La hora de Rigoberto

Chris Froome enfrentará a partir de este martes 18 de julio la semana más difícil de su carrera profesional para ganar un cuarto Tour de France, defendiendo una exigua ventaja de 1’12″ contra cuatro ciclistas de primer nivel. Entre esos retadores está Rigoberto Urán, un curtido colombiano qué por lo mostrado hasta ahora tiene la mejor opción de vencerlo y delante 772,5 kilómetros para lograrlo. Hoy es 4° a 29″ del líder y ex-compañero en Sky.

Nunca en sus anteriores participaciones y próximo del final, Froome había tenido tan cerca de su liderato a cuatro pedalistas en plenitud de forma: Fabio Aru, Romain Bardet, Rigoberto Urán y Dan Martin; todos jefes de equipo que se prepararon exclusivamente para el Tour. Y de ellos “Rigo”, ha mostrado que está muy fuerte, atento, gastando el mínimo necesario y esperando el momento clave de atacar.

El ciclista colombiano está a cinco días de la gloria el sábado en Marsella. La etapa final del domingo 23 de julio (103 kmt) es el “paseo de la victoria” a París y existe un acuerdo tácito, una regla de caballeros, que señala que el Tour ya terminó y ese día los líderes se limitan a rodar para el espectáculo y las cámaras de televisión y no atacan para intentar cambios finales en la clasificación.

"Rigo", 4° en el Tour-2017, le apunta a la victoria y llegar de amarillo a París.

El último descanso del Tour este lunes, antes de enfrentar el miércoles y jueves los temibles Alpes a más de 2.000 mts y en alturas bien favorables a la fisiología de los escarabajos colombianos, será de nerviosismo y mucha planificación para los británicos de Sky. En la semana los ataques vendrán de todos lados y el esfuerzo de haber defendido el liderato y comandar permanentemente la carrera (excepto jueves y viernes que Aru portó el “maillot jaune”), puede pagarse caro en los Alpes.

Froome ha tenido que esforzarse y ha flaqueado, ha mantenido la calma en los momentos difíciles pero se ha desgastado, como el domingo en que tuvo que exigirse para recortar casi un minuto de ventaja que le alcanzaron a tomar sus rivales en el ascenso al Col de Peyra Tallade, después de que lo habían atacado y el británico sufrió un percance mecánico y tuvo que cambiar de bicicleta y terminar la etapa con la de su compañero Mijal Kwiatkowski, su “ángel guardián” en el Tour-2017.

Pero también se han exigido Fabio Aru, Romain Bardet y Dan Martin. Rigoberto en cambio ha corrido con mucha inteligencia y al no tener un equipo sólido que lo defienda no ha buscado aún el liderato que exigiría mayor gasto de energías. Ha jugado entonces con el esfuerzo de los demás y siempre ha respondido ágil a los ataques, de Froome, de Aru o de Bardet. Corre a la rueda del líder y vigila a sus rivales.

El 14 de Julio pasado le escribí a mi gran amigo y colega Pablo Arbeláez, experto en ciclismo, que a mi juicio, de los cuatro Ases del Tour, Rigoberto Urán era el más sólido, el que mejor había administrado el esfuerzo, estaba haciendo la carrera perfecta y que era optimista sobre su desempeño. Mi comentario no obedecía a simple emoción y patriotismo, sino a razonamiento y seguimiento.

El juicioso de Urrao

Le expliqué a Pablo que cuando a finales de 2015 el gerente general del equipo estadounidense Cannondale, el ex-ciclista Jonathan Vaughters, contrató a Rigoberto, lo hizo con la conciencia de que el colombiano doble subcampeón del Giro y subcampeón olímpico de ruta, era un gran ciclista que no había sido bien estudiado y explotado.

Hasta ahora todo le sonríe al británico Chris Froome y su equipo Sky. Lo acompañará la sonrisa hasta París?

A Cannondale no le preocupó la falta de resultados del ciclista y se concentró en analizarlo completamente, con curvas de rendimiento, respuesta al esfuerzo, diseño de la temporada, alimentación, y todo ello con la última telemetría conectada a los iodos, pedales, potenciómetro y computador central del equipo.

Pero además Cannondale definió su preparación para el Tour-2017 desde octubre pasado. Rigoberto la comenzó en noviembre en su tierra natal de Urrao, aprovechando la ventaja de todos los pisos térmicos de la región, que van desde 100 mts sobre el nivel del mar hasta las mayores alturas de Antioquia, por encima de los 3.000 mts (superiores a las de Urrao, que está a 1.830).

