Grandes burgueses 2010 de Médoc

En la añada 2010 en Burdeos los grandes triunfadores son los Crus Bourgeois de Médoc, el segundo nivel en los vinos de alta calidad de la orilla izquierda del estuario del río Gironda -al norte de la famosa capital vinícola mundial- que representan una producción de 32 millones de botellas, el 30% del total de la región.

Considerada por los expertos como una de las cinco mejores “millésime” (añada) de los últimos cien años, las condiciones climáticas excepcionales permitieron en 2010 una exitosa cosecha general, de la que los productores de vinos clasificados sacaron la mejor ventaja aumentando significativamente sus precios como reflejo de la alta demanda internacional.

Y en ese juego de calidades en Médoc, los 60 Grandes Crus Classés en 1855, se distanciaron en relevancia y precio. Por su parte, los Crus Burgueses potenciaron su calidad y gracias a la excelente relación de precio (un rango de 10 a 20€/botella, venta al público), han conseguido una envidiable posición para expandirse en los mercados internacionales.

“Hoy son los vinos que el consumidor promedio puede comprar regularmente porque estamos en un momento de contracción económica y se necesita una garantía en la decisión de compra. El comprador sueña con los Grandes Crus Classés pero los precios son muy altos; entonces los Crus burgueses son una muy buena alternativa”, nos explicó el Barón Frédéric de Luze, presidente de la Alianza (l’Alliance) de Crus Burgueses, que reune a 310 châteaux, de los cuales 260 integran esta otra lista selecta.

Con sus palabras confirma mi apreciación inicial. Los Crus Burgueses de Médoc son vinos relativamente homogéneos, de un nivel superior pero más asequibles que los Grandes Crus, y con suficiente volumen de producción para atender una demanda asiática creciente. Por eso digo que son los grandes triunfadores del 2010.

En realidad son una gran familia de vinos y una de las más importantes de Burdeos. En Médoc hay más de 1500 propiedades vinícolas que cubren más de 15.000 hectáreas de viñedos y los Crus Burgueses son más de 300, representando a 7 Denominaciones de origen: Médoc y Haut-Médoc (las más extensas), las pequeñas Listrac y Moulis, y las prestigiosas Margaux, Pauillac y Saint Estèphe, en las que los ensamblajes son dominados por el Cabernet Sauvignon.

En la cata en Londres realizada durante todo el viernes en los espaciosos salones de la British Academy, hubo muestras de 190 de los 260 châteaux clasificados y tuve el ritmo suficiente para catar un centenar de ellos. La verdad es que no hay nada más placentero y enriquecedor que una cata tranquila y sosegada, sin presiones ni multitudes apretadas!.

Además fue una ocasión única, por el nivel de los vinos 2010 y por una larga e ilustrativa jornada degustando junto a colegas famosos especializados en los vinos de Burdeos, como Jancis Robinson, Oz Clarke, Neal Martin (representante de Robert Parker para Burdeos, España y Latinoamérica), Chris Kissac (The Wine Doctor), Stephen Brook (Editor y colaborador de Decanter) y Julia Harding (Master of Wine y asistente de Jancis).

“Nuestra mención Cru Bourgeois es una marca de calidad, es anual, e implica que cada viticultor debe esforzarse todos los años para hacer el mejor vino posible porque está obligado a pasar un éxamen. El productor puede decidir no presentarse un año y volver al siguiente. El resultado de todo el proceso es una garantía para el consumidor, que beberá vinos de calidad, surgidos de una selección severa”, me explicó Frédéric de Luze, presidente de la Alianza.

La cata de la añada 2010 presentada en Londres, me dejó la impresión clara de que los objetivos se están cumpliendo, aunque algunos châteaux deben hacer mayores esfuerzos para ajustarse a parámetros más modernos de vinificación y a un gusto internacional nuevo.

Es necesario aclarar que no toda la producción del viticultor es calificada, sino que éste debe hacer una selección voluntaria y postula al exámen anual su mejor ensamblaje, su mejor vino, para conseguir la mención Cru Bourgeois. Ello le obliga a buscar siempre calidad.

