Expresionismo desjuiciado

Confieso que aunque me encantan la pintura y las bellas artes, y además las sigo con adecuada cercanía en museos, exposiciones y a través de la obra de amigos artistas próximos, nunca he sido un gran admirador del pintor ruso-estadounidense Mark Rothko, uno de los precursores del expresionismo abstracto.

Su obra continúa siendo indescifrable para mi y el contacto con ella en la histórica Galería Tate -rebautizada Tate Britain- no me dejó mayores emociones ni sentí lo que el artista llamaba “intimidad”.

Marcus Rothkowitz, nació en 1903 durante el imperio soviético en Dvinsk (hoy Daugavpils, Letonia) y fue influenciado por el pintor armenio Vostanik Manuk Adoyan (conocido como Arshile Gorky), el cubista ruso-polaco Mark Weber y el surrealista alemán Paul Klee.

En junio de 1939, poco antes de iniciarse la segunda guerra mundial, formó junto a otros artistas en Estados Unidos la Federación de Modernos Pintores y Escultores, con el espiritu de mantener el arte libre de la propaganda política.

Su fama creció en los años 50, al tiempo que su pintura cambiaba dramáticamente a colores oscuros, gracias al patrocinio de la gran coleccionista de arte Marguerite “Peggy” Guggengeim. Medio siglo más tarde y apenas 40 años después de su muerte, la valorización de la obra de Rothko es asombrosa.

En mayo de este año, su pintura Orange, Red, Yellow, de 1961, fue vendido en Christie’s en Nueva York por US$86.9 millones, la mayor suma jamás pagada en una subasta por un cuadro de la post-guerra.

Y el pintor vuelve a ser noticia porque el domingo a media tarde la Galería Tate en Londres tuvo que ser evacuada y la sala Rotkho cerrada debido a que un extraño personaje, escribió una consigna con pintura negra en la esquina inferior derecha de uno de los cuadros Black On Maroon.

Vladimir Umanets, de 26 años, un estudiante ruso de pintura que se dice fundador de la corriente Yellowism (amarillismo?) desfiguró el cuadro, pero afirma que no tuvo intención destructiva sino que por el contrario lo valorizó. “No soy un vándalo, no destruí la obra, al contrario, le agregué algo nuevo”, afirmó.

El Yellowism no es claramente explicable. “No es arte ni está en contra del arte. Es un elemento de cultura visual contemporánea y no un movimiento”, según Umanets, quien fue arrestado en la noche del lunes por la acción en la Galería. Entre tanto, los curadores analizan el costo del daño causado.

La obra “alterada” hace parte de la serie de pinturas Black and Red on Maroon, que Rothko realizó entre 1958 y 1959 para el restaurante “Four Seasons”, del edificio Seagram en Nueva York, pero que nunca fueron colgadas porque el artista, en una de sus clásicas reaccciones temperamentales, consideró que el lugar era pretencioso e inapropiado para exhibirlas.

El pintor guardó hasta 1968 las obras (una serie de grandes cuadros murales de entre 2.5 x 3.5 metros) en una bodega, cuando decidió donarlas a tres grandes museos del mundo con la condición de que se expusieran en un ambiente multisensorial; la Galería Nacional de Arte en Washington que tiene la mayor colección de sus obras, el Museo Kawamura Memorial en Sakura (a hora y media de Tokio) y la Galería Tate en Londres.

La Tate Britain, uno de los museos más importantes y visitados del mundo, está situada en la orilla oeste del río Támesis -a 800 metros en línea recta de mi casa- y poseé una colección de 13 obras de Rotkho. Las 9 que fueron donadas por el artista en 1969 están en una sala especial; la misma que no emocionó mi intimidad y que, al contrario, me dejó una sensación sombría, melancólica y sobrecogedora al enfrentarme a los gigantescos cuadros oscuros.

Tal vez sea mi hora de volver a la sala Rotkho.

VANDALOS Y PROTESTAS: La acción de Vladimir Umanets no es nueva y anteriormente otras obras de grandes artistas (pinturas y esculturas) han sido vandalizadas y objeto de distintas formas de protesta.

- De Leonardo Da Vinci. Antes de que fuera protegida con una caja en vidrio anti-balas, su obra más famosa, La Gioconda (Monalisa, 1503-1506), fue robada del Museo del Louvre en 1911 y recuperada en 1913. Luego, en 1956 fue seriamente dañada en su parte inferior en un ataque con ácido. En la caja de seguridad, el último ataque fue en 2009 cuando una mujer rusa lanzó contra el cuadro una taza que había comprado en la tienda del Museo.

- De Rembrandt. La pintura Turno Nocturno (1642), expuesta en el Rijksmuseum de Amsterdam, fue cortada con cuchillo dos veces (1911 y 1975) y luego atacada con ácido en 1990. Fue restaurada pero conserva trazos de los cortes.

- De Velásquez. En 1914 una activista por el voto de las mujeres en Gran Bretaña, Mary Richardson, intentó destruir y le hizo siete cortes a la pintura La Venus del Espejo (1651) en la Galería Nacional en Londres. La obra fue reparada y está hoy expuesta.

- De Piet Mondrian. En 1966 un estudiante canadiense de bellas artes vomitó en la obra del pintor holandés Composición en Rojo, Blanco y Azul, expuesta en el Museo de Arte Moderno de Nueva York.

- De Claude Monet. En 2007 un grupo de ebrios ingresó al Museo D’ Orsay en Paris y cortaron con un tajo de 10 cms el cuadro Le pont d’ Argenteuil (1874). La obra fue reparada pero los vándalos nunca fueron capturados.

- De Pablo Picasso. En junio pasado, un vándalo pintó un toro y escribió conquista en el centro del cuadro Mujer en Sillón Rojo (1929), expuesto en el Museo Menil Collection en Houston, Texas.

Entre las esculturas:

- La Pietá del Vaticano, de Miguel Angel, fue atacada en 1972 a golpes de martillo por el geólogo húngaro Laslo Toth, dañando el rostro y uno de los brazos. El vándalo, quien gritó !Yo soy Jesucisto resucitado de entre los muertos!, no fue acusado criminalmente pero fue internado en un hospital psiquiátrico en Roma. La famosa escultura fue totalmente restaurada.

- Y La sirenita de Copenhague, de Edward Eriksen, ha sido la obra más “torturada”. Desde 1960 ha sido atacada en numerosas ocasiones, pintada cientos de veces, decapitada en 1964 y 1998, le cortaron un brazo en 1984, su base fue destruída con explosivos en 2003 y ha recibido innumerables burlas, incluyendo un juguete sexual atado a su mano. Y pensar que es la imagen de un cuento de hadas de Hans Christian Andersen.

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