BACCHUS llega en 2014 a su mayoría de edad

España es el tercer productor mundial de vinos y BACCHUS el concurso internacional más importante del país. Este año cumple en Madrid su duodécima edición pero el evento nació en 1996 y en su primera fase era bi-anual.

Se puede decir que después de 18 años Bacchus ha llegado a su mayoría de edad.

Organizado por la renombrada Unión Española de Catadores (U.E.C.), cada año evoluciona en la calidad de muestras presentadas, la diversidad de su origen y el primer nivel del centenar de catadores y degustadores internacionales que juzgan los vinos en competencia.

Para 2014, la organización, a cargo del Presidente de la UEC, Fernando Gurucharri y su gerente Miguel Berzosa, han logrado el respaldo del famoso Instituto de Masters of Wine en Londres y conseguido que en cada mesa de cata participe un Master of Wine (MW), para dar mayor lustre al concurso. En este sentido, Bacchus es la única competencia internacional reconocida y certificada por la Organización Internacional de la Viña y el Vino, OIV, que incluye tantos Master of Wine (una decena) en su selecto grupo de catadores.

La sonrisa del éxito

Bacchus es igualmente el único concurso internacional de vinos en España que pertenece a la Federación Internacional de Concursos de Vinos (VINOFED), en la que están representadas varias de las más reputadas competencias a nivel mundial.

Además del reconocimiento internacional de la OIV, también tiene el apoyo del gobierno español, específicamente del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente de España (Magrama).

Cerca de 1.800 muestras provenientes de unos 25 países serán catadas en cuatro jornadas de degustación que se celebran en el hermosísimo y afamado Casino de Madrid, el escenario más imponente de todos los concursos de vinos en que he tenido ocasión de participar a lo largo de los últimos 15 años.

Un lugar mágico, imponente e histórico; un altar de cata.

El selecto grupo de catadores invitados cada año lo integran enólogos, Masters of Wine, Masters Sommelier, destacados periodistas especializados y prescriptores, incluyendo los más importantes periodistas españoles del vino, como Andres Proensa (Editor de la revista PlanetAVino y la Guía Proensa), Cristina Alcalá y Víctor de la Serna, redactor de la sección elmundovino.com. Se trata de un plantel de jueces profesionales de gran independencia y experticia, para formar un grupo de primer nivel que respalda las medallas otorgadas en el concurso Bacchus.

BACCHUS 2014: La edición número 12 del concurso se celebra este año del 14 al 18 de Marzo en Madrid, con la participación de un centenar de catadores españoles e internacionales, que tendrán la misiòn de degustar más de 1.600 vinos provenientes de una veintena de países. Las jornadas de cata a ciegas se realizarán durante las mañanas en el Casino de Madrid.

VINALIES Internationales: dos décadas de éxito

El más técnico y exigente de los concursos vinícolas mundiales celebra en 2014 en Paris su vigésimo aniversario y Rincón de cata es uno de sus invitados.

Vinalies Internationales llega a su mayoría de edad, consolidado como una de las degustaciones más serias y demandantes para los selectos catadores que tenemos cada año la fortuna de ser invitados al panel principal, orientado por varios de los más calificados y distinguidos enólogos de Francia y del mundo.

Sello de calidad, Garantía de imparcialidad

El principal sello de garantía es su dirección; la Unión de Enólogos de Francia y su directora Béatrice DA ROS -fundadora del concurso en 1993- cuya energía y disciplina han elevado a Vinalies al primer plano mundial. De sus inicios con menos de 500 muestras, hoy Vinalies recibe 3.500 provenientes de más de 40 países productores y convoca a catadores de 40 nacionalidades. La progresión ha sido constante, del 93% hasta 2003 (2268 vinos) y del 54% entre 2004 y 2014.

“Debemos ser exigentes porque valorar con objetividad un vino, exige mucha preparación, disciplina y experiencia. Pero no deseo que ese juicio sea únicamente de enólogos y por ello siempre hemos defendido la necesidad de balancear ese conocimiento con expertos internacionales, grandes periodistas del vino, productores y renombrados sommeliers”, señala con claridad Béatrice DA ROS. De latinoamérica participan Chile, Argentina, Brasil, México, Uruguay y Colombia.

En Vinalies, durante cinco días y en cata ciega, los degustadores analizan, discuten y valoran los vinos, para determinar si son merecedores a un reconocimiento internacional (medallas). La exigencia es mayúscula puesto que a los  catadores sólo se les informa la añada de los vinos.

Otro de los factores en favor de la respetabilidad de Vinalies Internacionales es que se rige por las normas de la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV) con su ficha de cata en la escala de 100 puntos y paneles de entre 5 y 7 degustadores por mesa, en los que todos los puntajes cuentan (en otros concursos se eliminan el mayor y el menor). Además, hecho fundamental, está autorizada la discusión de cada vino y el presidente del panel incentiva esta dialéctica en el análisis vinícola.

En todos los otros concursos regidos por la OIV, excepto en Vinalies, la discusión en el panel es mínima y sólo ocurre cuando el presidente de mesa lo convoca. Esta falta de deliberación es una de las principales críticas que le hacen al proceso de calificación los concursos anglosajones como el International Wine Challenge (IWC) o el Decanter World Wine Awards (DWWA), en los que si se discute cada vino.

Pero estas connotadas competencias, que reunen anualmente más de 10.000 muestras, no son estrictamente “catas a ciegas” y los degustadores recibimos previamente varios detalles de los vinos, que nos ayudan y facilitan nuestro juicio. En Vinalies, la única facilidad es que la ficha de cata está computarizada y ligada a la red informática del concurso, de manera que no hay forma posible de alterar un resultado después de que el catador ha marcado su puntaje.

No entro ahora en discusiones bizantinas sobre la validez de unos u otros, pero trás mi experiencia personal de más de una década catando en los 15 principales concursos internacionales de vinos, he llegado a la conclusión de que Vinalies es el más exigente y me lleva al máximo nivel de preparación, concentración y análisis. Es una prueba de fuego en mi calendario y el inicio de mi temporada anual de competencias vinícolas (no de las catas, que comienzan en enero y se prolongan hasta los primeros días de diciembre; prácticamente todo el año, con el descanso de Agosto).

