La elegancia tánica de los Grandes Burdeos 2010

Maravillosa, sensacional, extraordinaria, fuera de serie, fantástica.

Los calificativos abundan para describir la calidad de la añada 2010 en Burdeos y en Francia en general, bendecida por unas condiciones climáticas y sanitarias tan favorables para las viñas que es un pécado no lograr producir un Gran Vino.

Los Grandes Crus de Burdeos 2010 se tomaron el Royal Opera House de Londres.

Y la verdad es que después de catar mas de un centenar de Grandes Crus, no hay duda de que es una añada magnífica y los adjetivos son bien merecidos. Al menos un 75% de los vinos 2010 que degusté durante la presentación de la Unión de Grandes Crus de Burdeos (UGCB) en Londres son excelentes (merecen más de 90 puntos), de ellos un 10% superan los 95, y tras la previsible larga evolución en botella, algunos podrían rozar el umbral del 100 perfecto, especialmente en Pauillac, Saint Julien, Pomerol y Saint Emilion.

Previamente había tenido contacto y apreciado la exquisitez de los Grandes Crus de Graves y Pessac Leognan durante mi gira en Burdeos siguiendo la vendimia en septiembre y octubre y en la presentación de la “London Wine Experience” con Michel Bettane y Thierry Desseauve. Las dos denominaciones de origen al sur de Burdeos que producen vinos blancos y tintos, también sobresalen en 2010.

Lo interesante de esta magnífica añada y de la precedente, es que los vinos -por exclusivos, escasos y valiosos- los volveremos a degustar en muy contadas ocasiones porque dormirán en las cavas. Además, como mínimo habrá que esperar una década para empezar a beber los primeros, aunque para algunos el potencial de guarda podría ser de una vida entera: medio siglo y mas!

“Pienso que en 2010 se consiguieron vinos muy finos, con gran cuerpo, que van a atravezar el tiempo y la historia”, me dijo la enóloga Dany Rolland, mientras que visiblemente emocionado, Patrick Maroteaux, presidente del Consejo de vinos de Saint Julien y propietario del Château Branaire Ducru, me confirmó que “es extraordinario. Son vinos con el potencial para 50 años y más. Me gustaría poder hacer varios vinos como este en mi vida”.

Y es que tal como aconteció dos décadas atrás, la naturaleza ofreció en Burdeos un segundo par de añadas maravillosas con Grandes Vinos que habrá que esperar otros 20 años para disfrutarlos en todo su esplendor, así algunos por su excelencia parecen bebibles ahora. Todo es cuestión de preferencia; jóvenes o maduros. La dupla 1989-1990 -añadas que hoy se gustan perfectamente- guarda parecido con las recientes 2009-2010, pero probablemente estas dos últimas tendrán superior guarda.

Decisión difícil: ¿2009 ó 2010?

Se trata de añadas cercanas pero diferentes, complementarias, ambas excelsas, con gran estructura tánica, cuerpo y acidez, que seguramente añejarán juntas y en algún momento se compararán con la fantástica 2005. Para ciertas bodegas 2009 es mejor y para otras 2010. Los “terroirs” son diferentes y la naturaleza no es igual con todos.

Trás la cata general en Londres encuentro que en conjunto 2010 es más homogénea y supera por unos milímetros a su predecesora. Sus vinos son la prolongación de la extraordinaria añada 2009 que duerme tranquila en las cavas de todo el mundo y que tiene larguísima vida por delante, tal como reseñamos en octubre del año anterior.

En esta última producción, recién puesta en botella (junio-julio), los Grandes Crus Classés bordeleses son ligeramente más precisos y directos, con una pizca más de estructura y aristocracia gracias a una increíble elegancia y suavidad de los taninos y a su complejidad general. En ello coincidimos con Dany Rolland y Sylvie Cazes, co-propietaria del Château Lynch Bages y presidente de la UGCB, quien termina su período al final del año.

Taninos elegantes y nueva etiqueta.

“Fue una cosecha más tardía que en toda la región de Burdeos resultó una añada muy uniforme, de gran riqueza y calidad, con taninos extremadamente elegantes, fineza y al mismo tiempo fuerza, casta y distinción”, afirmó Cazes.

Si en 2009 los táninos eran más evidentes y los vinos eran más opulentos en fruta, los 2010 son más clásicos, más profundos, con táninos muy finos y gran identidad. Además, aunque el nivel de alcohol alcanza en varios de ellos los 14.5º, son tan equilibrados que poco se sienten y eso es una señal de la perfección conseguida. Clásicos y seductores, 2009 y 2010 serán compañeros y competidores por decenios.

Juntas o separadas, ambas añadas son la muestra clara de la riqueza y genio de los Grandes Crus Classés de Burdeos, que aunque representan apenas un 3% de la producción total bordelesa, son la locomotora del tren vinícola más famoso del mundo.

