De Kurosawa a Saldarriaga: los siete magníficos

En 1954 uno de los más grandes e influyentes directores en la historia del cine, el japonés Akira Kurosawa, sorprendió al mundo con una de sus obras maestras; “Los siete samuráis”, considerada una de las más grandes películas, un refrente mundial.

Es la historia de un pueblo de granjeros cuyos habitantes contratan a siete samuráis que habían quedado sin maestro (ronin), para que los defienda de los bandidos que llegaban después de la época de cosecha a robarles su producción.

Hollywood copió la idea y en 1960, con menos éxito, se presentó en las salas la cinta de vaqueros (western) “Los siete magníficos”, que luego derivó en continuaciones, series de televisión y nuevas adaptaciones. Esencialmente, la historia es la misma, un grupo de pistoleros o de superhéroes como en el filme de ciencia ficción “La liga de la justicia” –se estrena en noviembre próximo- que defienden un pueblo o a la humanidad de los malvados.

En 2010 el técnico Luis Fernando Saldarriaga llevó a la élite los jovenes ciclistas colombianos, entre ellos Nairo Quintana, Esteban Chaves, Jarlinson Pantano, Sergio Luis Henao y Darwin Atapuma.

Haciendo un paralelo, los pedalistas colombianos que compiten este año en el Tour de France son “los siete magníficos” del nuevo ciclismo nacional, todos ellos triunfadores y victoriosos internacionalmente, integrados a seis escuadras de primer nivel mundial, fieles defensores de un ciclismo ético y con más sueños cércanos por conquistar.

Son representativos de los samuráis, que eran los guerreros de élite de los clanes que regentaban el poder en la época feudal japonesa y seguían un rigurosos código de moral y conducta; sobresalían por ser defensores de la justicia y no pistoleros.

Estos modernos samuráis colombianos en el Tour 2017, son todos triunfadores, probablemente los deportistas más limpios, honestos y sufridos del pelotón, y son la élite y el orgullo del país ciclístico.

Tres de ellos son líderes de sus respectivos equipos Pro-Tour: Nairo Quintana de Movistar, Esteban Chaves de Orica-Scott y Rigoberto Urán de Cannondale-Drapac. Los otros cuatro, Sergio Luis Henao (Sky), Jarlinson Pantano (Trek-Segafredo), Darwin Atapuma (UAE-Emirates) y Carlos Alberto Betancur (Movistar), son gregarios de lujo con capacidad de líder, y como tal han descollado en las competencias de primer nivel mundial.

Pioneros y Colombia es Pasión

Casi sin excepción todos han tenido un camino difícil de caídas, fracturas, lágrimas y triunfos, pero no han recurrido a sustancias prohibidas para mejorar su rendimiento. Esa es su primera victoria.

Cinco de ellos (Nairo, Sergio, Esteban, Jarlinson y Darwin) fueron formados en 2010 en la escuela científica y ética del profesor Luis Fernando Saldarriaga en el equipo “Colombia es Pasión”, hoy continuada con la escuadra continental Manzana Postobón. En sentido cinematográfico, el director técnico Saldarriaga es el Kurosawa del ciclismo nacional, el forjador de los magníficos samuráis colombianos.

Luis Fernando Saldarriaga forma en el equipo Manzana Postobón la segunda generación. Aquí, en la Vuelta a Asturias con los campeones de montaña, Sergio Higuita (der.) y de los jovenes, Hernán Aguirre.

Los otros dos emigraron temprano a Europa y empezaron a construir su carrera en Italia; el veterano Rigoberto Urán y Carlos Alberto Betancur, quien al igual que Chaves está debutando este año en el Tour.

No es la más numerosa representación del ciclismo nacional, que en el Tour de 1986 tuvo a 26 en competencia repartidos en seis escuadras; dos colombianas (Café de Colombia-Pilas Varta y Ryalcao-Postobón), la belga Fagor y tres españolas, Teka, Zor-BH y Reynolds. Ese año no se ganó etapa, sólo la mitad (13), llegaron a París y el mejor, Samuel Cabrera, fue undécimo y el primero de la escuadra española Reynolds, antecedente del Movistar de hoy.

Estos “siete magníficos” son más experimentados y sólidos, tienen entre 27 y 30 años, son lo mejor de nuestro pedalismo actual, cualquiera de ellos puede ganar etapa y varios pueden optar al título del Tour. Serán protagonistas y sus antecedentes triunfales y de liderazgo son garantía de que este año el ciclismo colombiano podría ser más visible que nunca.

Todos son escaladores y rodadores de primer nivel, todos han ganado, todos han sufrido y todos dejarán hasta la última gota de esfuerzo para cumplir su papel en pos de su “sueño amarillo” o el de sus equipos y líderes.

La élite colombiana

Nairo Quintana es el más exitoso (campeón del Giro d’Italia 2014 y de la Vuelta a España 2016 y subcampeón del Tour en 2013 y 2015 y del Giro en 2016), además de sus victorias en el Tour de l’Avenir 2010 con Colombia es Pasión, la Tirreno-Adriático (2015 y 2017), la Vuelta al país vasco (2013) y el Tour de Romandía el año anterior.

Campeón del Giro d'Italia (2014) y de la Vuelta a España (2016), Nairo busca de nuevo el Tour de France.

Rigoberto Urán ha sido subcampeón olímpico de ruta (Londres 2012, del Giro 2013 y 2014, y de la Vuelta a Catalunya 2008), mientras que Esteban Chaves fue campeón del Tour de l’Avenir 2011 (Colombia es Pasión), subcampeón del Giro 2016, tercero en la Vuelta a España 2016 y cerró su temporada ganando el Giro de Lombardia (2016), uno de los cinco “Monumentos” clásicos del ciclismo mundial.

Carlos Betancur, fue campeón del Girobio (2010) y ganó el Tour de Haut Var y la París-Niza en 2014, prueba en la que también salió campeón este año Sergio Luis Henao, actual campeón nacional de ruta. Pero antes de ello “Checho” había sido subcampeón de la Vuelta al País vasco en 2015 y 2016.

Jarlinson Pantano, el campeón nacional contra-reloj, es el último ciclista colombiano vencedor de etapa en el Tour, el año pasado, y además ganó etapa y fue 4° en la Vuelta a Suiza 2016. En esa misma prueba, Darwin Atapuma ganó la 5ª etapa y luego en la Vuelta a España fue líder durante cuatro jornadas.

Los siete magníficos son la mejor representación colombiana de la historia en el Tour. Cuatro de ellos han sido líderes del Giro y de la Vuelta. El “águila de Cómbita”, Nairo Quintana, ha vencido en ambas pruebas. Falta sólo el esquivo sueño amarillo.

El único ciclista nacional que ha portado el “maillot jaune” es Víctor Hugo Peña, durante tres jornadas en el Tour de Francia 2003. Ahora, 14 años después, los “siete magníficos” de la mejor generación ciclística colombiana de este siglo, están dispuestos a hacer brillar de nuevo el tricolor en lo más alto. Todos merecen nuestra confianza y un aplauso gigantesco.

 

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