“Es muy importante tener notas de cata de los vinos degustados y no sólo un puntaje. Así aprovechamos el saber de los catadores y valoramos aún más sus conceptos. No son máquinas de puntuación”, explica Béatrice DA ROS. En 2014 somos 146 catadores de 41 países, y del grupo son 77 franceses.

Un gran respaldo al concurso lo da la famosa editorial francesa  Hachette, que anualmente publica en su colección Hachette Pratique el libro “Mil Vinos del Mundo”, de más de 350 páginas, recogiendo los resultados de Vinalies Internationales, con comentarios de degustación, fotos y direcciones de los productores. Y el sello final de garantía es la norma ISO 9001 (versión 2008) otorgada a la competencia, que anualmente se revisa con inspectores que nos siguen durante una de las cinco sesiones de cata. Es el único concurso vinícola mundial que cuenta con este reconocimiento internacional de calidad.

Vinalies en crecimiento: La progresión del concurso de los enólogos de Francia es constante. Desde su primera edición en 1993 con 438 muestras, creció más de un 500% en los primeros 10 años (2268 vinos en 2003), y luego un 54% entre 2004 y 2014. En esta vigésima edición degustaremos 3.503 vinos, entre el 1 y el 5 de marzo.

Grandes Burdeos 2011: el año de la ribera derecha

La añada 2011 de los Grandes Crus de Burdeos no es extraordinaria como sus dos predecesoras pero si muy interesante y con expresiones frutales muy seductoras que  confirman la buena calidad de los Merlot y convierten a los vinos de la ribera derecha en los grandes ganadores.

En líneas generales, los vinos más sobresalientes del año son los de Saint Emilion -con algunos de nivel sensacional- y los Pomerol. También se destacan los blancos y tintos de Pessac-Léognan.

En la márgen izquierda del Gironda, los taninos elegantes de los Saint Julien y de buena parte de los Pauillac y Saint Estephe, dan la nota de un año que ofrece en botella mejores expresiones de lo que se especulaba tras la degustación “en primeur” (anticipada) hace año y medio.

Después de catar 95 vinos (17 de ellos blancos) de los 130 que fueron presentados en Londres, me queda la impresión de que 2011 es una añada sorpresa, mejor de lo inicialmente pensado, y que dentro de cinco años empezará a generar comentarios favorables en las mesas gourmet. Probablemente no será una añada de guarda larga pero si de expresión frutal y frescura, con vinos de menor grado alcohólico que sus antecesores y ciertamente no tan complejos.

Los vinos blancos son frescos, muy aromáticos y minerales; brillan por su homogeneidad con excelentes expresiones del Sauvignon Blanc en los Pessac-Léognan y Graves. Entre estos vinos blancos destaco por su frescura y expresividad los de los Châteaux de Fieuzal, Olivier, Pape Clement, Smith Haut Lafitte y Picque Caillou.

Aclaro que a pesar del ritmo constante a lo largo de la degustación anual de la Unión de Grandes Crus de Burdeos (UGCB), me quede sin catar los 15 vinos dulces de Sauternes y Barsac, que según la mayoría de mis colegas especializados, se destacan por su gran calidad y también salen triunfadores.

Y támpoco me alcanzó el tiempo para otra quincena de vinos tintos del interior de Médoc, los Listrac, Moulis y Haut-Médoc.

Un mes atrás, los “Crus Burgueses” 2011 habían dado la médida inicial de una añada que definitivamente fue más favorable a los Merlot, como lo confirmaron ahora los Grandes Crus de la ribera derecha.

En general, los productores se mostraron serenos pero optimistas en sus comentarios sobre los vinos.

“Es muy difícil calificar una añada luego de las históricas 2009 y 2010, que fueron excepcionales en Burdeos”, me dijo Vincent Priou, enólogo-director de Château Beauregard en Pomerol. Y me recordó que después del año 2000, la siguiente añada fue inicialmente menospreciada por la crítica. “Hoy, los vinos del 2001 se muestran elegantes, con mucho carácter y gran estructura”, me argumentó.

Yo estoy de acuerdo con Vincent, e incluso soy más optimista. En los últimos cinco años, a lo largo de múltiples degustaciones de los vinos 2001 de Pomerol y Saint Emilion, he encontrado que una buena parte de ellos son superiores a los 2000. Incluso muchos productores de la ribera derecha me han confesado que el factor “milenio” jugó en contra de la gran calidad que hoy exhibe esa añada semi-olvidada.

Con ello no estoy diciendo que 2011 vaya a tener igual desarrollo o que vaya a superar a las añada 2010 y 2009. Como a todo vino, hay que darle su tiempo debido y seguramente que superará las expectativas, para convertirse en lo que los bordeleses llaman un “millésime clasique”, es decir, una añada clásica.

Entre los 78 vinos tintos catados, hubo uno que me emocionó sobre manera y creo que está llamado a ser uno de los grandes de la añada 2011: Château Figeac, primer Gran Cru Classé “B” de Saint Emilion. Mi único punto de comparación es el sensacional Château Ausone, Primer Grand Cru Classé “A”,  que tuve oportunidad de catar en dos ocasiones en Saint Emilion -junio y julio- con su propietario Alain Vauthier, y que me había dado el aviso de lo que es un vino fuera de serie, por encima de 95 puntos.

Con sobrada razón mis colegas de la Revue du Vin de France los consideraron como los dos mejores vinos de la connotada Denominación de origen. Sin embargo, no tengo referencias directas de los Châteaux Cheval Blanc, Angelus y Pavie. Pero la verdad es que los otros siete primeros Grandes Crus de Saint Emilion presentados en Londres -sin incluir dos de la nueva clasificación 2012 que está en litigio legal-, al igual que la mayoría de sus hermanos menores (los Crus Classés), son vinos de alto nivel, muy equilibrados, con taninos sedosos, muy buena fruta, mineralidad, frescura y amables en el paladar; por encima de los 90 puntos.

