Vendimia en Burdeos 2012: Graves y Pessac-Leognan

Burdeos ha entrado en la fase mas agitada, difícil y definitiva de la cosecha 2012; la vendimia de sus grandes vinos tintos.

Es la época de la incertidumbre. Lo único firme es que la recolección de la uva blanca ya terminó en la larga franja de Médoc, con excepción de Sauternes, Barsac y los otros vinos licorosos, que deberán esperar la botrytis a fines de octubre.

Las ultimas grapas para la producción de vinos blancos secos fueron cortadas la semana anterior tras una quincena soleada que favoreció la perfecta madurez y acidez de las bayas.

La cosecha de uva blanca, que se vislumbra muy promisoria y fina gracias a la buena concentración de fruta, es sin embargo un 20% inferior, debido a las condiciones climáticas tan variables y adversas del ano.

En 2012 el impredecicle clima causa mas estrés entre los productores bordeleses. Para la cosecha de uva tinta, que representa dos tercios de la producción total promedio de Burdeos (6 millones de hectolitros), es un serio factor de incertidumbre porque  también se espera una baja de entre el 10 y el 20%, en especial en las propiedades con plantas jóvenes que soportan con dificultad los caprichos de la madre naturaleza y sufren para conseguir la madurez.

El temor surge de las inusuales lluvias de abril cuando las precipitaciones fueron de 200mm, casi cinco veces el promedio normal de los primeros meses. Pero luego el verano fue muy caliente y en agosto y principios de septiembre llegó una ola de canícula de tres semanas que puso a temblar a los productores y a rezar por lluvias. *1 mm de precipitaciones equivale a un litro de agua lluvia caído en una superficie de 1 m². 

La lluvia apareció el lunes en la tarde pero mas intensa de lo necesario y no se ha detenido desde entonces -excepto la mañana del miércoles- por lo cual algunos dominios en el sur de Médoc que habían “atacado” (cortado) las grapas maduras de Merlot, tuvieron que interrumpir el proceso.

Las consultas son permanentes, la información climática es el pan cotidiano en las conversaciones y a la tradicional decisión de iniciar vendimia se une ahora la angustia, luego de una cosecha 2011 que no fue bien calificada en los tintos pero que ofrece excelentes blancos, tal como tuvimos oportunidad de comprobarlo durante estos tres días degustando los vinos de las denominaciones de origen al sur de Burdeos, Graves y Pessac Leognan.

Una decena de Châteaux visitados y dos centenares de vinos catados, me permiten asegurar que las cosechas 2009 y 2010 en tintos y 2010 y 2011 en blancos, son de primer nivel; vinos complejos, con gran carácter y excelente fruta, de guarda y de placer.

Los blancos darán el total de su expresión en un par de años pero desde ahora son frescura y ofrecen mucha satisfacción, mientras que los tintos son la declaración de calidad de dos añadas excepcionales.

En 2012 muchos productores esperaban lanzar la vendimia de Merlot esta semana pero ahora buscan la respuesta en la bola de cristal, al menos en la región de Médoc. Los Cabernets -Sauvignon y Franc-, al igual que el Petir Verdot, son mas tardíos y se recolectan durante octubre.

En la ribera derecha (Libourne y Saint Emilion), la proyección es diferente y desde este jueves la estaremos reconociendo en el terreno.

* VINOS EXCEPCIONALES: Las reuniones con los productores me permitieron probar algunas botellas fuera de serie; encuentros sorprendentes y de profunda emoción que debo agradecer a Florence y Daniel Cathiard, dueños de Château Smith Haut Lafitte, a Paulin Calvet, propietario de Château Picque Caillou y a Vincent Cruège, Director de producción de Château La Louviere.

En busca de una botella muy significativa, Daniel Cathiard me ofreció para el almuerzo en su residencia privada, un asombroso vino de 1959! cuyo color ladrillo, aromas animales, pimienta blanca, frutos pasos rancios, menta, tabaco y notas de aceitunas negras y sales minerales, aun me acompaña. Un vino excepcional y una gentileza impagable de los Cathiard.

Además, me emocionaron mucho un Picque Caillou 1978 en formato Magnum, con una nariz intensa y rica en notas de pimienta, cueros y tostados, con gran persistencia y notas minerales y de tierra mojada, y un increíble vino blanco 1986 de Château La Louviere, de propiedad del gran André Lurton, de color ámbar claro .

Con mas de un cuarto de siglo en la botella,  fue un vino exótico, que desplegaba una nariz similar a un Sauternes, con notas de frutos amarillos, piña y mineral, y que en boca se comportaba como un vino seco, fresco y cítrico, con tonos oxidativos similares a ciertos jerez, y un final mineral suave. Un vino blanco de Burdeos, en gran condición después de un cuarto de siglo, merece hacerle le venia. Salud!

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