Chile viejo, Chile nuevo, Chile dorado

Los vinos de Chile están de moda y conquistando mercados con calidad y diversidad.

El año 2012 es probablemente el de mayor éxito para la industria vinícola chilena y sus marcas, lanzadas a la conquista del paladar mundial con una oferta sólida y variada que la ha consolidado comercialmente y le asegura el octavo lugar en la producción mundial.

Más importante aún, los vinos chilenos se han establecido prioritariamente en el gusto internacional como sello de garantía. Y todo ello es producto de una estrategia y de una decisión empresarial que en la última década sembró la imagen de calidad y que tiene como objetivo doblar las ventas mundiales en el año 2020.

Claudio Cilveti, director ejecutivo de Vinos de Chile explica que para el decenio en curso (2010-2020), se ha estimado un crecimiento del 9% en vólumen. “El objetivo es posicionar a Chile en todas las gamas del mercado, con vinos de una calidad superior a la que ya tienen y los esfuerzos están puestos en vinos que no representan grandes producciones pero demuestran la diversidad, carácter y capacidad de innovación”, nos explica Cilveti.

Y esa diversidad e innovación quedó demostrada durante el “tasting” anual (la cata anual) de vinos de Chile en Londres, en la que 80 bodegas presentaron una muestra cercana al millar de etiquetas de las últimas añadas.

En 2012 los vinos chilenos se consagraron en Gran Bretaña en los dos más grandes concursos mundiales de vino, Decanter (DWWA) y el International Wine Challenge (IWC), y en los cuales Rincón de cata participa como degustador. En el primero ganaron cinco de los 28 trofeos internacionales y dos de ellos en la gama de vinos finos, la categoría por encima de US$15: el sauvignon blanc 1865 de Viña San Pedro y el Pinot Noir T.H. de Undurraga .

En el IWC tres vinos fueron premiados; la edición limitada de Sauvignon blanc de la bodega Volcanes de Chile, el Pinot Noir Single Vineyard de Valdivieso, y el Syrah Eq de Matetic. En la cata anual pudimos degustar además otros 8 vinos triunfadores; en los concursos Sommelier Wine Awards y en los premios anuales de Vinos de Chile.

En una muy ilustrativa conferencia sobre el fúturo de la industria, el Master of Wine y experto británico en vinos de Chile, Peter Richards, destacó su calidad gracias a la riqueza geológica, la diversidad de “terroirs” y la variedad y antiguedad de plantaciones y cepas.

Según Richards, la mitad de las viñas chilenas tienen más de 15 años, en pleno proceso de madurez y vitalidad, lo cual garantiza un inmenso potencial. A través de una cata de seis vinos representativos, Peter destacó otro hecho clave; que los productores chilenos han dejado de ser conservadores y están asumiendo riesgos, innovando, extendiendo las áreas y valles de cultivo.

Me sorprendieron gratamente el carácter único -explosión volcánica, mineral y cítrica- del Sauvignon Blanc Laberinto 2011 (Viña Ribera del Lago, Cenizas de Barlovento) elaborado por Rafael Tirado y la complejidad del Pinot Noir Sol de Sol 2010, el nuevo proyecto del reconocido enólogo Felipe de Solminihac en Traiguen, en el Valle de Malleco (la plantación más al sur en Chile), que revela unos aromas de frambuesa fresca mezclados con intensas notas minerales de zinc y de óxido de hierro como se encuentra en los vinos de Pomerol.

Además, tuvimos la ocasión única y surrealista de probar un vino absolutamente confidencial: Ayllu 2011, producido a 2. 400 metros sobre el nivel del mar, en el desierto-salar de Atacama.

Mezcla de distintas cepas, se producen apenas 160 botellas anuales que salen de 400 parras y que entregan unos aromas fuertemente minerales, terrosos, fruta negra, tánico y extrañamente largo y secante en su final. Aunque no tiene la calidad de icono, demuestra la magia que encierra un terroir.

Las fronteras vinícolas chilenas se acercan hoy a la cordillera andina (en altura) y el sur y el norte. Y la producción está catalogada oficialmente en 14 valles principales que equivalen a Denominaciones de Origen (D.O.) y están distribuídos en 8º de latitud, desde Elqui en el norte (paralelo 30º) y cerca de La Serena, hasta Malleco, 38º al sur.

