El año que vivimos en peligro

Hoy termina mi año sabático!

Confieso que fue involuntario, forzado por circunstancias ajenas -incluyendo un delicado período clínico- que trastocaron abruptamente mi salud, mi tiempo y mi disciplina de trabajo desde mediados de junio.

Me he apropiado del título del galardonado filme de 1982 “El año que vivimos en peligro”  del director australiano Peter Weir – quien proyectó al mundo a Mel Gibson- para describir los últimos meses y este silencio forzoso de “Mi Rincón”.

Encrucijada de mi tiempo

Pero este año de intensos sobresaltos vivido “en peligro”, concluye voluntaria y simbólicamente en vísperas del sábado 9 de mayo, Día de Europa, el continente que me acogió y ofreció realizarme plenamente feliz.

He reaparecido completamente con mi crónica para el periódico colombiano El Espectador sobre las elecciones generales en Gran Bretaña y la disyuntiva para el Primer Ministro David Cameron. Junto a Radio Caracol,  El Espectador es una de mis dos primeras grandes  casas periodísticas (1979 y 1981, respectivamente), en las que se forjaron mis cimientos.

En este histórico diario, uno de los más antiguos del continente americano (1887) y considerado en 1994 como uno de los 8 mejores del mundo,  el genio del realismo mágico y fallecido Premio Nobel de literatura, Gabriel García Márquez se consagró como cronista a partir de 1954 cuando llegó de Barranquilla, y luego de corresponsal en Paris.

Mi contacto con “Gabo” fue mínimo (tres saludos fugaces) y jamás tuve clases de periodismo o de crónica con él, pero su técnica y su manía de jugar con las imágenes me encantaron. Siempre he dicho que mi maestro, mi “Gabo”, se llama Arturo Jaimes Triana, un excelente cronista y colega en mis inicios incipientes en Bogotá en el Centro Informativo del diario regional de Cali,  El País. Arturo era notable, con una sensibilidad única; igual le daba vida y sentido mágico a una transacción económica, que a la soporífera discusión de una ley en el congreso o a un simple gol en el estadio, pues igual que yo, empezó escribiendo de deportes. Y El Espectador fue el periódico que mejor proyectó nuestras plumas. Con el periódico  he sido corresponsal en Europa después de 1990, fundé en 1996 la revista Autos (otra de mis pasiones) y ahora en Londres, he vuelto a ser su corresponsal desde junio anterior.

La “béndita” llamada

La última entrada en mi Blog, celebrando mis Bodas de Plata en Europa está fechada el viernes 23 de Mayo de 2014.

La consagración del "Aguila de Cómbita"

El martes siguiente tomé un avión hacia la bellísima y fraternal Québec, la “capital” francófona de Canadá, invitado por tercer año como catador internacional al Concurso Vinícola “Seléctions Mondiales des Vins”, el más importante de norteamérica bajo las reglas de la Organización Internacional de la Viña y del Vino (OIV), entre el 27 y el 31 de Mayo.

Allí, entre colegas entrañables como el catador italiano de Florencia, Emanuele Pelucci (antiguo periodista deportivo) gozamos juntos la victoria histórica del “Aguila de Cómbita” Nairo Quintana en el Giro d’Italia. Para celebrarlo, el sábado 30 me vestí con la única camisa rosada que tenía, de manga corta que facilita el manejo de la cata.

Y con esa felicidad en el alma volví el martes 3 de junio a Londres, dispuesto a consagrarme a escribir y a disfrutar el Mundial de fútbol, que luego me daría las mayores emociones del verano europeo en medio de las angustias y el estrés inesperado que habría de golpearme.

Diez días después de mi vuelta, el viernes 13, la dueña del apartamento que rentamos desde septiembre de 2002 nos llamó desde España para decirnos que vendría el lunes para hablar con nosotros. Yo pensaba que era sobre los arreglos de pintura y renovación que habíamos acordado realizar en el luminoso baño que nos daba diariamente la emoción de recibir el sol del amanecer mientras nos duchabamos o de contemplar la luz de la luna en la bañera.

