Vendimia en Burdeos 2012: Margaux y Haut Médoc

Los vendimiadores trabajan a pleno ritmo y las mesas de selección vibran constantemente. Después de una semana, el centro de Médoc está en plena ebullición, entre sol, chubascos y humedad, que obligan a una vigilancia permanente en los viñedos.

Grandes y pequeños propietarios adelantan la vendimia con timidez y cierta angustia, porque el cambiante clima le agrega más inquietud e incertidumbre a la cosecha 2012.

El proceso despegó con el Merlot y se extenderá por un par de semanas cuando los Cabernets alcancen su madurez ideal, pero ya es una de las añadas más tardías de la historia bordelesa.

Mi tiempo era limitado y por ello concentré mi recorrido vinícola en las denominaciones de origen Margaux y Haut-Médoc, las dos primeras en la llamada “Ruta de los Châteaux”, que atravieza la región de Médoc a lo largo de 80 kilométros, desde Burdeos siguiendo hacia el norte por la ribera izquierda del río Gironda. Esta vez me privé de Saint Julian, Pauillac y Saint Estèphe, que ya había recorrido en dos ocasiones el año anterior.

En la denominación Margaux visité tres propiedades representativas de sus seductores y consagrados vinos y de su diversidad: el emblemático Château Margaux, Primer Gran Cru Classé de Médoc y uno de los vinos más famosos del mundo; Château Ferrière (Tercer Gran Cru Classé y el más pequeño -10 hectáreas- de los vinos que integran la selecta lista de 1855), y el Château Mongravey, uno de los más elegantes y destacados Crus Burgueses, altamente apreciado en Estados Unidos y Asia.

En Château Margaux me recibió su director Paul Pontallier, con el anuncio sobre la ampliación y renovación de la bodega para celebrar en 2015 el bicentenario de la construcción del castillo, declarado monumento nacional.

Antes de la revolución francesa en 1789, los viñedos existían y el vino de Margaux era internacionalmente conocido pero había otra edificación. Las actuales instalaciones y el parque alrededor fueron construídos entre 1810 y 1815.

Los trabajos de renovación, cuyos planos ya fueron aprobados, serán dirigidos por el mundialmente famoso arquitecto británico Lord Norman Foster, quien precisamente cumplirá 80 años en junio de 2015.

“Vamos a agrandar y modernizar la bodega y a construir instalaciones muy bonitas, en armonía con la estructura actual”, me explicó Pontallier. En síntesis, habrá una nueva bodega de vinificación, una cava subterránea para conservar las añadas antiguas, y nuevas salas de recepción y de degustación

En el plano vinícola pude seguir el trabajo diario de los cinco grupos de vendimiadores (cada uno de 40 personas) y de la unidad de recepción de la cosecha en la bodega (otras 50 personas), al tiempo que comprobé innovaciones prácticas y concretas, tanto en la viña como en la recepción de la uva.

Desde 2009 Château Margaux recolecta las grapas en cajas pequeñas de 5 a 6 kilos y no de 18 o 20 como es la costumbre en Médoc. El objetivo es preservar al máximo las uvas y conseguir la mejor calidad de fruta, evitando que por la presión de los racimos superiores se reviente antes de llegar a las cuvas de fermentación.

Se trata de un lujo necesario que sólo un Primer Gran Cru Classé se puede dar e implica mucho más trabajo. Pero el resultado bien vale la pena y ayuda notablemente a la labor de selección.

En este castillo, como en la casi totalidad de los Grandes Crus clasificados en 1855, la vendimia es manual. Cada porteador lleva al camión cuatro cajas en lugar de una grande, y a un ritmo de 6 a 7 hectáreas cosechadas diariamente, la vendimia aproximadamente tarda tres semanas.

En cuanto a la recepción, por segundo año consecutivo se emplea una mesa de selección óptica (la segunda es automática), se realiza la refrigeración de las bayas con hielo carbónico para preservar sus aromas de la oxidación, y para el llenado de los tanques se recurre al sistema de gravedad.

Sin embargo, todos estos esfuerzos no obtendrían los excelsos resultados que anualmente ofrece el vino de Château Margaux, si no hubiera un muy serio y cuidadoso trabajo previo en la viña durante el año.

Y aún más importante en 2012, considerado como una millésime de vigneron (añada de viticultor), ligeramente similar a 2007 cuando la abundante pluviometría de primavera obligó a los productores a redoblar esfuerzos.

“2012 fue un año con muchos cambios climáticos, como ha ocurrido en otros, pero yo soy optimista. La razón es básicamente que el verano fue fantástico y desde mediados de julio hasta ahora, a principios de octubre, nos tocó una sequía fantástica. En agosto casi no llovió, y en septiembre y octubre ha llovido muy poco”, me explica Paul Pontallier.

La que ha ocurrido en general en Médoc es que las uvas maduraron en condiciones realmente estupendas. La primavera ciertamente fue bastante húmeda y lluviosa, pero para Pontallier ello no importa.