La mayoría de los vinos fueron embotellados entre abril y junio, hace apenas tres meses, con lo cual están en una fase ambigua; algunos ricos y expresivos, otros cerrándose. De hecho, son vinos que apenas saldrán a la venta a fines de año y en el primer semestre de 2013.

Sin embargo la calidad es notable, homogénea y los ensamblajes tradicionales de Cabernet Sauvignon y Merlot, complejos, tánicos y con buena acidez que les augura longevidad. Pero como ninguna muestra es perfecta, encontré también que algunos productores dejaron pasar de lado una añada magnífica y sus vinos carecen de la elegancia y potencial que se esperaría de la cosecha 2010. Mientras los buenos Crus Burgueses soportan perfectamente 10 años de guarda -incluso más- y estarán en apogeo a partir de 2020, a un pequeño porcentaje de los clasificados no le doy ese augurio.

Para entender en conjunto la muestra, les cuento gráfica, textualmente y por Denominación de origen, mis impresiones finales de mi encuentro con los Crus Burgueses de Médoc:

Pimientas y carácter

PAUILLAC, una de las tres Denominaciones reinantes en Médoc, solo tiene 5 châteaux Crus Burgueses. Son vinos con gran carácter marcados por el Cabernet Sauvignon (70% en promedio). Mis preferencias son:

Haut Bages Montpelou: frutos rojos, moras, cremoso, pimientas y torrefactos, mineral con profundo sentido de terroir y gran elegancia. Clásico, gran potencial.

Fonbadet: Ciruelas y pimieta, algo cerrado, gran carácter, notas minerales y gran persistencia. Perfecto en 5 años.

La Fleur Peyrabon: el más afrutado, compota de cassis, ciruelas, intenso, notas finales tostadas, moka y café. Vibrante, con madera bien integrada, moderno.

Frescura y elegancia

Los burgueses de la denominación MARGAUX suman 11 y en general son vinos más florales, frutales y elegantes.  Un par de ellos los encontré algo rústicos y con taninos ásperos, por lo que deberán esperar varios años para suavizar la experiencia en el paladar. Me quedo con:

Mongravey: Floral (violetas), denso, ciruelas, moras, tostados suaves. Vino fresco, moderno, elegante y muy armónico.

Deyrem Valentin: Frutos negros, especiado, notas de tábaco y mineral. Vino complejo y tánico con gran potencial.

Paveil de Luze: Floral, fruta roja, ciruelas, mora y notas de moka. Vino especiado y persistente.

Potencia y mineralidad

Los vinos del norte en la denominación SAINT ESTEPHE, son usualmente poderosos, más tánicos y requieren de mayor guarda para redondear.  La experiencia con los 21 Crus Burgueses, muestra en general más elegancia y armonía:

Laffitte-Carcasset: un agradable descubrimiento por sus notas afrutas, frescura y elegancia. Un Saint Estèphe atípico, cremoso, salino, fresco, terroso y de estilo burgiñon (tipo Borgoña).

Beau-Site: Denso, con imponente mineralidad y notas de café y moka. Intenso, tánico y de gran carácter. Un clásico que regresa al primer nivel.

Coutelin-Merville: Color rojo granate oscuro, con fruta negra en boca, mineral y elegante. Vino cremoso. bien construído y de gran potencial.

Modernos y afrutados

En las denominaciones interiores MOULIS siempre es consistente, gracias a excelentes viñas de Merlot. Ofrece vinos amables, complejos, de guarda media y nivel superior. En sus 17 burgueses hay un viraje hacia vinos modernos y afrutados sin perder complejidad:

Pomeys: Ciruelas, mineral y pimienta, con notas de cuero, tábaco y moka. Final fresco, suave, elegante y de gran persistencia.

La Garricq: Vino afrutado y moderno, ciruelas, moras y cassis, con notas de café. Un clásico, elegante y largo en boca.

Branas Grand Poujeaux: uno de los vinos que más ha progresado. Color púrpura, perfume de violetas, boca plena de ciruelas, moras y regaliz, con final de café. Complejo, moderno y largo.

