Un siglo de vinos del Château Brane-Cantenac

Los vinos del Château Brane-Cantenac, segundo Cru Classé de Margaux, se caracterizan por una elegancia seductora, un equilibrio a toda prueba y una estructura que garantiza guardas prolongadas y siempre ofrece sorpresas interesantes.

Es uno de los llamados “super-segundos”, pero no juega a extracciones severas, taninos poderosos y vinos concentrados. Al contrario. Su registro aromático, dictado por un “terroir” diverso de gravas, arena, arcilla calcárea y una zona arenosa-gravillosa, responde a un microclima particularmente fresco y entrega vinos complejos pero generalmente muy redondos y equilibrados que se expresan muy bien después de 10-12 años en botella.

El viñedo tiene 75 hectáreas plantadas con Cabernet Sauvignon, Merlot, Cabernet Franc y un 1% de Carmenere original de Burdeos, que ha sido recuperado por selección clonal y por primera vez entró en el ensamblaje en la añada 2011.

Disfrutar los Brane-Cantenac en una cata vertical es un verdadero privilegio y una oportunidad única que me ofreció la invitación de la AWC Wine Academy para seguir con su propietario Henri Lurton la presentación de todos los vinos producidos en este siglo, incluído obviamente el del inicio del milenio, el reputado año 2000.

Henri Lurton, quien está al frente de la propiedad desde hace 20 años (1992), ha realizado un trabajo increíble de reestructuración del viñedo, replantaciones según el tipo de suelo y modernización de la bodega con cuvas de fermentación troncónicas en roble y una moderna máquina de selección óptica para escoger sólo las mejores uvas. “Mi trabajo es ser preciso”, me explicó.

Pero además, Lurton cumple una estricta política de calidad que significa que en promedio apenas un 37% de la cosecha se destina a la elaboración del primer vino y el resto va al segundo (Baron de Brane), al tercero (Château Notton) y a un Margaux genérico. Ha habido añadas en que apenas una cuarta parte de la vendimia se ha empleado en el Gran Cru Classé.

Brane-Cantenac es uno de los vinos que sigo desde finales de los años 90, pero ciertamente que las añadas de este siglo son las mejores de su historia. Es consistente y pocas veces defrauda, incluso en añadas consideradas “medias” y poco cotizadas, como pude comprobarlo con un exótico y expresivo 2002.

Henri Lurton, hombre reflexivo y estudioso de los suelos de Médoc, ha hecho una inversión cuantiosa para recuperar el gran prestigio que Brane-Cantenac tuvo en el siglo XIX. Sabe que se trata de un trabajo gradual y a largo plazo, y en esa tárea está muy bien asesorado por Jacques Boissenot, el enólogo estelar y consultor (junto con su hijo Eric) de los Grandes Crus de la ribera izquierda, entre ellos los Primeros Grandes Crus Classés de Burdeos en 1855.

Precisamente el año pasado en mi última visita a Brane-Cantenac durante mi participación en Vinexpo, había catado con Jacques Boissenot y Henri Lurton las añadas 2005 y 2001, ambas inmensamente expresivas  y complejas.

Ahora en Londres, se pasó revista a los últimos 12 años en la vida del château, todos los vinos del siglo 21, descendiendo desde 2011 (vino en proceso de crianza y por tanto muestra de barrica), hasta la mítica añada 2000. Los vinos fueron abiertos y servidos una hora antes de la degustación.

La cata vertical fue un verdadero lujo y una de las más importantes en la historia de Brane Cantenac porque incluyó cuatro vinos que se consideran entre las cinco mejores añadas de todos los tiempos: 2000, 2005, 2009  y 2010.

Mis notas me confirmaron la gran regularidad del vino a lo largo de la década y las comparto con ustedes, junto a las emociones vividas en la moderna sala de catas de la AWC Wine Academy, una de las compañías más dinámicas y activas en la promoción y presentación en Londres de los Grandes Vinos del mundo.

