Château Lagrange, la rosa japonesa de Burdeos

Considerados por muchos como el equilibrio ideal entre la elegancia, fuerza y complejidad de los Grandes Burdeos de Médoc, los vinos de Saint Julien sobresalen además porque el 80% de su producción en las 900 hectáreas de viñedos es de Grandes Crus Classés y pertenece a once châteaux seleccionados en la clasificación de 1855.

Y dentro de la cotizada denominación -la más pequeña entre los Crus Classés de Médoc- se encuentra igualmente la propiedad más extensa de estos vinos selectos: el Château Lagrange.

El dominio está ubicado en terrenos que pertenecieron en el año 1500 a la Commanderie des Hospitaliers de Saint-Jean de Jérusalem de Burdeos (la Orden de Malta) y directamente al Hospital de Pellecahut, que estaba situado cerca de Saint-Julien.

Las viñas alrededor del Château Lagrange y el río Gironda al fondo.

Con una superficie total de 157 hectáreas, de las cuales 117 son viñedos, este tercer Grand Cru Classé de Saint Julien es uno de los vinos más interesantes y progresistas gracias a la inversión y el compromiso de sus dueños, el conglomerado japonés Suntory -actualmente el octavo grupo mundial de bebidas alcohólicas y gaseosas- que lo adquirió en 1983.

Suntory tiene origen familiar, nació en 1899 produciendo vinos en Japón, tiene su sede en Osaka y actualmente lo preside Nobutada Saji, la cuarta generación. Su vinculación a los viñedos franceses se extiende además a los châteaux Beychevelle (4º Grand Cru Classé de Saint Julien) y Beaumont (Cru Bourgeois de Haut-Médoc) de los que es propietario en un 50% de cada uno de ellos.

En el caso de Lagrange, en dos décadas de inversiones, la deteriorada y reducida propiedad dobló su superficie y pasó de 56 hectáreas al área actual, que comprende además 4  hectáreas de viñedos de uva blanca. En 1855 cuando fue clasificado, el Dominio de Lagrange se extendía a 297 hectáreas y de ellas 120 eran de viñas.

Situado en el estrecho entre las denominaciones de Pauillac y Margaux, Lagrange limita con el segundo Cru Classé Château Gruaud Larose y se encuentra en el punto más alto de la denominación (24 metros sobre el estuario del río Gironda) en un terreno fundamentalmente pedregoso (grava sobre subsuelo cálcareo) con arenas y arcilla.

La totalidad de los viñedos están alrededor del Château, con una plantación de Cabernet Sauvignon (65%), Merlot (28%) y un 7% de Petit Verdot. La superficie de uva blanca tiene Sauvignon Blanc en un 60%, Sémillon un 30% y el restante 10 % es Muscadelle.

Cuando Suntory adquirió a los propietarios españoles, la familia Cendoya, el primer paso fue renovar las viñas (1985), la bodega y el château (1986), bajo la dirección del enólogo Marcel Duccasse, alumno aventajado del profesor Emile Peynaud. Ducasse reestructuró el viñedo, modernizó la vinificación y contrató en 1990 como director técnico a Bruno Eynard, quien trabajó en el Château Brane-Cantenac, 2º Grand Cru Classé de Margaux. Eynard lo acompañó en todo el proceso y trás su retiro en 2007 lo sucedió como Director general.

“La búsqueda de la calidad es lo más importante para nosotros y como queremos ser muy selectivos para producir vinos más de terroir, nuestro próximo paso será analizar los suelos del centenar de parcelas, una por una, para establecer cuales son las mejores y que combinaciones son más favorables para nuestro vino”, explicó Bruno, quien además de enólogo es ingeniero agrónomo.

Eynard es el responsable de una nueva etapa de Lagrange que incluye la renovación total de los tanques de vinificación (más pequeños para realizar selecciones parcelarias) y la selección óptica de la uva.

Estuvo en Londres presentando a un panel selecto de cinco expertos una magnífica selección de 10 vinos, incluídos el muy raro Bordeaux blanc Les Arums, la excelente y reconocida segunda etiqueta Les Fiefs de Lagrange y seis añadas de tres décadas de Lagrange, desde 2011 (actualmente en crianza en barrica) hasta 1990.