En 20 años Chile ha cambiado sustancialmente y de las producciones históricas en Maipo y el llamado valle central, se creció en diversidad, calidad y precio. Hoy día, un tercio de las exportaciones de vinos chilenos corresponde a botellas con valor superior a los U$10 y en ese segmento el crecimiento ha sido del 82% en los últimos cinco años; es decir en la gama de reservas y vinos finos. De hecho, en 2008 el icónico Clos Apalta de viñedos Lapostolle, fue elegido el vino del año por la reconocida revista estadounidense Wine Spectator.

"El desafío es duplicar las ventas en 2020"

Chile ya no es solo Merlot y Cabernet Sauvignon, aunque esta cepa sigue siendo básica en los principales ensamblajes y en los grandes vinos, dada su riqueza genética y la cantidad de viñedos antiguos. En los vinos tintos, hoy la producción está volcada igualmente a Carmenere, Pinot Noir, Carignan (Cariñena), Malbec (Cot), Syrah, Cabernet Franc, Petit Verdot y se experimenta con Cinsault, Sangiovese, Zinfandel y otras cepas, para producir varietales y ensamblajes. En los vinos blancos, Sauvignon blanc y Chardonnay son mayoritarios, pero Viogner, Riesling, Pinot Grigio, Roussanne, Marsanne y Gewurztraminer, son cada vez más representativos.

Para Michael Cox, director en Europa de Vinos de Chile, el buen momento actual es la culminación de un esfuerzo de dos décadas y en especial de los últimos cinco años, gracias al trabajo en los viñedos, a la inversión, la estrategia exportadora y el cambio de mentalidad.

“El futuro se augura muy positivo. La exploración de nuevas regiones vinícolas, especialmente en los extremos, el entendimiento del “terroir” y la confianza para tomar riesgos, son clave para continuar en esa senda. Chile era un jóven y ahora está maduro, tiene identidad, personalidad, carácter, individualidad y confianza en sus habilidades”, señala Cox.

El camino parece dinámico y claro. Los indicadores señalan que los mercados claves como Estados Unidos, Gran Bretaña, Europa y Asia, han entendido los nuevos vinos de Chile, los están aceptando lentamente (en el vino siempre se avanza lento) y respaldan el proceso con grandes oportunidades.

Es difícil escoger entre casi un centenar de vinos degustados y los encuentros positivos en la cata anual, pero hay bodegas que mantienen su línea de calidad, otras dan pasos adelante y otras me sorprendieron.

Entre las primeras, me gustó la nueva línea Terrunyo de Concha y Toro, los blancos de Errázuriz en Aconcagua (Chardonnay y un sensacional The Blend con cepas del Ródano), la selecta línea T.H. (Terroir Hunter) de Undurraga y los dinámicos vinos orgánicos de Emiliana con su línea Signos de Origen y las creaciones consagradas de Alvaro Espinoza, Coyam y Gè.

Dentro de las bodegas que siguen en ascenso, confirman su camino Valdivieso con un excelente Sauvignon Blanc, Maycas del Limarí con su Syrah Reserva especial 2009, Viu Manent con un sensacional Malbec Gran Reserva 2010 (superior al que ganó en 2009 en Francia el Malbec International Competition), Morandé con su edición limitada y un toque italiano del enólogo Ricardo Baettig, junto al fantástico Vigno 2009 de cepas antiguas de Carignan, y para cerrar, los complejos Centauri y Alfa Centauri de O.Fournier. También me gustaron mucho los Carmeneres de viejas viñas producidos por la jóven bodega TerraNoble.

Las novedades y sorpresas para mi fueron provienen de bodegas jóvenes. La primera es Vistamar, con sus excelentes ensamblajes Enki 2009 (60% Carmenere y 40% Carignan) y Gran Reserva 2009 (70% de Cabernet Sauvignon). Enki es el primer vino Ultra Premiun de la bodega, es complejo y mineral, con aromas de lecho de río, una boca opulenta con fruta negra y regaliz, especiado y elegante con un largo y suave final. El Gran Reserva -escogido mejor vino de Chile en 2011 en el concurso Citadelles du Vin en Francia- es cremoso, equilibrado, complejo y pleno de frutas negras, con notas tostadas de moka y café, caramelo y un vibrante final mineral.

