Borgoña 2010: anticipo de elegancia y densidad

Faltan todavía unos meses para que los Grandes Crus de Borgoña sean embotellados pero desde ahora la añada 2010 revela un enorme potencial y una calidad que le garantizará ser una de las grandes cosechas de la región.

Es interesante comprobar que cada “terroir” se expresa  claramente en los vinos y aunque ello no sólo depende de la añada sino del productor y del tipo de vinificación, es una señal clara de la calidad general.

Sin pecar de optimista, la cata 2010 de la casa Albert Bichot en Londres nos anticipó un tercer año consecutivo de muy buenos vinos en Borgoña, tras las añadas 2008 y 2009.

Cata de vinos Albert Bichot en Londres (Foto: rincondecata.com)

Selección de algunos de los mejores vinos de la cata Bichot-2010.

La cata incluyó 11 vinos blancos, 14 tintos de la añada 2010 y luego nueve vinos misterio de añadas anteriores (cata ciega con la botella cubierta), entre los cuales había cinco tintos y una excelente vertical en botella Magnum (1.5 litros) de cuatro Grandes Crus de Corton Charlemagne provenientes del Domaine du Pavillon.

Para el propietario Albéric Bichot, “2010 fue un año muy dificil para vendimiar, un año de pequeños rendimientos. Estabamos muy inquietos y hubo que tomar riesgos sobre la fecha de la cosecha, pero le confieso que hace tres meses el estrés pasó”, nos explica.

Los Primeros Crus llevan en botella apenas hace dos meses, mientras que la gama superior de los Grandes Crus apenas está terminando la crianza y los vinos serán embotellados en tres meses. Pero desde ya su calidad es indiscutible.

Uno de los problemas en Borgoña es la inquietud permanente de los viticultores porque en su mayoría son propietarios de pequeñas superficies y los factores que afectan el resultado final de sus vinos son múltiples. Esta constante se aplica incluso para las grandes casas o los dominios familiares. Como ejemplo, Bichot apenas produce anualmente entre 300 y 400 botellas del famoso Grand Cru Richebourg provenientes de una parcela de 0,4 hectáreas!

El enólogo Alain Serveau (izq.) y Albéric Bichot en Londres (Foto: rincondecata.com)

Un tandem con 15 años de trabajo conjunto

Me quedó la sensación de que a diferencia de los vinos de la excelente añada 2009 que son de color profundo,  con mucho cuerpo, sedosos y muy placenteros para beber desde ahora; en los 2010 se expresa más el terreno y el origen del vino. Y no debemos olvidar que en Borgoña es donde el “terroir” adquiere su máximo significado.

“Lo que me impresiona es poder apreciar con precisión cada terreno en cada vino. Es una añada muy clásica, un gran año en Borgoña”, me dijo Albéric Bichot.

Entre los Chablis provenientes del Domaine Long-Depaquit, los Premier Cru se degustan muy bien, complejos, con gran acidez, fruta tropical, ligera mineralidad y mucha vivacidad. Debo destacar “Les Vaucopins” y entre los Grand Cru, a pesar de su juventud, es innegable la dimensión que ofrece el vino del monopolio “Moutonne”.

En los Borgoña blancos, sorprenden por su complejidad y precisión el Beaune 1er Cru “Clos des Mouches”, y los Grandes Crus,  Corton Charlemagne y el superlativo Batard Montrachet; todos tres vinos de más de 90 puntos. Y para completar la selección de los blancos, coincidimos con el enólogo Alain Serveau en que el Corton Charlemagne 2004, con sus aromas de  turba, cera de abeja, miel tostada y trufa, es un fuera de serie entre los vinos “misterio” presentados y un ejemplo perfecto de la excelente evolución de este Grand Cru.

Serveau es el enólogo responsable de la calidad de los vinos de la casa Albert Bichot y es el único que ha logrado el premio al mejor “winemaker” del año del concurso International Wine Challenge en dos ocasiones; en 2004 para los vinos tintos y en 2011 para los blancos.

Entre los tintos destaco la elegancia, en general con notas florales, buena fruta, especies y mineralidad. Quedé muy agradablemente sosprendido con la complejidad y profundidad del Pommard 1er Cru “Les Rugiens”, el Corton Grand Cru “Clos des Maréchaudes”, el Chambolle-Musigny 1er Cru “Les Amoureuses”, el Vosne-Romanée 1er Cru “Les Malconsorts” y el Grands Echezeaux Grand Cru, pero hay que entender que estos vinos no están aún terminados. Entre los vinos “misterio”, todos ellos de la añada 2008, el Pommard 1er Cru “Les Rugiens” sobresale por su armonía y balance en este momento.

Es claro que la añada 2010 nos ofrecerá vinos muy finos y elegantes, con buena concentración debido a pequeños rendimientos, y un balance ideal de fruta y madera gracias a un empleo limitado de barrica nueva y tostados suaves que permiten una mayor expresión del “terroir”.

“Nuestra religión es el terroir, las piedras y el terreno de donde viene el vino”, me dice Albéric Bichot. Y es una verdad que en Borgoña, el uso excesivo de madera no es una ganancia. Al contrario, la sutileza y el empleo cuidadoso de barricas nuevas es la clave del equilibrio de los vinos y como pude comprobarlo, la Maison Albert Bichot trabaja en esa dirección y es un ejemplo de ello.

* La Maison Albert Bichot es una casa productora de origen familiar fundada en 1831, que posee hoy un centenar de hectáreas de viñedos en Chablis, la Côte de Nuits, la Côte de Beaune y la Côteo Chalonnaise. Produce anualmente entre 800 mil y un millón de botellas en Borgoña y más de 120 etiquetas diferentes de vinos de las principales denominaciones de origen, que exporta a un centenar de países.  Sus principales mercados son Europa, EE.UU, Canadá, China, Japón, Corea del Sur, y en América Latina, Brasil.

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