Urán: de vendedor de lotería a subcampeón olímpico

Rigoberto “Rigo” Urán Urán es la cabeza visible y estandarte de la nueva generación de ciclistas colombianos, la sangre nueva del deporte nacional de Colombia y heredero de los grandes Martín “Cochise” Rodríguez, Luis Herrera, Fabio Parra y Santiago Botero, los máximos representantes de los “escarabajos” consagrados internacionalmente en las pasadas cuatro décadas de ciclismo.

Un primer paso a la gloria

Su camino hasta subcampeón de la prueba ciclística de ruta de los Juegos Olímpicos de Londres este 28 de julio, no ha sido de flores sino de tragedia y de lucha constante. La violencia se llevó a su padre y hace 5 años, por un grave accidente casi deja la bicicleta. Hoy tantos sacrificios empiezan a dar grandes frutos y sin pecar de optimismo, el futuro de este joven y consagrado deportista de 25 años, uno de los más interesantes del pelotón internacional, es muy promisorio.

Rigoberto es un moderno cacique Toné y digno descendiente de los legendarios indios catíos, originarios de Urrao, al suroeste del departamento colombiano de Antioquia, que lucharon ferozmente contra los conquistadores españoles encabezados por el explorador Vasco Nuñez de Balboa, primer europeo en divisar el océano pacífico desde su costa oriental.

Colonos antepasados de Rigoberto, la familia Urán Urán, es una de las fundadoras de Urrao, su pueblo natal, a 170 kilómetros de Medellín, y reconocido mundialmente por su Parque Nacional Natural Las Orquídeas, en el que conviven más de 300 diferentes especies de esta flor mundialmente apreciada, algunas de ellas a 4.000 metros de altura sobre el nivel del mar.

En Urrao, un extenso municipio agrícola rodeado de montañas, con temperatura promedio de 23º y a 2.000 metros de altura sobre el nivel del mar, creció Rigoberto Urán.

Su padre Rigoberto, del que heredó el nombre, era vendedor de lotería y aficionado al ciclismo. Rigoberto, el ciclista, nació el 26 de enero de 1987 y practicaba fútbol y natación. Empezó a montar en bicicleta a los 14 años. Salía con su padre en una cicla que le regaló un tío pero practicaba recreativamente hasta que por insistencia de la escuela de ciclismo del pueblo se inscribió para una prueba contra-reloj.

Compitió con ropa de calle porque no tenía equipo adecuado. Le dijeron que una contra-reloj era pedalear hasta llegar a otro sitio. Le ganó a todos. Volvió a ganar y empezó a practicar seriamente, pero a los tres meses los paramilitares mataron a su padre de varios disparos en una calle de Urrao.

Quedo huérfano y se hizo hombre prematuramente. Rigoberto tenía 52 años, el hijo 14 y tuvo que hacerse cargo de su familia; su madre Aracelly y su hermanita Martha. Siguió el oficio de su padre, vendedor callejero de lotería. El tiempo apenas le alcanzaba pues trabajaba y entrenaba en la calle y estudiaba en el colegio. La bicicleta le dio la revancha y a punta de victorias salió adelante.

Rigoberto emigró a Medellín, al equipo Orgullo Paisa y se volvió un ídolo regional. Combinaba la ruta con la pista y en los campeonatos panamericanos de pista ganó cinco medallas. Sin embargo necesitaba dinero  y como era juvenil y menor de edad no le podían contratar. Entonces los dirigentes aceptaron un acuerdo salomónico: su madre firmó el contrato y a los 17 años pudo empezar a vivir del ciclismo y pagar el arreglo de la casa de Aracelly.

Rigoberto, Rigo, era muy bueno. Es de la misma estirpe de Martín “Cochise” Rodríguez (campeón mundial en 1971 en Varese de persecución individual) y de Santiago Botero (campeón mundial contra-reloj en 2002 en Zolder), ambos ciclistas de Medellín que tuvieron las virtudes de los grandes rodadores: educados en el velódromo y a su vez escaladores. El británico Bradley Wiggins, reciente ganador del Tour de Francia, es el ejemplo perfecto.

