“Rigo” asegura el podio en el Tour de France-2017

El colombiano Rigoberto Urán mantuvo sus posibilidades de disputarle el título del Tour de France al británico Chris Froome y prácticamente aseguró un lugar en el podio de la prueba, que lo convertirá el sábado en el tercer ciclista latinoamericano en conseguirlo. Aunque sus posibilidades de destronar al tricampeón son más limitadas luego de terminadas las etapas de montaña, contrario a lo que piensa la mayoría, el Tour no ha terminado.

Quedan por disputarse 245 kilómetros definitivos distribuídos en dos etapas de carácter totalmente opuesto; la más larga del Tour sobre 222,5 kms recorriendo la región turística de Provenza este viernes, y una definitiva contra-reloj individual el sábado sobre 22,5 en las calles de Marsella, el puerto más importante de Francia en el Mar Mediterráneo.

Como en cualquier deporte y en este caso la prueba ciclística por etapas más importante del mundo, todo concluye cuando se cruza la meta y Froome y Sky aún no pueden cantar victoria. Ni el ídolo local Romain Bardet, ni Rigoberto Urán -el gallo tapado con el que nadie contaba- han dicho su última palabra. Y no necesariamente tienen que esperar hasta el sábado para tratar de recuperar su desventaja de 23″ el primero y de 29″ el colombiano.

Bardet descontó 4" a Froome y Urán bajó al tercer puesto, de nuevo a 29". El Tour sigue apretado.

La alta montaña del Tour concluyó con la etapa 18 en la cumbre de Izoard, ganada por Warren Barguil -nuevo campeón- seguido del colombiano Darwin Atapuma. El francés repitió victoria de etapa y Atapuma ganó el premio al ciclista más combativo del día, fecha nacional de Colombia. Urán cedió 6″ frente a Romain Bardet (4 de bonificación por llegar tercero) y 2″ con Froome, quienes lo superaron en el embalaje final de los tres favoritos del podio en París.

La historia demuestra que muchas veces “en la puerta del horno se quema el pan”, y aunque hoy parezca muy difícil derrotar a Froome por su extraordinario nivel competitivo y el poderoso equipo que lo respalda, muchas contingencias entran en juego, en especial en la incierta etapa de este viernes, ideada como promoción de la Provenza y con final en Salon, el mismo sitio donde ganó la quinta etapa de la París-Niza en 2016 el joven kasajo Alexey Lutsenko, compañero de Fabio Aru en Astana.

La etapa de este viernes as apenas 24 kms más extensa y tiene un trazado similar en los últimos kilómetros, luego del último premio de montaña del Tour, el Col du Pointu de tercera categoría (5,9 km al 4,1%) y a 45 kms de la meta. Es cierto que se trata de una etapa más apta para largas fugas o final en embalaje y teóricamente de transición, pero hay demasiados intereses en juego que pueden cambiar esa dinámica, al igual que el cansancio de casi 3.000 kms de pedalazos acumulados en las piernas de los 169 ciclistas que continúan en carrera; el último de ellos el británico Luke Rowe del equipo Sky, distanciado 4h 33′ de su líder Chris Froome.

Aquejado por una bronquitis que lo mermó al final de los Pirineos, Fabio Arú perdió el cuarto lugar con Mikel Landa de Sky y quedó a 19″ del español. A su vez, el combativo irlandés Dan Martin está a 1’20″ de Landa en el sexto lugar, mientras que el veterano bicampeón español Alberto Contador es décimo en la tabla a sólo 12″ de Barguil y a 1.42″ del octavo, el surafricano Louis Meintjes.

Después de 3.000 kms, la etapa más larga del Tour es apta para la última encerrona de los aspirantes.

En el Tour cualquier segundo cuenta y hay equipos y ciclistas interesados en conseguir algunos de ellos, muy importantes antes de la contra-reloj del sábado. Ello puede generar una etapa muy rápida y desgastante en la que todo puede ocurrir, y en la que cinco equipos franceses, y Cannondale, Astana y Quick Step, no se van a limitar a rodar sabiendo que aún pueden acabar con el final feliz que quiere Sky.

