El nuevo “Día D” británico: el referendo europeo

Pocas veces en la historia de una Nación con tanta influencia positiva en la construcción del mundo -desde la época medieval hasta hoy- un referendo democrático decide el futuro de generaciones y aclara la realidad de un vínculo difuso y a veces antagónico con el continente; lo que los británicos llaman Europa.

Pero no deja de causar sorpresa que la campaña electoral para una decisión tan definitiva en la vida de un país, haya sido de apenas dos meses; más corta que la planeación de Glastonbury , el festival musical y de rock más importante de Gran Bretaña que comienza hoy miércoles y vivirá al ritmo de las guitarras eléctricas el desarrollo del referendo este 23 de junio sobre la permanencia en la Unión Europea (UE).

La consulta democrática fue anunciada por el Primer Ministro David Cameron el 19 de febrero de este año y la campaña se abrió oficialmente el 15 de abril y terminó ayer martes 21 de junio. Pero en realidad, la cruzada de los partidarios del retiro de la Unión Europea, el llamado Brexit, lleva muchos años latente en el inconsciente colectivo de una parte de los británicos, incluyendo laboristas, conservadores y la minoritaria derecha nacionalista.

Los británicos en general, tal como lo escribí en la edición dominical del diario nacional de Colombia El Espectador, del que soy corresponsal hace más de 25 años en Europa, no se sienten “europeos”: To be or not to be…Europeo.

Siempre he agradecido a Europa por mi experiencia vital en ella. La considero mi “tierra de promisión” y de desarrollo personal e intelectual, y me siento orgulloso de ser ciudadano europeo y portador de un pasaporte británico, hasta hoy país miembro de la Unión Europea. He vivido, estudiado y trabajado en sus dos orillas, en el continente (España, Francia, Bélgica y Holanda) y en los últimos 15 años en Gran Bretaña. Conozco la idiosincracia particular de sus países, tuve novias de varios de ellos -incluyendo de Gran Bretaña- y creo en los valores y principios de la integración, que ciertamente no es un proceso perfecto.

He trabajado dentro de la UE como periodista y corresponsal y también como experto, en el departamento de información para América Latina en los años 90 en Bruselas y como Director Regional de Información para América Latina de su agencia humanitaria, ECHO, durante 2010. Mi visión es producto del estudio y la experiencia, del seguimiento continuo de su integración, incluyendo sus fracasos, errores y guerras internas como la desmembración de Yugoslavia, sus crisis políticas y migratorias, sus parálisis, el nacimiento de la moneda única y sus asimetrías políticas y sociales.

Ayer martes me ví completo el ultimo debate antes del voto en las urnas (Yo ya voté por correo y confieso que como pro-europeo convencido, lo hice en favor de seguir en la UE) y aunque no fue claro en la definición de aspectos claves como el empleo y el comercio, en el tema migración los partidarios del Brexit superaron al panel del Remain (seguir).

Un euro-escéptico convencido lideró la campaña del Brexit

Un "euroescéptico" convencido lideró la campaña del Brexit

De hecho, el líder del NO a la UE, el periodista y ex-alcalde de Londres Boris Johnson, sorprendió por su tranquilidad y manejo frente a los ataques de su sucesor Sadiq Khan, y además su cierre arrancó una ovación impresionante en el auditorio.

El llamado a que el 23 de junio sea el “Independence Day” de Gran Bretaña de la Unión Europea, fue profundo. Ya antes había defendido la democracia británica como la más antigua del mundo (de hecho nació aquí hace más de 800 años con la Carta Magna) y la necesidad de “liberarse” de los burocratas de Bruselas. Incluso agradeció la migración y había hablado de Amnistía para los ilegales, como antes en Alemania, Francia y España.

Personalmente, creo que su mensaje puede calar mucho entre los británicos mayores de 40 años -suman casi la mitad de la población- que están cansados de aceptar las reglas de Bruselas y del flujo brutal de migración de los últimos cinco años, casi imposible de controlar debido al principio fundamental comunitario de la libre circulación de personas.

