Lecciones de un palpitante Tour de France

El ciclismo colombiano moderno disfruta del mejor momento internacional de su historia en ruta, gracias a un puñado de valientes y magníficos corredores que emigraron jóvenes, rechazaron la contaminación interna, desafiaron ausencias, dolores y soledades, e integrados desde hace una década a varias de las mejores escuadras profesionales del mundo, han puesto al país en el primer plano mundial con presentaciones de lujo, triunfos inolvidables y miles de pedalazos firmes con los que han brillado en todas las Grandes Vueltas por etapas de la temporada internacional, y la más importante; el Tour de France.

Por tercer año consecutivo un ciclista colombiano ocupa en París el podio de la llamada “Grande Boucle” y se consigue un tercer subtítulo, gracias a la inteligencia y preparación físico-táctica del más experimentado de ellos, Rigoberto Urán, en plena madurez ciclística a los 30 años, dos menos que el hasta hoy imbatible tetracampeón, el británico Chris Froome.

El regreso al primer plano de Urán con el subcampeonato del Tour de France 2017, brindó grandes emociones y acarició muy próximo el “sueño amarillo”, que por primera vez en 34 años de participaciones colombianas terminó a menos del minuto (54″); a escasos 615 metros según el promedio general de la carrera que recorrió 3540 kms a lo largo de cuatro países, de Alemania, Bélgica, Luxemburgo y Francia.

Otro subtítulo del Tour para Colombia, Rigoberto Urán (izq.), Chris Froome campeón y Romain Bardet 3°.

La actuación superó las dos anteriores porque Urán consiguió el subtítulo, ganó una etapa y fue segundo en otras dos, mientras que Nairo Quintana fue 2° en otra etapa y terminó 12° en la tabla, en tanto que en su debut, Carlos Betancur fue 18°. El año anterior Nairo Quintana fue 3°, Sergio Henao 12°, Jarlinson Pantano, que ganó una etapa y fue segundo en otra, concluyó 19° y Winner Anacona 69°.

Este año además, Darwin Atapuma cruzó segundo la cima del Galibier (el techo del Tour) y fue igualmente segundo en la etapa con final en Izoard el 20 de julio, en la que ganó el premio al más combativo del día. Además, colectivamente se cumplió mejor porque los siete magníficos ciclistas colombianos que largaron el 1 de julio en Dusseldorf, terminaron en París tres semanas después, y el más distanciado, Esteban Chaves en el puesto 63.

También es superior la presentación a la de 2015 cuando los seis que largaron en Utrecht concluyeron; Nairo fue subcampeón, Jarlinson 19°, Urán 42°, Anacona 57° en tanto que Rodolfo Serpa y Julian Arredondo quedaron por fuera del Top-100; 122 el primero y 124 el último. Pero más allá de las cifras estadísticas y comparativos, el Tour 2017 deja lecciones muy importantes que marcarán su futuro, la dinámica de carrera, el panorama y estructura de los equipos, y el futuro de las grandes figuras, comenzando por el mejor ciclista colombiano de la historia: Nairo Quintana.

De dobletes, triples y…cuádruples.

Ninguno de los grandes ciclistas de la historia ganó las tres Grandes Vueltas el mismo año; la Triple Corona. Es prácticamente imposible y por ello es más realizable el triple con dos Grandes Vueltas y el Campeonato Mundial de ruta, sólo logrado por el belga Eddie Merckx (1974) y el irlandés Stephen Roche (1987), cuando ganaron el Giro, el Tour y el Mundial; el primero a los 28 años y Roche a los 27.

Eddie Merckx hizo cuatro dobletes en su carrera, el último en 1974 -Giro-Tour- cuando venció a Raymond Poulidor (der.) y Luis Ocaña (izq.). Ese año logró la triple corona; fue Campeón Mundial de ruta.