Las palabras más sabias frente a la fatigante etapa de este viernes las pronunció Nairo Quintana, quien dijo que “Froome tiene bien encarrilado el Tour, pero hasta París todavía hay camino, quedan curvas y bajadas y puede pasar de todo; hay que tener cuidado”. Y a su turno, Romain Bardet afirmó que “nada está aún decidido”.

El espiritu de Formigal

Cualquier cosa puede ocurrir en una etapa del Tour de France y la jornada es ideal para alianzas y movimientos tácticos inesperados, además de caídas, pinchazos ó cortes irrecuperables en el pelotón, bajo el calor inclemente y los vientos.

Provenza es además de una hermosa región del sur francés, una tierra dura, árida y seca, propicia a los incendios forestales y azotada por el temible viento Mistral, con velocidad promedio de 50 km/hora y que en ocasiones supera los 90 kms horarios. Ese viento que permite tener un clima soleado y despejado de nubes con temperaturas que en el verano llegan a los 35°, es el que temen los ciclistas y puede trastornar la ajustada clasificación general.

Aunque mañana el Mistral no tendrá esa intensidad, el pronóstico metereológico es de vientos laterales y frontales de hasta 20 km/hora a partir de las 2:00pm, es decir, a mediados de la etapa y temperaturas de 30°, con lo cual habrá que estar atentos a posibles aceleraciones y abanicos para no perder la rueda o sufrir un desgaste gigantesco persiguiendo, que las piernas pagarán el sábado en la contra-reloj, también con vientos laterales a orillas del mediterráneo.

Contador y Quintana emboscaron a Froome y le sacaron más de 2' en Formigal. Se repetirá la historia?

Sky ya sabe lo que es perder una Gran Vuelta y que además no es invencible, por más fuerte que luzca Froome y sus gregarios.

El domingo 4 de septiembre en la Vuelta a España del año anterior en una etapa (la 15) de media montaña y trámite relativamente fácil por ser de sólo 118,5 kilómetros entre Sabiñánigo y Aramón Formigal en la provincia de Huesca, Alberto Contador atacó con dos compañeros y a él se unió Nairo Quintana acompañado de Rubén Fernández y el contra-relojista Jonathan Castroviejo, aprovechando una sección en descenso y con vientos de cola.

Froome quedó cortado y aislado de su equipo, mientras que adelante un grupo de 14 pedalistas encabezados por Quintana y Contador le tomaba ventaja. Ese día Froome perdió 2’37″ con Quintana y más de 2 con Contador. La etapa la ganó Gianluca Brambilla del Quick-Step, quien está en el Tour 2017. Aunque Quick Step sólo tiene seis corredores y le pesa el abandono de Marcel Kittel, el Cannondale-Drapac de Urán y el AG2R de Bardet están completos, mientras que el Trek Segafredo de Contador tiene ocho efectivos al igual que el Movistar de Quintana, en tanto que el Astana de Aru siete. Froome tiene siete gregarios y algunos de ellos van al límite, aunque igual ocurre con la mayoría de equipos.

Froome piensa en la contra-reloj, cree que el peligro ya pasó y que “la parte más dura del Tour quedó atrás”. Urán y su equipo Cannondale han sido parcos en declaraciones y no revelan sus cartas ni anuncian ataques, pero aún hay tiempo de sorpresas.El “espiritu de Formigal” es un ejemplo claro y reciente.

Algo más lejano, pero igualmente ilustrativo es el Gran Premio de Canadá de Fórmula Uno, en junio de 1991. El británico Nigel Mansell, piloto líder de la escudería Williams ganaba con más de 50″ de ventaja y en la última vuelta empezó a saludar victorioso al público en las tribunas del circuito Gilles Villeneuve en Montreal. Redujo tanto la velocidad que su auto se apagó. Ganó el tricampeón mundial brasileño Nelson Piquet y Mansell fue finalmente sexto, una vuelta detrás.  Ese día con mi gran amigo, el reconocido escritor mexicano Gerardo Cárdenas, hoy radicado en Chicago, no paramos de reirnos.

Es muy cierto que los británicos han escrito una buena parte de la historia. Y también que las carreras se ganan cuando se cruza la meta!.

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