Tres décadas de Château Léoville Poyferré

Es uno de los vinos de San Julien más cotizados y un nuevo referente entre los vinos de Burdeos. Es un segundo Grand Cru Classé con muchas aspiraciones, que en la última década ha conseguido un nivel de calidad excepcional y que con la magnífica añada 2010 ha entrado en una nueva etapa y alcanzado un nivel superior gracias a la renovación de equipos y a la maestría de su vinificación.

Sus dueños, en cabeza de Didier Cuvelier, no han ahorrado esfuerzos ni recursos para llevar al Château Léoville Poyferré al grupo de los llamados super-segundos. De hecho es uno de los cinco segundos Cru que tiene la denominación Saint Julien, una de las más apreciadas por la elegancia y el equilibrio de sus vinos.

Nueve añadas y tres décadas de historia.

La calidad de los Saint Juliens la certifica que de un total de 24 châteaux registrados y cubriendo 900 hectáreas, 11 de ellos integran la histórica clasificación de 1855 de los vinos franceses de primer órden.

Desde la llegada de Didier Cuvelier a la cabeza de los dominios en 1979, la bodega ha extendido su superficie de 48 a 80 hectáreas, que era aproximadamente su terreno original. Un 65% del área total está plantada con Cabernet Sauvignon, un 25% de Merlot, 8% Petit Verdot y un 2% Cabernet Franc, pero hay un proceso de replantación en curso para doblar la superficie de esta última cepa, tardía y de excelentes rendimientos y resultados. La propiedad está fundamentalmente sobre terrenos de grava y distintos subsuelos cuaternarios.

Cuvelier estuvo inicialmente asesorado por el profesor émerito y reconocido enólogo Emile Peynaud, y posteriormente por uno de sus alumnos más ilustres, Michel Rolland, quien es uno de los responsables del proceso de modernización junto a la enóloga Isabelle Davin que desde enero de 2000 está al frente de las vinificaciones.

El gran vino es criado durante 18 meses en barricas nuevas -un 80%- pero a diferencia de la mayoría de châteaux en Médoc, el ensamblaje se realiza al sexto mes y no al comienzo o al final del proceso, buscando que se integre perfectamente.

Léoville Poyferré produce anualmente 220 mil botellas del primer vino y desde 2010 cuenta con la tecnología óptica de selección, modernos tanques termo-regulados y troncónicos de vinificación para adelantar el proceso por parcelas. Además maneja una política de rendimientos bajos (30-35 hectólitros por hectárea) y según la añada, buscando mayor extracción, voluptuosidad y calidad de fruta. Comparativamente, hace 15 años la relación era 65 hectólitros/hectárea y los vinos no tenían la complejidad que presentan sus últimas añadas, las cuales tuve oportunidad de probar en la excelente cata magistral realizada en Londres por la Antique Wine Academy (AWC).

De la mano de Isabelle y de Stephen Williams, presidente de la Antique Wine Society y animador y presentador de la degustación, fue una experiencia magnífica para descubrir las sutiles diferencias entre las añadas y comprobar los pasos firmes en procura de la máxima calidad. La gama de vinos incluyó la famosa añada bordelesa de 1982, la excelente 1996 en Médoc, y los vinos de la “época Davin” con las muy cotizadas 2000, 2005, 2009 y 2010. Nueve vinos en total y 30 años de historia.

En mi concepto, todos los vinos presentados superan la barrera de los 90 puntos y dos de ellos se acercan al 100 perfecto. Fueron doblemente decantados, una hora y media antes de la degustación, y catados en orden descendente desde la añada más joven (2010) a la más antigua (1982).

Para describirlos y facilitar su apreciación,  he establecido cuatro categorías de añadas; clásicas, atípicas, históricas y excepcionales, pero las notas de cata las he ordenado inversamente, de añada más antigua a la más jóven.

Añada atípica:

2003: Vino del año de la canícula, con uno de los veranos más calientes de la historia Europea que afectó considerablemente las viñas, sobremaduró muchas áreas y obligó a cosechar precozmente, con resultados diversos. Se aprecia inicialmente en el color rojo tostado con tonos ladrillo, aromas de fruta cocida, higos pasos y ciruelas, y en boca fresco, mentolado, toques minerales, con notas de café y torrefactos. El vino termina con persistencia mediana, taninos ligeramente ásperos y un final secante sin la elegancia normal de la denominación. 91 puntos.

Añadas clásicas: en condiciones climatológicas consideradas corrientes y sin variaciones extraordinarias en Burdeos.

2006: Añada de guarda, de gran expresión. Léoville Poyferré incrementó este año hasta un 73% la proporción de Cabernet Sauvignon en el ensamblaje. Vino de color granate medio, con intensos aromas de frutos rojos, ciruelas negras, cassis, complejo e intenso. En boca es elegante, poderoso, con notas largas de pimientos, café, moka, tostados y notas ahumadas y minerales. Intenso y complejo, con mucho cuerpo pero con una ligera aspereza final. Necesita tiempo, unos 3-5 años más para mejor armonía final. 93 puntos.

2007: El más débil de la degustación. Un año difícil, con mucha lluvia, que produjo vinos más ligeros y hoy se muestran amables y casi listos para beber. Vino de color rojo teja oscuro, con notas de higos y fruta pasa, café y tostados, cacao y toques terrosos. En boca es fresco y amable, de complejidad media, especiado y sabores de fruta cocida, miel y tábaco, con final de moka y tostados agradables, pero algo secante que le quita elegancia. 90 puntos.