Los dobletes no son fáciles y han sido escasos; apenas 17 desde 1949 (hace 68 años) y el más difícil de todos ha sido siempre Giro-Tour por la dureza y proximidad de ambas Grandes Vueltas y el intervalo de apenas 5 semanas. Sólo se ha conseguido en 12 ocasiones por sietes ciclistas: Fausto Coppi en 1949 y 1952, Jacques Anquetil en 1964, Eddie Merckx (1970, 1972 y 1974), Bernard Hinault (1982 y 1985), Stephen Roche (1987), Miguel Indurain (1992 y 1993) y el último, Marco Pantani en 1998. Todos ellos lo consiguieron antes de los 30 años, excepto Fausto Coppi que logró el último a los 33.

Movistar apostó este año con Nairo Quintana (27 años) para lograrlo, pero falló en detalles fundamentales. El error no fue haber intentado el doblete, el error fue el momento escogido.

Quintana había terminado tercero el Tour 2016 pero enfermo, se esforzó para ganar la Vuelta a España, y aunque se preparó a conciencia desde el mes siguiente para el histórico Giro centenario, su objetivo final era el Tour-2017, es decir, correr cuatro Grandes Vueltas en 11 meses!. Tengo muy claro el pasado 29 de septiembre cuando me crucé en la carretera hacia Tunja a Nairo, entrenando juicioso con un sólo compañero y el auto de Movistar escoltándolo. El ciclista colombiano rebosa calidad y estuvo cerca de ganar el Giro (quedó subcampeón a 31″) pero el ganador Tom Dumoulin no corrió la Vuelta para concentrarse en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro (subcampeón contra-reloj) y exclusivamente se preparó para la carrera italiana. Nairo llegó a Dusseldorf cansado y exigido.

Más de 16.500 kilómetros de alta competencia en las piernas de Quintana, incluyendo además en 2016 el Tour de San Luis, las Vueltas a Catalunya y el País Vasco, el Tour de Romandía y la Ruta del Sur, y este año la Tirreno-Adriático, terminaron por agotar su organismo en el Tour-2017, que el colombiano terminó a punta de coraje y orgullo en un muy decoroso 12° puesto, que Movistar y todos debemos aplaudir. El señor Unzué se ha atrevido a decir que Nairo no ha progresado y que más bien ve un retroceso, pero la realidad es que desde el 18 de enero de 2016 en el Tour de San Luis, Nairo no para de correr!. Incluso desde antes: desde el Tour 2015 (el  más montañoso y favorable para un ciclista colombiano) que Movistar perdió frenando a Quintana para asegurarle podio a Valverde.

A qué juega Eusebio Unzué?

Movistar está exprimiendo al ciclista colombiano como si fuera una máquina y eso que “Nairo es aún un niño”, en palabras de Unzué. Parece más bien que las expectativas comerciales con la imagen de Quintana, son más importantes que el deportista y confirman que el gerente español no aprendió de su mentor en Reynolds y Banesto, el gran técnico José Miguel Echavarri, quien jamás explotó de esa manera a Miguel Indurain, que además nunca pudo ganar la Vuelta a España.

La seriedad de Nairo Quintana parece confirmar que no hay buena corriente con Eusebio Unzué.

Olvida el señor Unzué que ningún gran campeón español ha corrido con tanta intensidad como Nairo y que Indurain se preparaba casi exclusivamente para ganar el Tour de France, lo que hoy hace Chris Froome o cualquier deportista de alto nivel que quiere perdurar y tener una larga carrera. El más grande tenista de la historia, el suizo Roger Federer, sigue vigente y ganó este año a los 35 años los dos grandes torneos en que participó, el abierto de Australia y Wimbledon por octava ocasión, pero su temporada se enfocó sólo en ellos y no en los cuatro del circuito. Federer sabe que es necesario “pausar” y concentrar el esfuerzo.

La decisión de que Nairo corriera el Giro y el Tour fue concertada, según Unzué, pero lo cierto es que un buen director debe saber imponerse y conocer mejor a sus empleados. En este caso, si se quería ganar el Tour, hubiera sido más lógico no correr el Giro en vista del kilometraje acumulado. Es muy criticable su posición en el último descanso del Tour en la entrevista al diario El País, el más importante de España: “se puede decir ya, por la tranquilidad que nos daba Valverde, que sabíamos que (Nairo) lo tendría difícil para ganar pero que sería un hombre para estar ahí asegurando el protagonismo del equipo. La presencia de Valverde le daba tranquilidad a Nairo y Valverde corría sin presión, y seguro que ahora, si no se hubiera caído, estaría en el grupo de los mejores”. Su carta tapada se cayó en la primera etapa y se le derrumbó la estrategia.