En mi Blog previo al Tour el 30 de junio, expliqué que el director técnico del equipo continental colombiano Manzana Postobón, el profesor Luis Fernando Saldarriaga, consideraba que había muchos detalles para la prueba y que “estratégicamente el Tour se gana desde octubre con las contrataciones, y luego con el calendario y los modelos de entrenamiento”, entre otros claves. Los resultados del método científico estadounidense aplicado a Rigoberto Urán, son evidentes.

Rigo trabajó sólo y en silencio, se oxigenó en las cimas más duras, escalando con las relaciones más severas, exigiendo los músculos al máximo, realizando trabajos de repetición sentado en el sillín y extendiendo los umbrales del dolor y sufrimiento, mejorando los descensos a más de 70km/hora, con lluvia, y también rodando bajo el sol inclemente en las planicies. Tres meses intensos y luego trabajo de velódromo en Medellín, antes de venir a Europa en febrero para cumplir una temporada relativamente suave de pruebas clásicas; todo con miras a llegar en plenitud al Tour. Una preparación relativamente similar a la de Chris Froome.

Su intención era clara y lo dijo fugazmente en una entrevista en febrero: “hacer un buen Tour y pelear el podio”. Pocos lo escucharon.

Andrew Talansky y los gregarios de Rigoberto Urán no han estado a la altura. Tienen tiempo para mejorar.

Hay una señal clara del progreso y del estado de forma de “Rigo” en el Tour-2017. En la primera etapa, la caótica contra-reloj bajo la lluvia en Dusseldorf, Chris Froome fue sexto y Urán, corriendo conservadoramente y con cuidado finalizó 95° a 51″ del británico. El colombiano es el ciclista que más tiempo le ha descontado: 22″ y sin exigirse al límite! El otro es Bardet, que de los 39″ dejados en Dusseldorf, recuperó 16 y ahora está a 23. Todos los demás rivales perdieron tiempo con el británico, como Aru que está a 18″ como escolta en el podio, pero perdió  7″. En cambio, en silencio como una peligrosa tarántula, Rigoberto ha ajustado su cerco.

Tour ajustado y emocionante

Los organizadores de la “Grande boucle” acertaron en 2017 al crear un recorrido de alternancia que favoreció el espectáculo.

La cuidadosa combinación de distintos terrenos, menos ascensos pero más concentrados que en pasadas ediciones, cuatro llegadas en alto y otras cuatro en descenso, después de importantes puertos de montaña, consiguieron rescatar la sorpresa y le dieron otra dinámica a la carrera, superior al dominio aplastante de los últimos años por el equipo Sky.

Mi análisis antes de iniciarse el Tour de France-2017 consideraba como principal candidato al título al británico Chris Froome, dada su preparación, su historial triunfador en la prueba francesa y la sólida estructura del “Team Sky”, cuya formación infunde temor y respeto.

La realidad es que desde los lejanos tiempos de “La Vie Claire” con Bernard Hinault y Greg LeMond en los años 80 ó del Banesto de Miguel Indurain (hoy Movistar) en los 90, no se tenía un control tan claro del Tour por un equipo. Dejo fuera los años oscuros del estadounidense Lance Amstrong y su escuadra U.S.Postal Service a comienzos de este siglo.

En el momento, Sky aventaja por casi 10 minutos (9’52″) al mejor equipo francés, Ag2R-La Mondiale, que continúa con sus 9 pedalistas en carrera, mientras los británicos perdieron al galés Geraint Thomas, primer líder del Tour y una ficha clave para su capitán Froome. Hoy, con Froome líder y el vasco Mikel Landa sexto a 1’17″, Sky tiene dos cartas para jugar.

Cuando Bardet ha atacado "Rigo" ha estado pegado a su rueda. El francés fue 2° en 2016 y quiere el título.

Pero paradójicamente, a pesar de haber mantenido el dominio gracias a su equipo, a diferencia de los años anteriores el líder Chris Froome aún no ha ganado una etapa y le quedan básicamente tres opciones para conseguirlo, miércoles y jueves en los Alpes o el sábado en la definitiva contra-reloj en Marsella.

