Me llegó la hora!

No se trata de mi muerte  ni de nada parecido. Es el cambio horario en Gran Bretaña, que nos llega este domingo 30 de octubre, cuando el reloj se detiene una hora, a la 1.00am para ser más exactos. Entonces tendremos más luz en la mañana.

Al final, siempre me ha quedado la duda de si esa extraña maniobra significa una hora más de luz o una hora menos, pues al tiempo que hay más en la mañana, la tarde cae más temprano.

El debate tal vez no tiene mucho sentido, al menos para los países latinoamericanos, donde excepción de México, no existe este cambio de hora (verano-invierno) y que, dependiendo de la óptica con la cual se mire, y del horario ciertamente, permite ganar o perder luz para la jornada laboral diaria.

Pero en Gran Bretaña, cuyos relojes están una hora atrasados frente a la hora central de Europa, la discusión se ha vuelto a agitar, esta vez por consideraciones del propio gobierno. El tema es aún más complejo si tenemos en cuenta que hoy día los usos horarios se definen en relación con el llamado meridiano de Greenwich, en Londres, que dicta el tiempo universal coordinado (UTC). Pero, a pesar de que Greenwich (GMT) sea el patrón cuasi-universal, Londres y Gran Bretaña están una hora adelante porque manejan el llamado British Summer Time (BST). Confundidos?.

El famoso Big Ben y la hora de Londres (Foto: rincondecata.com)

Se trata de una ley británica de 1972 que estableció que la hora GMT comienza el último domingo de Octubre y la hora BST (de verano) el último domingo de marzo. Y todo esto, desde el 1 de enero de 1972 cuando se estableció el tiempo universal coordinado (UTC) para calcular las distintas horas en el mundo y se equiparó a la que hasta ese entonces se llamaba la hora del meridiano de Greenwich.

Ahora el gobierno británico considera la conveniencia de adelantar los relojes una hora, dentro de un experimento de 3 años que comenzaría el año próximo, para determinar los costos y beneficios de introducir definitivamente la médida.

De aprobarse la ley, en octubre de 2012 los relojes no se retrasarían y Gran Bretaña adoptaría la hora central europea, con lo cual Londres tendría la misma que Paris, Madrid y Berlín, por ejemplo. En términos más británicos, la hora BST (verano) continuaría durante el invierno (!).

El proyecto fracasó en diciembre pasado porque no se preguntó a las otras naciones del Reino Unido; Escocia, Gales e Irlanda del Norte. En este caso, la consulta para conseguir un consenso ya está en proceso y en Escocia la poderosa Asociación de Granjeros se pronunció inicialmente a favor.

Los defensores del proyecto presentado por la parlamentaria Rebecca Harris señalan que adelantar una hora el reloj es una hora menos de pereza en la cama, una hora más para salir y hacer cosas después del colegio y el trabajo, practicar deportes, tener tardes más cortas y reducir el consumo de energía.

Pero en el norte de Escocia los opositores señalan que en los meses de invierno muchas partes quedarán sin luz de día hasta las 10.00am y que la accidentalidad aumentará, tal como ocurrió en un ejercicio horario similar realizado entre 1968 y 1971.

Actualmente en Londres empieza a amanecer a las 7.00am y hay luminosidad completa 40 minutos después. Y la caída del sol comienza hacia las 5.30pm y poco antes de las 6.00pm está oscuro. Pero desde este domingo, la noche llegará una hora más pronto. Y en Escocia, Paris, Bruselas o Berlín (más al norte), tendrán todavía menos horas de luz. Y ni hablar de los paises escandinavos, Suecia, Finlandia o Noruega, donde cada día, hasta el solsticio de invierno el 21 de diciembre, la luz será tan escasa que la oscuridad llegará a ser de hasta 20 horas y más.

Para que tengan una idea más clara, mi esposa y yo desayunamos de noche en invierno y en verano vemos el noticiero de las 10.00pm con luz de día, la misma que empieza a entrar por la ventana de nuestra habitación desde antes de las 4.00am. Y a mi no me gustan las cortinas “blackout“, o sea que me adapto.

El momento del verano es fantástico, es lo contrario de los próximos tres meses. Casi 20 horas de luz al día en mi Londres. A su turno, Estocolmo, hasta hoy la ciudad más al norte en que he estado, es en esa época el paraíso de la luz. Nunca olvido los cuatro días que disfrute en esa capital escandinava entre el 23 y el 26 de junio de 2003 invitado para hacer las pruebas de ruta de la segunda generación del vehículo compacto Renault Scenic. El fin de semana inmediatamente anterior (21-22 junio) había sido el de los días “más largos” del año y celebrado con todo tipo de festividades.

Renault Scenic II - Segunda generación, 2003-09 (Foto: Renault)

El sol apenas si se ocultaba antes de la medianoche y 40 minutos después empezaba a amanecer!. Recuerdo con gran emoción lo difícil que fui dormir en el paradisíaco Hotel J, frente al mar en la costa de Nacka. Era una sensación maravillosa y nueva para mi porque a la 1.00am empezaba el día, con luz.

El primer día salí a fumar mi pipa y a caminar por los jardines del hotel. Después de contemplar el nuevo día, a las 2.00am regresé a mi habitación y, forzado por la luz, por primera vez en mi vida tuve que extender las cortinas “blackout” para no pasar en vela y poder dormir las siguientes cinco horas antes de continuar las pruebas de los autos.

