El último combate de “Smokin’ Joe”

El ex-campeón  mundial de boxeo peso pesado, Joseph William “Joe” Frazier murió peleando contra un cáncer de hígado en la ciudad en que nací: Philadelphia.

Joe Frazier fue el primer boxeador y uno de los pocos que derrotó al legendario y gran rival, Muhammad Ali, hace exactamente 40 años. Ambos se enfrentaron en tres ocasiones y sus peleas dieron brillo a la historia del boxeo.

“El mundo ha perdido un gran campeón. Siempre recordaré a Joe con respeto y admiración”, dijo Ali al enterarse de la muerte de Smokin’ Joe.

La noticia me devolvió a mi infancia y me recordó la pasión que el llamado “deporte de las narices chatas” despertaba y sigue despertando en los latinoamericanos, yo entre ellos. Nuestros pugilistas luchaban un título con la esperanza del reconocimiento y de construirse un futuro alejados de la pobreza en que la mayoría crecían. Durante varios años seguí sus aventuras y las peleas de boxeo en televisión hasta que cambiaron mis gustos y prioridades.

Pero las historias no han cambiado mucho hoy, excepto que ahora hay cuatro diferentes organizaciones mundiales de boxeo (en los 70 había dos, el Consejo y la Asociación), existen más categorías, los combates son más cortos y las bolsas de premios son mas jugosas. Pero los puños siguen siendo el arma para vencer la pobreza y abrirse un camino. Esa constante es inmóvil y se cumple por igual para boxeadores de todas las razas y en todos los cuadriláteros del mundo.

El ex-campeón mundial de boxeo Joe Frazier (Foto: news10.net)

Y para estos gladiadores la categoría máxima es la de los pesos pesados, el epítome del boxeo y la corona más codiciada. En ese nivel, Joe Frazier fue uno de los más grandes. Fue campeón mundial entre febrero de 1970 y enero de 1973 y marcó el inicio de la década gracias a su rivalidad con el que se autoproclamaba “el más grande” y que para muchos entendidos lo es: Muhammad Ali o Cassius Clay.

Smokin’ Joe surgió en la época en que los boxeadores colombianos se empezaban a cotizar, luchaban títulos y este deporte empezaba a ser popular gracias a las transmisiones por televisión.  Mientras el creció, hizo su carrera y se radicó en Philadelphia, mis padres regresaron a Colombia.

En América Latina, fuera de los boxeadores mexicanos, centroamericanos y caribeños, se destacaban tres pugilistas argentinos que marcaron esa época; el peso pesado Oscar “Ringo” Bonavena, el mediano Carlos Monzón y el welter junior Nicolino Locche. El único de ellos que no se coronó campeón mundial fue Bonavena, a quien Joe Frazier derrotó en septiembre de 1966 y en diciembre de 1968. También Muhammad Ali lo venció en diciembre de 1970.

Hay pugnas que marcan épocas en los deportes. Frazier y Alí se enfrentaron tres veces en el ring y su rivalidad alcanzó niveles tan populares y apasionantes como el duelo entre Ayrton Senna y Alain Prost a finales de los años 80 en la Fórmula Uno. Joe Frazier fue el primer boxeador y uno de los pocos que venció y mandó a la lona a Ali, quien era un ídolo en latinoamérica.

Cuando Muhammad Ali fue despojado de su título en marzo de 1967 tras negarse a enrolarse en el ejército estadounidense y pelear la guerra de Vietnam, fue enviado a prisión y la corona quedó vacante. Joe Frazier, campeón olímpico de los pesos pesados en 1964 en Tokio, era un boxeador en ascenso que había derrotado a los principales del momento y se le invitó a participar en las eliminatorias. Sin embargo, rechazó la posibilidad y al contrario, pidió al presidente Richard Nixon que le devolviera a Ali el derecho de boxear y la licencia.

La Asociación Mundial de Boxeo siguió el proceso y en abril de 1967, Jimmy Ellis se coronó campeón. Para la unificación del título, el 16 de febrero de 1970 se enfrentó a Frazier y perdió en el cuarto round. Pero mientras Frazier empezaba a reinar como campeón indiscutido, Ali ganaba su batalla legal y el 12 de agosto fue autorizado a boxear. En el camino venció a Jerry Quarry y a Bonavena y el 8 de marzo de de 1971 en el famoso coliseo Madison Square Garden (MSG) de Nueva York se concretó la llamada “Pelea del Siglo”; Frazier vs Ali.

Póster del combate Ali-Frazier en Manila, Filipinas (Foto: allposters.com)

Los dos llegaron invictos a la lucha: la poderosa pegada de Frazier contra la habilidad y velocidad de Ali. Triunfó Frazier por decisión unánime y trás haber enviado a la lona a Ali con un gancho de izquierda en el último round. Ambos boxeadores fueron a parar al hospital; Ali para revisar su mandíbula y Frazier para curar una infección del riñón.

El reinado de Frazier fue corto y terminó el 22 de febrero de 1973 en Jamaica, cuando el gigante George Foreman lo demolió en 4 minutos y 25 segundos, durante los cuales lo envió seis veces a la lona. Aunque siempre se levantó, Frazier no tenía motricidad y el árbitro suspendió la pelea en el segundo asalto.