Los vinos de LISTRAC, la denominación más interior y en la que predomina el Merlot, son los que necesitan mejorar. Además, los complejos y apreciados châteaux de la zona cálcarea de Fourcas (Dupré, Hosten, Borie, Dumont y Loubaney), no se presentaron al examen. Entre los 13 Crus Burgueses sólo escogí dos porque en general encontré vinos tánicos y ásperos que responden a un estilo tradicional pero falto de elegancia y modernidad:

Correctos y tradicionales

Saransot-Dupré: Color púrpura, intenso, aromas florales de violetas y ciruelas negras. Complejo en boca, con notas de fruta pasa, minereal y torrefactos. Táninos poderosos que requieren guarda.

Cap Léon Veyrin: Color grante medio, intenso en nariz con dominio de frutos negros. En boca dominan los aromas afrutados au que sus táninos aún marcan mucho y le quitan elegancia.

Las anteriores cinco AOC (denominaciones o Apellations d’origine contrôlée), representan apenas una cuarta parte (el 25%) de los Crus Burgueses de Médoc  y una producción cercana a los 6 millones de botellas. El núcleo -más 200 productores- lo constituyen los vinos de la denominación Médoc (40%) y los de la más prestigiosa zona de Haut-Médoc que representa en promedio 12 millones de botellas anuales, el 35% del total.

La cata de estas dos DOC fue la más intensa de la jornada, por la diversidad y el número de muestras (130 entre ambas zonas).

Opulencia y complejidad

En el caso de los HAUT-MEDOC, predominan los vinos complejos, afrutados, modernos y elegantes, como los de mi selección:

Bernadotte: Uno de los más constantes en calidad, vinificado con los mismos cuidados que su hermano mayor, el Pauillac 2º Grand Cru Classé Pichon Longueville-Comtesse. Fruta roja, frambuesas, especies exóticas, intenso en boca. Termina en notas de cerezas, moka y mineral, largo y elegante.

Château de Braude: Vino moderno muy apreciado en China, pleno de fruta cocida, ciruelas y cerezas, con toques perfumados y florales de violeta. Boca fresca, opulenta y mentolada con notas suaves de cueros y futos negros. Gran armonía y elegancia. Profundo, delicioso.

Beaumont: Miembro de la Unión de vinos Grandes Crus de Burdeos, es un château que perteneció en el siglo pasado a un ministro hondureño y a un senador venezolano. Color granate oscuro, frutos negros, cerezas y cassis que despliega en boca notas frutales frescas de mora y ciruelas, café y moka. Termina en pimientas suaves con gran profundidad.

Larose Perganson: El gran vino del productor Château Larose Trintaudon (también Cru Bourgeois y muy comercializado en los supermercados franceses), conseguido a partir de las mejores viñas. De color rojo granate oscuro, es intenso en nariz, con notas florales de vileta y frutos rojos, moras y ciruelas. Elegante en boca, largo y especiado, con un final amable y mentolado.

Confieso que encontré armonía general entre los Haut-Médoc. Sin embargo, algunos productores abusan de la sobre-extracción y del uso de roble nuevo, consiguiendo vinos densos, tánicos y difíciles de apreciar antes de cinco años. Aunque los Haut-Médoc son vinos que soportan esos trazos, no es lo ideal para disfrutarlos jovenes y elegantes.

Oz Clarke siguiendo mi selección de Crus Bourgeois de Médoc 2010.

Entre los Crus Burgueses los MEDOC son mayoría y catarlos al final de la jornada me permitió coincidir en ellos con el siempre jovial Oz Clarke, uno de los más notables expertos en vinos de Burdeos y excelente colega.

