All Blacks para siempre

Kāore he tīma i tua atu i a rātou mō te purei whutupōro, he toki katoa rātou (En lengua Māori: No hay mejor equipo que ellos jugando rugby, todos son estrellas)

El más grande, Jonah Lomu (Foto: The telegraph)Aprendí a querer el Rugby, el verdadero, viendo jugar al fantástico neozelandés Jonah Lomu, uno de los más grandes de la historia de este deporte.

Fue en 1995, cuando mi novia surafricana me enseñó la maravilla táctica de este rudo deporte y descubrí la magia de grandes atletas como ese gigantesco alero de 1.96mts de altura y 125 kilos de fuerza bruta, que con un ritmo de acelaración armónica permanente era imparable para las defensas rivales. “Big Man“, el gran hombre que hizo famosa la camiseta negra número 11 de Nueva Zelanda -los llamados All Blacks- era un ídolo para ella y para los amantes del mejor rugby.

Esa Copa Mundo la seguimos juntos en Paris hasta la gran final. A los 20 años, Lomu era una estrella naciente, que se desplazaba al ritmo de sus ancestros de Tonga con un movimiento elusivo y firme. En su mejor momento y sin ser un velocista, llegó a correr los 100mts planos en 10.8 segundos.

Ese monstruo de fortaleza le convirtió cuatro tries en la semifinal a los inventores del rugby -Inglaterra- pero en la final contra Suráfrica jugó disminuído por una extraña intoxicación que afectó a los “All Blacks” a dos días del encuentro definitivo y que ha sido atribuída a un sabotaje de los alimentos. Lomu fue bien controlado en la cancha y en tiempo extra y con el presidente Nelson Mandela en el estadio, la nueva Suráfrica saliente del “Apartheid” (régimen de segregación racial) ganó la Copa Mundo en su primera participación oficial. Mi novia tuvo un éxtasis deportivo.

Jonah Lomu fue electo el mejor jugador del torneo y ese mérito fue mi consuelo. Aunque nunca fue campeón, hasta hoy es el mayor anotador en la historia de los mundiales de rugby y su record de 15 tries, se antoja difícil de batir. Para mi, Lomu es la imagen del rugby y uno de los símbolos de Nueva Zelanda. El otro es la ancestral Haka, la danza nativa maori para desafiar al rival.

El efecto psicológico de esta vistosa danza -originalmente de guerra- no está medido científicamente pero hoy es el saludo corriente para asustar al enemigo antes de iniciar el partido y en este mundial ha sido efectivo.

Este domingo Nueva Zelanda llega por tercera vez  invicto a una final mundial y le toca jugar en el estadio histórico de Eden Park, el mismo en que se coronó hace 24 años como el primer campeón mundial de este deporte. Y coincidencia de la historia, su rival será el mismo viejo enemigo: Francia, su piedra en el zapato.

Hace 24 años, el 20 de junio de 1987, los All Blacks consiguieron su primer título derrotando 29-9 al equipo azul. Construído en 1900 para cricket, remodelado y ampliado varias veces, Eden Park es su estadio fetiche, el único que ha sido sede en dos mundiales y lo será igualmente en 2015 cuando la copa será compartida entre Nueva Zelanda y Australia.

La maquinaria neozelandesa sólo ha pérdido 13 partidos en Eden Park y ha ganado más de 70. Su última derrota fue en 1994 en un juego amistoso frente a…Francia (23-20), su fantasma desde esa época.

En el mundial de 1999 los franceses derrotaron 43-31 a los favoritos All Blacks en el templo del rugby en Twickenham (Londres), a pesar de dos tries de Jonah Lomu y los eliminaron de la final que luego Francia perdería 35-12 contra Australia. Cuatro años después Nueva Zelanda se cobró la revancha en el torneo en Australia y venció a Francia 40-13 por el tercer puesto. Pero en el último mundial hace cuatro años, por primera vez en la historia Nueva Zelanda quedó fuera de las semifinales al caer derrotada 20-18 frente a…Francia.

All Blacks (Póster promocional)

Nueva Zelanda quiere completar su revancha y las estadísticas la colocan en ventaja porque ha llegado dos veces a la final y ganado una, mientras que Francia ha fracasado en ambas ocasiones.

Después de los legendarios Lomu, Tana Umaga, Aaron Muller, Mark Ellis y Joe Rokocoko, la armada neozelandesa tiene hoy como estrellas a Ma’a Nonu -que juega siempre con zapatillas rojas-, el pateador Piru Weepu, Richard Kahui, Israel Dagg, Cory Jane, Jerome Kaino, el excelente defensor Brad Thorn y su capitan Richie McCaw.

Ya venció el pasado 24 de septiembre a Francia en la etapa de grupos (37-17) y es ampliamente favorita frente a un rival irregular que arrastra dos derrotas y un juego que no convence. Lo cierto es que 16 años después de la final pérdida en Johannesburgo, Nueva Zelanda está lista para recuperar la corona y demostrar que su rugby es el mejor del mundo. Jonah Lomu estará alentando al equipo en el estadio y yo frente al televisor con mi esposa británica haciendo fuerza por esa victoria esquiva.

A los temidos All Blacks, la fusión de la fuerza aborigen polinesia y los emigrantes europeos que llegaron a las islas en 1642 (150 años más tarde que Cristóbal Colón a América), les quedan 80 minutos para refrendar su poderío.

Nau mai Aotearoa!,  Nau mai tiamupiana!, Bienvenida Nueva Zelanda!, Bienvenidos campeones!

 

Un comentario en “All Blacks para siempre”

  1. Excelente articulo. Doy por hecho que si supiera un poco mas sobre rugby, seguiría fervientemente a los All Blacks. Y espero que ganen el Mundial! Un abrazo.