James Hunt, pasaporte a una vida feliz

James Hunt llegó a la Fórmula Uno en 1973 y durante seis años -cual una ráfaga de viento exótico- la refrescó e iluminó con su decidido golpe de volante y su estilo de vida descomplicado y frenético, igual que lo fueron los años 70.

Se fue de las pistas tal vez antes de tiempo, con un título de campeón mundial (1976), dejando a los aficionados de la F1 huérfanos de su magnetismo contagioso, y miles de admiradoras por doquier.

En seis años en la Fórmula Uno, James Hunt ganó el título de 1976 y 10 Grandes Premios.

Aunque dejó el volante en la misma pista donde debutó, en Mónaco, Hunt siguió aferrado a la Fórmula Uno en calidad de comentarista de las carreras para el servicio de Televisión de la BBC de Inglaterra junto al famoso narrador Murray Walker. Y lo hizo hasta su prematura muerte -de un ataque cardíaco- el 15 de junio de 1993, dos días después del Gran Premio de Canadá. Tenía 45 años.

James Hunt iluminó con su magia a innumerables personas y para muchas de ellas fue un billete de felicidad. Yo fui uno de los afortunados.

Este fin de semana he vuelto a ver el filme de Ron Howard, RUSH (titulado en español Pasión y Gloria), centrado y  bastante ceñido a la realidad en el duelo intenso protagonizado en 1976 con el austríaco Niki Lauda, su gran rival de Ferrari, al que le ganó el título mundial por un punto.

Enemigos en pista, camaradas fuera de ella. James le "usurpa" el puesto al campeón Lauda.

Y lo hice porque hace 36 años, un domingo ( el 9 de abril), fue publicado mi primer artículo periodístico y James Hunt fue su protagonista.

Cuando nuestros caminos se cruzaron en la tarde del jueves 6 de abril de 1978 en el hoy desaparecido Autódromo Internacional Ricardo Mejía en Bogotá (Colombia), Hunt, sin saberlo, me marcó para siempre y  le dió el banderazo de partida a mi vida periodistica (hoy las carreras se largan con semáforo), me abrió las puertas del mundo y fue mi pasaporte a una vida feliz con cientos de caminos recorridos, aventuras cumplidas, sueños conseguidos y otros más aún por realizar.

James Hunt inspiró mi periodismo y creo que nuestra historia merece ser contada.

Yo sigo la Fórmula Uno desde 1971, cuando me encontré la revista francesa Sport Auto y me enamoré de las carreras. Un año antes se había realizado un Gran Premio de Fórmula 2 en Colombia , para inaugurar el circuito Ricardo Mejía, ahora demolido y sus terrenos urbanizados.

Empecé a seguir los Grandes Premios por televisión y me dediqué a comprar con mi mesada escolar cuanta revista encontraba: las francesas L’Automobile y Sport Auto, británicas como Autosport y Motoring News, la inolvidable revista argentina El Gráfico, y la italiana Autosprint, y a organizar los recortes de los periódicos, incluyendo O’Globo, que me obsequiaban al final de la semana en la Embajada de Brasil en Bogotá y que relataban todo el proceso de los pilotos brasileños y su estrella principal Emerson Fittipaldi.

Me aprendí de memoria los nombres, las historias , los números, los cascos, para ser un día comentarista de la F1 cuando llegara a Colombia, como era el proyecto del Autódromo. Por cierto, el casco de James Hunt tenía a los lados sobre el fondo negro los colores de la bandera colombiana , pero invertida : rojo, azul , amarillo.

La mirada penetrante y aguda de James era un arma de conquista.

Antes de terminar mi bachillerato yo era entonces un “tuerca” de alto nivel, que se amaneció el 24 de octubre de 1976 frente a la pantalla de TV (en Colombia la carrera se transmitió a la 1.00am) para seguir el GP de Japón en Fuji, que ganó Mario Andretti con Lotus y en el que se coronó James Hunt.

A pesar de mi fiebre automovilística, para darle gusto a mi padre comencé a estudiar química en 1977. Me fui a Cali, a 500 kms al oeste de Bogotá.

Pero en abril de 1978 , James Hunt, que estaba corriendo su tercera temporada para el equipo McLaren junto con el francés Patrick Tambay, visitó Colombia en una gira promocional del patrocinador, la tabacalera Philip Morris (Marlboro), aprovechando la pausa de un mes entre el GP de Long Beach en EE.UU-Costa Oeste (abril 2) y el GP de Mónaco el 7 de mayo.

La gira incluyó República Dominicana y Puerto Rico. En Colombia James y Patrick Tambay visitarían el Autódromo, recorrerían el circuito en un artesanal Fórmula 3-Colombia (basado en los chasises Van Diemen de Fórmula Ford inglesa), se reunirían con los pilotos colombianos y darían una charla técnica. Además de ello, estaba prevista una reunión oficial con el presidente Alfonso López Michelsen, quien había estudiado en Oxford.

En ese momento nuestro único prospecto profesional de llegar a la Fórmula Uno era Roberto Guerrero, quien competía en los campeonatos de Fórmula Ford en Gran Bretaña. Con Roberto nos conocimos y nos convertimos en amigos a final de ese 1978 y durante cuatro años, hasta su llegada a la F1 en 1982 con el modesto equipo Ensign, fui su jefe de prensa para Colombia.

El primer piloto colombiano en Fórmula Uno: Roberto José Guerrero, Ensign-Ford N180B-Cosworth.