No se debe olvidar que los Grandes Crus suman cerca de 200 chateaux (apenas 150 integran la UGCB), exportan el 80% de su producción y constituyen el termómetro del mercado mundial. Su calidad depende de factores diversos, entre los cuales las condiciones climáticas ideales son clave y el sueño que anualmente todo viticultor añora que se realice. En 2010, por fortuna ese sueño se repitió para los productores.

Para los consumidores significa un sustancial incremento en los precios, pero igualmente la garantía de conseguir vinos de calidad en todos los niveles y rangos. La sabiduría bordelesa señala que en las añadas medianas se debe apuntar a la compra de las mejores botellas, mientras que en las grandes añadas la idea es comprar Crus de nivel medio porque serán muy buenos vinos. El consejo se lo dejo a mis lectores.

Selección 2010

En la cata de la UGCB 2010 el lunes estuvieron presentes 140 productores, algunos de los cuales como los châteaux Batailley (Pauillac), Villemaurine (Saint Emilion) y Château de France (Pessac-Léognan), renovaron etiquetas aprovechando el significado de la añada.

Cambio de imagen para el 2011.

Otros ya lo habían hecho  con la gran añada 2009, incluyendo la etiqueta artística del Margaux Château Rauzan Segla -de propiedad del grupo Chanel- que creó su diseñador estrella Karl Lagerfeld.

Por razones físicas y falta de tiempo (lo ideal sería degustar todos los vinos en dos días) me quedaron por catar 34 vinos; los correspondientes a las denominaciones Haut-Médoc, Médoc, Moulis, Listrac, Sauternes y Barsac, pero espero pronto volver a tener la ocasión de completarla.

Mi percepción general es que sobresalen por su homogeneidad los frescos blancos y los minerales y afrutados tintos de Graves y Pessac-Léognan, los especiados y vigorosos Saint Emilions, los vibrantes Pomerol, los elegantes y complejos Saint Julien, y los poderosos y armónicos Pauillac. Estas seis regiones produjeron vinos de un nivel superior o similar a 2009, en tanto que en las denominaciones Margaux y Saint Estèphe encontré más irregularidad.

GRAVES Y PESSAC LEOGNAN (Blancos): Una de las mejores añadas de la historia, con excelentes vinos, vibrantes y aromáticos, algunos con estructura suficiente para guarda media de entre 5 y 10 años. La calidad y el uso moderado de la madera lo permite.  Los más destacados para mi fueron: Château Chantegrive (cuvée Caroline) que es probablemente el mejor Graves blanco, y entre los Pessac-Léognan los frescos y vibrantes La Louviere y Château de France, junto a los complejos y profundos Crus Classés: Carbonnieux, Olivier, Malartic Lagraviere, Latour-Martillac y Smith Haut Lafitte.

PESSAC LEOGNAN (Tintos): Vinos serios y equilibrados, con mucha fruta negra, taninos elegantes, notas minerales y aromas torrefactos suaves. Serie uniforme con varios vinos destacados: Bouscaut (largo, pimentoso y especiado), Carbonnieux (frutos negros, mineral, especiado y mentolado), Domaine de Chevalier (intenso, elegante, cremoso y largo), Haut Bailly (complejo, mentolado, gran mineralidad y dominado por los cabernets sauvignon y franc), Larrivet Haut-Brion (gran sorpresa del año, elegantes taninos, moka, tabaco, gran persistencia), Latour-Martillac (magnífica elegancia, moras y ciruelas, largo +15″), Les Carmes Haut Brion (inicio de la renovación con los nuevos propietarios, fresco y con gran fruta), Malartic Lagraviere (ciruelas, moras, elegante), Pape Clement (una joya, complejo, tánico y torrefacto), Picque Caillou (clásico, pimentoso y mineral), Smith Haut-Lafitte (fruta y especies, menos intenso que el 2009).

SAINT EMILION PRIMEROS GRANDES CRUS CLASSES: Excelente calidad de taninos, muchas notas especiadas y grados altos de alcohol (14.5º) que gracias al equilibrio no se marcan en el paladar. Sobresalen Beau-Sejour Bécot (delicioso, el mejor vino de su historia, cremoso, especiado, fresco y muy largo), Figeac (intenso y complejo, taninos elegantes, torrefacto), Canon (especiado, moka, largo), Clos Fourtet (elegante, especiado, fruta cocida y notas tostadas finales), La Gaffeliere (largo y complejo, cassis, moka, largo), Pavie Macquin (cremoso, especiado, moras y cerezas negras), Troplong Mondot (intenso y complejo, moka y café), Trottevieille (largo, especiado, grafito y café, taninos más sedosos que en 2009). También incluyo dos de los vinos promovidos a Primer Cru Classé a partir de la añada 2012: Canon La Gaffeliere (siempre intenso, fruta negra, taninos delicados, fuerte en alcohol) y Larcis-Ducasse (excelente, complejo, fruta negra, notas minerales, vino con carácter terroir que es junto al 2005 el mejor de su historia).