Puede argumentar el gerente del equipo Movistar que Alejandro Valverde también hizo las tres grandes vueltas el año pasado y a los 36 años, pero la realidad es que el ciclista tenía poca opción de ganar alguna y en el Giro contaba con una escuadran española a su servicio, como siempre aconteció en Movistar hasta que llegó Quintana y demostró que es superior. Rigoberto Urán, hoy flamante subcampeón del Tour 2017, se retitó de Caisse d’Epargne (hoy Movistar), porque tenía que trabajar de gregario para Valverde y Sky le ofrecía mejores opciones de crecer profesionalmente.

En el Olimpo del ciclismo, sólo Eddy Merckx corrió y ganó cuatro Grandes Vueltas consecutivas -Giro 1972, Tour 1972, Vuelta 1973 y Giro 1973- mientras Bernard Hinault consiguió en línea el Giro 1982, Tour 1982 y la Vuelta 1983. Esa gesta es casi imposible hoy con los estrictos controles de dopaje.

Para cerrar el capítulo, Nairo es un ciclista en progresión que tiene la opción de ganar el Tour y ciertamente de conseguir un doble Giro-Tour o Tour-Vuelta o Vuelta-Giro (estuvo muy cerca), pero todo tiene su tiempo y hay que planificar mejor. Chris Froome intentará por tercera vez el doble Tour-Vuelta en agosto próximo, pero el Giro no entre por ahora en los planes por su cronograma de preparación, y seguramente ese doble nunca lo intentará en vista de su edad (33 años en 2018).

Reingeniería urgente en Movistar.

El gran derrotado del Tour de France 2017 es el equipo español Movistar, campeón consecutivo en las dos ediciones anteriores y la primera escuadra World Tour durante los últimos cuatro años según el escalafón de la UCI (Unión Ciclista Internacional). El equipo ahora es 4° (detrás de Quick Step, BMC y Sky), no ganó etapa en el Tour y por primera vez desde 2012 no tuvo a ninguno de sus ciclistas en el Top-10. Algo no funciona en la gerencia.

Desde hace más dee 30 años (Samuel Cabrera en 1986) Eusebio Unzué ha dirigido ciclistas colombianos. Parece que aún no confía en ellos.

Es necesario un gran replanteamiento interno porque en un equipo ciclista moderno, la pérdida de una de sus principales figuras, no puede causa semejante derrumbe. El señor Unzué señaló que el abandono de Alejandro Valverde en la primera etapa fue un golpe muy duro porque de antemano sabían que Nairo no podría rendir al máximo y contaba con él ciclista murciano para disputar el Tour. A que jugamos entonces?. Como referente,  Sky perdió a su segundo hombre, Geraint Thomas, y fue campeón del Tour (individual y colectivamente), Fabio Aru perdió a Jakob Fulgsang pero fue líder y terminó 5° en el Tour.

Esa posición ambivalente del directivo español y la falta de respaldo a su más triunfador e insigne ciclista – hasta el punto de revelar públicamente que están negociando contratar a Mikel Landa “a quien siempre hemos querido”, demuestran la misma lógica inglesa: equipo británico para británicos, equipo español para españoles. Es mejor hablar sin tapujos.

Parece que para el dirigente, Nairo Quintana es el “indio” y el “sudaca”, como se refieren despectivamente los españoles a los suramericanos, y a pesar de que ha ganado para Movistar el Giro 2014 y la Vuelta 2016 (Valverde apenas ganó en 2009 la Vuelta a España y luego estuvo 2 años suspendido por dopaje), el colombiano no es respetado ni bienvenido.