Su camino se volvería a cruzar con Ali porque ambos buscaban enfrentar a Foreman. La pelea de revancha, que decidiría el rival del nuevo campeón, se cumplió el 28 de enero de 1974, en el MSG. Después de 12 rounds, Ali triunfó por decisión unánime pero sin mostrar una neta superioridad.

Nueve meses después, el 30 de octubre, Ali derrotó inesperadamente al corpulento Foreman empleando una táctica opuesta a su acostumbrado estilo; en vez de golpear, dejó que Foreman pegara con toda su fuerza. El campeón se agotó, Ali lo noqueó en el octavo round y finalmente reconquistó el título del que había sido despojado siete años antes.

El camino de Frazier se cruzaría nuevamente con Ali un año después, esta vez en Manila, Filipinas, para decidir quien era el mejor de los dos. La pelea se inició con agravios verbales -como acostumbraba Alí- para amedrentar a Frazier, a quien llamó gorila.

Luego en el ring, el combate fue intenso y sangriento. Es considerado por los especialitas como el mejor y uno de los más brutales de la historia del boxeo. A pesar de tener practicamente los ojos cerrados por los golpes de Ali, Joe Frazier nunca renunció a luchar, hasta que su entrenador no lo dejó salir para el último round. Ambos boxeadores se entregaron al límite de sus fuerzas hasta el punto que Ali se desplomó momentáneamente en el ring después de anunciarse su victoria. En la conferencia de prensa Ali reconocería a Frazier como “muy duro, un gran guerrero” y anunció que necesitaba descansar una semana después del épico combate.

Frazier volvió al ring buscando la revancha contra George Foreman en junio de 1976, y aunque en los primeros rounds lo estuvo dominando con cérteros golpes, volvió a caer por nocaut, esta vez en el quinto round. Su carrera prácticamente terminó ese 15 de junio. La de Ali se prolongó hasta el 11 de diciembre de 1981 cuando perdió por decisión unánime con Trevor Berbick en Bahamas.

Comparativamente, Frazier ganó el 73% de sus peleas por nócaut. Pero mientras Smokin’ Joe realizó 37 combates, Ali tuvo 61 y de ellos 37 -el 60%- los ganó por nócaut.

A finales de 1976 Joe Frazier abrió en Philadelphia su gimnasio para entrenar y promover a los boxeadores de la ciudad, y a varios de sus hijos, entre ellos Marvis Frazier y Jacqueline “Jacqui” Frazier-Lyde. Marvis no tuvo gran suerte y su carrera no avanzó trás las derrotas en el primer round por nocaut con Larry Holmes y con Mike Tysson, en los años 80.

Jacqueline emuló a su padre, continuó la saga Frazier-Ali y en junio de 2001 se enfrentó y perdió con Laila Ali, la hija de Muhammad Ali. La revancha nunca se produjo pero en diciembre de ese año Jacqui se coronó campeona mundial en la categoría medio pesado. Hoy es abogada en la Corte de Philadelphia.

Lo cierto es que la historia de Frazier y Ali no terminó en Manila y está llamada a perdurar en la historia del boxeo. En total pelearon 41 rounds entre ellos y sus tres peleas fueron siempre cerradas y brutales. La rivalidad se prolongó de múltiples formas, una de ellas los agravios mutuos. Después de  muchos años de amargura, en 2009 Frazier perdonaría a Ali y aunque formalmente no se reconciliaron, dijo publicamente que no le guardaba resentimiento. Ali fue precisamente uno de los primeros en lamentar la noticia del cáncer de Frazier y estuvo orando por el. “Joe tiene muchos amigos y yo soy uno de ellos”, había dicho Muhammad Ali.

Joe Frazier vendió su gimnasio en 2009 y ahora el lugar es un almacén de muebles. Al parecer su fortuna se esfumó a lo largo de los años debido a su generosidad y a malas inversiones.

Este martes, tristemente el día de su muerte, la película documental sobre Joe Frazier “Cuando el humo se disipa”, producida y dirigida por Mike Todd, será presentada oficialmente en el festival de cine documental de Nueva York. La producción duró tres años y la idea final es ofrecerla en DVD a los fanáticos del boxeo, después de que cumpla el circuito oficial de festivales y salas públicas.

El filme recorre los momentos más importantes en la vida de Frazier, parte de la cual sirvió de orientación a Sylvester Stallone para el guión y varias escenas de “Rocky”, filmada en 1976 en Philadelphia, la ciudad del amor fraternal en la que Joe Frazier libró su último combate.

* Smokin’ Joe Frazier tenía 67 años y se le dianosticó el cáncer a principios de octubre. El boxeador estaba hospitalizado desde hacía una semana, cuando su estado se deterioró rápidamente. 

Un comentario en “El último combate de “Smokin’ Joe””

  1. Con Joe Frazier, perdemos otro trozo del siglo XX, y en mi caso, con muchas memorias de infancia y pre-adolescencia. Hoy el boxeo, con excepcion probablemente de Manny Pacquiao, es un deporte nefasto. Pero en esa epoca, con Frazier, Ali y otros, habia algo estetico e inatrapable. Echare de menos esa zurda demoledora! Gracias Juan Carlos, por esta elegia.