ha sido el caso de Chris Froome en el Tour de Francia y tal vez lo sea de Dumoulin en este Giro.

Hoy en día se controlan los ataques explosivos en la montaña a los que los espectadores estaban acostumbrados con las gestas del”águila de Toledo” Federico Martín Bahamontes, del “jardinerito” de Fusagasugá Luis “lucho” Herrera, “el diablo” Claudio Chiappucci, “el pirata” Marco Pantani, Alberto Contador y Nairo Quintana, gracias a ritmos infernales de casi 40km/hora que establecen equipos de rodadores para desgastar a los escaladores y disminuir sus fuerzas.

Se compite a ritmos muy altos y puede que no haya espectáculo, pero es la forma moderna de correr y los escaladores natos tendrán cada vez más difícil encontrar un espacio frente a los grandes rodadores de más de 1,80mts, algunos de ellos convertidos a la fuerza en “escarabajos”.

Les será cada vez más complicado establecer grandes diferencias, penalizados por su biotipo menudo (menos de 1,70ms). Es un hecho que confirman grandes ciclistas (en todo el sentido de la palabra), como Eddy Merckx (1,85), Miguel Indurain (1,88), Chris Froome (1,85) y Vincenzo Nibali (1,81). Tom Dumoulin mide 1,86 y Fabio Aru (1,83).

Las excepciones a esta regla ciclística son el pentacampeón frances Bernard Hinault (1,74), el estadounidense Greg Lemond (1,78), Marco Pantani (1,72) y Alberto Contador (1,76). El tristemente célebre Lance Amstrong mide 1,77.

De manera que los triunfos (Giro-2014 y Vuelta-2014) y los podios en tres Tour de France, conseguidos por la pequeña estatura de Nairo Quintana tienen un valor aún más alto. Un nuevo podio en el Giro centenario es un gran éxito. Dumoulin, Nibali y Pinot miden más de 1,80 y si el holandés consigue finalmente ganar el Giro, será una confirmación de la teoría, que como todas las teorías, tiene excepciones.

La diferencia entre Nairo y Dumoulin ha sido la contra-reloj en la que el colombiano perdió tiempo valioso. Nairo y los también escaladores Nibali y Pinot recuperaron el retraso en las montañas, pero tal vez no les alcance en Milán para vestirse de rosa.

Precisión importante: Nairo Quintana dijo antes de comenzar el Giro centenario que el podio sería un buen resultado. Ese primer objetivo está muy cerca. Ganar la prueba sería un premio extra. Las fuerzas están al límite. Esperemos y soñemos en rosa.

 

Nairo en rosa y Giro en guerra!

Nairo Quintana se vistió otra vez de rosa en el Giro d’Italia centenario y le cayó la boca al ex-líder Tom Domulin.

Nuevamente al comando y con una ventaja de 38″ faltando dos etapas para terminar “La Grande Corsa”, el “águila de Cómbita” está a punto de repetir la historia del “pirata” Marco Pantani y ganar su primera apuesta antes de enfrentar el doblete Giro-Tour en julio.

Pero el Giro está abierto, con los cuatro mejores ciclistas de la carrera separados por escasos 53″ y las fuerzas al límite. Nairo reconoció que fue una etapa dura y que el ritmo fue muy alto y mañana sábado será el verdadero “día D” porque la contra-reloj no es la especialidad del colombiano, ni de Nibali o Pinot y necesitarán aumentar la diferencia en al menos 1.45″ (hoy Nairo consiguió 1.09″) para tener un margen de posibilidad el domingo entre Monza y Milán. Es la verdad honesta.

Reza el adagio popular que “más sabe el diablo por viejo que por diablo” y el holandés Tom Dumoulin pagó caro hoy en el ascenso a Piancavallo su arrogancia e impertinencia al final de la etapa 18 en Val Gardena, cuando afirmó que Nairo y Nibali no merecían estar en el podio trás la decisión táctica de no atacar al final para recortar tiempo a Pinot.

Nibali le respondió directo al holandés y dijo que debería tener los piés en la tierra y respetar a sus rivales. Hoy, a pesar de que Dumoulin les pidió excusas al comenzar la etapa, le hicieron pagar caro la insolencia, volvieron a aliarse y con un ritmo sostenido y fuerte lo sacaron de rueda y le recortaron más de un minuto.

Jamás un ciclista que aún no ha ganado ninguna carrera de nivel mundial ni una Gran vuelta, había sido tan irrespetuoso. El único antecedente es el del “caníbal” Eddie Merckx -tal vez el más grande ciclista de la historia- quien alguna vez tuvo una queja similar, pero el belga ya había ganado varias vueltas y era el mejor del momento.

Las carreras no se ganan en los micrófonos y Dumoulin, a quien todos reconocen como un excelente contra-relojista, rival de alto nivel y “potencial” ganador de una Gran vuelta, pecó por bocón. Nairo no es amigo de las guerras de palabras, pero no perdió tiempo y le respondió en la carretera atacándolo. Igual hizo el bicampeón Nibali, quien primera encabezó la bofetada al ex-líder desde el micrófono de la RAI, y luego se alió con Quintana para desgastar al holandés y rematarlo en Piancavallo. Ahora Nairo es líder y Vincenzo tiene a Dumoulin a 5″.

Dolomitas premonitorias

La cadena montañosa de las Dolomitas es una de las más bellas e históricas por la importancia de las guerras que se han escenificado en sus pasos y también de espectaculares batallas ciclísticas.

Hace 100 años, en octubre de 1917 durante la primera guerra mundial, el ejército italiano fue derrotado en Caporetto y tuvo que retirarse al río Piave para reforzarse en las Dolomitas, cerca del Monte Grappa. Un año después, la desintegración de la monarquía Austro-Húngara de los Hausburgo y la falta de municiones, permitió que las fuerzas multinacionales derrotarán definitivamente a sus desanimados soldados y aceleraron el armisticio el 3 de Noviembre de 1918.

El 30 de mayo de 1998 -casi 80 años más tarde- Marco Pantani ganó en Piancavallo y tres días después se vistió la maglia rosa, antesala de su única victoria en el Giro; el año que logró el que hasta ahora es el último doblete Giro-Tour. Hoy viernes en la misma cumbre el Giro centenario vivió el inició de sus batallas finales y la ofensiva de un general corto de estatura pero grande en poderío físico y táctico: el colombiano Nairo Quintana, quien asumió el comando de La Grande Corsa y se vistió de nuevo la Maglia rosa. Nairo ha apostado este año por el doble Giro-Tour. Será una señal premonitoria?

El “águila de Cómbita” y su equipo Movistar, han manejado muy bien tácticamente el Giro centenario, colocado sus fichas escalonadamente y realizado las alianzas apropiadas para tener al colombiano de líder. El jueves en la etapa 18 se atacó coordinadamente con el Bahrain-Merida de Nibali pero no se logró descuento. Este viernes se repitió la historia y lo consiguieron.

El técnico de Nibali reconoce que cuando se atacó al inicio de la etapa pero no alcanzaron una ventaja superior a 40″, se frenaron porque no valía la pena gastar energías en los siguientes 80 kilómetros. Pero Dumoulin tuvo que gastar reservas para alcanzarlos y en Piancavallo pagó caro y perdió el liderato, aunque limitó su pérdida y teóricamente aún puede ganar el Giro en la contra-reloj el domingo.

Tom Dumoulin sufrió en la alta montaña y aún no termina. Le espera el Monte Grappa.

En la contra reloj de Montefalco sobre 39.8kms Dumoulin consiguió su ventaja; 2.53″ sobre Nairo y 2.07″ a Nibali. Pero no olvidemos que no fue la mejor presentación de Nairo, que se cumplió en la mitad del Giro y después del día de descanso, y que la del domingo es 10 kilómetros más corta, las piernas están ahora al límite de fuerzas, hoy Dumoulin tuvo su crisis, y mañana los ascensos al Monte Grappa y Toza le pueden pasar una nueva factura.

Si se hace la relación de tiempos y distancia, Nairo necesitaría como mínimo 2.10″ de ventaja. Pero no olvidemos que la Maglia rosa da alas y ahora la porta el “águila de Cómbita”, un especialista de vueltas de tres semanas y campeón del Giro 2014. Ganará Colombia la batalla de las Dolomitas contra Holanda, Italia y Francia?

Momento de la verdad

Los comentaristas italianos especializados dicen que el Monte Grappa da miedo y que mañana en los 190kms de etapa  en montaña, Tom Dumoulin puede perder su última opción de ganar el Giro. Confían en Nibali para el esfuerzo final y no descartan a Nairo Quintana aunque creen que no está en su mejor forma. Y es conveniente que así lo crean. Olvidan además que en 2014 el colombiano consolidó su victoria en el Giro, triunfando en la contra-reloj de montaña…en el Monte Grappa.

La realidad es que los últimos 100 kms de la 20° etapa este sábado serán decisivos desde el inicio del exigente ascenso y todos los opcionados intentarán ganar la mayor cantidad de segundos antes de la contrareloj. Nairo reconoció la ruta completa hace unos meses y dijo que “primarán los que tengan más fuerzas” hasta el ascenso final en Foza y el cierre de la jornada en Asiago, donde el colombiano cree posible una llegada en solitario. El ritmo del Giro 2017 ha sido muy alto, cercano a los 40 km/hora en promedio general y de 20 en las escaladas.

