Vuelta 2020 con Vinos de España: Monastrell (DOP Jumilla)

El debutante flamenco de 22 años, Jasper Philipsen, triunfó en la etapa más larga de la Vuelta a España sobre 230.8 kilómetros -los últimos 30 estuvieron acompañados de una climatología casi invernal- y sorprendió a los favoritos del pelotón en los últimos metros de la meta en Puebla de Sanabria.

Es la tercera victoria belga en la Vuelta y la segunda consecutiva, bajo un clima similar al del “país de la cerveza”; gris, húmedo, lluvioso y frío. Viví siete años formadores y enriquecedores de mi vida en Bruselas, la capital belga, y siempre pensé que lo único que le faltaba para ser mi arquetipo era un clima mediterráneo. Por ello mis colegas españoles, con contadas excepciones, permanecían poco y se escapaban al sol con frecuencia

En la etapa 15 el sol apareció poco y las difíciles condiciones climáticas obligaron a los favoritos a guardar energías para las jornadas finales. Fue un día de transición que no produjo cambios sustanciales en la tabla a la espera de 340 kilómetros definitivos entre viernes y sábado; los primeros 162 este viernes en una etapa nerviosa de media montaña que podría alterar posiciones.

Tan difícil como el clima de la etapa, es cultivar la uva del día en la Vuelta 2020 con Vinos de España: la Monastrell, también conocida como Mourvedre en Francia y Mataró en Catalunya y Australia. Es una uva de mucho color, grano pequeño y piel gruesa, que se adapta bien a diferentes tipos de suelos pero necesita condiciones climáticas particulares. Además, generalmente tiende a producir vinos tánicos y de alto grado alcohólico. 

La Monastrell se cultiva en varias regiones del mundo pero siempre en zonas cálidas o templadas. Madura tarde y por poco tiempo, lo cual influye en los estilos y el tipo de vino que se produce con ella, sea varietal o de mezcla. En España está plantada en las Denominaciones de Origen (DO) Alicante, Yecla, Bullas, Jumilla y las Islas Baleares, en Francia en el Ródano, Languedoc-Rousillon y Provenza, en EE.UU en los Estados de California y Washington y en Australia en la zona Meridional y el sureste (Hunter Valley), cerca de Sidney.

Excepción de España donde es característico encontrar vinos varietales, en los otros países es empleada como uva de corte. En Australia hace parte de la mezcla de vino llamada GSM (Garnacha, Shiraz y Mourvedre), en Languedoc-Rousillon aporta color, fruta y estructura a vinos Cru de alcurnia, igual que complementa en el Ródano los Gigondas y Châteauneuf-du-Pape. En esta famosa Denominación de Origen, la cuvée Hommage à Jacques Perrin, la más exclusiva y valiosa del renombrado Château de Beaucastel, emplea entre 70 y 80% de Mourvedre (monastrell).

Monastrell es la uva dominante de los viñedos de la zona costera sureste de España, entre la Comunidad Autónoma de Valencia y la región de Murcia (23.000 hectáreas entre ambas), pero está igualmente plantada en Castilla La Mancha (15.350ha) y minoritariamente en Cataluña (120ha) y en Baleares (155ha). Como varietal, probablemente la mejor expresión de la uva se da en Jumilla (Murcia), donde los vinos son famosos y están localizadas algunas de las más importantes bodegas que producen hasta Grandes Reserva o tipo Cru.

Hace 12 años, en la valoración de la añada de los vinos de Jumilla y luego en la cena de gala en la famosa Hostería Palacete Rural La Seda, tuvimos ocasión de probar todos los tipos de vino, incluyendo El Nido, un moderno Cru de Monastrell y Cabernet Sauvignon, tánico y fuerte en alcohol. Fue lanzado en 2002, se vende a €140-150/ botella y puso de nuevo la región de Jumilla en el mapa vinícola.