El equipo falló en la preparación y planificación de la temporada del escarabajo colombiano pero el dirigente achaca injustamente la culpa al pedalista y se lava las manos, cuando llevó un equipo de nivel inferior para respaldar a Nairo. Andrey Amador venía con el desgaste del Giro -igual que Nairo- y faltó además un tercer escalador para colaborarle a Carlos Betancur, quien hizo un buen papel, pero que está en proceso de recuperar su mejor forma y nivel; aquel de sus grandes presentaciones en el Giro y la victoria en la París-Niza-2014, que es hasta hoy su mayor triunfo. A próposito, Alejandro Valverde nunca ganó la París-Niza.

Además, se ha conocido que debido al problema de alergias sufrido por Nairo en el Tour-2016, el equipo cambió su dieta y se le han prohibido los lácteos. Hoy día hay todo tipo de dietas y procesos de nutrición, como las cetonas en Sky o la diera cárnica y de pescado que lleva Rigoberto Urán. Yo no soy dietista pero será clave revisar si Nairo está perdiendo potencia debido a las modificaciones en su régimen alimenticio y también el recorte en la preparación en altura.

Desde el año próximo en las carreras ProTour los equipos serán de 8 ciclistas lo que obligará a formaciones de rodadores más homogéneas y preparadas. También los uniformes aerodinámicos Vortex serán adoptados por todos y ya no serán ventaja, al igual que la generalización de los frenos de cárbono. Además, no se descarta que regresen las cronos largas y por equipos, y las carreras de tres semanas tengan recorridos menos montañosos y variados para generar más emoción. La batalla será más cerrada y difícil.

Froome, de nuevo el hombre a vencer.

Hay que reconocer que el ciclista británico con alma africana, es uno de los más grandes de su generación, y que aunque el poderoso equipo Sky que lo respalda es fundamental en sus victorias, fue de nuevo superior, a pesar de que por primera vez fue realmente exigido y ganó apretadamente. Froome tuvo razón desde antes de la largada; fue su Tour más difícil de todos los cuatro ganados. Venció por la diferencia más estrecha y sin ganar una etapa, pero mantuvo el “maillot jaune” 15 días y completó 60 con él en sus cuatro años de campeón, sólo superado (largamente aún) por tres de los cuatro más grandes ciclistas de la historia, Merckx, Hinault e Indurain.

Gracias a su escuadra y a dos excepcionales ángeles guardianes, el polaco Michał Kwiatkowski y el español Mikel Landa, Froome superó los principales contratiempos, diezmó a sus rivales y consiguió defenderse de los ataques en la montaña. A diferencia de años anteriores, el campeón no atacó con la misma “panache” en la montaña, no sacó ventaja y corrió a la defensiva. De hecho ganó el Tour en la primera etapa contra-reloj cuando estableció las diferencias con sus principales rivales. Sólo Urán y Bardet le descontaron tiempo en las siguientes 18 etapas y volvieron a ceder en la definitiva contra-reloj en Marsella.

Con un año más y con sus enemigos en progresión, Sky tendrá que conformar un equipo aún más fuerte que el de 2017 con el que dominó y ganó por primera vez la clasificación de conjuntos con más de hora y 40 minutos de ventaja (el equivalente de 70 kmts!) sobre Trek-Segafredo, BMC y Movistar, a pesar de haber perdido en una caída a su segundo hombre y primer líder, el galés Geraint Thomas.

Con 36 años, los rodadores principales de Sky, el bieloruso Vasily Kiryienka y el gigantesco alemán Christian Knees (1,94mts), probablemente ya no estarán, al igual que los escaladores Mikel Landa y el colombiano Sergio Luis Henao, quien podría buscar un nuevo aire y mejor proyección luego de seis temporadas como gregario de lujo de los británicos.

El tetracampeón es consciente de que conseguir la camiseta amarilla de líder es el principio del trabajo y requiere acto seguido de un equipo que le ayude a protegerla o recuperarla. La confianza en su escuadra es tan fuerte, que desde 2013 en su primera victoria, Froome siempre asume el liderato en la primera semana, antes del primer descanso y lo mantiene hasta el final. Lo contrario le ocurrió en cambio este año al italiano Fabio Aru, quien la conservó dos días y no tuvo escuadra para seguir defendiéndola.

Equipo poderoso y distribución de roles.

Un ciclista individualmente no puede ganar hoy un Tour de France, como logró excepcionalmente en 1989 el tricampeón estadounidense Greg LeMond contra el favorito francés Laurent Fignon en la contra-reloj final Versalles-París.