El Monte Grappa es un ascenso de 24 kilómetros con 20 rampas, las primeras con inclinación del 5-6% pero los últimos 14 kms tendidos y con gradientes iniciales fuertes antes de un falso plano y de nuevo rampas duras. De su cima a la meta hay 67.3km y para tener una opción clara el domingo de defender con tranquilidad el liderato frente a Dumoulin, será necesario que Nairo consiga allí una buena ventaja, la defienda con su equipo en el largo descenso de 26 kms y el corto tramo llano, la consolide camino a Foza y la refrende en Asiago.

Nadie sabe cómo están las energías de los favoritos, cúal tiene mayor desgaste y hasta donde les alcanzarán las reservas. Pero Nairo no ha hecho hasta ahora ningún ataque contundente a excepción de su victoria en Blockhaus cuando se vistió de rosa por primera vez. Le preguntaron si la etapa será “a todo gas” y con una sonrisa calma dijo: “de pronto”.

Y al consultarle si podría ganar el Giro centenario, su respuesta fue más clara: “Vamos de primeros, tengo la maglia rosa y un gran equipo y  mañana intentaremos defenderla de la mejor manera para honrar el Giro y a todos los espectadores”.

La serenidad del colombiano contrasta con el pesimismo de Dumoulin. Mientras Quintana afirma que “mañana trabajaremos fuerte con el equipo para hacerlo bien”, el holandés dijo “si mañana logró estar con ellos, tengo aún chance”. Más misterioso, el campeón defensor y favorito local Vincenzo Nibali, advirtió que “en la carrera puede suceder de todo; es un giro muy duro, difícil”.

Para Nairo Quintana, la última cima del Giro centenario es la definitiva.

Nairo es consciente de lo arduo de la etapa (el último ascenso de 14 kms a Foza es incluso más duro y tendido que el Blockhaus) y de la necesidad de lograr diferencias, particularmente con Dumoulin antes de la contra-reloj. El escarabajo ya advirtió que con su equipo lo intentará e incluso anticipó aspectos de la táctica. “El primer ascenso es muy duro y se correrá a un ritmo fuerte, pero los ataques decisivos serán en el segundo puerto. Muchos equipos buscarán colocar corredores adelante para hacer puente con sus líderes en la segunda cima, si es posible”, anticipó.

La situación será entonces muy particular, con equipos tras una victoria de etapa y otros tratando de ganar el Giro o mejorar en la clasificación general. Quintana cuenta a su favor con la escuadra más sólida del Giro centenario y la buena táctica de Movistar será un punto clave, cuando los ciclistas están al límite de sus fuerzas y habrá que ser cautos en emplearlas. El colombiano espera que Nibali ataque y que quien primero de sus rivales tendrá respuesta y será seguido.

Lo cierto es que sin exigirse al máximo en ella, la montaña ha sido positiva para el “águila de Cómbita” pero necesita mayor ventaja sobre Dumoulin y Nibali. Creo que el escarabajo hoy controló sus fuerzas y mañana realizará el ataque contundente y necesario para asegurar su liderato hasta Milán. Una nueva alianza con Nibali puede funcionar en la subida a Monte Grappa pero en el descenso el “tiburón de Mesina” tratará de sacar ventaja, lo cual implica que Movistar debería tener al menos a dos rodadores frescos y poderosos adelante para esperar a Nairo y llevarlo hasta Foza porque será una verdadera batalla de titanes definiendo el Giro. De película!

A dos días de Milán la carrera habla español con los colombianos Nairo Quintana líder general en rosa y Fernando Gaviria líder de los puntos en malva (ciclamino), Movistar líder por equipos y Mikel Landa de Sky -ganador en Piancavallo- líder de la montaña en azul. La carrera está abierta, con cuatro favoritos separados por apenas 53″ y siete líderes de escuadra con opción matemática en la general.

Monte Grappa puede ser mañana el paso clave de la segunda victoria del colombiano Nairo Quintana en la prueba y Foza tal vez de la etapa, aunque esta no es lo esencial. Será una jornada muy nerviosa; las cartas están sobre la mesa y los ases repartidos.

Quien tendrá la mejor mano de la baraja?

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Homenaje: He abierto en honor a Nairo y su liderato este gran vino italiano de la Toscana, Setrilo Memores, un ensamblaje de Merlot y Sangiovese (uva típica italiana) de la añada 2006, cuando Nairo montaba en bicicleta para ir al colegio y aún no imaginaba conquistar las cumbres del mundo y ser el más importante ciclista colombiano y latinoamericano de la historia. Y para la victoria final que él y todos añoramos el domingo, está lista en mi cava una consagrada botella de Barolo Michele Chiarlo 2000 “La Vespa” (La avispa), que me obsequió un gran amigo de mi infancia en Cali, donde aprendí a amar el ciclismo.

Gracias Stelvio!

“Es un día muy positivo”: Nairo Quintana

La trama de la etapa reina del Giro d’Italia fue casi perfecta y la carrera quedó decantada gracias al Stelvio!

Ahora Tom Dumoulin deberá seguir defendiendo el liderato y Nairo no tendrá que desgastarse mucho por 31″. El equipo Sunweb tendrá que trabajar para defender al holandés y quedan 737 kms de montaña; el 20% de la carrera. Mucho.

Finalmente la primera victoria italiana en el Giro centenario

La realidad es que Nairo requiere un par de minutos más para llegar con ventaja a la contra-reloj y en las cuatro etapas de montaña que faltan lo puede conseguir. No hay que olvidar que Nairo las recorrió y sabrá donde atacar y dar el golpe maestro.

Mucho OJO al jueves y al viernes en las Dolomitas con dos etapas que terminan en cumbre y serán definitivas. Los especialistas italianos dicen que la del jueves a Val Gardena será la más importante de todas. Es una jornada corta, de 137kms con cuatro puertos de montaña, tres de ellos muy duros, y final en alto, donde Movistar puede explotar la carrera y sentar las diferencias definitivas. Será una jornada explosiva, de intenso esfuerzo y a todo vapor, similar en significado a la de la Vuelta a España el año anterior ca Aramón-Formigal, en que Nairo y Alberto Contador sacaron de rueda a Chris Froome y decidieron la Ronda.

Estratégicamente no era conveniente que Movistar asumiera en Bormio la Maglia Rosa, aunque comandó la etapa y trabajó muy bien colocando sus fichas de apoyo (Anacona, Amador y Gorka Izaguirre), al servicio de su líder. Vincenzo Nibali es ahora el peligro y seguirá atacando con la ayuda de los italianos, entre ellos el otro veterano, Domenico Pozzovivo. Pero como señaló el español Mikel Landa, quien pasó primero en la Cima Coppi pero perdió la etapa en la meta, quedó claro que Nairo y Nibali son los más fuertes. Y de los dos, Nairo se esforzó menos.

La vida en rosa

Cumplida la primera etapa de alta montaña, el escenario pinta muy favorable para Nairo Quintana, quien este martes tuvo poco desgaste en la etapa con las cimas más altas. Y quedó claro además que su equipo, Movistar, es el más sólido de la carrera.

El propio Nairo dijo que fue un día muy positivo y sabían que podían recortar tiempo. Es cierto que el malestar físico de Dumoulin ayudó, pero las pruebas ciclísticas son así. Nairo confirmó que el ritmo fue alto y al llegar a la última cima ya tenían mucho kilometraje en las piernas. Claro, fue una etapa de más de 6 horas!

El escalador señaló humorísticamente que le “hubiera gustado descontar hasta 5 minutos”, pero el cuerpo da lo que tiene y el esfuerzo fue grande aunque no se aprecie. Hoy quedaron fuera de cualquier opción por el Giro Thibaud Pinot y Bauke Mollema, quien a lo sumo aspirarán ahora a un lugar en el podio.

El jueves Movistar irá con todo para establecer la diferencia confortable que necesita Nairo antes de llegar a la contra-reloj del domingo Monza-Milán; entre 2.15″-2.30″ de ventaja.

Los italianos están felices por la victoria de Nibali y la primera del país en el Giro centenario, pero hay que considerar que Nairo NUNCA atacó, sólo respondió a sus aceleraciones, fue cauto y no se desgastó, incluso en el descenso final controlando la desventaja con el campeón. Ese desgaste lo puede pagar el veterano italiano en los próximos días.

Igual, puede ser una alianza muy conveniente para finalmente sacar de rueda a Dumoulin. De hecho, Nibali agradeció publicamente el ritmo y el entendimiento con Quintana. Los dos campeones fueron generosos cuando esperaron a Dumoulin durante 4 kms luego de su problema físico a ver si llegaba. Pero luego, a 6 kms de la cumbre había que seguir.

Fue un verdadero gesto de “Fair Play” al no atacar cuando Dumoulin desfalleció. Pero la batalla continúa y de ahora en adelante en las Dolomitas será entre dos fieras del ciclismo mundial; el “Aguila de Cómbita” y el “Tiburón de Mesina”.

Creo que mis pronósticos iniciales se van cumpliendo. Nairo debía atacar hoy y el jueves, pero el desfallecimiento de Dumoulin facilitó las cosas y no tuvo que desgastarse. Mañana miércoles con cimas suaves será una etapa de transición y recuperar el esfuerzo para el jueves intentar el “Golpe de Gracia” y el jueves la estocada en la cima de Piancavallo. Y si quedaran dudas, está el Monte Grappa el sábado para el último esfuerzo y terminar de despejarlas.