Siempre he estado de acuerdo con las teorías que consideran las estaciones del año como uno de los factores que favorecen el desarrollo, y en ese sentido el cambio de hora juega también su papel. El año se convierte en un proceso de cambios que se producen en intervalos relativamente regulares, y que condicionan al ser humano a prepararse para enfrentar esos cambios, a generar nuevas formas de manejarlos, a estar en constante movimiento.

Desde ahora, en otoño, cuando estamos aún disfrutando del sol, buena luz y temperaturas medianas, nos preparamos para el invierno que llegará en unos meses, con sus fríos, lluvias, nieve, oscuridad temprana y cientos de otras complejidades. Y luego en marzo despertaremos a la primavera con su renacer, la floración de los árboles, el trinar de los pájaros, cada vez más horas de luz y días más tibios que anticipan el verano y las vacaciones largas para la mayoría de los que habitan al norte del hemisferio norte del planeta.

Es un movimiento constante, una preparación permanente y tiempos cortos que generan oleadas de creatividad y una dinámica de progreso a todos los niveles. Y el cambio de hora, fundamentalmente para ajustar el tiempo diario útil del hombre (los economistas lo llaman tiempo productivo), es parte de esa dinámica.

Lo cierto es que pase lo que pase con la ley, desde ahora tendremos una hora más de luz en la mañana, que es considerado el período de mayor actividad, aunque la tarde será más corta. Teóricamente podremos rendir más en las horas de luz y descansar en las de oscuridad, pero ciertamente que este razonamiento depende de varios factores, entre ellos el entorno y la preparación general y personal. Porque también podríamos aprovechar para dormir más, para hibernar, en vista de que hay mas tiempo de oscuridad.

El punto final es que volveremos a adaptarnos física y mentalmente; nuestro cérebro cambiará sus patrones de comportamiento para permitir acomodarnos a la falta de luz y al cansancio y al sueño más temprano. A su vez, nuestro cuerpo se preparará para el frío y las posibles nevadas, consumiendo más grasas y proteínas y comiendo más frutas y vitaminas para prevenir los resfríados.

Es un nuevo ciclo. Estoy preparado y me llegó la hora de iniciarlo.

2 comentarios en “Me llegó la hora!”

  1. Andres dice:

    Estimado Juan Carlos,
    Jaime Rosello es un muy buen amigo (le conocí en Moscu cuando me tocó presentar vinos chilenos alli) y me recomendo tu sitio.
    Muy interesante los comentarios de vino, arte y de actualidad. Tu sitio me parece muy fresco y vivaz. Ya te sigo en twitter.
    Mi nombre es Andres Aedo, soy sommelier chileno y comienzo el nivel 4 del WSET en Abril 2012 en Londres. Quiero que sepas que aqui tienes otro lector de tu blog y estoy de acuerdo con Jaime, solo falta sex, drugs and rock&roll.

    Un saludo muy afectuoso desde Paris.

    Andres

  2. Saul dice:

    Interesantes observaciones amigo sobre el cambio de hora, diz que se justifica por razones económicas para aumentar la productividad…pero…¿Será que cuando éramos jóvenes que no pensábamos en semejantes cosas como la de medir el tiempo, o por el hecho que algunos de nosotros en la sociedad contemporánea viaja de un rincón del mundo a otro y nos damos cuenta que el medir un dia puede variar enormemente? A mi no me molesta el invierno por su frío, mas bien por la oscuridad y la inactividad, lo cual induce una depresión que tengo que combatir con ejercicio y buscar amigos y tomar por lo menos un viaje a lugares cálidos y con sol a mitades de invierno. Por un lado nos hemos convertido en esclavos del reloj estandarizado, con el globo dividido en 24 horas, y la economía que gira alrededor de el, en lugar de despertar mas orgánicamente sin el uso de alarmas y la necesidad de ingerir cafeína para mantenerse despierto. A mi me encanta el verano, no por su calor, sino por la abundancia de luz, porque me hace sentir mas vivo, mas alegre, mas sociable. La soledad en la oscuridad es fatal, por eso es tan agradable compartir noches largas con compañía, y sin embargo aguanto tanto ser solitario durante el día como si fuera mas autónomo. Estamos viviendo mas años relativo a nuestro antepasados, con supuestamente mejor calidad de vida, mejor salud, mas conveniencias, trabajo que no nos cuesta tanto físicamente — y con el lujo de tiempo de ocio. Pero que hacemos muchos de nosotros con ese tiempo? Desperdiciarlo con la television, convertirnos en golosos y viciosos, con trabajos y niveles de estrés imprescindibles por depender de la merced y el favor del patrón, y nos preguntamos si nos escapamos a una mundo donde exigimos ser entretenidos o distraídos para combatir el aburrimiento y la rutina. Esto de la luz natural es un elemento al cual el ser humano ha podido adaptarse en su evolución como ser en esta tierra, sea de las zonas tropicales donde varía poco o aquellos que viven en los polos, pero la introducción de la luz artificial, tan intensa, por medio de la tele, la computadora, el foco, las lamparas, tanto las del hogar como las del municipio y las carreteras — nos extienden las horas de actividad y nos quitan el sueño y dan el pretexto de seguir despiertos, por el miedo de perdernos algo, o el deseo que mantenernos conscientes lo máximo posible, por mas dulce y codiciado que sea dormir también. ¿Pero qué efecto estamos sufriendo físicamente? Si, siempre ha habido velas, y fogatas, y linternas de aceite y gas, pero no en las mismas cantidades ni omnipresencia como la luz eléctrica que ha infiltrado cada esquina “civilizada.” ¿Cómo nos está cambiando el cerebro, las emociones, el alma, el cuerpo?