Fue la degustación más variada y difícil debido a los distintos estilos y ensamblajes, en los que se utilizan las uvas Cabernet Sauvignon, Merlot, Cabernet Franc y Petit Verdot, en diferentes proporciones. Al final de la cata me decidí por 7 vinos -número de la suerte- que representan criterios de elegancia, calidad, individualidad, modernidad, tradición y placer al gusto:

Blaignan: Me gustó por su frescura y sencillez amable. Vino floral y afrutado, con tostados suaves. Interesante. Medalla de oro en 2012 en el Concurso General del Ministerio de Agricultura de Francia; otro sello de calidad.

Rolland de By: Un valor seguro de Médoc. Es 70% Merlot con 10% de Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc y Petit Verdot. Vino moderno, con muchas notas torrefactas y roblado, pero armónico y elegante. Lo sigo desde 1998 y cada añada es más perfecta. Ciruela negra, cassis, moras y café. Redondo, amable, largo y especiado.

Tour Haut-Caussan: Un productor tradicional que es garantía de calidad. El mejor Médoc de 1996 -cuando lo descubrí- sigue fiel a su corte Cabernet Sauvignon-Merlot por partes iguales. Vino denso y perfumado, con aromas de violeta, pleno de fruta negra (ciruelas y cassis), que en boca despliega elegancia y termina en notas de café. Vino profundo.

Escot: Me sorprendió por cremoso y complejo, con aromas florales de violetas y fruta compotada fresca. En boca es elegante y mentolado, con notas torrefactas de café arábiga, pimienta y un largo final. Se diferencia de la norma general con un 70% de Cabernet Sauvignon en el ensamblaje y un 30% de Merlot.

Preuillac: Uno de los vinos que más ha progresado, de la mano de su dinámico propietario Jean-Christophe Mau y el consejo del activo enólogo Stéphane Derenoncourt. Color granate oscuro, fruta roja (moras y frambuesas), cremoso y mentolado, con un final largo y elegante, roble bien integrado y aromas de café. 

Labadie: No confundir con un châteaux homónimo en Cotes de Bourg (ribera derecha), de propiedad de Joel Dupuy. Este es un Médoc -del otro lado del río- perteneciente a Jèrome Bibey. Compota de ciruela negra, tostados de café y moka. Vino muy elegante, afrutado que termina con notas de pimienta y especies.

Lousteauneuf: Color púrpura, con notas de violetas y cerezas negras en nariz. Ensamblaje muy logrado de 55% Cabernet Sauvignon, 29% Merlot, 10% Cabernet Franc y 6% Petit Verdot. En boca se despliega amable y elegante, con taninos suaves y termina en aromas de ciruelas. Vino muy armónico.

DESCUBRA UN “CRU BOURGEOIS”: Los vinos Cru Bourgeois tienen desde la añada 2010, un sello universal de garantía. Para autenticar los escogidos se ha creado un sello adhesivo holográfico y obligatorio, que ha sido adoptado por todos los miembros de la Alianza y es una iniciativa única en terminos de garantía y lucha contra las falsificaciones. 

Cada botella está certificada y el comprador puede a través de una aplicación en su teléfono portable, leer el sello y el código. Será conectado directamente al sitio de la Alianza, donde se puede identificar la botella gracias a su número, y además encontrar la información de cada château con la ficha técnica, el tipo de ensamblaje y la historia del vino. Para el consumidor es un acercamiento casi completo al vino y una ayuda excepcional para su decisión, con referentes claros para convencerlo de comprar esa botella y disfrutarla.

Le invito a que lo compruebe con la botella de la foto, utilizando el lector de su teléfono portable!

Es tan innovador este enfoque que la Alianza de Crus Bourgeois ha comenzado a promocionar su sello de garantía en China, donde los dispositivos mobiles son omnipresentes en la vida cotidiana. Que mejor plataforma que el primer mercado actual de vinos de Burdeos para llevar una oferta fácil de identificar, con botellas autenticadas y certificadas.

Nadie había dado este paso en el mundo. Existen otros casos inviduales en Burdeos como los Château Margaux (Primer Grand Cru Classé en 1855) y Canon La Gaffeliere (Primer Grand Cru Classé de Saint Emilion), pero nunca a nivel de asociación de productores de vino. La familia de los Crus Bourgeois es pionera.

Comments are closed.