Entonces, sigamos con optimismo lo que falta de Giro.

“Quien ha escuchado alguna vez la voz de las montañas, nunca la podra olvidar”, proverbio tibetano

Maestros del suspenso

Tom Dumoulin también da espectáculo. Pero será Nairo Quintana el actor estelar?

Todo buen filme necesita de buenos actores, estelares y secundarios. Y está visto que en el Giro d’Italia 2017 los estelares han sido el líder holandés Tom Dumoulin y los colombianos Fernando Gaviria y Nairo Quintana. La cinta lleva ya proyectada casi 3/4 de su argumento pero apenas una tercera parte de sus escenas montañosas.

Lo interesante es que, a diferencia de la mayoría de filmes de Hollywood, el final no se conoce aunque soñamos con que sea feliz. Por ahora Dumoulin es “il padrone” (el patrón) del Giro, como lo llaman hoy los periodistas sensacionalistas italianos.

El verdadero cine es más complejo, misterioso y con sorpresa hasta un final que puede ser feliz, trágico, cómico, conocido o incluso previsto históricamente pero novedoso. Y 2.41″ es un tiempo ideal para una escena larga de suspenso.

Es claro que Tom, “the new kid on the block” (el nuevo chico del barrio) y Nairo, estrella consagrada, son los actores estelares y que el elenco lo respaldan Thibaud Pinot, Vincenzo Niballi y Bauke Mollema, aunque los dos últimos cada vez “roban menos pantalla”.

Este es mi tercer Blog sobre el Giro d’Italia y sigo diciendo que queda mucha carretera por delante y la verdadera montaña será el infalible juez. Decidirá entre el nuevo tipo de ciclista europeo; un contra-relojero rodador “desgrasado científicamente a la fuerza” y con más de 1.80mts (Dumoulin mide 1.86) ó el verdadero y menudo escalador “pura fibra”, 20 cms más bajo (Nairo apenas llega a 1.66).

Es la lucha del biotipo longilíneo y de piernas largas de Christopher Froome, Bradley Wiggins, Geraint Thomas, Fabio Aru, Vincenzo Nibali y Tom Dumoulin, enfrentado al de los ágiles y menudos de las cumbres latinoamericanas, Nairo Quintana y Esteban Chaves.

Con un físico más intermedio (1.70-1.80mts) -para ciertos especialistas el más adaptado a la bicicleta- quedan otros poderosos como Alberto Contador, Richie Porte, Alejandro Valverde, Louis Meintjes, los hermanos Adam y Simon Yates, Sergio Luis Henao y Rigoberto Urán, todos los cuales veremos en el Tour de Francia en Julio, que han fijado como su obetivo máximo de la temporada. Los mejores ciclistas colombianos actuales con ese biotipo y en plena progresión son Miguel Angel López (23 años) y el juvenil Egan Arley Bernal (20), quienes pintan como las figuras para el futuro cercano y el relevo de Quintana y Chaves.

Tablas antes del Jaque

En mi anterior artículo del 15 de Mayo después de enfundarse Nairo la “maglia rosa“, había advertido que sería “muy difícil que pierda más de 3 minutos en las próximas etapas antes de volver a enfrentar la montaña: su territorio”. Creo que acerté. La desventaja de Quintana con Dumoulin es de 2.41″ y la ventaja sobre el tercero, Thibaud Pinot, es de 40″. Nairo incluso superó un susto en la etapa de este domingo a Bérgamo y se levantó rápido de una caída sin consecuencias al comienzo de la etapa.

El holandés es el líder pero en el terreno de Nairo van exactamente en tablas, Nairo ganó en el Blockhaus con 24″ de ventaja, Dumoulin en Oropa por igual diferencia. Una etapa para cada uno. Y la táctica de ambos fue casi la misma: una fuerte aceleración final a pocos kms de la cima y mantener un ritmo regulado para establecer diferencias. Nairo atacó en ambos puertos y lo consiguió en el primero. Tom se reguló -tal como lo había advertido- en el segundo y luego atacó para devolverle la moneda al colombiano.

Dumoulin esperaba los ataques pero Oropa es una escaramuza en una colina comparado con el 65% de alta montaña que falta y las  durísimas cimas en los Alpes y las montañas Dolomitas. Como escribió mi apreciado colega Rafael Mendoza para nuestro diario El Espectador, citando al legendario Chavo del 8, “que no panda el cúnico”.

Entre las lecciones de la semana está que Dumoulin reconoció que tuvo problemas en seguir el ritmo en la etapa quebrada del miércoles a Bagno di Romagna con cuatro cimas (de segunda y tercera categoría) y alturas apenas superiores a los 1.200 metros. También es claro que Niballi y Mollema volvieron a flaquear en la montaña y pareciera que sólo Thibaud Pinot -al que le sacó tiempo en Oropa- puede eventualmente representar algo de peligro o tal vez al final -junto con Níbali- un gran aliado para el colombiano llevando a ambos al podio.

La realidad es que Blockhaus y Oropa fueron finales cortos después de largos tramos llanos. La semana que llega es a otro precio y para Nairo y Vincenzo, la tercera suele ser la mejor. Serán clave la alimentación e hidratación en carretera durante los exigentes puertos y claro, el ritmo, las aceleraciones, la cadencia, el equipo, la estrategia, las alianzas y otros factores más como el cansancio acumulado y el clima.

Personalmente creo que el martes en los Alpes, con el Mortirolo y el Stelvio (dos veces) y a más 2.750 metros donde el oxígeno falta y organismos adaptados como el de Nairo sobresalen, el colombiano -igual que en 2014- dinamitará la carrera y el jueves en Val Gardena sellará la suerte del Giro. Nairo adora los Alpes, siempre ha ganado en ellos, y Dumoulin sabe que el boyacense es el mejor escalador y que además no será el único que le atacará.

Trio de oro

La película del Giro d’Italia 2017 ha tenido hasta ahora una trama inolvidable con tres líderes de lujo: Fernando Gaviria convertido en el “Rey del Sprint” y líder soberbio de la camiseta combinada de puntos trás cuatro victorias en embalaje, Tom Dumoulin con dos triunfos y el liderato actual y Nairo Quintana, victorioso y aún favorito, agazapado a la espera del momento decisivo.

La presentación del debutante Gaviria y de su equipo belga Quick Step Floors ha sido verdaderamente excepcional dominando los embalajes y liderando el Giro con el luxemburgués Bob Jungels (cinco días en rosa y victoria en Bérgamo), octavo en la general y el mejor de los jóvenes. El año anterior terminó 6° en la general.

Con apenas 22 años y enfrentado a reconocidas estrellas del sprint como André Greipel, Sacha Modolo y Caleb Ewan, el antioqueño ha confirmado en apenas dos años las expectativas despertadas luego de su doble victoria en el Tour de San Luis sobre el portento británico Mark Cavendish. Además, se ha impuesto como meta terminar su primera Vuelta de tres semanas en Milán y ganar la camiseta de puntos, un gesto destacado favorablemente por especialistas como el italiano Alessandro Petacchi. Sin lugar a dudas, Gaviria pinta como el nuevo Peter Sagan de las grandes vueltas.

Los tres protagonistas suman casi la mitad  de victorias de etapa -7/15 sin alguna italiana!- y han llevado la “maglia rosa” otros tantos días. Pero además, ningún italiano ha sido esencial en la película del centenario -aunque si del decorado- y probablemente Vittorio De Sica, el director del famoso filme “El ladrón de bicicletas” (considerado entre los 10 mejores de la historia del cine), debe estar inquieto revolcándose en su tumba debido a un ciclismo italiano que parece no tiene ningún talento que mostrar en 2017.

Quien si se va a mostrar es Nairo Quintana, quien ya dijo antes del último descanso este lunes, que “tenemos varias etapas para tratar de quitarle tiempo a Dumoulin. Además, tampoco hemos hecho tanta subida en este Giro y de aquí en adelante quedará mucha montaña. Esperemos que nos salgan las cosas como esperamos”. Y es que la diferencia actual es únicamente la contra-reloj ganada por el holandés.

Sin embargo, aunque no lo parezca, Nairo mejoró con respecto a la etapa 13 del Tour-2016 cuando perdió 3.08″ contra el holandés en una etapa sobre 37.5 kms. En Montefalco, sobre 39.8kms su desventaja fue de  2.53″; es decir 15″ menos y recorrió 2.3 kms más. Ojo!

Nairo si ha mejorado y mucho porque esos 15″ significan que su resistencia al viento (y eso que en camino a Montefalco tuvo su susto) ha aumentado y a su favor tiene que en su curva de preparación el Giro es una etapa del proceso y no un objetivo, como si lo es para Dumoulin, quien reconoce que la etapa del martes será durísima, al igual que la semana.

Ofensiva final

Nairo es fiel a su palabra: “Un podio en el Giro será un buen resultado, mi objetivo es el Tour”. Por ahora es segundo y queda por pedalear más de la tercera parte; casi mil kilómetros (988,3 para ser exactos), de infarto.

“Si en el camino vemos que puedo ganarlo, lo intentaré”, sentenció hace tres semanas. Le queda una para esa meta y los planes parecen favorables e incluso el clima primaveral actual en Europa con fríos y ráfagas de lluvia en las montañas, que tanto le gustan al “Águila de Cómbita”.