Del rojo púrpura al rojo ladrillo, del 2000 al 1982, dos añadas maravillosas.

Añadas históricas: En el grupo incluyo los dos vinos más maduros presentados en la cata.

1982: una de las cosechas extraordinarias de Burdeos y una referencia de los grandes Crus del siglo pasado y de los últimos 30 años, junto a la trilogía 1988, 1989 y 1990. A pesar del paso de los años (30) y de evolución con color rojo ladrillo quemado, el vino conserva aromas de frutos secos, cueros, grafito y minerales, sotobosque y pimienta. En boca es elegante como un gran borgoña, con notas terrosas, balsámico y mentolado, tonos de café ligero, notas animales, cueros y champiñones. El vino termina en sútiles notas minerales de grafito y se muestra ya en su curva descendente pero es elegante y perfecto para beber ahora. 93 puntos.

1996: Una de las grandes añadas en el norte de Médoc, considerada la mejor de la década del 90 junto a 1998, sobre todo en Saint Julien, Pauillac, Saint Estéphe y algunos Haut Médoc. Es el Léoville Poyferré con más Petit Verdot (11%) de la historia y se ha integrado perfectamente. De color rojo granate con ribetes ladrillo, el vino presenta notas de cueros, higos y fruta cocida y en boca está algo marcado por la madera, con notas mentoladas y frescas, especies, cueros, moka y café. Un vino elegante y aromático, perfecto para beber hoy aunque puede soportar otros 5 años de guarda. 92 puntos.

Las excepcionales: Todas estas corresponden a añadas fuera de serie, vinificadas por Isabelle Davin, que tuvo su bautismo de fuego con el cambio de milenio y gradualmente ha puesto su sello en Léoville Poyferré.

2000: La naturaleza fue muy generosa con Burdeos y ofreció una de las añadas más importantes de su historia. Con un ensamblaje atípico para Saint Julien pero corriente para la región de Médoc (60% Cabernet Sauvignon, 40% Merlot), el vino es denso, viscoso, de color rojo granate, con una nariz intensa en especies, pimienta, fruta cocida, tonos ahumados y minerales. En boca es fresco, muy elegante y largo, con notas aciduladas, frutos negros, regaliz, café y moka. Es ligeramente áspero en su final pero en conjunto es amable, fresco y aromático. Se puede beber desde ahora con un placer garantizado pero otros años de guarda le sentarán bien. 94 puntos.

2005: Uno de mis favoritos junto al elegante y balanceado 2010. De color rojo granate oscuro y gran densidad, tiene una nariz compleja de frutos maduros, higos, fruta negra, ciruelas, moras y regaliz, es persistente en boca, largo y fresco, con taninos sedosos, notas de café, moka, tábaco y mineral que dominan la fruta y le dan una complejidad maravillosa. Vino intenso, poderoso, de gran estructura y complejidad, con un final de +15″ y mucha elegancia. 96/97 puntos.

2009: Añada del más alto nivel, desde ya un ícono y destinada a varias décadas de guarda. Vino favorito de Robert Parker quien le dio la máxima nota. Es denso, de color rojo púrpura, un concentrado de frutos negros, regaliz, cassis, notas de violeta, especies y mineral. Se aprecia cerrado en el momento. En boca es un vino poderoso, de taninos vigorosos, especiado, con notas de frambuesa, ciruelas negras y fuerte presencia de madera (tiene tiempo para integrarse), y grafito. 96 puntos.

2010: Vino de ensueño, de una elegancia sensacional, que en dos décadas seguirá disputando con su predecesor por el título máximo. De color oscuro, rojo purpurado y viscoso, despliega en naris notas de frutos rojos, frambuesas, cerezas negras, regaliz, ciruelas pasas, notas terrosas, minerales y pimientas. En boca es muy complejo, especiado, goloso, profundo y mineral, con gran concentración y taninos finos y elegantes. El vino, con apenas cinco meses en botella, ofrece un placer increíble, tiene un potencial inmenso y está llamado a ser una de las maravillas del château. Personalmente creo que superará al 2009. Junto al 2005 es mi preferido y en ello coincidimos con su creadora Isabelle Davin, quien cree que es hasta hoy su mejor añada. 97/98 puntos.

CHATEAU LEOVILLE POYFERRE EN DETALLE: Uno de los Crus históricos de Burdeos que pertenece sin interrupción a la familia Cuvelier desde 1920. El château, junto a Léoville-Barton y Léoville-Las Cases, es uno de los segundos Crus Classés de Saint Julien derivados del fraccionamiento del antiguo dominio de Léoville (Marquis de Las-Cases-Beauvoir) trás la revolución francesa. 

Los antespasados Cuvelier habían sido propietarios hasta 1865 cuando tuvieron que vender por la crisis del champiñón oidium que destruyó los viñedos. Recuperado a principios del siglo XX, Didier Cuvelier asumió en 1979 la dirección e inició el proceso de transformación y modernización. Los desarrollos técnicos desde 2000, trás la llegada de la enóloga Isabelle Davin y con la asesoría del afamado Michel Rolland, son notables.

Hoy, Léoville Poyferré es un vino intenso, complejo y de gran fruta; uno de los Saint Julien más apreciados por los críticos y los consumidores. Su segundo vino es Pavillon Poyferre, producido a partir de las viñas más jóvenes. La familia es también propietaria en Saint Julien del château Moulin Riche, clasificado en 1932 como Cru Bourgeois Excepcional, y vinificado aparte.

Comments are closed.