Esa tarde se fundieron dos bombillos en los espacios que más disfrutabamos (la sala y la cocina donde yo, el chef, libero mi creatividad) y mi esposa Sissy, la “chief”, predijo que algo no estaba bien. Tenía razón.

El lunes 17 de junio la dueña nos pidió el piso porque iba a vender. Debido a la crisis se regresaba de España. Sonia siempre fue gentil, hasta el final. Nos dió tres meses de preaviso cuando por ley son apenas dos, nos ayudó al trasteo con su esposo Jan (quien venía a hacer los “famosos” arreglos en el baño) y amigos, con camión incluído.

Trasteo con goles en medio

Hay amigos entrañables que siempre están presentes y son angeles guardianes. En todo este proceso abrupto, dos profundos colegas de la BBC, la uruguaya Alejandra Martins y el siempre amable connacional Juan Carlos Jaramillo fueron claves. Alejandra, una periodista completa, multilingue, generosa y con la voz radial más dulce, sonora y clara, que yo haya escuchado en 35 años de experiencia radial, fue el puente vital para conseguir el nuevo apartamento, gracias a sus amigas del servicio árabe de la BBC. Y el tocayo, abogado y musicólogo graduado en el King’s College de Londres, ex-director de la Radio Nacional de Colombia y periodista de planta y productor de la famosa temporada de conciertos del verano (los PROMS) de la emisora musical BBC3, nos ayudó con dos viajes de trasteo en su camioneta familiar.

El resto del menaje, incluyendo decenas de botellas de vino y mi colección de whiskies de Malta, fue llegando gradualmente en dos maletas y un troley que cargaba cada dos días en el bus 436 direccción al sureste de Londres. Uff!. Que odisea!. Debo decir que los dueños de nuestra nueva vivienda, ambos periodistas (Huda, iraquí y Paul, escocés) fueron igualmente generosos y nos entregaron las llaves a principios de julio para facilitar que empezaramos el transporte en un verano que tuvo un par de semanas de 27 grados bajo los cuales quedabamos exhaustos.

Goleador y revelación del Mundial 2014

Y todo esto en pleno Mundial de fútbol, con una selección Colombia que nos hizo vibrar y soñar, con un James Rodríguez convertido en el goleador y la revelación. Nos consagramos gracias a los futbolistas bajo la batuta sabia y serena de José Peckerman, y hoy nos miran distinto y nos respetan. Es la “Diplomacia deportiva” de los balones y las bielas, un tema que comparto con mi gran amigo Embajador de carrera, Ignacio Ruiz Perea. Los músculos de nuestros ciclistas, fútbolistas o atletas, hacen más por la buena imagen del país que muchos políticos y funcionarios. Ellos limpian con su esfuerzo y disciplina lo que unos pocos se han encargado de manchar por su ambición desmedida y la delincuencia.

Así que mientras trasteaba, nos emocionamos con la media volea de James a Uruguay -convertida en el mejor gol según la Fifa-, se nos empañaron los ojos cuando entró Farid Mondragón a cerrar el partido con Japón y escribir un record de longevidad, y lloramos viendo erguido al gran capitán Yepez junto al vacío doloroso de la promesa James, al final de la injusta derrota con Brasil, vapuleado días después por la aplanadora alemana ante el desconcierto de la “torcida” que nunca fue humilde para contemplar la lejana pero cierta posibilidad de un segundo Maracanazo!

Pasada la “redonda emoción del balón” aceleramos cual Fórmula Uno y a finales de agosto, antes de los tres meses de preaviso y trás 12 años de vida en el apacible barrio de Kennington, próximo al río Támesis y al centro de Londres,  estabamos estrenando espacio en Southwark, más al sureste, plenos de cajas para ordenar y en labor de reconocimiento del nuevo barrio, rutas de transporte y cálculo del tiempo. Apenas si alcanzamos a disfrutar la terraza interior llena de plantas que nuestra vecina Debbie mantiene con gran cariño y que es un remanso de paz dentro del ruido de la ciudad.