Calidad y nueva etiqueta.

SAINT EMILION GRANDES CRUS CLASSES: Muestran una mejoría general en su nivel, con algunos vinos realmente superiores y de mejor factura que los 2009; como es el caso de Ballestard La Tonnelle (elegantes, taninos sedosos, perfecta extracción, el mejor de su historia), Franc Mayne (notable paso adelante del productor, afrutado, especiado y elegante), Larmande (frutos rojos, sedoso y elegante) y Villemaurine (el mejor de la historia, la inversión en modernizar la bodega da resultados, frutos rojos, especiado, mentolado y termina en notas de café torrefacto fresco). De gran nivel pero con más carácter en los 2009, destaco igualmente Grand Mayne (intenso, torrefacto, complejo) y La Tour Figeac (moras, cerezas, especies, final mineral, 14º en alcohol pero muy equilibrado).

POMEROL: Excelentes Merlots y algunos vinos magníficos, con mucha fruta negra y taninos elegantes. Me gustaron mucho Beauregard (Vincent Priou ha hecho el mejor de su historia gracias a un 35% de Cabernet Franc en el ensamblaje, pimentoso y elegante), Gazin (intenso, suave, profundo, un deleite en la boca, taninos sedosos y gran persistencia), La Conseillante (poderoso, tánico, regaliz y especies), La Pointe (frutos rojos, taninos sedosos y elegante, excelente trabajo de Eric Monneret), Le Bon Pasteur (nuevo miembro de la UGCB, Dany Rolland presentó un vino floral, intenso, pleno de fruta negra, cassis, mora y café, de gran elegancia y persistencia  fruta sobremadurada).

SAINT ESTEPHE: la denominación más al norte de Burdeos presentó vinos poco seductores, que habrá que esperar un buen tiempo para disfrutar con placer. Me quedo con tres clásicos: Cos Labory (fruta roja, balsámico, largo y elegante), Phelan Segur (especiado, ciruela, moka y torrefactos de café, con gran equilibrio), y Lafon Rochet (moras y ciruelas, intenso, de largo final).

Una joya de elegancia.

PAUILLAC: Probablemente los vinos más renombrados, gracias a 18 Crus Classés y entre ellos tres Primeros Crus. Es la denominación que más progresos mostró en la cata, tal vez porque son vinos Crus pero del quinto nivel (12 en total), que han mejorado sustancialmente su calidad. Los mejores Pauillac de la jornada fueron los segundos Crus Pichon Longueville Comtesse de Lalande con los taninos más suaves y elegantes, fresco, intenso, un vino que realmente me emocionó (último hecho bajo la dirección técnica del enólogo Thomas Do-Chi-Nam, ahora en Château Margaux) y Pichon Longueville Baron en un registro poderoso, pleno de frutos negros, ciruelas y moka, complejo e intenso. Junto a ellos, destaco cuatro quintos Crus: Clerc Milon (que muestra un progreso notable en complejidad, taninos elegantes y gran estructura, con notas afrutadas y torrefactas de gran armonía), Lynch Bages (siempre potente con notas de cassis, ciruelas y cacao, especiado y de gran persistencia), Grand Puy Lacoste (una perla escondida en calidad y en precio y uno de los mejores Pauillacs, elegante, con gran estructura y de larga guarda. Francois Xavier Borie ha producido probablemente el mejor vino de los últimos 50 años), y Batailley que da un gran salto cualitativo y ha producido un vino con una trama tánica elegante, gran equilibrio y frescura). En un registro más vibrante, de taninos suaves y fruta, casi para beber hoy día, están D’Armailhac (ciruelas, moka y chocolate) y Lynch Moussas (vibrante, fruta roja, notas tostadas).

MARGAUX: Extraño que una de las denominaciones de origen más representativas de Burdeos (con 15 Grandes Crus Classés), haya mostrado tanta irregularidad en sus vinos. Excelentes son Giscours (mentolado, elegante, preciso, potente y armónico, el mejor de la historia), Rauzan Segla (poderoso, complejo, con un ataque elegante y afrutado y un final cremoso y de notas tostadas) Dauzac (el mejor de la historia, preciso,  frutos rojos, café y regaliz, con final persistente), Prieuré-Lichine que progresa con pasos largos (afrutado, elegante y con taninos sedosos) al igual que Labegorce que no es Cru Classé pero luego de los trabajos en las viñas ha dado un salto cualitativo enorme en elegancia y complejidad, que lo ameritaría En el mismo escalón pero manteniendo su regularidad están los clásicos Brane Cantenac, Cantenac Brown y Du Tertre (fresco, elegante y preciso con un 20% de Cabernet Franc en la mezcla). Progresos notables son los de Siran (que en 2009 fue golpeado por el granizo), Rauzan Gassis que con un vino elegante, pleno de frutos negros y mentolado, regresa rápidamente para recuperar su status de segundo Cru, y Marquis de Terme que bajo la dirección de Ludovic David y en su primera añada logra un vino elegante, fresco, con taninos suaves y gran carácter.