Monumento Nacional de Francia, Château Margaux modernizará sus instalaciones vinícolas.

“Lo que más importa es siempre agosto, porque agosto hace el mosto, como se dice desde la edad media. Y nunca hay una gran añada sin un mes de agosto como el que tuvimos en 2012. Ahora lo que nos falta son algunos días de tiempo aceptable, no necesariamente fantástico, para terminar de cosechar la uva en buenas condiciones y en poco más de una semana estaremos terminando”, asegura el siempre amable director de Château Margaux.

Sin embargo, los últimos dias han sido de climatología cambiante, con sol y episodios de chaparrones y lluvias localizadas en diferentes zonas de Médoc, al igual que un aumento de la temperatura y de la humedad, que hacen temer por la formación del hongo Botrytis (podredumbre gris) que infecta las plantas empapadas y produce la pérdida de los racimos afectados.

En ese sentido, Karin Bernaleau, co-propietaria del Cru Burgués Château Mongravey, asegura que “el desafío sanitario es inmenso y hay que estar muy vigilantes porque el clima es muy cambiante y el aumento de la temperatura inquieta mucho”.

En plena vendimia la temperatura ha aumentado a 23 grados durante el día y a 15 en la mañana con noches igualmente cálidas. Para el final de la semana se espera una baja que traerá tranquilidad a la mayoría de productores.

Mongravey es una propiedad familiar y sus parcelas están ubicadas entre los Châteaux Grandes Crus Clasificados Rauzan-Ségla, d’Issan y Prieuré-Lichine. La vinificación en la bodega y otras tres propiedades (dos en la denominación Haut-Médoc y Château Lalaudey en Moulis) es el trabajo de Regis, elegido entre los mejores cien enólogos de Francia, y hoy respaldado en el viñedo por su hijo Jerome y en la organización por su esposa Karin.

“2012 es una añada de vigneron, un año de pequeños rendimientos y para el resultado final será muy importante el trabajo que se hizo en la viña”, afirma Regis mientras compartimos con su pequeño equipo de 8 personas, un energético almuerzo de viticultor preparado en la propiedad y durante el cual probamos el excelente Mongravey 1998 y el delicioso Lalaudey de la misma añada.

Tras una semana de vendimia, que en Mongravey es 70% mecánica y gradual -a razón de 2 hectáreas por día-, Regis Bernaleau analiza que “las uvas están sanas, las pepas están maduras, la piel es espesa y las bayas tienen táninos suaves”.

Las primeras uvas -de Merlot- tienen una buena extracción, y las de Cabernet Sauvignon empiezan a ser cosechadas esta semana. Mongravey es una propiedad de 13 hectáreas, con viñas de más de 30 años en promedio y un ensamblaje de 30% de Merlot y 70% de Cabernet Sauvignon.

Por su parte, los dos vinos de Haut-Médoc, el Cru burgués Château de Braude y Château Braude-Fellonneau, provienen de viñas más jóvenes (de 15-20 años) repartidas en 9,2 y 1,8 hectáreas, respectivamente. Los ensamblajes son similares al de Margaux.

“La acidez es baja y es un año tardío, similar a 1996, que produjo muy buenos vinos en Médoc y que también tuvo sequía. Será una añada superior a la 2011″, asegura Regis Bernaleau.

Con él coincide Paul Pontallier, quien piensa que a pesar de los altibajos, 2012 podría ser un gran año, pero advierte que hay que esperar las uvas y el final de la cosecha. “Esperamos por lo menos un nivel superior al de 2011, que fue muy bueno y que 15 años atrás habría sido considerado una gran añada”, puntualiza.

Es difícil saber como será un vino antes de que exista, pero ciertamente la desafiante añada 2012, ha puesto a los enólogos y bodegueros a correr más de la cuenta.

Ese es el caso de Claire Villars-Lurton, enóloga, madre de familia, directora y propietaria de los Châteaux Ferriere (3er Gran Cru Classé) y La Gurgue (Cru Burgués) en Margaux, Haut Bages Liberal (5º Gran Cru Classé) en Pauillac y Domayne, en Saint-Estèphe. En total casi 60 hectáreas de viñas repartidas en tres denominaciones y más de un centenar de parcelas distintas que debe vigilar.

Claire también es optimista frente al 2012 y confía en una cosecha superior a la del año pasado. Las viñas de Ferriere, que son colindantes con las del íconico Château Margaux, tuvieron un buen año y su estado fito-sanitario es perfecto.

La añada no alcanzará sin embargo a beneficiarse de las nuevas instalaciones en construcción (previstas para terminar en 2014-2015), que permitirán ampliar la capacidad de la bodega, vinificar y criar los vinos separadamente, y redistribuir los espacios técnicos y de recepción.

