De Seaman a Gareth: la hidalgía del vencedor

Cuando la nobleza y gallardía afloran naturalmente se engrandece el espíritu humano y cuando gracias a ellas se reconforta al vencido, genera momentos sublimes que nos emocionan profundamente y merecen un espacio especial y permanente en nuestra memoria colectiva.

Reza un antiguo proverbio chino que una imagen vale más que mil palabras y la noche de este miércoles 4 de julio, varias de ellas, unas actuales y otras de hace dos décadas, me confirmaron su fuerza y vigencia en el fútbol.

Copa Mundo Rusia-2018, Spartak Stadium (Moscú), Julio 3.

Me confirmaron el señorío y caballerosidad de Gareth Southgate, el técnico de la selección inglesa de fútbol, y me recordaron que las victorias de Inglaterra sobre Colombia en dos mundiales de fútbol separados por 20 años, tienen también un vínculo con el altruismo y la distinción.

En medio de la celebración de los jugadores ingleses después de vencer en la tanda de penaltis a Colombia, Gareth Southgate, se acercó a consolar junto con el técnico José Pekerman al mediocampista colombiano Mateus Uribe, quien erró el cuarto disparo.

Copa Mundo Francia-1998, Estadio de Lens, Junio 26.

Allí, en mitad de la cancha en Moscú, el técnico inglés, conocedor en carne propia del dolor profundo del derrotado, abrazó a Uribe para reconfortarlo. En la noche del 26 de junio de 1996, hace 22 años, en la segunda semifinal de la Eurocopa en el mítico estadio londinense de Wembley, Southgate, también mediocampista, falló el sexto y definitivo penalti contra Alemania, que a la postre saldría campeona.

Eurocopa 1996, Estadio de Wembley (Londres), Junio 26.

En ese instante de soledad y dolor, su técnico Terry Venables fue a consolarlo, igual que hizo Pekerman con Uribe. Pero también llegaron el capitán de Alemania Jurgen Klinsmann y el delantero Oliver Bierhoff, al igual que sus compañeros, entre ellos el portero David Seaman, quien lo abrazó y lo acompañó a salir del campo.

Copa Mundo Rusia-2018, Moscú, Julio 3.

Ese recuerdo persiguió a Southgate toda su vida como jugador hasta 2006 y luego como técnico de Inglaterra desde hace apenas dos años cuando se propuso “exorcisar ese demonio”. También tenía en su memoria como jugador el dolor de Colombia en el Mundial de Francia 98, porque estuvo en el banco de aquel partido hace dos décadas. De allí ese abrazo expontáneo y generoso el martes a Mateus Uribe y luego al capitán de Colombia Radamel Falcao; gestos que reflejan su talante y calidad humana.

Igualmente revelador es el momento en que el defensor inglés Jordan Henderson, quien marró su penalti contra Colombia (el tercero detenido por el portero Ospina), pasa a saludar a un desconsolado James Rodríguez –no jugó contra Inglaterra por estar lesionado- llorando solitario en medio del desértico y lúgubre banco de Colombia.

Copa Mundo Rusia-2018, Spartak Stadium (Moscú), Julio 3.

Esas imagenes me devolvieron a la tarde del 26 de junio de 1998 en Lens (Francia) cuando por primera vez se enfrentaron en una Copa Mundo Colombia y los inventores del fútbol. Ese día, en el encuentro definitivo de la fase de grupos, Inglaterra encabezada por David Beckham, David Owen, Gary Neville y Alan Shearer, nos venció 2-0 y dominó a un equipo de figuras encabezadas por un veterano Carlos “el pibe” Valderrama, Freddy Rincón, Mauricio Serna y Harold Lozano.

El marcador hubiera podido ser más abultado pero esa tarde nuestro portero Farid Mondragón atajó todo tipo de disparos y fue el héroe que salvó a Colombia de una humillante derrota. Al terminar el encuentro, desconsolado, se arrodilló a llorar al frente de su portería.

De nuevo surgió esa gallardía de los creadores del fútbol que engrandece el deporte y el espiritu. Primero fue el joven debutante delantero de 18 años, Michael Owen, quien se acercó a abrazarlo y consolarlo (Foto No.2). Mientras tanto, en un gesto solidario que aún me hace erizar la piel de emoción y agradecimiento, el guardameta inglés David Seaman atravezó el campo hasta llegar donde Farid para levantarlo y reconfortarlo.

Copa Mundo-Francia-1998, Lens, Junio 26.

Y allí, en medio de ese abrazo universal del fútbol entre el vencedor y el vencido, unidos en ese instante único de profunda solidaridad y silencio compartido, Mondragón derramó sus últimas lágrimas en el hombro derecho de Seaman antes de salir ovacionado de la gramilla del estadio de Lens.

Entre Southgate, Seaman, Mondragón, Owen, Mateus Uribe, Falcao, Henderson, James, hay un nexo extraño e invisible con Inglaterra difícil de explicar con palabras.

Hablan mejor las imagenes.

Son momentos maravillosos e inolvidables de enorme significado e impacto, son expresión de respeto y sentimientos profundos;  instantes fugaces e inspiradores reconfortando al vencido que merecen elogio y aplauso: la imagen de un vencedor con clase.

El record: En Brasil 2014, Farid Mondragón volvió a ser ovacionado; el 24 de junio cuando ingresó a la cancha del estadio Arena Pantanal en Cuiaba, para jugar su tercer mundial (16 años después de Francia) y los últimos minutos del partido de fase de grupos entre Colombia y Japón. Tenía 43 años y 3 días, y se convirtió en ese momento en el futbolista de más edad en jugar en una Copa Mundo. En Rusia 2018 lo destronó de ese record el egipcio El-Hadary, también portero, que el 25 de junio, a los 45 años y 161 días jugó el último encuentro de su selección contra Arabia Saudita.

 

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