En cualquier terreno, Sky es "una locomotora" llevando el ritmo y defendiendo a su líder.

El equipo es hoy la base de la victoria y el Director general de Sky, David Braislford, con un presupuesto de 50 millones de dólares anuales, no ahorra para tener a los mejores ciclistas que se adapten a un ritmo de locomotora; escaladores, rodadores campeones mundiales y olímpicos, y contrarelojistas, trabajando con el único objetivo de sacar campeón a Froome.  Por supuesto que siempre hay una segunda carta, pero ese papel es casi decorativo porque la prioridad en la escuadra británica es ganar con un británico.

Muy diferente es el caso de Movistar u otras escuadras que pretenden tener dos líderes, uno de los cuales es además el capitán de la escuadra en carrera y organiza a los gregarios. La dualidad Nairo-Valverde se presta a confusiones y división del bando entre españoles y latinos, los que están con uno o con el otro, además de generar desconfianza y recelo. Fiel a la teoría estratégica de “management” (gerencia) del británico Philip Sadler, en el equipo Sky el líder indiscutido es Chris Froome pero el capitán en carrera es otro ciclista. El Tour 2017 es aún más ilustrativo de la filosofía según cualquiera puede llegar a dirigir en la médida en que sus capacidades respondan a las necesidades del objetivo de la empresa.

Luke Rowe, la “lanterne rouge” del Tour (el último ciclista clasificado en París), seis años menor que Froome y el más joven de todos, fue el capitán en carretera de Sky para su líder, el campeón. Rowe era quien organizaba la distribución de roles en la carrera y la ejecución de las estrategias previamente fijadas para cada etapa. “La buena gerencia es el proceso de lograr los objetivos con el mejor empleo del conocimiento y de los trabajadores clave, generando un grado de motivación y entrega por los objetivos, en el que la satisfacción del trabajo, el liderazgo y el reconocimiento juegan un papel esencial en la empresa”, señala uno de los postulados de Sadler.

Por ello, Chris Froome y la mayoría de gregarios, saben que se trabaja por un objetivo común y todos aceptan su papel específico, algo más fácil de entender y aceptar para un anglo-sajón que para un latino como el español Mikel Landa, quien dijo que no volverá a ser segundo de nadie, que Sky no lo utilizó bien tácticamente, lo frenó para ayudar a Froome y el cuarto puesto en el Tour no le significa ninguna emoción. Dicho más claramente, Landa no está de acuerdo con la filosofía de Sky que no le permite proyectarse más, y por ello busca nuevo equipo para 2018.

El Tour se gana o pierde en las contra-reloj.

Nuevamente queda claro que para ganar el Tour de France el ciclista tiene que ser bueno en el ejercicio contra el cronómetro y no perder más de un minuto con un especialista como Froome y el año próximo además con Tom Dumoulin, para tener opción de descontar tiempo en otras etapas o en la montaña. Ambos ciclistas, altos y fuertes, son el ejemplo del pedalista moderno y cada vez esa tendencia se impondrá.

"Rigo" no es un escalador nato pero le descontó a Froome en la montaña. Sin embargo fue insuficiente.

En el ciclismo actual es muy difícil para un escalador nato sin el respaldo de un equipo sólido y todo-terreno, recortar a Froome más de dos minutos en la montaña. Y no se descarta que vuelvan las etapas contra-reloj largas o por equipos, en las que la sincronización en ese ejercicio será fundamental. Esa carencia del ciclismo colombiano sólo tiene contadas excepciones; Martín Emilio “Cochise” Rodríguez ( el ciclista más completo que hasta hoy ha habido en Colombia), Santiago Botero (campeón mundial en Zolder en 2002 y único colombiano ganador de una contra-reloj en el Tour de France el mismo año), Victor Hugo Peña (Vuelta a España 2004) y Rigoberto Urán, en el Giro d’Italia 2014.