Y en cuanto a los Pomerol, sin alcanzar la opulencia de sus vecinos, se muestran muy elegantes y suaves en boca, con mucha fruta roja y taninos amables. La mejor expresión la encontré en los Châteaux Clinet (seductor), Gazin (elegante), Beauregard (fresco) y La Pointe (afrutado). Se agotó el tánico y complejo Château La Conseillante y además me falta degustar íconos como Petrus, Le Pin y Lafleur, y los excelentes Vieux Château Certan, L’Eglise-Clinet, l’Evangile, Le Gay, Trotanoy y La Fleur Petrus, que no son miembros de la UGCB.

En cuanto a las otras Denominaciones de origen, las más homogéneas son Pessac-Léognan (en blancos y tintos) y Saint Julien, mientras que en Saint-Estèphe, Pauillac y Margaux, hay más asimetrías.

Pero como siempre, el tiempo y la guarda, nos darán la última palabra sobre el real potencial de la añada. Será interesante volver a degustar estos vinos 2011 dentro de tres años, para aproximarnos a la respuesta, y luego en 2021, diez años después de la cosecha, para encontrarla.

No olvidemos nunca que con los grandes vinos, al igual que con los bebés, siempre hay que tener paciencia. Estos Grandes Crus 2011 de Burdeos apenas tienen 4 meses en botella; están naciendo!.

Mi selección de los Grandes Burdeos 2011 por Denominación de origen y en órden alfabético:

- Graves y Pessac-Léognan (blancos): Chantegrive, Bouscaut, Carbonnieux, Chantegrive, Domaine de Chevalier, de Fieuzal, Olivier, Pape Clement,  Picque Caillou, Smith Haut Lafitte.

- Graves y Pessac-Léognan (tintos): Les Carmes Haut-Brion, Domaine de Chevalier, Haut-Bailly, Larrivet Haut-Brion, Malartic-Lagraviere, Olivier, Pape Clement, Picque Caillou, Smith Haut Lafitte.

- Saint Estèphe: Lafon-Rochet, Ormes de Pez, Phelan Segur.

- Pauillac: Batailley, Grand-Puy Ducasse, Grand-Puy-Lacoste, Lynch Bages, Pichon-Longueville, Pichon Longueville Comtesse de Lalande.

- Margaux: Brane Cantenac, Dauzac, Durfort-Vivens, Kirwan, Lascombes, Du Tertre.

- Saint Julien: Beychevelle, Branaire Ducru, Gloria, Langoa Barton, Saint Pierre, Talbot.

- Pomerol: Beauregard, Le Bon Pasteur, La Cabanne, Clinet, Gazin, La Pointe.

- Saint Emilion Grand Cru Classé: Balestard La Tonnelle, Canon La Gaffeliére, Cap de Mourlin, La Couspaude, Grand Mayne, Larcis Ducasse, La Tour Figeac, Villemaurine,

- Saint Emilion Premier Grand Cru Classé: Beau-Séjour Bécot, Canon, Figeac, Clos Fourtet, La Gaffeliere, Pavie Macquin, Troplong Mondot y Trottevieille.

* El vino en color corresponde a mi preferido en cada Denominación de origen.

Tradición y elegancia, la vigencia italiana

Italia es el primer productor mundial de vino y la fuerza de su viticultura radica en un amplio mosaico con decenas de cepas nativas, suelos de diversos origenes y un grupo de bodegas líderes de primer nivel mundial que son la punta de lanza de la calidad.

Son los miembros de un club muy exclusivo de 19 familias de consagrados viticultores, reunidos en el llamado Instituto del Vino Italiano de Calidad, con el credo de producir únicamente vinos de primer nivel y de promover esa imagen de grandes marcas.

Todos los productores son garantes de la tradición, de la innovación, y del estilo e identidad de cada región vinícola representada en el grupo.

Se presentaron por segundo año consecutivo en Londres y estuvieron algunos de los hombres más famosos de este universo de calidad. Con ellos tuve oportunidad de aprender de su sabiduría enológica, catando y discutiendo sus vinos.

La sonrisa y sabiduría de más de medio centenar de añadas

Michele Chiarlo es un hombre de una vitalidad extraordinaria, una de las leyendas de la zona del Piamonte, famoso por sus Barolos, Barbarescos y Barberas, y quien elaborará  este año su cosecha número 58!. Chiarlo fundó su bodega en 1956 en Monferrato (Barbera) en las 5 hectáreas de propiedad de su padre y dos años después elaboró su primer Barolo.

“En esa época el vino italiano no tenía presencia internacional porque los que se exportaban eran muy simples y nos tocó trabajar solos, como pioneros, junto a los enólogos Giacomo Tachis y Ezio Rivella (padres de la moderna viticultura italiana), para demostrar que se podía producir vinos de alta calidad”, me dijo Michele, recordando sus comienzos.

Sus vinos buscan la elegancia y armonía, al estilo de los grandes Borgoñas de los cuales es un fanático y en los cuales encontró su inspiración. Hoy sus hijos están completamente implicados totalmente en mantener ese estilo en todos los 23 vinos que produce la bodega en 110 hectáreas de viñas, 60 de ellas propias. El Barolo Cerequio 2004 es fantástico, fresco, especiado y profundo, a la imagen de su creador. Un vino de 94 puntos.

En Piamonte, Gaja es otro nombre emblemático, que en los últimos años ha extendido sus dominios hasta la Toscana y la distribución de vinos finos. Su dueño, Angelo Gaja es un embajador permanente, en el sentido literal, hasta el punto que nos hemos encontrado dos veces en un avión. Estaba de viaje y no vino a Londres y támpoco su hija Gaia, quien presentó el año anterior los vinos y está cada vez más implicada en la dirección.

Gaja es considerado uno de los grandes innovadores en Piamonte y quien introdujo hace 50 años la poda en verde para elevar la calidad. Situado en Langhe, sus Barolos y Barbarescos son vinos de lujo que compiten en precio con los Primeros Crus de Burdeos.

Entre la gama presentada, su vino Langhe (Barolo) Sperss 2008 es magnífico en una añada intermedia, con bello color rojo granate, notas suaves de tostados y café, frutos rojos y en boca elegante, especiado e intenso. Bien merecidos sus 94 puntos.