Antes en 2004 en Londres había realizado para el importador de vinos españoles Bill Rolfe, una cata vertical con 10 Grandes Reservas de España provenientes de 10 regiones diferentes, todos de la importante añada 1994 (10 años después). El Gran Reserva de Jumilla, Castillo San Simón, se defendió frente al Rioja de Castillo de Ygay y el Ribera del Duero. No fue el mejor, había evolucionado rápido, dominaba un sabor dulce de fruta pasa y se sentía el grado alcohólico. En general, esa es la impresión de los vinos de Jumilla.

El mayor productor de vinos de la Denominación de Origen Jumilla es la histórica Bodega cooperativa San Isidro (BSI), fundada en 1934, que elabora 7 millones de botellas anuales. Comparada con otras cooperativas en Francia, Italia y España, por su dimensión se puede considerar una bodega mediana. Como referente, la producción total anual de Martín Códax, que presentamos ayer, es de 600.000 botellas, menos del 10% de BSI. Pero las bodegas cooperativas son esenciales para dinamizar las regiones vinícolas, promover sus vinos y favorecer la asociación local en busca de la calidad. En Francia, La Chablisienne, fundada en 1923, tiene 1.250 hectáreas y elabora el 25% de los vinos de Chablis; 8.5 millones de botellas que se exportan a 72 países.

Su equivalente en la DOP Jumilla es BSI, que es propietaria de más de 1.400 hectáreas de viñas con edad promedio de 35 años, plantadas en el sistema tradicional de vaso, pero de ellas hay 200ha de viñedos en pie franco (que no fueron injertados), algunos centenarios, pre-filoxéricos y en los mejores Pagos (parcelas) de la zona de producción. La bodega compra además uva a 400 cultivadores y paga a cada uno €300 euros anuales para cuidar y mantener en el mejor estado las vides de Monastrell y no cambiar a otras variedades más productivas.

Maridaje perfecto, un elegante y complejo vino mediterráneo con arroz marinero londinense.

El enólogo consultor Pablo Ossorio, es consciente del compromiso de ”salvaguarda del patrimonio que supone este tipo de viñedo, cultivando la mayor extensión del mundo de esta Monastrell pura. De estas viñas muy viejas, nuestros viticultores seleccionan durante la vendimia, a mano, uno a uno, los racimos de los que nace la gama Gémina, la máxima expresión de la variedad Monastrell”, dice. Se trata de identificar las mejores parcelas de los socios de la cooperativa y con sus vides producir vinos exclusivos, Premium, de ediciones limitadas. Provienen de las cepas pre-filoxéricas que hunden sus raíces en los suelos calizos y de roca, en busca del agua vital.

Gémina, el nombre que dieron los romanos a Jumilla, es la gran apuesta de la bodega, vinos de parcela, con rendimientos inferiores a un kilo por planta para obtener la intensidad, concentración, estructura y elegancia máxima de la Monastrell, antes de su crianza en barricas de roble francés y americano. Gémina es para la uva Monastrell y la bodega BSI, un embajador de los vinos y de la Denominación Jumilla en el mercado mundial. Según las características de la añada, se busca producir entre 1.800 y 2.000 botellas.

En los últimos años mi contacto con Jumilla no ha sido tan frecuente como quisiera y la región y sus vinos ha evolucionado notablemente.  Quería un buen vino de Monastrell para la Vuelta a España ciclista y entonces pedí consejo a mi amigo ciclista aficionado, Mario de la Fuente, director de la Plataforma Tecnológica del Vino. Mario, junto con la Unión Española de Catadores, respaldó desde la germinación de la idea el proyecto de la Vuelta 2020 con Vinos de España. Su recomendación fue la línea Gémina.

El primer vino de parcela que produjo BSI fue Gémina Finca La Cabra, embotellado en marzo de 2018, proveniente de vides del paraje “Dos Hermanas”, a 650 metros de altitud ”. Son 7 hectáreas de vides de pie franco de más de 30 años, plantadas sobre suelo calizo, arenoso y con depósito de materiales de origen marino, poco profundos y permeables. Se produjeron 1.200 botellas con graduación alcohólica del 15%.