En el Tour 2017, Rigo cedió 1′.16″ con Froome en las dos contra-reloj (51″+25″), aunque parte de ese tiempo obedece a la ventaja de los uniformes aerodinámicos Vortex del equipo Sky y al haber corrido con la bicicleta de repuesto en la primera y al derrapaje en la última etapa de la etapa en Marsella. El tiempo descontado en carrera fue insuficiente.

Algunos especialistas dicen que Nairo Quintana es el mejor escalador del mundo y que en la montaña le puede descontar a Froome la desventaja, pero las cifras dicen otra cosa: en los cuatro Tours en que se ha enfrentado a Froome, sólo lo ha vencido una vez en la montaña (Semnoz, 2013) en tanto que el campeón del Tour ha ganado cinco etapas en montaña de las seis que tiene en su palmarés, incluyendo la crono-escalada a Megève en el Tour 2016. Más revelador aún, Froome sabe gerenciar sus desfallecimientos y nunca ha perdido en una etapa más de 1’20″ con Quintana en la montaña (Alpe d’Huez, 2015), en tanto que Nairo pierde con Froome o Dumoulin entre 1 y 2 minutos en una crono superior a 20km, a pesar de haber mejorado mucho en este ejercicio individual.

Nuevas tácticas y ciclismo de ataque.

La consecuencia principal de la dominación del Tour por Sky es la falta de espectáculo, el temor a nuevos desafíos y una aceptación de ese liderazgo que obliga al equipo británico a gastar energías controlando las etapas, defendiendo a su líder y preparando los contra-ataques. En los últimos dos Tour de France, Sky unicamente ha buscado victoria de etapa con Froome y ha asumido gustoso ese papel tan cercano a la mentalidad británica de “ejercer el poder de forma imperial”.

Sky estuvo a punto de ser el primer equipo en la historia del Tour en liderar la carrera de punta a punta, de no mediar los dos días en que Aru se vistió de amarillo en Peyragudes, en la primera etapa de montaña en los Pirineos. Sólo AG2R-La Mondiale intentó desafiarlo, pero siempre al final de los acensos el líder tuvo gregarios para defenderlos. Sin rodadores de igual nivel, los demás equipos poco aportaron y sus líderes tuvieron que medir sus esfuerzos y ataques para no cometer errores.

Es muy difícil “descarrilar una locomotora” como Sky, pero será necesario crear y desarrollar nuevas estrategias, ataques intermedios, buscar cortes del pelotón al estilo de Formigal en la Vuelta a España de 2016 en que se consiguió aislar a Sky y sacarle tiempo a Froome. Habrá que atacar en las planicies o en la media montaña y no dejar la mayoría de cartuchos para quemar en la montaña, donde Sky es muy fuerte respaldando a Froome, Ese guión lleva ya varias temporadas y le ha funcionado a los británicos.

Los equipos tendrán que presentar mejor estructura con integrantes que realmente constituyan un desafío. Muy interesante será la dupla del equipo holandés Sunweb, Dumoulin-Barguil en el Tour 2018, dos ciclistas jóvenes (26 y 25 años), de primer nivel, buenos en la montaña y rodadores. Igualmente Orica-Scott con Esteban Chaves y los gemelos Adam y Simon Yates en plena maduración (25 años), será un equipo de mucho peligro si decide llevar a los tres al Tour. O tal vez Fabio Aru haciendo dupla con el joven escalador colombiano Miguel Angel López en Astana.

Movistar en cambio es una incógnita, con un Valverde demasiado veterano (38 años) y un Nairo Quintana que según el Director General, Eusebio Unzué, “no progresa y más parece que ha tenido una suerte de retroceso” (?!). Hay suficiente interés por Nairo (cuyo contrato expira en 2019) y equipos como el kasajo Astana tiene recursos y el dinero necesarios para convencerlo, si está descontento con el trato y la desconfianza en la escuadra española. Además tendría a su paisano Miguel Angel López para formar una temible dupla de escaladores y un tridente poderoso con Aru.

Ciclos cumplidos.

La edición 104 del Tour fue la despedida de dos veteranos del pelotón, permitió comprobar el declive de varios campeones e igualmente el ocaso de prospectos que nunca despuntaron, aunque siguen siendo fichas importantes para cualquier equipo.