Mi encuentro con James empezó a rodar en el periódico regional de Cali, El País. Fui a hablar con el Jefe de Deportes, Jorge García, a quien le expliqué el tema, mi pasión por la Fórmula Uno, le mostré mis albunes de recortes, y le dije que yo podría entrevistar a James Hunt. Entre sorprendido y tal vez abrumado por mi desparpajo, me dijo que SI y me explicó que en Bogotá había un centr0 de información del diario llamado CIEP, Centro Informativo El País, que atendía a cuatro periódicos; El Pais de Cali, La Patria de Manizales, El Heraldo de Barranquilla y El Colombiano de Medellín.

Entonces, en secreto y después de 12 horas en autobus (que yo tuve que pagar) llegué en la mañana del miércoles 5 de abril a Bogotá, directo a las oficinas del diario. Por supuesto que nadie me conocía pero el diario me acreditó para ir al circuito a mi “cita” con James Hunt el jueves, acompañado del fotógrafo Gustavo Sánchez.

Mi padre casi me expulsa de la casa esa tarde cuando le dije lo que estaba haciendo en Bogotá. Sólo cinco años después, frente a mis desarrollos periodísticos y mi transcurso, logró entender y aceptar el agresivo golpe de timón que le dí a mi vida ese mes de abril.

Logré la entrevista con James y además fui el único que hablé con Patrick Tambay, desconocido para la prensa local y quien cumplía su primera temporada con McLaren.  Yo estaba feliz.

Debut con primicia. Domingo, Abril 8, 1978, El País, Cali, Colombia, Sección Deportes, página 7C.

Mi vida cambió ese día. Decidí ser periodista y a los dos meses abandoné la Química. Para mi padre, químico, fue un golpe duro y se negó a pagarme mis estudios de periodismo. Lo hice al principio con el dinero que ganaba como colaborador de deportes para el CIEP y luego con mi salario cuando entré a trabajar en la internacionalmente conocida Radio Caracol, con la cual gané el premio de periodismo José Ortega y Gasset en 1989 en España y vine a Europa.

Hay más historias alrededor de ese momento, pero la principal es que James Hunt fue mi pasaporte a una vida feliz.

Trás dejar la química regresé a Bogotá y me entregué al periodismo deportivo escribiendo de Automovilismo, haciendo los camerinos de Fútbol y la Hípica. Luego, en 1979 me convertí en el narrador oficial del Autódromo, después llegué a la TV nacional y narré la Fórmula Uno de los años 80, fui Jefe de Prensa del piloto Roberto Guerrero, transmití las 500 Millas de Indianapolis y llegué a entrevistar a otros grandes campeones como Mario Andretti, Keke Rosberg, Nelson Piquet, Emerson Fittipaldi y Niki Lauda. Además cumplí en 1997 mi sueño de crear una revista de automóviles en Colombia (AUTOS, con el periódico El Espectador), y al final escribí la enciclopedia de la Fórmula Uno, cuando trabajé en Londres con la BBC, donde James Hunt cumplió la segunda parte de su vida como comentarista de Fórmula Uno.

James fue la chispa que encendió mi camino cuando tenía 19 años.

Lo recuerdo claramente: bastante alto, descomplicado, de un inglés clásico y educado, voz sonora, con su cigarrillo en la mano, ofreciéndome unos minutos de su vida , aquella tarde de abril en los pits del Autódromo de Bogotá. Yo no era aún periodista y nunca había escrito nada antes. Pero James fue muy sincero conmigo.

Estaba cansado de las preguntas sobre su estilo de vida, pero profundamente conmovido por la muerte de muchos de sus compañeros en la pista. Era una época muy trágica y entre 1973 y 1977, luego de su debut en F1, habían muerto Roger Williamson, Francois Cevert, Peter Revson, Helmut Koinnig, Mark Donohue y Tom Pryce. Me dio entonces la primicia y me dijo que estaba considerando retirarse pronto.

Hunt debutó en 1973 en Mónaco con Hesketh y se fue de la F1 con Wolf en 1979. El equipo canadiense abandonó al final de esa temporada.

Nadie pensó que hablaba en serio. Y un año después, tras el Gran Premio de Mónaco el 27 de mayo de 1979, abandonó las carreras. Más que la primicia, James Hunt me dió un gran regalo para mi vida: me abrió la mente para disfrutar el mundo.

Nunca nos volvimos a encontrar. Cuando llegué a Europa en 1989 tenía la intención de buscarlo. Después de vivir en España y Francia, me radiqué en Bélgica y pensé en escribirle a la BBC. Pero murió antes de que mi camino me trajera a Londres.

Este blog es mi homenaje, en recuerdo de cómo nuestro encuentro marcó mi vida.

EPÍLOGO: Mi pasión por la Fórmula Uno fue y ha sido tan intensa, que varios de mis grandes colegas colombianos que me conocen desde mis inicios, decidieron darme el fantástico y representativo sobrenombre de Fórmula. Debo agradecer y reconocerle ese genio providencial y sincero a los maestros Orlando Cadavid Correa, Oscar Domínguez Giraldo y a los grandes periodistas deportivos Alberto Piedrahita Pacheco (Alias “El Padrino”) y Jairo Anchique Bacca de Associated Press y por muchos años Editor de la Cabalgata Deportiva Gillette. Hola Fórmula?, Que hubo Fórmula?, era y sigue siendo hoy su saludo. FELIZ, es mi respuesta. Gracias por su bautizo.

Comments are closed.