Fiefs 2005 y Lagrange 2005, 2000, 1996 y 1990

La exclusiva ocasión la disfrutamos con Amy Wislocky (Editora de Decanter), Lucy Shaw (The Drink Business), Neal Martin (The Wine Advocate) y el Master of Wine Sebastian Payne (The Wine Society), en el prestigioso restaurante de dos estrellas Michelin L’Atelier de Joël Robuchon, que tiene sucursales en una decena de grandes ciudades del mundo.

Conozco bien los vinos de Lagrange y tenía muy buenas notas y referencias de las añadas 1990, 1995, 1998, 2000 y 2001, degustados como más me gusta, después de al menos siete años de evolución. He visitado el château y sus instalaciones y recuerdo claramente su singular jardín de viñas, en el que los visitantes pueden apreciar las diferencias físicas y ampelográficas (forma de las hojas) de cada cepa plantada en la propiedad y en la región de Médoc; un pequeño museo viviente de las vides.

Además, he seguido todas los vinos de los últimos diez años en el momento de su presentación oficial y en diversas catas y eventos. Precisamente, en el pasado Decanter Fine Wine Encounter, tuve la ocasión de redegustar las añadas 2004, 2006 y 2008 (me impresionó mucho por su gran potencial) y el excelente 2010 en la presentación de la Unión de Grandes Crus de Burdeos hace un mes en Londres.

Creo que a partir de la añada 2009 cuando se introdujo el sistema de selección óptico de la uva, el vino es aún más preciso y directo.

Pero incluso antes de este paso técnico, siempre he considerado a Château Lagrange entre los mejores vinos calidad/precio de los Crus Classés de Médoc, con registros que están regularmente entre los 90 y 93 puntos.

Esta percepción adquiere hoy más vigencia en vista de los precios alcanzados por los prestigiosos segundos Crus de Saint Julien, entre los cuales el “cuasi-Primer Cru” Château Léoville-Las Cases ya ronda los US$300/botella. Lagrange se cotiza más razonablemente, con precios al público en el mercado francés de 60€ botella para una añada tan excepcional como la 2009.

Para mejor comprensión de la cata en Londres, he organizado las notas de degustación iniciando con el vino blanco, luego la segunda etiqueta y posteriormente el Gran Vino del Château, cuya producción promedio es de 120.000 botellas anuales debido a la estricta política de selección, tanto en el viñedo como en la bodega.

Les Arums de Lagrange. Este es uno de los escasos vinos blancos producidos en Médoc por los Crus Classés. Ocho de los châteaux clasificados en 1855 reservan algunas hectáreas de sus prestigiosos viñedos para elaborar un vino con base en las uvas Sauvignon Blanc y Semillón, que se vende bajo la denominación Bordeaux Blanc pero a precios muy superiores de un vino corriente. Los más conocidos son Pavillon Blanc de Chateau Margaux, Aile d’Argent de Mouton Rothschild, le Caillou Blanc de Talbot (el más antiguo de todos) y los Blanc de Cos d’Estournel, Lynch Bages, Prieuré Lichine, La Tour Carnet y Lagrange.

Les Arums 2011 es un vino fresco y exótico, de gran amplitud en boca, notas de toronja y lima, algo de miel y naranja ácida final, con toques tostados muy suaves de su paso por barrica. Un buen compañero del verano y de frutos de mar. Es un corte (60% Sauvignon Blanc, 30% Semillon y 10% Muscadelle) al que Bruno Eynard quiere potenciar con más Sauvignon Blanc (hasta un 80% del total) y agregarle Sauvignon Gris, que a su juicio daría mejor resultado en los suelos pedregosos. La producción es de 24.000 botellas anuales.

Les Fiefs de Lagrange. La segunda etiqueta de Château Lagrange es una de las más apreciadas y reconocidas entre los amantes del vino por su excelente relación calidad/precio (20-25€ según la añada) en los vinos de Saint Julien y entre los Médoc en general. De un nivel superior a varios Crus Bourgeois, Les Fiefs de Lagrange nació en 1985 para aprovechar la gran cantidad de viñas jovenes trás la replantación y la necesidad de preservar la calidad del primer vino.