Encuentro con la “Trés Bon Millesime” 2014

A mediados de septiembre, apenas tres semanas después del cambio, partí rumbo a Burdeos para seguir durante dos semanas el desarrollo de la vendimia, en un ejercicio profesional que cumplo rigurosamente cada año desde 2009 cuando fui entronizado como Commandeur en la Cofradía de vinos de Burdeos, la más importante del mundo.

Alimento para el espiritu creativo

Es una forma única y seria de anticipar el potencial de la añada y vivir directamente la experiencia de la cosecha junto a los productores, saludar amigos viticultores, visitar bodegas y preparar nuevos reportajes que tenía previstos para mi Blog y la revista española PlanetAVino  del reconocido periodista Andrés Proensa, para la cual soy colaborador desde 2003 e hice la cata de los Grandes Crus de Burdeos 2003.

Fue un viaje fantástico por los viñedos en ambas orillas del río Gironda, con reuniones, entrevistas, almuerzos, comidas y catas en varios de los Chateaux más importantes y mundialmente renombrados: Haut Brion, Domaine de  Chevalier, Smith Haut Lafite, Haut Bailly y Fieuzal en Pessac Leognan; Chantegrive, Leognan y otras propiedades en Graves.

Luego rumbo a Pauillac para almorzar en Mouton Rothschild con su director Philippe Dhalluin y visitar  Pichon Longueville Comtesse, Pontet Canet (donde probé el espectacular 2010 que me acompañó hasta la cena) y Haut Bages Liberal de mi amiga Claire Vilars Lurton, gran conocedora de Colombia; otro almuerzo con mi amigo Jean Triaud en Chateau  Saint Pierre en Saint Julien, y luego la visita del fantástico Chateau Calon Segur en Saint Estephe, que abre sus puertas por primera vez luego del cambio de propietarios.

Y luego rumbo a la ribera derecha con más emociones y el máximo de mi tour profesional: PETRUS, en Pomerol, de la mano del gran enólogo Jean Claude Berrouet y su hijo Olivier (ex-Cheval Blanc) y responsable actual. Genial para entender la magia de este mito bordelés.

Luego, saludo y discusión temática sobre la añada en Vieux Chateau Certan con su genio y dueño Alexandre Thienpont y en Chateau Bourgneuf con mis adorables amigos de la familia Vayron que me entronizaron en 2013 en la Orden de los Hospitalarios de San Juan de Jerusalén y la Cruz de Malta.

Y para cerrar, el Tour de mi entrañable Saint Emilion con almuerzo, visita y cata del fantástico 2011 en Cheval Blanc con su enólogo Pierre Olivier Clouet, otro buen amigo; luego probando uva en el viñedo en mi reencuentro con Nicolás Audebert a quien conocí en Cheval des Andes en 2007 en Mendoza y acababa de regresar a Burdeos para hacerse cargo del Primer Gran Cru Classé de Saint Emilion, Chateau Canon y de Rauzan Segla, segundo Gran Cru Classé de Margaux. Nicolás cambió de escudería (del grupo LVMH a Chanel), dejando atrás el Polo y la precordillera andina para tener un pié en cada orilla de la Gironda (Rauzan Segla en la ribera izquierda, Canon, en la derecha).

De nuevo el saludo a mis amigos d e Chateau Angelus, la despedida con mi profunda amiga Nelly de Moulierac que venía de vender el maravilloso y confidencial Grand Cru Classé Chateau La Clotte (15.000 botellas al año) a Alain Vauthier de Chateau Ausone. Le adquirí de recuerdo una Magnum de su fabulosa añada 2010 para disfrutarla en 20 años, igual que el espectacular y cotizado Chateau Peby Faugeres de mi amigo de vieja data, Alain Dourthe, director técnico del viñedo más extenso de Saint Emilion y de todas las propiedades del magnate suizo Silvio Denz.

