Grandes de Italia, entre “terroir” y modernidad

Son vinos de primer nivel de calidad, dignos representantes de la mejor producción de diferentes “terroirs” y una de las muestras más completas de un espectro vinícola que va del clasicismo a la modernidad y que cubre 12 provincias italianas y una veintena de denominaciones de origen.

Siempre es una cata fantástica y degustarlos juntos, una oportunidad exclusiva y afortunada, gracias al dinamismo del Instituto de marcas de vinos italianos de calidad que promueve la cultura y comercialización mundial de vinos con los más altos estándares de producción.

Se trata de una asociación de 19 bodegas de primer nivel; un club de grandes, que nos abrió sus puertas en el Instituto de Directores en Londres y organizó con el respaldo de la prestigiosa revista Decanter una cata de 76 vinos representativos, cuatro por productor.

Nombres insignes del vino italiano como Sassicaia, Antinori, Angelo Gaja, Michele Chiarlo, Mastroberardino, Alois Lageder, Biondi Santi, Pio Cesare, Masi, Tasca d’Almerita, entre otros, presentaron distintas añadas de algunas de sus mejores etiquetas, incluyendo vinos del siglo pasado, con más de una década de evolución en cava.

Además de la oportunidad magnífica, me quedó claro el dinamismo de la viticultura italiana de alta calidad, a pesar de la baja sustancial del consumo interno; una situación similar a la que ocurre en los otros dos grandes productores mundiales, Francia y España.

Independientemente de ese fenómeno, el futuro es positivo, a juicio del Marqués Piero Antinori, presidente del Instituto.

Dos emblemas italianos, Antinori y Tignanello.

“Hay diferencias en los mercados y podemos ser optimistas porque globalmente el consumo de vino está creciendo; lentamente, pero está aumentando año trás año”, me dijo.

Antinori, fue pionero en los años 70 con su vino ícono Tignanello, del gran movimiento de los vinos Super-toscanos (IGT, Denominación geográfica típica), junto a su tío, el Marqués Mario Incisa della Rocchetta, creador de Sassicaia y de la denominación de origen Bolgheri. Entre ambos crearon una verdadera revolución de calidad en los vinos italianos con la visión técnica del gran enólogo Giacomo Tachis, quien se retiró de las viñas y de la consultoría a fines del año anterior.

“Mientras en los mercados como Italia y Francia, los consumos internos están cayendo, porque eran muy altos y obviamente ahora están bajando, esa baja es compensada por el crecimiento del consumo en otros mercados del mundo. No es sólo en Asia, sino incluso Sur América y Estados Unidos, un mercado típico, que hace 15 años era pequeño y ahora, por primera vez, se ha convertido en el primer país consumidor de vino en el mundo, más que Francia e Italia. Obviamente que no es un aumento per capita, pero si en total”, enfatiza.

Piero Antinori considera positivos estos cambios y piensa que mientras el consumo siga creciendo en Estados Unidos, Hong Kong, China y Corea, ”los vinos top de Italia tienen un potencial de crecimiento porque su producción es limitada y en muchos casos no es grande”, dice.

Además, es importante considerar que la demanda de vinos finos es cada vez mayor, especialmente en los mercados asiáticos. “Hasta ahora, señala Piero Antinori, cuando se hablaba de vinos finos se pensaba únicamente en vinos de Francia, pero están comenzando a ser curiosos y también los de Italia, de España y de otros países entran en ese grupo”.

En cierta forma se puede decir que los vinos de Italia atraviezan un proceso de “rinascimento” porque la mayoría de productores buscan hoy ofrecer calidad.

Los cambios se aprecian más claramente en unos productores que en otros y en ciertas regiones son significativos. Hay vinos de corte clásico y de corte moderno, vinos de “terroir” y vinos constantes, denominaciones tradicionales y otras innovadoras.

Y los cambios incluyen además un relevo generacional que se aprecia en dominios renombrados en los que las mujeres herederas han llegado a los puestos directivos como Gaia Gaja, Laura Antinori y Priscilla Incisa de la Rocchetta.

Mientras tanto, cada vez más en las bodegas las enólogas son protagonistas, como Laura Orsi al frente de Tasca d’Almerita en Sicilia y Graziana Grassini, alumna adelantada de Giacomo Tachis y ahora vinificando Sassicaia en Bolgheri.

Y en los viñedos, las líneas de trabajo son diversas: Alois Lageder apunta a la biodinamia en el Trentino-Alto Adigio, Argiolas al rescate de uvas nativas en Cerdeña, en Toscana Biondi Santi desarrolla los clones históricos de Sangiovese y en Aglianico Mastroberardino rescata los clones prefiloxéricos.

Italia es históricamente dinámica. No debemos olvidar que fueron los romanos quienes extendieron los cultivos de la vid a lo largo de su vasto imperio y crearon hace 2.000 años la primera globalización del vino.

Veinte siglos después, la famosa bota italiana es un mosaico de diversidad vinícola. Pero mas allá de esa variedad y de los cambios frecuentes, los productores miembros del Instituto siguen un principio inmutable: convertir sus vinos en un sello de calidad.