Es cierto que hubiera sido preferible llegar a la última parte del Giro con una desventaja menor, pero las Grandes Vueltas no duran dos semanas sino tres y esa y definitiva empieza apenas este martes.

Nairo conoce ese tipo de películas. Así ganó el Giro 2014 cuando llegó a la etapa clave del Giro (la 16° a Val Martelo con la cima del Stelvio en medio) con una desventaja de 2.40″ frente a Rigoberto Urán y de 1.37″ con el australiano Cadel Evans, hasta ese momento los actores estelares.

En una prueba ciclística, igual que en un gran filme, una escena de pocos segundos decide el argumento. En marzo de este año Sergio Luis “checho” Henao venció en la Paris-Niza a Alberto Contador por escasos 2″!

Más histórico y aún fresco (porque lo viví recién llegado a Europa junto a mis apreciados y expertos colegas en ciclismo Rafael Mendoza -cuyas notas del Giro 2017 cito en el blog- y Pablo Arbelaez en París) es aquella última jornada dominical del Tour de France 1989 sobre 25km contra-reloj, cuando el estadounidense Greg Lemond venció al gigante Laurent Fignon en Champs Élysées por mínimos 8″ y le dañó el final de la fiesta del Bicentenario a los franceses.

En el Giro d’Italia de 1948, cuando ninguno de los tres habíamos nacido, Fiorenzo Magni venció a Ezio Cecchi por apenas 11″, la diferencia más estrecha hasta ahora en la ronda italiana. Y además, en cien años, ningún holandés y ningún inglés lo ha ganado.

Si la estrategia de Movistar se cumple y en las montañas Nairo impone su ley, como los especialistas y el propio Dumoulin esperan, el colombiano puede salir del histórico Autódromo de Monza con la ventaja necesaria para coronarse en Milán por “los segundos exactos”. El domingo sabremos si a Nairo Quintana le gusta repetir película!.

Táctica y estrategia: es muy interesante e ilustrativa la percepción italiana de la “etapa reina” del martes. Dicen los que saben en la RAI Televisión, que Nairo debe atacar en el Mortirolo para aislar a Dumoulin de su equipo, mientras los Movistar del colombiano lanzan adelante tres o cuatro gregarios (Anacona entre ellos) que lo acompañarán y respaldarán poniendo un ritmo infernal en el primer ascenso al Stelvio. Allí Nairo y otros interesados deberían atacar a Dumoulin con fuerza y luego consolidar un ritmo constante (porque a más de 2000 metros las aceleraciones desgastan mucho…a los europeos más!) para hacer diferencias porque luego puede ser tarde en el Giro. Si Nairo consigue una buena ventaja y tiene uno o dos compañeros y además otros aliados para el descenso después del segundo paso por la otra cara del Stelvio que es menos pendiente que la llamada cima Coppi (el techo del Giro), podrían reventar a Dumoulin. Es lo que dicen los que saben. Dumoulin está tranquilo pero sabe que la dureza de la montaña que le viene jamás la ha vivido y la Vuelta a España 2015 no es un referente porque no era tan difícil como este Giro centenario. Esperemos qué sorpresas tiene preparadas Movistar y al final del martes el panorama será más claro.

Nairo de Italia

El ciclismo necesita de espectáculo y Nairo Quintana se había reservado para darlo.

Los rivales del “águila de Cómbita” en el Giro d’Italia centenario se deben estar preguntando, Cómo logra el ciclista colombiano ganar tan tranquilamente, casi sin sudor, dosificanso su esfuerzo, y gradual pero serenamente, construir el triunfo final?.

Todos reconocieron al final de su victoria maestra en los Apeninos, en la cima del Blockhaus, que el colombiano es el más fuerte y que será difícil derrotarlo. En tan sólo 13 kilómetros de escalada, Nairo le dio la vuelta a la carrera, midió a sus rivales en su primer ataque, los venció, y asumió el liderato y la “maglia rosa”.

Tercera victoria y segunda camiseta rosa en el Giro para Nairo

Y sus rivales fúturos en el Tour de France, Chris Froome, Alberto Contador y Richie Porte, deben estar analizando seriamente si su estado de forma dominante en Italia y la preparación cuidadosa que ha tenido, le permitirán alcanzar finalmente su “sueño amarillo” y re-escribir la historia del ciclismo mundial con un doblete único en este siglo: Giro-Tour.

Aún es muy pronto para entrar en esa página en dos meses, pero recorridas nueve etapas y casi la mitad del Giro (1.694 de 3.609kms), Nairo y su equipo Movistar  ”reorganizaron” el Giro y redujeron la baraja de favoritos a apenas cinco. Tiene razón al afirmar que “hemos hecho una buena selección”.

Es cierto que aún queda mucha ruta por delante y que Nibali y los italianos no renunciarán al triunfo ni a darle una mano. También es verdad que los juegos de alianzas podrán jugar un papel importante, que dos equipos heridos y sin opciones como Orica y Sky intentarán recuperar tiempo en las etapas llanas, y jovenes en progresión como Steven Kruijswijk (10°) e Ilnur Zakarin (7°), buscarán protagonismo. Pero las cartas parecen favorecer de nuevo a Nairo Quintana luego de su tercera victoria de etapa, trás las dos en 2014.

Un ataque, un liderato

El escarabajo colombiano mostró su clase y venció sin temores, como los grandes, atacando a partir de los 1.000ms de altura (donde su oxigenación funciona como un motor de Fórmula Uno) y cuando la pendiente se endurece. En el Blockhaus, que este año se ascendió por su parte más larga y difícil en sus 50 años de historia en el Giro, Nairo demostró que no sólo vino a “buscar su mejor condición” para su gran desafío en Julio, el Tour de Francia. Ya está en forma!.

Será muy difícil que pierda más de 3 minutos en las próximas etapas antes de volver a enfrentar la montaña: su territorio. Si tomamos como referente histórico la etapa 13 del Tour de France del año anterior (en mitad de semana y enfermo), el “águila de Cómbita” cedió 3.08″ frente a Tom Dumoulin y 1.14″ con Bauke Mollema en la contra reloj de 37.5kms a Pont-d’Arc, similar a la del próximo martes entre Foligno y Montefalco sobre 39.8km pero con final en ligero ascenso.

La gran diferencia es que ahora Nairo está en plenitud de condiciones, la etapa sigue al segundo descanso del Giro y en su victoria en el Blockhaus, el boyacense no se exigió al máximo sino que luego de su aceleración final a 7kms de la cima mantuvo un ritmo regulado para establecer diferencias sobre sus principales rivales. De hecho, es la primera ocasión en que atacó y afiló sus garras. Pero además, Nairo ha trabajado mucho en mejorar su rendimiento contra el cronómetro y esos avances los veremos el martes.

Es muy probable que el colombiano pierda temporalmente la “maglia rosa” ese día. Incluso, tácticamente es aconsejable que ello ocurra para que otros equipos con menos peones defensores (Sunweb, Trek-Segafredo y FDJ) hagan el esfuerzo de sostener a Dumoulin, Mollema o eventualmente Pinot durante la semana, antes de otro día clave que puede ser consagratorio y el segundo golpe de Quintana en el Tour.

Dumoulin podría ser nuevo líder el martes. Le alcanzará el tanque al gigante holandés hasta Milán?

La condición física del líder de Movistar demuestra que será muy difícil vencerlo en las montañas de la última semana, o antes. El próximo sábado en la etapa 14, Nairo puede emular al ídolo italiano Marco Pantani en 1999, ganando en el Santuario de Oropa y recuperando el liderato del Giro. El ciclista colombiano ya hizo la tarea de reconocer el terreno (igual que con el Blockhaus y las cimas de la última semana), y sabe que esa jornada termina “en casi una contra-reloj en montaña que hará diferencias”.

Jaque al Giro

Las diferencias establecidas por Nairo Quintana con sus principales rivales redujeron el ábanico de candidatos -esa era su intención- y la suerte jugó en su favor para dejar cuatro en la baraja y otros más alternativos.

Fuera de Pinot (2°), Dumoulin (3°), Mollema (4°) y Nibali (5°), por trayectoria, experiencia y equipo, no hay más amenazas sustanciales. Los dos primeros representan la juventud y aunque Thibaut Pinot es mejor escalador, el holandés es especialista contra el cronómetro y subcameón olímpico. Su rendimiento en la alta montaña la tercera semana es la incógnita.

Nairo, Nibali y Pinot, candidatos a la victoria final.

Mollema y Nibali son la experiencia, pero el bicampeón italiano (y además ganador del Tour y la Vuelta a España), es el más importante de los 190 ciclistas en el Giro. Aunque no parece estar en forma suficiente para alternar con Nairo, es el actual campeón y la esperanza entre los 42 ciclistas italianos en competencia. Tal como se presentan la carrera y las clasificaciones, Nibali, Pinot y Dumoulin, serán los rivales más serios del líder colombiano.

El veterano italiano Domenico Pozzovivo (34 años) del equipo francés AG2R-La Mondiale podría confirmar otro Top-10 pero será difícil que mejore su quinto lugar del Giro 2014 cuando Nairo venció por primera vez. Y a más de tres minutos, el holandés Steven Kruijswijk tiene ahora una misión complicada para mejorar su cuarto lugar del año anterior. Además de ello tendrá que batallar duro con un aliado clave de Quintana, el costarricense Andrey Amador quien se adapta muy bien al Giro -cuarto en 2015 y octavo el año anterior- y defenderá a capa y espada su actual noveno puesto y tratará de ascender defendiendo a su líder.