Más de 25 años después, las plantas han alcanzado un estado ideal de madurez y el segundo vino se beneficia de todos los cuidados de Lagrange pero se diferencia en que pasa 12 meses en barrica, sólo un 25% de ella es nueva, y la proporción de Merlot es superior -en promedio un 33%- desde 2007 cuando Bruno Eynard asumió la dirección general (antes era un 24%). Hoy se producen anualmente 400.000 botellas provenientes de la selección de viñas jóvenes y la selección parcelaria en los tanques. Pero en la excelente añada 2000, me confesó Eynard “llegamos al medio millón”.

De Fiefs de Lagrange guardo un excelente recuerdo de esa cosecha 2000 que adquirí en primeur (venta anticipada) pero además tuve una gratísima sorpresa con una botella Magnum de la difícil añada 1997 que ofrecí en Burdeos en 2009 a mis colegas catadores en el Concurso Internacional Les Citadelles du Vin y que se reveló magnífica de frescura y elegancia, con suaves notas de fruta cocida y pimientas. En orden descendente, en Londres catamos:

Les Fiefs 2011 (Muestra de Barrica). El vino está casi listo y será embotellado en enero.  Muy fresco y especiado. Fruta roja, ligeramente mineral, estructura media con notas de moka, y un final mineral con toques de grafito. Será un vino amable de consumo relativamente rápido.

Les Fiefs 2010: Excelente. Nos sorprendió gratamente a todos por su frescura, equilibrio y armonía. Vino elegante, floral (violetas) y fruta negra (ciruelas y moras). Complejo y balsámico, es largo en boca, con notas de menta y té verde al final. El ensamblaje comporta 60% de Cabernet Sauvignon, 31% de Merlot y un 9% de Petit Verdot y el vino se expresa en taninos firmes pero amables con un registro frutal.

Les Fiefs 2005: Cremoso, fresco y armónico, en un punto interesante de evolución. Aromas de ciruelas, moras, frambuesas y fruta cocida. Se aprecia elegante y fresco, con notas de pimienta, moka y cacao, y un final mineral (grafito) y ligeramente terroso. Vino exótico, balanceado y en un momento ideal, aunque podrá evolucionar un poco más, gracias a una alta presencia de Cabernet Sauvignon (75%), en lo cual se diferencia con su hermano mayor que preferenció el Merlot.

Château Lagrange. El Gran vino del Château está construído con Cabernet Sauvignon, Merlot y un porcentaje menor (2-10%) de Petit Verdot, según las necesidades y el comportamiento de la añada. Para su elaboración Bruno Eynard tiene la asesoría del laboratorio de Jacques y Eric Boissenot, los enólogos estrella de Médoc, responsables de los principales Crus Classés.

El primer cambio claro lo dió Eynard al asumir la dirección en 2007, cuando determinó un aumento sustancial (+10%) del Cabernet Sauvignon para darle mayor estructura al vino, que tiene una crianza de 21 meses, pero sólo un 60% se guarda en barrica nueva.

Los resultados, probablemente serán positivos dadas las impresiones iniciales de las añadas 2008, 2009 y 2010, pero aún es pronto para decirlo y habrá que esperarlos al menos una década. El referente para comparar, es en  mi concepto el sensacional Château Lagrange 2000. En la cata lo rencontré y me conquistó nuevamente, al igual que a Amy (Decanter), a Sebastian Payne y al propio Bruno, quien nos ofreció en total seis añadas:

Lagrange 2011 (Muestra de barrica): Difícil valorarlo cuando todavía está en proceso de crianza. Como hecho inusual, para poder liberar la bodega y albergar en Junio a los invitados de la tradicional Fête de la fleur (Fiesta de la Floración) durante Vinexpo, el vino será embotellado un mes antes de lo normal. El 2011 fue uno de los años más calientes y secos en Lagrange y la añada fue dominada por el Cabernet Sauvignon (62%) con un 32% de Merlot y 6% Petit Verdot, algo parecido al clásico 2001. Es un vino especiado y de complejidad media, que ofrece notas de frutos rojos, taninos fuertes y un final ligeramente secante. La 2011 es una añada promedio en Médoc y el vino parece confirmarlo; en el rango de los 9o puntos.