Sus rivales más peligrosos, Aru, Bardet y Urán, ya ganaron su etapa, y el líder sigue en blanco. En la historia reciente de la prueba más importante del mundo por etapas, sólo dos campeones han llegado a París sin ganar etapa: el estadounidense Greg LeMond en 1990 y el español Oscar Pereiro (trás la descalificación posterior de Floyd Landis por dopaje) en 2006. Pero Chris Froome, aún no ha ganado.

Alpes y ola de calor

Por primera vez en varios años las definitivas etapas de alta montaña del Tour, no siguen inmediatamente al descanso de la carrera, circunstancia que pudo aprovechar en varias ocasiones Chris Froome para atacar a sus rivales “en frío” y aumentarles ventaja.

Esta vez, los definitivos Alpes, con el techo del Tour, los enfrentarán los sobrevivientes de la carrera el miércoles y el jueves. Para el Póker de Ases de favoritos las batallas claves se librarán en tres cimas fuera de categoría, a más de 2.000 metros y otras seis por encima de los 1.200, comenzando este martes.

La etapa 16 parece inofensiva pero habrá que estar atentos y no perder la rueda.

Aunque no está considerada de alta montaña, la etapa 16 tiene en sus primeros 65 kmts dos cumbres de 3a y 4a categoría a más de 1.200 mts que pueden hacer daño y generar ataques inesperados, antes de descender hasta las orillas del Ródano y cruzar los famosos viñedos de Syrah en Tain L’Hermitage , rumbo hacia la meta en Romans-sur-Isère luego de 165 kmt bajo el sol canicular del verano europeo.

No es un detalle menor. La ola de calor ha registrado temperaturas extremas, de 35° en Francia y de 38° en el sur de España, con un aumento sustancial de los niveles de polen. La hidratación permanente será clave durante la semana para evitar desfallecimientos y sorpresas. Se necesitará total concentración y atención al mínimo detalle.

Para triunfar también hay que tener memoria y referentes. Cómo escribí el 22 de julio de 2015 en el diario nacional El Espectador, “Los Alpes son de los colombianos” y en ellos los “escarabajos” han escrito las páginas más gloriosas de nuestro ciclismo. Este año las grandes cumbres aparecen el miércoles 19 de julio con el larguísimo Col de la Croix de Fer (2.067 mts) sobre 24 kilometros, el Col du Telegraphe (1.566 mts y 21 rampas) que es considerado la base del Galibier, y el techo del Tour a 2.642 mts, desde donde los primeros pedalistas en cruzar se lanzarán en un brutal descenso de 24 kmt hasta Serre-Chevalier.

Al día siguiente, día nacional de Colombia, le etapa culmina en la estación de Sky del Col d’Izoard, última cumbre del Tour. Tanto en el Galibier como en Izoard han coronado primero los “escarabajos”; cuatro de ellos el Galibier: Francisco “Pacho” Rodríguez (1984), Luis “Lucho” Herrera (1986), Santiago Botero (2002) y Juan Mauricio Soler –el ídolo de infancia de Nairo Quintana- en 2007. Además, Botero cruzó primero en Izoard, un ascenso de 14 kilómetros con un desnivel del 7.3%, rumbo a su victoria en Briançon en 2000.

El 19 de julio los ciclistas escalarán el Galibier, una de las cimas más difíciles de los Alpes y el techo del Tour.

Esas dos grandes citas en el macizo más importante de Europa, deberían definir el Tour-2017.  Si llegara a flaquear Froome en momentos decisivos de los Alpes, Sky tendrá que jugarse su segunda carta, Mikel Landa (6° a 1.17″), quien hasta ahora se ha mostrado en gran forma en la montaña pero en los Alpes podría acusar el desgaste del Giro d’Italia y el fuerte trabajo de gregario que ha hecho en el Tour para su líder británico.

Reza el adagio que “en río revuelto, ganancia de pescadores” y Rigoberto Urán puede seguir la consigna. Es clara la pugna entre los equipos Sky y Ag2R-La Mondiale, los más fuertes del Tour. Los británicos tienen el mando y los franceses la intención de conseguirlo para su líder Bardet. Pero deberán trabajar con más entrega porque el domingo seis de ellos no pudieron sacar de rueda a Froome, quien les llegó con ayuda de tres de sus fichas, Henao, Nieve y Landa, luego que Kwiatkowski le diera su maquina.