En el Blockhaus, una caída jugó en contra de los pre-favoritos británicos Adam Yates (Orica) y Geraint Thomas (Sky) y el español Mikel Landa, cuando el holandés Wilco Kelderman (el escudero de Dumoulin) chocó con una moto policial al borde izquierdo de la ruta y al caer a tierra se llevó por delante a varios pedalistas. Movistar aceleraba en ese momento su ritmo en la punta del lote y luego a los caídos les fue imposible remontar.

La suerte de las dos escuadras y sus líderes para la clasificación general está echada y su aspiración será ahora terminar, aunque Orica buscará con Yates el triunfo entre los jóvenes. Igual, no es descartable que sin mayor opción, se opte por retirar alguno (caso Landa en Sky) y reservarlo para apoyar a Chris Froome en el Tour. Kelderman ya abandonó.

Circunstancialmente, tanto el gran sprinter Fernando Gaviria como Nairo, han alcanzado el liderato del Giro-2017 en una etapa antes del descanso, para disfrutarla así un día más. La historia se puede repetir el domingo, antesala del último respiro, previo a la batalla en las cumbres de la semana final cuando el escarabajo boyacense podría acostarse de nuevo con la “Maglia rosa” y además con el liderato de la Montaña (en el momento es segundo).

Entre tanto, la otra carta colombiana para más victorias en los embalajes, Fernando Gaviria, buscará otras en la semana. Con dos triunfos de etapa, haber vestido la “maglia rosa” y ser líder de las clasificaciones por puntos (camiseta morada) y de combatividad, es excelente hasta hoy el balance del joven portento de 22 años que debuta en su primera Gran Vuelta de 3 semanas. Su equipo belga Quick-Step Floors pondrá ritmo en las etapas planas para conseguir con el ex-líder luxemburgués Bob Jungels la camiseta de los jóvenes -en disputa con el italiano Davide Formolo- y preparará el camino para el poderoso embalaje de Gaviria, indudablemente el mejor “sprinter” del Giro; el novato de oro.

Así las cosas, para Colombia el Giro d’Italia pinta color de rosa!

La Ruana Rosa

Cuando Nairo Quintana asumió el 27 de Mayo hace tres años el liderato del Giro d’Italia, al día siguiente y como por arte de magia aparecieron en Boyacá ruanas de color rosa. Un gesto exótico.

A diferencia de la “Maglia Rosa” del colombiano, las ruanas se confeccionan en lana virgen y esta nunca es rosa. Fue a su vez, una expresión cariñosa y simbólica porque es el atuendo protector típico del campesino boyacense, la tierra natal de Nairo y de tantos otros ciclistas de prestigio que antes habían conquistado cumbres en Europa.

Nairo ganaría ese 2014 el Giro d’Italia vestido de rosa, la primera vez que un ciclista latinoamericano lo conseguía. Además, los ciclistas colombianos dominarían la carrera ganando cuatro etapas, Rigoberto Urán fue líder cuatro días y subcampeón y Julián Arredondo, campeón de Montaña. La mejor presentación nacional en una carrera de tres etapas después de la Vuelta a España de 1987 ganada por Luis “lucho” Herrera.

El gesto y la ruana rosa, igual que la migración ciclística nacional diseminada hoy en los mejores equipos mundiales, traspasó fronteras y conquistó a los italianos. En uno de los países a la vanguardia de la moda mundial, la ruana rosa se puso realmente “de moda”.

Lo entendí tres días después cuando mi gran amigo Emanuelle Pelluci, ex-periodista deportivo especializado en ciclismo y hoy colega catador internacional de vinos, me recibió el 31 de mayo en Quebéc, sede del afamado concurso “Sélections Mondiales des Vins”, con un gran abrazo y una pregunta inmediata y desconcertante: “Giancarlo, donde puedo comprar la ruana rosa?!.”

Emanuele y yo llegamos al concurso ese sábado, víspera de la coronación de Nairo, y contrario a nuestros innumerables encuentros y catas, no hablamos de vinos sino de ciclismo. Esas charlas ciclísticas y las preguntas sobre Nairo y los nuevos “superhéroes” colombianos del pedal, son para mi motivo de orgullo desde hace cinco años (cuando Nairo asombró al mundo en el Tour 2013) que han sido inolvidables para el ciclismo colombiano. Me acontecen con frecuencia, tanto en Francia, como en Suiza, en España, en Bélgica y por supuesto en Inglaterra, donde mi gran amigo y colega inglés, Jim Budd, otro fanático del ciclismo, me pregunta siempre, Cuando vamos a vencer a Froome?!

Nairo, líder del equipo español Movistar, parte este viernes como gran favorito (11/10 en las apuestas) para la histórica edición del Giro, la centésima, y el color rosa no le es ajeno. Támpoco es desconocido para su máximo rival y campeón en 2013 y 2016, Vincenzo Nibali, el hombre de la casa, cuyo favoritismo es en cambio 11/2. Pero el colombiano inicia en Italia una apuesta arriesgada: conseguir el Giro y el Tour de Francia en el mismo año, un doblete que se antoja imposible en el ciclismo moderno y sin dopaje.

El boyacense inicia ese reto con confianza pero consciente de lo exigente de la tarea y la necesidad de evitar un gran desgaste tratando de ganar el Giro y sufrir en el Tour, como le ocurrió previamente a Alberto Contador (2015) y a Vincenzo Nibali (2016), quienes fracasaron en ese intento. Su primer objetivo es ganar el Tour en su cuarta participación y por ello no quiere crear demasiada expectativa y ha dicho que un podio en el Giro será un buen resultado.

Ejército de cinco contra la armada italiana

Junto al favorito Nairo, otros cuatro colombianos buscarán victorias y experiencia en una de las pruebas más difíciles del calendario mundial, con una climatología imprevisible que puede traer nieve y vientos y fríos gélidos, muchas caídas y cumbres recortadas y lluviosas.

Gaviria puede continuar la senda victoriosa en varias etapas del Giro.

El más destacado de ellos es el exitoso y promisorio “sprinter” Fernando Gaviria, carta del equipo belga Quick Step Floors para los embalajes en las llegadas de etapas llanas. Gaviria debuta a los 22 años en el Giro y en una carrera de tres semanas. El “misil colombiano” correrá sin presión en busca de victorias y continuar su curva de progresión acelerada desde que derrotó dos veces en 2015 al monstruo mundial Mark Cavendish, en el Tour de San Juan, en Argentina. Hoy, a los 22 años, Gaviria acumula 17 victorias y es uno de los más poderosos embaladores en el circuito mundial.

Otro joven ciclista nacional en desarrollo y progresión es Daniel Felipe Martínez, de la escuadra continental italiana Wilier Triestina-Selle Italia, quien participa por segunda vez consecutiva en el Giro. Con 21 años recién cumplidos, Martínez es el segundo pedalista más joven de la carrera y viene de prepararse en el Tour de los Alpes, donde cumplió una buena presentación; 37 en la general y séptimo entre los jóvenes.

Los otros dos colombianos son el super-gregario de Nairo, Winner Anacona, forjado en Italia y con seis grandes vueltas completadas en su palmarés (Giro 2014, y dos Tour de Francia (2015-2016) y tres Vueltas a España (2012-2013-2014); y el consistente Sebastián Henao (23 años), que tendrá en Sky la tarea de gregario del galés Geraint Thomas y del español Mikel Landa, los líderes de la afamada escuadra británica.

En su cuarto Giro consecutivo, Henao puede aspirar a un Top-10 y a la camiseta de los jovenes, después de haber concluído 17 el año anterior y segundo de los novatos detrás del luxemburgués Bob Jungels, octavo este año en el Tour de Romandía y quien a los 24 años será el líder del equipo Quick Step para la clasificación general.

Nairo Pre-Tour

Quintana llega al Giro centenario con cuatro victorias de etapa y los títulos de la Vuelta a la Comunidad Valenciana y la Tirreno-Adriático en su balance. Su preparación ha sido más cuidadosa, sin pasarse de entrenamientos, con 21 de competencia y apenas 3.114 kilómetros de recorrido en sus piernas, con la mira en el desafío de lograr el doblete Giro-Tour, hazaña que data de 1998 cuando el emblemático italiano Marco “el pirata” Pantani logró ambas coronas, aunque siempre quedó la duda del dopaje.

El "pirata" es el último ciclista que logró el doblete Giro-Tour antes de caer en el dopaje.

El ciclista boyacense no confía únicamente en su preparación metódica para el Giro, en la que por ser más jóven se ha exigido menos en el kilometraje para llegar a su pico de rendimiento (Nibalí llega con 850 kms más que Nairo y menos resultados), sino en el respaldo de un equipo sólido con su amigo y compadre Anacona que ha seguido una preparación muy similar, el costarricense Andrey Amador (4° en 2015 y 8° el año anterior en el Giro), y el vasco Gorka Izaguirre, su escudero de lujo en la victoria de 2014 y quien fue su apoyo clave en la dramática etapa del paso del Stelvio, ese histórico martes 27 de mayo de 2014 cuando Nairo venció y asumió el comando de la prueba que ganaría cinco días después en Trieste.