Añadas excelentes:

2000: Todavía joven, conserva su color granate oscuro, denso y cremoso. Vino especiado, aromas de tábaco, fruta roja y acidulada, pimienta fresca y tonos minerales. En boca es muy balsámico, refrescante, con notas de menta, tostados, frutos secos y final mineral. Ligeramente cerrado a pesar de llevar dos horas de decantación. Vino de gran carácter y elegancia. Sólo un 27% de la cosecha entró en el Gran Cru. 93 puntos

2001: Color granate vivo. Nariz muy fresca, con notas de frutos negros, ciruelas, moras, café y cueros. En boca es muy expresivo y complejo. Un vino que sorprende gratamente en una añada erróneamente olvidada, con notas de fruta negra, café y moka, menta, chocolate negro y tábaco, y un final muy largo y persistente. Se aprecia un ligero toque secante de los taninos pero es un vino superior que puede beberse desde ya. 91 puntos

2005: Mi favorito. Vino monumental en complejidad, elegancia y carácter, y apenas con cinco años en botella. Me había deleitado el año anterior y cada vez es más profundo. Cremoso, de color rojo cereza profundo, nariz de fruta cocida, frambuesas, moras, cassis, ciruelas negras, café, tábaco, cueros y pimientas. Grandes Cabernets y en boca es muy largo (+20″), estructurado y elegante, con taninos sedosos, notas suaves de pimienta, café, chocolate y cacao, regaliz y ciruelas. Termina fresco y armónico. 94-95 puntos.

2009: Añada magnífica que disputará el olimpo con la siguiente. De color rojo granate intenso, es un vino denso, con aromas de fruta cocida y gran fuerza de los Cabernets (60%), que se nota en su nariz mineral, acompañada de ciruelas, moras y cassis. En boca es  muy estructurado, complejo, con taninos poderosos, notas de frutos negros, moka, cacao y tábaco. Con un final largo y de gran persistencia, es un vino de gran cáracter y podrá dormir en cava, un cuarto de siglo como mínimo. 93 puntos.

2010: Otra añada de grandes expectativas En mi concepto ligeramente superior al 2009 debido a la gran elegancia de sus taninos y a la profundidad. Pero sólo el veredicto del tiempo dirá cual es mejor. En este momento es el favorito de la mayoría, incluyendo a Henri Lurton.De color rojo intenso, cremoso y denso, tiene una nariz profunda, plena de frutos rojos, frambuesa y pimienta. En boca es muy elegante y armónico, especiado y complejo; un conjunto de fruta negra, café y mineral, con mucha expresión del “terroir” hasta el punto que se sienten las tierras de guijarros y grava. Con un 70% de Cabernets, es un vino fresco, largo y complejo, que termina con notas ahumadas y que podrá vivir medio siglo. 94 puntos.

Tiempos difíciles:

2003: Con un color ladrillo, muestra señales de evolución rápido. Es el vino del año de la canícula, del verano más caliente de Europa en este siglo y sus efectos se aprecian. La nariz muestra notas ligeramente herbáceas y vegetales, con mucha ciruela madura, cassis y frambuesa. En boca es tánico, con un final ligeramente secante, notas de cueros y falto de la armonía de otros Brane-Cantenac. Para beber ahora y hasta 2015 porque no mejorará y no es de guarda. 88 puntos.

2007: Una de las cosechas más complicadas, produjo un vino afrutado, apto para beber desde ahora. Nariz intensa de frutos rojos, ciruelas, moras y cerezas negras. En boca es fresco y elegante, redondo y frutal, con notas de frambuesa. De cuerpo medio, termina fresco pero con taninos ligeramente secos. 89 puntos.