Contador cumplió un buen Tour pero de nuevo las caídas dieron al traste con su opción. Cercano a los 35 años, le queda poco tiempo al mejor nivel. Su gran amigo y aliado fue Jarlinson Pantano.

Colgaron la cicla el veterano Haimar Zubeldía (4° en el Tour 2007), cinco veces Top-10 y reconvertido al final en uno de los más inteligentes y fieles gregarios del pelotón, luego de 18 temporadas (esta última con Trek-Segafredo), y el francés Thomas Voeckler (4° en 2011), ganador de cuatro etapas del Tour, campeón de montaña en 2012 y campeón de Francia de ruta en 2004 y 2010. El primero llegó a los 40 años pedaleando y el segundo hasta los 38.

Alejandro Valverde, que cumple 38 años en abril próximo y el campeón mundial contra-reloj Vasil Kiryienka (2015) que tendrá 37 en junio, son otros dos llamados a dejar las Grandes Vueltas. La caída de Valverde en la contra-reloj en Dusseldor y las fracturas sufridas lo tendrán alejado de la competición hasta el año próximo y su futuro se antoja incierto. Una razón poderosa para que Movistar trate de contratar a Landa, quien podría igualmente ir al Trek-Segafredo con Alberto Contador.

Contador tiene contrato hasta 2018 y podrá seguir un par de años, pero los mejores del bicampeón español del Tour ya pasaron, aunque su noveno puesto es destacable. En diciembre llega a los 35 años y a pesar de su calidad innegable y sus ataques en carrera, su fuerza no es la misma. Támpoco es ya de los punteros el excampeón mundial belga Philippe Gilbert, de 35 años.

El Tour permitió apreciar igualmente otro grupo de pedalistas que aunque importantes en el pelotón, no están llamados a grandes gestas, tales Pierre Rolland y Andrew Talasnky (compañeros de Urán en Cannondale), Bauke Mollema y Nicolas Roche, entre otros. Y quedaron pendientes de cumplir Richie Porte, Geraint Thomas, Jakob Fulgsang, Ion Izaguirre, Alejandro Valverde y Rafal Majka, quienes abandonaron por caídas.

Las revelaciones.

El primero de este capítulo es sin duda alguna el subcampeón Rigoberto Urán, a quien ningún especialista tenía en sus cuentas para el podio. Un Top-10 era una meta al alcance pero la presentación de “Rigo”, incluyendo una sensacional victoria de etapa, superó la imaginación y rescató del olvido al gran ciclista colombiano trás dos años en la penumbra. Rigoberto brilló con luz propia en el Tour y hay que seguir contando con el para las próximas temporadas porque a los 30 años, todavía tiene cuerda ganadora.

Warren Barguil fue el más combativo del Tour, campeón de montaña y es la promesa de Francia.

Warren Barguil, el campeón de la montaña, décimo en la general y elegido el más combativo, es tal vez la gran revelación del Tour y otro ciclista que, literalmente renació. Un accidente en 2016 y otro a principios de este año, habían interrumpido la progresión de este portento, que ha sido nutrido por Sunweb y está llamado a grandes logros junto a Tom Dumoulin. Campeón del Tour de l’Avenir 2012 (a los 20 años, igual que Quintana) incluyendo la camiseta de la montaña y de los puntos, Barguil es la esperanza francesa y es superior a Romain Bardet.

El ciclista ganó dos etapas y es un verdadero escalador, con el mismo biotipo de Chris Froome aunque más liviano (1,83ms y 60 kilos). Su progresión como profesional desde 2013 es evidente: Ganador de dos etapas de la Vuelta en 2013 y 8° en 2014, 14° en su debut en el Tour en 2015, 26° el año pasado pero después del accidente en que fue atropellado por un vehículo en España junto con cinco de sus compañeros, y en el Tour 2017 mostró su verdadero potencial. Apoyado por un equipo más completo, tiene tiempo para consagrarse.