La otra fueron los vinos de Viña Maquis a partir de viñas antiguas en Colchagua (un excelente Cabernet Franc y Malbec), elaborados por el discreto y magistral enólogo Jacques Boissenot, que ha sido el consultor de los primeros Grandes Crus de Burdeos (los châteaux Lafite Rothschild, Mouton Rothschild y Latour) y de los mejores vinos de Médoc, y quien aceptó el desafío en Chile.

Maquis, con una etiqueta innovadora (una colección de piezas orfebres Mapuches) y unos vinos varietales vibrantes, es una novedad interesante que tiene su mayor expresión en el ensamblaje de cinco cepas, Lien 2008, con notas de fruta negra, mineral de grafito y pimientas suaves que invitan a compartir una buena cena de carnes, previa una hora de decantación como mínimo.

Conclusión: El esfuerzo de los productores chilenos está claramente enfocado hacia la diversidad y la busqueda de nuevas expresiones y facetas del vino austral, y los pasos en ese camino son firmes. Diría sin temor que atrás quedó la época de los vinos chilenos de calidad pero de similar estructura. El fúturo muestra, como ocurre en los países que históricamente han marcado la viticultura mundial (Francia, Italia, España), un caleidoscopio de etiquetas que responden hoy a valles, regiones, sub-regiones, pagos, “terroirs”, cepas, ensamblajes y conceptos diversos, que enriquecen la oferta mundial. Es un momento ideal para la industria vinícola chilena 

6 comentarios en “Chile viejo, Chile nuevo, Chile dorado”

  1. Ricardo dice:

    Juan Carlos,
    Te felicito por tu blog, muy completo y especialmente por la nota de Chile. Excelente, captaste claramente el momento de Chile.
    Muchas gracias y espero nos vemos en el futuro aca en Chile.
    Un abrazo,
    Ricardo Baettig
    Grupo Belén

  2. Estimado Juan Carlos,
    Tuve un gusto al tener noticias tuyas y te felicito por el artículo sobre Chile y también por los otros. En todos ellos tratas los temas en forma amena y con mucho conocimiento.
    Peter Richards, un muy buen amigo, degustó entre los vinos chilenos el Pinot Noir SoldeSol que produzco en el sur de Chile. Como tu sabes es una nueva zona donde ya el Chardonnay SoldeSol ha tenido mucho éxito.
    Recibe un fuerte abrazo y muchas felicitaciones por tu publicación,

    Felipe de Solminihac

    • Jukari dice:

      Estimado Felipe:
      Muchas gracias por tus palabras y tu apoyo. Efectivamente apreciamos tu vino Pinot Noir 2010 SoldeSol y mis notas de cata (ya incluídas en el blog) fueron:
      Gran carácter y complejidad, aromas de frambuesa fresca mezclados con intensas notas minerales de zinc y de óxido de hierro (tipo Pomerol), vino armónico y ligeramente tánico, con gran potencial. Sorprendente.

      Un cordial saludo,

      Juan Carlos

  3. Hi Juan Carlos

    Many thanks for this – most interesting piece, congratulations.

    All best,

    Peter

  4. Sylvia Cava dice:

    Felicitaciones amigo!!

    Cuanto me alegra que hayas logrado generar tu nuevo blog, en este mundo exigente y diminuto del vino en el globo!! Me alegra muchísimo.!!

    Es bueno nuevos emprendimientos nuevas visiones, miradas de otras perspectivas, creo que las redes sociales harán el trabajo que el vino requiere en este siglo, con gente como tu, con conocimientos, que le hacen falta a este sistema. Me gusta esa mezcla de temas que ubicas en tu página, y que no solo estamos en el vino sino en todo aquello que se hace con valor y con gamas!!los deportes son también un factor dinámico que no se contrapone con el vino. En ambos siempre se busca la excelencia.!!

    Asi es que fuerza!! y paso a paso!! no temas ir despacio solo teme no avanzar como dice mi padre. Animo y mucha paciencia, con ello todo se logra.

    Tienes todo mi apoyo como siempre!!

    Mis saludos,

    Sylvia Cava
    Vinopres

  5. Hola Juan Carlos,

    Excelente blog!! y muchas gracias por las menciones a nuestros vinos.
    Un fuerte abrazo.

    Cristian Isbej
    Export Director EU, Asia & LA
    Grupo Belén