La toscana es una de las tres regiones más importantes en la producción de vino en Italia, y en el grupo de Grandes Marcas hay cuatro excelentes bodegas con nombres ilustres.

Como el año pasado, Priscilla Incisa della Rocchetta, la hija del marqués Nicolò Incisa (presidente de la Tenuta San Guido) que produce el famoso vino Sassicaia de la denominación de origen Bolgheri, presentó dos vinos; Guidalberto 2009 y un fantástico Sassicaia 2010, pleno de fruta, clase y modernidad, un bebé con muchos años por delante para evolucionar hacia una pieza maestra, que para mi gusto es el mejor que hasta ahora se ha producido y mereció 96+ puntos.

La verdad es que jamás había sentido taninos tan delicados y ningún vino de las añadas anteriores que había catado, me produjo tanto plácer inmediato.

Y es que el plácer y la calidad abundaron la jornada de los grandes vinos italianos, organizada con el apoyo de la revista Decanter en el histórico y céntrico Instituto de Directores en Pall Mall.  El día se inició con una presentación privada -un vino por bodega- ante los Master of Wine, que dirigió y lideró el Marqués Piero Antinori (presidente del Instituto del Vino Italiano de Calidad), continuó con la prensa especializada y los importadores y concluyó con una sesión abierta al público consumidor.

Antinori es uno de los íconos de la Italia vinícola y el creador de los famosos vinos IGT (Indicación Geográfica Típica) que permitieron modernizar la producción y elevar el nivel de los vinos de Toscana, muy encasillados en los Chianti.

Su famoso vino de mesa (Vino da Tavola) Tignanello también alcanzó en 2010 una de las notas más altas y es uno de los mejores elaborados hasta hoy. Basado en un 80% de Sangiovese, es una joya de vino, con tostados suaves, especiado, fruta densa sin ser opresiva y una persistencia y elegancia notables. Otro vino superior, en la escala de los 95 puntos.

Otro icono de Toscana, considerado uno de los personajes más relevantes en Brunello de Montalcino, fue el gran ausente del día. Aunque cada vez viajaba menos y su hijo Jacopo lo representaba, Franco Biondi Santi era una de las leyendas de Italia y sus vinos están considerados entre los más ilustres del mundo.

Franco Biondi Santi, uno de los revolucionarios del Brunello, murió el pasado 8 de abril en su casa campestre de Villa Greppo, la misma donde me recibió en marzo de 2009.

Una leyenda que perdura a través de sus vinos.

Esta foto se la tomé al frente del histórico portal de la bodega, luego de una visita y un almuerzo maravilloso en que nos ofreció un extraordinario Brunello de Montalcino Biondi Santi de 1983, vital y elegante. En Londres fue presentada la añada 2008 que perfectamente podrá recorrer otros 20 años como mínimo. Un vino de carácter, frutoso y especiado, con aromas florales y notas mentoladas, al que le dí 94 puntos.

De la Toscana me desvié entonces a su vecina Brescia, donde Chiara Lungarotti produce un sensacional Torgiano Reserva; el Rubesco Vigna Monticchio con base en las uvas Sangiovese y Canaiolo.

Chiara presentó la añada 2007 de este “single Estate” que deslumbra por sus aromas minerales que recuerdan su suelo arcilloso, notas especiadas de gran persistencia. 93 puntos bien ganados y aún mejor que el 2006 presentado el año anterior.

Y para cerrar la jornada me dirigí al Alto Adigio, donde la familia Lageder produce vinos desde 1823 y desde 2007 elabora según la biodinamia.

Alois Lageder es famoso por sus vinos blancos (Pinot Blanco, Pinot Gris y Chardonnay) que transmiten las notas calizas de las montañas Dolomitas, vinos frescos y vibrantes. Pero en esta ocasión quedé fascinado por su Lindenburg 2009, un tinto elegantísimo que produce a partir de la uva Lagrein , pariente lejano dedo de la Teroldego y que sobresale con  notas de ciruelas negras, especies, taninos sedosos, frescura y una muy notable persistencia en boca. Un descubrimiento muy interesante para cerrar con otros 94 puntos la jornada entre los grandes maestros del vino italiano.

Fue un día exigente pero la recompensa valió la pena, con personajes y vinos fantásticos, que muestran la fortaleza de una Italia vinícola que avanza gracias a la disciplina de estas familias entregadas a producir únicamente calidad, socias de un “club” de grandes vinos que decide por consenso y no por moda o imposición como cierto desacreditado político que en los últimos años manipuló el poder en Italia a su antojo para beneficio de sus veleidades y ambiciones personales.

La ambición del Instituto del Vino Italiano de Calidad es totalmente lo opuesto. Se tiene un objetivo y un horizonte común para beneficio no solo de sus bodegas sino del conjunto del vino del país. De cierta forma es una constante histórica que data del imperio romano; llevar la buena vid al mundo. Y los italianos han sido grandes pioneros y embajadores de las vides y por ende, de los vinos.

Instituto del Vino Italiano de Calidad: Es una asociación que reune a 19 de las más importantes bodegas familiares, todas ellas grandes marcas que tienen como credo la excelencia y calidad vinícola y el objetivo común de promover el vino italiano de primer nivel a través del mundo.

Su presidente actual, el Marqués Piero Antinori, es precisamente uno de los productores más conocidos en el mundo y asume su papel como conferencista, embajador y promotor, en las diferentes presentaciones anuales del Instituto a través del mundo; Australia (Sidney y Melborne), Corea del Sur, Singapur, Rusia (Sochi y Moscú), Canadá (Toronto y Montreal), Japón (Tokio), Brasil (Sao Paulo), Estados Unidos (New York y San Francisco) y Londres.

Las bodegas que lo integran son Alois Lageder, Ambrogio e Giovanni Folonari Tenute, Antinori, Argiolas, Biondi Santi Tenuta Greppo, Ca’ del Bosco, Carpenè Malvolti, Donnafugata, Gaja, Jermann, Lungarotti, Masi, Mastroberardino, Michele Chiarlo, Pio Cesare, Rivera, Tasca d’Almerita, Tenuta San Guido, y Umani Ronchi.