Europa lo llamó. A los 19 años, en 2006, su amigo y protector Marlon Pérez (campeón mundial juvenil de pista en 1994) y profesional en el viejo continente, lo recomendó a los directivos del equipo italiano de segunda división, Tenax, y Rigoberto siguió sus pasos y emigró a Italia. Llegó a vivir a Milán, compartió vivienda con Pérez y se adaptó a la nueva vida.

A los dos meses Tenax lo envió a correr a Bélgica pero se rompió la clavícula en una caída en las traicioneras rutas de pavé (adoquines). El proceso no empezaba bien.

Pero…paradojas del destino, al final del año cambió de equipo y para 2007 lo ficharon los belgas de la escuadra profesional Unibet, junto a su compatriota Victor Hugo Peña, el único colombiano que ha vestido la camiseta amarilla de líder del Tour de France (2003) cuando corría como gregario de Lance Amstrong en el equipo US Postal.

Entonces llegaron las victorias: una etapa contrarreloj en la Bicicleta Vasca, una etapa en la Vuelta a Suiza.

Victorioso en la Vuelta a Suiza

Pero también más caídas: en la vuelta a Alemania se rompió los dos codos y la muñeca izquierda. Rigoberto siguió derecho en una curva en bajada y se estrelló contra una piedra. Extrañamente, su accidente guarda parecido con el del último gran escalador colombiano Juan Mauricio Soler, campeón de montaña del Tour de Francia en 2007 como debutante (tenía 24 años) y 11 en la clasificación general.

Soler acaba de “colgar” la bicicleta el pasado 20 de julio por recomendación médica, debido a secuelas motrices de una grave caída en la Vuelta a Suiza en junio de 2011 que obligó a los médicos a ponerlo en coma inducido. Soler, era líder de la Vuelta y en una curva se estrelló y cayó contra una piedra.

Rigoberto casi deja la bicicleta en 2007, a los 21 años. Luego del accidente en Alemania estuvo 9 horas en el quirófano y los médicos no le garantizaban que pudiera volver a correr. El accidente significó ocho meses de recuperación, tres de ellos inmóvil, asistido para comer e ir al baño. Le reconstruyeron completamente el codo izquierdo y pensaban que no recuperaría la movilidad. Hoy no le quedan sino cicatrices del accidente y su brazo está totalmente recuperado.

Nunca perdió la confianza. Ni siquiera cuando al final del año el equipo Unibet se disolvió. El director español Eusebio Unzué confió en Rigoberto y para 2008 lo llevó a la escuadra Caisse d’Epargne, financiada por el grupo bancario francés e integrada por ciclistas ubicados entre los 200 mejores del mundo, entre ellos Alejandro Valverde, Luis León Sánchez y Joaquim “purito” Rodríguez.

El equipo (hoy conocido como Movistar) tiene su sede en Pamplona, en la provincia española de Navarra, cuna del gran pentacampeón español del Tour de France, Miguel Induraín, y desde entonces Rigoberto vive allí, en un sitio estratégico para el entrenamiento, entre los Pirineos y la Cordillera Cantábrica española.

Urán recomendó entonces a su protector y se rencontró allí con Marlón Pérez. Luego sería también compañero de Juan Mauricio Soler, quien se incorporó a la escuadra en 2010 tras disolverse su equipo Barloworld.

En Pamplona y con Caisse d’Epargne, Rigoberto Urán se desarrolló y desplegó todo su potencial. En su primera temporada en 2008 fue segundo en la Vuelta a Cataluña, tercero en la Vuelta a Lombardía, séptimo en la Clásica Alcobendas, 12 en la Vuelta a Polonia y 20 en el Tour de Romandia. Pero además debutó con el equipo colombiano en los Juegos Olímpicos de Pekín, donde se mostró en la parte final, cuando a 50 kilómetros de la meta escapó del pelotón con el sueco Ljungqvist y el belga Van Summeren. Pero al final fue cazado y el español Samuel Sánchez ganó el oro, en tanto que el colombiano Santiago Botero terminó sexto ganando el embalaje del segundo grupo.

