Medio año de Brexit: Incertidumbre absoluta

El Brexit se ha convertido en un fantasma que asusta y un monstruo que preocupa ante la falta de claridad e información del gobierno de la primer ministra Theresa May, quien heredó la tarea gigantesca de encabezar la salida británica del Club, al cual pertenece desde 1973 cuando el premier conservador Edward Heath firmó la adhesión.

Tal vez las palabras más adecuadas para describir lo que han sido los primeros seis meses de la decisión de una mayoría mínima británica (52%) de salirse de la Unión Europea son…Absoluta Incertidumbre.

Theresa May heredó la batalla más difícil de Gran Bretaña después de la Guerra de las Malvinas.

La libra esterlina, que tradicionalmente ha sido la moneda más fuerte del mundo, se derrumbó a los niveles más bajos en tres décadas y hoy se cambia a 1.23 dolares y a 1.17 euros por cada libra. Tradicionalmente la libra se cotizó entre 1.5 y 1.6 dólares y antes del Brexit el cambio era 1.487. La devaluación de la moneda británica en un 17% ha conseguido aumentar las exportaciones hacia EE.UU y otros países porque los precios son más competitivos, pero a su vez ha tenido efectos negativos para las importaciones de todo tipo –que ahora son más caras con una moneda débil. Y Gran Bretaña es un importador neto; importa un 60% de lo que consume.

El último informe de la oficina nacional de estadístiscas con cierre a Octubre de este año, muestra que Gran Bretaña mantuvo su balanza comercial deficitaria que fue de 12.8 billones de libras (15.7 billones de dólares); exportó 26.8 billones e importó 39.6 billones de libras.

El efecto del Brexit se aprecia en el aumento de la inflación (0,5%) y el Banco de Inglaterra que ha mantenido la tasa de interés en apenas un 0,25%, la calcula en 3% para fin de 2017. Más directamente en los precios de los alimentos y de la gasolina que han subido entre un cinco y un 10% y comprobamos mensualmente con las facturas de mercado.

Paradójicamente las importaciones desde la Unión Europea han disminuido casi un 10% desde el año 2000 y hoy constituyen apenas el 52% del total, con lo cual la mayoría de frutas y verduras provienen de Suramérica, Africa, Asia e Israel, gracias a que son productos de temporada. Bananos colombianos, papayas de Brasil, aguacates de Israel, espárragos del Perú, kiwis de Chile, melones del Caribe y uchuvas de Zambia, se agregan a las tradicionales manzanas y peras del hemisferio norte.

Incertidumbre política

Todo es una situación temporal y la realidad del Brexit no la podremos evaluar más directamente hasta tanto no comiencen las negociaciones a finales de marzo de 2017 cuando la primera ministra ha dicho que invocará el famoso artículo 50 del Tratado de Lisboa. Y teóricamente deberían terminar en 2 años.

Será un momento político lejos del ideal en vista de las elecciones presidenciales en Francia en abril y mayo (si hay segunda vuelta) donde la derecha euro-escéptica de Marina Le Pen podría alcanzar al menos un tercio de la votación y los comicios federales en septiembre en Alemania, en los que la coalición demócrata-cristiana de la canciller Angela Merkel podría perder su mayoría y comprometer su cuarto mandato. Los resultados de esas dos elecciones y el aumento del escepticismo en Europa sobre la solidez de la Unión Europea, son factores importantes que afectarán la negociación y las eventuales concesiones a Gran Bretaña.

Y la incertidumbre seguirá porque no está garantizado y es de un optimismo exagerado, pensar que en los dos años de plazo estarán terminadas las negociaciones. Es más, el propio ministro británico de economía y encargado de las negociaciones, Philip Hammond, ha dicho públicamente que se necesitarán al menos 4 años, hasta el 2020 para tener una base profunda y comprensiva para el nuevo acuerdo de tipo comercial, financiero y aduanero, en el que Gran Bretaña busca mantener los beneficios del libre comercio en el mercado único, y preservar el estatus privilegiado de Londres, la plaza financiera más importante del mundo junto a la de Nueva York.

Mi amigo británico Cliff Gilbert, corredor en la bolsa de Londres por más de 25 años, me explicó que “la Unión Europea es un caos de regulaciones financieras y depende más de Londres que lo que depende “la City” de Europa”. En ese sentido, a ambos les conviene mantener una relación histórica y armónica.

El ministro Hammond ha planteado lo que se ha llama un Brexit suave o un Brexit transitorio porque es técnicamente imposible cambiar un 60% de la legislación británica y negociar un nuevo acuerdo en apenas dos años. Como ejemplo, el nuevo tratado comercial de la Unión Europea con Canadá tardó siete años de negociaciones y estuvo a punto de colapsar a última hora.