Urán, Aru y Martin casi siempre llegan sin equipo a la parte final de las cumbres y están corriendo prácticamente sólos. Martin es un ciclista de media tabla (su mejor actuación en el Tour es 9° el  año pasado), Aru tuvo el mando del Tour dos días y lo resignó, mientras que Urán, hasta el momento no ha atacado seriamente. Podría hacerlo el miércoles en la primera etapa en los Alpes, en la que la sucesión de cumbres difíciles pueden ser definitivas para marcar las diferencias y tratar de “descomponer” a Sky. Además Rigoberto desciende bien y se ha preparado con juicio. El jueves es más factible un trabajo de equipo de Sky controlando el ascenso a l’Izoard e imponiendo un ritmo frenético, para que gane quien tenga las mejores reservas.

Juego de Alianzas

Si el miércoles al final de los durísimos 183 kms y el techo del Tour en el Galibier, Rigoberto Urán da su golpe maestro y llega a Serre-Chevalier como nuevo líder del Tour de France, el “sueño amarillo” estará más cerca que nunca pero necesitará reposar en buenas almohadas para que al día siguiente en la cima del Col d’Izoard, el 20 de julio, día nacional de Colombia, “Rigo” haya conseguido los 80 segundos de ventaja que necesitaría teóricamente para ganar el Tour el sábado en la contra-reloj en Marsella.

El liderato de Fabio Aru en el Tour-2017 duró dos días. El italiano es segundo y atacará en los Alpes.

Las alianzas ciclísticas en carrera no son extrañas y dado el momento, pueden funcionar en mutuo beneficio. Hace 30 años cuando Luis “Lucho” Herrera ganó la Vuelta a España, su equipo Café de Colombia tuvo el apoyo de la otra escuadra nacional, Postobón-Ryalcao, para defender a “Lucho” de los ataques del francés Laurent Fignon -que detestaba a los ciclistas colombianos y “hablaba pestes” de los escarabajos-, del alemán Reimund Dietzen (subcampeón) y de la alianza de las tres escuadras españolas encabezadas por Pedro Delgado, Vicente Belda y Anselmo Fuerte. Al final de la Vuelta el 15 de mayo de 1987 en Madrid, Herrera y Postobón-Ryalcao fueron campeones; individual y por equipos.

Tal vez las circunstancias se den entonces para que por primera vez, los “magníficos del ciclismo colombiano” le den la mano a Rigo, encabezados por su paisano Carlos Betancur y varias figuras de “la generación Saldarriaga” como Nairo Quintana en busca del Top-10, y Darwin Atapuma y Jarlinson Pantano, ayudando de paso a sus líderes Louis Meintjes y Alberto Contador a mejorar en la tabla.

Nairo Quintana aún cuenta, puede jugar un buen papel e incluso conseguir una victoria para su escuadra Movistar. Es cierto que a 6’16″ del líder ya no tiene opción de ganar ni de alcanzar de nuevo el podio (habría sido un gran resultado teniendo en cuenta su desgaste tratando de ganar el Giro d’Italia centenario), pero aún puede aspirar a quedar entre los 10 mejores del Tour. Le quedan dos días de recuperación; el lunes de descanso y la etapa “de transición” del martes antes de los Alpes.

El duro esfuerzo del viernes 14 de julio en la corta pero demoledora etapa montañosa en que fue segundo detrás del francés Warren Barguil, lo pagó 48 horas después. Al final del domingo en que perdió 3’54″ y se esfumaron sus opciones, dijo con franqueza que “la cabeza manda pero que las piernas no responden”. Pero Nairo jamás se entrega, el descanso le servirá y en los Alpes puede mostrar de nuevo su mejor fase, la de escalador nato.

Quintana terminó exhausto la etapa 15 del Tour-2017. Sus piernas no le responden en la montaña

Los intereses de los otros dos ciclistas colombianos son en cambio contrarios porque Sergio Henao tendrá que dar su energía a Chris Froome en Sky, mientras que Esteban Chaves tiene que defender a Simon Yates y su liderato de los jóvenes, camiseta que ya ganó Adam, su hermano gemelo quien fue 4° el año anterior. Pero en su lucha con Yates por la camiseta de los jóvenes, el surafricano Louis Meintjes (jefe de filas del equipo UAE-Emirates en que corre Darwin Atapuma) puede ser un perfecto aliado de conveniencia para Urán. El ciclista ya fue octavo el año pasado y está en igual posición, a 3’07″ de Simon Yates en la tabla.