SAINT JULIEN: La denominación más homogénea, con excelentes vinos, plenos de elegancia y fuerza. Todos sobresalen, aunque Leoville Poyferré demuestra nuevamente su ascenso hacia el podio con un vino poderoso, afrutado y complejo; Langoa Barton sorprende con una increíble suavidad de taninos y un exótico final mineral; Saint Pierre da otro paso adelante en la elegancia y armonía con notas de moka, y ciruela, y Branaire Ducru (largo, complejo y balsámico) se posiciona en la elegancia. Al lado de estos favoritos, valoro el clasicismo y carácter de un excelente Leoville Barton, el intenso y elegante Gruaud Larose, y la frescura de Lagrange. Y en la escala de los 92 puntos, Beychevelle, Talbot y Gloria.

En síntesis, los Grandes Crus de Burdeos 2010 son vinos refinados, equilibrados, de taninos elegantes y sedosos, vinos potentes y al mismo tiempo amables, clásicos y seductores. Su problema es que la cosecha fue reducida, la producción bajó un 10% y los precios aumentaron considerablemente (25% y más). Si usted tiene la fortuna de conseguir algunas de estas joyas, consérvelas para disfrutarlas por muchos años y celebrar momentos especiales con una añada considerada por los propios productores, entre las diez más grandes de la historia de Burdeos. Suerte en la búsqueda y anticipadamente, SALUD!

AGRADECIMIENTO: Sylvie Cazes deja la presidencia de la Unión de Grandes Crus de Burdeos al final del año, luego de cuatro años al frente de la organización que agrupa a la mayoría de productores líderes de Burdeos.

Sylvie fue elegida para el cargo en 2008 y continuó la tárea de restructuración adelantada durante ocho años por Patrick Maroteaux y un equipo con el que trabajó en la promoción de los Grandes Crus bordeleses. El balance de su gestión (más de una década en total) es positivo.

Como Presidente considera que los principales puntos avanzados fueron el desarrollo de nuevos mercados (Brasil e India), la vigorización de los existentes con mas presencia en China y Asia (dos presentaciones anuales y más ciudades visitadas), y el desarrollo de más actividades dirigidas al público consumidor con nuevos eventos y manifestaciones, asociadas con las grandes empresas de distribución, revistas especializadas, importadores y ferias. Siempre se tuvo como objetivo la búsqueda de la calidad de los vinos y su máxima promoción, favorecida por tres muy buenas añadas, 2008, 2009 y 2010, las dos últimas fuera de serie para la historia de Burdeos.

Sylvie Cazes es además la responsable en la alcaldía de Burdeos de la promoción del desarrollo económico de la ciudad a través del sector vinícola. 

En nombre del vino, muchas gracias Sylvie.

5 comentarios en “La elegancia tánica de los Grandes Burdeos 2010”

  1. Jean-Emmanuel Danjoy dice:

    Cher Juan,

    C’était un plaisir de te revoir à Londres, bravo et merci pour cette belle page de commentaires et ton site à venir !
    Bonne continuation et à très bientôt,

    Jean-Emmanuel Danjoy
    Château Clerc Milon

  2. Jean dice:

    Bravo Juan Carlos, très bel article!
    Ravi de t’avoir vu à Londres et j’espère à très bientôt.

    Jean Triaud

  3. Sylvie dice:

    Merci beaucoup à toi! J’ai beaucoup apprécié de travailler avec toi!
    Je te souhaite bonne chance pour tes nouveaux projets et en particulier le nouveau site. j’essaierai de le suivre dans le futur. Je suis sûre que nous aurons l’occasion de nous croiser dans un futur proche.
    A bientôt
    Amitiés
    Sylvie

    Sylvie Cazes
    Château Pichon Longueville Comtesse de Lalande

  4. Dany dice:

    Merci Juan,

    Quel bon et beau travail !
    Je le partage sur Face Book.

    Au plaisir de se revoir,
    Suerte y buen fin de año.

    Bien amicalement,

    Dany Rolland

  5. Frédéric dice:

    Cher Juan Carlos,
    Mon Père se joint à moi pour vous remercier d’être passé gouter nos vins lundi à Londres.
    Merci pour les commentaires de dégustation et la photo.
    Quand vous passez à Bordeaux n’hésitez pas à nous contacter.
    A bientôt,
    Frédéric Castéja