Diez años de otoño londinense

Siempre me han gustado los colores y aromas del otoño europeo, el amarillo y rojo de las hojas a punto de caer, los vientos fríos que refrescan el espiritu y el sol de octubre que calienta a medias, diría que con cariño y dulzura.

Es un momento vital enigmático y energético. Para mi es un estado de gracia, la confluencia ideal de la fuerza primaveral y la calma y reflexión invernal que se aproxima. Es una época de cambios y crecimientos.

Hoy hace 10 años llegué a Londres para quedarme. No pensé que el tiempo correría tan veloz y que aprendería a querer tanto esta ciudad que en un comienzo me atemorizaba. Londres es maravillosamente diversa, vibrante, compleja, enriquecedora, verde, ordenada, desordenada, excéntrica, bulliciosa, cambiante, líder, cruce de culturas, milenios de historia y de futuro; es el mundo en una ciudad.

El famoso bus de dos pisos Roadmaster-Double decker (Foto: flickr.com)

La conocí por primera vez en la primavera de 1991, cuando vivía en Bruselas. Fueron tres días intensos visitando como cualquier turista sus lugares emblemáticos, viajando en los tradicionales buses Routemaster double-decker (los de dos pisos, hoy fuera de circulación en rutas ordinarias), y tratando de llegar a tiempo a Westminster a la hora de las campanadas del Big Ben. En los años siguientes pasaría otras cuantas veces más por Londres, pero nunca para vivir y apreciar su diaria evolución.

Hasta que en la mañana del domingo 21 de octubre de 2001 llegué en vuelo de British Airways a Heathrow, procedente de Bogotá (había partido el sábado 20 en la tarde). El servicio mundial de la BBC (BBC World Service) me había contratado para trabajar en su departamento español después de ganar un concurso en América Latina para reclutar nuevos periodistas.

Como periodista internacional había hecho todo el camino radial, desde la emisora de mi universidad, una radio regional y la prestigiosa cadena nacional privada Caracol en Colombia,  hasta la jefatura de redacción de Radio Nederland en Holanda. Llegar a la mundialmente famosa BBC de Londres era el último escalón y pocos colombianos lo habían conseguido.

Y fue el último escalón. Después de haber sido eficaz reportero, productor de programas, analista y presentador oficial de los noticieros internacionales, el ciclo, como todos en la vida, cumplió su tiempo. En 2008, los nuevos intereses políticos del gobierno británico obligaron a  las directivas de la BBC a recortar presupuesto y se terminaron las transmisiones de radio en español, que durante 70 años habían sido un ejemplo para las emisoras en América Latina. En mi juventud fui empedernido dixista (radioescucha) de la onda corta en la época gloriosa de las radios internacionales y el cierre de las transmisiones en español de la “BBC de Londres” fue para mi un verdadero asesinato radial.

Londres desde el aire (Foto: rincondecata.com)

Recuperé mi independencia, me convertí nuevamente en freelancer y en mi propio medio. Con más tiempo para disfrutarla y recorrerla, Londres se adentró aún más en mi corazón. Es una ciudad que, asi como cambia a cada momento, puede enseñarnos mil años de historia y de arquitectura en un área de 300 mts2; es un una ciudad que fluye grácil como el meandros del río Támesis que la atraviesa, la divide y la alimenta. El Támesis es el gran testigo de la historia de Londres.

Siempre he dicho que las grandes urbes del mundo están intímamente ligadas al agua; a un río, a un lago o al mar abierto. El medio navegable es el motor del intercambio humano y comercial, el vehículo del desarrollo. Basta mirar el mapa del planeta para observar que las grandes capitales del mundo florecen alrededor del agua y Londres es una de ellas.

Londonium fue fundada 50 años antes de Cristo por los romanos como centro comercial, fue la primera ciudad que llegó al millón de habitantes y en lo siglos XIX y XX la capital del último imperio moderno; el británico. En Londres nacieron teorías políticas, económicas y filosóficas, miles de inventos y desarrollos, descubrimientos geográficos, autores célebres y renombradas obras literarias y teatrales, movimientos pictóricos, el mayor mestizaje del mundo generado por la migración proveniente de todos los rincones del mundo, tendencias que han marcado y que siguen marcando el mundo.

El famoso Big Ben (Foto:rincondecata.com)

Es esa metrópolis que me apasiona, que me recibió con sus brazos abiertos y que me encanta contemplar y respirar desde que salgo de mi apartamento en el céntrico barrio de Kennington. Imagine usted que la primera imagen que recibo al final de la calle es el Big Ben centinela, cuyas campanadas he escuchado cientos de veces, muchas de ellas tarde en las noches trabajando frente al computador. Cuan paradójico es que la primera vez que vine a Londres tuve que correr para ver y escuchar las campanadas del Big Ben; hoy es compañero permanente.