Pueden ser conjeturas, pero Rigoberto Urán y su equipo tal vez necesiten de alianzas. Para un fabricante canadiense de bicicletas de carreras como Cannondale (uno de los cinco mayores del mundo), es más factible un pacto en carretera con una compañía telefónica como la española Movistar, que con un competidor en su mercado. Y cada equipo del World Tour tiene el respaldo exclusivo de un gran fabricante de bicicletas. Pero también pueden funcionar alianzas inspiradas por el compañerismo y el respeto, o algo de nacionalismo.

Final incierto

Casi todos dan por sentado que Chris Froome ganará el Tour en la contra-reloj del sábado en Marsella sobre 22,5 kmts. Pero la ruta no es totalmente plana y esta vez será a otro precio. El británico incluso se quejó después de conocido el trazado, de que los organizadores habían reducido mucho la importancia de este tipo de etapas y que ello lo perjudicaba en sus posibilidades dado que es muy corta.

Ningún ciclista dicta el Tour. La idea de los organizadores era lograr una carrera variada y emocionante y hasta ahora ha sido así. La clasificación general que resulte luego de las dos etapas en los Alpes tendrá su veredicto en Marsella, de no ocurrir movimientos bruscos el viernes en la jornada más larga del Tour entre Embrun y Salon de Provence (222,5 kmts) cruzando la bellísima región de viñedos y campos de lavanda en Provenza y a merced del calor y de los vientos de costado aptos para trágicos cortes en el pelotón.

Los kilómetros finales del Tour-2017 en el puerto mediterráneo francés.

El trazado es esencialmente plano, con salida y meta en el estadio-Velódromo, y buena parte del recorrido sigue la costa mediterránea con una incursión interior: el ascenso a la basílica de Notre Dame de la Garde, que domina la segunda ciudad y primer puerto de Francia. Se trata de una escalada de poco más de un kilómetro desde el nivel del mar hasta 116 metros pero con porcentajes de hasta el 18 % de pendiente y bajo el intenso calor y humedad del puerto (temperaturas máximas de 30 grados y humedad promedio del 45%).

Los especialistas no deberían olvidar que Rigoberto Urán es buen contra-relojero, que fue campeón de Colombia de la especialidad en 2015, pero más importante, que el 22 de mayo de 2014 en el Giro d’Italia ganó la etapa 12, una contra-reloj individual de 41,9 kmts a través de los viñedos del Piamonte, entre Barbaresco y Barolo. Ese día “Rigo” le tomó  1’34″ al australiano Cadel Evans y batió a su compañero en el Omega-Pharma-Quick Step, Wout Poels (hoy en Sky) por dos minutos.

Como toda prueba deportiva, sólo hasta que se baja la bandera o terminan todos, se conoce el ganador. Y hay historias que se pueden repetir. Desde 2012 el Tour no había programado una prueba a cronometro la víspera de la llegada a los Campos Elíseos, pero aquella vez fue sobre 53.5 kmt; a la médida del especialista británico Bradley Wiggins, a la postre ganador de la fracción y del Tour.

Más cercana a la realidad del sábado y los sueños realizados es aquel mágico 23 de julio de 1989 (hace 28 años) cuando el estadounidense Greg LeMond derrotó al favorito francés Laurent Fignon en los Campos Elíseos y le ganó el Tour en la última etapa, una contra-reloj de 24,5 kilómetros entre Versalles y París, en el año del bicentenario francés, por 8″, hasta hoy la diferencia más estrecha en la historia de la carrera. Fignon había largado con 50″ de ventaja sobre LeMond que regresaba al ciclismo después de una para por un accidente de caza en que sufrió heridas con perdigones en su espalda.

LeMond llegó en silencio, con un pequeño equipo que fue invitado al Tour, el belga AD Renting, y corrió la contra-reloj con una relación durísima, 55 x 12, que le daba más avance por pedalazo. Terminaron sólo tres ciclistas pero ganaron el Tour y al final del año la escuadra se disolvió por falta de fondos.  En este caso, Cannnondale es uno de los pocos equipos que tienen su nómina completa y Urán puede contar con apoyo en buena parte de la ruta. * En su victoria en Chambery, Rigoberto Urán corrió los últimos 24 kilómetros con una relación relativamente similar en dureza a la de LeMond; 53 x 11.

