Bordeaux 2015: añada inquietante en Médoc

La primera aproximación a la calidad de los vinos de Burdeos de la muy cotizada añada 2015 es positiva pero reveladora de la diversidad en las diferentes apelaciones de la ribera derecha en Médoc y en algunos casos de riesgos excesivos adoptados por productores ilusionados con una cosecha considerada al nivel de las grandiosas 2000, 2005, 2009 y 2010, que marcaron un antes y un después en los grandes vinos franceses.

La presentación en Londres de la selección oficial de los vinos Cru Bourgeois de Médoc, ante los más importantes importadores, críticos y expertos mundiales del sector, permitió una valoración inicial de los vinos luego de terminada su crianza y finalmente en botella desde hace más de tres meses, que anticipa una diversidad inesperada con vinos que serán excelentes para guarda, otros de consumo rápido y una parte en un limbo extraño generado por el uso excesivo de madera nueva y de tostados altos que produjo vinos astringentes, duros y algo rústicos.

Los Cru Bourgeois constituyen el segundo nivel de calidad de los vinos de Burdeos, el eslabón entre los afamados y exclusivos Cru Classés (que harán su presentación a mediados de Octubre) y los vinos más genéricos de menor rango.

Mi primera impresión de la añada no anticipa la homogeneidad y elegancia general del 2010, la fuerza de los 2009 en Médoc, ni el carácter firme y directo del 2005, añadas que para mi son las mejores de este siglo hasta hoy y que deleitan cada vez que abro una botella. En cierto sentido guarda semejanza con la excelente pero diversa añada 2000, igualmente elogiada en su momento pero de resultado dispar después de 15 años en botella.

La nueva selección anual de los Cru Bourgeois (añada 2015) -la octava desde la constitución de la Alianza de productores de Médoc para elevar el nivel de calidad- eligió 271 etiquetas (siete menos que en 2014) provenientes de siete de las ocho Denominaciones de Origen, las cuales constituyen algo más del 30% de la producción vinícola en Médoc; 32 millones de botellas que se comercializarán a partir de Octubre en todo el mundo.

En el clásico edificio de la Academia Británica (British Academy) en Londres, tuvimos la oportunidad de catar junto con Jancis Robinson, Oz Clarke, Charles Metcalfe (fundador del concurso International Wine Challenge), Steven Spurrier (creador de los Decanter World Wine Awards) y Neal Martin (sucesor de Robert Parker), una muestra muy representativa de la selección realizada en cata ciega por expertos franceses; 189 vinos de los 271 que obtuvieron la certificación para la añada 2015.

Calidad y diversidad

Después de haber seguido en Burdeos la cosecha 2015 tenía mucha expectativa sobre su resultado final y coincidimos en criterios sobre la muestra que despiertan inquietud. Una gran añada la define la homogeneidad, profundidad y elegancia de los vinos, y ese carácter no se aplica a todas las denominaciones y diría que a la mitad de la muestra. Pienso, al igual que Neal Martin y Oz Clarke, que algunos productores se “excitaron” demasiado y “amaderaron” más de la cuenta los vinos, con un resultado que no fue el más adecuado.

Por su nivel de excelencia, los Cru Classés serán la médida más clara de la añada, y para ello tocará esperar algunas semanas. Mientras tanto, esta primera aproximación permite anticipar que los vinos de las cotizadas denominaciones Margaux, Pauillac, y de las interiores de menor prestigio como Moulis y Listrac son los más logrados, en tanto que los de Médoc, Haut Médoc y Saint Estèphe, aparecen como los más irregulares, muy probablemente en relación con la diversidad de sus suelos y de parcelas.

Un Pauillac de excepción

Otro hecho interesante es la calidad y elegancia sobresaliente de vinos con “toque femenino”; los elaborados y vinificados por enólogas y por propietarias, que seducen inmediatamente por la armonía y tersura de sus taninos, en contraposición a vinos más corpulentos en los que la madera nueva domina y obligará a esperar al menos cinco años de evolución para confirmar su balance definitivo.

Aclarando que cada vino tiene su propio ritmo de desarrollo en botella y que en las grandes añadas la buena guarda y el tiempo es la medida final de calidad, es claro que en Médoc los vinos de las denominaciones Margaux y Pauillac, serán los estandartes de la añada 2015 y junto a los consistentes Saint Julien, los homogéneos Pessac Leognan y los vibrantes Pomerol y Saint Emilion de la ribera derecha, se llevarán las palmas.

Margaux, Pauillac y Saint Julien (que no tiene Cru Bourgeois pero cuenta con 10 Crus Classés), son generalmente las denominaciones más apreciadas y distinguidas en Médoc y la muestra catada en Londres confirman esa constante.

Elegancia, complejidad y “toque femenino”

Entre los ocho vinos de Margaux presentados destaco el complejo y seductor Château Mongravey de Karin y Regis Bernaleau y el elegante Paveil de Luze, la última añada de mi amigo el Barón Frédéric de Luze (ex-presidente de la Alliance des Crus Bourgeois de Médoc) quien en 2009 apadrinó mi entronización en la selecta cofradía de los Comendadores de Burdeos y falleció en julio del año anterior. Diferentes en su estilo y porcentaje de Cabernet Sauvignon y Merlot, ambos sobresalen por su armonía; el primero gozará de una guarda larga y el segundo se degustará más pronto.

