Prisión para los malos árbitros

Esta una ovación para David y el Ddraig Goch.

Confieso que al escribir este homenaje a la garra, el coraje, el pundonor y la calidad del rugby jugado por País de Gales en la copa mundo que se cumple en Aotearoa (nombre nativo en maorí de Nueva Zelanda), estoy aún adolorido e irritado por la escandalosa injusticia que influyó en su eliminación.

Pero a la vez, me siento orgulloso de que la más pequeña de las naciones británicas, haya mostrado al mundo el valor del buen rugby, el honor de los grandes frente a la adversidad, la fuerza del David frente a un Goliat sin méritos -Francia- que por obra y gracia de la desastroza decisión de un árbitro llega sin pena ni gloria a la final del torneo.

Es cierto que en todos los deportes hay jueces mediocres y que como seres humanos tienen derecho a equivocarse, pero hay límites y para algunos de ellos debería existir la prisión y el ostracismo, cuando se trata de actuaciones que “matan el deporte”.

El irlandés Alain Rolland, es uno de ellos. Vaya uno a saber si adolorido por la eliminación de su país de la copa mundo por los galeses -en un partido del más alto nivel técnico- decidió cobrarse la venganza y expulsó al capitán de Gales, Sam Warburton, por un varonil tackle contra el francés Vincent Clerc.

El dragón galés (Imagen Wikipedia)

Francia ganó por un mínimo punto, no convirtió ningún try y se defendió todo el segundo tiempo, acorralado por la furia galesa desatada por sus 14 caballeros  impulsados por el espíritu del dragón rojo galés, Y Ddraig Goch. La suerte les sonrió. Ah…si Leigh Halfpenny hubiera convertido ese penalti a seis minutos del final, o si Stephen Jones no hubiera fallado en el juego las tres patadas más importantes de su carrera.

Los que queremos profundamente el deporte y creemos en su esencia, debemos ponernos de pie y aplaudir y ovacionar a Gales, que durante 3/4 partes del encuentro luchó con un hombre menos -además uno de sus mejores- y perdió sólo en los últimos minutos, apenas por un punto (9-8).

Falló los penaltis decisivos y permitió a Francia -una de las peores escuadras del campeonato- llegar a la final con dos derrotas en su haber y tal vez con el único logro de haber eliminado a dos equipos británicos; Inglaterra y ahora Gales con ayuda arbitral.

La historia de David y Goliat no se repitió, pero las sabias y dignas palabras del entrenador galés Warren Gatland, resumen lo ocurrido en la grama del estadio de Auckland:  “sentimos que el destino del resultado nos lo quitaron de las manos con la tarjeta roja”.

El consenso general después de comparar y analizar otros tackles durante el campeonato, es que la falta podría merecer amonestación pero nunca una expulsión. El rugby (no confundir con el llamado fútbol americano) es un deporte de hombres, rudo, de fuerza. Como lo dije en su momento en mi twitter, el rugby no es un juego de muñecas!.

Los árbitros que reciben sobornos o arreglan partidos, son juzgados y van a la cárcel.

Propongo que mínimo se instaure la prisión preventiva para los silbatos que matan el deporte, como Alain Rolland o el inglés Howard Webb que pitó la final del mundial de fútbol entre España y Holanda y a punta de tímidas tarjetas amarillas dejó prosperar el juego socio, la patada violenta y una cadena de fouls holandeses del peor y más bajo nivel, contra la elegancia y el toque español. La diferencia es que a pesar de la mediocridad de Webb, el año pasado en Suráfrica se impuso el buen fútbol.

Cymru am byth! Gales para siempre!

* Tackle: en el rugby o el fútbol americano, agarrar, asir, forcejear, acción de agarrar o de impedir que un jugador rival corra. En el fútbol, salir al encuentro de un adversario, entrada con los pies para obstruir o impedir el paso de un jugador contrario.

* Try: ensayo, equivalente en el rugby a un gol de campo. Se consigue cuando el jugador apoya el balón sobre la grama detrás de la línea del equipo rival. Similar al “touchdown” del fútbol americano.

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