Lagrange 2010: Mi segundo contacto en un mes con este vino sensacional y exótico de color rojo oscuro intenso, que despliega aromas de cerezas, moras y especies. De una gran frescura en boca, su ataque es especiado y complejo, con notas de ciruelas pasas, moka y café arábica, que termina ligeramente mineral y con un interesante toque salino. El vino tiene un final largo e intenso, con taninos poderosos y mentolados. Profundo, complejo y ligeramente superior al 2009, es un bebé de 93 puntos para olvidar 15 años en cava, aunque se puede comenzar a apreciar desde 2020. Ensamblaje: 75% Cabernet Sauvignon, 25% Merlot.

Lagrange 2005: Otra añada magnífica con una filosofía diferente. Es el vino con más alta proporción de Merlot (45%) en la historia moderna de Château Lagrange y el resultado es un vino bien estructurado, más fresco y suave. El corte se completa con un 46% de Cabernet Sauvignon y un 9% de Petit Verdot, y da como resultado un vino cremoso con intensas notas frutales (ciruelas, moras y frambuesas), notas especiadas que termina fresco y mentolado con taninos suaves y gran persistencia (+15″). Su registro es la elegancia, pero el final tiene notas secantes que perturban ligeramente. 92 puntos.

Lagrange 2000: Uno, dos y tres, excelente otra vez. Cautivador, moderno y elegante, es el mejor vino de Château Lagrange que he probado hasta hoy. La primera vez, en una cata de los Grandes Crus de Burdeos “5 años después” (en 2005), me demostró su calidad, la segunda durante Vinexpo 2009 me volvió a impresionar y ahora me convenció totalmente. El vino fue decantado un par de horas antes de catarlo y está en un momento perfecto pero evolucionará aún más. El ensamblaje de 76% Cabernet Sauvignon y 24% Merlot, resulta en un vino de increíble frescura y equilibrio, cremoso, especiado, complejo de fruta cocida, ciruelas e higos, notas minerales y mentoladas. En boca es armónico y un deleite de elegancia y persistencia. Definitivamente es uno de los mejores producidos por Lagrange. No tengo más palabras que 94 puntos bien merecidos.

Lagrange 1996: Es considerada una añada excelente para los vinos del norte de Médoc (Saint Julien, Pauillac y Saint Estèphe), con ejemplos clásicos en los primeros Grandes Crus y los segundos Crus de Saint Julien. Lagrange tuvo un ensamblaje de 57% Cabernet Sauvignon, 36% de Merlot y 7% de Petit Verdot. El vino tiene hoy color rojo teja y en nariz está marcado por las pimientas del Cabernet, notas de cueros y especies. En boca tiene un ataque fresco, con notas tostadas y minerales y termina balsámico, mentolado y elegante pero algo astringente. El vino, con casi 15 años de evolución, está en una fase amable que a mi juicio es su punto de máxima evolución y pienso que 91 puntos es una nota adecuada.

Lagrange 1990: Un clásico que entra en su fase de declinación pero guarda la calidad y frescura que lo calificaron como uno de los grandes vinos de esta magnífica añada. Lo había probado en mi visita a Château Lagrange en junio de 2009 cuando me sorprendió por la fuerza que conservaba y sus notas especiadas y animales (cueros). Pero tres años y medio después, tal vez por el efecto del viaje a Londres o la evolución natural, el vino ha pérdido su fuerza aunque conserva la armonía de un hombre sereno que sabe que sus mejores días pasaron. De color rojo ladrillo, libera aromas especiados, pimientas y cuero. En boca surgen frutos secos, aromas de tábaco, piel y tostados suaves. Bastante evolucionado, el vino termina muy suave, fresco y algo corto en boca. En 2009 le había dado 94 puntos pero hoy la nota se ha reducido a 91. Es un corte ligeramente similar al 2005, con un 44% de Cabernet Sauvignon, 44% de Merlot y 12% de Petit verdot, que me gustaría volver a probar en el Château. Tal vez en mi viaje a Burdeos en marzo próximo.

El futuro de Lagrange tiene nuevas etapas. La primera es la elaboración de un tercer vino tinto, en la denominación Haut-Médoc, a partir de 16 hectáreas de viñas compradas al Château Larose Trintaudon, un Cru Bourgeois en el área vecina de Saint-Laurent (Médoc).