Elegancia seductora en los Margaux

La denominación Pauillac, considerada la excelencia de los vinos de Médoc, ofrece un excelente ejemplo en Château Fonbadet, la propiedad familiar de Pascale Peyronie, ubicada entre los terrenos de los afamados Mouton Rothschild, Latour, Lynch Bages y Pichon Longueville. Con la asesoría del gran enólogo de los Cru Classés, Eric Boissenot, Fonbadet se destaca por la frescura de su Cabernet Sauvignon con notas especiadas, tostados suaves, notas torrefactas, elegancia y una gran persistencia en boca, que lo elevan a un vino de primer nivel.

Dos denominaciones de origen situadas en la parte interior de Médoc, Moulis y Listrac, tambien sobresalen por su calidad homogénea y el predominio de  un excelente Merlot que armoniza perfectamente con los Cabernet (Sauvignon y Franc) y un Petit Verdot que en 2015 consiguió un punto perfecto de madurez y aporta complejidad y firmeza.

Entre la docena de Moulis Cru Bourgeois, sobresalen dos con “toque femenino” que año trás año mejoran su nivel de excelencia y confirman la sabiduría vinícola de sus propietarias; Branas Grand Poujeaux de Carmen Onclin y La Garricq de la dinámica Martine Cazeneauve, dueña tambien de los châteaux Paloumey en Haut-Médoc y La Bessane en Margaux.

Calidad con "toque femenino" en Moulis.

El primero ofrece un registro de fruta roja, especias y notas mentoladas con una complejidad y persistencia muy bien armonizadas con un 80% de barrica nueva que nunca marca el vino y anticipa una guarda prolongada. Ambos vinos incluyen Petit Verdot en su mezcla, pero mientras en Branas el 5% aporta a su complejidad, en La Garricq, el 20% de esta difícil uva en el conjunto crea un vino exótico, firme y fresco que seduce por su registro inusual y vibrante.

En Listrac, una denominación de origen con menos prestigio pero homogénea y siempre valor seguro, la calidad de los vinos 2015 es interesante y tendrá una buena evolución. Sobresalen por su armonía y frescura el Château Lestage de la familia Chanfreau (propietaria de otros tres châteaux) y el complejo Château Saransot-Dupré de la familia Raymond, elaborado por su enólogo Yves Raymond con mayoría de Merlot (56%) en perfecta sintonía con los Cabernets, Petit Verdoy y Carmenere, que ofrecen un vino afrutado con suaves notas de café y una gran longitud en boca.

Vinos serios y amables en Listrac

Las dudas surgen en la calidad heterogénea de los vinos de Haut-Médoc y Médoc, que constituyen la gran mayoría de los Cru Bourgeois; el 75% de la selección oficial y de la muestra. La diversidad de terrenos, vinificación y enfoque enológico, confirman la calidad constante de un buen porcentaje de châteaux pero el uso excesivo de madera en algunos genera inquietud y dificultan la selección. Sin embargo, de los más elaborados y consistentes destaco cuatro vinos de la extensa muestra.

Selectos en la diversidad

Igual inquietud me despiertan los vinos de Saint Estéphe, la denominación de origen más al norte de Burdeos, de terrenos más fríos y cercanos al mar, que en 2015 muestran una irregularidad extraña. Tradicionalmente son vinos tánicos que se expresan tardíamente y habrá que esperar su desarrollo. Sin embargo, por su estructura y complejidad, tres châteaux sobresalen y confirman sus bien ganadas notas de nobleza: Château L’Argilus du Roi, Château Le Crock y Château Tour de Pez.

El primero es la propiedad familiar del veterano enólogo José Bueno (ex-Mouton Rothschild y director del Château Clauzet) con gran balance y persistencia, en tanto que Le Crock, vinificado por Isabelle Davin (enóloga del Château Leoville Poyferré, 2° Cru Classé de Saint Julien), ofrece un registro moderno y vibrante con notas de fruta roja cocida, café arabiga y ahumados de grafito que una guarda larga convertirá en otro gran vino de las excelentes propiedades de Didier Cuvelier en Burdeos.

El triunvirato lo completa el siempre ortodoxo y balanceado Château Tour de Pez. Es importante anotar que el predominio de Merlot en los ensamblajes y el aporte del Petit Verdot (5 al 8%) favorecen la complejidad y frescura en los tres vinos en la añada.

En resumen, la añada 2015 se anticipa de muy alta calidad pero igualmente diversa y necesitará de un tiempo prudencial de guarda para apreciar su favorable evolución. Como siempre, el tiempo de madurez y armonización en botella será el juez final de una cosecha a la que se le augura un sitio entre las mejores de Burdeos en lo que va del siglo.

Garantía oficial de calidad:

Los vinos Cru Bourgeois de Médoc son pioneros en la certificación y defensa de la calidad, gracias a su revisión y selección anual y al sello de garantía que comporta una etiqueta de seguridad con holograma, logo y código QR que dirigen al comprador hasta la propiedad y ofrecen un respaldo y protección oficial contra eventuales falsificaciones. 

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