Y en el descanso, el encuentro con un promisorio y jóven enólogo español de 23 años con nombre ilustre: Alvaro Castillo, apadrinado por el Hombre del Año Decanter, Alvaro Palacios, cabeza visible de la revolución de los vinos del Priorato. Alvaro jóven con Castillo, Alvaro consagrado con Palacios.

Y aquí fue Troya…

Volví a Londres el 3 de octubre con un maravilloso bagaje de conocimiento e información, confiado y seguro de que la añada 2014 será un “trés grand millesime”, es decir “muy buena” y superior a muchas de la década anterior, con un largo potencial de guarda, tal como ahora lo han señalado los expertos luego de la campaña “primeur” de abril.

Pero diez días después empezó mi calvario de trastornos digestivos que me enseñarían nuevas formas de ver la vida y me dieron una lección sufrida e inolvidable.

Las molestias afectaron seriamente mi ritmo y mi participación en catas se redujo al mínimo cuando mi disciplina es de entre dos y tres semanales. Sólo estuve en la presentación el 13 de octubre por la Unión de Grandes Crus Classés de Burdeos de la dificil cosecha 2012,  que significó para mi una decena de añadas continuas – las inicié en 2002- desde la extraordinaria del 2000, y luego en la gran Cata anual de los vinos españoles de Ribera del Duero el 16 de octubre.

En noviembre se acrecentaron mis problemas y tuve que renunciar a mi participacion en la gran cata anual de la revista Decanter una cita que cumplo regularmente desde mi época en la BBC de Londres. Me ausenté casi completamente del vino ante mi manifiesta debilidad.

Sin embargo, en medio de ella tuve claridad mental y fortaleza física para escribir dos complejos artículos para El Espectador. El primero de ellos y de esta nueva etapa de colaboración fue para el especial dominical sobre los 25 años de la caída del muro de Berlín y mi visión de los cambios y el progreso de la ciudad a partir de mis distintas visitas a la capital alemana durante este último cuarto de siglo. El segundo era otro tema trascendental: la ordenación de mujeres obispo por la iglesia de Inglaterra de la comunión anglicana.

Con las últimas fuerzas participé el 3 de diciembre en la fiesta anual del Círculo de Escritores del Vino, del cual hago parte, en la que presentaron sus vinos 23 productores de Hungría. Esa noche recordé con mucho plácer y nostalgia a mi gran amiga Emoke Ijaz, la enóloga húngara que se enamoró de Colombia y se quedó para enseñarle de vinos a muchos colombianos, yo entre ellos.

Luego fue el apagón!. Es más comprehensible entender el proceso leyendo el Parte médico JCR-2015 que envié a un círculo estrecho de amigos el 3 de febrero, sobre mis dolencias y el fin de 3 meses de martirio.

Renacer de las cenizas 

El tiempo apremiaba y las papilas necesitaban trabajar.

Volví entonces a catar.

Y en mi primera salida, para la presentación de los Grandes Crus Classés de Saint Emilion 2011 y 2012, terminé agotado y eso que apenas eran 60 vinos para degustar. Pero como miembro de la Cofradía de Saint Emilion y ciudadano honorario del burgo, no podía fallar a mis amigos.

Y al día siguiente rumbo a Berlín, bajo la nieve maravillosa de febrero, para catar en el “Berliner Wein Trophy”, uno de los dos concursos de vinos más importantes de Alemania y que tiene extensiones en Corea del Sur y en Portugal. Mi debilidad era visible, se reflejaba en mi flacura, y cada sesión se me hizo eterna.

