VINALIES Internationales: dos décadas de éxito

El más técnico y exigente de los concursos vinícolas mundiales celebra en 2014 en Paris su vigésimo aniversario y Rincón de cata es uno de sus invitados.

Vinalies Internationales llega a su mayoría de edad, consolidado como una de las degustaciones más serias y demandantes para los selectos catadores que tenemos cada año la fortuna de ser invitados al panel principal, orientado por varios de los más calificados y distinguidos enólogos de Francia y del mundo.

Sello de calidad, Garantía de imparcialidad

El principal sello de garantía es su dirección; la Unión de Enólogos de Francia y su directora Béatrice DA ROS -fundadora del concurso en 1993- cuya energía y disciplina han elevado a Vinalies al primer plano mundial. De sus inicios con menos de 500 muestras, hoy Vinalies recibe 3.500 provenientes de más de 40 países productores y convoca a catadores de 40 nacionalidades. La progresión ha sido constante, del 93% hasta 2003 (2268 vinos) y del 54% entre 2004 y 2014.

“Debemos ser exigentes porque valorar con objetividad un vino, exige mucha preparación, disciplina y experiencia. Pero no deseo que ese juicio sea únicamente de enólogos y por ello siempre hemos defendido la necesidad de balancear ese conocimiento con expertos internacionales, grandes periodistas del vino, productores y renombrados sommeliers”, señala con claridad Béatrice DA ROS. De latinoamérica participan Chile, Argentina, Brasil, México, Uruguay y Colombia.

En Vinalies, durante cinco días y en cata ciega, los degustadores analizan, discuten y valoran los vinos, para determinar si son merecedores a un reconocimiento internacional (medallas). La exigencia es mayúscula puesto que a los  catadores sólo se les informa la añada de los vinos.

Otro de los factores en favor de la respetabilidad de Vinalies Internacionales es que se rige por las normas de la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV) con su ficha de cata en la escala de 100 puntos y paneles de entre 5 y 7 degustadores por mesa, en los que todos los puntajes cuentan (en otros concursos se eliminan el mayor y el menor). Además, hecho fundamental, está autorizada la discusión de cada vino y el presidente del panel incentiva esta dialéctica en el análisis vinícola.

En todos los otros concursos regidos por la OIV, excepto en Vinalies, la discusión en el panel es mínima y sólo ocurre cuando el presidente de mesa lo convoca. Esta falta de deliberación es una de las principales críticas que le hacen al proceso de calificación los concursos anglosajones como el International Wine Challenge (IWC) o el Decanter World Wine Awards (DWWA), en los que si se discute cada vino.

Pero estas connotadas competencias, que reunen anualmente más de 10.000 muestras, no son estrictamente “catas a ciegas” y los degustadores recibimos previamente varios detalles de los vinos, que nos ayudan y facilitan nuestro juicio. En Vinalies, la única facilidad es que la ficha de cata está computarizada y ligada a la red informática del concurso, de manera que no hay forma posible de alterar un resultado después de que el catador ha marcado su puntaje.

No entro ahora en discusiones bizantinas sobre la validez de unos u otros, pero trás mi experiencia personal de más de una década catando en los 15 principales concursos internacionales de vinos, he llegado a la conclusión de que Vinalies es el más exigente y me lleva al máximo nivel de preparación, concentración y análisis. Es una prueba de fuego en mi calendario y el inicio de mi temporada anual de competencias vinícolas (no de las catas, que comienzan en enero y se prolongan hasta los primeros días de diciembre; prácticamente todo el año, con el descanso de Agosto).

“Es muy importante tener notas de cata de los vinos degustados y no sólo un puntaje. Así aprovechamos el saber de los catadores y valoramos aún más sus conceptos. No son máquinas de puntuación”, explica Béatrice DA ROS. En 2014 somos 146 catadores de 41 países, y del grupo son 77 franceses.

Un gran respaldo al concurso lo da la famosa editorial francesa  Hachette, que anualmente publica en su colección Hachette Pratique el libro “Mil Vinos del Mundo”, de más de 350 páginas, recogiendo los resultados de Vinalies Internationales, con comentarios de degustación, fotos y direcciones de los productores. Y el sello final de garantía es la norma ISO 9001 (versión 2008) otorgada a la competencia, que anualmente se revisa con inspectores que nos siguen durante una de las cinco sesiones de cata. Es el único concurso vinícola mundial que cuenta con este reconocimiento internacional de calidad.

Vinalies en crecimiento: La progresión del concurso de los enólogos de Francia es constante. Desde su primera edición en 1993 con 438 muestras, creció más de un 500% en los primeros 10 años (2268 vinos en 2003), y luego un 54% entre 2004 y 2014. En esta vigésima edición degustaremos 3.503 vinos, entre el 1 y el 5 de marzo.

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