Al año siguiente, en 2009, Rigoberto fue quinto en el Tour de Romandie, 13 en la Vuelta a Cataluña y debutó en el Tour de France, en el que finalizó 52 y undécimo entre los jóvenes.

En 2010, por primera vez compitió en el Giro d’Italia y en la Vuelta a España, las otras dos pruebas por etapas más importantes del mundo. De esa manera completó la transición y experimentó las tres únicas carreras de tres semanas del calendario internacional. Fue séptimo en la Vuelta a Suiza en la que terminó segundo en dos etapas, séptimo de la Klasika Primavera en España, noveno en el Tour de Piamonte en Italia, 12 en el Tour de Lombardia, 14 en la Tirreno-Adriático, 31 en la Vuelta a España y 35 en el Giro d’Italia.

Apreciado por los mejores equipos, de Caisse d'Epargne a Sky

Gracias a sus buenas actuaciones Rigoberto entró por primera vez entre los 1o0 mejores ciclistas del mundo (99) según la clasificación de la Unión Ciclística Internacional (UCI).

Sin embargo, la incertidumbre por el retiro del patrocinador Caisse d’Epargne le obligó a buscar nuevas opciones. Un llamado de Nicolas Portal, uno de los directores deportivos de Sky y quien lo conocía desde Caisse d’Epargne cuando Portal fue ciclista activo entre 2006 y 2009 (colgó la bicicleta al descubrirsele arritmias cardíacas), junto a una buena oferta económica del equipo británico, sellaron su paso a una de los mejores escuadras del mundo. Su misión: ser escudero de Bradley Wiggins y su apoyo en las montañas del Criterium Dauphiné Liberé y del Tour de France. El colombiano cumplió a cabalidad y su primera temporada fue consistente. Wiggins ganó el Dauphiné y en Francia era favorito al podio pero tuvo que retirarse al fracturarse la clavícula en una caída.

Entonces Urán tuvo toda la carga de Sky, fue el mejor del equipo y al final concluyó 24 en el Tour.  Pero además, durante  el año terminó entre los cinco primeros de la clásica Lieja-Bastogne-Lieja y en la Vuelta a Cataluña y subió al podio en el Gran Premio de Quebec y el Giro dell’Emilia. La temporada dejó satisfechos a sus patrocinadores que valoraron su primer año y su rápida integración.

Sonriente entre los mejores

Por varias etapas Rigoberto fue líder en la clasificación de los jovenes del Tour de Francia y en ese momento pronunció unas palabras proféticas que se aplican perfectamente a su medalla de plata olímpica en Londres.

“Estoy en un buen momento de forma, pero hay que correr con inteligencia porque…hay corredores muy fuertes. En ese juego entre los favoritos no se puede entrar, hay que jugar con el marcaje de los demás y aprovechar alguna ocasión”, dijo en ese momento.

Y el momento llegó en 2012. Mostró su buena forma y logró su primera victoria de etapa con Sky en la Vuelta a Cataluña (concluyó quinto en la general), corrió la Paris-Niza, ganada por Bradley Wiggins y terminó 12, y luego participó en las clásicas belgas Flecha Wallona y Lieja-Bastogne-Lieja.

Rigoberto decidió no volver a ser gregario en el Tour y en cambio, Sky le dió la oportunidad de ser el Jefe de Escuadra en el Giro d’Italia y la Vuelta a España.

Urán terminó séptimo en la general y ganó la clasificación de los jóvenes, mientras que su compatriota y nuevo compañero en Sky, el también colombiano Sergio Luis Henao, fue noveno. Después vino el descanso mientras la escuadra principal se consagraba victoriosa en el Dauphiné Liberé y el Tour de France con Bradley Wiggins y Chris Froome.

Entre tanto, Rigo corrió a mediados de julio la Vuelta a Polonia (de una semana), en la que terminó décimo y su compañero Henao tercero. Así, ligero de los duros kilómetros de montaña del Tour y preparado gradualmente, llegó Urán a la prueba olímpica de ruta, en la que casi no participa debido a una confusión de las normas. La UCI argumentaba que Urán no estaba inscrito pero la Federación Colombiana de Ciclismo defendía que el país había ganado el cupo numérico (3 ciclistas: Urán, Henao y Duarte) y no el nominal.