La hora de Rigoberto

Rigoberto Urán es el pionero de esta nueva generación ciclística colombiana, abrió el camino y guió a varias de sus estrellas del momento.  Junto a Nairo Quintana y Esteban Chaves, a la bicampeona olímpica y mundial de BMX, Mariana Pajón y al sprinter Fernando Gaviria, es uno de los mej0res representantes de nuestro ciclismo.

La misma sonrisa, coraje, determinación y color verde de su primer uniforme profesional.

Retomando una frase de Nairo, “la calidad no se pierde de la noche a la mañana” y a pesar de las derrotas y dificultades, “Rigo” ha mantenido su calidad, tanto humana como ciclística. Desde 2006 cuando llegó con apenas 18 años al pequeño equipo continental Tenax en Europa, Rigoberto ha luchado contra la adversidad y siempre le ha dado la mano a sus compatriotas ciclistas, desde consejos y recomendaciones, hasta compartir sus rutinas.

En Pamplona compartió casa con Juan Mauricio Soler cuando integraron el equipo Caisse d’Epargne (hoy Movistar) y por allí pasó Nairo Quintana y otros pedalistas. Ha sido capitán del equipo ciclístico de Colombia en los Olímpicos y campeonatos mundiales, es un hombre orquesta y un gran motivador, su espiritu de trabajo y entrega es valorado por las grandes escuadras mundiales en las que ha figurado y hoy está cerca de cosechar con Cannondale la buena siembra de 12 temporadas en Europa, varias de ellas difíciles.

A Rigoberto Urán pocos lo tuvieron en cuenta antes de comenzar el Tour y lo habían olvidado o descartado. Pero mi lectura fue diferente y lo incluí en el Top-10 cómo un ciclista a considerar. Su excelente presentación me está dando la razón. Creo mucho en lo que puede hacer en los próximos cinco días y sin exagerar, con él, el Tour está más cerca que nunca.

Con su pinta de Mick Jagger y la energía desbordante del cantante estrella de los “Rolling Stones”, Rigoberto Urán puede conseguir la semana próxima su mayor “Satisfaction“, una de las canciones estelares de la mundialmente famosa banda británica formada en 1962, 25 años antes de nacido Rigo. La gran ventaja del hijo ilustre de Urrao, es que ha sabido tener los pies en la tierra, está muy cerca del objetivo máximo de cualquier ciclista de primer nivel mundial y ha corrido el Tour con sabiduría y concentración.

El ascenso ha sido vertiginoso. En junio, antes de largar el Tour, “Rigo” estaba 500/1 en las casas de apuestas británicas, después de la 5° etapa en “La Planche des Belles Filles” quedó 300/1, trás el triunfo en la 9a etapa su favoritismo llegó a 50/1  y a seis días del final en París está 10/1 y es tercer favorito. Froome encabeza las preferencias pero has bajado de 1/3 a 2/5 y le siguen igualados Aru y Bardet 7/1. Dan Martin como referencia del quinto favorito, está 50/1 en el nivel de preferencias.

Cannondale con Rigoberto iba por una victoria de etapa y aspiraba a un Top-10 en la prueba. Esos objetivos se han superado con lujo. Luego cambió la meta a luchar el podio del Tour -era el objetivo personal de Urán- y lo tiene a la vista, a 6″. Pero además, está apenas a 11″ del segundo lugar y a 29″ de coronar el “sueño amarillo” del ciclismo colombiano, el único que hasta ahora ha sido esquivo a los escarabajos.

Rigoberto Urán inició su vida con tragedia y entrega, vendiendo lotería y dándole la suerte a otros. Este sábado podría cobrar su Premio Mayor.

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COLOMBIANOS EN EL TOUR: Además de Rigoberto Urán (4° a 29″) y Quintana (11° a 6’16″) todos los ciclistas colombianos continúan la disputa del Tour. Carlos Betancur figura 18° a 22’17″, Sergio Luis Henao ocupa el puesto 23° a 31’56″, y Jarlinson Pantano es 33° a 1h 2′ 14″. Por su parte, Esteban Chaves es 54° a 1h 271 25″ y Darwin Atapuma 67° a 1h 42′ 05″ pero serán gregario en los Alpes. 

Un comentario en “La hora de Rigoberto”

  1. Pablo Arbélaez dice:

    Muy bueno. Excelente. Sesudo analisis. Felicitaciones.
    Nunca se estuvo tan cerca. Brillante el fondo y la forma.
    Gracias por las menciones.
    Saludos,
    Pablo