Londres es además de vibrante y colorida, una ciudad con ritmo pero sin atropello, aunque es cierto que cada cual se impone su propio ritmo. Me encanta recorrerla siguiendo la orilla del Támesis mientras fumo mi pipa, me gusta observar sus gentes multicolores y escuchar sus más de 300 lenguajes, me encanta respirar su aire limpio (la contaminación es mínima, contrario a la creencia errada), y disfrutar sus innumerables parques y zonas verdes.

Tambien me deleita visitar sus innumerables museos (de las pocas ciudades del mundo donde son gratuitos), encontrar sus sorpresas, los conciertos en las calles, los músicos aficionados, los mimos, los malabaristas, las esculturas al aire libre, los espectáculos de teatro callejero del verano, la bruma del invierno, la nieve escasa (una vez cada tres o cinco años) y por ello siempre bienvenida, su invierno suave (regularmente no baja de -3º en el centro), su primavera temprana y luminosa, y su verano, afortunadamente suave, aunque a veces extrañe unos días de calor canicular.

Hoy completo 10 otoños en Londres, feliz y enamorado de ella y de mi esposa Elizabeth, con quien hemos crecido en paralelo a la ciudad, a las nuevas líneas del primer servicio de transporte subterráneo del mundo (el metro -The Tube- fue creado en 1863!), y a nuevos esquemas como las bicicletas públicas. Hemos descubierto sus calles y mercados, sus olores y sabores, su música callejera y la de grandes sinfónicas, orquestas y grupos. Nos hemos acostumbrado y disfrutamos sus tradiciones, su protocolo y el simbolismo de la monarquía, parte de su escenario. Londres es única, con su carácter propio y sus misteriosos encuentros.

El autor y la magia de Londres (Foto: Sissy Galvis)

Hace 22 años mi camino se cruzó en Bruselas con un singular y folclórico periodista inglés. Llegamos al mismo tiempo para ser corresponsales en la Unión Europea; él para el conservador The Daily Telegraph y yo para el diario El Mundo de Colombia y Radio Nederland. A pesar de que mi novia galesa de ese entonces -corresponsal del Daily Mail- tenía con el una relación cercana, apenas si tuvimos contacto. El representaba un gran medio y yo era un freelancer con dos trabajos. Jamás imaginé que lo volvería a cruzar en mi vida. Se llama Boris Johnson y hoy es el alcalde de Londres.

Si escudriño aún más, Londres está unida definitivamente a mi vida periodística, desde mis inicios en el automovilismo, cuando el campeón mundial de Fórmula Uno, James Hunt, realizó una visita promocional de su equipo McLaren a Colombia en 1977 y cambió mi vida. Dejé mis estudios de química y me consagré al periodismo, primero deportivo, luego político e internacional y ahora vinícola, en el que he sido tratado con respeto y apreciado por personalidades como Oz Clarke, Steven Spurrier, Robert Joseph, Charles Metcalfe, por citar solo algunos de mis colegas.

En todas las facetas de mi vida Londres ha sido fundamental, me ha acogido y me ha enriquecido. Es otra de las claves de la ciudad. El respeto por el otro, por los niños, por los mayores, por los ancianos, por la experiencia, la excentricidad, la diferencia. Debe ser la cultura anglosajona, en la que las personas son valoradas primero por si mismas que por sus títulos, en la que la palabra vale, en la que el otro es nuestro igual.

En estos diez años he crecido personal y profesionalmente más que en ninguna otra etapa de mi vida, en una urbe en la que se disfruta y valora la seguridad y la calidad de vida, en la que se olvidan las angustias del tercer mundo, en la que la creatividad de las artes y las ciencias está en permanente ebullición, en la que existe respeto, civismo, solidaridad, orden y desorden. Londres es la mezcla perfecta de tradición y modernidad, la síntesis de una ciudad universal; una ciudad que me inspira.

2 comentarios en “Diez años de otoño londinense”

  1. Ernesto Vallecilla dice:

    Great Blog Juan. Great information not only about London but also about yourself. People likes to know who they are receiving advice or information from. Great job and very proud of you and your new adventures.
    Ernesto Vallecilla (Santa Clara, California)

  2. Daniel dice:

    Dear Juan,

    Great blog.
    I really enjoyed it especially as your Spanish is so clear and easy to read for me.

    All the best!

    Daniel Pageon
    Actors World Production
    http://www.voiceoverworld.eu/
    London