A las puertas del Duomo

Nairo Quintana se entregó entero para aumentar su diferencia sobre Tom Dumoulin en el Giro d’Italia, y consiguió otros 15″ en la penúltima etapa. Fue valiente y arriesgó pero no hubo colaboración cuando se requirió.

La ventaja de 53″ antes de los 29.3kms de la última etapa, la contra-reloj del domingo entre el icónico Autódromo de Monza y la Plaza del Duomo de Milán, se antoja insuficientes para su coronación.

Por cuidar las diferencias, los favoritos interesados en destronar a Tom Dumoulin, no supieron trabajar juntos al final para lograr más distancia y apenas consiguieron la mitad de la ventaja (por momentos superó los 30″) y desplazarlo al 4° lugar de la clasificación.

En condiciones normales, con piernas frescas, Nairo no podría defender esa ventaja inferior al minuto. Pero al final del Giro centenario y con casi 3.580kms de desgaste en las piernas luego de 20 etapas, aún hay esperanzas.

Para ganar, el “águila de Cómbita” tendrá que realizar una contra-reloj de ensueño, la mejor de su vida! Y que Chiminigagua, el Dios creador y fuerza suprema de los Muiscas, lo acompañe.

El escarabajo se ha entrenado mucho y ha mejorado en el ejercicio individual contra el reloj, pero no es un especialista y su biotipo está en desventaja con el gigante holandés, medalla de bronce olímpica. Teóricamente Tom Dumoulin puede sacarle 2 minutos a Nairo, e incluso Vincenzo Nibali y Thibaut Pinot podrían descontarle al líder colombiano y amenazar su puesto en el podio del Giro centenario, el objetivo inicial de su participación.

Nairo reconoce que la crono de mañana domingo será diferente a la primera del Giro centenario en que perdió 2.53″ con Dumoulin. “Es una crono para especialistas. Espero defenderme bien. A veces me salen buenas contra-reloj y espero que mañana ocurra”, explicó el colombiano, quien hoy no tuvo a su lado a su principal gregario Winner Anacona, disminuído por un problema en el tendón de Aquiles del pie izquierdo.

En río revuelto…ganancia de pescadores

Tom Dumoulin se defendió bien y limitó su pérdida, auxiliado por aliados de conveniencia; su compatriota Bauke Mollema y los jovenes Bob Jungels y Adam Yates. “Afortunadamente me fue mejor que ayer. Me entregué con todo y les agradezco porque gracias a ellos pude mantenerme”, señaló el holandés quien corrió practicamente sin equipo desde el ascenso a Monte Grappa.

Con mejor colaboración los líderes habrían conseguido una ventaja más significativa.

En cambio cuando Nairo, Nibali y Pinot, conseguían ventaja y deberían trabajar juntos, los esfuerzos se perdieron, tanto en Monte Grappa como en el ascenso final a Foza y el descenso hasta Asiago. Nibali reconoció que “no queríamos gastar mucho porque el ascenso al Monte Grappa fue muy duro y mañana será otra jornada muy exigente”. El bicampeón italiano señaló incluso al ruso Ilnur Zakarin (5°) de ser el único que no colaboró, y explicó que “sólo en los últimos 5 kms encontramos un acuerdo”.

A su turno el francés Thibaud Pinot, ganador de la etapa y gran beneficiado de la jornada y de las tres últimas etapas de montaña, confirmó que “hubo colaboración en los últimos kilómetros pero los perseguidores eran grandes pasistas y nos descontaron”. El campeón de Francia contra-reloj viene de más a menos y trás su victoria partirá con la moral alta mañana para la jornada definitiva en busca de asegurar el podio. Su diferencia con Nibali (2° en la general) es de apenas 4″ y con Nairo de 43″.

Nairo está conforme y es consciente del inmenso desafío de este domingo. “Mejor esos segundos que nada. Lo hemos intentado y es lo que hemos podido descontar con los otros interesados que estabamos adelante. El (Dumoulin) tuvo aliados atrás y logró recortar la diferencia que le teníamos”, señaló.

