Dan Wheldon: un campeón olvidado

La muerte trágica del piloto inglés Dan Wheldon, implicado en uno de los choques múltiples más dramáticos del automovilismo estadounidense, nos ha devuelto a la realidad del peligro implícito que tienen las carreras de autos y del respeto que le debemos a los valientes que luchan por el triunfo detrás del volante.

El último gran piloto muerto en la pista, con millones de tele-espectadores siguiendo la prueba de Fórmula Uno, era el brasileño Ayrton Senna, el 1 de mayo de 1994 en Imola; una fecha que parece hoy lejana.

En Estados Unidos el campeonato de autos tipo Fórmula más importante es la llamada Indy Car que, entre sus características y diferencias con la Fórmula Uno, se corre en su mayoría en pistas en óvalo con peraltes que impulsan los coches a velocidades superiores a los 350 kms/hora, y en las que los sobrepasos son más frecuentes pero a su vez más delicados.

El accidente en las 300 Millas de Las Vegas, que le costó la vida a Wheldon, es una prueba de ello. Pero, los óvalos norteamericanos son parte de la historia y la cultura automovilística estadounidense, y tienen en el famoso “brickyard” de Indianapolis su máxima expresión.

En esa pista son muy pocos los europeos que han triunfado y uno de los pocos que lo consiguio dos veces fue Dan Wheldon, en 2005 y este año, cuando el líder John R. Hildebrand, se accidentó en la última vuelta y le sirvió la victoria en bandeja. Los otros dobles triunfadores del viejo continente son el escocés Darío Franchitti (2007, 2010) y el holandés Arie Luyendyk (1990, 1997).

Wheldon, fue un campeón olvidado, que terminó en Estados Unidos por falta de recursos para intentar la Fórmula Uno. Campeón en Karts y compañero y rival en los años 90 en Fórmula Ford de Jenson Button (campeón mundial de F-1 en 2009), Wheldon en 10 años en la F-Indy norteamericana fue el mejor novato en 2003, campeón en 2005, consiguió 16 victorias en total y terminó cinco veces en el podio de las 500 Millas de indianapolis, dos de ellas como ganador, y dos segundo.

Dan Wheldon (Foto: Foxsports.com)

Fue en Estados Unidos donde obtuvo el reconocimiento y los triunfos que no logró en Europa. Se convirtió en un héroe en tierra ajena, que fue tentado en su momento por la Fórmula Uno pero no llegó. A finales de 2006 recibió una oferta del equipo BMW Sauber pero la declinó cuando supo que no se le ofrecía un contrato regular sino como piloto de reserva. En ese momento estaba vinculado al equipo de Chip Ganassi en F1, y aunque consideró la Fórmula Uno como un objetivo serio, el tiempo pasó.

Su muerte, cinco años después del novato norteamericano Paul Dana en la Indy Car y 17 años despúes del gran Ayrton Senna, es una señal clara de que las pruebas automovilísticas son de alto riesgo y de que la fatalidad no es ajena a ellas, así las extremas médidas de seguridad y la resistencia de los autos al impacto, nos hagan pensar lo contrario.

El horrible choque múltiple en el óvalo de Las Vegas durante la prueba de cierre del campeonato Indy, es la imagen dramática del automovilismo. Quince autos implicados en la colisión, varios de ellos proyectados como misiles en llamas contra las barreras de protección, e increíblemente una sóla víctima. Triste pero es la realidad de este deporte.

El Pit No. 13, al igual que el automovilismo mundial, está de luto y comparte el dolor por la muerte de otro campeón en la pista. Paz en su tumba.

* Originalmente esta columna iba a estar dedicada a otro bicampeón consagrado el domingo; el australiano Casey Stoner, quien celebró el segundo título en Moto GP triunfando en su país el mismo día de su cumpleaños 26. Horas después Dan Wheldon moría en Las Vegas. Stoner puede esperar mientras se reabre el Pit No.13.

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