Venía de salir del trance clínico y me percepción organoléptica era distinta. Mi biblioteca de aromas y sabores se había alterado y tuve que “rebobinar” y hacer una nueva puesta a punto de mi sistema de cata mientras recobraba la normalidad. Fue una enseñanza muy interesante, comprendiendo los límites físico-mentales de la cata en condiciones no ideales, y me sirvió -como a un deportista de alto nivel- para concentrar mi preparación con miras a Vinalies Internacionales, el concurso de los enólogos de Francia a finales de febrero en Paris, y el cual considero técnicamente el más completo y serio del mundo.

Terminados los cinco días de cata, la energía de “la ciudad luz” y la visita de dos días a los viñedos de Borgoña (incluyendo el maravilloso Gran Cru Clos de Tart con su sabio enólogo Sylvain Pitiot), tuvieron efecto balsámico.

A partir de marzo,  mi Renacer era manifiesto, como le relaté a algunos de mis amigos. Después de Vinalies escribí un nuevo artículo “Real” para El Espectador, y completé mi recuperación y equilibrio total en los Premios Bacchus en Madrid, organizados por la prestigiosa y seria Unión Española de Catadores.

Y luego más catas (Champañas de Vignerons, Pinot Noir de Australia; Vinos de California, Oregon y Washington States; y el nuevo Douro portugués) para recuperar mi “forma y fondo” y estar en mi tope máximo en las dos semanas del International Wine Challenge en Londres, donde soy Jurado Senior desde hace 10 años.

Entre tanto, antes de lanzarme nuevamente a escribir, mi twitter @Rincondecata ha sido mi acompañante fiel para sostener mi presencia activa.

La sonrisa del deber cumplido con @Rincondecata al centro

Además de los concursos en que participo regularmente como catador profesional, este año tuve la fortuna de también ser invitado a los Premios Zarcillo que celebraron en Valladolidad su edición 16 y que junto a los Bacchus en Madrid, amalgaman la muestra y panorama de los mejores vinos de España.

Fue allí, en la paz de los viñedos, el encuentro con amigos y la visita a la emblemática y famosa bodega de Ribera del Duero Vega Sicilia, que concebí mi reaparición definitiva.

Hace más de 20 años en Bruselas el Premio Nobel de Literatura de 1990, el poeta mexicano, Octavio Paz, me dijo que no me preocupara si dejaba de escribir por largo tiempo. “Pero nunca dejes de escribir porque te mueres. Eso es lo importante”, me dijo con manifiesto cal0r humano en una fría noche de febrero de 1994 reunidos en la antigua Casa de América Latina en una tertulia con jóvenes periodistas del taller literario que teníamos con mi hermano Manuel José y mi “brother” Gerardo Cárdenas, hoy ambos escritores dedicados y publicados.

El poeta respondía así a mi angustia cuando la vena poética se esfumaba y me reconoció que él también había tenido momentos de sequía literaria. Su sabio consejo me acompañó en este año vivido en peligro, que he querido compartir con todos ustedes para explicar mi ausencia desde mi propio laberinto de la soledad.

Todo en la vida tiene un tiempo justo. Y este es el mío para regresar. Gracias por recibirme, por “resistir” esta crónica totalmente personal  y si no los aburrí demasiado, estoy seguro de que seguirán leyéndome.

Salud!

2 comentarios en “El año que vivimos en peligro”

  1. Nos alegra saber que estas de vuelta.Nos conocemos de Caracol,soy Ivan Mejia,periodista Deportivo y cuñado de Hector Vallecilla.Espero tener pronto la ocasion de aprender un poco de ese encantador mundo del vino al lado tuyo.Te envio gran saludo y ya llegara el momento de beber un caldo de esos excepcionales que guardas en tu cava particular.Cualquier cosa estoy a la orden.

  2. Maria Isabel Casas dice:

    JUAN , no tengo el gusto de conocerlo, me alegra que regrese ya recuperado a escribir y que podamos a través de su blog aprender de vinos, de olores y sabores. Gracias a Dios por regresar.