Crus Burgueses 2011: heterogéneos e inquietantes

La selección de los vinos “Cru Bourgeois” de la añada 2011 presentada en Londres, me dejó la sensación de que en el conjunto de la región de Médoc -la llamada margen izquierda de Burdeos- sobresalieron los vinos con mayoría de Merlot o con al menos una tercera parte de esta cepa en el ensamblaje.

Sin embargo, no hay punto de comparación con la gran calidad de las tres añadas anteriores, especialmente las extraordinarias 2009 y 2010. Los cabernets sauvignon -mayoritarios en Médoc (orilla izquierda)- no lograron su mejor punto en la difícil añada 2011, que tuvo una de las vendimias más precoces desde que se tienen registros en Burdeos.

Entonces, como por arte de magia, los Merlot (uva principal de la orilla del frente!) llegaron al rescate para salvar una añada que los bordeleses consideran “buena” y yo me arriesgo a calificar de correcta y realmente muy heterógenea en el nivel de sus vinos ya terminados.  Es mi segunda impresión, trás haber probado durante el último año una buena cantidad de ellos en su proceso de crianza, directamente de la barrica, y a la espera de su puesta en botella.

Para tratar de ser lo más equilibrado posible me atrevo a señalar que los vinos de Burdeos 2011 se beberán pronto, tendrán una guarda y una vida corta, y serán una opción muy interesante para restaurantes, compañías aéreas y la gran distribución. Es una añada para disfrute de los consumidores y cuyos vinos deberán tener precios mucho más abordables que los de sus antecesoras, en un momento de estancamiento del mercado.

La Selección Oficial 2011 se anunció el martes en Burdeos. En su cuarto año de aplicación, la rigurosa muestra de la Alianza de Crus Burgueses redujo de 260 a 256 los vinos escogidos para llevar el sello de distinción Cru Burgués, una referencia histórica de los vinos bordeleses que se remonta a la edad media y es anterior a la famosa de 1855 que estableció los Grandes Crus Classés como el máximo nivel de los vinos de Burdeos y referente mundial de calidad.

Los Crus Burgueses vinieron a Londres por segundo año consecutivo. De los 256 vinos seleccionados en la añada 2011 fueron presentados 183 que representan siete denominaciones de origen: Médoc, Haut-Médoc, Listrac, Moulis, Margaux, Pauillac y Saint-Estèphe. En conjunto estas etiquetas significan el 30% de la producción total de Burdeos y cerca de 30 millones de botellas anuales.

De cata, Jancis Robinson y Juan Carlos

La mayoría de estos vinos recibieron el tapón y la cápsula en junio y catarlos, apenas tres meses después, permite encontrar rasgos indicativos pero no necesariamente definitivos sobre su futuro y evolución. Pero diría que a partir de 2016, cinco años después de la vendimia, seguramente darán mayor plácer. Inclusive puede que antes, en un par de años y luego de una buena aireación.

No se debe perder de vista que la añada 2011 fue una de las más difíciles de los últimos 15 años en Burdeos y los Crus Burgueses -el segundo nivel de calidad de los famosos vinos franceses de Aquitania- muestran una calidad muy diversa. El clima atípico (invierno seco, primavera cálida y verano frío) obligó a los productores a trabajar constantemente en el viñedo y a vigilar mucho las plantas para conseguir vinos de calidad acorde con su estatus. Pero no todos tuvieron los recursos para sufragar los costos extras.

La cata fue larga y compleja, compartiendo con algunos de los más importantes colegas profesionales como la famosa crítica Jancis Robinson, Neal Martin -delegado de Robert Parker para Burdeos-, Chris Kissack -The Wine Doctor- y una decena de Masters of Wine.

Me concentré inicialmente toda la mañana en las cinco denominaciones regionales (Listrac-Médoc, Moulis, Margaux, Pauillac y Saint Estèphe) y caté los 44 vinos que constituían la totalidad de la muestra.

Un burgués de nivel "Cru Classé"

Quedé gratamente impresionado por el buen nivel de los Saint Estèphe, los vinos del norte, y me encantó el Château Beau-Site al que otorgué un puntaje 92+ y que en mi concepto fue el mejor de la presentación general; denso, afrutado, especiado, elegante y mentolado, con notas de cassis, cereza negra, moka y café suave con tostados ligeros gracias a un buen manejo de la barrica. Un vino excelente, al nivel de los Crus Classés.

En la tarde mi tarea fue más difícil porque nunca será fácil escoger de entre casi 140 vinos de las denominaciones Médoc y Haut-Médoc, e igualmente imposible catarlos todos. Enfoqué mis esfuerzos en 30 de las referencias del mercado internacional y al final encontré vinos correctos y modernos, sobre todo en Haut-Médoc, pero algunos demasiado marcados por la madera y algunos con taninos ásperos, lo que me confirmó los problemas del Cabernet en la añada.

Al final me quedé con los extremos: la elegancia y frescura de Château Paloumey y el moderno y tánico Château Belle-Vue, ambos vinos de 89-90 puntos. En conjunto, los Haut Médoc degustados son vinos que van de 86 a 89 puntos. En cambio entre los Médoc, el nivel es inferior y quedé preocupado porque una buena parte apenas alcanzaba los 85-86. Pero destaco dos vinos que acompaño desde hace más de 10 años y que siempre han mostrado regularidad y calidad en aumento: los châteaux Rollan de By y Preuillac (ausente en la foto).

De izquierda a derecha: Saransot-Dupré (Listrac), La Garricq (Moulis), Deyrem Valentin (Margaux), Beau-Site y Coutelin-Merville (Sain.Estèphe), Belle-Vue (Haut-Médoc), Fonbadet (Pauillac), Paloumey (Haut-Médoc) y Rolland de By (Médoc).

Ciertamente que mi selección personal es bastante restrictiva porque en  Burdeos se quedaron 73 etiquetas de las 256 y en Londres me faltaron por catar otras 106. Pero los 10 Crus Burgueses 2011 que escogí creo que son la mejor representación de la selección oficial de la Alianza y de las denominaciones de origen que hacen parte de ella.