Varios bancos internacionales analizan la viabilidad de continuar con su base europea en Londres o deslocalizar sus oficinas generales a otras plazas como Frankfurt, Amsterdam o incluso Dublin. Pero exceptuando el centro financiero alemán, pocas ofrecen las posibilidades logísticas de Londres y ninguna un mercado financiero y de servicios tan particular y desregulado como el londinense, sede de la importante bolsa de valores de productos minerales y metales.

La relación de Gran Bretaña con la Unión Europea es mucho más compleja y vital para ambos actores porque implica diálogo político y el aspecto financiero y comercial. Por ahora lo que ha ocurrido son las primeras escaramuzas de unas tensas negociaciones en las que la Primera Ministra Theresa May, empieza a ser aislada por los otros socios del Club Europeo mientras internamente la líder escocesa Nicola Sturgeon, defiende el derecho de su nación a mantener su relación con la Union Europea y ex-primeros ministros como John Major y Tony Blair han planteado la posibilidad de convocar un segundo referendo sobre el Brexit. Pero en Gran Bretaña los segundos referendos históricamente no ocurren. Y una vez invocado el artículo 50 e iniciadas las negociaciones, no habrá vuelta atrás.

Aspectos sociales

Debido a la caída de la libra esterlina, el turismo hacia Gran Bretaña es hoy más barato y se ha visto un aumento en los últimos meses desde Estados Unidos, China, Japón, Rusia y Suramérica.

Al mismo tiempo, el Brexit ha generado un nuevo éxodo “europeo” de italianos, rumanos, franceses, españoles y latinoamericanos nacionalizados, llegado en busca de mejores oportunidades de trabajo aprovechando el beneficio de la libre circulación de personas y antes de un posible cierre de fronteras o mayores controles migratorios post-brexit.

Oficialmente hay más de 8 millones de extranjeros viviendo en el Reino Unido –el 16% de la población- y de ellos 3 provienen de la Unión Europea, la mayoría de Polonia (800 mil), algunos de los cuales han sufrido ataques racistas y xenófobos de parte de sectores británicos descontentos con la que consideran alta presencia de extranjeros que además acceden a beneficios sociales por el hecho de ser ciudadanos de la UE. El Brexit tambien ha exacerbado el sentimiento anti-extranjero y los incidentes racistas.

Mientras Gran Bretaña continúe en la Unión, es probable que el flujo migratorio siga en aumento. De hecho, entre junio de 2015 y 2016, la cifra de inmigrantes al Reino Unido alcanzó el record de 650.000, de los cuales casi la mitad (311.000) vinieron por razones de trabajo. Y ese registro es de antes del Brexit.

Y la prioridad del gobierno y el negociador del Brexit con la Unión Europea en Bruselas, será “reducir el número de migrantes hacia Gran Bretaña”, que se quiere establecer en menos de 100 mil. En esa cifra se contemplan igualmente los demandantes de asilo y los refugiados por las crisis en Siria, Libia y el este Europeo.

A su vez, hay un millón 200 mil británicos viviendo en la Unión Europea, en España, Francia e Italia, fundamentalmente. Y Gran Bretaña pretende que su estatuto como ciudadanos de la Unión se mantenga. No es una cifra significativa si se considera que la Unión Europea tiene una población de 510 millones de habitantes -es decir que son apenas el 0,23%- pero si es una pieza de negociación en las discusiones del Brexit.

Así las cosas, Gran Bretaña ha conseguido navegar este medio año post-brexit “en calma, antes de la tormenta”. Reza el adagio que “en Abril, aguas mil” y 2017 será uno de los años más agitados para la primera ministra Theresa May y para la Unión Europea en el proceso de reajuste interno e incertidumbre generado por el NO de la quinta economía del mundo y la segunda del club de 28 países.

2 comentarios en “Medio año de Brexit: Incertidumbre absoluta”

  1. Joaquín Montes R. dice:

    Muy buen artículo. A propósito de “post-truth” sería interesante comparar las predicciones económicas previas a la votación con los resultados actuales. Yo pensaba que estaban exagerando, pero el éxodo de firmas de la City y la caída de la libra esterlina parecen ser, en un primer momento, más duras de lo que se había pensado.Puede ser una histéresis del primer momento, pero si se profundiza en vez de suavizarse, el impacto para los británicos va a ser tenaz. Como se había predicho.

    • Jukari dice:

      Gracias Joaquín
      La libra en caída, los impuestos en alza, los precios de los alimentos disparados, los costos cada vez más altos y la incertidumbre de los europeos comunitarios en Gran Bretaña, son apenas un comienzo de los tiempos difíciles. Industrialmente Gran Bretaña depende de otros, laboralmente igual para los oficios menores, y a nivel financiero la City comienza a sentir los efectos con los inicios de deslocalización de firmas. Este 29 de marzo comienza el proceso del Brexit, pero el camino, como escribió Ciro Alegría, es “largo y ajeno”. La factura la seguiremos pagando los que seguimos fieles habitantes del otrora imperio que vive en parte del recuerdo de tiempos mejores.