Mikel Landa no es una revelación sino una confirmación. A los 27 años, el vasco ya muestra un podio en el Giro d’Italia 2013 (3°) y después de haber corrido el Giro este año (por una caída general de su equipo Sky quedó retrasado y perdió toda opción) fue cuarto en el Tour a pesar de haber sido el peón clave de Chris Froome en la montaña. Landa necesita espacio y en Sky no lo tiene. Es el mejor ciclista español, es escalador (campeón de montaña del Giro 2016) y rodador; un pedalista completo que es el relevo seguro de Contador y Valverde. Cuando le preguntaron porque iba mejor que Nairo si también hizo el doble Giro-Tour, su respuesta fue muy objetiva: “cada organismo reacciona diferente”. Landa no hizo a tope el Giro y no corrió la Vuelta a España en 2016.

Y otros dos ciclistas interesantes para el futuro los presentó el equipo holandés Lotto-Jumbo: el neozelandés George Bennett, que hasta el final de la segunda semana era 9° en el Tour y siempre estuvo adelante en las montañas del Jura y los Pirineos hasta que una gastroenteritis lo obligó a retirarse y el esloveno Primoz Roglic, ganador de la etapa en Serre-Chevalier y primero en el techo del Tour, el Galibier. Ambos tienen 27 años, pero mientras Bennet lleva seis como profesional y fue décimo en la Vuelta a España el año anterior, Roglic, antiguo campeón mundial de ski, apenas lleva dos años en el ciclismo.

Los colombianos.

El resultado del Tour 2017 para Colombia es sobresaliente y confirma la excelencia de nuestros pedalistas y el primer nivel mundial que hoy tiene el ciclismo del país. Es cierto que el “sueño amarillo” de ganar el Tour de France quedó postergado otro año, pero los siete magníficos ciclistas que largaron -lo mejor de la actual generación- terminaron la prueba en París, tres de elos en el Top-20 y se logró una victoria de etapa, cuatro segundos puestos y el premio a la combatividad en la etapa final de montaña con Darwin Atapuma.

Después de 21 días y más de 3.500 kms pedaleando, "los magníficos" llegaron sonrientes a París.

Con el subcampeonato, Urán extendió a cinco los podios consecutivos del ciclismo colombiano en las grandes vueltas en las dos últimas temporadas. Desde el Giro d’Italia 2016 (Esteban Chaves subcampeón), siempre ha habido un pedalista nacional entre los tres primeros; Nairo Quintana tercero en el Tour-2016, campeón de la Vuelta 2016 y subcampeón del Giro-2017, y Rigoberto subcampeón del Tour 2017. Un sexto podio en la Vuelta a España está al alcance y también un nuevo triunfo.

En cinco temporadas, desde 2013, los colombianos han figurado en 11 podios de las 14 Grandes Vueltas y han ganado 18 etapas en ellas. Aún más revelador: desde el 23 de agosto de 2015 en la Vuelta a España, un ciclista colombiano ha ganado etapa en las últimas seis Grandes y la cuenta puede aumentar a partir del próximo 19 de agosto. Colombia es segunda en la clasificación mundial de la UCI con cinco ciclistas en el Top-50 mundial (Nairo 4°, Rigoberto 11°, Esteban Chaves 22° y Fernando Gaviria 25° y Sergio Henao 35°). Además, en el ranking World Tour, Nairo es 9°, Urán 13°, Henao 16° y Gaviria 25°.

En la Vuelta a España a partir del 19 de agosto, Esteban Chaves, Darwin Atapuma, Carlos Betancur y Jarlinson Pantano, quienes corrieron el Tour, llegarán en mejor pico de preparación y podrán brillar, al igual que el equipo Pro-continental Manzana Postobón, con la nueva camada preparada por el profesor Luis Feranndo Saldarriaga, el forjador de los grandes del momento con excepción de Urán y Betancur, Winner Anacona y Miguel Angel López. Anacona y López también estarán en la largada de la Vuelta en Nimes, Francia.

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VACACIONES CICLISTICAS: Este blog no volverá a hablar de ciclismo hasta agosto, antes de la Vuelta a España. Es la hora de volver al trabajo de catador internacional de vinos, esta vez en Alemania, donde estaré participando como jurado en el Berliner Wein Trophy, el concurso más importante del mundo que sigue las normas de la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV). Gracias a los fieles lectores por su apoyo en el blog, en mi twitter (@Rincodecata) y en Facebook.

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