Y aunque encontré pocos vinos de un nivel superior y excepcional, la cata fue un buen anticipo para esperar ahora el comportamiento de los Grandes Crus Classés -que se presentarán mundialmente en Octubre- para tratar de vislumbrar con más claridad el verdadero potencial de la añada.

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Niveles de Crus Burgueses: la referencia corresponde a una selección anual y una clasificación de vinos de Burdeos de calidad y de un nivel de precios que varía entre 5 y 15 euros, lo que los hace muy apreciados por el consumidor.

Sin embargo esa disparidad de precios está en relación con la calidad y por ello, hacia el futuro se estudia hacer aún más estricta la selección y restablecer los niveles utilizados anteriormente; Cru Burgués Excepcional y Cru Burgués Superior. Pero esa clasificación fue causa de problemas en el pasado y de su desaparición legal. El presente recomienda prudencia, consolidar el nuevo sistema para convertir en valores seguros los vinos con la referencia Cru Burgués, y luego si iniciar la discusión interna. Pero todos son conscientes de la necesidad de establecer una jerarquía más rigurosa.

Chris Horner y el regreso de los “cuarentones”

Es la historia ciclística del año.

Contra todos los pronósticos, desafiando la incredulidad y a sus rivales consagrados, el estadounidense Chris Horner, a punto de cumplir 42 años el 23 de octubre próximo, ganó la Vuelta a España 2013. Para el ciclismo de alto nivel, es un “abuelo”.

Su triunfo es también una historia moderna de la cenicienta. Gregario permanente y veterano de mil guerras, es el primer estadounidense en ganar la Vuelta a España.

Horner dominó a sus rivales en las montañas

Horner rechazó el dopaje imperante en el pelotón internacional y después de tres temporadas europeas frustantes, 1997-99, se refugió en Estados Unidos donde dominó las carreteras de California, Utah y Colorado, y el circuito norteamericano.

Regresó a Europa en 2005, ya con 33 años (la edad del retiro para muchos deportistas), siempre como gregario para nombres ilustres como Cadel Evans, Alberto Contador, Levi Leipheimer, los hermanos Schleck, y el tristemente célebre fraude, Lance Amstrong.

Entre 2008 y este histórico domingo 15 de septiembre, Christopher Horner labró su “gran golpe” madurando primero en Astana y luego desde 2010 en Radio Schack, trabajando para otros y experimentando su resistencia en infinidad de montañas; en California (ganó la Vuelta en 2011), en Utah y Colorado, en Suiza, en Italia, en Cataluña y en la Vuelta al País Vasco (campeón en 2010), que era su mayor recompensa.

2010 había sido su año estelar, ganando la Vuelta al País Vasco y venciendo a sus rivales de hoy, Purito Rodríguez y Samuel Sánchez. Además fue consistente en las Ardenas belgas (séptimo en la Flecha Valona y en la clásica Lieja-Bastoña-Lieja) y también sólido en las montañas francesas; noveno en el Criterium del Dauphiné Liberé y en el Tour de France, donde fue el mejor del equipo Radio Schack, que desde 2014 se llamará Trek.

Desde 2010 con Radio Schack, Horner ha conseguido sus grandes triunfos.

Las montañas de la ronda francesa lo forjaron y fueron importantes para la preparación y el nivel del siempre sonriente Horner, quien en el Tour de Francia terminó  14º en 2007, noveno en 2010 y 13º el año pasado, a los 40 años!

La longevidad del atípico ciclista, nacido en Japón en la base militar estadounidense de Okinawa donde trabajaba su padre, y criado en las montañas de Oregon, desafía cualquier record. Su victoria en la Vuelta a España 2013 es un premio al coraje, la disciplina y a la filosofía de vida de un ciclista itinerante, que cuando empezó viajaba en una caravana de carrera en carrera y se alimentaba de hamburguesas con Coca Cola.

Algo de paralelo tiene su vida con la del piloto finlandés Keijo ” Keke”  Rosberg (nacido en  Solna, Suecia), quien llegó tarde a la Fórmula Uno (29 años) y que antes de ser campeón mundial en 1982 con Williams, fue un piloto “mercenario”, a destajo, que se inició corriendo en equipos de segunda categoría e iba de circuito en circuito y dormía en su caravana. Rosberg nunca había ganado un Gran Premio antes de 1982 (consiguió una sola victoria ese año) y Horner nunca había ganado una Gran Vuelta de tres semanas.

A Chris Horner nunca lo valoraron como líder pero hay oportunidades únicas en la vida y el estadounidense aprovechó su momento. En las montañas ibéricas demostró que era más que un gregario y que la edad no es barrera cuando existen disciplina y preparación seria, y madurez e inteligencia para correr.

Dice el adagio popular que quien ríe de último, ríe mejor!

La “reconquista” de la Vuelta a España por los escaladores colombianos Urán, Henao y Betancur no se cumplió y sólo Urán tuvo destellos. Quienes si respondieron pero no les alcanzó, fueron Nibali, Valverde y Purito Rodríguez (al final segundo, tercero y cuarto, respectivamente).  Horner en cambio ganó dos etapas, ambas con final en cumbre, siempre se mostró como el más fuerte en las montañas y fue en ellas donde descontó el tiempo perdido con Nibali y venció a todos.

Se puede argumentar que llegó muy descansado a la Vuelta porque apenas regresó a la competición en agosto (no corrió durante varios meses del año después de un accidente) y no tenía el desgaste de sus rivales. Pero nadie puede dudar que ganó la vuelta en el terreno decisivo, en las cordilleras españolas, derrotando a los considerados especialistas de las cumbres, y sin dudar jamás de sus capacidades. Tal vez sus enemigos lo subestimaron y hoy pagan el precio.

Creo que en el fúturo cércano las grandes competencias ciclísticas, que hoy premian y destacan a los pedalistas jóvenes con la camiseta blanca,  deberían instaurar el trofeo y la camiseta Master, para el “veterano” mejor clasificado; y por qué no de color rojo como la del “abuelo” campeón de la Vuelta a España 2013. El alemán Jens Voigt, compañero de equipo de Horner en Radio Schack-Leopard, es el pedalista profesional activo más veterano del pelotón mundial, a los 42 años que cumple este 17 de septiembre.