Corregido el error, Rigoberto pudo correr. Todo estaba preparado y diseñado para la victoria inglesa con su compañero en el equipo Sky, Mark Cavendish, para quien trabajaron Wiggins y Froome. Aunque los colombianos eran considerados entre los llamados a la sorpresa, en la ruta nadie los tuvo en cuenta y al momento decisivo, Urán y Henao, se involucraron en la fuga clave. Diez kilómetros antes del final olfateó su oportunidad.

Atacó. El kasajo Alexandre Vinokourov lo secundó y entre ambos consiguieron la ventaja decisiva para pelear el oro. Ambos entregaron todo lo que tenían y al final Urán se colgó la medalla de plata porque ”ya no tenía fuerzas para el sprint”, reconoció con franqueza.

Rigoberto Urán es el más experimentado de una generación dorada del ciclismo colombiano que promete grandes gestas.

Son jóvenes entre los 22 y 27 años vinculados a fuertes escuadras europeas y determinados a vivir en Europa (Italia, España y Bélgica, principalmente), luchar en sus carreteras y triunfar internacionalmente.

Ellos son Sergio Henao (24 años) compañero de Urán en Sky y 16 en la carrera olímpica; Nairo Quintana (22 años) de Movistar, ganador este año de la Vuelta a Murcia y de una etapa de montaña en el Dauphiné Liberé; Carlos Alberto Betancourt (22 años) de Acqua & Sapone que ganó el Trofeo Melinda, una etapa en la Vuelta a Bélgica y en 2013 estará con el equipo francés Ag2r-La Mondiale, Cayetano José Sarmiento (25 años), campeón de montaña del Dauphiné Liberé que está con los italianos de Liquigas; Winner Anacona (23 años) en Lampre y próximo a debutar en la Vuelta a España y Miguel Angel Rubiano (27 años), ganador de una etapa del Giro d’Italia con el equipo Androni Giocatolli.

Y está además el nuevo equipo Colombia-Coldeportes que tiene sede en Italia y encabeza el campeón mundial sub-23 en Varese (2008), Fabio Duarte (hoy de 26 años). En la escuadra figuran promesas como el ganador de la Vuelta del Porvenir 2011, Johan Esteban Chaves (22), Darwin Atapuma (24), Jarlinson Pantano (23) y Robinson Chalapud (24).

La realidad es que Colombia nunca ha dejado su vinculación con el ciclismo mundial. Sin embargo, 30 años después de las aventuras de Café de Colombia y de Postobón-Ryalcao, no ha vuelto a tener equipos propios y totalmente nacionales, aunque ha co-patrocinado italianos y españoles como Selle Italia y Kelme.

Su próximo reto: la Vuelta a España contra Alberto Contador

Rigoberto Urán cumple un año 2012 excepcional. Su meta ahora es ganar la Vuelta a España el 9 de septiembre, y emular a Luis Herrera, quien hace 25 años -cuando Rigoberto tenía apenas 3 meses y medio- logró la que hasta hoy es la única victoria latinoamericana en una de las tres pruebas por etapas más importantes del mundo.

Parte como uno de los favoritos y respaldándole estará su equipo Sky, al que le ganó la partida táctica en la prueba de ruta olímpica en Londres, gracias a su sapiencia y disciplina en la prueba. El duelo contra Alberto Contador, quien regresa a las grandes pruebas en carretera después de su suspensión por dopaje, está servido.

Colofón: El nombre Rigoberto significa Príncipe resplandeciente y corresponde a personas exigentes consigo mismas y con los demás, detallistas y perseverantes. Suele proponerse metas difíciles de alcanzar porque sabe que los desafíos le hacen dar lo mejor de sí mismo.

2 comentarios en “Urán: de vendedor de lotería a subcampeón olímpico”

  1. [...] ciclista colombiano Rigoberto Urán comenzó a montar en una bicicleta que le regaló su padre, días antes de morir asesinado. [...]

  2. Javine dice:

    Unos son afortunados en los juegos de azar y otros en el juego de la vida