Además de ese tridente, Nairo tendrá a su lado a los veteranos José Joaquín Rojas, José Herrada, el australiano Rory Sutherland y el valioso italiano Danielle Benatti, campeón de la clasificación de los puntos en el Giro 2008 y vencedor de tres etapas en la prueba.

El colombiano ha señalado que su apuesta por el doblete Giro-Tour es el camino correcto y que tiene confianza gracias a la experiencia previa de correr dos grandes vueltas en la misma temporada en los últimos tres años, ganando dos de ellas. “He dado un paso más de madurez, de resistencia en el cuerpo. Por eso creo que es el momento de hacerlo, cuando el físico tiene una buena condición. Otros corredores lo intentan, pero cuando están ya en la fase final de su carrera. Yo quiero probar ahora que tenemos salud”, dijo.

El líder de Movistar llega en plena forma al Giro, la primera piedra de su doble desafío en 2017.

Y a los 27 años en el comienzo de su plenitud ciclística, Nairo tiene la madurez, la experiencia, la juventud y el respaldo total para hacerlo. El último doblete fue conseguido por Pantani a los 28 años y previamente -ambos con 27 años- Bernard Hinault en 1982 y Miguel Indurain en 1992 teniendo como director técnico a Eusebio Unzué, hoy Gerente General del equipo Movistar de Quintana.

En 2014, la celebración de la 100ª edición del Giro, hace más atractiva la carrera y las posibilidades de triunfar le favorecen al campeón colombiano porque tendrá menos rivales de postín, aunque el recorrido es exigente y duro, en especial la última semana. Pero Nairo es un ciclista de terceras semanas, como lo ha demostrado en sus victorias en el Giro-2014 y la Vuelta a España 2016 y sus dos subcampeonatos en el Tour de Francia (2013-2015).

Nairo sabe lo que le espera en la tercera semana y cree que en ella se harán muchas diferencias. “La particularidad de esta edición es que los organizadores se han inclinado por un recorrido para escaladores. Fui a reconocer hace unos meses algunas etapas de la última semana como Piancavallo y Asiago con la subida previa a Monte Grappa, que seguro que van a hacer estragos en muchas piernas. Y también el Blockhaus o la crono de Foligno”. Y de nuevo estará el paso del Stelvio, la icónica cima Coppi a 2.758 mts, en la que Nairo construyó su triunfo en 2014.

Los rivales del centenario

Indudablemente que el más peligroso es el bicampeón italiano Vincenzo Nibali, el único de los competidores que ha ganado las tres grandes: Giro-Tour-Vuelta, y quien el año pasado intentó el doblete. Ganó el Giro pero desfalleció en el Tour y finalizó 30.

Sin embargo, Nibali no parece estar en un gran nivel. Ganó el Tour de Croacia, pero en la Tirreno-Adrático, frente a Nairo, quedó 26. La gran ventaja del veterano de 32 años es que corre en casa con el apoyo de todo un país, pero la aparente debilidad de su nuevo equipo Bahrain-Merida, puede ser definitiva aunque sus “viejos” peones italianos Visconti (34 años), Pellizotti (39) y Gasparotto (35) darán todo para que lo gane.

Nairo es consciente de que Nibali no es el único rival y considera que otros corredores tienen una gran nivel y un perfil similar. “No podemos olvidar a ninguno, un escalador como Pinot (FDJ), siempre muy resistente y luchador; el año pasado vimos como Steven Kruijswijk (LottoNL-Jumbo) pudo haber ganado el Giro sin la caída. Mikel Landa (Sky) lo hemos visto ya cerca de ganar el Giro y es una carrera que le va muy bien por el tipo de subidas. Adam Yates (Orica-Scott) ya le vimos en el Tour muy cerca del podio (4°)… son todos corredores con un año más de madurez y por eso no será nada fácil superarles”.

El veterano holandés Steven Kruijswijk, tres veces Top-10 en el Giro, es el tercer favorito (8/1 en las apuestas), mientras que Pinot es quinto (12/1) detrás del inconsistente galés Geraint Thomas (Sky), 5° en la Tirreno-Adriático y ganador del Tour de los Alpes el pasado 21 de abril. Thomas no se ha destacado en pruebas de tres semanas y por primera vez -en su undécima temporada profesional- será líder de equipo en una Vuelta grande y con un grupo de escaladores para respaldarlo. El español Mikel Landa (14/1) compartirá ese liderato pero es claro que Thomas y Sky son británicos. El equipo incluso ha renunciado a pelear victorias de etapa para aumentar su opción final y no lleva a su sprinter estelar Elia Viviani, campeón olímpico del Omnium en Río-2016.

Además de los siete pedalistas anteriores habrá que contar también con los holandeses Tom Dumoulin (Sunweb) y Bauke Mollema (Trek Segafredo), que tienen el mismo favoritismo que Landa, y con el ruso Ilnur Zakarin que lidera la escuadra rusa Katusha-Alpecin y compite en su tercer Giro.

Además de Nibali, la pareja Thomas-Landa, líderes del equipo Sky, son candidatos al Giro-2017.

Quintana, fiel a su personalidad, es cauto en sus declaraciones a pesar del favoritismo. Excepto los mayores de 30; Nibali, Mollema y Thomas (cumplirá 31 años el 25 de Mayo), los principales rivales tienen su edad. Es consciente de su desafío a partir de este viernes y tiene delante 3 .572 kilómetros de recorrido en 21 etapas -cinco de alta montaña- para despejar las inquietudes.

Bienvenidas las montañas

El Giro centenario tendrá tres días de descanso (igual que en 2014 cuando ganó Nairo), debido al traslado de la isla de Cerdeña a Sicilia y el territorio continental italiano. Visitará las cuatro regiones más importantes de Italia y tendrá seis etapas llanas, ocho de media montaña, cinco jornadas de alta montaña con cuatro finales en cumbre entre las etapas 4 y 19 y dos contra-reloj, una larga de 39.8 kms (la décima) y la decisiva de 27.6 kms entre el autódromo de Monza y la catedral de Milán, el último día.

Las etapas claves serán la cuarta en Sicilia, la tierra natal de Nibali, con llegada en las faldas del Volcán-Monte Etna, y luego de un recorrido por el norte de la Toscana, la novena de 139 km que termina en el Blockhaus a 2.045 mts de altura en los Apeninos, luego de 30km finales de escalada con tramos de 10° de inclinación, perfectos para seleccionar los favoritos. Después la carrera se dirigirá a los Alpes y las montañas Dolomitas.

Los últimos ocho días serán determinantes en el Giro, iniciando los Alpes el sábado 20 de mayo con una etapa corta de 131 km que termina en el brutal ascenso al Santuario de Oropa, que a decir de Nairo es una contra-reloj en subida y seleccionará aún más la carrera dos días antes del último descanso el lunes.

Bajo un clima dantesco, Nairo logró sobrevivir en el Stelvio en 2014 para luego ganar el Giro.

A partir del martes 23 de mayo el juez será la montaña pura. La etapa 16 sobre 222km con llegada a Bormio, atravieza las montañas Dolomitas con un doble ascenso a la cima techo del Giro, el Stelvio, a 2.758 metros de altura, que hará mucho daño a la mayoría de ciclistas y luego el Gioco de Santa María a 2.502 y un descenso de cuidado. Trás ello, la siguiente jornada de media montaña con final en Canazei será un pequeño respiro para tres días de infierno, que inician el 25 de mayo con la dura etapa de 137km y cinco ascensos en los pasos Pordoi, Valparola, Gardena, Pinei Panidersattel y Pontives.

Luego el viernes 26 vendrá el final en alto en Piancavallo y el sábado trás sortear el Monte Grappa una subida exigente con rampas muy duras en la que primarán “los que tengan más fuerzas” y luego Foza, otro ascenso de cuidado con el que el Giro se despedirá de las cumbres en Asiago, donde Nairo cree posible una llegada en solitario y que el Giro quede decidído “con diferencias sustanciales para defender con tranquilidad el liderato en la contra reloj final” Monza-Milán. Coincidencialmente, en 2017 el Giro centenario y el Tour de France se sellarán en una contra-reloj porque el sábado 22 de julio en Marsella, la penúltima etapa de “la Grand Boucle”, es el cierre real de las hostilidades. La última etapa hacia Paris es protocolaria para el Champagne y el llamado “paseo de los vencedores”.

El director técnico de Movistar, José Luis Arrieta, afirma que cuando se decidió que Nairo corriera el Giro, la idea fue que llegue al Tour de Francia en Julio en la mejor condición.  La preparación cambió, incluyendo el ciclo de carreras previas y más entrenamiento de contra-reloj -en el Giro habrá casi 70 kms- con nueva bicicleta y supervisada por su director. “Si en el camino vemos que puede ganar el Giro, perfecto. Pero el primer objetivo es el Tour y que llegue más fresco que el año anterior. Sabemos que Nibali tiene como prioridad el Giro, pero Nairo es un excelente corredor y si puede ganarlo, lo peleará”, asegura Arrieta.

La respuesta la conoceremos el 28 de mayo en Milán, la capital italiana de la moda, donde lo esperan de nuevo las ruanas rosa. Esperemos que al final de esta aventura italiana trás el Giro centenario, Nairo salga campeón -la oportunidad le es favorable- y haya gastado poco de su tanque energético con el horizonte puesto en su sueño amarillo. El Tour de France le espera un mes después, el 1 de julio, cuando se podrían empezar a tejer…ruanas amarillas!