La victoria de Horner le devuelve el valor deportivo a los “cuarentones”, aquellos campeones que demostraron que en ocasiones hay umbrales desconocidos para deportes de alta exigencia física como el boxeo, el hockey, la natación, el fútbol y el ciclismo. Y si a ellos agregamos el golf, el beisbol y el fútbol americano, los ejemplos son aún más numerosos.

El ciclismo tiene ya un nuevo héroe. Un veterano que aprendió de bicicletas en un taller de reparación y que a su propio ritmo y cadencia, conoció y dominó las cumbres, antes de bajar de ellas como campeón, a los 41 años, 10 meses y  23 días.

Campeones cuarentones:  Ejemplos notables de esta estirpe rara son el boxeador George Foreman (campeón mundial de peso pesado a los 45 años y 9 meses),  la nadadora estadounidense Dara Torres (triple medallista de plata en los Juegos Olímpicos de Pekin, a los 41 años y 125 días), el portero Dino Zoff que fue el capitán de la selección de Italia campeona mundial en España 1982 (a los 40 años y 4 meses), el futbolista camerunés Roger Mila (el jugador más veterano en marcar un gol en un Mundial -USA 94- a los 42 años y 39 días), el estadounidense Chris Chelios que jugó hockey sobre hielo hasta los 46 años y 10 meses, y la tenista checo-norteamericana Martina Navratilova que fue campeona en dobles en Wimbledon a los 46 años y 8 meses. Y superándolos a todos, el canadiense Gordie “Mr.Hockey” Howe, quien jugó profesionalmente hockey sobre hielo hasta los 52 años y es el tercer anotador de la historia de este deporte. Pero Howe hace parte de los “cincuentones”.

* De clasificar Colombia al Mundial de Brasil 2014 y jugar en alguno de los encuentros, el portero “cuarentón” colombiano Farid Mondragón podría detentar el record del futbolista más veterano pues cumplirá 43 años el 20 de junio, en la primera semana del torneo.

La reconquista de España

Contra todos los pronósticos pero certificando la fortaleza y calidad del ciclismo colombiano, el 15 de mayo de 1987 Luis Alberto “Lucho” Herrera ganó la edición 42 de la Vuelta a España; una de las más duras de su historia.

De 179 corredores en la partida, apenas 88 terminaron; el 49%, menos de la mitad!

Luis "lucho" Herrera, gran campeón en 1987 de la Vuelta a España

Herrera, líder del famoso equipo Café de Colombia de los años 80, había acudido a la Vuelta sin pretensiones y con el objetivo de prepararse para el Tour de Francia en julio (terminaría 5º).  En su recorrido triunfal derrotó al doble campeón del Tour 83-84, Laurent Fignon y al español Pedro Delgado, vencedor de la Vuelta en 1986.

Los “escarabajos” colombianos distribuidos en dos equipos, Café de Colombia y Ryalcao-Postobón, conquistaron con honores la Vuelta de 1987. Herrera fue campeón de la carrera y de la Montaña, Postobón triunfó por equipos, los colombianos ganaron 4 etapas y además de “Lucho”, otros tres terminaron entre los diez primeros: Oscar de Jesús Vargas (5º), Henry Cárdenas (9º) y Omar Hernández (10º).

Después de esa notable actuación, los ciclistas colombianos fueron protagonistas pero les ha faltado para volver a ganar la Vuelta. El que más cerca estuvo fue Fabio Parra (2º en 1989) quien perdió con Pedro Delgado por 35 segundos. Exceptuando las buenas presentaciones de Oliverio Rincón (4º en 1993 y 5º en 1994), los últimos años han sido de victorias esporádicas; la última de ellas el 23 de septiembre de 2002 cuando Santiago Botero triunfó en la etapa 16, de montaña, entre Avilés y León.

2013: La reconquista

Hoy los escarabajos colombianos vuelven a estar en la primera página. Los más destacados son Heriberto Urán (subcampeón olímpico de ruta y del Giro 2013) y el “águila de Cómbita” Nairo Quintana, segundo en el Tour de Francia 2013, mejor de los jóvenes y campeón de montaña. Y junto a ellos completan el poker de ases Carlos “bananito” Betancur y Sergio Luis Henao.

Sergio Henao (SKY) y Carlos Betancur (AG2R-La Mondiale), líderes y candidatos

Henao (25 años), Urán (26 años) y Betancur (23 años), son las cartas colombianas en la 68º Vuelta España que acaba de comenzar. Los tres llegan como líderes de sus equipos; Sky y AG2R-La Mondiale. Otros dos prospectos, Winner Anacona (25 años), escudero de lujo del italiano Michele Scarponi en el equipo Lampre-Merida y Cayetano Sarmiento (26 años), segundo de Ivan Basso en Cannondale, completan la cuota.

De nuevo la prensa especializada no señala a los colombianos entre los principales favoritos. Antes del Tour de Francia, muy pocos consideraron a Quintana…y cuanto se equivocaron. Me alegra haber sido uno de los pocos que anticipé su extraordinaria actuación y haber soñado con la victoria final.

La mayoría de los grandes medios, en especial los locales (españoles) considera que la carrera se definirá entre el italiano Vincenzo Nibali (Astana), y los españoles Joaquim “purito” Rodríguez (Katusha), Alejandro Valverde (Movistar) y Samuel Sánchez (Euskatel). Apenas en segunda línea hablan de los colombianos.

Nibali busca el doble Giro-Vuelta

Pero…de esos favoritos, el que llega sin desgaste en sus piernas es Nibali, quien ganó el Giro d’Italia en mayo derrotando a Urán, Scarponi y Betancur, y a diferencia de Rodríguez y Valverde, no corrió el Tour de France. Esos kilómetros extras creo que al final contarán, pero en contra porque la recuperación en un mes es casi imposible.

Como le escribí a mi gran amigo del Club VIP del vino, Juan Manuel Ibañez, 2013 puede ser el año fantástico del ciclismo colombiano, segundo país en el escalafón World Tour de la Unión Ciclística Internacional (UCI), gracias a los segundos puestos en el Giro y el Tour, y las victorias de Nairo Quintana (4º en el ranking mundial) en las Vueltas al país Vasco y Burgos, las grandes actuaciones de Henao y Betancur en la Flecha Valona y Lieja-Bastoña-Lieja, de Nairo en la Paris-Niza, y la Vuelta a Catalunya.