Obras y más obras en Burdeos, siempre cambiante y en evolución. Además de Margaux y Ferriere, también hay trabajos en los Châteaux Marquis d’Alesme (3er Grand Cru Classé de Margaux), Montrose (segundo Cru Classé de Saint Estèphe) y en el Primer Grand Cru Classé de Pauillac, Château Mouton Rothschild.

En Haut Médoc en cambio, sin grandes obras en progreso, el protagonismo lo sigue teniendo la vendimia. En Château Cantemerle, quinto Cru Classé y uno de los más consistentes de la denominación, el proceso avanza con naturalidad y se presenta mejor de lo pensado.

Su director general Philippe Dambrine, afirma que “la fruta es sana y con buen grado de alcohol. La cosecha es reducida debido al clima, entre un 10 a 15% menos de cosecha luego de un envero complicado (transición entre el crecimiento de la uva y su maduración), y los rendimientos bajarán a 40 hectolitros/hectárea”.

El objetivo de Cantemerle, una de las más grandes propiedades de Médoc (90 hectáreas de viñas), es ofrecer el máximo posible del Gran Vino, un vino de plácer y de emoción. Anualmente produce un total de 350.000 botellas y de ellas 250 mil son del primer vino.

Desde la añada 2005, cuando se terminó la reestructuración del viñedo, Cantemerle produce vinos de una notable elegancia, madurez de fruta y suavidad, gracias a vides en plena madurez de producción con una edad superior a 30 años. Su ensamblaje es generalmente un 60% Cabernet Sauvignon, 30% Merlot, 6% Cabernet Franc y 4% de Petit Verdot, con una capacidad de guarda superior a 15 años.

Pero hoy “los grandes vinos se beben más jóvenes para que procuren placer”, nos recuerda Philippe Dambrine, quien es además el presidente del Consejo de Vinos de Médoc (CVM) y uno de los portavoces más importantes y respetados de los grandes vinos de Burdeos.

Mi seguimiento de la vendimia 2012 en  Burdeos me llevó a reconocidos Châteaux y productores con instalaciones y presupuestos muy superiores a los del 80% de las bodegas bordelesas que hoy sufren la crisis económica y la competencia internacional de los vinos del Nuevo Mundo (Australia, Chile y Argentina). Los Grandes Crus son menos de 500 frente a mas de 10.000 productores.

Mi viaje tenía que terminar entonces en una propiedad bordelesa corriente.

CON LOS PIES EN LA TIERRA. Para cerrar mi recorrido escogí el Château Leroy-Beauval, denominación Bordeaux, en Saint Sulpice et Cameyrac. Se trata de una propiedad de 52 hectáreas, 45 de ellas alrededor de la bodega, sobre terrenos arcilloso-calcáreos, grava y arenas, con una parte de sus parcelas en colina y viñas con edad promedio de 40 años. La producción actual es de 280.000 botellas.

Su director técnico y vinificador es mi amigo Pascal Fricard, durante varios años director comercial de los vinos de Bernard Magrez, y quien asumió en enero de este año un reto gigantesco: recuperar una propiedad en deplorable estado, tanto de instalaciones como de viñedos, por muchos años descuidados y enfocados a producir grandes volumenes.

La tarea es descomunal y el caprichoso 2012 su primera vendimia. Los cambios introducidos inicialmente (cuvas en cemento revestido y termoreguladas, experimentación con levaduras y nueva prensa neumática), deberían empezar a dar frutos. La segunda parte es aún más ardua; la restructuración del viñedo, una tarea que Pascal conoce bien porque la adelantó durante un año en el Château Labegorce, reconocido Cru Classé de Margaux. En Leroy-Beauval hay que identificar viñas, arrancar, replantar, y cambiar los sistemas de empalizado y de poda.

La meta es reducir los rendimientos a 50 hectólitros/hectárea, favorecer vinos afrutados y modernos, conseguir mayor equilibrio y complejidad y en unos años estar a la altura de los mejores Burdeos y Burdeos superiores. Es un proceso titánico, planeado para una década, con la producción de vinos tintos, blancos y rosados, a partir de las viñas antiguas de Cabernet Sauvignon, Merlot, Cabernet Franc, Semillón y Sauvignon Blanc. Los que probé directamente del tanque tienen buen futuro.

“Estamos obligados a la excelencia, porque en nuestra gama de vinos hay una gran oferta y mayor calidad. Quiero ofrecer un buen equilibrio entre precio y placer”, me dice Pascal. Sus vinos terminados me quedan pendientes para degustar el año próximo.

Un comentario en “Vendimia en Burdeos 2012: Margaux y Haut Médoc”

  1. Pilar Agudelo dice:

    Querido Juan Carlos,

    Felicitaciones por este excelente sitio, fruto de tus sueños, pasiones y perseverancia.

    Tus artículos son muy interesantes: completos, serios y llamativos.

    Me gusta mucho la presentación del blog y te deseo muchos éxitos en esta nueva aventura. Gracias por compartirnos esas buenas noticias para los que amamos el vino.

    Abrazos Colombo-Franceses!

    Pilar Agudelo