Nuestro vino es de la misma gama Premium Origen, de Monastrell pre-filoxérico proveniente de otro paraje; la Finca El Volcán, a 707 metros de altura en la falda del Volcán de Cancarix, en la Sierra de las Cabras. Son 20ha de viñedo de pie franco sobre suelo volcánico con plantas de más de 130 años con bajo rendimiento que producen uvas pequeñas. El vino 2017, fue “delicioso”, dijo mi esposa Elizabeth.

A mi también me encantó. Después de catar y disfrutar esta maravillosa botella, la 1199 de 1.623, puedo decir que esta noche he descubierto el alma de la Monastrell y Jumilla. Realmente un vino sensacional. Lo decanté durante dos horas antes de la cata para que oxigenara mucho y mi valoración es generosa, 96 puntos, sin dudar. Es un vino de una frescura y elegancia fenomenal, de color granate oscuro y muy buena densidad, de nariz marcada por la fruta negra macerada (ciruelas e higos pasos), olor a ceniza y piedra mojada, torrefacto suave de café arabica y cacao.

En boca el vino conquista inmediatamente gracias a la elegancia y delicadeza de la fruta confitada (ciruelas, agraz), notas balsámicas de menta y eucalipto, pimienta blanca y una deliciosa y larga mineralidad de casi un minuto en boca que primero inunda el paladar, seca suavemente la lengua (tal vez queriendo limpiarla) y regresa más elegante como si los aromas volcánicos se convirtieran en cuarzo o mármol. Su equilibrio entre fruta y mineral, entre tanino amable y carácter frutal dominador, me cautivaron. Hacía mucho tiempo no probaba un vino con graduación 14.5%Vol tan delicado, equilibrado y vibrante. Fue como encontrar un amigo joven, dinámico y energético pero con la serenidad y sabiduría de un hombre mayor que fue bien cuidado y educado.

Un vino realmente notable, que demuestra que las cooperativas modernas no producen únicamente cantidad sino también calidad. La reconocida bodega cooperativa la Cave de Tain l’Hermitage (1933), en el Ródano, tiene un Gran Vino Hermitage, salido de dos parcelas muy antiguas de Syrah ubicadas en la Colina de Hermitage, al lado de La Chapelle de Jaboulet. Se trata de Epsilon. En igual sentido, el Monastrell de la Finca El Volcán, es un Gran Vino de Pago, proveniente de un terreno único, unas vides mágicas y nobles y un excelente trabajo de vinificación para refrendar la máxima que señala que un Gran Vino nace en el viñedo.

Pensé en una paella para acompañar este vino mediterráneo y armónico pero no tengo arroz bomba, entones terminamos cocinando un arroz marinero londinense con frutos de mar, romero y verduras picadas (calabacín, zanahoria y apio) y sofreídas antes de integrarlas. Nada muy complejo pero ciertamente suave en intensidad comparado con el vino. Armonizaron. No hay dominio sino equilibrio y el vino es tan persistente que horas después de haberlo catado, calificado y disfrutado con la cena, lo siento cercano. Por €30  botella, es una ganga, una erupción aromática inolvidable!.

* Sitio web de las Bodegas San Isidro: www.bsi.es/

BSI: El catálogo de vinos de Bodegas BSI es amplio, con marcas reconocibles para el consumidor de la DOP Jumilla, desde vinos frescos y sin misterios como la gama Celia, pasando por otros de larga trayectoria en el mercado como Sabatacha, los varietales de vendimia nocturna Numun o la gama Gémina Premium Origen en la que se trata de expresar el alma de la uva Monastrell con los vinos más complejos y emocionantes. Además, la bodega produce muchos otros vinos para el sector de la alimentación, con marcas exclusivas (Castillo del Picacho), y el vino ecológico Cinglano, para grandes cadenas de distribución. Se producen vinos a partir de las uvas Monastrell, Syrah, Petit Verdot, Merloy y Tempranillo. También es el defensor de una rareza: el Lácrima Christi, un vino dulce natural 100% Monastrell.

Comments are closed.