“Tengo la sensación de que este año la Vuelta a España será colombiana y muy probablemente Betancur del AG2R y Henao y Urán del SKY (que van con carta libre) serán los fuertes. Urán es el veterano (26 años), es subcampeón olímpico , será el jefe de filas del Omega Pharma el año próximo, y querrá despedirse del Sky ganando una grande. Betancur es otro super prospecto (23 años) que  fue subcampeón mundial a los 20 años y ganó en 2010 el GiroBio (ex-Piccolo Giro). Este año fue el mejor jóven del Giro d’Italia y quedó quinto. Ojo con él que es tan explosivo como Quintana.

Estos colombianos van como líderes de equipo, descansados, preparados y además se quieren desquitar de Nibali, quien les ganó en el Giro y llega como favorito a la Vuelta. Este año fuimos segundos en el Giro (Urán) y el Tour (Nairo). Ahora nos toca ganar la Vuelta, y Valverde y Purito llegan con las piernas muy usadas y cansados.

Y otro que puede meterse entre los diez primeros, si está bien recuperado, es Winner Anacona del Lampre, quien el año pasado terminó 19 en su primera carrera de 3 semanas, precisamente en la Vuelta a España. Viene de una para larga porque se rompió la clavícula a principios de año y su temporada se cortó, pero en el Lampre ocurre que los gregarios son mejores que sus líderes. Como el otro colombiano, José Rodolfo Serpa, que fue el mejor del Lampre en el Tour, mientras que el líder Cunego (otro de la época EPO) llegó a 2 horas!”

Urán deja Sky por el Omega-Pharma y será la segunda carta si Henao flaquea

Me gusta ser optimista y es la hora de creer en un ciclismo limpio, que empieza a exorcizar sus demonios de doping, transfusiones, EPO, Nandrolona y demás fármacos y trampas que generaron campeones como Lance Amstrong, Ivan Basso, Floyd Landis, Riccardo Ricco, Iban Mayo y los hermanos Schlek. Y eso que no cuento a los confesos Jan Ulrich, Erik Zabel, Bjarne Riis, Alejandro Valverde, Marco Pantani (q.e.p.d), y tantos y tantos otros de la época Amstrong  que aún no han cantado….pero la lista es inagotable.

El ciclismo colombiano es uno de los mejores del mundo y la generación actual, forjada desde temprana edad en Europa y compitiendo contra la élite mundial, tiene todo para seguir dando sorpresas. Son jóvenes entre los 22 y los 27 años, sin contaminación farmacológica, varios ya integrados en algunas de las mejores escuadras, plenos de talento y de glóbulos rojos, con hambre de triunfo. Otros más vienen en camino.

Todos sabemos que cuando los ciclistas pasan de los 30 años, su curva de rendimiento comienza a disminuir y que los que eran amigos del uso y del abuso, sufren la falta de transfusiones y de todo aquello que tomaban hasta hace tres años.

Con apenas 25 años, Henao lidera a Sky en la Vuelta a España

En igualdad de condiciones, los “escarabajos” colombianos son los mejores en las montañas. Los herederos de “Cochise” Rodríguez, José Patrocinio Jiménez, Luis Herrera, Fabio Parra, Oliverio Rincón, Santiago Botero y Juan Mauricio Soler, son muchos y están preparados.

A la Vuelta a España Sergio Henao llega como líder de Sky -el mejor equipo del mundo actual- y estará respaldado por su gran amigo Rigoberto Urán. El año anterior fue 14 pero trabajó como escudero de Chris Froome. Y en el Giro trabajó para Rigoberto, quien ahora le devolverá el apoyo.

Betancur, al frente del AG2R-La Mondiale con el veterano Domenico Pozzovivo (30 años), será un rival de mucho cuidado. “Bananito” es tan explosivo en la montaña como Nairo Quintana, tiene su misma edad y es mejor escalador que sus dos compatriotas de Sky. En cierto sentido me hace acordar del “diablo” Claudio Chiapucchi pero sin tomar los riesgos de largas escapadas. El punto flaco es la falta de un equipo sólido que lo respalde.

Los cinco colombianos tienen la experiencia de haber corrido previamente carreras de tres semanas y todos llegan con menor desgaste que los favoritos ibéricos “purito” y Valverde a una Vuelta a España de alta montaña, con 11 etapas que terminan en cima.

Es una lucha de generaciones en la que los jovenes de 25 lucharán contra los veteranos con más de una década como profesionales, los que ya superaron la treintena.

Winner vuelve a su mejor nivel y puede sorprender en España

El podio final es factible y la victoria es la meta para Henao, Urán y Betancur, sin descartar un cambio de papeles en Lampre-Mérida que le podría dar vuelo a Anacona, subcampeón del GiroBio en 2011 y con un biotipo ideal (1.79 mts y 65 kilos). Scarponi abandonó la Vuelta a España en su última participación en 2011, que fue su mejor año como ciclista. Con 33 años y más de 11 en activo, sus piernas no tienen hoy el calibre para las grandes montañas. Winner es el relevo ideal.

Aunque están hoy en cuatro equipos diferentes, los cinco colombianos han crecido juntos en Europa. Urán es el pionero y llevó a Henao a Sky, mientras que Betancur, Sarmiento y Anacona, desde 2009 compartieron en Italia muchas carreras y protagonismos. Son la nueva sangre del ciclismo colombiano, que al parecer, a algunos medios de prensa les cuesta reconocer. En el pelotón de ciclistas ya son referencia, se les respeta y se les vigila.

Una victoria en la Vuelta a España podría ser el colofón de un año mágico para el ciclismo colombiano. Y vienen muchos más.

Los ciclistas colombianos han ganado 24 etapas en sus participaciones en la Vuelta a España desde 1984 cuando José Patrocinio Jiménez terminó séptimo en su debut junto a su compatriota Edgar “condorito” Corredor, quien fue el mejor neo-profesional.