La idea es producir 100.000 botellas y la primera añada (2012) saldrá al mercado en 2014 con el objetivo de consolidar aún más la marca Lagrange con un vino de alto nivel pero más económico (del órden de 15€), tal como lo hacen otros Crus Classés. El ejemplo más claro es Le Haut-Médoc de Château Giscours que produce este tercer Gran Cru Classé de Margaux en 40 hectáreas de viñas con un ensamblaje clásico 50/50 de Cabernet Sauvignon y Merlot.

“El poder de la marca Lagrange será cada vez más importante”, según Bruno Eynard, quien tiene claro además que debido a los efectos del cambio climático y al aumento gradual de la temperatura, hay que actuar rápidamente.

“Vamos a reducir la densidad de plantación que es hoy de 10.00 plantas por hectárea para airear el viñedo, mejoraremos el drenaje y tendremos que plantar nuevas variedades”, me explicó Eynard, quien piensa en el Cabernet Franc por considerarlo más resistente y amable que el Petit Verdot.

Para él una de las claves de un Grand Cru Classé para aumentar siempre su calidad, es pensar hacia adelante. Por ello nunca olvida una sabia enseñanza de su maestro Emile Peynaud quien le dijo un día: “Cuando hay una añada excelente hay que tratar de lograr más de lo normal y de cambiar el estilo para mejorar”.

En 2010 el director aplicó la máxima y el ensamblaje de Château Lagrange incluyó un 75% de Cabernet Franc -un estilo más Pauillac- cuando el promedio histórico ha sido del 62%. Tal vez tenía como referente el delicioso 2000 que tiene un 76% en su maravillosa estructura y que estoy aún saboreando al terminar este artículo. Si lo consiguen, no duden en disfrutarlo.

SUNTORY Y LAS BEBIDAS: el conglomerado es una empresa familiar que se inició en 1890 plantando un viñedo a los pies del Monte Fuji (Iwanohara Winery) y hoy tiene más de 200 empresas. Casi un 60% de los ingresos de Suntory procede de la producción y distribución de las bebidas sin alcohol (es el primer productor de refrescos en Japón) y recientemente adquirió la compañía europea Orangina Schweppes para ampliar su presencia internacional. También está en el sector de alimentos, la hotelería y la producción de las famosas rosas azules desarrolladas genéticamente.

En realidad, apenas un 35% del negocio del grupo corresponde al alcohol, que incluye la fabricación de Whisky Japonés -del que fue el pionero en 1920 y es la principal marca- y de cerveza (tercer productor en Japón), la elaboración de vinos y la importación de grandes marcas de bebidas en el país, incluyendo una sociedad con Pepsi Cola.

La división de vinos es minoritaria y está compuesta por Château Lagrange (3er Grand Cru Classé de Saint Julien), Weingut Robert Weil en Rheingau (Alemania), y a través de su participación como socio con el grupo francés Castel en Grands Millesimes de France, controla el 50% de Château Beychevelle (4º Grand Cru Classé de Saint Julien), del Cru Bourgeois Château Beaumont (Haut-Médoc) y de la compañía de negocios vinícolas Barrière Frères.  Además, Suntory es dueño de la casa de Cognac Louis Royer y de la destilería Morrison que produce el Whisky de Malta Bowmore, construida en 1779 en Islay, en las islas Hébridas interiores de Escocia.

2 comentarios en “Château Lagrange, la rosa japonesa de Burdeos”

  1. Meg dice:

    Hola Juan Carlos

    Me gustó mucho el artículo, un análisis muy juicioso de las añadas. Me gusta Lagrange, es la dupla facil-complejo que me parece describe a varios vinos de St Julien, rara pero rica!

    Hace unos años estuve allá y me encantó.

    María Elena García
    Coordinadora Académica
    Escuela Colombiana de Sommeliers ESC

  2. Catherine dice:

    Cher Juan Carlos,

    Merci pour ce très bel article que j’ai trouvé très bien.
    Je l’ai communiqué à Bruno Eynard.

    Amitiès,
    Catherine DI COSTANZO
    CdiC Communication
    Conseil en communication/attachée presse