Es ciertamente un contrasentido que un país de migrantes con un ADN histórico que según reveló un trabajo del Centro de Estudios Genéticos de la Universidad de Oxford en 2015 comporta un 40% francés, un 30% alemán y un 11% danés en sus origenes, y que se ha nutrido de migración de todo el mundo a lo largo de su historia, quiera hoy frenarla.

Antiguos amigos, hoy en orillas opuestas por el liderazgo británico.

En la madrugada del viernes se sabrá parte del futuro, pero yo seriamente tengo el temor de que triunfará el Brexit, así ahora las encuestas den paridad e incluso una ligera ventaja al quedarse (45% a favor y 44% en contra). Los indecisos serán la clave y una victoria del No, cambiará muchos escenarios.

Otros países como Noruega y Suiza, dijeron No anteriormente a la UE. Dinamarca, cuando nadie lo imaginaba, rechazó en 1992 en un primer referendo después del tratado de Maastricht su ingreso. Un año después, cerradamente un segundo referendo validó su permanencia gracias a claúsulas de exclusión ofrecidas por Bruselas. Hoy, una parte de los daneses piden un Danexit después del referendo británico que será el único.

El peso político de Gran Bretaña es muy grande y de ganar el Brexit, el efecto dominó en varios países de la UE será incalculable debido a las tensiones internas del bloque.

En realidad, el gobierno dió la sensación de estar asustado y su campaña se basó en el peligro de salirse y no en los beneficios que ha representado hacer parte de la UE y de seguir en ella. En cambio el Brexit hizo campaña sobre las posibilidades y lo positivo de volver a ser britanicos manejando su destino, el presupuesto y los beneficios. Esta mañana, el premier Cameron, recalcó de nuevo lo negativo en su última intervención en el programa nacional de televisión BBC Breakfast, mientras que Boris defendió el regreso de la democracia y de la identidad británica.

Desde el punto de vista emotivo, el gobierno creó temor y dibujó un escenario apocalíptico mientras el Brexit defendió la esperanza y la fuerza de ser la quinta economía mundial y su capacidad histórica de ser autónomo.

David Cameron aceptó una apuesta arriesgada

Un Primer Ministro temeroso y en apuros

Creo que David Cameron se equivocó y Boris, en una campaña de apenas dos meses logró consenso en el descontento. Sería algo histórico conseguir en tan poco tiempo ese respaldo triunfador y aunque Cameron dijo en BBC Breakfast que seguirá de Primer Ministro, si pierde el referendo no le quedará otra alternativa que renunciar porque la democracia es la voz del pueblo y los británicos le habrán dicho no. Además, Boris surgiría como el nuevo líder de los conservadores, agravaría la divisón en el partido gobernante y forzaría a elecciones en un momento clave en que el líder de los laboristas Jeremy Corbyin no convoca y se muestra débil.

De otra parte, también sería histórico y de cierta manera surrealista que la campaña del “Remain” del gobierno conservador de Cameron, la defienda y salve un alcalde musulmán y del partido laborista, precisamente cuando la Union Europea, aunque está negociando oficialmente su ingreso, lleva casi 30 años rechazando a Turquía por el temor de una oleada de migración musulmana.

El trasfondo político es muy complejo y Cameron no aclaró su posición sobre las actuales negociaciones para el ingreso de Turquía a la UE. Pero lo cierto es que la UE y Europa continental necesitan de Turquía como tapón a la amenaza rusa y freno a los flujos migratorios del medio oriente que hoy presionan las fronteras de Europa.Turquía es además un aliado miembro de la OTAN, la organización militar para la defensa europea, y en su territorio hay mísiles nucleares estadounidenses apuntando a Moscú desde la época de la guerra fría. Pero Turquía es un país -constitucionalmente laico- de 75 millones de habitantes de mayoría musulmana, con una democracia muy imperfecta y criticada, y no hay que olvidar además que la Unión Europea, está fundada sobre principios democráticos judeo-cristianos.

Así las cosas, creo que contra mi voluntad personal, hay que estar preparados para un nuevo escenario en la madrugada del viernes. Tal vez las poquísimas banderas de la Unión Europea que apenas se aprecian en las dependencias oficiales británicas -principalmente en Escocia y Galés- dejarán de ondear para siempre.

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