Elegía por Bruselas

 El 23 de marzo de 2016, con motivo de los atentados en Bruselas (Bélgica), escribí para el diario colombiano El Espectador -del que soy corresponsal en Londres y lo fuí durante 7 años en Bruselas- este testimonio y reflexión personal sobre el espiritu y la verdadera alma de la llamada “Capital de Europa”. Al cumplirse el primer aniversario de esa fecha trágica y El Espectador 130 años, lo reproduzco en mi Blog como un homenaje a la ciudad y su gente que me acogió y terminó de formar, que me abrió las puertas del mundo y que me dio amigos eternos. Y también al diario, que al igual que Bruselas, llevo en el corazón.

“C’était au temps où Bruxelles rêvait … Bruxelles chantait… Bruxelles bruxellait”, Jacques Brel

Me duele Bruselas, en lo profundo de mi alma triste. Mi ciudad ha sido brutalmente atacada por el odio extremista de un pequeño conglomerado que no acepta convivir con los valores occidentales y abusivamente invoca el Islam –una religión que igual que el cristianismo ordena el bien, prohíbe el mal y enseña el amor a Dios y a los hombres- para recurrir al terrorismo ciego invocando una falsa e inexistente Guerra Santa.

Me aflige igual que me había dolido en 2005 mi entrañable Londres cuando ese mismo odio nos sacudió con bombas el 7 de julio, también una mañana.

Mi vida ha transcurrido en Europa por un cuarto de siglo y Bruselas y Londres han sido mis ciudades, mis ejes vitales, en los momentos más definitivos de mi existencia. A ambas las he querido y quiero como mis ciudades esenciales, igual que Cali y Bogotá, donde me formé en Colombia.

Pero indudablemente que Bruselas, a la que cariñosamente llamo “petit village” (pueblo pequeño) porque es una capital multicultural relativamente pequeña -pero a su vez cómoda y tolerante- ejerció la mayor influencia; en ella precisamente trascurrió ese momento fundamental que nos marca para siempre.

Bruselas, la mágica e intimista del Art Nouveau, la de la súblime Grand Place, patrimonio de la humanidad y tal vez la plaza más bella del mundo (sobre todo en agosto cubierta con su gigantesco tapete de flores), está de luto. La Bruselas cosmopolita y fraterna de europeos, africanos, magrebíes y latinoamericanos; la de blancos y negros y todas las razas; la de templos, catedrales y mezquitas; la musical y vibrante del genial Antoine Joseph Sax y su mágico Saxofón inventado en 1840, interpreta estos días, temporalmente, música de réquiem.

La Bruselas de mis amores, la de mi querido cantautor universal Jacques Brel y del Jazzista “titán de la armónica” Toots Thielemans (lúcido y vital próximo a sus 94 años), la del pintor surrealista René Magritte, del arquitecto modernista Victor Horta, la del fértil Julio Cortazar y del gran Georges Prosper Remi, el inolvidable Hergé, creador de “Las Aventuras de Tintín”, las historietas que junto a los relatos de Julio Verne alimentaron mi sed viajera; esa Bruselas ya no es la misma.

Enfrentada por primera vez a esta violencia humana del odio ciego, Bruselas tiene miedo, pero es guapa y abundante en gallardía y entereza. Como me dijo el martes mi gran amiga “bruxelloise” de origen marroquí, Radia Saddouk, “nos devons nous relever, montrer que nos valeurs sont plus fortes et continuer a vivre comme avant” (debemos levantarnos, demostrar que nuestros valores son más fuertes y seguir viviendo como antes).

Mon “Petit Village”

En Zaventem aterricé el jueves 29 de junio de 1989 procedente de la soleada Costa Brava catalana y llovía y llovía. Pero del aeropuerto seguí directo a Lovaina la Nueva donde estudiaba y vivía mi hermano escritor Manuel José.

La pequeña estatua en bronce del Manneken Pis es un símbolo de Bruselas. Cumplirá 400 años en 2018.

Así que realmente llegué a Bruselas la mañana del lunes 3 de Julio, soleada. Pero en los 7 años siguientes en que la viví, disfruté y aprendí a quererla, el sol “brilló por su escasez”. Viniendo del trópico, donde el sol marca nuestro destino y nuestra rutina, me hacía falta y es el único reparo que le puedo hacer a la ciudad. Pero el hombre no controla el clima.

Los intensos fríos del primer invierno bajo cero y la falta de luz -aunque siempre supe que el sol estaba ahí, entre las tenues nubes grises- junto con la carencia de color pues en la ciudad priman los tonos oscuros y grises, la suplí con las riquezas de la vida “bruxellois” y la maravillosa plétora de amistades que contruí; griegos, belgas, suizos, brasileños, españoles, catalanes, ingleses, holandeses, mexicanos, marroquíes y colombianos. La realidad es que Bruselas me conectó con el mundo.

En mis primeros pasos me ayudó el inolvidable Aziz, el amable y servicial conserje marroquí del edificio en que siempre residí, en la rue Philippe Baucq 40, en el barrio de Etterbeek, vécino a las instituciones de la Unión Europea que alcanzaba a vislumbrar desde mi buhardilla. También Christos Zarifis, de Tesalónica y Ozeas da Silva, de Sao Paulo.

Llegué de recibir el Premio internacional José Ortega y Gasset 1989. Trabajé primero como corresponsal para El Mundo de Medellín, fundado por mi amigo Darío Arizmendi y luego en 1991 renové mi vínculo vitalicio con El Espectador que data de la época en que Roberto José Guerrero corría en Fórmula 2  en 1981. Muchos viernes amanecí gustoso escribiendo para el cierre de la sección internacional “El Espectador del Mundo”, con cubrimientos inolvidables como la disolución de Yugoslavia y las guerras étnicas que le siguieron, la crisis del sistema monetario europeo de 1992, entrevistas a Presidentes, Cumbres y Consejos Europeos,  y artículos y entrevistas para la serie “los Ases del Mundial” con que nuestro diario ganó el Premio Simón Bolívar 1995 como mejor trabajo deportivo en Prensa.

Además, nunca dejé la radio y trabajé para el servicio mundial en español de Radio Nederland como corresponsal y luego como Jefe de Redacción en Hilversun en 1995. También fui corresponsal interino de la Cadena Ser de España y de Caracol Radio, mi otra casa periodística en Colombia.

La verdad es que a partir de Bruselas descubrí, viajé y aprendí a amar a Europa, y pude ser testigo de varios de sus momentos históricos como la caída del Muro de Berlín en 1989, las primeras guerras de Yugoslavia de 1991 al 95 y la firma del Tratado de Maastricht que dio vida a la hoy Unión Europea en 1993. A partir de Bruselas estudié mis posgrados en Relaciones internacionales y Ciencias políticas, Estudios europeos y Desarrollo (en la Universidad de Lovaina la Nueva), y entendí, compartí y seguí el proceso de integración de la Unión Europea, como corresponsal y trabajando en la antigua Unidad de Información para América Latina.

Precisamente la estación de metro Maalbeek (la del atentado del martes) era mi parada principal, a la vuelta de mi oficina en la Unidad de Información para América Latina de la UE en la Rue d’Arlon. Siempre pensé que es la única estación de metro del mundo con nombre de cepa de vino! Y el vino, una de mis pasiones, fue otro leal compañero en una ciudad donde se organizan dos certámenes importantes: Monde Selection (desde 1961) y el Concours Mundial de Bruxelles.

Bruselas Turning Point (Bruselas momento crucial)

Bruselas es mucho más que “la capital de Europa” como eufemísticamente se la llama por ser la sede de las principales instituciones de la Unión Europea y alrededor de las cuales gira gran parte de su reconocimiento.

Tintín, el incansable aventurero creado por Hergé, es otro símbolo de Bruselas.

Fue mi punto de encuentro con amigos y colegas entrañables y para toda la vida, con los cuales compartimos jornadas de noticias, noches de cervezas y whiskies de malta, amores y desengaños, Fórmula Uno, conciertos de jazz y música clásica, festivales de trova cubana, rock, música africana y salsa, parrandas en el Bar-Salsa “Cartagena” en la Rue du Marché au Charbon.

Nunca olvido las pitas-gyros griegas en “Plakka” y “Hellas” a la vuelta de la Grand Place, las pizzas turcas en “Efes” en el barrio de Schaerbeek y las cenas de compadres en el restaurante familiar chileno de Adela, “Araucana”, en el barrio de San Gilles.

Crecimos, vivimos y gozamos juntos hasta que nos llegó la diáspora, pero hoy seguimos, aunque dispersos por el mundo, unidos dentro de una fraternidad con que Bruselas nos enriqueció y de la que todos estamos agradecidos.

Bruselas tiene una rica historia, alberga museos fantásticos como el de Africa Central en Tervuren, el Instituto de Ciencias Naturales con la colección de dinosauros más grande de Europa, tiene parques inmensos y lugares inolvidables.

Art Nouveau de 1899 e instrumentos musicales de siempre.

El Art Nouveau, preservado en cientos de edificios, casas, tabernas y restaurantes como “De Ultieme Hallucinatie” (La última alucinación), la Casa-Museo de Víctor Horta y el hermoso Museo de Instrumentos Músicales -con una colección de más de 7000 piezas de todas las épocas- es otro de sus símbolos.

Bélgica es además uno de los principales países impulsores del cómic en el mundo y el aventurero “Tintín” es su creación más importante. En Bruselas, el museo del Cómic tiene más de 6.000 cómics originales.