SELECCION PERSONAL: La mayoría de los productores del Instituto de marcas de vinos italianos de calidad mostró cuatro vinos diferentes. Unicamente cinco bodegas presentaron dos añadas de una misma etiqueta para hacer una cata comparativa y apreciar su evolución: Biondi Santi presentó los Brunello de Montalcino de la Tennuta Greppo 2005 y 2007, Pio Cesare su Barolo 2000 y 2008, Rivera su Castel del Monte Il Falcone Riserva 2003 y 2006, Tasca d’Almerita el Rosso del Conte 2007 y 2008, y la Tenuta San Guido el Sassicaia 2004 y 2009.

Por ello mi TOP TEN de la cata se refiere a los vinos presentados y no a la producción total, que incluye innumerables marcas en el portafolio de cada bodega.

Ordenados de izquierda a derecha, los vinos y notas de mi selección.

Ordenados de izquierda a derecha, los vinos de mi selección con sus notas de cata:

- Prosecco Superiore NV, Cuvée Extra Dry, Conegliano Valdobbiadene, Carpenè Malvolti: delicioso y fresco espumante con una mezcla de notas cítricas, albaricoque y suaves notas de miel, que sin embargo no dejan traslucir los 15 gms/litro de azúcar residual. Perfecto aperitivo con gran persistencia.

- Torcicoda 2010, Primitivo, Salento IGT, Formaresca (Antinori): Uno de los proyectos más queridos de Antinori. Vino regional pero moderno, pleno de fruta roja, ciruelas y frambuesas, intenso y redondo. Un primitivo (Zinfandel) excepcionalmente elegante, con un largo final en boca.

- ANNATA, Morellino di Scansano 2009, Maremma, Castello di Montepò (Biondi Santi): Vino de color granate intenso, pleno de fruta negra que termina con suaves notas minerales. Elaborado a partir de clones del Sangiovese Grosso de Biondi Santi en Toscana, con un toque de 5% de Cabernet Sauvignon.

- Sassicaia 2004, Bolgheri, Tenuta San Guido: Vino delicioso, con taninos sedosos y en un punto perfecto de consumo. Conserva la fruta negra y las notas especiadas, dentro de un conjunto armónico de aromas torrefactos, cuero y nueces de expresión bordelesa gracias a su corte 85% Cabernet Sauvignon y 15% de Cabernet Franc.

- Rosso del Conte 2008 (Etiqueta provisional), Nero d’Avola, Tasca d’Almerita: Vino vibrante de Sicilia, compota de ciruelas negras y moras. Fresco e intenso en boca con las notas de fruta, gran persistencia y final con un toque de moka y grafito. Añada excelente que saldrá a la venta después de otros seis meses de añejamiento en botella. De allí la etiqueta provisional blanca.

- Torgiano Rosso Riserva Rubesco 2006, Vigna Monticchio, Lungarotti: Sensacional y complejo vino de Umbria. Corte de Sangiovese y Canaiolo, muy complejo en boca, largo y elegante, que termina en notas minerales y ligeramente salinas que expresan la fuerza del terreno arcilloso-calcáreo.

-Vogelmaier Moscato Giallo 2011, Alois Lageder: Sorprendente y delicioso vino blanco y vibrante. Despliega en nariz notas de fruta tropical y de miel, y tiene gran complejidad en boca. Expresa mineralidad, notas marinas y cítricas, con un largo y persistente final.

- La Forra, Chianti Classico Riserva 2004, Tenute Folonari: Perfecta evolución. Vino amable y complejo, especiado, con notas de frutos secos, pimienta blanca, cueros y fruta roja. Es un ejemplo perfecto de un Chianti tradicional en plena fase de expansión aromática y con un toque de 10% de Cabernet Sauvignon para potenciar el Sangiovese.

- Tunina, Vintage 1997 (en doble Magnum), Jermann: Sorprendente evolución hacia las notas de frutos exóticos y tropicales, piña y nueces. Perfecto ensamblaje de Chardonnay, Sauvignon Blanc, Malvasía, Ribolla Gialla y Picolit. Fue elaborado en formato doble Magnum para celebrar el cambio de milenio y gracias a la excelente añada y al gran formato, se ha conservado perfectamente y extendido su evolución a 15 años, cuando el máximo es normalmente de diez.

- Redimore, Irpinia, Aglianico 2010 (Mastroberardino): Producido a partir de clones de plantas prefiloxéricas de Aglianico, es un vino pleno de frutos rojos, ciruelas y frambuesas, que despliega en boca notas especiadas y termina en minerales, como corresponde a su origen volcánico. Largo, persistente y elegante, es complejo, expresivo y perfecto para los amantes de los vinos de “terroir”.

2 comentarios en “Grandes de Italia, entre “terroir” y modernidad”

  1. Domenico dice:

    Dear Mr. Juan Carlos,

    On behalf of Carpenè Malvolti Company and myself, I’d like to thank very much for your interesting piece.
    I appreciated it so much.
    Let me this opportunity to give you my best regards,
    Domenico Scimone

  2. Gaia dice:

    Thank you Juan Carlos.
    Great report about the event.I attached a consideration on Italian wine from my father.You may find it interesting.
    All the best,Gaia