Cuando la televisión italiana le preguntó si aún puede ganar el Giro centenario, el “águila de Cómbita” dijo que al final “las diferencias, creo, no serán demasiado grandes. Espero que la fatiga que todos hemos acumulado juegue a mi favor. Tengo la confianza. A eso hemos venido, a ganar”, puntualizó. La primera parte de la prueba, recorrerá los 5.793 metros de la pista del autódromo de Monza sobre un asfalto poroso que ofrece menor adherencia y luego el esfuerzo solitario será por largas calzadas y calles de la ciudad hasta el Duomo.

Es cierto que las posibilidades de que Nairo Quintana gane mañana el Giro d’Italia con reducidas, pero el podio será un gran premio a su esfuerzo, la táctica y al despliegue físico ofrecido en la carrera, a la que llegó como etapa de preparación a su gran objetivo que es el Tour de France en julio.

La encrucijada de los escaladores

Tal vez la lección más importante de las 20 jornadas italianas es la necesidad de un replanteamiento táctico por parte de los escaladores natos y de sus técnicos y equipos en las Grandes Vueltas.

La figura del escalador puro en un ciclismo moderno rapido, tiene hoy más complicada su opción de ganar, porque grandes y “desgrasados” contra-relojistas pueden compensar el tiempo que pierden en las cumbres, ayudados en las etapas por sus equipos de rodadores y en su ejercicio individual contra el cronómetro. Ha sido el caso de Chris Froome en el Tour de Francia y tal vez lo sea de Dumoulin en este Giro.

Hoy en día se controlan los ataques explosivos en la montaña a los que los espectadores estaban acostumbrados con las gestas del”águila de Toledo” Federico Martín Bahamontes, del “jardinerito” de Fusagasugá Luis “lucho” Herrera, “el diablo” Claudio Chiappucci, “el pirata” Marco Pantani, Alberto Contador y Nairo Quintana, gracias a ritmos infernales de casi 40km/hora que establecen equipos de rodadores para desgastar a los escaladores y disminuir sus fuerzas.

Se compite a ritmos muy altos y puede que no haya espectáculo, pero es la forma moderna de correr y los escaladores natos tendrán cada vez más difícil encontrar un espacio frente a los grandes rodadores de más de 1,80mts, algunos de ellos convertidos a la fuerza en “escarabajos”.

Les será cada vez más complicado establecer grandes diferencias, penalizados por su biotipo menudo (menos de 1,70ms). Es un hecho que confirman grandes ciclistas (en todo el sentido de la palabra), como Eddy Merckx (1,85), Miguel Indurain (1,88), Chris Froome (1,85) y Vincenzo Nibali (1,81). Tom Dumoulin mide 1,86 y Fabio Aru (1,83).

Las excepciones a esta regla ciclística son el pentacampeón frances Bernard Hinault (1,74), el estadounidense Greg Lemond (1,78), Marco Pantani (1,72) y Alberto Contador (1,76). El tristemente célebre Lance Amstrong mide 1,77.

De manera que los triunfos (Giro-2014 y Vuelta-2014) y los podios en tres Tour de France, conseguidos por la pequeña estatura de Nairo Quintana tienen un valor aún más alto. Un nuevo podio en el Giro centenario es un gran éxito. Dumoulin, Nibali y Pinot miden más de 1,80 y si el holandés consigue finalmente ganar el Giro, será una confirmación de la teoría, que como todas las teorías, tiene excepciones.

La diferencia entre Nairo y Dumoulin ha sido la contra-reloj en la que el colombiano perdió tiempo valioso. Nairo y los también escaladores Nibali y Pinot recuperaron el retraso en las montañas, pero tal vez no les alcance en Milán para vestirse de rosa.

Precisión importante: Nairo Quintana dijo antes de comenzar el Giro centenario que el podio sería un buen resultado. Ese primer objetivo está muy cerca. Ganar la prueba sería un premio extra. Las fuerzas están al límite. Esperemos y soñemos en rosa.

 

Un comentario en “A las puertas del Duomo”

  1. Joaquín Montes R. dice:

    Muy buenas las crónicas, Juanca. Gracias!