En Bruselas reí muchas veces con las diferentes indumentarias del Manneken Pis, uno de los símbolos de la ciudad, y su émulo femenino, la Jeanneke Pis, cerca de la famosa “Rue des bouchers” o Calle de los carniceros, pletórica de restaurantes en los que se disfruta la rica gastronomía del país y el plato típico “Moules et frites”, Mejillones con papas fritas. Y a propósito de “frites”, las mejores se comen a toda hora en el kiosko Maison Antoine, en la Place Jourdan, en Etterbeek, otra verdadera “institución europea” donde los funcionarios de la UE hacen cola para comprar y hasta la misma canciller alemana Angela Merkel ha saboreado esta especialidad belga.

Es además una ciudad de hermosas tabernas-restaurantes como el histórico Teatro Real de marionetas de Toone que data de 1830, y salones excelsos de Art Nouveau como “Falstaff”, “Le Cirio”, “La Mort Subite” y “La Porteuse d’Eau” o la barroca “La Chalupe d’Or” en la Gran Place, en la que vivió exiliado el poeta y dramaturgo francés Victor Hugo. En ellas disfruté más de un centenar de las extraordinarias y típicas cervezas belgas –trapistas, lambic y blanche-, las mejores del mundo y del “Pays de la Bière” (El país de las cervezas), con nombres tan éxoticos como Delirium Tremens, Judas, Kwak, Kriek, Doble Engendro, Monseñor, Duvel, Orval y Chimay, entre unas cuantas.

Tiene barrios históricos como Marolles (hoy en pleno rejuvenecimiento), el heterogéneo Saint Gilles en que vivió el otro gran pintor surrealista belga, Paul Delvaux, y en el que sobresale la bellísima alcaldía y el hermoso Hotel Hanon (obra maestra del Art Nouveau).

Al Manneken le llegó en 1987 su compañera.

Además está su centro histórico con las hermosas Galerías Reales pobladas de arístocraticos almacenes y muestras de arte, y recónditas tabernas de cerveza y estaminets escondidas en pasajes semi-secretos que para el turista corriente son imperceptibles como el “Au Bon Vieux Temps” (Los buenos viejos tiempos).

Couleur Café: Schaerbeek y Molenbeek

Los más grandes músicos belgas, Jacques Brel y Toots Thielemans, nacieron en los dos barrios con mayor concentración de población magrebí, estigmatizados hoy con ser la base del “yihadismo” internacional: Brel en Schaerbeek, al noreste, y Thielemans en Molenbeek, al noroeste.

Es un absurdo que la cuna de estos dos hombres de música y unión del espíritu, sean hoy centros de fractura, exclusión, desintegración y desarraigo, y caldo de cultivo del extremismo.

Mi Bruselas era fácil y respetuosa. Se podía caminar tranquilo a cualquier hora de la noche en cualquier barrio, bailar en las discotecas africanas de la zona de Matombé donde compartíamos con los “zairois” (congoleños) que vivían en la tierra de su antiguo colonizador huyendo de la dictadura de Mobutu y rumbeando en las noches, y luego con los ruandeses del exilio por la guerra civil entre Hutus y Tutsis.

Fruto de ese heterogéneo tejido social de Bruselas nació en 1990 el Festival “Couleur Café” (Color Café) en el espacio del histórico mercado Les Halles de Schaerbeek, en pleno centro de Bruselas y hoy convertido en Centro Cultural Europeo. En sus primeras ediciones disfruté de las músicas africanas y afro-cubanas, del famoso cantante congolés Papa Wemba, y bandas como la jamaiquina de Reggae “The Wailers” (la de Bob Marley) y la de Jazz cubano Irakere. El cantante colombiano de salsa Yuri Buenaventura actuó en 2007 y en 2014 en la celebración de los 25 años del Festival.

René Magritte, es uno de los grandes pintores surrealistas y uno de mis favoritos.

Bruselas me dio además la fortuna de escuchar en concierto a cantautores y músicos universales de todos los géneros como el senegalés Youssou N’Dour, el rey del Rai argelino Khaled, el saxofonista camerunés Manu Dibango (el “León de Africa”), al rey del pop africano  Salif Keita de Malí, la banda brasileña Olodum de Salvador de Bahía, las fabulosas Cesaria Evora de Cabo Verde y la argentina Mercedes Sossa, el pianista Philip Glass, grandes del jazz como Ahmad Jamal, Toots Thielemans y Stéphane Grappelli, el extraordinario violonchelista Mstislav Rostropovich y otras estrellas que irradiaron sus teatros.

Schaerbeek fue siempre un barrio multicultural y vibrante con una mayoría magrebí que llegó desde los años 70 cuando Bélgica recibió mano de obra proveniente de Marruecos, en agradecimiento a que ese país aportó más de 45.000 soldados que integraron las fuerzas norafricanas bajo el mando francés para defender el Reino en la segunda guerra mundial. Viví temporalmente en él con mi novia galesa de aquel entonces y nunca tuve problemas, aunque había fracturas sociales incipientes por la falta de integración de la segunda generación magrebí que explotaba la extrema derecha nacionalista flamenca del Vlamms Blok (hoy reconvertido en el Vlaams Belang) con un discurso xenófobo llamando a la expulsión de los inmigrantes.

Molenbeek tuvo un proceso diferente. Barrio dependiente de la industria del acero al que la crisis de la pre-guerra pauperizó, creció con la migración marroquí y turca musulmana de la mano de una fracasada reconversión. Hoy son los hijos y los nietos de aquellos marroquíes los que sufren el efecto de esa depresión, con un 45% de desempleo juvenil y la falta de políticas de integración en un área con 40% de población musulmana y 22 mezquitas, entre ellas la más grande de Bélgica, no lejos de la monumental Basílica cristiana del Sagrado Corazón en Koekelberg, una de las más grandes iglesias católicas del mundo y la mayor construcción en estilo Art Deco. Sin embargo, hay ejemplos de superación y éxito, como Vincent Kompany, capitán de la selección de fútbol de Bélgica, quien nació en Molenbeek.

Mirando al frente

Desde que llegué a Europa en 1989 he visto crecer gradualmente esa fractura y los odios, acrecentados por las guerras europeas (Ex-Yugoslavia) y occidentales (Irán, Irak, Afganistán, Libia, Siria) y los ojos ciegos a los genocidios de musulmanes en Bosnia, al desplazamiento, las diásporas y los refugiados. En 20 años la UE creció de 12 países en 1993 a los 28 de hoy y paralelo a su expansión creció la exclusión de minorías que hoy son el caldo de cultivo de los radicalismos. En Bruselas los jóvenes hijos y nietos de inmigrantes sin futuro económico, no se sienten belgas ni marroquíes y se convierten así en un blanco fácil para los reclutadores del yihadismo. Allí está la fuente.

Bajo su cielo gris, en Bruselas conviven su mágica arquitectura y la multiculturalidad.

Los jóvenes terroristas implicados en los ataques en Paris y en Bruselas, Chakib Akrouh, Abdelhamid Abbaoud, Brahim y Salah Abdeslam, Khalid e Ibrahim El Bakraoui, y los fugitivos Mohamed Abrini y Najim Laachraoui, no representan a la mayoría musulmana de Bruselas, que no es radical. Pero pertenecen a la generación de los años 90 que creció bajo el odio y el rechazo de la extrema derecha belga y de una parte de la población del país.

En mi época bruselense se estimaba que la comunidad musulmana de Bruselas era de 100 mil personas (el 10% de la aglomeración de Bruselas en sus 19 distritos). Hoy asciende al 25,5% (más de 250.000 personas) y los expertos estiman que en los próximos 15 años, el porcentaje de musulmanes de la ciudad puede ser del 50% o más. Es el colectivo que más crece. Desde los años 70 a hoy se cuadruplicó la población magrebí con la reagrupación familiar, pero su integración no es la mejor.

El “estado de sitio” de la ciudad es consecuencia de la tragedia del martes, pero el tema es más serio y profundo. Es la radicalización de sectores del Islam y su prédica de acabar con Occidente. Su base son células de excluídos y fanáticos en las principales ciudades del mundo y su medio para captar a los descontentos son internet y las redes sociales. El alimento de su odio es la segregación y el rechazo a la sociedad occidental y a sus valores de respeto, libertad e igualdad. No es sólo en Bruselas; es en Madrid, en Paris, en Marsella, en Londres, en Birmingham, y otras grandes ciudades y capitales de la llamada Europa comunitaria, donde a veces pareciera que persiste la época de las cruzadas: musulmanes contra cristianos.

Sin integración, entendimiento, compartir valores de vida y paz, seguirán los odios y las fracturas, el descontento y los desencuentros. Como bien lo dijo la alcaldesa de Molenbeek, Françoise Schepmans, “ha habido una ausencia de políticas de acogida y de integración durante años y se ha vivido demasiado tiempo negando el problema”.  Es un tema humano, religioso y social que nuestro planeta no ha podido resolver desde hace casi mil años.

Hoy, mis  amigos marroquíes de Bruselas viven y comparten el dolor de la ciudad pero temen al aumento de esa fragmentación silenciosa gestada por años y a la estigmatización; una cruz a cuestas similar a la que los colombianos portamos prolongadamente gracias al nefasto narcotráfico y a la terrible y triste imagen que nos dió internacionalmente.

JCRD-2016