2011: Otro año difícil, “el año que no queremos” como dijo Henri Lurton. El vino está en proceso de crianza (en barrica desde febrero y apenas se embotellará en junio próximo). Se expresa con aromas de frutos rojos, ciruelas y moras, seguido de notas minerales y fenólicas. En boca es fresco y pimentoso pero de corto final. En el momento está en un registro tánico y aspero, aunque con buena persistencia.

Cosechas clásicas:

2004: Intenso color rojo rubí, cremoso y denso. Fue un año de mucha producción. Naiz de frutos rojos, ciruelas, frambuesas y cerezas. En boca es intenso y vibrante, con algunas notas animales (cueros), pimienta blanca y tábaco. Es muy fresco y elegante, con notas minerales y sales de tierra. El final es ligeramente corto, pero es un vino apto para empezar a beber que comienza a abrir y a expresarse con vigor, pero que puede conservarse muy bien hasta 2020. 91 puntos.

2006: De color rojo granate con ribetes de ladrillo oscuro. En nariz se expresa con futos rojos, ciruelas, moras y frambuesas, pero está algo cerrado. En boca tiene un ataque fresco y especiado, con algunas notas terrosas y minerales, algo de pimienta y frutos rojos, pero tiene un final ligeramente aústero y taninos secantes. 89 puntos.

2008: Añada ligeramente olvidada que dará agradables sorpresas en el futuro. Color rojo granate, con gran densidad. Presenta una nariz intensa de fruta cocida, mermelada de ciruela, cacao y cueros. En boca es fresco, elegante, pimentoso y balsámico, con notas de menta, moras, tábaco y café. Pierde fuerza en el final pero es un vino que dará gran placer. 90 puntos.

El año sorpresa:

2002: El vino que más me emocionó por su calidad y modernidad. En una añada menospreciada, este 2002 es un ejemplo de la calidad que puede lograr un buen productor en un año difícil y está en un momento ideal. Bello color granate rubí, con una nariz intensa de frutos rojos y guijarros que casi permite sentir el “terroir”. Es un Margaux atípico, en un estilo moderno, se aprecia joven y muy elegante, potente, mentolado y mineral, con taninos suaves, muy buena fruta y explosividad en boca. Ligeramente corto su final pero entrega un placer increíble. Henri Lurton me confesó que en varias catas ciegas, este 2002 ha superado al 2000 y 2005. Puedo entenderlo. 92 pts.

AWC WINE ACADEMY: Esta academia del vino hace parte de la Antique Wine Company, empresa fundada hace mas de 20 años por Stephen Williams, un apasionado coleccionista que expandió sus intereses para comercializar vinos finos, asesorar inversiones en fondos vinícolas, construir cavas, ofrecer guarda de vinos, dictar cursos y realizar catas especializadas y degustaciones con la asistencia de los productores.

La escuela está situada en el prestigioso barrio londinense de Marylebone y equipada con una cómoda sala de catas para 30 personas -construidas a partir de barriles donados por destacados Châteaux de Burdeos- en la que se realizan regularmente catas magistrales y presentaciones.

Por mi experiencia puedo afirmar que la AWC Wine Academy es uno de los mejores centros de educación en vinos y el lugar más moderno en Londres para catas profesionales, con un servicio y atención del más alto nivel.

2 comentarios en “Un siglo de vinos del Château Brane-Cantenac”

  1. [...] porque es otro vino monumental pero en las dos últimas ocasiones en que lo he probado (la cata vertical en noviembre en la AWC, y ahora en la cena), se presentó un poco cerrado. Definitivamente es un [...]

  2. María dice:

    Hola Juan Carlos,
    Muy bueno el artículo!! Y super completo, (al igual que el de Londres B&D que tambien lei y comente…).
    Tus notas de cata muy descriptivas y precisas.
    Que lastima que el 2000 no estaba mas abierto porque es un deleite cuando se expresa aromáticamente.

    Felicidades de nuevo por los articulos y « bonne continuation » !!

    María MARTINEZ OJEDA
    Responsable Qualité
    Château Brane-Cantenac